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¡Nadie los mira!

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2009 a las 19:33

Algún medio ha titulado esto como guerra fría, beso helado. El miércoles 28 de enero, en la investidura como doctor honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos de Rodrigo Rato, dos enemigos mortales, Aguirre y Rajoy, se dieron un beso de compromiso. En ese instante todas los miradas se dirigieron a otra parte. A los próximos les dio un golpe de verguenza ajena ante tan farisaico afecto.

Hoy en la Vanguardia Enric Juliana cuenta lo que él llama La operación Valquiria. Es lo que sigue:

“La estrategia del grupo dirigente de la Comunidad de Madrid para conquistar el puente de mando del Partido Popular se basaba en dos movimientos: la toma definitiva de Caja Madrid y la magna privatización del 49% del Canal de Isabel II, riquísima sociedad de aguas de Madrid.

Mucho dinero en movimiento. Una gran plataforma de poder al servicio de Esperanza Aguirre y sus lugartenientes, a la espera de que Mariano Rajoy llegase al verano muy flojo de remos, erosionado por el partido neoespañol de la señora Rosa Díez (a su vez jaleado por los aliados de Aguirre en la prensa). Podríamos llamarle operación Valquiria, no en vano sus dos protagonistas femeninas lucen elegante melena rubia.

Las filtraciones sobre la lucha intestina han roto todos los esquemas. Y los aguirristas acaban de realizar un movimiento acaso infausto: poner en la picota al ex tesorero del PP, Álvaro Lapuerta, hombre clave en la sala de reactores, que en 1990 ayudó a José María Aznar a salir ileso del peliagudo caso Naseiro. Han lastimado a un puntal de la casa, respetado por las bases territoriales. Muy irritado y muy dolido, el PP de toda la vida recordaba ayer que Aguirre proviene del minúsculo Partido Liberal, esto es, de la periferia del centroderecha. La pregunta del día es: ¿Sigue pilotando Aguirre la operación Valquiria, o ha sido desbordada por sus lugartenientes?”

Adiós mister Bush

Ignacio Martínez | 21 de enero de 2009 a las 12:30

“El poder de Estados Unidos, por sí solo, no nos puede proteger, ni nos da derecho a hacer lo que nos plazca. A todos los pueblos y gobiernos que nos están viendo hoy, desde las mayores capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre [Kenia]: sabed que Estados Unidos es un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que busca un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para ser líderes una vez más”.

El hombre más esperado del siglo ha despedido con cordiales y educadas formas, pero con durísimas palabras a su antecesor, George W. Bush.

“Para nuestra defensa rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales”.

Hubo frases en el discurso de toma de posesión del nuevo presidente que parecían golpes directos contra Bush. Hemos tenido mala suerte con este hombre, que perdió las elecciones de 2000 frente a Al Gore por 543.816 votos populares, pero ganó en votos electorales por el complejo y arcaico sistema americano. Sin embargo, lo peor no fue que ganara en el 2000 por los pelos y gracias a una discutida validación del voto en Florida. Sino que los norteamericanos lo ratificaron con una clara victoria en 2004.”

“Los cínicos no pueden entender que el suelo bajo sus pies ha cambiado. Lo que nos preguntamos hoy no es si el Gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, sino si funciona, si ayuda a las familias a encontrar trabajos con salarios decentes, una sanidad que puedan pagar o una jubilación digna”. Bush no es el culpable único de la crisis económica mundial que padecemos, y que está afectando a España de manera especial. Pero no hizo nada por evitarla y ha dejado tras de sí un país empobrecido y un Gobierno cuestionado e incapaz de atender a los más desfavorecidos.”

“Recordad que generaciones anteriores derrotaron el fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas: nuestro poder crece mediante su uso prudente, nuestra seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo, de las cualidades atenuadas de la humildad y la moderación”.

Bush metió a su país en la guerra de Iraq de manera irresponsable. E involucró a otros países y a otros mandatarios como el español Aznar. Mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq, que quiso invadir desde el ataque a las torres gemelas en septiembre de 2001, aunque retrasara la guerra ante la oposición frontal de Colin Powell, como contó Bob Woodward en su libro Bush en guerra.

