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La resaca de la encuesta

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2010 a las 9:36

La famosa encuesta del IESA ha dejado heridas. Daba ventaja al PP sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales y trazaba una clara tendencia a la baja del fervor socialista. La primera reacción en ambas filas ha sido de desconcierto. Sobre todo en el partido gobernante, entregado con fe ciega al poder curativo de su marca y a la idea un tanto fundamentalista de que el líder popular no es querido por los ciudadanos. Dos principios nada científicos: sin ir más lejos, Aznar le ganó las elecciones de 1996 a Felipe González y arrasó a Almunia cuatro años después sin responder al modelo de líder-querido-por-los-ciudadanos. También en el ámbito sociológico del centro derecha andaluz surgen dudas: sobre la posibilidad real de gobernar, aunque el PP sea el más votado, y sobre los nombramientos que haría Javier Arenas. Su reputación de hombre más de favoritos que de equipos está muy arraigada en sus propias filas.

La segunda reacción ha sido personal. Griñán ha reforzado su idea de que la estructura del partido y la fórmula de gobierno estaban hechas a la medida de Manuel Chaves. Y para una época de crecimiento y euforia económica que se ha quebrado bruscamente. En los tiempos que corren ya no sirven los poderes taumatúrgicos de la marca, ni los equilibrios internos de familias, género o provincias, que han acabado llevando al Gobierno andaluz no necesariamente a los mejores.

En junio quienes escribíamos que era necesario un completo cambio de escenario bajo la batuta de Griñán éramos tomados por exagerados. Hace pocos meses se aceptaba la idea de adelantar el congreso socialista regional, pero con el freno echado. Finalmente, una vez recuperada la organización del shock postraumático de la encuesta, se decide que se celebrará en marzo. Se supone que Griñán hará un nuevo gobierno de inmediato. Tendrá que ser mucho mejor que el actual; sólo tiene dos años para intentar recuperar el terreno perdido, con la marea de la crisis y el paro en contra.

El resultado de la encuesta también ha dejado secuelas en el ánimo de Arenas. Su primer paso fue muy templado: presentó un decálogo “para liderar el cambio en Andalucía”. Los siguientes no siempre han sido acertados. Se notan los nervios. Por ejemplo, cuando propone abrir un debate sobre la cadena perpetua, con el argumento de que lo pide la calle. En este apartado suscribo la opinión que el martes hizo en esta página Carmen Calleja. La calle también dice en las encuestas que uno de los problemas más importantes del país son los políticos y no abrimos un debate para abolir los partidos. Arenas tiene que controlar esos tics para no sufrir el síndrome del tenista que juega contra Federer, con el que ha perdido siempre, tiene el servicio a su favor para ganar y empieza a fallar golpes, hasta perder el partido. Ya ven que el patio está muy entretenido.

Gases nobles

Ignacio Martínez | 24 de enero de 2010 a las 2:43

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Hace dos semanas la prensa norteamericana informó que el presidente Obama pensaba aplicar un impuesto a los 50 bancos que recibieron ayudas del estado por la crisis. Con esa medida, la Casa Blanca pretende recuperar 90 mil millones de euros de los fondos que el gobierno gastó para salvar el sistema financiero. El anuncio del impuesto a los grandes bancos para reducir el enorme déficit presupuestario, complació a los contribuyentes y disgustó a los banqueros. Pero los mercados financieros recibieron la noticia con relativa calma. Ha bastado con que el martes perdieran los demócratas el escaño que los Kennedy han ocupado durante más de medio siglo en Massachusetts y con él la mayoría cualificada en el Senado, para que Obama cambie de registro. En busca de propaganda, ha escenificado un pulso ante la opinión pública. John Wayne contra los banqueros: “si quieren pelea, la tendrán”.

La intención de recuperar el dinero prestado a la banca es saludable, pero no la demogágica manera de presentarla. Parece una venganza por el fracaso electoral, que le obligará a aparcar su reforma sanitaria. Y recuerda a una campaña que Suárez hizo a pelo con el CDS, sin un duro de préstamos bancarios y con un eslogan ingenioso: “yo también tengo problemas con los bancos”. Y quién no. Ocurrencias aparte, la bravata de Obama ha provocado un bajón generalizado en las bolsas del mundo en los últimos días.

