Archivos para el tag ‘Arenas’

Chaves era ‘dios’

Ignacio Martínez | 17 de enero de 2010 a las 11:35

Chaves4

 

Se atribuye a Guerra una frase que hizo fortuna en los 80: presentamos a una cabra de candidato y la gente vota a la cabra. No era desprecio a los candidatos, sino elogio de la marca. La teoría guerrista era que la marca PSOE conseguía las mayorías absolutas de aquella época. La encuesta del IESA que da una ventaja de casi dos puntos al PP sobre el PSOE en una eventual elección autonómica indica que los tiempos de la cabra se han terminado. Y la tendencia de la serie histórica de estos sondeos y la situación económica hacen pensar que el escenario regional será aún peor para los socialistas el año que viene.

Llama la atención que la actuación del Gobierno andaluz tenga más partidarios que detractores, mientras que la labor del presidente Griñán tiene más gente en contra que a favor. Aunque no es nuevo: el valor de la marca en Andalucía siempre fue superior al favor de Chaves en estas encuestas. La Junta sacaba mejor nota que su presidente; aunque Chaves, como si fuese Domiciano, había pasado a la categoría de dios para su partido y buena parte de la sociedad andaluza. Desde las elecciones de 1996 se construyó una imagen de indiscutible, intocable, infalible. La misma que Ibarra y Bono tenían en Extremadura o Castilla-La Mancha, con la diferencia de que ambos sacaban mejor nota que sus gobiernos en encuestas similares.

Con estos datos, el PP puede ser el partido más votado en las regionales de 2012, aunque Arenas está todavía lejos de la mayoría absoluta. Pero si éste es el resultado en Andalucía, el PSOE tiene garantizado otro daño colateral aún más grave: Zapatero perderá las elecciones generales. El deterioro de la imagen del presidente del Gobierno ha sido enorme en los últimos meses. Griñán, sin embargo, tiene buena nota por su perfil personal. Mejor que Arenas. Los dirigentes socialistas se agarran a esto para descalificar a su adversario. Dicen que Arenas nunca ganará, porque no le gusta a la gente y añaden que la caída en picado del PSOE se debe sólo a la crisis.

Lo primero es nueva versión de la teoría de la cabra y lo segundo demasiado simplista. Un 62% de los consultados exige un cambio. Esa petición abrumadora de nuevos aires puede ayudar a Griñán para coger las riendas del PSOE andaluz, previsiblemente en julio, y cambiar ejecutiva y Gobierno de arriba abajo. La encuesta le ayudará a vencer resistencias, que las tiene: al fin y al cabo no es dios como Chaves. Tampoco es la cabra, pero es un simple mortal.

La demagogia es barata

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2009 a las 13:08

En el inicio de la Transición, Fraga puso de moda el precio de los garbanzos como índice de la marcha de la economía. Rajoy se ha perdido este fin de semana por una mata de tomates. Los políticos utilizan los medios de comunicación para convencer a la opinión pública de que sus intereses, sus estrategias son las buenas para la sociedad. Pero en su afán de pillar cacho, se olvidan de que muchas veces están más guapos callados. Vean, si no, lo estupendo que está el presidente valenciano Camps, tan discreto: ni acusa a la oposición de querer rematarlo en una cuneta, ni dice que eso de Gürtel es el invento de unos canallas, ni se monta en un Ferrari. Nada de nada. Se supone que se dedica a trabajar y a pasar desapercibido. Como Esperanza Aguirre: ni una maldad sobre Gallardón y la anfitriona perfecta de Rajoy en la cena de Navidad de los populares madrileños.

No ha ocurrido la mismo en la comida de Navidad del PP de Málaga, celebrada el sábado. Arenas, Bendodo y una espléndida Esperanza Oña, con nuevo peinado, han sido muy acogedores con su presidente nacional. Pero Rajoy se ha columpiado. Mira que lo tiene fácil, no debe más que dejarse llevar por el tobogán de la crisis hasta la Moncloa; con Zapatero en horas bajas y circulando el runrún de que debe dejar paso a otro candidato socialista en las próximas elecciones. Pero, de pronto, la Unión Europea cierra un acuerdo agrícola con Marruecos, el mismo día en que se arregla la vuelta de Haidar a El Aaiún. Y por ahí se tira en tromba el presidente popular para cobrar ventaja. En la comida del PP malagueño esgrime en su mano derecha una mata con tres tomates: es el precio que España paga por la vuelta de Haidar.

