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Amargo aniversario

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2011 a las 18:06

Ayer se cumplieron 29 años del triunfo de Escuredo el 23 de mayo de 1982, en las primeras elecciones autonómicas. Mal día para celebrar un cumpleaños. Por el contrario, los socialistas andaluces han iniciado la cuenta atrás para su salida del poder, que han monopolizado durante tres décadas. El domingo estaba previsto que le pasara un tren por encima al PSOE, pero le ha arrollado la flota del AVE completa en casi toda España. Aunque resulta llamativo el descarrilamiento del expreso socialista andaluz. Por decirlo sin ambages, aquí a la crisis económica y el desprestigio de Zapatero se han unido dos elementos suplementarios: un Gobierno autonómico con más perfil tecnócrata que político y muy poco pulso, acompañado de un partido administrado por un aparato regional y unos secretarios provinciales de escaso o nulo liderazgo.

El secretario general del PSOE andaluz se refugió en la noche del domigno en el paro, como argumento central de la debacle. Si los perdedores de estas elecciones siguen agarrados a esta tesis de Griñán van camino de un hundimiento aún mayor en marzo. No hay gobernante inoxidable, pero casos como el de Jerez, en el que una alcaldesa con mayoría absoluta de 15 concejales pasa a 4, no se explican sólo por la crisis económica internacional. Hay que hacer muchas cosas mal, en Jerez, en Cádiz, en toda la región, para conseguir resultados así.

El Partido Socialista está agotado, en manos de burócratas, con un discurso aburrido y necesita cambios con urgencia. Puede aprovechar el disgusto de del domingo y tomar nota del desafecto de los ciudadanos. O puede enrocarse, como parecen tentados Zapatero y Griñán. En la provincia que mejor conozco, Málaga, el PP y el PSOE llevan años con resultados muy parejos: pero en esta ocasión los populares casi duplicaron en votos a los socialistas.

Sin ánimo de faltarle el respeto a nadie, me permito recordar que en esta provincia ha habido líderes como Rafael Ballesteros, Carlos Sanjuán, Enrique Linde o José Asenjo. Hoy el secretario provincial es un animoso diputado, un eficaz funcionario del partido. Pero si Miguel Ángel Heredia no es un líder, tampoco compensa sus carencias su brazo derecho, Francisco Conejo, candidato fracasado a la presidencia de la Diputación y miembro del núcleo duro elegido por Griñán para renovar la ejecutiva regional. No todo es crisis económica y paro. Ignoro si el secretario regional sabe quiénes son Manuel Camas o José Aurelio Aguilar Román. Pero vamos, hay gente muy buena en su partido, en Málaga. La pregunta es por qué no se cuenta con ellos.

En el aniversario de la victoria de Escuredo habría que recordar dos propuestas con las que Griñán llegó a la Presidencia de la Junta: la apuesta por la política y el gobierno de los mejores. El mérito, la capacidad, la audacia no deberían quedarse en simples hallazgos lingüísticos.

El regente Griñán

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2011 a las 10:43

En política, como en la vida, hay instantes que cambian el curso de la historia. La noche del 21 de julio de 2000, la víspera de la inesperada elección de Zapatero como secretario del PSOE, el presidente de la Junta y secretario regional de los socialistas andaluces convocó a los ocho secretarios provinciales para pedirles que sus delegaciones votaran a Bono. Discreparon al menos tres: Moratalla, de Granada; Asenjo, de Málaga, y en menor medida Mellado, de Córdoba. Tres personas tensaron la reunión. Los dos primeros, el secretario de Jaén Zarrías y el portavoz parlamentario Caballos, aspiraban a cargos con Bono. Pero el más molesto con la desobediencia de los cuadros fue Luis Pizarro, convertido con el tiempo en un cuadro desobediente. Aquel plante, contra el liderazgo fuerte de Chaves y Pizarro, permitió el triunfo de Zapatero y cambió la historia.