¿Se acaba aquí el buenismo de Obama? No debería. El buenismo es sano. Esta lleno de buenas intenciones. El problema es que no esté acompañado por pragmatismo, realismo, sentido común. Tengo un amigo ocurrente que ha hecho una clasificación original de los políticos. Los divide en sólidos, líquidos y gaseosos. Los sólidos tienen fuertes convicciones, audacia, capacidad de liderazgo. Mi amigo, coloca a Felipe González, de quien es admirador, el primero de esa lista, pero también añade a Aznar: “antipático, pero sólido”. Los líquidos, como Tony Blair, se adaptan a todas las circunstancias, como el agua a cualquier envase. Y los gaseosos son etéreos, idealistas, buenistas. Naturalmente, mi amigo tiene un lugar reservado para Zapatero en este apartado, y también para Obama. Lo cierto es que el político ideal debería cumplir las tres cualidades: tener la proporción justa de capacidad de decisión, adaptabilidad a las circunstancias y nobles ideales. Pero es difícil estar bien todos los días en todos los registros. Por ejemplo, sin perder la compostura y sin caer en la demagogia. Que se lo pregunten a Obama, que ha dejado de ser el líder perfecto.

 

 

El desafío de Arenas

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2010 a las 11:55

Hay un antes y un después de la encuesta del IESA que da al PP un par de puntos de ventaja sobre el PSOE en unas eventuales elecciones regionales. El evento no sólo afecta a las filas socialistas, que han sido el principal foco de atención de los comentaristas. Hay mucha más tela que cortar. Por ejemplo, el Partido Andalucista no se recupera y todo apunta a que seguirá fuera del Parlamento andaluz. En conversaciones privadas, representantes de las tres fuerzas políticas parlamentarias lamentan esa ausencia, que ha empobrecido los debates; pero en la contienda electoral no se hacen concesiones. Siempre es mejor un Parlamento de cuatro o de cinco grupos distintos, que una Cámara con tres o dos partidos. La tendencia es que vamos hacia el bipartidismo. Aunque parece que IU resiste de momento, no tiene pinta de aumentar su resultado de 2008 en la próxima cita electoral. Incluso, si los sondeos pronostican una votación muy disputada entre socialistas y populares, es previsible que una parte del electorado izquierdista sustituya a los abstencionistas del PSOE. Otro ejemplo es la UPyD de Rosa Díez, que no llega con fuerza suficiente como para entrar en el Parlamento regional.

Y vale la pena pararse a mirar con detenimiento al protagonista principal de la encuesta. Javier Arenas ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro de Trabajo, Administraciones Públicas y Presidencia. Se puede decir, por ejemplo, que fue un excelente ministro de Trabajo. Tiene currículo, experiencia y encanto personal. Es el hombre fuerte de su partido a nivel nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en Madrid, en el santa santorum del poder popular; 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy. Pero no consigue enamorar al electorado. Por alguna razón, resulta distante hasta para los suyos. Y ahora, en su cuarta cita con la Presidencia de la Junta tiene una posibilidad cierta de ganar. Vamos, que está a cuatro o cinco puntos de la mayoría absoluta. ¿En qué tiene que cambiar? Un ejercicio menos solitario de su enorme poder en el PP andaluz ayudaría, y la creación de equipos en los que se coopere más que se compita. También poner en liza un gobierno en la sombra: no se sabe quién es el responsable del Partido Popular en cada una de las carteras gubernamentales andaluzas. No se sabe de casi ninguna.

¿Y si es el más votado, pero no tiene mayoría absoluta? En ese caso hay que dar por cierto que Rajoy formará Gobierno y no es nada descartable que Arenas forme parte de él como vicepresidente. Una frase que le gusta mucho repetir al hombre de moda es que en política si no se está en el secreto, no se está. Y en la hipótesis apuntada más arriba los secretos estarán en La Moncloa. Sea como fuere, hay una cosa clara: nos quedan dos años entretenidos en la política regional.

El hito planetario

Ignacio Martínez | 3 de enero de 2010 a las 3:24

Se está exagerando el papel de la presidencia española de la Unión Europea. No es la primera. Felipe González ya fue presidente de turno en 1989 y 1995 y Aznar en 2002. Las cumbres de Madrid con las que terminaron las presidencias socialistas fueron decisivas para el lanzamiento de la moneda única. En junio de 1989 Thatcher permitió que los demás iniciaran el camino hacia la unión monetaria sin el Reino Unido. Y la de diciembre de 1995 bautizó la nueva divisa como euro. En la de Sevilla de junio de 2002 se arregló el Tratado de Niza para que los irlandeses lo aprobasen en un segundo referéndum y fracasó el plato fuerte defendido por Aznar y Blair: dejar sin cooperación a los países africanos que no colaborasen contra la inmigración ilegal. Pero, como siempre, en Sevilla se despacharon importantes asuntos corrientes en materias como inmigración y asilo, ampliación y futuro de Europa; incluso se habló de desarrollo sostenible. Ya ven que no hay nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, en esta cuarta ocasión hay un afán de protagonismo excesivo. El PSOE está cinco puntos por debajo del Partido Popular en las encuestas, pero pretender arreglar la imagen presidencial a base de fotos de cumbres con países de Latinoamérica, del Mediterráneo, con Marruecos o con Obama es desvirtuar el cometido de España en este semestre. Se ponen en marcha nuevas instituciones del Tratado de Lisboa y se pretende abrir la puerta a nuevos adherentes: la Unión puede tener 37 socios en 2020. Se quiere dejar atrás la crisis y tener una mejor presencia de Europa en el plano internacional. Esto último no es cuestión de número: cada vez hay más países europeos en el G-20, pero cada uno habla con su propia voz, en un coro disonante.