No es verdad y Rajoy lo sabe. Estos acuerdos agrícolas entre Bruselas y Rabat se negocian desde hace cuatro años y son la segunda fase del acuerdo de asociación de 1995. Entonces se convino que habría una zona de libre cambio industrial, agrario y de servicios en el plazo de 10 años; o sea, para 2005. Pero ha sido muy complicado llevar a la práctica las aspiraciones políticas del 95, cuando se celebró la Conferencia de Barcelona y se inició el proceso de partenariado con la ribera sur del Mediterráneo. Europa dice que hay que desarrollar a estos países, para evitar la inmigración ilegal. Pero la UE exporta a Marruecos por valor de 14.000 millones de euros al año y sus importaciones no pasan de 8.000 millones. El problema para Andalucía es que las concesiones a Marruecos son productos agrícolas, competencia directa. Mientras que los beneficios industriales de la zona de libre cambio se los llevan las potencias industriales europeas. Es un viejo conflicto de intereses. Cabe hablar de compensaciones, pero mezclarlo con la vuelta de Haidar es una demagogia impropia de la seriedad exigible a Rajoy. Y es hasta una falta de respeto a la opinión pública andaluza. La demagogia será barata, pero que no nos tomen por tontos.

Arenas, en busca de la alternativa

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2009 a las 23:14

El horizonte de 2012 es la clave de toda la estrategia que Javier Arenas desarrolla en Andalucía, a un ritmo frenético, desde que hace un año y nueve meses perdiera por tercera vez contra Chaves las elecciones regionales. Es su última oportunidad. O no, porque éste no es el único papel político que juega en su partido. Hoy por hoy, es el hombre fuerte del PP nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes por la mañana a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy.

La preparación de las elecciones municipales y la designación de candidatos le permitirán dar paso a otra generación, y renovar la cúspide de su partido con gente joven. No es una novedad, ya lo ha hecho con mucha soltura o descaro, según se mire, para sustituir a presidentes provinciales con fuerte apoyo en la organización como Joaquín Ramírez en Málaga, o alguien con gran pedigrí institucional como Pedro Rodríguez en Huelva. También pretende alguna sonada apertura al centro y al andalucismo a modo de fichaje.

Todo esto ya lo tiene en la cabeza, pero no suelta prenda, por su particular manera de gobernar el partido, un liderazgo definido por distintas fuentes populares de manera diversa: personalista, autoritario o maniobrero, pero desde luego solitario. Siempre le ha gustado repartir los papeles entre sus principales colaboradores, y propiciar la rivalidad entre ellos: en los 90 entre el portavoz parlamentario Manuel Atencia y el secretario general Juan Ojeda, y en los 2000 entre la presidenta regional Teófila Martínez y el secretario general Antonio Sanz.

En la actualidad, la historia se repite entre el propio Sanz, como secretario, y la portavoz parlamentaria Esperanza Oña. Hay sesiones en las que ambos quieren replicar en simultáneo una alusión desde las filas socialistas, y se disputan la palabra o el amparo de la presidencia, para confusión de propios y extraños. El lado bueno de esta pugna evidente es que los dos son parlamentarios muy eficientes. Incluso hasta brillantes, aunque cortados por el mismo patrón: muy buenos en el juego duro y faltos de sutileza para la ironía o el sarcasmo.

Una de las máximas de Arenas es que la gestión de un partido es un máster en relaciones humanas. Hay que tener mucho cuidado con los movimientos y con los afectados colaterales. La administración de equipos es uno de sus cometidos más delicados. Ejerce, en todo caso, un hiperliderazgo indiscutido. La adhesión al jefe es tal, que recibe del orden de ocho o nueve invitaciones de boda al mes, de afiliados del partido. Uno de sus allegados sostiene que “es el que más manda porque es el que más trabaja“, quizá seguido de su fiel escudero Antonio Sanz.

El secretario regional del partido no genera muchos afectos en la organización. El PP reserva el papel de malo de la película a sus secretarios generales. Arenas ha comentado en alguna ocasión que cuando en enero de 1999 preparó con Aznar el congreso en el que iba a ser nombrado secretario del partido decidieron quiénes iban a seguir, entrar o salir de la dirección nacional. Entonces preguntó cómo se comunicaban los cambios y Aznar le contestó que él llamaría a los que seguían o se incorporaban y Arenas debía llamar a los que cesaban. Esta función la interpretaba, con mano de hierro, Álvarez Cascos, antecesor de Arenas en el cargo: tanto que le llamaban en general secretario.

