Archivos para el tag ‘Aznar’

Trajes de seda

Ignacio Martínez | 30 de julio de 2008 a las 11:05

Otro de los bocetos

 

En China ya está preparado un hermoso ejército de 337 azafatas para las ceremonias de entrega de medallas en los Juegos Olímpicos. El rigor comunista no ha impedido el criterio materialista, típicamente capitalista y machista, de que las jóvenes cumplieran una serie de requisitos de belleza, gracia y pasión. Además, claro está, de una serie de medidas sobre las que sólo se ha anunciado la altura: entre 1,68 y 1,75 metros. En las fotos que se han visto, las muchachas llevan unos vestidos de seda monísimos, verdes con bordados blancos o al revés, que pueden ser los trajes del verano. Y tacones de cinco centímetros.

El Gobierno chino, el gran proveedor del mundo, ha conseguido que un buen elenco de dirigentes internacionales acudan a Pekín para la ceremonia inaugural de los Juegos. El presidente francés ha sido de los últimos en confirmar su presencia. Si Nicolas Sarkozy participa en alguna entrega de medallas no desentonará: hace poco se ha sabido que utiliza unas alzas de la marca italiana Bertulli, para subir unos siete centímetros su metro sesenta y ocho de altura. No lo hace para igualar a las azafatas chinas, sino para que a su lado no parezca muy larga su esposa Carla Bruni, que tiene 1,76. Por cierto, que la franquicia española de este fabricante de zapatos es una empresa de la sevillana calle Feria, que se puede encontrar en internet en masaltos.com, de la que ha sido cliente el ex presidente Aznar.

Los políticos dan una enorme importancia a la apariencia en los tiempos modernos. Desde su primera campaña electoral del año 94 hasta la última de este año, Berlusconi siempre ha seguido la estrategia de marketing de vestirse todos los días como en el póster electoral: se conoce que encarga docenas de chaquetas, camisas y corbatas iguales. Nadal hace lo mismo, menos en Wimbledon, en donde le obligan a vestir de blanco, con una camiseta sin mangas y unos pantalones pirata, que si no le pagan un dinero por ponérselos seguro que jugaría más cómodo. Por cierto que Rafael Ricardi, el preso más inocente de España, pasea su libertad por El Puerto con una camiseta de la moda Nadal.

Y, para traje de seda, el que le va a hacer Giorgio Armani a Cayetano Rivera Ordóñez para la corrida goyesca de Ronda del 6 de septiembre. Belleza, gracia y pasión no son malas virtudes para el arte de torear. Y tela de raso, con los colores greige marca de la casa, es la base del vestido de goyesco que Armani le va a coser al torero. El greige es un gris con tintes verde o beige, al que el diseñador va a colocar lentejuelas, pequeños cristales y un bordado en hilo de plata. Seguro que un ejército de fotógrafos querrá inmortalizar a Cayetano de semejante guisa. Otro traje del verano.

Versos sueltos

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2008 a las 7:41

Aznar

 Entre España e Italia se ventilaba ayer una partida de héroes y villanos. Afortunadamente, esta vez ni hubo juego sucio, ni mala suerte. Pero los futbolistas, seleccionadores y aficionados de ambos países no fueron los únicos que se jugaron su prestigio o su honra deportiva. Anoche, toda España había ganado y toda Italia había perdido. Tras el Congreso del PP también hay quien se siente ganador y perdedor. La primera damnificada es Esperanza Aguirre, que ha visto frustrada su ambición de suceder a Rajoy. Ayer sacó su mala uva a pasear y parafraseó a Gallardón, que hace unos meses se quejó de no ir de candidato en las listas: “Soy un verso suelto que siempre ha formado parte del poema”.

Aguirre sostiene que ahora es ella la que se siente “el verso suelto dentro del poema” y añade que no ha sido muy escuchada para formar el nuevo equipo de dirección del PP. Los suyos no están, aunque ayer se hiciera unas fotos con la nueva secretaria general de los populares, Dolores de Cospedal, que fue durante dos años consejera de su Gobierno regional en Madrid.