Griñán ha ejercido hasta ahora un liderazgo débil. El presidente de la Junta tiene un hándicap: no se presentó como candidato y eso merma su legitimidad. Es como un regente hipotecado hasta que las urnas le den más autoridad. Transmite esa impresión en el Gobierno, pero aun más en el partido: le viene más grande el liderazgo del PSOE andaluz que la dirección de la Junta. A estas alturas quizá se haya arrepentido de haber reclamado todo el poder en el partido. Al fin y al cabo lo suyo fue un dedazo. La principal baza para el liderazgo forzado de Griñán fue la voluntad de Chaves, de la que ha prescindido.

Los políticos tienen mucha facilidad para prescindir de sus principios. Por ejemplo, Zapatero llegó al liderazgo del partido porque el PSOE estaba en crisis. No por haber perdido las elecciones, sino al revés: perdió las elecciones porque su modelo estaba agotado. Y la renovación fue el núcleo del discurso del dirigente leonés, que encandiló a los delegados. De aquel discurso nunca más se supo. Con la victoria en la mano, los jóvenes de Nueva Vía olvidaron el cambio de modelo de partido y se ocuparon de ganar las elecciones generales. Pero en diez años de liderazgo negligente de Zapatero el PSOE no ha recuperado ninguno de los grandes feudos electorales en donde gobernó por mayoría absoluta, como Valencia, Madrid o Murcia.

El regente andaluz también ha renunciado a algunos de sus más sólidos principios, como el discurso del mérito y la capacidad. No hay más que darle un repaso a su Gobierno o a su ejecutiva para ver que familia, provincia o género, tres pilares del equilibrio chavista, siguen siendo las pautas de los nombramientos. Con la agravante de que para rejuvenecer los cuadros dirigentes ha entregado el poder en el partido a una generación sin la capacidad ni la autoridad suficiente.

Pero lo grave ahora no es la levedad del liderazgo de Griñán, sino la incapacidad del Partido Socialista para reciclarse o al menos airearse. Demasiada tarea para un regente.

La cuña de Rouco

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2010 a las 15:00

Quiero felicitar de corazón a doña Angelita Sierra por el nombramiento de su hijo como obispo auxiliar de Sevilla. A la madre del nuevo prelado nunca le gustó que su hijo se pusiera a manejar negocios y dineros en Cajasur, que le parecían asuntos alejados del oficio propio de los curas. Pensaría que eso apartaba a Santiago Gómez Sierra de su vocación y además le alejaba de una promoción. De hecho ya había estado en una terna para convertirse en obispo antes de ser nombrado presidente de Cajasur hace cuatro años. Desde hace tiempo en Córdoba todo el mundo decía que Mario Iceta y Santiago Gómez llegarían a prelados. Monseñor Rouco, el papa español, le puso a su amigo Blázquez una cuña con Iceta en Bilbao y a Asenjo le ha hecho ahora lo mismo en Sevilla con Gómez. Ésta es la tesis de este cronista.

Como cura será una lumbrera, pero lo que es como financiero y directivo el nuevo obispo auxiliar de Sevilla es una nulidad. Ha quemado a cinco directores generales. Está expedientado por el Banco de España por tres faltas muy graves y una grave. La entidad puede perder este año mil millones de euros. Haber renunciado a la fusión con Unicaja significa la pérdida para la Iglesia de la Escuela del Santo Ángel, con unos 800 metros comerciales en El Brillante. La Oficina Agraria en el centro de la ciudad, con unos 400 metros. Un 10% de la matriz de la Cope. Un vicepresidente y tres vocales en el consejo de administración de la abortada Unicajasur, durante el periodo transitorio, y un vocal después de tres años. Una fundación expresamente creada para la Iglesia, dotada con al menos seis millones al año, y un director para la OBS de Córdoba, que gestionaría un presupuesto anual de 12 millones. Hay empresarios solventes que opinan que la pérdida de Cajasur es la peor noticia de Córdoba en cien años. Encima, la caja ha acabado en manos de una entidad cuyo presidente dijo en su estreno cordobés que él es ateo. Tiene guasa la cosa.