Sea como fuere, cuando Juan Ignacio Zoido (nacido en 1957) dejó la secretaría general del PP andaluz, para ser candidato a la Alcaldía de Sevilla en las elecciones de 2007, los ocho presidentes provinciales propusieron para el cargo a José Luis Sanz (1968), pero Arenas nombró a Antonio. Otra de las máximas de Javier Arenas (1957) es que no siempre coinciden liderazgo y gestión, incluso que casi nunca coinciden. Y Antonio Sanz (1968) se dedica a la gestión en un partido presidencialista, lo que le obliga a muchas horas de despacho y a cargar con los problemas internos.

No hay un delfín, sin embargo. Un dirigente popular andaluz recurre al despiece silábico para explicarlo: “como se trata del fin del liderazgo de alguien, el interesado no está por la labor de alentarlo o adelantarlo”. Hay un pequeño cuadro de honor con los posibles candidatos a una eventual sucesión. En cabeza en el ranking, en este momento, está el presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Córdoba José Antonio Nieto (1970), joven, audaz y buen orador. No está solo: junto a los Sanz, Oña (1957) o Zoido, también figuran los nombres de los alcaldes de Motril, Carlos Rojas (1970); de Adra, Carmen Crespo (1966), o de Marbella, Ángeles Muñoz (1960). E incluso el del presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Jaén, Fernández de Moya (1969). Todos son diputados del Parlamento regional. “No es por nada, pero ahí hay un gobierno andaluz mejor y más joven que el actual de los socialistas“, sostiene orgulloso un destacado militante popular.

Pero en el PP no hay especulaciones. Muchos de los interlocutores de este reportaje sostienen que el hombre o la mujer que sustituyan a Arenas puede no estar en el candelero. Y todos coinciden en que al jefe no le gustan los delfines virtuales. “Eso ha perjudicado a Carlos Rojas, que ya no aparece destacado en las fotos, y puede dañar a José Antonio Nieto”. El de las fotos oficiales con Arenas es un capítulo que tiene expertos analistas en el lenguaje de los signos: “Si estás a su derecha o a su izquierda, o en la primera fila de una foto, en una reunión organizada por él en Sevilla, estás bien cotizado. En caso contrario, si estás en segunda fila o no apareces, estás en baja“. Hace dos meses organizó en Grazalema un fin de semana familiar con Rajoy. Y se hizo acompañar por el secretario regional, el presidente y la secretaria de Cádiz. Normal. Pero también iba en la excursión la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, que es de otra provincia. El termómetro sucesorio se disparó. Sobre todo, porque las fotos elaborando queso payoyo en una granja escuela dieron la vuelta a España. Varios arenólogos de la mejor confianza, sin embargo, descartan que Titi Muñoz sea lo que los ingleses llamarían the coming woman.

Esta descripción se complementa con otra: Arenas tiene la virtud de colocar secretarios provinciales que no son del agrado de los presidentes, para estimular el espíritu de competencia. Se lo hizo en el pasado dos veces a Joaquín Ramírez. Y se lo ha hecho, sin ir más lejos, a Nieto en Córdoba, con Federico Cabello de Alba, antiguo comisario provincial de Policía. El liderazgo de Arenas está lejos del cesarismo de Aznar, pero no exento de algunos gestos sutiles, muy significativos: en las frecuentes reuniones de la organización en hoteles, a mitad de la sesión suele pedir un descafeinado de máquina con leche, para él solo, que se toma ante la atenta mirada de todos los demás.

La interpretación de los gestos de Arenas como símbolo de afecto o desafecto choca con su cordialidad natural. Quien le haya visto en los últimos meses en compañía de Esperanza Aguirre podría pensar que siguen teniendo la entrañable relación de antaño, cuando formaban con Piqué un grupo de la máxima confianza mutua, en el núcleo duro del aznarismo. Los dos son tan zalameros y se dedican tales piropos y carantoñas, que cualquiera diría que están en el mismo bando. Pero no, ahora están en campos enemigos. Aguirre quiso el puesto de Rajoy tras la derrota popular en 2008, y Arenas se convirtió en el principal valedor del presidente del Partido Popular. Sigue siendo un peso pesado en el epicentro del poder en el PP. A la pregunta de si Arenas tiene despacho en Génova, la respuesta es contundente: ¡una planta entera! La tercera, dedicada a la política autonómica y local, es su territorio: desde allí tiene línea directa con el poderoso secretario de Organización, Juan Carlos Vera. Circula la especie de que manda más que Cospedal. Algunos signos externos así lo muestran. Un parlamentario nacional recuerda que en la interparlamentaria del PP en La Coruña en octubre del año pasado la secretaria general no tenía un vehículo asignado y Arenas disponía de dos.

