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Como trompa de elefante

Ignacio Martínez | 18 de abril de 2012 a las 9:56

Lo de YPF es el termómetro nacional. España tiene fiebre alta, extrema debilidad y es pasto de desaprensivos. Una tragedia. Eso sí, es asunto tan potente que el Fondo Monetario Internacional, el Banco de España y el New York Times se han mostrado escépticos sobre la capacidad de España de ajustar su déficit al 3% del PIB el año que viene, pero todo el mundo sigue enganchado a la expropiación de la filial de Repsol. O, como alternativa, al safari del Rey. Y han llegado las semifinales de la Champions. Así que hemos renovado las tertulias de barra de bar.

Aquí, en el solar patrio, hay quien tiene la tentación de pensar que el expolio argentino es un problema de los capitalistas propietarios de la petrolera. Pero hay millones de pequeños ahorradores con un puñado de acciones de esta compañía, que han visto en pocos meses cómo se les quedaban en la mitad de precio. Así, que poca broma con las familias expoliadas, en particular con las que ven hipotecado gran parte de su escaso patrimonio.

Hay que apuntar enseguida que el Gobierno español no ha estado muy fino. Quizá porque no tenía margen. Pero si esto le llega a pasar a Zapatero, la tropa popular le habría pateado en el suelo de lo lindo. No hay posibilidad de argüir el sambenito de la herencia recibida y el PP empieza a tener sus propios cadáveres en el armario. Una presidenta peronista de la República Argentina se ha quedado con una petrolera por las buenas, sin decir cómo, cuánto o cuándo la pagará. Expolio se llama eso.

De momento, gratis total. Uno de los errores del Gobierno fue pensar que socios y aliados saldrían en su ayuda. Pero de momento, nada. Estados Unidos se lava las manos, al fin y al cabo han expropiado a los españoles propietarios de YPF, pero no a los fondos norteamericanos presentes en la petrolera. ¿Hablarían de eso Kirchner y Obama en Cartagena el otro día? Sea como fuere, frialdad norteamericana. El asunto no va con ellos; otra vez un asunto interno español. Y tampoco es que la Unión Europea esté en pie de guerra.

Queda invalidada una vez más la retórica de la madre patria y los países hermanos. Se nota en muchos detalles de poca clase. Como cuando la presidenta explica que ha decaído la producción de YPF “como trompa de elefante”. Hay unas risitas y la doña repite lo de trompa de elefante. Muy graciosa. Tanto que habría hecho carrera en el gilismo de Marbella. Es como Marisol Yagüe, como Isabel García Marcos. No. No por la silicona y los botox. Por el populismo barato. Y ya que estamos en Marbella añadiré una cita de autoridad. Carmen Lomana en su twitter explicaba ayer a sus 76.656 seguidores que estaba indignada con lo de Argentina: “El instigador es un niñato, viceministro de Economía, Axel Kicillof, que la tiene loquita por sus huesos”. Consulto los datos del nuevo jefe de YPF y resulta ser un apuesto joven de 40 años. Esto es lo que hay. España con fiebre y Argentina también.

Juergen Donges: “El ajuste anunciado va en la dirección correcta, pero no será suficiente”

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2010 a las 14:43

El profesor propone añadir una reducción un 10% todas las subvenciones cada año, eliminar ya la prestación por nacimiento, reducir la estructura del Gobierno y trasladar la austeridad a autonomías y ayuntamientos

 

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JUERGEN B. DONGES es uno de los economistas alemanes y europeos más prestigiosos. En la actualidad es director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia. En 1992 entró a formar parte del Consejo alemán de expertos económicos, organismo que presidió entre 2000 y 2002, y en el que estuvo bajo los mandatos de los cancilleres Kohl y Schroeder. Como su hermano mayor, el profesor Donges nació en Sevilla (octubre de 1940). Sus padres residían en esta ciudad, donde su padre trabajaba en el Banco Alemán Transatlántico. Cuando tenía un año, la familia se trasladó a Madrid. No es ésta su única vinculación con la región: su esposa, María Cruz Gutiérrez García, es malagueña, aunque se crió en Segovia. Donges ha sido profesor y ponente en cursos del Instituto Internacional San Telmo. Es catedrático emérito de la Universidad de Colonia y asesor científico de varias instituciones, como el Peterson Institute for International Economics (Washington), el Institute for Global Economics (Seúl), el European Centre for International Political Economy (Bruselas) o el Instituto de Estudios Económicos (Madrid). En las últimas semanas se ha mostrado muy crítico con lasmedidas de rescate decididas por la Unión Europea para Grecia y ha explicado que las instituciones alemanas están haciendo importantes recortes presupuestarios: hay municipios quebrados que están cerrando piscinas o centros culturales.