Este semestre tiene algunos inconvenientes: la nueva Comisión no entrará en funciones hasta febrero y hay elecciones británicas en mayo. En vez de buscar grandes titulares, Zapatero haría bien en administrar los asuntos pendientes. En otras palabras, no estamos ante ningún acontecimiento planetario por la coincidencia de dos liderazgos a ambos lados del Atlántico, como enunció una bisoña dirigente socialista meses atrás. España está lejos de poder ejercer liderazgo alguno, pero además no es eso lo que se estila en Europa, en donde el presidente es un primus inter pares. Si ha habido un español líder europeo en los 24 años que España lleva en la UE, ha sido González. Aznar y Zapatero se han quedado lejos de serlo.

Arenas, en busca de la alternativa

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2009 a las 23:14

El horizonte de 2012 es la clave de toda la estrategia que Javier Arenas desarrolla en Andalucía, a un ritmo frenético, desde que hace un año y nueve meses perdiera por tercera vez contra Chaves las elecciones regionales. Es su última oportunidad. O no, porque éste no es el único papel político que juega en su partido. Hoy por hoy, es el hombre fuerte del PP nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes por la mañana a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy.

La preparación de las elecciones municipales y la designación de candidatos le permitirán dar paso a otra generación, y renovar la cúspide de su partido con gente joven. No es una novedad, ya lo ha hecho con mucha soltura o descaro, según se mire, para sustituir a presidentes provinciales con fuerte apoyo en la organización como Joaquín Ramírez en Málaga, o alguien con gran pedigrí institucional como Pedro Rodríguez en Huelva. También pretende alguna sonada apertura al centro y al andalucismo a modo de fichaje.

Todo esto ya lo tiene en la cabeza, pero no suelta prenda, por su particular manera de gobernar el partido, un liderazgo definido por distintas fuentes populares de manera diversa: personalista, autoritario o maniobrero, pero desde luego solitario. Siempre le ha gustado repartir los papeles entre sus principales colaboradores, y propiciar la rivalidad entre ellos: en los 90 entre el portavoz parlamentario Manuel Atencia y el secretario general Juan Ojeda, y en los 2000 entre la presidenta regional Teófila Martínez y el secretario general Antonio Sanz.

En la actualidad, la historia se repite entre el propio Sanz, como secretario, y la portavoz parlamentaria Esperanza Oña. Hay sesiones en las que ambos quieren replicar en simultáneo una alusión desde las filas socialistas, y se disputan la palabra o el amparo de la presidencia, para confusión de propios y extraños. El lado bueno de esta pugna evidente es que los dos son parlamentarios muy eficientes. Incluso hasta brillantes, aunque cortados por el mismo patrón: muy buenos en el juego duro y faltos de sutileza para la ironía o el sarcasmo.

Una de las máximas de Arenas es que la gestión de un partido es un máster en relaciones humanas. Hay que tener mucho cuidado con los movimientos y con los afectados colaterales. La administración de equipos es uno de sus cometidos más delicados. Ejerce, en todo caso, un hiperliderazgo indiscutido. La adhesión al jefe es tal, que recibe del orden de ocho o nueve invitaciones de boda al mes, de afiliados del partido. Uno de sus allegados sostiene que “es el que más manda porque es el que más trabaja“, quizá seguido de su fiel escudero Antonio Sanz.

El secretario regional del partido no genera muchos afectos en la organización. El PP reserva el papel de malo de la película a sus secretarios generales. Arenas ha comentado en alguna ocasión que cuando en enero de 1999 preparó con Aznar el congreso en el que iba a ser nombrado secretario del partido decidieron quiénes iban a seguir, entrar o salir de la dirección nacional. Entonces preguntó cómo se comunicaban los cambios y Aznar le contestó que él llamaría a los que seguían o se incorporaban y Arenas debía llamar a los que cesaban. Esta función la interpretaba, con mano de hierro, Álvarez Cascos, antecesor de Arenas en el cargo: tanto que le llamaban en general secretario.