Cospedal hace la cuadratura del círculo: ha sido consejera de Aguirre, subsecretaria de Interior con Acebes, y se estrenó en el Gobierno como miembro del Gabinete del ministro Javier Arenas. De hecho, el presidente del PP andaluz la envió a Washington como consejera laboral y de asuntos sociales en 1998, tras su divorcio. Así que casi todas las fuerzas en conflicto en el PP pueden reclamar un cierto magisterio sobre la carrera de esta abogada del Estado, joven y brillante.

El ganador es Rajoy. Ha aguantado carros y carretas y ha salido fortalecido del acoso mediático de la derecha pura y dura. Y entre los perdedores del congreso está el ex presidente Aznar. Su desprecio evidente a Rajoy en la tarde del viernes y su propia intervención ante los compromisarios, en la que se dedicó a reñir a su sucesor, son una muestra de que le habría encantado un relevo. Enric Juliana lo define como El Caballero con la mano en el pecho. Los suyos fueron versos satánicos, como los que Salman Rushdie dedicó al ayatolá Jomeini. Llama la atención, sin embargo, que la derecha pura y dura reivindique que es de centro. Pura y dura, o sea, exenta de toda mezcla de otra cosa y rigurosa, sin concesiones.

Pero Aznar pretende ser de centro. En su saludo del sábado a Rajoy, tras el desplante del viernes, hubo mucho de sobreactuación. En las fotos publicadas se le ve con la boca exageradamente abierta, imitando una supersonrisa, con el pelo largo teñido de negro caoba, se parecía más a Raphael que a un personaje del Greco. Aunque con quien va a emparentar el cantante es con el presidente del Congreso, José Bono, que también se tiñe, por cierto.

Y entre los ganadores, hay que colocar al presidente del PP andaluz Javier Arenas. Y al conjunto de la nación, necesitada de un partido de centro derecha suave en las formas y fuerte en el fondo. Eso es lo que aparentemente ha armado Rajoy. Y eso no son versos sueltos.

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La muerte de un presidente

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2008 a las 0:41

La muerte del presidente Calvo Sotelo nos hace más viejos a algunos. También, en cierta manera, es como si este régimen constitucional, llegara a la mayoría de edad. Es el primer presidente de la democracia que muere y no había protocolos anteriores. El único entierro de Estado que recuerdo fue el del alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Tampoco hay costumbre en la democracia española de un trato oficial y deferente hacia los ex primeros ministros. En Estados Unidos se les llama presidentes durante toda su vida. Y se les tiene un respeto que aquí escasea. También es verdad que intervienen poco o nada en política interna. Al menos hasta que hemos visto a Clinton en ese tándem con su mujer que se ha dado en llamar Billary.

Cuando Calvo Sotelo fue elegido presidente por el Congreso tenía 54 años. Y nos parecía muy mayor. En este capítulo hay una cierta costumbre: los españoles hemos elegido siempre a cuarentones para primeros ministros. Suárez, Aznar y Zapateto llegaron al poder con los mismos años, 43. Y Felipe González no había cumplido aún los 40. En Andalucía la tendencia ha sido similar: Chaves fue presidente a los 45, Borbolla a los 37 y Escuredo, con 38. Así que Calvo Sotelo fue, con diferencia, el más mayor. Aunque cuando uno ve a Hillary con 60 y McCain con 71 presentándose a la presidencia de los Estados Unidos resulta que don Leopoldo era un chiquillo a sus 54. Recuerdo que era un joven periodista cuando cubrí la información para ABC de la visita del presidente Calvo Sotelo a Sevilla en una Semana Santa. Y era ya un veterano cuando un jurado presidido por él me otorgó el Premio Madariaga en 1997. Era un señor tímido, educado y atento. Ha sido definido con acierto como un burgués ilustrado.