-El Parlamento alemán aprobó la semana pasada los planes de rescate a Grecia. ¿Le complace esta decisión?

-No demasiado. La ayuda financiera a Grecia le va a dar al Gobierno heleno un respiro, pero los problemas estructurales de la economía no se resolverán por sí solos. Me cuesta creer que Grecia en tres años pueda devolver los créditos recibidos. ¿De dónde van a sacar los recursos?

-¿Qué habría hecho usted?

-En este ejercicio y el próximo, la producción va a contraerse. Entonces habrá que hacer lo que ya ahora habría sido lo más adecuado: una moratoria y una reestructuración ordenada de la deuda pública, a cuenta de los acreedores griegos y extranjeros, bancos y compañías de seguro, fundamentalmente. Si los bancos pensaron en su día que estaban haciendo un buen negocio prestándole dinero al Estado griego, tienen que asumir las pérdidas al haberse equivocado. Por el contrario, el plan de rescate establece un peligroso precedente, al que recurrirán, si fuera necesario, gobiernos de otros países con problemas presupuestarios.

-¿Qué le parece el ajuste que ha anunciado Zapatero para España?

-Un recorte del gasto público era necesario, y lo previsto ahora va en la dirección correcta. Pero no será suficiente. Se podría haber abordado una reducción, de todas las subvenciones, digamos del 10% cada año. Y no hay razón alguna para esperar hasta enero para eliminar el cheque bebé; medida poco acertada desde el primer día.

-¿Algo más?

-Y una buena acción para crear credibilidad cara a la opinión pública española y europea hubiera sido remodelar la estructura del propio Gobierno; no se necesitan tres vicepresidencias, y algún ministerio es absolutamente superfluo, el de Igualdad el primero. Además, no sé si las autonomías y los municipios harán también un serio esfuerzo de ahorro o si lo anunciado por el presidente queda en papel mojado. Lo que no es bueno es reducir la inversión pública.

-¿No cree que la Unión Europea debería también tener un plan colectivo? Y, de camino, poner en práctica la unión económica creada en el Tratado de Maastricht.

-Unión económica hay. El mercado único está bastante bien desarrollado. Lo que no hay, es la unión política, y no veo que se produzca pronto. Por eso el Tratado de Maastricht requiere de los países miembros la sostenibilidad de sus finanzas públicas. Hay un límite para el déficit público y otro para la deuda total, el 3% y el 60% del PIB, respectivamente. Planes colectivos no harían más que liberar a los gobiernos de sus responsabilidades, y eso nunca es bueno. En la Eurozona tiene que haber la posibilidad de que un Estado declare la suspensión de pagos.

-¿Puede quebrar un país?

-Sí, en cuanto los ahorradores nacionales y extranjeros ya no le presten dinero o exijan un interés altísimo a los bonos. En la historia ha habido muchas quiebras, las más recientes en Rusia en 1998, Argentina en 2001 e Islandia en 2009.

-¿Si es de la Zona Euro tiene más o menos posibilidad de quiebra?

-Una unión monetaria no es un paraguas seguro. Por ejemplo, California en Estados Unidos está al borde de la bancarrota. Pero los países afectados no desaparecen del mapa. Lo normal es que hagan de la necesidad virtud y se recompongan económicamente.

-¿Cree que en las última semanas se ha producido un ataque al euro?

-Este es el vocabulario de los políticos, que no quieren admitir que su gestión de los problemas de la economía es mala, y les duele que los mercados pasen factura. Cuando organizan planes de rescate a nivel europeo, como en el caso de Grecia, invitan a los inversores financieros profesionales a someter el euro a continuos tests de robustez. Sólo pueden ganar porque la apuesta de una devaluación del euro se cumple; o bien, porque si no se cumple, es el Estado quien actúa como el bombero de urgencia y son los contribuyentes los que pagan.

-El fondo de rescate europeo pactado el domingo en Bruselas no será santo de su devoción…

-El Fondo europeo de rescate no me tranquiliza demasiado. Es curioso que se quiera combatir una crisis financiera europea derivada del sobreendeudamiento de determinados Estados creándoles nuevas deudas. También me preocupa que con la decisión del 10 de mayo, nuestros líderes políticos hayan derogado dos reglas básicas de la unión monetaria: la del no rescate de un país insolvente por sus socios solventes y la de no financiación de déficits por parte del BCE.

-¿Tampoco tranquilizará a los mercados?