Sea como fuere, cuando Juan Ignacio Zoido (nacido en 1957) dejó la secretaría general del PP andaluz, para ser candidato a la Alcaldía de Sevilla en las elecciones de 2007, los ocho presidentes provinciales propusieron para el cargo a José Luis Sanz (1968), pero Arenas nombró a Antonio. Otra de las máximas de Javier Arenas (1957) es que no siempre coinciden liderazgo y gestión, incluso que casi nunca coinciden. Y Antonio Sanz (1968) se dedica a la gestión en un partido presidencialista, lo que le obliga a muchas horas de despacho y a cargar con los problemas internos.

No hay un delfín, sin embargo. Un dirigente popular andaluz recurre al despiece silábico para explicarlo: “como se trata del fin del liderazgo de alguien, el interesado no está por la labor de alentarlo o adelantarlo”. Hay un pequeño cuadro de honor con los posibles candidatos a una eventual sucesión. En cabeza en el ranking, en este momento, está el presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Córdoba José Antonio Nieto (1970), joven, audaz y buen orador. No está solo: junto a los Sanz, Oña (1957) o Zoido, también figuran los nombres de los alcaldes de Motril, Carlos Rojas (1970); de Adra, Carmen Crespo (1966), o de Marbella, Ángeles Muñoz (1960). E incluso el del presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Jaén, Fernández de Moya (1969). Todos son diputados del Parlamento regional. “No es por nada, pero ahí hay un gobierno andaluz mejor y más joven que el actual de los socialistas“, sostiene orgulloso un destacado militante popular.

Pero en el PP no hay especulaciones. Muchos de los interlocutores de este reportaje sostienen que el hombre o la mujer que sustituyan a Arenas puede no estar en el candelero. Y todos coinciden en que al jefe no le gustan los delfines virtuales. “Eso ha perjudicado a Carlos Rojas, que ya no aparece destacado en las fotos, y puede dañar a José Antonio Nieto”. El de las fotos oficiales con Arenas es un capítulo que tiene expertos analistas en el lenguaje de los signos: “Si estás a su derecha o a su izquierda, o en la primera fila de una foto, en una reunión organizada por él en Sevilla, estás bien cotizado. En caso contrario, si estás en segunda fila o no apareces, estás en baja“. Hace dos meses organizó en Grazalema un fin de semana familiar con Rajoy. Y se hizo acompañar por el secretario regional, el presidente y la secretaria de Cádiz. Normal. Pero también iba en la excursión la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, que es de otra provincia. El termómetro sucesorio se disparó. Sobre todo, porque las fotos elaborando queso payoyo en una granja escuela dieron la vuelta a España. Varios arenólogos de la mejor confianza, sin embargo, descartan que Titi Muñoz sea lo que los ingleses llamarían the coming woman.

Esta descripción se complementa con otra: Arenas tiene la virtud de colocar secretarios provinciales que no son del agrado de los presidentes, para estimular el espíritu de competencia. Se lo hizo en el pasado dos veces a Joaquín Ramírez. Y se lo ha hecho, sin ir más lejos, a Nieto en Córdoba, con Federico Cabello de Alba, antiguo comisario provincial de Policía. El liderazgo de Arenas está lejos del cesarismo de Aznar, pero no exento de algunos gestos sutiles, muy significativos: en las frecuentes reuniones de la organización en hoteles, a mitad de la sesión suele pedir un descafeinado de máquina con leche, para él solo, que se toma ante la atenta mirada de todos los demás.

La interpretación de los gestos de Arenas como símbolo de afecto o desafecto choca con su cordialidad natural. Quien le haya visto en los últimos meses en compañía de Esperanza Aguirre podría pensar que siguen teniendo la entrañable relación de antaño, cuando formaban con Piqué un grupo de la máxima confianza mutua, en el núcleo duro del aznarismo. Los dos son tan zalameros y se dedican tales piropos y carantoñas, que cualquiera diría que están en el mismo bando. Pero no, ahora están en campos enemigos. Aguirre quiso el puesto de Rajoy tras la derrota popular en 2008, y Arenas se convirtió en el principal valedor del presidente del Partido Popular. Sigue siendo un peso pesado en el epicentro del poder en el PP. A la pregunta de si Arenas tiene despacho en Génova, la respuesta es contundente: ¡una planta entera! La tercera, dedicada a la política autonómica y local, es su territorio: desde allí tiene línea directa con el poderoso secretario de Organización, Juan Carlos Vera. Circula la especie de que manda más que Cospedal. Algunos signos externos así lo muestran. Un parlamentario nacional recuerda que en la interparlamentaria del PP en La Coruña en octubre del año pasado la secretaria general no tenía un vehículo asignado y Arenas disponía de dos.

