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Rajoy: “Eeehhh…”

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2010 a las 8:09

Tengo un amigo que se siente huérfano de partido, porque le parece que ni el PSOE ni el PP se merecen su voto. Y está el hombre melancólico porque no sabe qué va a hacer dentro de dos años en las elecciones generales. Es uno de los muchos ciudadanos de este país convencidos de que estamos ante el peor tándem presidente-del-Gobierno/jefe-de-la-oposición de la democracia española. Cada día nos ofrece alguna posibilidad de confirmar teoría tan pesimista. La última de Rajoy ha tenido como escenario Sevilla. Estuvo dos días escondido, tras levantarse el secreto del sumario de Gürtel, y después de que el hombre fuerte de su partido -Javier Arenas- convenciese a Bárcenas de apartarse voluntariamente del partido y de su ejecutiva, Rajoy por fin habló en Sevilla. ¿Cuál fue su palabra más repetida? Eeehhh… Parecía el número de un humorista que exagera ciertos rasgos del carácter de la persona que imita.

Rajoy es un hombre muy afable. Y eso es bueno y malo para según qué cosas. También encaja a la perfección en el tópico del gallego que no se sabe si sube o baja una escalera cuando te encuentras con él. En su breve rueda de prensa de Sevilla no sólo arrastró las eeeh o ehhh, sino que cuando entró en harina lo hizo resbalando. “Supongo”. “No lo sé”. Así de contundente fue el candidato a la presidencia del Gobierno cuando se le preguntó si Bárcenas seguiría en el Grupo Popular del Senado. Seguirá, ya verán, aunque dijo que es un asunto que decidirá el grupo parlamentario. ¿No le darán instrucciones al grupo? A la pregunta de si le seguirán pagando los abogados a Bárcenas, Rajoy rehusó contestar por dos veces. Es algo que decidirá el nuevo tesorero del partido. Como se ve, siempre es otro el que decide, ya sea Arenas, el Grupo Popular del Senado o Romay Beccaría.

Mientras tanto, el día anterior su rival ya se había proclamado de manera decidida contra la corrupción. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tomó medidas para apartar a alcaldes y consejeros de su Gobierno atrapados en la red de Gürtel, cuando estalló el caso; mucho antes de que en la sede central de la calle Génova de Madrid se atreviesen con Camps, familiares y amigos de Valencia o con Bárcenas, el poderoso tesorero y gerente del PP durante casi 30 años. Un día antes de que Bárcenas aceptase dejar cargo, despacho y militancia en el partido, Aguirre ya le había señalado la puerta: sostuvo que ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de la conducta de cualquier cargo público la norma debe ser el apartamiento de sus funciones hasta que se aclare la cuestión. Una vez más le ha ganado por la mano a Rajoy en determinación.

La lucha contra la corrupción exige algo más que buenas intenciones. Y las medidas contra los sospechosos no deberían ser tan premiosas o interesadas. Eso genera desconfianza en una ciudadanía que no está para muchos trotes, sino cansada, insegura y meláncolica.

Bárcenas tira la toalla

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2010 a las 13:41

Bárcenas ha dimitido definitivamente como tesorero del Partido Popular y ha pedido la baja voluntaria como afiliado tras la oleada de críticas que han llovido contra él por su papel en el caso Gürtel y contra Rajoy por su silencio e inacción en este asunto. Y frente al silencio del líder del PP, quién sí ha entrado en escena, como siempre, ha sido la lideresa. Esperanza Aguirre dijo ayer lo que toda España estaba esperando de Rajoy. Se mostró partidaria de apartar a cualquier cargo público ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de su conducta. Una vez más la presidenta de la Comunidad de Madrid deja en evidencia a Rajoy. Y sobre la corrupción dijo que sin lugar a dudas es el peor delito que puede cometer un político. Marcando el camino…

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Gürtel: la verdad es joven y bonita

Ignacio Martínez | 7 de abril de 2010 a las 10:24

Hay un cuento que relata la historia de un hombre que busca afanosamente la verdad durante años. Y un día, en una cueva escondida, de una montaña perdida, en un remoto país la encuentra. Pero resulta ser una vieja, bruja y fea. El hombre le explica su angustia, porque todo el mundo quiere conocer cómo es la verdad, y la realidad es embarazosa. Pero ella le ofrece la solución: “vuelve y di que soy joven y bonita”. Emociona la solemne declaración de Cospedal sobre la voluntad de su partido de que se sepa toda la verdad sobre el caso Gürtel. Pero lo que el PP quiere no es exactamente la verdad, sino salir lo más airoso posible del trance.