Estuvo menos de dos años en el puesto, pero su gestión fue decisiva para abrir la puerta de España hacia Europa. Era ministro para las Relaciones con la Comunidad Económica Europea de Adolfo Suárez, cuando España solicitó oficialmente iniciar las negociaciones para su adhesión a la CEE, en 1979. Y era presidente del Gobierno cuando el 29 de octubre de 1981 España se integró en la OTAN. Calvo Sotelo pertenece a un grupo de personas imprescindible para el tránsito de la dictadura a la democracia. Tuvo distintos cargos en los últimos años del Régimen, pero creyó vivamente en la Monarquía constitucional. Es famosa una frase de Franco, que calificaba a la España forjada por los liberales como “bastarda, afrancesada y europeizante”. Pues bien, un hijo de la burguesía liberal española fue uno de los líderes de la integración de la España moderna en Europa, su territorio natural. Descanse en paz.

Conseguidores

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2008 a las 10:42

Zaplana

EL contrato de Eduardo Zaplana por un millón de euros al año con Telefónica debe ser un aliciente para las nuevas generaciones. Un millón como delegado para Europa. Tiene mérito. Que yo sepa, Zaplana no habla idiomas. Entiende el valenciano o catalán, pero no lo utilizó nunca en público. Y a otras lenguas, mejor no referirse.

Tuve noticia del debut europeo de Zaplana al poco de ganar las elecciones autonómicas en Valencia en mayo de 1995, y ser investido presidente el 4 de julio. Fue una visita con photo opportunity incluida, a un comisario, creo recordar que el francés Yves Thibault de Silguy, responsable de los Asuntos Económicos y Financieros. Falló el intérprete para el breve encuentro, con la cámara de Canal 9 como testigo para capturar unas imágenes mudas. El micro de sonido ambiente de la cámara, sin embargo, registró un diálogo de besugos entre el comisario y el novato presidente de la Generalitat valenciana. El comisario intentaba explicar que iba a visitar Valencia para un Consejo de Ministros informal de la UE convocado por el entonces titular español de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en El Saler, a finales de septiembre, para hablar de la futura moneda única. Pero el presidente Zaplana no le entendía. Lo que no fue obstáculo para que a la salida hiciese unas declaraciones explicando que había repasado con su anfitrión toda la agenda europea. Así cualquiera.

Cuatro años después de dejar el Gobierno, es muy posible que no haya impedimento legal por un conflicto de intereses para que ocupe su flamante nuevo cargo. El problema es estético o ético, más que legal. En todo caso, al expresidente valenciano, exministro de Trabajo y ex portavoz del PP en el Congreso le serán muy útiles las relaciones que hizo durante su paso por el Gobierno de Aznar entre 2002 y 2004. En particular, parece que a la compañía de telecomunicaciones le interesa mucho el mercado italiano y para conseguir contratos o licencias allí será clave la amistad del nuevo primer ministro Silvio Berlusconi con el antiguo patrón de Zaplana. Aznar ha demostrado que de ex se llega a aprender idiomas. Así que es posible que los próximos periplos europeos del expresidente valenciano sean mejores que sus difíciles inicios del 95.

Ignoro la habilidad con los idiomas del ex director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno socialista, pero el problema de David Taguas además de ético y estético es también legal. Tenía rango de secretario de Estado y era miembro de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, y anuncia que se convierte en el patrón de la Sociedad de Empresas de Obras Públicas de ámbito nacional. De asesor de Zapatero a dirigir un lobby empresarial, sin luto alguno. El presidente se ha mostrado “desagradablemente sorprendido”. En todas partes cuecen habas o crecen conseguidores.