Sus relaciones con Cospedal no son un idilio desde hace años, pero tampoco malas. De hecho, no tiene enemigos en el partido. Quizá sólo haya tenido uno claro: Eduardo Zaplana, rival encarnizado desde que ambos eran dirigentes de las juventudes de la UCD. Está a partir un piñón con Gallardón, y su relación con Rajoy no ha hecho más que consolidarse. En la convención de Barcelona de hace un mes llamó mucho la atención su ausencia en la clausura del domingo. Lo que pocos saben es que se llevó, mano a mano con Rajoy, toda la tarde del sábado preparando el discurso final del presidente de su partido.

Este escenario de afectos y confianza, lleva a algunos en el PP a pensar que Arenas podría ser vicepresidente en un eventual Gobierno de Rajoy en 2012. Una teoría que se basa en la hipótesis de que el PP sea el partido más votado en España y en Andalucía, pero no tenga mayoría para gobernar aquí. No obstante, Arenas repite a quien quiera oírle que si se dieran esas circunstancias, se quedaría cuatro años más en el Parlamento andaluz, para llegar a San Telmo en 2016. Aunque lleva toda la vida en la política, el presidente regional del PP no tiene todavía los 52 años; los cumplirá en dos semanas, el día de los Santos Inocentes. Y su currículo como parlamentario andaluz no llega a cuatro años en total.

En su haber está que ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro en tres carteras distintas. En su contra, una cierta leyenda de que no es capaz de crear equipos: “Es más hombre de favoritos que de equipos. Y para consolidar su liderazgo indiscutible le falta un equipo al que mandar, como el que fue capaz de crear en su momento de mayor capacidad, cuando llegó al Ministerio de Trabajo en 1996“. En el interior del partido, no todo son lisonjas, como puede verse. Sus críticos, todos anónimos, insisten en que “está siempre enredando, nunca quieto, rodeado de una corte de aduladores”. Pero él, parece que lo sepa. Un observador interno hace un curioso paralelismo: “es tan distante con los cercanos, como sólo Chaves era capaz de ser”. A lo que la misma fuente añade “una cordialidad en el trato directo, similar a la de Escuredo o la de Griñán”.

En el PP se miran en el espejo del PSOE, para según qué cosas. En el entorno del presidente regional admiran la capacidad de los socialistas para “cerrar sus crisis con un mensaje único”. Otros consideran que “en el PSOE el poder orgánico significa algo, en el PP nada”. Una de las coincidencias de todos los dirigentes populares consultados es el respeto a los alcaldes de las grandes ciudades, todos ellos vicepresidentes regionales del partido, en una Ejecutiva que tiene más de 150 nombres. Arenas parece siempre muy seguro de sí. Se le atribuyen dos grandes capacidades. La primera, es su memoria prodigiosa, que le permite reconocer en Córdoba a una persona a la que vio en un mitin varios años antes en Palma de Mallorca, o recordar el nombre de cualquier militante de un pueblo.

La segunda es su mentalidad ajedrecística: mueve los peones con gran habilidad. A veces se equivoca. Y, a veces, lo reconoce. Por ejemplo, admite que fue un error defenestrar al alcalde popular de Almería Juan Megino en 1999. Un fallo que le costó la alcaldía y una escisión. En las tareas pendientes de Arenas para el año próximo, destaca aumentar la calidad de las propuestas alternativas de su partido en asuntos económicos, fiscales, presupuestarios o educativos. También, mejorar la ubicación social del PP en Andalucía: los votantes del partido se consideran más centristas que las siglas. Abrirá la organización a figuras destacadas de la sociedad, entre las que no estará Manuel Pimentel. Ambos han recuperado la amistad perdida, pero el dirigente añorado por algunos en el PP se ha desenganchado por completo de la política y es irrecuperable. Entretanto, Arenas sigue con su ritmo frenético, a base de 2.000 kilómetros a la semana por las carreteras de Andalucía. En busca de una alternancia difícil pero posible al Gobierno de la Junta.

