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Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.

Zapatero se parece a Aznar

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2009 a las 10:30

A Zapatero la filtración de la crisis de gobierno le ha hecho la pascua. Su encuentro con Obama debía acaparar toda la atención de la opinión pública durante varios días; después él iba a anunciar el nuevo gabinete. Pero tras la ansiada reunión con el nuevo presidente americano, de lo único que se ha hablado ha sido de los nuevos ministros. Por cierto, que resulta chocante ver tan bobalicón al presidente español con el americano. Hay cosas de Zapatero que empiezan a recordar a Aznar y su idilio con Bush. ZP llegó a decir en Praga una cosa muy kennediana, que no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por Obama. Muy mono, pero ni antes con Aznar ni ahora con Zapatero el Gobierno de España tiene que estar a lo que le digan desde Washington.

En algunas cosas las diferencias entre Europa y Estados Unidos son marcadas. Por ejemplo, en Oriente Medio la UE mantiene una postura muy distinta al apoyo ciego que EEUU brinda a Israel. Para los europeos los derechos humanos incluyen la abolición de la pena de muerte, mantenida en 38 de los 50 estados americanos. La vida pública europea es laica y nuestra idea de la seguridad internacional no es sólo militar. Está por ver que el nuevo inquilino de la Casa Blanca aporte novedades en estos campos.

Obama ha repetido estos días algunos de los latiguillos de Bush: como que Turquía debe entrar en la Unión Europea. Merkel y Sarkozy le replicaron, pero Zapatero está de acuerdo, lo mismo que Aznar cuando lo pedía Bush. El afán americano por dictarnos nuestro futuro es irritante; es la consecuencia de que Europa sea un protectorado militar americano desde la segunda guerra mundial. La defensa de Europa se hace en la OTAN, lo dice el Tratado de la UE.

Con Turquía está muy pesado Estados Unidos. La Unión Europea lleva paralizada desde la ampliación a los países del Este. La adhesión de Turquía añadiría inconvenientes. Personalmente soy turcoescéptico, contrario a la entrada de Turquía; no porque sea un país musulmán, muy poblado o pobre. Sino porque no está en Europa. Fue una potencia continental durante siglos, hasta la primera guerra mundial, aunque hoy día sólo un 2% de su territorio está en suelo europeo. La UE no puede suplir las carencias de otras organizaciones internacionales, ni es una institución benéfica. Tampoco la nueva ONU. Podemos modificar los mapas, pero hasta ahora Europa terminaba por el sur en el Mediterráneo, incluidos los estrechos de Gibraltar y del Bósforo. Pero nuestros presidentes acólitos prefieren el favor del líder de Occidente a las clases de geografía. Aunque ese amparo no sirva de nada en la política interna, como comprobó Aznar y puede experimentar Zapatero en el futuro.

Un ministerio sin cartera para Chaves

Ignacio Martínez | 9 de abril de 2009 a las 17:16

Anda mi colega Enric Juliana preocupado con lo que llama el Califato andaluz. El viejo poder andaluz de Rojas-Marcos en versión moderna y ejercido por Manuel Chaves desde un ministerio sin cartera. Sí. Lo que Zapatero le ha dado a Manuel Chaves es un ministerio sin cartera, sin la engorrosa función pública que pasa a los dominios de María Teresa Fernández de la Vega. Sin cartera, significa sin presupuesto. Es un ministerio, con rango de vicepresidencia tercera, político, de los de hablar, negociar, convencer. Al final ZP le ha dado a Chaves algo parecido a lo que le dio Aznar a su gran rival, Javier Arenas, que llegó a vicepresidente ‘segundo’ y ministro de Administraciones Públicas. Es como una historia en estéreo: Chaves fue ministro de Trabajo y años después lo fue Griñán, y más tarde Arenas. Arenas llegó a vicepresidente y años más tarde lo es Chaves. La crisis tiene algunos perdedores. Uno es Zarrías. No ha estado como pretendía para designar al sucesor, eso lo ha hecho Chaves en solitario. No se queda de regente. El hombre más poderoso de Andalucía se va a Madrid de secretario de Estado, en un Gobierno en el que Bibiana Aido es ministra. El mundo al revés. Otro perdedor es Arenas. ¿Ahora quién es el tiranosaurio de la política andaluza? ¿Tiene el PP andaluz un recambio?