Sus relaciones con Cospedal no son un idilio desde hace años, pero tampoco malas. De hecho, no tiene enemigos en el partido. Quizá sólo haya tenido uno claro: Eduardo Zaplana, rival encarnizado desde que ambos eran dirigentes de las juventudes de la UCD. Está a partir un piñón con Gallardón, y su relación con Rajoy no ha hecho más que consolidarse. En la convención de Barcelona de hace un mes llamó mucho la atención su ausencia en la clausura del domingo. Lo que pocos saben es que se llevó, mano a mano con Rajoy, toda la tarde del sábado preparando el discurso final del presidente de su partido.

Este escenario de afectos y confianza, lleva a algunos en el PP a pensar que Arenas podría ser vicepresidente en un eventual Gobierno de Rajoy en 2012. Una teoría que se basa en la hipótesis de que el PP sea el partido más votado en España y en Andalucía, pero no tenga mayoría para gobernar aquí. No obstante, Arenas repite a quien quiera oírle que si se dieran esas circunstancias, se quedaría cuatro años más en el Parlamento andaluz, para llegar a San Telmo en 2016. Aunque lleva toda la vida en la política, el presidente regional del PP no tiene todavía los 52 años; los cumplirá en dos semanas, el día de los Santos Inocentes. Y su currículo como parlamentario andaluz no llega a cuatro años en total.

En su haber está que ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro en tres carteras distintas. En su contra, una cierta leyenda de que no es capaz de crear equipos: “Es más hombre de favoritos que de equipos. Y para consolidar su liderazgo indiscutible le falta un equipo al que mandar, como el que fue capaz de crear en su momento de mayor capacidad, cuando llegó al Ministerio de Trabajo en 1996“. En el interior del partido, no todo son lisonjas, como puede verse. Sus críticos, todos anónimos, insisten en que “está siempre enredando, nunca quieto, rodeado de una corte de aduladores”. Pero él, parece que lo sepa. Un observador interno hace un curioso paralelismo: “es tan distante con los cercanos, como sólo Chaves era capaz de ser”. A lo que la misma fuente añade “una cordialidad en el trato directo, similar a la de Escuredo o la de Griñán”.

En el PP se miran en el espejo del PSOE, para según qué cosas. En el entorno del presidente regional admiran la capacidad de los socialistas para “cerrar sus crisis con un mensaje único”. Otros consideran que “en el PSOE el poder orgánico significa algo, en el PP nada”. Una de las coincidencias de todos los dirigentes populares consultados es el respeto a los alcaldes de las grandes ciudades, todos ellos vicepresidentes regionales del partido, en una Ejecutiva que tiene más de 150 nombres. Arenas parece siempre muy seguro de sí. Se le atribuyen dos grandes capacidades. La primera, es su memoria prodigiosa, que le permite reconocer en Córdoba a una persona a la que vio en un mitin varios años antes en Palma de Mallorca, o recordar el nombre de cualquier militante de un pueblo.

La segunda es su mentalidad ajedrecística: mueve los peones con gran habilidad. A veces se equivoca. Y, a veces, lo reconoce. Por ejemplo, admite que fue un error defenestrar al alcalde popular de Almería Juan Megino en 1999. Un fallo que le costó la alcaldía y una escisión. En las tareas pendientes de Arenas para el año próximo, destaca aumentar la calidad de las propuestas alternativas de su partido en asuntos económicos, fiscales, presupuestarios o educativos. También, mejorar la ubicación social del PP en Andalucía: los votantes del partido se consideran más centristas que las siglas. Abrirá la organización a figuras destacadas de la sociedad, entre las que no estará Manuel Pimentel. Ambos han recuperado la amistad perdida, pero el dirigente añorado por algunos en el PP se ha desenganchado por completo de la política y es irrecuperable. Entretanto, Arenas sigue con su ritmo frenético, a base de 2.000 kilómetros a la semana por las carreteras de Andalucía. En busca de una alternancia difícil pero posible al Gobierno de la Junta.

Huelga de balón

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2009 a las 2:00

Seguro que no saben quién es José Luis Astiazarán. Resulta ser un abogado donostierra de 46 años, que fue presidente de la Real Sociedad cuatro temporadas y dejó su club en la ruina. No obstante lo cual, 39 de los 42 clubes de Primera y Segunda lo promovieron a presidente de la Liga de Fútbol profesional en 2005; puesto en el que ha sido reelegido una vez. El buen hombre ha amenazado a este país con una huelga del fútbol, si se pone en marcha la nueva ley fiscal que obligará a los futbolistas extranjeros a pagar impuestos como todo hijo de vecino. Resulta que los Cristiano Ronaldo, Kaká o Ibrahimovic pagan como tope un 24% de impuesto de la renta, mientras los Raúl, Casillas o Villa tributan con un IRPF del 43%.

