Archivos para el tag ‘Azores’

Manos unidas

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2009 a las 10:07

 

El vídeo electoral del PSOE parece hecho por los publicistas de Benetton. Es provocador y tremendista. Pero escasamente europeísta. Europa se ha construido en los últimos 60 años sobre el consenso de dos grandes familias políticas, democristianos y socialdemócratas. Y sobre la alianza de dos viejos contendientes: Alemania y Francia. El espíritu de reconciliación lanzado por el Congreso de Europa presidido por Churchill en La Haya en 1948 fue fácil de conseguir. Se basaba en un hecho dramático: la guerra civil entre europeos entre 1939 y 1945 se saldó con 36 millones y medio de muertos, más de la mitad de ellos civiles. Algo de lo que eran conscientes los Adenauer, Mitterrand, Spaak, Madariaga o Spinelli, pero que desconoce el publicista del PSOE. A ver si hoy, en el mitin de Zapatero, Chaves y Griñán en Dos Hermanas (Sevilla) el talante es otro. No en balde, en el Parlamento Europeo, el PPE y el PSE, los herederos de las dos corrientes ideológicas fundadoras, votan lo mismo en el 90% 70% de los casos.

Muchos de los pensamientos criticados en el vídeo socialista contravienen la Declaración Universal de Derechos Humanos y es injusto atribuírselos a ningún partido democrático. En particular la pena de muerte. El PSOE estableció una doctrina saludable sobre el terrorismo al sacarlo fuera del debate electoral. La pena de muerte merece estar en la misma categoría. Los vídeos del PP son bastante más malos de realización, pero también están cargados de impostura. Mayor Oreja llega a plantear en uno de ellos que el final del paro y la crisis depende del voto del 7 de junio. Como diría una diputada de su partido: ¡Santo Dios!, lo que hay que oír en esta campaña.

Leire Pajín clama contra los ultraliberales y los belicistas preventivos en la página web de su partido. Y en los mítines nos recuerda que Bush, Aznar y sus amigos nos metieron en la guerra de Iraq. Es una lástima que no explique por qué un liberal y belicista preventivo como Durao Barroso, anfitirón de la reunión de las Azores, es el candidato de Zapatero para seguir de presidente en la Comisión Europea que se elija después de estas elecciones tan broncas. Barroso es el candidato del PPE. Al final, ya ven, en Estrasburgo y Bruselas PSOE y PP votarán lo mismo. Con las manos unidas, como en los anuncios de Benetton.

 

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.

Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.