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Estado de derecho a la carta

Ignacio Martínez | 22 de junio de 2011 a las 10:11

Una encuesta reciente en España da muy mala nota a los banqueros. Normal. Con todas las culpas que se busquen en otros sitios, se les ve como el origen inequívoco de la crisis. Tampoco el aprecio por el Gobierno es mucho mejor. Lógico. Los tumbos que ha dado Zapatero en la gestión de este tsunamieconómico, no dan para mucho más. Pero el mismo estudio de opinión da una buena calificación a los empresarios y mala a los sindicatos. Esto da para pensar un poco más. Cada uno que saque sus conclusiones.A los gestores de la banca, hay noticias que les suponen un desprestigio añadido. El banquero español por excelencia y su familia han sido pillados por la inspección fiscal. Los Botín tenían un dinerillo distraído durante décadas en Suiza, evitando pagar a Hacienda. Dicen los afectados que ya han regularizado los pagos de los últimos cinco años; añadamos que los anteriores ya habían prescrito. Regularizar significa pagar una multa de 200 millones de euros, más de 33.000 millones de pesetas al cambio. Un juzgado ha abierto diligencias para establecer si ha habido delito penal. La cantidad oculta se desconoce, pero la cifra puede superar los mil millones de euros. Por redondear, podrían ser 200.000 millones de pesetas.

Botín es uno de los banqueros más importantes del mundo y debería ser un líder social en este país. Pero este asunto le resta toda credibilidad. Cuando en la junta general de accionistas de la semana pasada dijo que para salir de la crisis hacen falta reformas, trabajo y confianza, su grado de autoridad estaba bajo mínimos. No está para dar lecciones, sino para dar ejemplo. Y llueve sobre mojado. Alfredo Sáenz, el consejero delegado del Santander, fue condenado en marzo por el Supremo a tres meses de prisión e inhabilitación por una denuncia falsa contra unos empresarios catalanes, que llevó a la cárcel unos días a alguno de ellos. ¿Ha cumplido Botín la sentencia? No. Ha recurrido al Constitucional, ha pedido un indulto al Gobierno y ha ganado tiempo. Como si la confianza que predica sólo la tengan que practicar los demás. Es el Estado de derecho a la carta.

Entretanto, en otra encuesta reciente, una mayoría de daneses ha manifestado que no quiere pagar menos impuestos. Como lo leen. Votan mayoritariamente a la derecha liberal conservadora, pero no quieren que se rebajen los impuestos. Los que menos pagan, estudiantes y sueldos más bajos, casi llegan al 40% de IRPF. Los que más ingresan contribuyen con más del 60%. Una encuesta del Instituto Gallup de la semana pasada indica que un 64% de los daneses considera justo su sistema fiscal y el retorno en servicios públicos que recibe a cambio. Sólo un 23% están a favor de una rebaja fiscal. Esto sí que genera confianza, que todos paguen, sobre todo los que más tienen. No sólo los que están pillados por una nómina.

Corrupción: falta de práctica

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2009 a las 8:03

Madoff era el paradigma del campeón de la economía especulativa. Tiene un récord del mundo: estafó 35.500 millones de euros (6 billones de pesetas) a cientos de ricos como él y a miles de pequeños ahorradores, que habían invertido los ahorros de toda su vida en sus fondos, para pasar una vejez tranquila y feliz. Esto no ha ocurrido en Marte, sino aquí al lado; el Banco Santander colocó 2.300 millones en activos de Madoff, así que seguro que usted conoce a alguien que ha quedado atrapado en la pirámide que había montado este sujeto.

El Santander ofreció una compensación a sus clientes. Madoff, por el contrario, no pudo. No tenía con qué, sólo disponía de su lujoso ático de siete millones en Manhattan, la casita de 11 millones en Florida y un apeadero de tres millones a las afueras de Nueva York. Pura calderilla, si se compara con la magnitud de la estafa. Un juez le ha condenado a una pena ejemplar y simbólica, un escarmiento planetario, como lo definiría Leire Pajín: 150 años de cárcel por fraude bursátil, postal y electrónico, blanqueo de dinero, perjurio, fraude en el asesoramiento de inversiones, declaraciones falsas, apropiación indebida y engaño al supervisor bursátil.

