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La comisión de investigación de los ERE es un acierto

Ignacio Martínez | 1 de septiembre de 2012 a las 12:47

La comisión de investigación sobre los ERE fraudulentos ha sido un acierto. En primer lugar, por su existencia misma. Es verdad que no tenemos costumbre y esto quizá nos lleve a entusiasmarnos con la novedad. Y también a pagar la novatada, después de 17 años de rodillo gubernamental: darle a los comparecientes una hora al principio y media al final para que digan lo que quieran y sólo hora y media de preguntas es una exageración. En el Congreso de los Estados Unidos hacen comisiones de investigación menos familiares. Duras como un ladrillo. Se nota la mano de los investigados y sus actuales socios de gobierno en el suave diseño de esta comisión.
Pero todo hay que darlo por bueno. El Partido Socialista, que ha monopolizado el poder en Andalucía durante 30 años, con mayoría absoluta o relativa, por primera vez no tiene mayoría y se ha visto obligado a admitir una comisión que evitó como a una vara verde en la pasada legislatura. La primera conclusión de una semana y media de comparecencias es que un caso así no habría ocurrido si se hubiese producido alguna alternancia en el Gobierno de la Junta. El relajo en el que vivía la Administración autonómica, sin normas precisas, sin controles precisos, fiada a la buena voluntad y honradez de los centros directivos no se dan cuando el poder cambia de manos cada dos legislaturas, como suele pasar en el Gobierno central. El control y la eficacia aumentan exponencialmente.
Otra de las razones, todavía no puesta de manifiesto en la Comisión, es que sobraba dinero. Había dinero a espuertas. Unan a la abundancia el relajo y la falta de honradez (por puntual que fuese) y tendrán un caso de corrupción como un castillo. La comisión ha proporcionado ya datos. Este periódico publicó que el consejero Ávila cifró lo defraudado en 17 millones de euros. Casi 3.000 millones de pesetas, para no perdernos.
Las sesiones de la Comisión han servido para el descubrimiento de una gran parlamentaria, que aunque es nueva está haciendo una excelente labor: Alba Doblas, de Izquierda Unida, licenciada en Derecho, ex concejal de Córdoba, 41 años. Sigue la estela de otras grandes diputadas de IU destapadas en el Parlamento andaluz, como Rosa Aguilar o Concha Caballero.
A los portavoces del PSOE les toca el ingrato papel de proteger a los comparecientes de su partido. Es muy difícil hacer eso bien. Antonia Moro pasó de un tono meloso y sosegado cuando preguntaba a los socialistas a un genio tremendo levantando la voz a Zoido. Los del PP se vieron en las mismas con el propio Zoido y renunciaron a semejante papelón con Arenas y Zaplana. El aplomo y la crispación se han repartido entre los comparecientes. Entre los tensos, anoto a Recio, Aguayo o Ávila. Entre los relajados Vallejo, el interventor y Arenas. La comisión es un acierto. Y estamos sólo en el principio.

¡Menos notario y más debate!

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2012 a las 12:13

La campaña electoral andaluza es decepcionante por muchos motivos. El primero es la ausencia de debate. No sólo del debate andaluz que algunos ilusos veníamos reclamando desde hace muchos años. No. Faltan debates a secas. Aquí han dialogado en Canal Sur los presuntos socios del Frente Popular, PSOE e IU, Griñán y Valderas, Ávila y García, con la ausencia del partido que se ve ganador. Pero debates en condiciones no ha habido. Y podían organizarse muchos. Por ejemplo un cara a cara de Arenas con Griñán. Otro a tres con Valderas. Y, por qué no, uno a cinco con UPyD y PA, los dos outsiders que de entrar en el Parlamento podrían romper muchos equilibrios. Nada de debates. Pero por el contrario mucho notario. Una prueba palmaria de cómo los políticos son conscientes de su falta de credibilidad. Ya estrenó esta moda Artur Mas en 2006, comprometiéndose a no pactar con el PP para llegar a la Presidencia de la Generalitat. Lo han hecho en esta campaña Diego Valderas y Pilar González: han firmado su determinación a cumplir y hacer cumplir su programa. ¿? Valderas ha pedido además a PSOE y PP que prometieran ante notario que no aplicarán el copago. Arenas mandó a Canal Sur un requerimiento notarial para que se leyese la razón de su ausencia del debate televisivo. También utilizó el mismo método en julio pasado para eludir enseñar su declaración de la renta. Y uno de los principales lugartenientes de Griñán, el onubense Mario Jiménez, registró ante notario el estado de las infraestructuras de su provincia en diciembre, para obligar al Gobierno. La credibilidad es escasa, pero la osadía máxima. Van al notario a comprometerse, con la esperanza de que la gente crea que pueden mentir al común de los mortales pero no al fedatario público. Ridículo. Cambian el método de la promesa, cuando lo que tendrían que modificar es su comportamiento. Su seriedad. ¡Menos notario y más debate!