Soles y plutones

Ignacio Martínez | 26 de octubre de 2009 a las 10:33

Almería debería dejar de ser el Plutón del sistema solar andaluz. Está dentro de una comunidad autónoma en la que se encuentra extraña, muy lejos del centro administrativo sevillano, convertido en la madre de todas las capitales. Y, para colmo, es noticia nacional en el 2000 por unos disturbios raciales o ahora porque unos aprovechados han intentado saquear las arcas de uno de sus principales municipios. Sea como fuere, Almería busca otras galaxias más confortables. Por ejemplo, tiene un papel relevante, junto a Algeciras, en el lobby que defiende un corredor ferroviario de alta velocidad por el litoral mediterráneo, liderado por catalanes y valencianos. Es difícil lograr un desarrollo regional consensuado en un territorio tan grande como Andalucía. Pero a veces se toman decisiones chocantes: no se entiende bien por qué se han gastado cientos de millones de euros en construir un muelle de contenedores en Málaga, a pocos kilómetros de Algeciras, que es el primer puerto español, en vez de hacerlo en Almería. Grandes empresas como Cosentino exportan por Cartagena o Valencia.

Aquí cada uno va a lo suyo. El prestigioso historiador Antonio Domínguez Ortiz, de cuyo nacimiento se cumple un siglo, sostenía que el referente más hondo para un andaluz no es su región, sino su ciudad, su pueblo, su patria chica. Y en su libro sobre Belmonte, Chaves Nogales pone en boca del torero una frase que retrata su manera de pensar antes de convertirse en novillero:

-Nos creíamos el ombligo del mundo. Ni había más aficionados a toros que nosotros, ni más tertulia que la del puesto de agua de San Jacinto, ni más barrio que el de Triana, ni más ciudad que la de Sevilla: mi ciudad, mi barrio, mi calle, mi tertulia y yo. Lo demás, para los ingleses. Recuerdo todavía la estupefacción que me produjo el hecho de que una mujer gallega fuese guapa. ¿Cómo podía ser guapa una gallega?

Algo de eso queda en el carácter de los andaluces de ahora: un familiar cercano me decía el otro día que él era bético antes que español. Ya ven que en un siglo no hemos avanzado mucho. La aparición en Almería de un partido localista con afán de entrar en el Parlamento andaluz suponía un riesgo para la cohesión regional. Este tipo de partidos, soñado por algunos en Málaga, podría jugar en el Parlamento el mismo papel que los nacionalistas vascos o catalanes en Las Cortes.

Javier Arenas al encabezar la lista del PP por Almería contribuyó a conjurar esa contingencia. No lo hizo por altruismo: El PAL era una escisión de su partido, la segunda después del GIAL, y amenazaba con arruinarle su principal caladero de votos. Estoy convencido de que la victoria en las próximas elecciones autonómicas va a depender mucho de la hegemonía socialista en Sevilla y la ventaja popular en Almería. 

El escándalo de El Ejido es el principio del fin de este proyecto localista, pero surgirán otros. Y mientras más protagonismo tengan todos los territorios, menos peligro habrá de aventuras similares. Pero para eso necesitamos un sistema solar andaluz más armónico, sin soles ni plutones.

El mismo código moral

Ignacio Martínez | 25 de octubre de 2009 a las 10:32

A los dos grandes partidos les molesta mucho que se piense que son iguales. Sin embargo, el discurso moral de ambos es idéntico: nosotros somos los buenos y ellos son los malos. Así, una actuación del adversario es perversa por definición, pero organizada por el bando propio sería adecuada. Eso permite a los socialistas demonizar la moción de censura del PP en Benidorm en 1991, con un tránsfuga, o las tres de Galicia de estos días; pero al mismo tiempo justificar las suyas en Gibraleón en 2005 o en Benidorm en 2009, porque lo exigen la gobernabilidad y el clamor ciudadano.

Cuando ocurrieron los sucesos xenófobos de febrero del 2000 en El Ejido, el alcalde del PP Juan Enciso minimizó la trascendencia de los disturbios racistas, ninguneó la mesa por la integración de los inmigrantes, reventó la cumbre democrática de dirigentes políticos y sindicales que acudió al pueblo, ignoró las negociaciones para desconvocar la huelga de inmigrantes y se resistió a facilitar los terrenos para instalar un campamento de la Cruz Roja. No hacía falta saber nada más sobre sus valores. Se escindió del PP por la derecha en 2005, pero a los socialistas les pareció un magnífico socio para hacerse con la Diputación en 2007.

