Archivos para el tag ‘Aznar’

Belleza en siete días

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2011 a las 10:01

La demagogia no descansa. Como en un viejo anuncio de televisión, González Pons embadurna la ajada piel de toro con un ungüento suave, fresco y agradable, la creación de tres millones y medio de empleos. ¡Fantástico! El portavoz del PP es hombre elocuente. Pero se gusta demasiado y comete excesos imprudentes como el del miércoles. Le pidieron que concretase la idea de Montoro de bajar los impuestos a los emprendedores y se sacó de la manga la creación de un millón de empresas y millones de puestos de trabajo.

Como el farol era de campeonato, tuvo que desdecirse: no hablaba de una promesa sino de una aspiración. Y tanto. Para crear un millón de empresas en España habría que fundar 150.000 en Andalucía. Y cuando la economía y la burbuja inmobiliaria iban como un cañón, en los locos años 2000, se creaban unas 20.000 al año en esta región. Harían falta ocho años de crecimientos como aquellos para cumplir con las aspiraciones del político valenciano. Se antoja muy difícil.

En todo caso, vuelven las modas. Las artículos de belleza de los 60, el pantalón campana de los 70 y los modelos conservadores de recuperación de la economía de los 80. La moda, como la materia, ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. En los 60, hermosas actrices de Hollywood anunciaban en televisión el jabón Lux. Según su eslogan, era el que usaban de nueve de cada diez estrellas de cine. Entonces el discreto actor de cine Ronald Reagan se convirtió en gobernador de California; iniciaba una carrera que le llevaría a la Casa Blanca. También en aquel tiempo se hizo famoso el spot del plan Pond’s de belleza en siete días. La marca neoyorkina popularizó su crema con la promesa de un cutis suave, fresco y agradable. Aquel anuncio de Pond’s es del año en que nació Pons, a quien la inspiración le viene de cuna.

En los 80, Thatcher en el Reino Unido y Reagan en Estados Unidos pusieron en marcha programas económicos, que inspiraron a Aznar en la España en los 90 y están en el recetario básico que se dispone a aplicar el PP: 1. Se reduce el gasto público y se deja margen al sector privado para que genere actividad, crecimiento y empleo. 2. La disciplina fiscal impresiona a los mercados, que bajan los tipos. 3. Se bajan los impuestos. Y 4. La reducción del consumo interno se compensa con las exportaciones. Estas fórmulas tuvieron éxito en épocas de expansión de la economía mundial, pero no está tan claro que funcionen en un periodo de contracción generalizada. Y más cuando se ralentiza el auge de los países emergentes, el crecimiento de occidente es lento, la deuda acumulada enorme y la solvencia de los bancos dudosa.

Y mientras, hay modas que no pasan: nueve de cada diez políticos van a gastar dosis masivas de demagogia hasta las elecciones andaluzas. La belleza en siete días de Pons es sólo una ilusión. Resignación.

Odios sumergidos

Ignacio Martínez | 17 de abril de 2011 a las 8:01

El personal está deprimido, lo que no es para extrañarse. No le faltan razones. Pero tampoco es para deprimirse más todavía: el país más poderoso y rico de la tierra, Estados Unidos, es según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud el territorio con mayor número de deprimidos. Un investigador de Harvard lo atribuye a lo abierto del carácter americano, que hace más permeable su estado de ánimo. Esta teoría nos llevaría a la conclusión de que lo mismo que existe la economía sumergida, hay depresión sumergida. Eso reduciría el índice de nuestra depresión nacional. Los españoles somos un pueblo dado a hablar de nuestras emociones. Que se lo digan a Tele 5, convertida en líder audiencia por la afición de los nacionales a conocer pelos y señales de las pasiones ajenas.