Un Wikileaks andaluz

Ignacio Martínez | 12 de diciembre de 2010 a las 13:20

El servicio diplomático de la nación más poderosa de la tierra ha sido pirateado por una arriesgada organización, cuyo líder está encarcelado en el Reino Unido, en oscuras circunstancias. Tan rara es la cosa, que todo el mundo cree ver detrás el enfado de Estados Unidos. Si los diplomáticos americanos intentaron forzar a fiscales y jueces españoles para que no procesaran a los soldados que mataron en Bagdad al cámara español José Couso, no veo por qué no iban a forzar a fiscales suecos y jueces británicos para meter entre rejas a Assange.

El Estado tiene el monopolio de la violencia en una democracia. Pero en ningún caso el de la información. Al contrario, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos dice que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Y ese derecho incluye no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Aunque en su libro Comunicación y poder (Alianza Editorial, 2009), el profesor Castells establece la tesis de que el poder es la capacidad de un actor social de influir sobre otros actores sociales de forma que se refuercen la voluntad, los intereses y los valores de quien está en el poder. Ya sabíamos que el poder no es un atributo: es algo que no se exhibe, se ejerce. Pero Castells añade que en el mundo moderno el poder se ejerce mediante el control de la información. Y Assange ha roto esta regla no escrita y, de camino, le ha tocado las narices a quienes mandan.

Ha sido estupendo conocer las opiniones de los diplomáticos americanos de los actores que a lo largo del mundo controlan los medios para mantener el poder. ¿Se imaginan un Wikileaks en Andalucía? Y conocer de manera fehaciente lo que piensan nuestros gobernantes. Saber, por ejemplo la opinión de Griñán sobre Zarrías y viceversa. La de Chaves sobre Griñán. La de Arenas sobre los canónigos de Córdoba. La de los canónigos de Córdoba sobre Medel. La de Medel sobre Pulido. La de Pulido sobre Ávila. La de Ávila sobre Jara. Así no habría manera de ejercer el poder, según las tesis de Castells, pero sería muy entretenido. A que sí.

No hay miedo al cambio

Ignacio Martínez | 29 de junio de 2010 a las 10:05

Dicen los expertos que una encuesta es una foto fija. Si es así, hay que decir que la foto del Barómetro Joly publicado el domingo es que el personal le ha perdido el miedo al PP. Los ciudadanos piensan que en economía, empleo, crecimiento y administración pública lo haría mejor que los socialistas. Que en educación sería lo mismo, y sólo empeoraría la situación de sanidad andaluza con un cambio de gobierno en la Junta. A los dirigentes del PSOE se les ha acabado la habitual munición, del tipo “¡que “viene la deresha!”, o “al señorito Arenas no lo van a votar nunca los andaluces, porque no se fían de él”. Pueden seguir con el argumento, pero las encuestas dicen que es una mercancía que ya no tiene mercado.

Como no soy un experto, me gusta más ver las encuestas como secuencias de una película. El Barómetro de este diario es una serie semestral dinámica que nos dice que el PSOE se hunde a gran velocidad, al tiempo que el PP levanta cabeza. Ambas cosas juntas provocan notas muy parecidas tanto en la calificación personal de Griñán y Arenas, como para la actuación de Gobierno y oposición.

Y mientras el PP roza la mayoría absoluta, lleno de moral, al partido que gobierna la región desde 1982 le sube la ansiedad. Ahí sí que hay miedo al cambio. Una debacle en las municipales dentro de 10 meses y el Partido Socialista estará listo para caer a plomo por el tobogán gigante de un aquapark. A esta situación no ayuda nada el escaso perfil político y el mínimo conocimiento público que tienen los consejeros. Llama la atención que sea un consejero invisible Antonio Ávila, que ha sido el número dos del Gobierno durante el primer año de la Presidencia de Griñán, y ahora ocupa el número tres.