El apagafuegos del Gobierno español

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2009 a las 17:14

Su apresurada visita a la Casa Blanca la semana pasada para deshacer el entuerto de la retirada de las tropas españolas de Kosovo le han puesto en el escaparate nacional. Bernardino León (Málaga, 1964) es el diplomático de moda. No es nuevo. Suena desde hace tiempo como posible recambio de su mentor, el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, de quien fue número dos entre 2004 y 2008. Ahora es secretario general de la Presidencia del Gobierno, puesto que exige dotes diplomáticas, para tareas que muchas veces tienen que ver con la fontanería y el servicio de extinción de incendios, como con Kosovo.

A su vuelta de Washington, León aseguró que si se hubiera aclarado bien cómo se va a acometer la retirada de las tropas españolas de Kosovo se habrían evitado las declaraciones en las que el Gobierno de EEUU expresó que se sentía “profundamente decepcionado” con España, lo que sonó a amonestación a la ministra. Su entrevista con el consejero nacional de Seguridad, el general James Jones, no ha sido su primera visita a la Casa Blanca en misión de bombero: ya estuvo con Moratinos hace cinco años para explicarle a Condoleezza Rice la salida de las tropas de Iraq. También acudió a la residencia del presidente norteamericano en ocasiones más cómodas; por ejemplo, como acompañante del Príncipe Felipe en una visita oficial.

Lo de diplomático le va como anillo al dedo. Por parte de madre tiene una serie interminable de apellidos extranjeros: Gross, Bevan, Jessing, Pries, Voigt, Gayen, Lund, Heythe. Según la historia de la familia, recopilada por el periodista Adolfo Gross, primo de su madre, los Gross llegaron a Málaga a finales del siglo XVIII, procedentes de Leer, localidad de la provincia de Hannover, que en aquella época era británica. De hecho el primer Gross malagueño fue cónsul británico en la ciudad.

Ha habido Gross que han sido cónsules de Suecia, Noruega o de la República de El Salvador. Pero el antepasado de Bernardino León que más cerca ha estado de este descendiente diplomático fue un hermano de su bisabuela Clara Pries Scholtz von Hermensdorff, Adolfo Pries, que fue cónsul de Alemania en Málaga y fue nombrado conde de Pries por Alfonso XIII en 1906. Militó en el Partido Liberal y fue amigo íntimo de su presidente, el gaditano Segismundo Moret, quien le ofreció ser ministro de Estado, hoy de Exteriores. Pero murió de un ataque cardíaco antes de poder desplazarse a Madrid a tomar posesión.

Bernardino León estudió en el colegio de los Jesuitas de El Palo. En su juventud perteneció a varios grupos de música, toca la guitarra con destreza según fuentes bien informadas. Siempre que viajaba en su equipaje nunca faltaban la raqueta de tenis y la guitarra. Tanto en el colegio como en la Facultad de Derecho destacó por sus dotes de organizador y persuasor. Era un activista y un encantador de serpientes de primera categoría. Un tipo culto, leído, viajado. Pero no un ideólogo. A muchos malagueños les ha sorprendido su aparición en el PSOE. Quizá pese la tradición de los Gross, una familia de la alta burguesía comercial, conservadora, que habitó hace varias generaciones en el Palacio de Buenavista, hoy Museo Picasso: su bisabuelo Adolfo Gross Pries, presidente durante la República del partido de derechas Renovación Española, fue fusilado en agosto del 36 por los rojos en la tapia del cementerio de Málaga. Una historia contraria a la de Zapatero.