Aquí no tendremos depresión sumergida, pero sí tenemos economía sumergida. Nada menos que el 20% de la actividad escapa al control de Hacienda. Aunque la economía oficial está bastante parada. Según los datos del Gobierno sólo dentro de cuatro años, o sea, en vísperas de las siguientes elecciones generales, el crecimiento del PIB estará en la zona del 2,5% y el paro se situará en lo que en España es normal, entre el 12 y el 15%. Lo que quiere decir que quien gane las próximas elecciones podrá presumir entonces de haber hecho una magnífica política económica que habrá puesto al país en la senda de la prosperidad y el empleo. Un cuento chino, los políticos no crean puestos de trabajo, sino el mercado y los empresarios. Pero presumen de hacerlo, cuando las cosas van bien.

Ahora que van mal, todo son hachazos al adversario. De tal forma que a veces adoptan posiciones que rozan la humillación. Resulta increíble que Aznar diga que Gadafi es amigo de Occidente, aunque sea extravagante. ¿Qué dirá su amigo Bush? Sólo se entiende este desvarío por el afán de meterle un dedo en el ojo a su odiado Zapatero, que ha entrado en una guerra contra el jefe de la banda que en 1988 derribó un avión de la Pan Am, en Lockerbie, con un saldo de 270 muertos. Con amigos así, no necesitamos enemigos. Hay odios que no son nada sumergidos.

Etiquetas: ,

La necesidad nacional de Rajoy

Ignacio Martínez | 22 de enero de 2011 a las 20:58

Hay que dar la bienvenida al PP a Andalucía para su convención nacional, por cortesía. Y tomar buena nota de lo que digan, por la cuenta que nos trae. Rajoy dijo ayer en Sevilla que el cambio político es una necesidad nacional. Tomo prestado el título, para contestar al hombre que dicen las encuestas que gobernará España el año que viene. Una necesidad nacional, urgente señor Rajoy, es saber qué hará usted si gana las elecciones. Y sabemos muy poco. El jueves, en Córdoba, tuvo una frase estupenda: dijo que el Gobierno está en tiempo de descuento, consagrado al sobresalto como forma de hacer política, que ha ido siempre por detrás en la crisis, ha utilizado la mentira como arma electoral y se ha divorciado de la sociedad. Añadió que sus adversarios no sirven, que no les importan, y ¡que no van a hablar de ellos! Pero no hacen otra cosa que hablar de ellos.

Ayer, sin ir más lejos, el ex presidente Aznar acusó al PSOE de haberse cargado el modelo autonómico. Un modelo insostenible, que España no puede pagarse. Por la mañana, en Los Desayunos de TVE, González Pons dijo que sobra burocracia en este país, que hay muchas duplicidades. Vaya por delante que estoy de acuerdo con él. Hace una semana, en una conferencia en Ciudadela (Menorca), el mismo Pons cifró el sobrecoste de las autonomías en 26.000 millones de euros. Sería estupendo conocer cómo se recorta ese dinero. O dicho en términos más prosaicos, cuántos puestos de funcionarios o trabajadores de empresas públicas sobran. Porque si sobra estructura y sobra burocracia, sobran empleos públicos.

Y que le pregunten a Ramón Luis Valcárcel, lo complicado que se pone en la calle cualquier recorte. Sobre todo si el partido adversario juega a dar alas a los manifestantes, criticando la falta de diálogo del Gobierno murciano. Por cierto, lo mismo pero al revés que ha pasado en Andalucía. Los papeles cambiados: Griñán recorta, Arenas le reprocha que no dialogue y las manifestaciones crecen en número y agresividad. Valcárcel tiene la oportunidad de consolarse hoy si se asoma a la protesta de funcionarios convocada en Sevilla. Le sonarán muchos gritos. Una marcha que casualmente coincide con la convención popular, y a precios de regalo para los autobuses.