El todavía presidente valenciano Francisco Camps, implicado hasta las cejas en el caso Gürtel, se agarra al sillón como gato panza arriba e impone a su comunidad autónoma un bloqueo institucional. El jueves se sometió a una sesión de control en Las Cortes valencianas por primera vez en cuatro meses. La televisión pública Canal 9 ignora por completo este escándalo y el PP se venga del PSOE impidiendo el nombramiento de su secretaria de Organización Leire Pajín como senadora, en representación de esa autonomía.

¿Qué pensaría el Partido Popular de Andalucía si los socialistas hubiesen utilizado aquí su mayoría absoluta para impedir el nombramiento de Javier Arenas como senador por esta comunidad autónoma? Arenas tiene la oportunidad de dar un ejemplo ético, como vicesecretario de política autonómica de su partido, y acabar con este bochornoso incumplimiento de la ley, propio de un partido antisistema. Pero no lo hará. Se lo impide su código moral. O mejor dicho, el de ambos partidos, que es el mismo.

La gente no es tonta

Ignacio Martínez | 19 de octubre de 2009 a las 9:41

Las encuestas políticas cumplen una estupenda misión. No sólo por su papel en el régimen de opinión pública que tenemos, sino por la terapia que representan. En particular son un alivio contra el malestar ciudadano: el enojo por las actuaciones que desaprobamos de los dirigentes políticos, se mitiga cuando vemos que un sondeo confirma que no estamos locos. Parecía que el PSOE tenía que estar por definición muchos puntos por encima del PP en Andalucía. Eso se ha terminado, según el Barómetro de otoño, publicado ayer por los nueve diarios del Grupo Joly. El cambio de tendencia no se debe únicamente a la crisis: más de la mitad de los consultados dice que en su casa no se nota la mala coyuntura. Tampoco todo es culpa de la mala imagen de Zapatero. Hay más cosas que lastran el aprecio por los socialistas.

Tarde o temprano tenía que aflorar que hay votantes del PSOE a los que decepciona que el mérito sea prescindible para el acceso a los cargos, y esté supeditado a pertenecer a la facción dominante en un territorio, tener el género adecuado o aprovechar un ventajoso turno provincial. Molesta que en puestos de primer nivel aparezcan personajes exóticos, incumpliendo el compromiso del presidente Griñán de que los independientes y los funcionarios tendrían prioridad sobre los militantes si eran mejores. Irritan los privilegios laborales de la nomenclatura dirigente y sus familiares. Sorprende la escasa capacidad de algunos consejeros, cuyo conocimiento público es irrelevante. Como irrelevantes son las elecciones regionales para el partido en el poder: las escamotea desde hace 20 años, al convocarlas con las generales o europeas.

No. Este mal resultado del PSOE y de la Junta no es sólo culpa de Zapatero o de la crisis. Aunque la crisis de los 90 le costó su mayor disgusto electoral a Chaves, en 1994, con el 38,7% de los votos y 45 escaños, frente al 34,3% de Arenas y sus 40 diputados. Ahora el PSOE está cuatro puntos por encima de entonces; pero el PP, con ocho más, consigue un empate. La gente no es tonta. Que se lo digan a Rajoy, achicharrado no sólo en los chistes de Miki&Duarte, sino también en la encuesta de ayer en El País. No se entiende que dimita Costa y que Camps con más responsabilidad siga de presidente del PP valenciano y de la Generalitat. Un 70% de los votantes de Rajoy cree que el caso Gürtel le aleja de La Moncloa. Siete de cada diez españoles están convencidos de que la trama corrupta le regaló los trajes a Camps, y dos tercios opinan que debe dimitir. De donde se puede concluir que los ciudadanos consideran que Rajoy y el PP les están tomando el pelo en este asunto.   

Estos días ha surgido una polémica interna sobre si Griñán era o no el líder del PSOE andaluz. Hay quien piensa que se consolidaría más si fuese secretario regional, pero una mayoría del partido se inclina por dejar el congreso del poschavismo para cuando toca: después de las elecciones de 2012. Lo que sí tiene en su mano Griñán es cambiar su Gobierno. Apuesto que lo hará antes de las autonómicas. No tiene más remedio.