-Me temo que los mercados quieran comprobar si el euro se va a convertir en una moneda débil y si la unión monetaria va a dejar de ser un foco de estabilidad de precios para degenerar hacia una unión inflacionaria y una comunidad de deudores soberanos. La tranquilidad en las bolsas se hará esperar.

-Paul Krugman sostiene que el euro fue un error. ¿Usted qué piensa?

-Al principio me preguntaba si estábamos cogiendo el toro por el rabo, al anteponer la integración monetaria a la política. Pero los últimos diez años son una historia exitosa: el euro es apreciado como divisa de reserva y moneda de facturación internacional, el Banco Central Europeo ha adquirido una gran reputación y el objetivo de estabilidad de precios se ha cumplido bastante bien.

-¿Qué ha fallado?

-Fundamentalmente dos cosas. Por un lado, la falta de disciplina fiscal plasmada en la alegría del gasto público a crédito en casi todos los países. Y por otro, las subidas de los salarios por encima de la productividad, y la falta de competitividad o capacidad innovadora en los países menos avanzados. Alemania tiene una parte de culpa: el canciller Schroeder en 2005 se negó a respetar el Pacto europeo de Estabilidad y reducir el excesivo déficit que tenía el país. Codo a codo con el presidente francés Chirac descafeinó las reglas fiscales, hasta las poco rigurosas que tenemos ahora, que dañan la estabilidad financiera de la Eurozona.

-¿Piensa que en esta coyuntura sería adecuada para España una gran coalición al estilo de la alemana de la anterior legislatura?

-Una gran coalición sólo es factible si los partidos que la forman anteponen el bien común a objetivos ideológicos. El PSOE no es capaz, el PP sólo a regañadientes. En este sentido, la democracia española es todavía algo inmadura.

-Inmadura y gastosa.

-Tanto el Estado como los hogares tienen que ir reduciendo sus excesivos endeudamientos. Ahorrar. El Gobierno debe recortar el gasto que no sea productivo, como los salarios de los funcionarios, las subvenciones desmesuradas a empresas y regiones, y las prestaciones sociales a personas que no las necesitan. Los particulares tienen que renunciar al consumo ostensivo.

-¿Qué propondría para resolver el colapso inmobiliario en España?

-El ajuste del sector tiene que proseguir hasta que el stock de viviendas sin vender haya sido absorbido. Inevitablemente seguirán perdiéndose muchos empleos. No tiene sentido que el Estado intervenga en este proceso con ayudas financieras a constructoras o compradores de viviendas.

-¿Acabaría con el Plan de Empleo Rural en Andalucía?

-Sí. El PER es un subsidio a todas luces pernicioso: demora el cambio de las estructuras económicas de Andalucía, distorsiona la movilidad geográfica e interempresarial, mantiene bajo el potencial de crecimiento y alto el paro laboral, promueve la economía sumergida. El coste fiscal es elevado. La tutela del Estado sobre los perceptores del PER es humillante en un sociedad civil libre.

-¿Qué opina sobre fusiones de cajas de ahorro y la dificultad de hacer concentraciones de entidades de distintas regiones.

-El sector de las cajas de ahorros ha sido afectado por la debacle inmobiliaria. Pero ya antes tenía problemas estructurales. La reconversión del sector es indispensable. Una pieza clave es despolitizar las cajas.

-¿Cree que la Política Agraria Común sufrirá muchos recortes?

-Hace ya varios años que la UE recompone esta políticas hacia un mayor uso de mecanismos de mercado. Esto es bueno por razones de eficiencia y confío en que se mantendrá la dirección. No hay ninguna razón económica o social para justificar un marco proteccionista en este sector.

-Habla de la necesidad de que España haga reformas. ¿Cuáles?

-Mercado de trabajo, sistema educativo, comercio al por menor, suelo, energía, transporte ferroviario y un largo etcétera. Es muy importante, por encima de todo, recuperar la unidad del mercado en España, actualmente amenazada de romperse, debido a las políticas regulatorias y lingüísticas por parte de diversos gobiernos autónomos.

-¿Hay que abaratar el despido?

-Sin duda. Tiene que haber una mayor flexibilidad en la contratación y configuración de los convenios laborales. Es necesario que las empresas puedan ajustar plantillas a los cambios de mercado, sin trámites burocráticos desbocados. Una mayor facilidad del despido significa una mayor facilidad de entrada en el mercado de trabajo.

-Usted sostiene que el modelo social europeo basado en un generoso Estado protector y distribuidor no es financiable ni eficaz. ¿A qué modelo nos dirigimos?