Sería estupendo que alguien en esta convención explique si entre la burocracia que sobra no están las diputaciones, instituciones decimonónicas solapadas por las autonomías, que España ya no puede pagarse. Las ocho diputaciones andaluzas cuestan 2.000 millones de euros al año. Aznar nos dijo ayer que España no está para bromas. Y una broma es que el PP en Andalucía y el PSOE en Murcia alienten revueltas de funcionarios. A ver si ustedes nos dicen cuántos sobran en total. Con los 26.000 millones de González Pons se podrían eliminar los mismos 500.000 de Cameron. Hablemos en serio; es una necesidad nacional.

Sobran funcionarios

Ignacio Martínez | 15 de enero de 2011 a las 15:12

El presidente Aznar es un hombre impagable. Bueno, hay quien puede pagarle una tarifa de 30.000 euros por sus conferencias internacionales. Cinco millones de pesetas por sesión, que ya está bien. Pero es impagable en su diligencia para construir titulares. Una conferencia de Aznar o de cualquier personalidad debería tener un buen suplemento por cada titular rutilante. Así nos ahorraríamos conferencias aburridísimas como la de algún premio Nobel de Economía en la CEA.

Ayer en León el ex presidente ha dado un titular estupendo. España no puede sostener 17 autonomías. Que no puede pagarlas, vamos. Una valiente afirmación a la que Aznar añade un desliz: dijo que el Estado es marginal, olvidando sin duda que tan estado son ayuntamientos, diputaciones y autonomías, como la administración central. Seguramente se refería a la Administración General del Estado, el aparato que está bajo el control del Gobierno central. A mediodía cuando apareció en la televisión esta afirmación de Aznar uno se preguntaba si estábamos ante una opinión personal o era la doctrina oficial del PP. Por la tarde, un teletipo de Europa Press nos sacaba de dudas. González Pons en Menorca decía algo parecido: es inaplazable actualizar la organización territorial de España, hay que racionalizar el coste y la gestión porque las autonomías tienen un sobrecoste de 26.000 millones de euros.

Son de agradecer estas manifestaciones. Falta por añadir, cuántos trabajadores públicos de todas clases nos sobran. No es un asunto baladí. Hay miles de funcionarios de la Junta de Andalucía en pie de guerra contra un decreto de reordenación del sector público que tenía el defecto de reducir sólo 180 altos cargos y producir un escaso ahorro de 118 millones. Pero sobrar lo que se dice sobrar, sobran funcionarios en ayuntamientos como los de Los Barrios o Marbella, por citar sólo dos; en todas las diputaciones, que deberían haberse fusionado con la administración periférica de la Junta; sobran trabajadores en las empresas públicas de Junta y ayuntamientos y sobran funcionarios en el Gobierno regional.

Creo que Javier Arenas debería explicar cómo se combina su aplauso a los funcionarios contestatarios y el ahorro de 4.700 millones al año que le tocarían a Andalucía en el plan de recorte de González Pons. Ese es el salario anual de 100.000 personas. ¿Está eso en la agenda oculta popular? No es descabellado pensar que después del durísimo ajuste de empleo en el sector privado que ya se ha producido, haya un recorte moderado del empleo público. Aznar sostiene que España no puede pagarlo y González Pons ha tasado el recorte. ¿Pasar de 600.000 a 500.000 los puestos de funcionarios y trabajadores de todas las administraciones públicas andaluzas sería posible? Ese es un buen debate, pero nadie tendrá el valor de afrontarlo.

Poder y autoridad

Ignacio Martínez | 10 de octubre de 2010 a las 13:47

No siempre quien ejerce el poder tiene autoridad sobre los que manda. Su dominio puede basarse en la fuerza. Hay muchas maneras de abuso; que se lo digan a Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz, condenado en 2009 a once años de cárcel por firmar un manifiesto en favor de la democracia y los derechos humanos en China. La autoridad es cosa bien distinta: surge del prestigio, el crédito, la calidad, la competencia de una persona o una institución, ejerza un cargo o no. Que se lo digan a los jefes del Partido Comunista chino, apurados mientras ocultan la noticia a los súbditos de la República Popular.