Con cara de póquer, Astiazarán dejó caer ante las cámaras de televisión que si esto no se arreglaba se podía parar el fútbol, porque la broma le iba a costar a los clubes unos 100 millones de euros. Es curioso el lenguaje de los abogados: en realidad a quien le costaba 16.638,6 millones de pesetas al año era a la Hacienda pública. Resulta increíble que no paguen impuestos como los demás unos multimillonarios privilegiados, que trabajan algunos días a la semana y sólo un par de horas. En estas situaciones, la gente se retrata. El demagogo presidente del Barcelona, Laporta, ha dicho que si se aplica esta medida el fútbol español perderá competitividad. Falso. El fútbol inglés de clubes está en la cúspide continental y sus estrellas pagan un 40% de IRPF, aunque el gobierno británico está pensando subirlo al 50%. En Alemania la cuota es del 45% y en Italia, del 43%. Raúl, el sensato jugador del Real Madrid, ha dicho que todos los jugadores deberían pagar lo mismo.

La ley por la que los futbolistas mejor pagados del mundo tenían privilegios fiscales en España fue promovida en tiempos del Gobierno Aznar y puesta en marcha por el Gobierno Zapatero. Su intención era servir de reclamo para que profesionales y científicos de primer nivel mundial vinieran a trabajar a este país, pero en realidad ha ayudado a los clubes españoles a fichar más barato que sus competidores. Los jugadores hacen contratos con cifras en neto y son los clubes los que tienen que pagar sus impuestos. Por cierto, que es una clara competencia desleal dentro del mercado único europeo, que extrañamente no ha sido recurrida por ningún otro socio comunitario.

En su reunión de hoy, los presidentes de la Liga no se atreverán a parar el balón. En los tiempos que corren no son de recibo este tipo de privilegios y la huelga no sería popular. Pero no hay mal que por bien no venga: aquí tenemos otra prueba de que es falso el aserto del presidente del Real Madrid de que él contrata jugadores tan caros, porque puede pagarlos. En realidad no puede sin leyes-trampa como ésta, con la que le metía la mano en la cartera a los españoles.

Otra mirada sobre las niñas de Zapatero

Ignacio Martínez | 29 de septiembre de 2009 a las 10:56

Mi admirada María Vela Zanetti, referencia de este blog en materia de moda como bien saben nuestros lectores, se ocupa del asunto de la indumentaria de las hijas de Zapatero en la recepción de oficial que Obama dio a las delegaciones asistentes a la asamblea general de la ONU la semana pasada. Inteligente y desenfadada, como siempre, María aporta en Yo Dona una visión diferente a las crueles críticas que han caído sobre las niñas. Este es su artículo:  

 

Éste era el título de una pícara obra de teatro que escribió en 1976 el ínclito Vizcaíno Casas, escritor humorístico ‘simpatizante del Régimen’, como se decía antes, pero que bien podría haber encabezado el ciclón de artículos ñoños y furibundos a raíz de la fotografía en la que aparece nuestro presidente, Jose Luis Rodríguez Zapatero, con su mujer, sus hijas y el matrimonio Obama.

Se va uno fuera apenas unos días y, cuando vuelves, ya está montado el follón por una inocua imagen en la que casi no se distingue a dos adolescentes vestidas de adolescentes, es decir, más tapadas que otra cosa, y tal vez equivocadas. Cualquiera que mire su etapa de pubertad recordará con horror lo difícil que era encontrar un estilo propio; lo absurdo de aquellas faldas escocesas con calcetines hasta la rodilla al estilo de los colegios católicos irlandeses, a los que buena parte de la clase alta española mandaba a sus criaturas a aprender inglés sin el riesgo de ser abducidas por el ‘insano’ clima de depravación del Swinging London. De Dublín vengo, y todo ha sido inútil; van semidesnudas por la calle.

Cualquiera que tenga ahora hijos en esas edades difíciles o se haya detenido a pensar en la ansiedad de un cuerpo en pleno desarrollo, con la consiguiente inseguridad que comporta, sabe que ésta es una época en la que el pudor extremo combate a brazo partido con el extremo exhibicionismo. ¿Qué querían, que fuesen en short, enseñando la tripa, pintadas como puertas de garaje y con wonderbra?