Obama ya ha tomado posesión y Bush ya se ha ido; ayer abandonó Washington en un helicóptero con su familia. Me cuesta trabajo establecer cuál de las dos cosas me produce más alivio.

Gamberrada europea

Ignacio Martínez | 16 de enero de 2009 a las 9:52

 

La presidencia checa de la Unión Europea se ha encontrado un esqueleto en su armario, nada más empezar y por sorpresa. Ha subvencionado con una millonada una especie de puzle mural de 27 artistas de la UE, uno por país, para simbolizar las identidades de cada uno de los socios comunitarios. La idea ha sido de un artista checo crítico con su presidente, Vaclav Klaus, el euroescéptico amigo de Aznar y negacionista del cambio climático. Pero resulta que el promotor de la operación, un escultor llamado David Cerny, se ha inventado a los colegas de los demás países; o sea, que ha hecho la obra él mismo, con un par de amiguetes. Y además ha utilizado algún estereotipo de pésimo gusto.

España, después de todo, no escapa demasiado mal: la ha retratado como un país cubierto de cemento armado en el que está naufragando una hormigonera. Si no les gusta, esperen a enterarse de la suerte de los demás. Alemania es un cruce de caminos de autopista, que casi dibujan una cruz gamada; Suecia, una caja de Ikea; Holanda, un campo minado de mezquitas; Italia, otro campo, pero éste de fútbol en el que los jugadores se masturban con balones. En Polonia, unos curas plantan una bandera gay. El mural es electrónico y permite ver en movimiento a coches circular por la autobahn y a los calciatori jugar con sus balones.

Precisamente, la República Checa está representada por un cartel electrónico en el que aparecen discursos del prócer Klaus. Mientras, Irlanda es un pellejo peludo, el fuelle de una gaita, con su flauta; Francia, un cartel que pone huelga, y el Reino Unido, nada: un espacio vacío que puede simbolizar al euroescepticismo. Este David Cerny, a sus 41 años, tiene un largo historial de gamberradas provocadoras. La más evidente es el saludo que dedica a los visitantes de su página web. El artista ha declarado que esperaba que Europa tuviera sentido del humor y fuese capaz de reírse de sí misma. El Gobierno de Bulgaria, que ya soporta la broma del frío por cortesía de Rusia, y que no está para más chistes, ha llamado al embajador checo en Sofia para presentarle una protesta formal, porque su país aparece en el mural como una colección de baños turcos.

El elegante patio de entrada del Consejo de Ministros de la Unión, de mármol rosa de unos 100×100 metros de planta, ha tenido ya destinos alegóricos con motivo de diversas presidencias: recuerdo que en la época de 15 miembros, lo llenaron de montículos de arena y plantaron quince árboles autóctonos de cada país. Por cierto, que un olivo representó a España. Aquello era más correcto. Esto es un desliz de novato que perjudicará a los checos, que ya están en entredicho por las críticas de su presidente al Tratado de Lisboa. En éste, como en cualquier club serio, no sienta bien que un recién llegado le toque las narices a los veteranos. Eso sí, estamos haciendo famoso al gamberro.

 

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Aznar desvaría, Bush acierta

Ignacio Martínez | 8 de enero de 2009 a las 14:07

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El ex presidente Aznar ha vuelto. Ha vuelto a meter la pata, como cuando dijo que nadie debía decirle a él a qué velocidad podía ir por la carretera, ni con cuántas copas. La última perla ha sido que considera la victoria de Obama como “un exotismo histórico”, además de un “previsible desastre económico”. Ahí queda eso. Lo que no ha dicho su amigo Bush, ni el contrincante republicano de Obama, McCain, lo dice el ex presidente español, cuyo gusto por la astracanada se ha convertido ya en costumbre. Es una pena que ex presidentes españoles se permitan este tipo de salidas de tono, tan distintas a las que practican los antiguos jefes de Estado norteamericanos. La foto de ayer en la Casa Blanca de los cinco presidentes vivos, Carter, Bush padre, Clinton, Bush y Obama, acertadamente reunidos por Bush para aconsejar al neófito, es una muestra de respeto personal e institucional que debería ser tomada como ejemplo en España y en el resto del mundo.