El espejo alemán

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2009 a las 6:53

”Angela

 

Los resultados de las elecciones de ayer en Alemania y Portugal ofrecen varias lecciones interesantes. La primera es que la crisis no manda necesariamente a los primeros ministros al paro. Que tome nota el Partido Popular: el efecto de la crisis sobre el ánimo de los ciudadanos, por sí sólo, no llevará a Rajoy a La Moncloa, ni a Arenas a San Telmo. Tendrán que ofrecer algo más que las letanías recitadas ayer en el macromitin de Dos Hermanas (Sevilla), sobre las improvisaciones, disparates y chapuzas socialistas para llegar al poder.

Porque los gobernantes resisten. Merkel y Sócrates han ganado, aunque sin mayoría absoluta. Casi vale para un teorema. Una es demócratacristiana y dirige el país que hace de locomotora de la economía europea y el otro es un socialista de un estado que está en el furgón de cola de la zona euro. Por encima de su ideología o del desarrollo de su país, en ambos casos los ciudadanos prefieren no cambiar. Y eso que Angela Merkel, como Zapatero, minimizó la llegada de la Gran Recesión. Después se produjo, hace ahora justo un año, la quiebra del banco hipotecario Hipo Real Estate y la canciller se quedó paralizada, lo que permitió a Sarkozy zaherirla en público: Francia actúa mientras Alemania reflexiona, dijo el malvado Nicolas. Pero Merkel acabó actuando, con dos grandes planes de salvamento de la banca y la industria del automóvil. Y, sobre todo, Alemania ha sabido encontrar la senda de la recuperación.

La segunda conclusión es que los grandes partidos bajan extraordinariamente de votos. En Alemania a la CDU de la canciller Merkel los sondeos le dan un 27% de los votos, que sumados al 6,5 de los socialcristianos de la CSU bávara suponen un discretísimo 33,5%. Ese 27 y el 23% de los socialdemócratas suponen el peor resultado conjunto de los dos grandes en toda la historia de la República Federal. El magnífico resultado de los liberales, con un 15% es el que permite acabar con la gran coalición y volver a una fórmula clásica, muy experimentada en la era Kohl (1982-1998). Los tres partidos pequeños ya no son actores de reparto: liberales, la Izquierda y los verdes, suman un 38% del electorado. Una ley electoral considerada anticonstitucional por los tribunales concede un extra a los dos grandes que se resisten a reformar la norma. Pero no hace falta recurrir al espejo alemán; eso es lo que pasa en España, sin ir más lejos.

La tercera enseñanza de la consulta de ayer es que la abstención sube. Casi cinco puntos en Alemania y casi diez en Portugal. La gente no quiere cambiar, pero está cansada de lo que tiene. Por lo que se ve, tampoco a Zapatero y a Griñán les valdrá para seguir en el poder ir parcheando hasta que las cosas se resuelvan solas.

La decepción de Sáenz de Santamaría

Ignacio Martínez | 28 de agosto de 2009 a las 21:02

 

Resulta que la afición estaba concentrada en las plazas de los pueblos, pendientes de la Diputación Permanente del Congreso, porque allí en el santa santorum de la soberanía popular, iba el PP a aportar pruebas contundentes de que España es un Estado policial, como una dictadura en la que actúa la Inquisición rediviva. Pero la portavoz popular Sáenz de Santamaría, en una de las más lamentables faenas que se le recuerdan no mencionó ni de pasada las famosas muletillas de Cospedal, Arenas y Rajoy en la temporada de verano. Enorme decepción.

Yo ya veía la reclamación ante el Parlamento Europeo, con una severísima comisión de investigación en la que se explicaría con detalle quiénes eran El Bigote, El Curita o El Cabrón en la trama Gürtel, con nombre muy europeo en alemán. También veía yo a Mayor Oreja explicar azarado lo de los trajes y complementos con los que han sido agasajados Camps, su señora y su niña, además de unos pocos de colaboradores. Desde los diamantes de Bokasa a Giscard sus señorías no se habrán visto en otra. Alguien debería dar cuenta a los eurodiputados cómo en España el señor Revilla, presidente de la región cantábrica, regala cajas de anchoas de 20 euros, y cómo el PP interpreta que eso da pie a los trajes y complementos para la familia y los amigos. A pesar de que los demócrata cristianos cada vez son menos en el PPE europeo, todavía este grupo tiene un marcado sentido de defensa de la familia. Aún así, dudo que comprendieran la causa del señor Camps, alias El Curita.