Los secretarios de las agrupaciones socialistas de la ciudad acaban de proponer a Bernardino León por unanimidad, para ser el secretario de la recién creada agrupación local de Málaga. Una elección que suena a intento de embaucar al interesado en la aventura de optar a la Alcaldía de la capital. Con su posible antagonista, el alcalde popular Francisco de la Torre, tiene una cordial relación personal, como no puede ser menos, tratándose de dos personas tan educadas. Ha habido varios Gross concejales de Málaga y hay constancia en la entrada del ayuntamiento, en las lápidas que recuerdan el inicio y el final de las obras del edificio, en 1911 y 1919; pero nunca ha habido un alcalde Gross. Se ignoran las aspiraciones del secretario general de Moncloa. Un hombre tan diplomático como él no muestra con facilidad el fondo de sus pensamientos.

Bernardino se licenció en Derecho en la Facultad de Málaga e ingresó en la carrera diplomática en 1990. Su primer destino fue Liberia, en plena guerra civil. Un conflicto que le marcó. Como también su siguiente plaza, en Argelia, durante otra guerra civil, en la época del FIS. Estuvo después en la embajada de Grecia y a continuación formó tándem con Moratinos, cuando la Unión Europea nombró enviado especial para Oriente Medio al actual jefe de la Diplomacia española. Entonces se instaló con su familia en Chipre, en donde nació el primero de sus tres hijos, Bernardino como su padre. (Los otros dos nacieron en Málaga). Pocos años después hay una anécdota divertida entre este niño, rubio de aspecto nórdico, y el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. En unas vacaciones en Mallorca desde un yate en el que iba el presidente, Aznar le pregunta a aquel niño anónimo que estaba en la playa de dónde era y el joven, acostumbrado a vivir toda su vida en el extranjero, contesta “de España”. Emocionado por tan patriótica respuesta, el presidente del Gobierno lo invitó a subir al barco.

Antes de ser secretario de Estado de Exteriores, entre 2001 y 2004 fue director de la Fundación de las Tres Culturas, con sede en Sevilla. Además de sus buenos oficios con los norteamericanos, medio paisanos por su abuela materna Elisabeth Bevan, León Gross ha trabajado en otras misiones diplomáticas delicadas. Es la personalidad internacional de más alto rango que ha mantenido contactos intensos con los disidentes cubanos. Pero al mismo tiempo tiene una relación fluida con dirigentes del régimen castrista. Ha mediado con las autoridades argentinas para desatascar contenciosos de varias multinacionales españolas. La prensa ha publicado que Zapatero le encargó que mediara entre los rusos de Lukoil y Repsol. Es tal su fama de apagafuegos que sus reiteradas visitas a Ginebra durante la Legislatura anterior, para acudir a la sede de la ONU, hicieron creer que era un negociador secreto con ETA.

La música es una de sus pasiones: es un experto en Bach y colecciona toda su discografía. Es amigo personal del director Daniel Barenboim. Su familia ha tenido relación directa con  las bellas artes. El padre de su tatarabuela Clara Pries promovió la construcción del Teatro Cervantes de Málaga y la cara de esta antepasada está pintada en el techo. Su madre se educó en colegios de Inglaterra y Suiza. En Lausana fue compañera de colegio de Geraldine Chaplin y veía a Charlot todos los viernes acudir a recoger a su hija. Por el lado paterno tiene antecedentes más prágmáticos. Su padre, Bernardino León, economista y perito industrial, es natural de Granada. Trabajó muchos años para la compañía norteamericana Standard Oil, de la familia Rockefeller. Petróleo, combustible. Lo menos indicado para tener descendientes dedicados a la tarea de apagar fuegos. Pero esa es la misión principal del diplomático de moda.

Necesitamos otros políticos

Ignacio Martínez | 15 de marzo de 2009 a las 1:07

Necesitamos otros políticos urgentemente. No sólo otros nombres y rostros. Lo que urge es otra clase de políticos. Los discursos de los actuales están llenos de incoherencia y desprecio por los adversarios. Esta semana. La inconsistente ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha presentado las líneas generales de una futura de ley de plazos para abortar en España hasta la decimocuarta o decimasexta semana de gestación. Esta propuesta no formó parte del programa del PSOE en 2008, plantearlo ahora parece que tiene como objetivo que se hable de algo que no sea la crisis.