-Por ejemplo, a un sistema de pensiones que contenga mayores elementos de capitalización, es decir, ahorros individuales, para afrontar el reto del cambio demográfico. La elevación de la edad de jubilación es urgente. En la sanidad, necesitamos más competencia entre las compañías aseguradoras.

-La economía mundial mejora. En Alemania y Estados Unidos ha arrancado la economía.

-Lentamente, sí, gracias al empuje de los grandes países emergentes. En este ejercicio volveremos a tener un crecimiento positivo de la producción global y del comercio internacional. Pero el perfil será más plano que antes de la crisis.

-¿Se atreve a ponerle fecha final a la crisis?

-El enfermo ha salido de la UVI, pero sigue hospitalizado. La convalecencia durará dos o tres años más, como mínimo.

Enseñanzas del fútbol

Ignacio Martínez | 20 de noviembre de 2009 a las 8:05

Una mano de Henry ha clasificado a Francia para el Mundial de Suráfrica. En la era de las nuevas tecnologías, millones de espectadores de todo el mundo pudieron ver en directo claramente que el jugador francés se ayudaba con la mano izquierda, para centrar después a un compañero que marcó de cabeza. Injusto triunfo, que perjudica a Irlanda. El fútbol necesita ayudarse de la televisión. Es elemental para evitar estos abusos, pero sus dirigentes se resisten.

Por el contrario, hay que celebrar que en el mundo del fútbol haya normas y comités como el que ha sancionado a Maradona con dos meses de suspensión y una multa de tres millones de pesetas. Resulta que Maradona, cuando clasificó a mitad de octubre a Argentina para el Mundial, después de pasar muchas fatiguitas, se despachó a gusto contra los periodistas: “A los que no creyeron, con perdón de las damas, que la chupen, que la sigan chupando. Ustedes me trataron como me trataron; sigan mamando”. En resumen, la frase de un chulo maleducado, con perdón de los caballeros que se encuentren entre sus seguidores. Pero aquí, la comisión disciplinaria de la FIFA da una lección.

Debería existir un comité de disciplina deportiva para otras muchas actividades de la vida diaria. Entiéndase que se trataría de evaluar la gentileza, cortesía o buenas maneras de las personas. O la ausencia de estas cualidades y en qué grado. Se podría aplicar como el carné por puntos. Un ejemplo fácil lo tenemos con Francisco Camps, cuando acusó la semana pasada al portavoz del PSOE en las Cortes Valencianas de querer matarle: “A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta”. A lo mejor no es un delito, pero nuestro comité le quitaría los doce puntos a Camps de un golpe. Y le aplicaría la norma Maradona: tres o cuatro meses de suspensión de toda actividad pública, en los que no podría salir en los medios, ni hablar en el Parlamento regional, ni montarse en un Ferrari alquilado con fondos públicos, para darse un baño de multitudes. Eso sí, podría seguir presidiendo la Generalitat valenciana, pero en absoluto silencio, como castigo.

No sólo los políticos y los deportistas estarían sometidos a estos controles. En ciudades como Sevilla, Jerez, Córdoba o Granada, en las que se está fomentando el uso de la bicicleta, debería haber una comisión de disciplina que quitara puntos por ir contra mano en una calle de dirección única, subirse por las aceras, circular en calles peatonales u otros abusos cometidos con la excusa de que la bici es buena. Desde luego que es la bici es buena, pero debe cumplir unas normas, como las jugadas de un futbolista, las declaraciones de un seleccionador o los discursos de un político. Enseñanzas del fútbol.

El berrinche de Zapatero y Díaz Ferrán

Ignacio Martínez | 31 de julio de 2009 a las 6:44

Resulta curiosa la relación de patio de vecinos en la que se han metido Zapatero y Díaz Ferrán, los presidentes del Gobierno y la patronal española. Parece que es por la reforma del mercado laboral, pero hay asuntos laterales que envenenan la relación. La cosa empezó bien, cuando en febrero de 2007 el propietario de Marsans sustituyó a José María Cuevas al frente de la CEOE, mediante un dedazo del que había sido jefe de los empresarios españoles durante 23 años. Con la crisis, la relación se ha ido deteriorando. En un acto público en mayo, Díaz Ferrán cometió el desliz de decir ante un micrófono, que suponía cerrado, que la culpa de la situación económica en España no era de la crisis internacional, sino de los años de Zapatero. También prodiga elogios a su amiga Esperanza Aguire, con la que comparte ideas neo liberales.