Y, finalmente, lamento que no vaya a haber una comisión de investigación en el Parlamento Europeo porque el PP español se quedará si explicarle a sus correligionarios europeos por qué le encargó a Correa trabajos para el PPE que se pagó con dinero del Europarlamento. ¿A qué precios vinieron una semana a la Costa del Sol en julio de 1999 unos 750 democristianos, a mesa y mantel, con mitin de Aznar y Berlusconi incluidos? ¿Los precios fueron los más baratos y los más caros posibles, que pagaban los ‘compañeros’ europeos? ¿Por qué Agag, secretario general del PPE entonces, le encargó esta bicoca a su amigo Correa? ¿Hizo Correa lo mismo cinco años antes para un mitin de Giscard? 

La verdad es que una comisión de investigación en el Parlamento Europeo es lo último que necesita el PP español para salir del embrollo Gürtel. Una lástima, porque la afición quedaría contenta. Eso sí que sería un encierro y no los de San Fermín.

Estados policiales V: China

Ignacio Martínez | 17 de agosto de 2009 a las 11:14

 

En Birmania hay 2.100 presos políticos. La más famosa de todos ellos es la Premio Nobel de la Paz Suu Kyi a quien hace una semana el régimen militar que gobierna este país asiático desde 1962 ha condenado a año y medio de reclusión domiciliaria, lo que supone que no podrá ser candidata en unas supuestas elecciones libres que dice la dictadura que habrá en 2010. A China le parece bien. Tanto que piensa vetar cualquier resolución que condene o sancione a Birmania en Naciones Unidas. Su argumento es que “la sociedad internacional debe respetar plenamente la soberanía judicial de Birmania”, en beneficio de la estabilidad regional. China, como Birmania, son dictaduras y estados policiales. Ignoro si Arenas, Cospedal, Camps, Aguirre, Rajoy, Mayor Oreja, González Pons y compañía son capaces de encontrar alguna diferencia con la España actual. Es un escándalo que un partido de gobierno como el PP, con dirigentes acusados de corrupción, pretenda incendiar el sistema político español para taparse.

Estados policiales IV: Venezuela

Ignacio Martínez | 15 de agosto de 2009 a las 18:47

Representantes de los periodistas en Venezuela entregaron este viernes un documento de protesta ante la Fiscalía, en Caracas, por la agresión que sufrieron 12 de sus colegas el jueves, y declararon “persona no grata” a la fiscal general, Luisa Ortega. Los doce periodistas de la Cadena Capriles fueron agredidos cuando distribuían en una avenida de Caracas octavillas contra la Ley de Educación que acaba de aprobar la Asamblea Nacional venezolana. La Cadena Capriles edita el diario Últimas Noticias, el de mayor tirada de Venezuela.

El presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), William Echeverría, ha explicado que declaraban a Ortega persona “no grata” porque su despacho no actuaba con diligencia en los casos de agresiones a periodistas. Los redactores de la Cadena Capriles fueron agredidos presuntamente por personal del canal Avila TV, considerado afín al Gobierno de Chávez. Echeverría precisó que la agresión debía ser considerada un ataque a la libertad de expresión, a pesar de que los reporteros no estaban ejerciendo su labor periodística cuando fueron agredidos. “Ellos estaban protestando y tienen derecho a manifestarse sin ser agredidos; eso es coartar la libertad de expresión”, sentenció el presidente del CNP.

Por otra parte, sectores políticos y estudiantiles de oposición se declararon hoy en rebeldía frente a la nueva Ley Orgánica de Educación del Gobierno de Chávez, y dijeron que, tal como prevé la Constitución, recogerán el suficiente número de firmas para que sea sometida a referéndum. La ley fue aprobada ayer sin obstáculos en la Asamblea Nacional ya que, salvo una docena de disidentes, el resto de sus 167 miembros militan en partidos pro gubernamentales, porque la oposición boicoteó las elecciones legislativas de 2005. La nueva ley de Educación determina que las clases se basen en la llamada “doctrina bolivariana”, en una referencia a los ideales defendidos por el prócer Simón Bolívar, como la autodeterminación nacional y unidad latinoamericana.

Esta ley llega días después de que se promulgara una ley contra los delitos mediáticos, que limita la libertad de los medios de comunicación. Al hilo de esta iniciativa, se han cancelado las licencias de explotación de 34 de emisoras de radio en el país, que no eran adictas al presidente Chávez. Venezuela, de facto, es un estado policial. No sé si los dirigentes del PP Arenas, Cospedal y Costa notarán la diferencia con España.