No es un fenómeno exclusivo de las dictaduras. También hay muchas maneras de perder la autoridad en las democracias. Por ejemplo, en un encuentro de fútbol como el celebrado el domingo pasado en La Paz, entre el partido de Evo Morales y el opositor MSM. Un jugador del Movimiento Sin Miedo le hizo una entrada dura al presidente boliviano y Morales le arreó un rodillazo en los genitales. Un pronto lo tiene cualquiera; uno de los héroes nacionales, David Villa, le pegó un codazo el domingo anterior a Gurpegui, harto de las fuertes entradas del jugador vasco. Pero a Villa lo expulsaron, mientras que en el amistoso partido de La Paz echaron al agredido por Morales. Secuelas del culto a la personalidad.

Nadie está exento. Aznar pone tanto énfasis en llamar la atención, que pierde pie. La revista Foreign Policy lo ha incluido en la lista de los cinco peores ex presidentes del mundo. No critica su labor como gobernante, sino su actitud como ex: clama contra los controles de velocidad y alcoholemia, pide a los musulmanes que se disculpen por invadir España en la Edad Media, arremete contra Obama, o llama a los españoles a acabar con el socialismo. Y mientras está en todo, el moderno capitán Trueno pierde autoridad.

Como Alfonso Guerra. Su perversa comparación entre el señor Gómez y la señorita Trini tiene más de clasista que de machista: pretendía subrayar que Gómez es un hombre del pueblo hecho a sí mismo y Jiménez una hija de buena familia, con una vida fácil. Guerra se ha llevado sólo un rapapolvo. Ya no son los tiempos en los que el que se movía no salía en la foto. Ahora, él no tiene ningún poder y le queda escasa autoridad.

Ataque al Estado

Ignacio Martínez | 22 de septiembre de 2010 a las 13:23

En la apertura del año judicial, el presidente del Supremo pidió ayer que no se ponga en cuestión la labor de jueces y tribunales. Se trata de un deporte nacional. Sin ir más lejos, Correa, el jefe de la trama Gürtel, salió la semana pasada a la palestra con unas declaraciones en las que no negaba que regalara trajes o viajes a políticos y en las que deslizaba que el dinero que pudiera tener en Suiza no provenía de ningún negocio ilegal. O sea, que hubo regalos y que hay dinero en paraísos fiscales. Pero lo más relevante de sus afirmaciones, por escrito a un cuestionario de El Mundo, es que sostenía que el Gobierno socialista estaba convencido de que con su encarcelamiento averiguaría asuntos oscuros relacionados con José María Aznar o Alejandro Agag. “Están utilizando la prisión, como en la España franquista, como elemento de presión”. Son acusaciones contra el Estado de derecho, porque un Gobierno democrático no puede meter en la cárcel a nadie. Lo impiden las garantías constitucionales.

Pretender que jueces, fiscales y Policía se pliegan a intereses espurios o utilizar de referencia a Franco ya lo han hecho antes otros famosos delincuentes condenados por los tribunales como Jesús Gil y Mario Conde. Francisco Correa se suma al club de los que despotrican del Estado o del Gobierno cuando les pillan. De esto deberían tomar nota los políticos que tienen la fea costumbre de hablar de estado policial cada vez que imputan a un consejero o alcalde de su partido. Las actuaciones veraniegas de María Dolores de Cospedal en Marbella los dos últimos años son un paradigma de esa estrategia de tinta de calamar.

Treinta y cinco años después de la muerte del dictador ninguna formación política tiene la exclusiva de la ética y la moralidad. Lo dijo el fiscal general del Estado en el mismo acto oficial, con otras palabras. Ha habido casos de corrupción en los dos grandes partidos, pero el público confía en ellos más que nunca. En la actual legislatura los diputados de PSOE y PP son más de los que nunca tuvieron las dos principales fuerzas políticas desde 1977. Eso les da mucho poder, pero al mismo tiempo una mayor responsabilidad a sus actuaciones públicas.