Aquí en España hemos tenido nuestros Madoff particulares. Unos han mordido el polvo y otros se han ido de rositas. Mario Conde tenía un agujero en Banesto de unos 600.000 millones de pesetas, cuando fue intervenido en 1993. Era la décima parte del agujero de Madoff, y la condena respetó la escala: 14 años de cárcel. En el lado contrario se sitúa Jesús Gil, cuya gestión corrupta en Marbella dejó cientos de millones de euros de deuda a la ciudad y 30.000 viviendas ilegales. El Ayuntamiento está devolviendo el dinero como puede, pero no quiere tirar edificio alguno. La muerte de Gil dejó sus responsabilidades penales en suspenso, y sobre las garantías civiles que debía afrontar su patrimonio, nunca más se supo.

Estos episodios nacionales no ocurren impunemente. El Banco Mundial acaba de publicar su informe anual con indicadores de buen gobierno y lucha contra la corrupción en 212 países. España saca mala nota: se coloca en el puesto 41. Se analizan seis conceptos cuya media sitúa a nuestro país a la cola de la Unión Europea, sólo superado por Grecia, Italia y Chipre. En participación y libertad ciudadana estamos peor que hace 10 años. En estabilidad política y ausencia del terrorismo no hemos parado de bajar desde el 2000. En efectividad de la burocracia administrativa éramos uno de los 20 mejores en 1998 y ahora estamos en el montón: Dinamarca triplica la nota de España. En calidad de impulso al sector privado y en aplicación del derecho superamos el índice de los últimos años, pero lejos del nivel de hace una década. Y nuestro control de la corrupción no es un dechado: es la mitad de eficiente que el de Dinamarca. Falta de práctica.

Banqueros en la pasarela

Ignacio Martínez | 23 de febrero de 2009 a las 9:39

Estaba el personal haciendo cuentas, consultando servicios jurídicos, para saber si Braulio Medel podía seguir de presidente de Unicaja a partir de enero de 2010, que es cuando por ley debe cesar y va el tío y se queda con una caja que le duplica casi el territorio de implantación y su equipo de baloncesto casi gana la Copa del Rey. Si Gomis hubiese marcado ayer el tiro libre adicional, no habría habido ni prórroga.

Cuando en octubre Zapatero llamó por primera vez a los banqueros para una escena de sofá, allí estaban los jefes del Santander, BBVA, Popular, Caixa, Caja Madrid… y Medel, aunque su caja no estuviese siquiera entre las cinco primeras de España. Persona de confianza, catedrático prestigioso, presidente de la Federación Andaluza de Cajas; fuese el motivo que fuera, allí estaba. Y ahí está ahora para hacerse cargo de la primera entidad que se desfonda en el sistema financiero por la crisis. Con la absorción de la Caja de Castilla-La Mancha sí que estará Unicaja entre las cinco grandes españolas. Y además sumen su papel en la Copa del Rey, aunque no haya ganado. Codeándose con marcas de prestigio internacional como Real Madrid y Barcelona; o con el Tau el equipo más en forma de Europa. En fin, Medel está en la pasarela, con un papel lucido.

Cuántos querrían decir lo mismo. Hernández Moltó, el presidente de la CCM, sin ir más lejos. Pero los hay en situaciones mucho peores. El Gobierno de los Estados Unidos le ha puesto la proa a la poderosa UBS suiza, porque no quiere decirle los titulares de determinadas cuentas. Tanto americanos como europeos se están poniendo serios con los paraísos fiscales, en donde tienen su dinero mafiosos, terroristas y evasores de impuestos. Ayer mismo, el semanario británico The Observer publicaba una entrevista con el ministro de Finanzas de Reino Unido, en la que Alistair Darling se empleaba a fondo: “El secreto que permite a la gente esconder fortunas sin pagar impuestos no se puede tolerar. Si Suiza quiere formar parte de la comunidad internacional lo debe arreglar”. En Berlín también se pronunciaron contra los paraisos fiscales los miembros europeos del G-20. 