Pero la mala relación con Zapatero no la produce el fracaso en la negociación entre patronal y sindicatos, con el Ministerio de Trabajo de testigo. Esa negociación la ha llevado a cabo el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, que sabe ser duro en el fondo y suave en las formas y ha mantenido una cordial relación tanto con la administración central, como con la autonómica. Así que, aquí hay algo más. ¿Esperaba Díaz Ferrán que el Gobierno mediara con Argentina para recuperar los avales que había puesto en la compra de aviones a Airbus para la compañía Aerolíneas Argentinas, una empresa que ya vendió? Si el Gobierno no lo ha hecho, puede que esté molesto por eso. Y si lo ha hecho y los argentinos se han quedado con el dinero, entonces es Zapatero el que cree que el otro le debe algo y no lo está agradeciendo como debería.

Para evitar estas contradicciones entre el interés particular y el general, el presidente de la CEA Santiago Herrero se opuso al cambio de modelo en la cúpula de la patronal española cuando se fue Cuevas: mejor un gestor con experiencia sin grandes intereses en grandes empresas, como patrón de la CEOE. Pero Cuevas se encomendó a Díaz Ferrán, que en su toma de posesión hizo un canto al liberalismo y a las excelencias del mercado. Esto no le impidió, cuando llegó la crisis, reclamar un paréntesis en la economía de mercado, para que las ayudas públicas llegaran a bancos y empresas en apuros. Y ahora, sobre la marcha, suspender el paréntesis para proponer una reforma en profundidad de las relaciones laborales.

En fin, en el radar del Gobierno, Díaz Ferrán viene y va. Esto es lo que puede haber provocado lo que él mismo califica como “berrinche” del presidente del Gobierno. Él cree tener más controlada la ruta de Zapatero, en su opinión discurre en la estela de los sindicatos, no en balde el presidente y el secretario del sindicato UGT Cándido Méndez son íntimos.

Y así, pasito a paso, han llegado ambos al desencuentro actual.

El apagafuegos del Gobierno español

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2009 a las 17:14

Su apresurada visita a la Casa Blanca la semana pasada para deshacer el entuerto de la retirada de las tropas españolas de Kosovo le han puesto en el escaparate nacional. Bernardino León (Málaga, 1964) es el diplomático de moda. No es nuevo. Suena desde hace tiempo como posible recambio de su mentor, el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, de quien fue número dos entre 2004 y 2008. Ahora es secretario general de la Presidencia del Gobierno, puesto que exige dotes diplomáticas, para tareas que muchas veces tienen que ver con la fontanería y el servicio de extinción de incendios, como con Kosovo.

A su vuelta de Washington, León aseguró que si se hubiera aclarado bien cómo se va a acometer la retirada de las tropas españolas de Kosovo se habrían evitado las declaraciones en las que el Gobierno de EEUU expresó que se sentía “profundamente decepcionado” con España, lo que sonó a amonestación a la ministra. Su entrevista con el consejero nacional de Seguridad, el general James Jones, no ha sido su primera visita a la Casa Blanca en misión de bombero: ya estuvo con Moratinos hace cinco años para explicarle a Condoleezza Rice la salida de las tropas de Iraq. También acudió a la residencia del presidente norteamericano en ocasiones más cómodas; por ejemplo, como acompañante del Príncipe Felipe en una visita oficial.

Lo de diplomático le va como anillo al dedo. Por parte de madre tiene una serie interminable de apellidos extranjeros: Gross, Bevan, Jessing, Pries, Voigt, Gayen, Lund, Heythe. Según la historia de la familia, recopilada por el periodista Adolfo Gross, primo de su madre, los Gross llegaron a Málaga a finales del siglo XVIII, procedentes de Leer, localidad de la provincia de Hannover, que en aquella época era británica. De hecho el primer Gross malagueño fue cónsul británico en la ciudad.

Ha habido Gross que han sido cónsules de Suecia, Noruega o de la República de El Salvador. Pero el antepasado de Bernardino León que más cerca ha estado de este descendiente diplomático fue un hermano de su bisabuela Clara Pries Scholtz von Hermensdorff, Adolfo Pries, que fue cónsul de Alemania en Málaga y fue nombrado conde de Pries por Alfonso XIII en 1906. Militó en el Partido Liberal y fue amigo íntimo de su presidente, el gaditano Segismundo Moret, quien le ofreció ser ministro de Estado, hoy de Exteriores. Pero murió de un ataque cardíaco antes de poder desplazarse a Madrid a tomar posesión.