Si el PP, como viene sosteniendo su doctrina oficial, nada tiene que ver con Gürtel y es sólo víctima de una pandilla de aprovechados liderados por este padrino a quien le gustaba que le llamasen don Vito, debería tener un discurso distinto al de su proveedor infiel. Correa deja en evidencia a sus antiguos mentores, porque no desmiente ni los regalos ni las atenciones con quienes le dieron contratos millonarios y le otorgaron favores que lo enriquecieron. Pero, sobre todo, los deja en evidencia cuando ataca al Estado. Una estratagema que se justifica en un presunto delincuente, que puede mentir para defenderse, pero que de ningún modo es aceptable en un partido de Gobierno.

Etiquetas: , , , , , , ,

Trabajando por su país

Ignacio Martínez | 18 de septiembre de 2010 a las 14:16

Zapatero ha dicho que un parado cuando está formándose está trabajando para su país. Y el personal se ha inquietado en grado sumo. El que menos ha pensado que es un paso previo para sacar de las estadísticas de desempleo a quienes van a esos cursos. Si seguimos ajustando las clavijas a delegados sindicales de empresas públicas poco cumplidores, a parados que no quieran asistir a cursos de formación o a los que cobran por nómina un salario alto, estaremos haciendo un ejercicio de rigor. Pero, al mismo tiempo, una injusticia. Porque, entre tanto, nada se dice, nada se hace, para regular la actividad de los bancos, para aumentar los impuestos de las grandes fortunas; para evitar una economía sumergida de 250.000 millones de euros, que generaría impuestos por 35.000 millones al año; o para controlar la verdadera renta de los profesionales liberales que no tienen nómina y declaran muy por debajo de sus ingresos.

El presidente del Gobierno es un hombre tocado por la buena fortuna. Contra todo pronóstico ganó las elecciones de 2004, previa tragedia terrorista y torpeza infinita del Gobierno saliente. E incluso ganó en 2008. Ahora la lógica y las encuestas nos dicen que perderá las de 2012, pero no se sabe nunca cuándo abandona la suerte a un político. Si alguien le hubiese dicho a Aznar, cuando abdicó en Rajoy, que su protegido iba a perder en 2012, no se lo habría creído. Y ya ven…

Antes de Zapatero, Aznar también estuvo tocado por la diosa fortuna. Se libró de una muerte cierta en un atentado de ETA; ganó a Felipe González en 1996, cuando el Gobierno socialista ya no aguantaba más, después de 14 años en el poder. Aunque lo hizo por la mínima y eso le causó una gran decepción, pero tuvo a su lado a Rato y Cascos, que compusieron unas alianzas estrechas y fértiles con los nacionalistas catalanes y vascos, para en el año 2000 sacar una mayoría aplastante y prescindir de sus molestos aliados de circunstancias. A Aznar le cogió una ola de crecimiento mundial espectacular que ayudó mucho a su milagro económico. Todo eso contribuyó a que perdiera el buen juicio y se metiera en avisperos como la guerra de Iraq. Pero aun así, el PP habría ganado las elecciones sin el atentado del 11 de marzo de 2004 y la pésima gestión que hicieron de la situación el propio presidente y su ministro del Interior.

Entonces la suerte se cambió de bando. Y tocó con su varita mágica a Zapatero. Personaje de muchos registros, pero su fuerte no son las frases afortunadas. Le dijo a los catalanes que les aprobaría el Estatuto que mandaran a Madrid, le dijo a la entera nación que lo que venía en 2008 no era una crisis sino una desaceleración. Y le acaba de decir al universo mundo desde Oslo que un parado en formación es un trabajador en activo. Un desliz grave. Por mucho que cuando realice afirmaciones inoportunas el presidente esté trabajando por su país.