Un poquito de por favor

Ignacio Martínez | 13 de diciembre de 2008 a las 16:04

 

Los políticos no se cortan. El último en entrar en escena ha sido el fundador de Alianza Popular y presidente de honor del PP. Ha insinuado que habría que colgar a los nacionalistas por sus partes pudendas. Le han dicho de todo menos bonito. Con razón. Fraga acaba de cumplir 86 años y está en el Senado por elección, aunque más bien parece un senador vitalicio. Tuvo un papel decisivo en el período constitucional, que es de agradecer, pero le ha llegado la hora de irse, después de pedir disculpas. Siete años de ministro de Franco, siete meses de vicepresidente y ministro de Gobernación con Arias Navarro entre 1975 y 76, quince años de presidente de Galicia, es lo más señalado de su currículo. Su declaración vino después de la del dirigente de ERC Tardà, que con su ‘muera el Borbón’ puso el listón muy alto. Después de la del alcalde socialista de Getafe, Pedro Castro, que calificó de “tontos de los cojones” a los votantes del PP.

Aznar dijo que le miráramos a los labios, que había armas de destrucción masiva en Iraq. Felipe González también ha participado en el espectáculo en más de una ocasión, como cuando dijo que Aznar y Anguita eran la misma mierda. En fin, he leído el otro día que en la serie ‘Aquí no hay quien viva’, fue el actor que hacía de portero, el cordobés Fernando Tejero, quien inventó la frase que le hizo célebre: “un poquito de por favor”. Los políticos también necesitan algún personaje que se salga del guión y les llame la atención. A todos los citados que están en activo les debería haber costado un disgusto su salida de tono. Disgusto en forma de dimisión.

Como a los parlamentarios vascos. No quieren que pase por Euskadi la Vuelta ciclista a España, pero no les importa que pase el Tour de Francia. Catetos. A los nacionalistas no hay que colgarlos de ningún sitio. Pero habría que regalarles un cheque-tren. Un poquito de por favor…

Los errores de Guantánamo

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2008 a las 10:52

Los vuelos militares norteamericanos a Guantánamo, similares a los de la CIA, que hicieron escala en España son una deshonra para este país. El centro de detención de prisioneros de esta base militar norteamericana en Cuba es contrario al Derecho Internacional; una violación de la Convención de Ginebra, denunciada entre otros por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Y la indefensión de sus 275 inquilinos actuales, injusta. Un Estado civilizado no puede responder a la barbarie terrorista negando los derechos humanos a los presos yihadistas.

Esa responsabilidad afecta tanto al Estado infractor como a sus cómplices. Resultan vergonzosas las facilidades del Gobierno Aznar para el transporte de personas secuestradas. Y cómica la manera de gestionar los secretos de Estado por parte del ministro Moratinos: sostiene que el documento de 2002, con la aceptación del Gobierno Aznar de estos vuelos de ida o vuelta a Guantánamo, era tan secreto, tan secreto, que él lo desconocía. Y añade que el PP no le avisó de su existencia, cuando dejó el poder en 2004. No parece creíble que un diplomático de carrera esté al frente del Ministerio cinco años y no sepa cómo enterarse de los secretos de la casa. Lo sabía y probablemente filtró el documento, aunque es lamentable que el Gobierno saliente no le informase de esos pormenores.

Una de las más divertidas historias de nuestra diplomacia le ocurrió a Marcelino Oreja, recién llegado a Exteriores, en 1976. Durante una gira por África, el ministro estuvo varias horas en Bamako, la capital de Mali. La corta visita terminó satisfactoriamente. Cuando el avión despegaba, camino de Dakar, un periodista enrolado en la expedición como agregado de prensa, que se había paseado por la ciudad, explicó al ministro que en Mali un golpe de Estado había impuesto el toque de queda. Y precisó que no habían estado con el jefe de la diplomacia, ni en el Ministerio de Exteriores. No se habían enterado de nada.

¿Moratinos y Zapatero tampoco se habían enterado de los vuelos a Guantánamo? El director general de Exteriores que en 2002 comunicó el visto bueno del Gobierno de Aznar a que estos transportes ilegales pasaran por España sigue en activo en el ministerio. Y los vuelos han continuado con Zapatero en el poder como si tal cosa, con Morón y Rota como principales aeropuertos. Bush va reconociendo sus errores con cuentagotas. Ayer admitió que no había armas de destrucción masiva en Iraq. O sea, que atacó aquel país por error. Bien estaría que Aznar imitase a su amigo tejano y admitiese sus lamentables errores en este asunto. Pero Zapatero y Moratinos, tras cinco años en el Gobierno, no pueden echarle la culpa de sus propias torpezas al ex presidente.