O mejor, ¿con un lady look superfashionista para dejar atónitos a los americanos y acarrearse la crítica de un pueblo que exige y necesita sobriedad? Tal vez la tercera vía hubiera sido infantilizarlas y vestirlas de zangolotinas con manguitas farol de piqué celeste y lazos, para después recabar su presencia con un ‘niñas, al salón oval’.

Afortunadamente, los tiempos cambian y todo hace pensar que estas dos desconocidas, cuyos padres han tenido el buen criterio de no exponer al público, y de las que yo al menos desconozco hasta la edad y nombre, se vistieron ellas solitas de lo que les dio la gana, y por qué no, de transgresoras brujildas góticas con botazas Doc Martens o de monjas trapenses en plan heavy metal, tanto da.

El hecho es que, a pesar de lo que digan sus detractores, no existe un código indumentario para ciertas edades o para ciertos familiares de un presidente. Y eso está bien. Los chicos y chicas tienen casi el deber de disentir en todo de sus padres, y es mejor que lo hagan en asuntos estéticos y no éticos.

La verdad, me produce más inquietud ver a las hijas de Bush, remilgadas pero afectas al botellón, o a la dulce hija de Aznar, ‘ideal de la muerte’ pero compartiendo cubierta con un personaje tan turbio como Flavio Briatore, ¡calzado casi siempre con esas zapatillas en las que se puede leer ‘FE’! Eso sí que da miedo.

Las hijas de Zapatero

Ignacio Martínez | 27 de septiembre de 2009 a las 10:33

Nos falta naturalidad. Se ha armado un escándalo planetario por la foto de las hijas de Zapatero con sus padres, posando con el matrimonio Obama en el Metropolitan de Nueva York, en la llegada a una recepción oficial. Sus padres quieren proteger la intimidad de estas menores de 16 y 13 años y mantenerlas al margen de la atención pública. Están en su derecho. Pero la sociedad tan mediática en la que vivimos hace difícil compatibilizar esa protección con el hecho de embarcarlas en un viaje oficial, llevarlas a una recepción con los participantes en la asamblea general de la ONU y hacerse una foto con el personaje político más famoso del mundo.

Es razonable que el presidente del Gobierno viaje con su esposa y sus hijas. Lo hacen otros mandatarios internacionales y lo han hecho otros presidentes de Gobierno españoles. Pero si se tiene tanto empeño en su privacidad, habría sido más prudente que estas jóvenes evitaran el posado en el acceso oficial del Museo. Con naturalidad. A la Casa Blanca la foto le pareció tan normal que la colgó en su página de internet. La imagen se retiró a petición de La Moncloa horas más tarde, pero ya circulaba por la red. Se pidió a los medios españoles que no la publicaran, aunque algunos lo hicieron distorsionando la cara de las menores.

Si Zapatero quería evitar que miraran a sus hijas no debería haberlas puesto en un escaparate, pero yo no habría publicado la foto. La distorsión de las caras es una hipocresía: no salva el derecho a su propia imagen de las niñas. La prueba son los miles de comentarios vejatorios y crueles sobre ellas, en los que queda en evidencia la animadversión de sus autores hacia el presidente del Gobierno. Con este linchamiento masivo hay quien quiere saldar viejas vendettas como la pretenciosa boda imperial de la hija de Aznar en El Escorial.

Y mientras, Zapatero sube los impuestos y Rajoy hace el Don Tancredo ante un informe policial que vincula la trama Gürtel con la financiación del PP en Valencia. Informe ignorado por el presidente del TSJ valenciano, íntimo amigo del presidente Camps. Es curioso que este magistrado no se haya abstenido en la causa ante su simpatía manifiesta con un imputado. Y es chocante que la Fiscalía no lo haya recusado. Nos falta naturalidad.

Hitos, lutos y escudos

Ignacio Martínez | 18 de septiembre de 2009 a las 6:14

Poco a poco, Obama desmonta los hitos de la política internacional de Bush. Intenta establecer una relación de confianza con el mundo musulmán, desmantela la prisión de Guantánamo y ayer anunció que renuncia al escudo antimisiles en el que tanto empeño puso su predecesor. Un proyecto que entroncaba con la guerra de las galaxias, la Iniciativa de Defensa Estratégica lanzada por el presidente Reagan en 1983. Veinte años más tarde, la administración Bush ideó un sofisticado complejo de satélites en el espacio, radares en tierra y bases de lanzamiento para misiles de interceptación: un escudo para defenderse de eventuales ataques nucleares de Irán o Corea del Norte. Las 10 bases en suelo polaco y el radar checo causaron un notable recelo en Rusia. Ahora Obama lo cancela y pretende ir a un sistema más ligero y barato, en colaboración con los rusos.