Personalmente no estoy en contra de una medida así. Hay muchos dramas detrás de cada aborto y nadie aborta por gusto. Pero me preocupa la manera de presentarlo la ministra: las niñas de 16 años podrán abortar sin permiso paterno; si pueden casarse, pueden abortar. La Junta acaba de establecer unas cautelas para que los menores de edad no puedan operarse de cirugía estética, sin un serio estudio psicológico. La consejera María Jesús Montero, ha explicado que a veces las jóvenes de 16 años no cuentan con la edad mental suficiente para asumir un cambio como operarse de las tetas.

Pero su partido no aplica este rigor al aborto. Mi colega José Aguilar abundaba el jueves en esta idea:

“¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud… Se basa en instalarla en el infantilismo, la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta.”

El presidente de la Junta ha acudido en socorro de la ministra, con el argumento de que la ley quiere acabar con la inseguridad clínica y resolver problemas humanos. Pero no ha evitado pegarle una pedrada al PP, que se opone a la ley de plazos y ha anunciado que la recurrirá ante el Tribunal Constitucional. “Las desigualdades sociales no fueron nunca objetivo de la derecha”. Cuando los socialistas en vez de Partido Popular dicen la deresha, es que quieren mentarle la madre al PP. Y ya que estaba, Chaves ha añadido que la deresha no está arrimando el hombro contra la crisis económica. Seguro que la responsabilidad del PP en  el impacto de la crisis económica internacional en España, es menor que la del PSOE.

Otro lance político de baja categoría es la polémica sobre un apartamento que ha comprado en Arosa el vicepresidente Zarrías. Sale a la palestra el secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, y dice que el piso está en al lado del mar en una zona que incumple la ley de costas, que es producto de un pelotazo urbanístico y que esto es un escándalo mayúsculo. Le compro el discurso. Puede repetirlo con más propiedad contra el ex presidente Aznar que se compró una residencia en Marbella en una zona ilegal, producto sin duda de un pelotazo urbanístico en la era Gil. Piso que la alcaldesa de Marbella no piensa tirar abajo. Ángeles Muñoz (PP) cree que los propietarios de las 35.000 viviendas ilegales iban de buena fe. Lo que ha demolido esta semanas es simbólico. Nada allí es escandaloso.

Por su parte, Zarrías, visiblemente enfadado contesta a la interpelación diciendo que el PP es un partido corrupto de la cabeza a los pies. Que la urbanización de su piso es legal y que va a seguir adelante porque está en su derecho. El problema para él es que ésta no es sólo una cuestión  derechos, es también una cuestión de valores: si su partido opina que no se debe construir al lado del mar y promueve leyes contra ese abuso, es incoherente que un dirigente socialista se compre un piso en construcción justo al lado del mar, por mucho que tenga los permisos.

Lo bueno de las crisis es que limpian. A ver si ésta se lleva por delante esta mezquina manera de hacer política de nuestros dirigentes.

Medalla polémica

Ignacio Martínez | 9 de marzo de 2009 a las 11:17

 

Se habrán enterado de que le han dado la Medalla de oro al mérito en las Bellas Artes al torero Francisco Rivera Ordóñez y se ha armado un revuelo monumental. Lo siento por él. Ya es difícil que a uno lo distingan con una medalla. Pero ésta tiene para Rivera el valor sentimental de que el primer torero que la recibió fue su abuelo Antonio Ordóñez, en 1996. Después se la han dado a otros grandes maestros, como Curro Romero, El Viti, Pepe Luis Vázquez, El Litri, Álvaro Domecq, Antoñete, Rafael de Paula, Manolo Vázquez, Ángel Luis Bienvenida, Espartaco, Paco Camino, Manzanares padre, Ponce y José Tomás. No es mal elenco. Camino y Tomás han devuelto sus medallas. Morante ha dicho que es una vergüenza. Cayetano apoya a su hermano y no quiere torear con Morante. Lo dicho, un revuelo.