Bernardino León estudió en el colegio de los Jesuitas de El Palo. En su juventud perteneció a varios grupos de música, toca la guitarra con destreza según fuentes bien informadas. Siempre que viajaba en su equipaje nunca faltaban la raqueta de tenis y la guitarra. Tanto en el colegio como en la Facultad de Derecho destacó por sus dotes de organizador y persuasor. Era un activista y un encantador de serpientes de primera categoría. Un tipo culto, leído, viajado. Pero no un ideólogo. A muchos malagueños les ha sorprendido su aparición en el PSOE. Quizá pese la tradición de los Gross, una familia de la alta burguesía comercial, conservadora, que habitó hace varias generaciones en el Palacio de Buenavista, hoy Museo Picasso: su bisabuelo Adolfo Gross Pries, presidente durante la República del partido de derechas Renovación Española, fue fusilado en agosto del 36 por los rojos en la tapia del cementerio de Málaga. Una historia contraria a la de Zapatero.

Los secretarios de las agrupaciones socialistas de la ciudad acaban de proponer a Bernardino León por unanimidad, para ser el secretario de la recién creada agrupación local de Málaga. Una elección que suena a intento de embaucar al interesado en la aventura de optar a la Alcaldía de la capital. Con su posible antagonista, el alcalde popular Francisco de la Torre, tiene una cordial relación personal, como no puede ser menos, tratándose de dos personas tan educadas. Ha habido varios Gross concejales de Málaga y hay constancia en la entrada del ayuntamiento, en las lápidas que recuerdan el inicio y el final de las obras del edificio, en 1911 y 1919; pero nunca ha habido un alcalde Gross. Se ignoran las aspiraciones del secretario general de Moncloa. Un hombre tan diplomático como él no muestra con facilidad el fondo de sus pensamientos.

Bernardino se licenció en Derecho en la Facultad de Málaga e ingresó en la carrera diplomática en 1990. Su primer destino fue Liberia, en plena guerra civil. Un conflicto que le marcó. Como también su siguiente plaza, en Argelia, durante otra guerra civil, en la época del FIS. Estuvo después en la embajada de Grecia y a continuación formó tándem con Moratinos, cuando la Unión Europea nombró enviado especial para Oriente Medio al actual jefe de la Diplomacia española. Entonces se instaló con su familia en Chipre, en donde nació el primero de sus tres hijos, Bernardino como su padre. (Los otros dos nacieron en Málaga). Pocos años después hay una anécdota divertida entre este niño, rubio de aspecto nórdico, y el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. En unas vacaciones en Mallorca desde un yate en el que iba el presidente, Aznar le pregunta a aquel niño anónimo que estaba en la playa de dónde era y el joven, acostumbrado a vivir toda su vida en el extranjero, contesta “de España”. Emocionado por tan patriótica respuesta, el presidente del Gobierno lo invitó a subir al barco.

Antes de ser secretario de Estado de Exteriores, entre 2001 y 2004 fue director de la Fundación de las Tres Culturas, con sede en Sevilla. Además de sus buenos oficios con los norteamericanos, medio paisanos por su abuela materna Elisabeth Bevan, León Gross ha trabajado en otras misiones diplomáticas delicadas. Es la personalidad internacional de más alto rango que ha mantenido contactos intensos con los disidentes cubanos. Pero al mismo tiempo tiene una relación fluida con dirigentes del régimen castrista. Ha mediado con las autoridades argentinas para desatascar contenciosos de varias multinacionales españolas. La prensa ha publicado que Zapatero le encargó que mediara entre los rusos de Lukoil y Repsol. Es tal su fama de apagafuegos que sus reiteradas visitas a Ginebra durante la Legislatura anterior, para acudir a la sede de la ONU, hicieron creer que era un negociador secreto con ETA.

La música es una de sus pasiones: es un experto en Bach y colecciona toda su discografía. Es amigo personal del director Daniel Barenboim. Su familia ha tenido relación directa con  las bellas artes. El padre de su tatarabuela Clara Pries promovió la construcción del Teatro Cervantes de Málaga y la cara de esta antepasada está pintada en el techo. Su madre se educó en colegios de Inglaterra y Suiza. En Lausana fue compañera de colegio de Geraldine Chaplin y veía a Charlot todos los viernes acudir a recoger a su hija. Por el lado paterno tiene antecedentes más prágmáticos. Su padre, Bernardino León, economista y perito industrial, es natural de Granada. Trabajó muchos años para la compañía norteamericana Standard Oil, de la familia Rockefeller. Petróleo, combustible. Lo menos indicado para tener descendientes dedicados a la tarea de apagar fuegos. Pero esa es la misión principal del diplomático de moda.