Se puede argumentar que la encuesta se ha hecho en el peor momento para los socialistas, pero muchas otras ya pintaban bastos, antes de los ajustes presupuestarios o la reforma del mercado de trabajo. Por ejemplo, la encuesta de Cepes de febrero tenía un dato revelador: el segmento de edad en el que mayor porcentaje de seguidores tenía el PSOE era el de mayores de 65 años, que es el afectado por la congelación de pensiones, la medida más impopular de las que ha tomado el Gobierno en su plan de ajuste. El PP tenía su mejor porcentaje en el grupo de 25 a 45 años. Las personas sin formación eran mayoritariamente seguidoras del PSOE, y los universitarios hacían lo propio con el PP.

Ésta es la foto a día de hoy. Pero si los populares quieren gobernar en 2012 tendrán a su vez que renunciar a algunos cómodos latiguillos. Ya no vale sólo con criticar o descalificar la actuación de los socialistas en el poder. Hace falta que hagan propuestas y propicien acuerdos. Les hace falta a ellos y le resulta imprescindible a esta sociedad atemorizada por la crisis y huérfana de liderazgo.

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Un año de noviciado

Ignacio Martínez | 21 de abril de 2010 a las 7:57

Cumple José Antonio Griñán un año de gestión. Ya ha tenido tiempo de darse cuenta de que llevar el timón no es lo mismo que ser contramaestre. En su rueda de prensa del lunes se refirió a lo urgente y lo importante. Él opina que son la misma cosa en esta coyuntura, en la que concentra todo su esfuerzo en la estrategia contra la crisis. Jordi Pujol sostenía que lo urgente casi nunca dejaba tiempo para lo importante. Sabía de lo que hablaba; fue presidente de la Generalitat catalana durante casi 24 años; o sea, cinco más que Chaves en Andalucía, que se dice pronto. Lo que significa que tenía una enorme experiencia en el manejo del timón de mando.

Griñán hizo un buen papel de lugarteniente de Chaves, pero ha estado buscando su sitio durante la mayor parte de su primer año como presidente. No se encontraba cómodo con el aparato del PSOE andaluz. Y se equivocó en algunos nombramientos y decisiones. Dejó en algunas carteras a titulares que no le valían, en Cultura, Medio Ambiente o Empleo, para finalmente prescindir de ellos. Puso a algún neófito en lugar inadecuado, como Antonio Ávila en Presidencia, a quien ahora ha encontrado un departamento a su medida. Despiezó consejerías para volverlas a unir, como Obras Públicas y Vivienda. En fin, ha habido no pocos titubeos en un año de ensayo y dos gobiernos.

Nadie discute que salir de la crisis es urgente e importante. La Junta ha tomado medidas de apoyo a empresas, fomento del empleo y ayuda a las familias. También ha acelerado inversiones públicas. Pero el peso de las medidas administrativas y presupuestarias sobre la coyuntura es siempre escaso. En época de crisis o de bonanza. Cuando la economía de un país va muy bien, el mérito del Gobierno suele ser escaso. Son las empresas las que crean riqueza y empleo, cuando el mercado funciona. Pero no hay primer ministro o titular de Economía que no saque pecho cuando el viento sopla a favor. De la misma manera, los gobiernos tienen poca culpa cuando las cosas van mal. Pero tienen que pagar la factura de su arrogancia anterior. Y, eso sí, multiplican los gestos y atiborran el Boletín Oficial, para que no se diga…

Dudo que el presidente consiga dedicarse a lo importante. Las urgencias devoran a los políticos, como reconocía Pujol, un viejo lobo de mar. Les devoran las urgencias y el qué dirán. Por eso la RTVA ha alcanzado una nómina de 100 millones de euros. Por eso las universidades andaluzas tienen más profesores fijos de los que a todas luces necesitan, pero les faltan conferenciantes de nivel mundial. Por eso se habla de un ambicioso plan de descentralización provincial de la Junta, sin meterle mano a unas arcaicas diputaciones que cuestan más de 2.000 millones de euros al año. En definitiva, tras un año de noviciado, a Griñán hay que reclamarle audacia. Más política y menos gestión.

La Junta patina

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:29

 

El nuevo Gobierno de la Junta no pita, no traspasa. Patina. Han pasado sólo 73 días desde la toma de posesión del nuevo presidente, pero la impresión generalizada es que considerados unos con otros los consejeros, este Gobierno tiene menos peso que el anterior, menos impacto en la opinión pública y menos fuelle. El nuevo presidente, aun con la novedad que aporta, su experiencia y su talento, tiene un handicap de salida: no tiene a Zarrías y a Griñán de vicepresidentes, dos pesos pesados. Ávila y Martínez Aguayo son dos técnicos excelentes pero les tomará tiempo convertirse en el eje político del Gobierno.