Y al autor lo ascienden. O la Iglesia se ha vuelto loca o aquí hay gato encerrado. O Rouco se la ha jugado a Asenjo. O la institución se prepara para la llegada del PP al poder. En todo caso, Gómez Sierra no actuó solo, sino en compañía de otros. Quizá no muy listos.

Crónica de una fusión anunciada: Unicaja y Cajasur formarán la cuarta o quinta caja de España

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2009 a las 12:30

 

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“Esto no es echar un huevo a freír, hace falta tacto, generosidad y el encaje de todas las piezas”. Esta frase resume la situación de los contactos entre Cajasur y Unicaja con vistas a una eventual fusión. Ambas partes están buscando un acuerdo viable económica y financieramente, pero sobre todo práctico desde el punto de vista institucional. Ese aspecto es el más delicado de todos, de tal manera que esta posible fusión es muy diferente a la frustrada operación entre Unicaja y la de Caja Castilla La Mancha, a finales de marzo: allí se trataba de llegar a un acuerdo económico y financiero primero y se dejaban las cuestiones institucionales para después; y aquí es al revés, las cuestiones institucionales deben ser cerradas de antemano. Eso significa que si los consejos de administración de ambas cajas andaluzas mandatan a sus presidentes para iniciar una negociación formal, estaríamos ante una fusión cerrada de antemano, es decir, resuelta en sus aspectos más espinosos. ¿Quiere esto decir que los próximos consejos de Unicaja y Cajasur, el viernes 19 y el miércoles 24 respectivamente, abordarán esta cuestión? La respuesta de la decena de dirigentes de las cúpulas de las dos cajas, la Junta de Andalucía, la CECA, el PSOE o el PP consultados por este diario es cauta. Ninguno ha querido salir con su nombre y apellidos, pero sus afirmaciones han servido para componer la foto de la situación.

La clave es que la empresa resultante sea más fuerte, más sana. En todos los indicadores de solvencia, rentabilidad y posicionamiento de negocio estaríamos ante una de las grandes cajas de España: tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos, sexta en activos. Fácilmente la quinta de España en la actualidad, con posibilidades de una rápida progresión. Líder absoluta en cinco de las ocho provincias andaluzas y con un claro liderazgo en el conjunto de la región. Todo esto está muy bien, ¿pero cuál será el papel de Córdoba y de la marca Cajasur en el futuro? El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que fue cocinero antes de fraile, ya ha lanzado la idea de que las marcas locales no deberían perderse en eventuales procesos de fusión. El presidente también ha dicho desenfadadamente que “todos están hablando con todos”, quizá para quitar hierro a procesos que todo el mundo considera inevitables y que pueden ser dolorosos para quienes los protagonicen como actores de reparto. Griñán y el arzobispo coadjutor de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, que todavía es administrador apostólico de la Diócesis de Córdoba, no están ajenos a esa idea de que “todos hablan con todos”. La Iglesia es la entidad fundadora de referencia de Cajasur, aunque sólo tiene el 34% de la asamblea y el 30% del consejo de administración. Las pésimas relaciones entre la Junta y la Iglesia hasta 2004 fueron resueltas en muy poco tiempo y en buena armonía gracias al entendimiento personal del entonces consejero de Economía, y hoy presidente, con el obispo cordobés Asenjo.

¿Se decidirá la Iglesia a una fusión de Cajasur con otra caja andaluza? Parece que ya está convencida de la inevitabilidad de la operación. De hecho para crear ambiente, el pasado viernes por la tarde, Santiago Gómez Sierra, el presidente de la entidad, dijo que no descartaba una fusión, en la asamblea general a la que se presentaron las cuentas definitivas de 2008 y el plan de negocio reclamado por el Banco de España, para resolver la morosidad, la liquidez y la solvencia. No sólo la Iglesia, todos afirman en Córdoba que hay el máximo consenso en la entidad más allá de instituciones y partidos. Y añaden que Cajasur es “una perita en dulce” o “una caja apetitosa” por la identificación que tiene con su territorio: “acapara más del 50% del ahorro de la provincia de Córdoba, algo que no tienen ni Unicaja en Málaga, ni Cajasol en Sevilla”. También se tiene claro que una vez que se asuma que se va a una fusión y que Unicaja puede ser la mejor opción, mientras antes de haga, mejor.