Un andaluz, nuevo hombre fuerte de la ‘Casa Blanca’

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 15:34

 

Amador Suárez, vicepresidente del Real Madrid, es un importante empresario andaluz

Preside la multinacional onubense de la pesca Amasua y es cuñado de la ministra Garmendia

 

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Si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro, habrá que convenir que la dimisión la semana pasada de Ramón Calderón ha sido una crisis nacional. Y en esa historia han tenido un protagonismo especial tres directivos del Real Madrid, de los que dos son andaluces: Amador Suárez, de Huelva; Antonio Medina, de Jaén, y Enrique Riquelme, de Alicante. Se dice que fueron precisamente ellos quienes forzaron la dimisión de Calderón, después de que se supiera que unos falsos compromisarios votaron en la asamblea del club y que el presidente culpara del desaguisado a unos empleados.

El personaje clave de la operación, y hombre fuerte de la nueva ‘Casa Blanca’, es el vicepresidente primero Amador Suárez, uno de los más importantes empresarios andaluces; presidente de Amasua una empresa familiar con sede en Huelva, que es de hecho una multinacional de la pesca que comercializa unas 60.000 toneladas de pescado y factura alrededor de 300 millones de euros todos los años. Y da empleo a 1.800 trabajadores.

La actitud de Amador Suárez fue decisiva para que Calderón tomara la decisión y no se volviera atrás el viernes de la semana pasada, como le aconsejaba Mijatovic. Y para que finalmente anunciara su dimisión el 16 de enero. Y fue él quien propuso al empresario valenciano Vicente Boluda como presidente; aunque es un socio mucho más antiguo: Boluda tiene el carné número 47.936 y él tiene el 10.319. Es curioso, pero entre los once miembros de la actual junta directiva del Real Madrid, sólo hay cuatro madrileños. Y tres andaluces, dos valencianos y dos castellanos. El jiennense Antonio Medina es un joven abogado de 32 años, director del despacho Medina Cuadros, y el tercer andaluz es el empresario algecireño Pascual Cervera.

En sus primeras declaraciones a ‘Marca’, el domingo pasado, el nuevo presidente anunció que lo primero que iba a hacer era reunirse con Amador Suárez para analizar, departamento por departamento, toda la organización del Real Madrid. Esta semana, Suárez ha estado de misión diplomática con Platini en la sede de la Uefa en Suiza, para intentar convencerle de que sean dos los nuevos jugadores del Real que puedan jugar la ‘Champions’.

Además de presidir Amasua, Amador Suárez tiene una gran experiencia como dirigente empresarial: preside la Confederación Española de Pesca, que agrupa a las tres grandes patronales pesqueras españolas, con 1.400 grandes buques, que representan el 75% de la flota española. El año pasado lideró la protesta del sector cuando se disparó el precio del gasóleo, reclamando a las autoridades el aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social y la reducción de las tarifas portuarias.

Su padre nació en Galicia y después de la guerra emigró a Huelva. Allí conoció a su madre, que venía de una familia armadora onubense. Cuando todavía no existían los muelles definitivos, su abuelo materno llevaba agua en buques aljibe a los mercantes con calderas, que venían a cargar mineral de Ríotinto. El padre fue marino, maquinista y fogonero en una época en la que la pesca andaluza contaba con muy pocos medios. Ahí comenzó su vida en el mar y de ahí nació la empresa pesquera que ahora preside.

Como le gustan las aventuras, se enroló en la candidatura de Ramón Calderón para la presidencia del Real Madrid. En la primera junta directiva de la Casa Blanca fue responsable de compras, internacionalización y control del gasto. Se lo podría imaginar marcando un techo de ingresos a los Rolando y compañía. Pero en el fútbol, como en los negocios, es partidario de que todo el mundo gane el máximo; siempre que se lo merezca. Cree que hay que poner al futbolista una parte fija y otra variable. Y que la variable sea muy alta; así mientras más éxito tenga, más gana él y mejor para la afición.

Sus pinitos como directivo los hizo en el Recreativo de Huelva, como vicepresidente de Martínez Oliva, en el equipo el primer ascenso a Primera en 1978. Sigue siendo un hincha del Recre; aunque ahora lo sigue por televisión. Por cierto, que considera muy injustos algunos arbitrajes que ha padecido el decano del fútbol español. Los árbitros no son lo mismo para los grandes que para los modestos. Es tan forofo del Madrid que hasta grita en el palco, como cualquier aficionado. Y como cualquier aficionado, también tiene sus jugadores preferidos: Raúl y el andaluz Sergio Ramos.