La arrogancia de las mayorías

Ignacio Martínez | 23 de febrero de 2008 a las 13:03

¿Son buenas las mayorías absolutas? Depende para qué. Todo el mundo está de acuerdo en que José María Aznar fue mejor gobernante los primeros cuatro años de su mandato, y se volvió autoritario y altanero en los cuatro siguientes, cuando ya tenía la mayoría absoluta en el Congreso. Al PSOE le pasa lo mismo, pero en simultáneo: Zapatero, con mayoría relativa, pactó con la oposición la nueva ley de la televisión pública en el Congreso (fue uno de los pocos consensos con el Partido Popular en leyes básicas para la democracia) y ahora sus colaboradores se han puesto de acuerdo con el PP para organizar dos debates de televisión. En la misma legislatura, el mismo partido y en el mismo país, en Andalucía el comportamiento no es el mismo. Chaves, con mayoría absoluta en el Parlamento andaluz no pactó con ningún grupo la nueva ley de la televisión pública regional, cuyo máximo responsable se puede nombrar con un porcentaje de la Cámara mucho menor que en la ley nacional y no exige titulación superior para poder entrar en su consejo de administración. Una ley peor, vamos. Y ahora la mayoría socialista, con ventaja en las encuestas, no quiere pactar un debate en la televisión con el PP.

De todas formas, el cara a cara entre Chaves y Arenas del 2 de marzo se celebrará, porque es uno de los pocas bazas que le quedan por jugar al aspirante, que va por detrás en las encuestas. Por eso los socialistas hacen abuso de su posición dominante y lanzan sus arietes a castigar a los populares. Zarrías, Pizarro y Camacho han dejado claro que si Arenas quiere un debate tendrá que ser en Canal Sur. Lo toma o lo deja. Si no estuvieran tan seguros de ganar, no actuarían con tanta arrogancia. ¿Tiene razones Arenas para desconfiar de Canal Sur? Creo que sí. Recuerdo un debate electoral en el que le pusieron un fondo a Teófila Martínez rojizo y varios elementos que hacían el efecto de un ruido visual, mientras Chaves disfrutaba de un confortable y cálido fondo azul. En fin, estos días llueve sobre mojado. Son los inconvenientes de las mayorías absolutas.

Dogma de fe

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2008 a las 1:25

Uno de los dogmas de la Iglesia católica es la infalibilidad pontificia. Dogma establecido en el Concilio Vaticano I, en 1870: El Papa no puede cometer un error cuando se pronuncia en cuestiones de fe y moral. O sea, que el propio Santo Padre puede errar cuando no promulgue doctrina moral, y los obispos no están a salvo del error. Sin embargo, en su homilía de ayer en la catedral de Toledo, monseñor Cañizares dijo que la declaración de la semana pasada de la Conferencia Episcopal “no procedía de error o de motivos turbios, ni usaba engaños”.

Hay algo que decir de los engaños. En la manifestación del 30 de diciembre en Madrid hubo menos de 200.000 personas (¡que ya es gente!), pero los organizadores contaron dos millones. Un engaño manifiesto, contrario al octavo mandamiento. Pero lo que más llama la atención de la homilía del vicepresidente de los obispos españoles es que diga que “no procedía de error” la declaración del jueves, que tanta polémica ha desatado. Según el propio dogma, ni siquiera Benedicto XVI sería infalible a la hora de determinar que hubo negociación política con los terroristas de ETA en esta legislatura y no la hubo en 1999, con un obispo español sentado a la mesa, con etarras y representantes del Gobierno de Aznar.

Cañizares se muestra muy dolido y añade que la Iglesia “no callará”, aunque esto le traiga “juicios falsos e injustos”. Pero la propia Conferencia Episcopal no ahorra desprecios hacia la democracia española a la que tilda de autoritaria y corrupta. El sábado, un obispo con fama de moderado, el de Sigüenza José Sánchez, también se quejó: “Han dicho de nosotros cosas terribles”. No es posible que los obispos estén sorprendidos de la reacción. La Iglesia tiene una experiencia de poder de veinte siglos y su diplomacia está entre las mejores del mundo. Por eso ha habido sotanas en la mediación de muchos conflictos, por ejemplo en Irlanda del Norte.