Pero no sólo se señala con el dedo a Suiza, también a Luxemburgo que es socio fundador de la UE y mantiene el secreto bancario como un patrimonio nacional. Y hay otros: The Observer señala que el Reino Unido no es precisamente el mejor alumno europeo en materia de transparencia fiscal. Añadamos que el sistema fiduciario británico permite una total opacidad sobre la titularidad de empresas y cuentas bancarias. Que se lo digan a Gibraltar, que vive de eso.

Sobre la permanencia de Medel en su puesto de presidente de Unicaja, tengo una teoría propia: seguirá no porque lo permita la ley o el protocolo de fusión con CCM, sino porque se lo van a pedir. Solbes, Griñán y Fernández Ordóñez le habrán rogado que se quede con la caja manchega y que no se le ocurra irse, con la que está cayendo.

La morosidad regional es un 17% mayor que la media nacional

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2009 a las 10:24

Andalucía encabeza la clasificación de morosos en España. Este diario publicaba ayer que la Asociación española para la prevención de impagados y morosos ha clasificado a los ayuntamientos andaluces, canarios y murcianos como los más lentos de España en pagar a sus proveedores. Esa asociación sostiene que es una cuestión de mentalidad, porque Andalucía ha sido tradicionalmente mala pagadora. Es lo que se llamaría, en lenguaje llano, mala imagen. Lo cierto es que mientras los municipios españoles tardan de media nueve meses en atender las facturas de sus proveedores, los andaluces lo hacen con un retraso de 16 meses. Es una diferencia espectacular, es un 78% mayor aquí que en el conjunto nacional. Dos de cada diez empresas pueden cerrar por el impago de las administraciones. Es una advertencia seria.

El almuerzo del jueves entre el presidente Chaves y sus banqueros fue una reunión seria según varios de los presentes. Pero no se habló de morosidad. Y es un asunto muy delicado. Mientras en España la media de morosidad de todas las entidades financieras es de alrededor de un 3%, en Andalucía el conjunto de bancos, cajas y cooperativas de crédito soportan el 3,5%. Ese medio punto significa un 17%. Muy mal dato. Sobre todo, por las perspectivas. Botín, presidente del primer banco español, el Santander, informó el jueves que la morosidad de su banco ha crecido hasta el 2,04%, pero que teme que este año se dispare hasta el 4,5%. Hagan cálculos sobre lo que puede pasar a los demás.

Entretanto, las autoridades intentan que las empresas con viabilidad pero con problemas de tesorería salgan adelante. Y lo hacen con iniciativas propias, como un plan de salvamento y reestructuración que la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa lanzó en noviembre, con un presupuesto de 87 millones de euros hasta final de 2009. Ya se han aprobado avales para más de cuarenta compañías. Este es el campo de juego en el que se movieron el jueves Chaves y el vicepresidente Griñán con los máximos responsables de las cinco cajas de ahorro andaluzas. Ya se sabe que las empresas y particulares muy solventes no tienen problema para conseguir préstamos. Y también que los insolventes no van a lograr que ningún banco o caja les preste, por mucha presión que hagan las autoridades o la opinión pública. Pero la mayor parte de los demandantes de crédito que no son atendidos están en una zona intermedia en la que no es tan fácil la decisión.

Braulio Medel, presidente de la Federación de cajas regionales, sacó su estilo de profesor de Economía al término del encuentro y explicó que se ha producido una reducción importante de la liquidez canalizada a través de los mercados financieros internacionales, y también una notable pérdida de solvencia a escala mundial. Pero que el crédito concedido ha aumentado más que el producto interior bruto. Insistió en que se piden muchos menos créditos, en especial hipotecarios, porque se han iniciado en 2008 un 46% de viviendas menos que el año anterior y las transacciones se han reducido en un 28%. Y reconoció que se ha reducido la oferta de créditos. Una de las razones por las que hay menos liquidez es que de cada tres euros que se prestan en la actualidad, uno no es dinero que se invierta ahora, sino que tapa agujeros anteriores. Esto supone que hay menos combustible en la economía, lo que se está secando la liquidez. En estas circunstancias, las entidades financieras actúan con gran cautela.

Medel sostuvo el jueves que en las últimas semanas hay más disponibilidad y más confianza entre las entidades financieras. Un rayo de esperanza que debe bajar la ansiedad latente en medios empresariales.