Hay días señalados en los que el mundo cambia en serio. Ayer no sólo se difuminaba un poco más la era de Bush, sino también la del presidente Kennedy. Murió a los 72 años de leucemia Mary Travers, cantante de Peter, Paul & Mary, trío legendario cuyas canciones se convirtieron en himnos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos en los 60. Hicieron famosas versiones de temas de Dylan, en particular Blowin’ in the Wind. Otros grandes éxitos fueron If I Had a Hammer o Where Have All the Flowers Gone? Criada en el Greenwich Village de Nueva York, seguidora de cantantes como Josh White o Pete Seeger, Mary Travers representaba a una generación de bohemios cantantes folk comprometidos, casi desaparecida hoy día.

No todas las trazas del universo del ex presidente Bush se borran del mapa. Uno de sus mejores amigos en la política europea sobrevive con muy buena salud. El Parlamento europeo acaba de renovar por cinco años más el mandato presidencial de Durao Barroso al frente de la Comisión Europea. Sacó 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones. La oferta de Barroso es para todos los públicos. Su partido se llama socialdemócrata, pero en realidad es de ideología liberal, aunque milita en el grupo demócratacristiano del Parlamento europeo. Entre los votos favorables estaban los de su grupo, tres cuartas partes de los liberales, el grupo de euroescépticos formado por los conservadores británicos, checos y polacos… Y, ¡asómbrense!, también lo ha apoyado una treintena de socialistas, entre ellos los españoles y portugueses.

Después de haber hecho una dura campaña electoral europea, en la que el PSOE culpó de la crisis a los amigos neoliberales de Bush y Aznar y destacó con insistencia la Guerra de Iraq, Zapatero ha ordenado a los suyos que voten a un neoliberal amigo de Bush, que fue además el anfitrión de la reunión de las Azores, en la que se decidió la Guerra de Iraq. Esto sí que es un hito de la política internacional.

Trampas de tráfico

Ignacio Martínez | 15 de septiembre de 2009 a las 11:18

Por fin, una estadística en la que este año estamos por debajo del 2008, pero es una buena noticia: en verano se ha reducido en un 16% el número de muertos en las carreteras españolas. Destaca, en el lado más positivo, el descenso del 70% en los accidentes de menores de 24 años. Ciertamente, el tráfico es una de las asignaturas en las que el actual Gobierno saca mejor nota, en particular desde la implantación del carné por puntos en 2006. Las medidas complementarias de limitación de velocidad y reducción del alcohol en sangre permitido para ponerse al volante han sido bien acogidas por los ciudadanos, a pesar de aquella grotesca intervención del ex presidente Aznar hace un par de años diciendo que no le gustaba que le dijeran a qué velocidad podía ir, ni con cuántas copas.

Ésta no era la opinión generalizada, y por primera vez en casi medio siglo han fallecido en accidentes de circulación menos de 400 personas en España este verano. Estupendo. Tengo, sin embargo, la sensación de que los coches van ahora mucho más rápido que hace tres años. Entonces, las autovías nacionales se parecían a las holandesas: todos los coches a 120, en los dos carriles. De repente, los conductores nos volvimos muy formalitos. Pero en este campo pasa como después de un infarto. Al principio, el enfermo asustado cumple con todas las recomendaciones sobre vida sana; hacer ejercicio a diario, comer con mesura, no fumar, etcétera. Después se va uno relajando, y al cabo de un cierto tiempo lleva la misma vida que antes del susto. No he entendido muy bien la insistencia con la que la Dirección General de Tráfico ha anunciado los lugares en los que había puesto cámaras y radares. Ni que sean legales los GPS que le van avisando al conductor que se acerca a un poste de control. Eso permite a algunos desaprensivos a ir a 180 kilómetros por hora en los tramos limpios y moderarse en las zonas vigiladas. También discrimina a quien tenga una mejor tecnología sobre los que no puedan permitírsela.

Y, más recientemente, tampoco entiendo el menú de velocidades en el que hemos entrado en las autovías. A la llegada a Málaga desde Sevilla o Granada, por Las Predizas, se ha generalizado el límite a 80. Supongo que se trata de un criterio nuevo en el acceso a las zonas metropolitanas. Ya tenemos tres posibilidades en autovía: 80, 100 y 120. Si las señales por tramos no son más grandes y explícitas, pronto necesitaremos un copiloto o un GPS que nos vaya advirtiendo a cuánto hay que poner el vehículo. La tecnología de los letreros con indicaciones sobre el destino, velocidad, gasolineras y demás es uno de los peores elementos de la seguridad vial. No es sólo un problema español, pero sería bueno que la DGT, además de tomar sabias decisiones, aprenda a contárselas mejor a los usuarios a pie de carretera. Se convertiría en otra buena noticia.