Se da la circunstancia de que en el consejo de administración de Unicaja hay tres representantes de la Iglesia, por entidades fundadoras de las antiguas cajas de Almería, Málaga y Ronda. Cajasur ha explorado en los últimos tiempos escenarios alternativos: una fusión a tres con las otras dos cajas de la Iglesia en España, Cajacírculo de Burgos y CAI de Zaragoza. También ha medido las posibilidades con una caja de las más solventes de España, Caja Murcia, que está en una comunidad uniprovincial y sin otra entidad con la que fusionarse en su región. La Junta ha expresado su preferencia por aprobar fusiones dentro de la región. De facto, es una competencia estatutaria exclusiva del Gobierno andaluz autorizar la fusión de una caja regional. Pero el Ministerio de Economía quiere introducir en el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria, que se aprobará antes de un mes, una cláusula según la cual si una entidad recibe fondos del FROB el Banco de España podría condicionar su fusión. Es algo que la Junta consideraría anticonstitucional, porque el Estatuto es una ley orgánica del Estado y sus atribuciones no pueden ser modificadas por un decreto ley, de menor rango. Aún no se sabe la dotación del FROB, que estará entre los 9.000 y los 90.000 millones de euros.

El Banco de España se sorprendió de los escasos fondos retirados por los impositores cuando la agencia Fitch rebajó a BB+ la calificación crediticia de Cajasur el 22 de abril, la misma que le dio a la Caja Castilla La Mancha un mes antes de su intervención. En Córdoba y Jaén, que componen el 80% del negocio de la tercera caja andaluza, la fidelidad del público ha sido óptima, dicen fuentes de la caja. La razón por la que la calificación de los créditos de esta entidad han sufrido un varapalo es que los riesgos han estado muy concentrados en la construcción. “Pero, ¿qué empresa andaluza pide un crédito de 10 millones de euros? Una agroalimentaria una vez al año. Esto no es el País Vasco con una economía diversificada”.

Los dos grandes partidos de Andalucía no ven mal la operación, si las entidades así lo deciden. Tanto PSOE como PP prefieren una fusión de Cajasur con otra caja andaluza. Algún dirigente popular desliza la idea de que Unicaja está mejor implantada en el territorio en el que el PP andaluz es más fuerte. Pero ambos partidos tienen claro que éste no es un asunto para la pelea política, como las carreteras o los hospitales. Ahora, lo más importante son las cuestiones institucionales: evitar la pérdida de las marcas originales, que se mantengan las obras sociales, que el peso de Córdoba o el papel de la Iglesia tengan su encaje en el diseño futuro. En Córdoba, en particular la Iglesia, son muy sensibles a que se piense que se les puede empujar y se les puede marcar el calendario. También está en juego el futuro de más de 3.000 trabajadores. En este momento, hay quien piensa que la expansión a Madrid, Barcelona, la Comunidad Valenciana, Extremadura o Almería fue un error. El plan de austeridad presentado al Banco de España ya incluye el cierre de más de veinte oficinas durante este año.

Esta fusión a dos tiene algunos inconvenientes formales. El lado bueno es que Unicaja tiene potencia para soportar esta operación. Pero hay aristas estéticas: hay un pez grande que se come al chico. Algún dirigente socialista ha sugerido que podría estar mejor una macrofusión de Unicaja, Cajasur, CajaGranada y Caja de Jaén. Sería repetir el modelo de integración de cinco cajas en Unicaja en 1991. También se acercaría al proyecto de caja única lanzado por el presidente Chaves en 1999. Aunque en estos diez años sólo se ha producido la fusión de El Monte y San Fernando que ha dado lugar a Cajasol.

Pero lo que está ahora encima de la mesa es la posibilidad de que la primera y la tercera caja de Andalucía se unan para formar una nueva entidad que en todos los parámetros de rentabilidad, beneficio, morosidad y capital básico estaría mejor que la media del sector. No es fácil componer el nuevo esquema. Realmente es cierto que no es como echar un huevo a freír.