El mundo del toro está desorientado. Rivera Ordóñez es biznieto, nieto, hijo y hermano de toreros, pero no ha conseguido grandes éxitos en su carrera y, desde luego, no está considerado un artista. Hago una ronda por mis amigos taurinos. Uno sevillano me pregunta quién asesora al ministro en la materia. (Me cuentan que el presidente del Congreso José Bono es amigo de Francisco. Y que su hermano Cayetano le hablaba en tiempos a una hija de Bono). A otro, rondeño, le sorprende que la faena del año pasado en la Goyesca sea argumento de la distinción. Un tercero pone el dedo en la llaga: “Que la gestión del Gobierno con la crisis o el terrorismo genere protestas, vale, son temas difíciles; pero que se columpie con las medallas de Bellas Artes, ya tiene delito”. El cuarto amigo consultado se limita a preguntarme cómo se llama el ministro de Cultura.

Estas medallas al principio se daban de higos a brevas, hasta que con la democracia, en época de UCD, se empezaron a conceder anualmente, aunque los medallistas se podían contar siempre con los dedos de una mano. Es con el Gobierno de Aznar cuando se socializa el medallero y se empieza a distinguir a oficios ajenos a la bellas artes clásicas. Lo tradicional era ver a cantantes, pintores, escultores, arquitectos, músicos, actores, directores de cine, coreógrafos… Y en esto, aparecieron los toreros. Mientras que se trataba de ponerse al día y reconocer una carrera, la cosa fue bien. Pero este año con uno en activo se han encontrado con el purismo de la afición. No ha gustado, por decirlo en términos sencillos y correctos. Tampoco hay que escandalizarse. Ya levantó reticencias la primera incursión de las medallas en el mundo de la gastronomía, cuando se la dieron en 2006 a Ferran Adrià.

La lista completa de premiados de todos estos años está bien. Siempre se le puede poner un pero a un actor, pintor o cineasta. Pero esta distinción, como las de otros países, tiene mucho de protocolaria y diplomática. Por ejemplo, se ha premiado a cronistas taurinos a los que servidor no considera artistas. Rivera ha dicho que este es un premio a su vida, a su esfuerzo. Mi colega Antonio Lorca ha escrito con acierto que como Francisco ha sido tan trabajador, que le hubieran dado la Medalla al Trabajo. Otros sugieren que las medallas las estrenó el abuelo y las va a liquidar el nieto. No será para tanto. Pero este episodio refleja que el mundo del toro sigue siendo muy purista. Y eso es estupendo. El espíritu crítico tiene mucho que ver con el arte. Una cosa está clara: el ministro César Antonio Molina afinará más la próxima vez. Seguro.

El nacionalismo no es una enfermedad de la democracia

Ignacio Martínez | 3 de marzo de 2009 a las 12:31

Horas bajas para el nacionalismo en España. La crisis pasa factura a los gobiernos, en general. Y a los nacionalistas en particular. Ibarretxe, que a pesar de aumentar en escaños, pierde la posibilidad de seguir de presidente vasco. Si el PNV siguiera en el poder sería con otro lenhendakari. Ibarretxe se ha expuesto mucho y se ha impuesto una barbaridad a propios y extraños. Así que la aritmética le es esquiva y la realidad también. Es inadmisible que los nacionalistas digan que sacarlos del poder sería una agresión. O que sería frentista. Frentrista ha sido Ibarretxe durante sus diez años de mandato. Por cierto, me complece ver que los electores vascos de Izquierda Unida abandonen a esta opción sumada al soberanismo de gratis.