Otra cosa es su escasa perspicacia en los debates científicos. En 1633 el Santo Oficio condenó a prisión de por vida a Galileo Galilei por corroborar la teoría de Copérnico de que el sol era el centro del universo. Los preclaros hombres de la Inquisición se ratificaron en su teoría de que la tierra era inmóvil. Tres siglos y medio después, el Papa Juan Pablo II reconoció que Galileo fue condenado injustamente. Peor le fue al filósofo, médico y geógrafo español Miguel Server, que estableció la circulación de la sangre, en contra del criterio moral imperante de que lo que circulaba por las venas era el alma. La Inquisición católica lo condenó en 1551 y dos años después los calvinistas lo quemaron vivo en Ginebra. Afortunadamente, el debate español no está en el campo científico. En todo caso, la jerarquía eclesiástica no debería remediar la frustración por una influencia social limitada con descalificaciones al sistema democrático español.

Pocas dudas en la campaña

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2008 a las 14:12

A cinco semanas de las elecciones, hay media docena de cosas claras. La primera es que lo que se ventila el 9 de marzo es si Zapatero estuvo bien elegido hace cuatro años, o si fue un accidente motivado por el choque emocional del atentado de Al Qaeda y la pésima gestión del Gobierno de Aznar ante aquella tragedia. En este campo quien lleva ventaja es el PSOE y todas las encuestas coinciden, más allá del manoseado empate técnico. Rajoy parece haber perdido la oportunidad de mostrar su verdadero perfil, moderado y conciliador, tras una legislatura a cara de perro, en la que la guardia pretoriana del ex presidente ha tenido la tentación de blanquear su nefasta actuación entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.

La segunda cuestión es saber qué camino va a emprender el PP en caso de una nueva derrota. Aunque la prensa recoge el deseo de victoria “de todo corazón” que le han dedicado esta semana en París la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la República francesa, esto no significa nada. En 1993 pude ver a Helmut Kohl desear suertea Aznar en una cita forzada en Bruselas, profundamente contrariado. Y fue premonitorio: Aznar perdió. Si Rajoy corre la misma suerte el 9 de marzo, una eventual sucesión debería dilucidarse por la vía democrática, que tan buen resultado le ha dado a los socialistas, y no por otro dedazode Aznar, como se saldó el nombramiento de hace cuatro años. Hasta que no se haga así, quedará la duda sobre quién manda en el PP y de dónde le viene su autoridad. Aznar vive, por el contrario, días de gloria. Gianfranco Fini, le acaba de proponer para presidente permanente de la Unión Europea. El que Fini provenga de las filas neofascistas no le descalifica; es uno de los más válidos dirigentes de la derecha italiana. Pero no está acertado al proponer para este puesto a un dirigente poco europeísta. No es el único, también Sarkozy postula a Blair. El mejor es, sin embargo, el luxemburgués Jean Claude Juncker.

La subasta electoral española nos llevaría a una tercera conclusión: aparentemente todos ofrecen lo mismo, con más acento en lo social el PSOE y medidas más liberales el PP. Así que debería primar a la hora de decidir la capacidad de liderazgo de los candidatos. En este campo, ninguno de los dos contendientes lleva ventaja: estamos ante la pareja de presidente del Gobierno/jefe de la oposición de menor peso específico de toda la moderna democracia española. Así que en vez de un líder habrá que elegir a alguien que administre como un buen padre de familia los intereses del país. Y en el capítulo de familia, Zapatero no tiene un mal balance. La ley de dependencia es una de esas normas legales típicamente españolas que son tan buenas que merecerían ser aplicadas. Las promesas de plazas de guardería o ayudas a la vivienda para jóvenes estarían en ese paquete.