Previo pago de su importe

Ignacio Martínez | 12 de septiembre de 2010 a las 14:00

A ver. ¿Creen que Terry Jones está loco? No sé si está cuerdo, pero el reverendo Jones es además muy listo. Ahora podrá vender libros a grandes editoriales por millones de dólares. Y aparecer, previo pago de su importe, en grandes espectáculos de la televisión mundial. Ya ha empezado. Ayer ya salió en el show Today de la NBC, en donde explicó que había suspendido la quema de coranes porque Dios le estaba diciendo que parara. Verán como incluso lo intentan traer a nuestras norias y a nuestros sálvame. Y vendrá cobrando, la criatura.

Como cobrando lleva años yendo a los programas de la televisión basura española la banda de pícaros que expolió Marbella durante quince años. Julián Muñoz, previo pago de su importe, cuenta en la televisión lo que haga falta, sobre Pantoja, Zaldívar o el lucero del alba. Lo dice todo, menos afrontar sus responsabilidades.

¿Creen, por ejemplo, que Aznar dio gratis su conferencia en el congreso judío mundial de Jerusalén la semana pasada? ¿Se acuerdan?, un discurso en el que acusaba a Obama de abrazar a los enemigos de los Estados Unidos y criticaba su afán por establecer una nueva relación con el mundo musulmán. No, esas intervenciones se hacen previo pago de su importe. Poderoso caballero es don dinero. Ése fue el argumento de Álvarez Cascos para justificar la espiral de precios de las viviendas cuando estaba en el Gobierno: los pisos suben porque los españoles pueden pagarlos.

Pasa lo mismo con las encuestas. Un amigo mío encargó siendo director de Informativos de Telemadrid una encuesta para ver quién ganaría las elecciones en la Comunidad de Madrid en 1991. Salió que el presidente Leguina las perdería. Mi amigo se ganó muchos reproches. Leguina, que es estadístico, decía que las encuestas las carga el diablo. Lo diabólico es que si quién las paga es persona interesada le salen a pedir de boca. Cuando un partido encarga una encuesta, previo pago de su importe, sale mucho mejor parado que si lo hace su rival. Por eso Tomás Gómez queda mal en el sondeo contratado por su enemigo mortal y compañero del partido José Blanco. La encuesta de Leguina, sin embargo, como mi amigo no tenía ningún interés especial, resultó acertada: perdió las elecciones de 1991.

Locos no sé si hay muchos, pero listos hay todavía más. Ya ven.

El debate de los jefes: Regreso al futuro

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2010 a las 18:54

Buen discurso de Griñán, ayer en la sesión de la mañana del debate sobre el Estado de la Comunidad Autónoma andaluza. Un discurso felipista, sobre lo global y lo local, lo general y lo concreto. El mundo visto desde Andalucía; con las luces largas, según expresión textual del presidente. Un toreo de salón de muy buena factura, al que no le ha faltado, sin embargo, algún desliz típicamente zapaterista, como la pretensión de que la sociedad andaluza es madura, fuerte, seria, tenaz, rigurosa y cohesionada. Demasiada poesía. Por el contrario, fue mucho mejor en la filosofía final, marca de la casa Griñán. Tras anunciar un ahorro fiscal de casi 1.600 millones de euros este año, sacó sus consecuencias: “Hemos comprobado que la especulación no es ninguna fuente de riqueza; que la economía no puede ser un casino; que el dinero no es una mercancía; que no se puede vivir vendiendo humo o sin afrontar el pago de las deudas. Es la hora de volver a la senda de la estabilidad, de vivir a la altura de nuestras posibilidades”.

Toreo de buena factura que pudo seguir ejecutando cuando salió Arenas como un toro, a la taurina hora de las cinco de la tarde. Y el ejemplo es también textual. Dijo el jefe popular que lo que había hecho por la mañana su adversario era como aquel chiste, en el que a un torero lo coge el toro, se lo llevan para la enfermería, y su peón de confianza le dice “vaya corná que nos han dado maestro”. A lo que el interesado contesta “mayormente a mí”. Arenas empezó afeando a Griñán sus responsabilidad en el “gran fracaso” de la economía andaluza en esta crisis. Llegó incluso a sugerirle que pida perdón por sus errores.