En el primer escalón no ha habido incorporaciones espectaculares, si se exceptúa a Rosa Aguilar, como demostró la atención mediática el día de la toma de posesión de Griñán. Y hay que añadir que la favorita de Zapatero para la Presidencia, Mar Moreno, apareció al cargo de una consejería que se ha llevado por delante a casi todos sus titulares, Educación. Hay que seguirle la pista. En el segundo escalón se han hecho nombramientos sorprendentes para llevar la política de agua o la agrícola, a costa de técnicos de prestigio y de violar un compromiso del presidente: “Un independiente o un funcionario, si es mejor, antes que uno del partido”.

Preguntado en TVE por su candidatura en 2012 Griñán dice que tiene una edad y que si físicamente no puede, no seguiría. Detalle honrado, pero políticamente inoportuno, que ha desatado nervios en sus filas. Entretanto, el ex presidente está en Madrid con la cabeza puesta en sus nuevas tareas. El próximo congreso del PSOE andaluz toca después de las elecciones autonómicas. ¿Lo adelantará Chaves? ¿Para dar paso a quién? El interesado dice que no lo ha hablado con nadie y ni siquiera lo ha pensado. Para Griñán es un tema del que no es oportuno hablar. Otros posibles concursantes piensan que estresaría demasiado al partido, lo que significa que habría competencia. Hay quien opina que Chaves no empezó a mandar de verdad en Andalucía hasta que no se convirtió en secretario general del PSOE andaluz en abril del 94 y que Griñán debería seguir el mismo modelo. Así podría, quizá, hacer un Gobierno más suyo, que empiece a acelerar.

Cazar, expiar y espiar

Ignacio Martínez | 25 de febrero de 2009 a las 10:51

El verbo cazar tiene muchas acepciones. Y Mariano Fernández Bermejo las ha probado casi todas. La primera de la que tuvo noticia fue la clásica, buscar a aves, fieras y otros animales para cobrarlos o matarlos. Lo hizo en su localidad natal de Arenas de San Pedro (Ávila), al sur de la Sierra de Gredos. Allí la variada fauna tradicional incluía linces, osos, zorros, lobos y jabalíes. También liebres, conejos y perdices con los que se supone que el joven Bermejo empezó su larga carrera de cazador de escopeta y perro, que él calibra en 50 años, no se sabe bien si por fanfarronería. Eso supone que ahora no caza por esnobismo de nuevo rico, sino por practicar un deporte muy arraigado en todas las clases sociales de la España rural.

Cazar también significa adquirir con destreza algo difícil o que no se esperaba. El antiguo fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid insumiso con el Gobierno del PP se quedaría sorprendido de que Zapatero le hiciera ministro en 2007. No parece que un tipo tan bronco fuese lo más adecuado para hacer un pacto por la justicia con el PP o conciliar acuerdos con los jueces. Pero con la misma destreza con la que cazó el Ministerio de Justicia ha salido de él. El pasado miércoles el grupo socialista en pleno lo vitorea puesto en pie, al grito de torero, torero. Y cinco días después le cortan la coleta. Lo que no cazó Bermejo fue la necesidad de que el notario mayor del Reino fuese el más prudente de los ministros y no el más follonero. Cazar también significa entender algo rápidamente. Y nuestro hombre, con su alma de viejo cazador del valle del Tiétar, ya sabrá a estas alturas lo efímera que es la gloria taurina en la política.

Pero el verbo cazar tiene una acepción todavía más adecuada para la ocasión: sorprender a alguien en un descuido, error o acción que desearía ocultar. Más que error, fue una enorme metedura de pata del ministro coincidir con Baltasar Garzón en una cacería en la provincia de Jaén, el fin de semana en el que el juez tenía ya varios detenidos y había iniciado una investigación delicadísima sobre una presunta trama de corrupción en el PP. Así que bien está que expíe su culpa con la dimisión o cese. Garzón debería aplicarse el cuento e inhibirse en este caso, por mucho que le apetezca que la opinión pública esté pendiente de él.

Ahora bien, resueltas las responsabilidades de la cacería, y concluidas el domingo próximo las elecciones en Galicia y País Vasco, el PP no tiene excusa para dar la cara en el enredo de espías, negocios, comisiones y corrupción descubierto en la Comunidad de Madrid. Espiar no tiene tantas acepciones como cazar, pero de ese cabo penden muchas reputaciones. Y Mariano Rajoy debería dar la talla de líder dando explicaciones al país y depurando sus filas. El trofeo que debe exhibir no es la cabeza de Bermejo, sino la limpieza de su partido.