Gandhi dentro de un triángulo español

Ignacio Martínez | 26 de noviembre de 2008 a las 9:57

Antonio Hernández Mancha compara a Rajoy con Gandhi. El que fuera presidente de Alianza Popular en Andalucía durante la Transición ya acostumbraba a sorprendernos en la primera legislatura del Parlamento regional con sus sentencias senequistas. No en balde este extremeño ejerció de abogado del Estado en Córdoba y se casó con una cordobesa. Era un orador brillante. En el debate de investidura de Escuredo, en 1982, reprochó al candidato socialista que su programa de gobierno se parecía poco al aprobado por el PSOE andaluz en su último congreso. Hernández Mancha resaltó las contradicciones entre lo prometido por el partido y lo ofrecido por el ganador de las elecciones. Como el interpelado ponía cara de póquer le añadía: “Sí, señor Escuredo, página cinco, párrafo cuatro”. Se lo sabía de memoria, mientras Escuredo buscaba sin éxito en la bancada socialista a alguien que tuviera el dichoso programa o se lo supiera por encima.

En aquel debate, H. Mancha llegó a decir que la revolución rusa del 17 había sido un avance en la historia de la humanidad, lo que en boca del jefe regional de un partido fundado por varios ex ministros de Franco sonó a herejía en los oídos de la derecha y dejó atónita a la izquierda. Así se presentó en sociedad Hernández Mancha. Cinco años después se convirtió contra pronóstico en presidente nacional de su partido. Y nada más ganar el congreso de AP a Herrero de Miñón y Aznar, se lanzó también a por Felipe González, que disfrutaba de una cómoda mayoría en el Congreso. Nunca pudo superar el fiasco de su precipitada moción de censura de 1987. Salió a deslumbrar a la afición como había hecho en 1982 en el Parlamento andaluz, pero se ganó palos de toda la oposición y del Gobierno.

Ahora reaparece para apoyar a Rajoy frente a la ofensiva de Aznar&Aguirre. El ex presidente dijo este fin de semana que en política no se está para heredar, se está para ganar. La entrada en escena de Hernández Mancha establece un curioso triángulo con los tres presidentes que han sucedido a Fraga en AP/PP. El dirigente andaluz no se ha cortado un pelo. Considera que Rajoy “preside una derecha asequible y actual; no aquella que se parece a la beata de pueblo, vestida siempre con la falda negra de luto y ropa talar parecida a la eclesiástica”. H. Mancha añade que “el espíritu que prevalece de la mano de Rajoy vuelve a ser abierto, condescendiente y moderno”. Y entonces lo compara con Gandhi: “Acabará ganando”. Las coincidencias posibles son escasas. En todo caso, un ex presidente de AP, que salió a ganar alegremente su partido al PSOE y le rompieron la cara, recomienda otros modos de actuar. Pero no veo yo ayunando a Rajoy durante semanas, ni declarándose vegetariano. Él que es hombre de tan buena mesa, copa y puro.

La cumbre no ha sido un éxito

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2008 a las 17:59

He estado en algunas cumbres del G-7. Sin ir más lejos en las de 1989 en París, 1991 en Londres o 1992 en Munich, que citaba en el post anterior. Y también he estado en decenas de cumbres europeas. En todas, absolutamente todas, los dirigentes salieron diciendo que la cumbre había sido un éxito. Tengo sobre esta materia el mismo escepticismo de CalleSierpes sobre el nuevo presidente americano. Bush padre, Mitterrand, Thatcher, Delors, Kohl, González, Andreotti, Clinton, Blair, Chirac, Aznar, Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown, Zapatero: “la cumbre ha sido un éxito”. Es como si los guionistas de los discursos poscumbre tuvieran memorizada la frase en su programa de editor de textos. Pues los inversores de la Bolsa española se han fumado un puro con la declaración de Washington de este fin de semana. Humo es lo que echaba el Ibex esta tarde. Acaba de cerrar en 8.498 puntos, con una caída de 3,77%. La cumbre no ha sido un éxito.