La altura y ligazón del discurso presidencial en la sesión matinal a quien primero dejó en evidencia, según los viejos del lugar, fue a Manuel Chaves. Los discursos del anterior presidente, producto de un aluvión de textos fabricados en las distintas consejerías, y redactados por varios amanuenses, eran estructuras heterogéneas cosidas. Por el contrario, Griñán ha preparado un discurso con un hilo conductor, en el que se repasaba la situación mundial, europea, española y andaluza. Anunció aumentos en diversos impuestos y reducción del gasto público, para terminar con un pensamiento de la escuela del presidente Obama, a quien citó varias veces: “Con austeridad, confianza y responsabilidad vamos a ganar el futuro”.

Once veces lo interrumpieron los suyos con aplausos durante la hora y doce minutos de discurso. Algunas de las ovaciones parecían previstas de antemano en un guión. Los diputados socialistas rompían a aplaudir al unísono, en cuanto el presidente llegaba a un punto y aparte determinado, como avisados por un regidor. El primer aplauso se produjo cuando dijo que las comunidades autónomas han tenido un papel relevante en la construcción del modelo de Estado de mayor éxito de cuantos ha tenido este país. Argumento avalado después por Arenas, por cierto. Los socialistas aplaudieron con fuerza la criticas al derrotismo popular, las nuevas leyes locales, y el aumento de impuestos, en especial el de las motos acuáticas. Este último, fue acompañado de ciertas risas, que sólo se explican con la atribución de esa afición en exclusiva a militantes y simpatizantes del PP.

Arenas empezó aznarista. Aquello parecía el regreso al futuro, el uno felipista y el otro aznarista. No en balde ambos han sido ministros de varias cosas con Felipe González y José María Aznar, cuyos nombres salieron a pasear en repetidas ocasiones. Arenas estuvo en su arranque duro y contundente, como había anunciado. Acusó a Griñán de mentiroso, de equivocarse en sus diagnósticos, de tener una empanada mental, expresión que sabe que molesta especialmente al presidente y por eso repite una y otra vez. También hizo una alusión sarcástica al impuesto sobre las bolsas de plástico de un solo uso. El jefe popular se había traído de casa la versión adaptada de la fórmula ¡váyase señor González!, pero se la guardó por alguna razón. Lo previsto es que dijese que el de ayer iba a ser el primer y último debate sobre el estado de la comunidad de Griñán, cuyo liderazgo no iba a durar.

Su cambio de tono permitió uno de los debates menos broncos y más profundos de los que ha tenido el Parlamento andaluz en lo que va de año. Lo que no significa que Arenas estuviese tibio en sus críticas. Hizo todo un catálogo de incumplimientos del Gobierno regional, en materia de vivienda, educación o sanidad. Se alarmó de que Canal Sur cueste 180 millones de euros a los contribuyentes, que la Junta tenga hasta 25 delegados de distintos organismos y consejerías en cada provincia o que se haya recolocado a la mitad de los altos cargos recién eliminados en el organigrama de la Administración autonómica.

Pero lo más relevante es que, por primera vez en lo que va de legislatura, el jefe popular ha cambiado el registro pensando en el electorado que puede conquistar en esta coyuntura. Desde luego que elogió el trabajo de los funcionarios, se preocupó por los pensionistas, hizo de defensor de los intereses de los autónomos, de los dueños de los chiringuitos, de los agricultores y ganaderos, del sector de la construcción y hasta del único que no va mal este año, el turístico. El afán electoral del jefe popular ha podido sobre su tradicional tendencia al juego duro y el regate corto.