El mundo no está para estados libres asociados. Ni para independentismos. Estoy de acuerdo con Patxi López cuando dice que no acepta ninguna amenaza de otro partido: “un gobierno con un lehendakari socialista será estable; el PNV debe asumir que es un partido más, no el régimen ni la religión de Euskadi”. Pero no sería de recibo que ahora saliera alguien intentando demonizar a los nacionalistas, como en el segundo mandato de Aznar. Si son demócratas y respetan los reglas de juego bienvenidos sean. Ser nacionalista no es una enfermedad de la democracia. Ser centralista tampoco es garantía de nada. Franco lo era y no fue el hombre muy demócrata que digamos. Por tanto, si hay algún entendimiento entre el PNV y el PSOE tampoco es para escandalizarse. Ese acuerdo, de producirse sería con la cabeza de Ibarretxe sobre la mesa.

Son tiempos, en todo caso, de prudencia. Por eso me alegro que Rajoy consolide una tendencia moderada en su partido. Quienes tenían pensado merendárselo tras un eventual fracaso en Galicia han tenido que sacar bandera blanca, como ayer la inefable Esperanza Aguirre, gran perdedora personal de las elecciones del domingo. El aseado resultado de Basagoiti en el País Vasco invita a recodar por qué dimitió María San Gil: lo hizo por “diferencias fundamentales” con Rajoy. Con el aplauso de Aguirre o Mayor Oreja, ratificado como candidato en las europeas en las horas bajas de Rajoy. Hoy seguro que no lo sería. No sólo los nacionalismos están en baja; también el sector más duro y aznarista del PP. Moderación; buenas noticias.

Correa montó una reunión de cuatro días del Partido Popular Europeo para 600 personas en la Costa del Sol, cuando Alejandro Agag era secretario general

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2009 a las 15:26

”Aznar

 

Alejandro Agag fue elegido secretario general del Partido Popular Europeo en febrero de 1999. Antes había sido uno de los tres asesores personales del presidente del Gobierno José María Aznar en La Moncloa. El más personal de los tres: los otros dos eran un diplomático y un militar. Aznar lo mandó a Bruselas en 1998 para que ocupase el cargo de secretario general del PPE y fuese en las listas para el Parlamento Europeo en las elecciones de junio de 1999. Salió eurodiputado y organizó la reunión inaugural informal del grupo del PPE en la Costa del Sol los días 5 al 9 de julio. Aquella visita durante cuatro días para 600 a 700 personas la montó Francisco Correa, incluido un mitin de Aznar, Berlusconi y Martens en Torremolinos el 7 de julio. La relación de Agag con Correa se remonta al menos a aquella época.

Hogareños

Ignacio Martínez | 9 de febrero de 2009 a las 0:10

 Se ha publicado que en 2008 subió la venta de libros en España un 3%. Ya lo había oído, pero pensé que era una leyenda urbana. Porque leer no es una de las aficiones favoritas de los españoles: un 45% de la población no lee ni una línea. A pesar de eso, la media nacional es de nueve libros al año por persona. No está mal. Si es cierto que los libros se venden más que antes de la crisis, hay que creerse que también se vende más carne. La gente se queda en casa; sale menos a comer en restaurantes.

Es posible que a los vídeoclubes les vaya bien, porque el personal no va al cine. Prefiere ver las películas en familia; sale más barato. Aunque Ángeles González Sinde, la presidenta de la Academia de la cosa, denuncia que los españoles hicimos el año pasado 350 millones de descargas de películas en internet, lo que ha provocado que se vendan unos 52 millones de entradas menos. Por cierto que la consultora que ha hecho el estudio sostiene que se descargaron además dos mil millones de canciones y 50 millones de vídeojuegos.

La crisis nos ha vuelto ahorradores, pero los creadores están que trinan con la piratería. También parece que los españoles de la nueva era son más prudentes y hogareños. Y esto tiene su lado bueno, no crean. En la convención demócrata de 1988, en Atlanta, Ted Kennedy atacó al candidato republicano George Bush. Se inventó una cancioncilla que acabaron cantando todos. Fue enumerando los escándalos de la presidencia de Reagan, en las que Bush padre era vicepresidente. Y tras cada episodio recitaba: “y cuando eso ocurría, ¿dónde estaba George?” Al día siguiente el estado mayor del aludido contestó con desdén apuntando al lado mujeriego y bebedor de Kennedy: “Seguramente, George estaba en su casa, sobrio, con su mujer, viendo la televisión”. Y le dieron la vuelta al tema, con la alusión al carácter hogareño de la familia Bush.