Además de su empresa pesquera, tiene una yeguada importante en una finca de 500 hectáreas, en Toledo, que es una explotación agraria, mitad de secano, mitad de regadío, con 300 cabezas de ganado, no sólo equino, que dirige su hija María. Su otro hijo, Elías, licenciado en Derecho, es ya el director general de Amasua. Su esposa, María Dolores Garmendia, no trabaja en la sociedad, pero ha dejado su traza en la decoración de su despacho, con elegantes muebles art déco. Se puede discutir si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro; pero en la familia de Amador Suárez hay una ministra del Gobierno de Rodríguez Zapatero: Cristina Garmendia, la titular de Ciencia e Innovación, es su cuñada. Y el marido de la ministra, el ingeniero Rubén Celaya, es vicepresidente del Grupo Amasua. La ministra donostierra, por cierto, estudió Ciencias Biológicas en Sevilla.

Amador Suárez (Huelva, 1944) hizo perito mercantil, que era la única formación económica y empresarial que podía estudiarse en Huelva en su época. Se puso al frente del negocio familiar con 20 años. Fue un joven innovador, que viajó para buscar caladeros internacionales, entró en la industria de los congelados y fue pionero en la comercialización por todo el mundo de pescado de terceros. Sus barcos operan en Argentina, Chile, Mozambique, Marruecos y Rusia. Su afición por el deporte no es sólo como directivo: no perdona el ejercicio físico. Puede no desayunar, pero jamás elude correr un mínimo de una hora y 10 kilómetros diarios, por la mañana o por la tarde. Ahora su objetivo es dar estabilidad al Real Madrid en la transición hasta las elecciones presidenciales de junio. Aunque no las tiene todas consigo: algún miembro de la directiva le ha reprochado su responsabilidad en la asamblea, cuya organización dependía de su vicepresidencia. Él, de momento, prefiere mantener la discreción y el buen ánimo en la nueva ‘Casa Blanca’.

El arco iris de Kirchner

Ignacio Martínez | 25 de octubre de 2008 a las 21:10

Cristina Fernández de Kirchner ha entonado la canción del Tata Cedrón: Eche 20 centavos en la ranura; podrá ver la vida color de rosa. Pero se le ha ido la mano; ha echado por la ranura 22.700 millones de euros. Casi 4 billones de pesetas, que eran las jubilaciones privadas de 10 millones de argentinos. Cristina debe de estar viendo el arco iris completo en estos momentos. Lo malo para los españoles es que esta presidenta con poca cabeza ha nacionalizado los fondos de pensiones de su país pero, como quien no quiere la cosa, ha hundido las bolsas de Buenos Aires y Madrid. Algún periódico la llamapopulista, pero Kirchner no tiene ideología. Ella es peronista o justicialista. Todo y nada.

Es la jefa, con su señor esposo, de un movimiento de masas surgido en Argentina en la resaca de la gran depresión y la segunda guerra mundial. Peronistas eran los sindicatos afectos al general Perón, a los que gustaba gritar “alpargatas sí, libros no”, en los años 40. Peronistas eran los Montoneros, guerrilleros de extrema izquierda que practicaron la lucha armada unas décadas después. Peronista era López Rega, patrón de la camarilla que rodeó a la tercera esposa del general, y fundador de la Alianza Anticomunista Argentina, grupo armado de extrema derecha. El peronismo ha sido un movimiento tan ancho como escaso de doctrina precisa. Pero siempre tuvo mucha habilidad para la puesta en escena y mucha facilidad para demagogia barata. Y mucho color: del rojo vivo al pardo más oscuro.

La jefa justicialista ha tomado por asalto los fondos de pensiones de su país, para financiar las arcas de su Estado, que deben estar secas. Y ha provocado el pánico en unos mercados que ya no estaban para muchos trotes. He oído varias veces la explicación de la buena mujer y no he entendido gran cosa. Si acaso que su estilo y sus maneras me resultan cercanos. Qué buena alcaldesa habría sido en la Marbella delposgilismo. Qué trío de éxito habría hecho con Marisol Yagüe e Isabel García Marcos, tan aficionadas todas a retocarse con silicona párpados, labios y no sé qué más. Pero no quedan ahí las extrañas coincidencias. Cristina Kirchner y Hugo Chávez no han acabado de aclarar el caso de un maletín que entró de contrabando en Argentina hace un año con 800.000 dólares en billetes, portado por directivos de Petróleos de Venezuela, que iban acompañados por un alto funcionario del Gobierno de Ernesto Kirchner, en plena campaña electoral. Dinero sin justificar. Eso me suena.

La irresponsabilidad, como la guajira o la colombiana, puede ser un cante de ida y vuelta. ¿Se imaginan a Marisol o a Isabel echando monedas por las ranuras desde la Presidencia de la República Argentina? No llamarían la atención. Estarían a la altura.