Arenas tuvo ayer raptos del perfil de estadista que tiene que adoptar si quiere ganar por mayoría absoluta las elecciones. Y eso moderó su discurso, lo hizo más razonable. Y eso, a su pesar, le permitió a Griñán quedar por delante en el envite. Pero la victoria a los puntos del presidente no fue gratis. La tuvo que sudar contra el reproche de que no se ocupa de los intereses andaluces en Europa, a pesar de lo mucho que habla de ella. O de que, si tanto cree en la autonomía, que se comprometa a celebrar elecciones separadas de las generales. Griñán que entró a todos los toros, dejó pasar este miura sin mirarlo. El ventajismo socialista en este campo le ha dado demasiados réditos como para renunciar a ellos. Y tampoco tienen un argumento razonable en defensa de elecciones simultáneas.

Arenas propuso varios pactos, en especial uno presupuestario para 2011, lo que provocó los celos de IU. Griñán se sintió cómodo en la centralidad política y en el control de la situación. Buenos discursos los de ambos y buen debate. De los que dan seguridada la afición.

Señor Matas: ¡Yo no le conozco!

Ignacio Martínez | 31 de marzo de 2010 a las 9:08

Una fianza de tres millones de euros a un político es algo inédito. Para eludir la prisión, es lo que pide el juez a Jaume Matas, ex ministro de Medio Ambiente, ex presidente del Gobierno de Baleares y jefe del PP en las islas durante ocho años. Estas fianzas se le ponen sólo a destacados miembros de alguna banda de postín: italiana, rusa o marbellera. Sí, al lugarteniente principal de Jesús Gil y Gil, Juan Antonio Roca, le pusieron también tres millones por su responsabilidad en el caso Saqueo. Adelantándose en un día a la fianza de 500 millones de pesetas, Matas pidió la baja temporal como militante del Partido Popular. Y Rajoy dijo tres cosas: que le desea lo mejor al señor Matas; que demuestre su inocencia, si puede, y que el PP será implacable en la lucha contra la corrupción.

De las tres cosas, llama más la atención la primera. El señor Matas. Ya no es Jaume, compañero de gabinete en el Gobierno de Aznar, miembro de la misma pandilla en las vacaciones veraniegas de antaño en Baleares… No. Ahora es “el señor Matas”. Recuerda a dos personajes de la película La aventura es la aventura de Claude Lelouch que dicen el uno del otro en el inicio del filme “¡Yo no le conozco!”. Qué diferencia de trato con el amigo Paco Camps, tan cercano todavía: amigo, a su vez, de uno de los capos de la trama corrupta Gürtel, a la que dio buenos contratos en la región valenciana.

Total, que Rajoy, primero no conocía al señor Matas, después lo da por culpable, y finalmente saca pecho porque su partido es implacable contra la corrupción. Sin ánimo de faltarle, no hay partido por muy in fraganti que cojan a sus dirigentes que no se dé golpes de pecho contra la corrupción. El PSOE corrió en socorro del partido de Enciso, cuando el alcalde de El Ejido se salió por la extrema derecha del PP; se hicieron socios en la Diputación de Almería. Pero cuando Enciso fue a la cárcel, los socialistas entonaron la misma canción: no lo conocían de nada. Otro de los principales lugartenientes de Gil y Gil fue socio de coalición del alcalde socialista Barrientos durante cuatro años en el Ayuntamiento de Estepona. Cuando ambos fueron a la cárcel, el PSOE no sólo expulsó a Barrientos, sino que sus líderes se pusieron a sí mismos como ejemplo de diligencia a la hora de tomar medidas disciplinarias, ¡cinco años después de aquel pacto espurio!

Ya ven que Rajoy que no es nada original en su “lucha implacable”. Por cierto, que el PP ha desperdiciado varias ocasiones estupendas para hacer buenos sus propósitos contra la corrupción. Por ejemplo, no escondiéndose detrás de la legalidad de las escuchas en el caso Gürtel, o cesando al tesorero de su partido implicado en la trama, o apartando de sus funciones a Camps. Pero el presidente de Valencia es todavía Paco, un amigo. Si algún día su situación procesal cambia, pasará a la categoría de señor, para su desgracia.