Buena suerte, señor Obama

Ignacio Martínez | 5 de noviembre de 2008 a las 20:42

Oigo en la radio una frase que atribuyen a Lyndon B. Johnson, presidente de los Estados Unidos entre 1963 y 1969: “Lo difícil no es hacer lo acertado, sino saber qué es lo acertado”. Ese será el problema de Obama a partir del 20 de enero. Lo es desde ahora mismo, sin esperar a la toma de posesión. De hecho, la cumbre del día 15 en Washington, para reformar el sistema económico y financiero mundial, en la que porfía por estar presente Zapatero, es ridículo que la convoque el presidente saliente. Bush deja la institución que ha presidido durante ocho años en unos niveles de descrédito inéditos. No ha sabido qué era lo acertado ni antes ni después del ataque a las Torres Gemelas en 2001; no ha sido capaz de interpretar el momento histórico que le ha tocado vivir. Con el ejército más poderoso de la tierra, consideró muy molesto atender la opinión de sus aliados ante un conflicto de la trascendencia de Iraq. En su encuentro del rancho de Crawford en vísperas de la guerra, el presidente Aznar le insistía en la necesidad de una resolución de la ONU antes atacar Iraq y apostillaba: “Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo”. Yo no lo llamaría optimista, la verdad.

Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el caso Watergate, que costó la presidencia en 1973 a Richard Nixon, escribió un libro sobre los cien días que siguieron al ataque a las Torres Gemelas en 2001. Se llama Bush en guerra (Península) y es un relato autorizado, basado en las confidencias de los principales dirigentes americanos, incluido el propio presidente. Ahí queda claro que desde el minuto cero del ataque terrorista, Bush, el vicepresidente Cheney y el secretario de Defensa Rumsfeld querían atacar Iraq antes que Afganistán. Hay quien lo ha llamado “la causa justa, la guerra equivocada”. Aquel ataque contra Sadam Hussein lo paró Colin Powell, con la complicidad de Condoleezza Rice, al amenazar con su dimisión. En realidad, lo retrasó año y medio.

Bush deja dos guerras, la mayor crisis económica y financiera en ochenta años, un país que se caracteriza por su optimismo sumido en la depresión, con unas relaciones precarias con alguno de sus aliados en la OTAN, después de definir a sus críticos como la vieja (y caduca) Europa. El presidente saliente nos deja igual de podrido que como lo encontró el conflicto de Oriente Medio. Las primeras decepciones de Obama las encontraremos en este campo: sus declaraciones de junio, para contentar al lobby judío, sobre que Jerusalén debe ser la capital única en indivisible del Estado de Israel, contra toda lógica histórica y toda justicia, no dan mucho lugar a la esperanza.

En fin, en unos y otros asuntos, a Obama le toca ahora saber en cada momento qué es lo acertado. Le deseo buena suerte, por la cuenta que nos trae.

La Reina ha hecho bien

Ignacio Martínez | 1 de noviembre de 2008 a las 21:27

 

No entiendo la que hay liada con el libro sobre la Reina. Una señora, perfecta profesional de lo suyo, que como se sabe es una ocupación tradicional donde los haya. Así que es por educación, clase social y oficio claramente conservadora. No es noticia que esté a favor de la enseñanza de la religión en las escuelas, que esté en contra del aborto y la eutanasia, o que tenga alguna reticencia sobre los matrimonios entre homosexuales. Más me han interesado sus opiniones sobre Bush, en contra; Felipe González, claramente a favor, o Aznar, sólo educadamente a favor. Arcadi Espada en su blog afirma que “es probable que el mundo no pudiera vivir sin esas opiniones; pero es seguro que la Reina ya no podía vivir sin darlas; de pronto la señora de la manita levantada y sonrisa animosa pero melancólica, ha concedido una entrevista. ¿Pasar a la Historia? A quién diablos le importa pasar a la Historia habiendo el Periodismo”. Yo creo que la Reina ha hecho bien en decirnos lo que piensa. Y su entorno ha hecho mal en mandar una nota a los medios en la que no desmienten nada. No comparto en absoluto algunas de sus ideas, pero ni me sorprende, ni me molesta lo más mínimo.