Nuestros políticos no son familieros en su ámbito público. Les cuesta la misma vida llevarse bien o pactar algún asunto. Duran i Lleida ha propuesto unos pactos de la Moncloa como los del 77 para salir de la depresión. José Antonio Alonso, portavoz del PSOE en el Congreso, le agradece su talante constructivo, pero cuando Javier Arenas plantea lo mismo en Andalucía, los socialistas autóctonos no le hacen caso. Por su parte, Arenas prepara una gran manifestación el domingo en Málaga, para protestar por la crisis. No veo al pueblo llano acudir en masa a la cita. Más bien mediará el flete de decenas de autobuses en las ocho provincias para arrimar personal. Es sorprendente ver a los dirigentes del PP de manifestación, con la que le dieron a ZP por “pancartero” en los últimos años del imperio de Aznar. Este divorcio entre socialistas y populares, además de dañino para un atribulado país, es poco hogareño. Lo contrario que los nuevos tiempos.

Las matriuskas de la crisis

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2009 a las 7:46

Hay una imagen plástica para definir la crisis que nos embarga: la matriuska rusa. Ya saben, esa muñeca de madera pintada, hueca en su interior, que alberga otra y otra, hasta cinco. Pues la crisis internacional alberga en su interior a la española, que a su vez comprende a la andaluza. Y así sucesivamente. Uno de los muñecos podría ser la crisis de los medios de comunicación. No la económica ni la tecnológica, sino la ética. Un diario nacional se ha superado a sí mismo participando, por activa o por pasiva, en el robo de un Goya; el que le dieron a la película Bucarest, de Albert Solé. En elmundo.es se mantuvo toda la tarde y la noche del lunes una noticia destacada: “Se busca este Goya”, cuando a esas horas ya lo tenía el periódico en su caja fuerte, porque se lo había entregado quien se lo llevó. Es una buena imitación del secuestro de un fugitivo de la policía en la película Primera plana.

Esta historia ha coincidido con otra similar: el falso vídeo que el Gran Wyoming y su equipo han fabricado en su programa de La Sexta, para mandárselo a su rival Intereconomía como un robado con teléfono móvil. El vídeo simulaba una bronca humillante del director del programa a una supuesta becaria. La idea era que los de Intereconomía se creyeran al denunciante anónimo, colgaran la grabación en YouTube y criticaran a Wyoming. Lo hicieron todo, de carril. Un perfecto despropósito que ha procurado al programa un récord de audiencia. El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, ha criticado con dureza la broma, por lo que supone de trampa y engaño, y la bronca entre los dos medios por el desprestigio que supone para la profesión periodística. Ahí tienen a la cuarta matriuska de la crisis, antes cuarto poder.

Hace 20 años en Moscú vendían unas matriuskas singulares: no eran campesinas sino los jefes del partido comunista. Gorbachov era el primer muñeco, que traía dentro a Breznev, Kruchev, Stalin y Lenin. Aquí en España podríamos hacer una con los cinco presidentes del Gobierno: ZP, Aznar, González, Calvo Sotelo y Suárez. Tendría un efecto terapéutico, para allanar duelos sectarios. Unos dentro de otros, todos con la misma responsabilidad, las mismas debilidades. Zapatero, a quien el semblante se le está oscureciendo, se desayunó ayer con 200.000 parados más que hace un mes. La crisis que nunca llegaría arroja ya 3.327.801 parados en España. De los que 744.956 son andaluces. O sea, que el 22,38% de los españoles sin empleo están aquí. El portavoz de la Junta tuvo que bailar ayer con semejante pareja y dijo que el dato positivo era que el paro crecía en Andalucía menos que en España. Elemental: donde hay más desempleo es más difícil que aumente. Groucho Marx diría que es la parte buena de la parte mala. O una matriuska buena dentro de la mala.