Una cuarta conclusión es que la elección principal del 9 de marzo, o sea la de presidente del Gobierno, la decidirán los abstencionistas y no los indecisos que cambien del campo socialista al popular. A diferencia de Estados Unidos, en donde un 40 por ciento de los electores pueden votar tanto a demócratas como a republicanos, en España ese porcentaje es mínimo. Eso sí, los desencantados podrían quedarse en casa. Y en este capítulo el PP le lleva ventaja al PSOE, porque tiene más movilizados a sus votantes.Quinta reflexión, el PSOE prepara algo para la elección menor del 9 de marzo, la del Parlamento de Andalucía. No se explica que un político de la agudeza y experiencia de Gaspar Zarrías diga que si no sacan mayoría absoluta, no les fue tan mal en el pasado con el PA. ¿Aceptación de pérdida de la mayoría? No. Simplemente, un gesto para meterle el miedo en el cuerpo a los suyos para que acudan a las urnas dentro de cinco semanas.

La última consideración está derivada de lo anterior: las minorías (IU y andalucistas) estarán en el próximo Parlamento regional. Es una buena noticia. Estamos mejor con cuatro que con dos partidos.

Cultura de la unidad

Ignacio Martínez | 26 de diciembre de 2007 a las 18:38

Si España no fuese una monarquía, el mensaje de Navidad lo habría hecho un presidente de la república. Con varios inconvenientes. Pongamos, como hipótesis, que fuese un distinguido miembro de la anterior mayoría parlamentaria. Por ejemplo, Aznar. No podría, por las limitaciones del cargo, decir que le gusta beber lo que le venga en gana antes de conducir y poner su coche a la velocidad que se le antoje. Y, ya en serio, tampoco podría pronunciar las palabras del rey Juan Carlos en Nochebuena, con la misma credibilidad. Aznar haciendo un llamamiento a la unidad de los partidos políticos no resultaría verosímil. Él prefirió agradar a su amigo Bush antes que atender las protestas generalizadas en España de derecha, izquierda, norte, sur, este y oeste contra la guerra de Iraq.

En boca del Rey tienen especial valor mensajes como que estas tres décadas de democracia han supuesto una modernización única en la historia de España. Hay quien ha señalado que don Juan Carlos estaba pensando en los embrollos del Tribunal Constitucional o del Consejo General del Poder Judicial cuando se refirió, como estados eficaces, a los que logran estabilidad y solidez en sus instituciones y modelos democráticos. Yo no soy tan fino: creo que estaba pensando en la Monarquía misma, atacada en el año que termina por primera vez desde el inicio de la Transición de la Dictadura a la Democracia, por una extraña coalición de nacionalistas separatistas y una peculiar extrema derecha radiofónica. Y ya saben que al Rey son éstos últimos los que le preocupan seriamente.

Frente a la una, grande y libre del franquismo, el Monarca nos propone una España justa, integradora y solidaria. Sus palabras de la noche del lunes detallan problemas como el cambio climático, el desempleo, la carestía de la vivienda, los salarios más bajos, las desigualdades y necesidades sociales, los contenidos impropios de la televisión en horario infantil, la violencia y malos tratos contra las mujeres…

Y su discurso se detiene en un clamor ciudadano; la necesidad de un consenso nacional para los grandes problemas del país, en particular el terrorismo. No mencionó a ETA por su nombre, sino por sus hechos: hace un año la banda mató a dos inmigrantes en el aeropuerto de Barajas en un brutal atentado que dejó sobrecogido al país y perplejo a un presidente del Gobierno de natural optimista. Y hace pocos días, se produjo el vil asesinato de dos jóvenes guardias civiles en Francia. Es de Perogrullo que “sin el efectivo compromiso de todos los demócratas, no se acabará definitivamente con el terrorismo”. Pero es necesario que alguien lo diga con autoridad. Así que hago fotocopias del texto de don Juan Carlos, para que tomen nota los dos grandes partidos: necesitamos cultura de la unidad. Este es el mejor mensaje de Navidad.