El levantamiento del secreto del sumario nos ha permitido saber que los investigadores del caso atribuyen a Luis Bárcenas, gerente y tesorero del PP durante 30 años, un enriquecimiento ilícito de 1,3 millones de euros, 225 millones de pesetas. Bárcenas, el hombre de los dineros del Partido Popular, suspendido provisionalmente en sus funciones de tesorero, conserva su escaño en el Senado, su despacho en la calle Génova y abogados pagados por su partido. Para saber toda la verdad sobre Gürtel debería ser el propio PP quien contara qué gestiones intentó Bárcenas entre la trama de los presuntos corruptos y responsables de su partido que adjudicaban contratos en las instituciones. Y qué éxito tuvo en esa labor.

Pero los partidos ponen el prestigio y buen nombre de la organización delante de cualquier otra consideración. Por eso su primera reacción siempre es defensiva. En el caso de Rajoy hay un pecado original como el de Zapatero con la crisis. El presidente del Gobierno sostuvo indignado que no venía una crisis y acusó al PP de antipatriota por decirlo. Tras ese empecinamiento inicial, ahora le cuesta la misma vida convencer al país de que llega la recuperación. A Rajoy le pasa lo mismo con Gürtel: primero dijo que esto era un complot del Estado, y adujo como prueba la torpe coincidencia del juez Garzón y el ministro Bermejo en una cacería en Jaén.

Pero no había un complot del Estado, sino una banda organizada, que hizo regalos a ocho consejeros de Camps, a sus padres y sus suegros. Y a la presidenta de las Cortes valencianas. Algunos presentes son de escaso valor, pero también hay relojes de 2.400 euros y maletas de más de mil. A quienes ahora reclaman la verdad hay que recordarles que primero dijeron que a Camps no le habían regalado los trajes, después argumentaron que todo el mundo recibe regalos: y como prueba de cargo ahí estaban las anchoas del presidente cántabro Revilla. Más tarde, Camps se sacó de la manga que había pagado los trajes sin factura y con dinero B de la caja de la farmacia de su mujer…

Y cuando el sumario nos desvela nuevos datos sobre la trama, llega Cospedal y nos dice que la verdad es joven y bonita. Conmovedor.

Díaz Ferrán se agarra al sillón

Ignacio Martínez | 5 de enero de 2010 a las 0:34

”Santiago

El presidente de la CEOE se ha enrocado. Acosado por los créditos impagados del Grupo Marsans, reclamaciones de los trabajadores de Air Comet, manifestaciones en Madrid frente al Ministerio de Fomento, un intento de ocupación del consulado español en Lima y una demanda judicial anunciada por el Gobierno del Ecuador, Gerardo Díaz Ferrán ha decidido agarrarse al sillón de jefe de la patronal española como primera providencia. Al menos, de cara a la galería. Los analistas capitalinos lo dan por amortizado y radio macuto produce a diario un aluvión de recambios. Algunos nombres de eventuales sustitutos tienen más posibilidades que otros. En esa distinguida lista está el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Santiago Herrero. Pero la lista es de momento ficción: oficialmente, en el puente de mando empresarial todo va como la seda. El 16 de diciembre, Díaz Ferrán solicitó su apoyo explícito al comité directivo de la CEOE. Y el pasado martes sumó una ratificación de su estatus por cuenta propia: uno de sus colaboradores más cercanos, el director de Comunicación de la patronal, Francisco Ochoa, hizo una declaración telefónica a los medios para reiterar que su jefe tiene el apoyo de la práctica totalidad del comité ejecutivo y de la mayoría de las organizaciones territoriales y sectoriales (el subrayado es nuestro).

Sin reunir de nuevo al comité ejecutivo, el presidente de la CEOE constató que no tiene el apoyo unánime de la organización, aunque su portavoz cifra los disidentes en un exiguo 5%, en su declaración para la agencia Efe. Así lo deduce de los sondeos telefónicos que ha realizado el propio Díaz Ferrán en los últimos días con los presidentes de las patronales territoriales y sectoriales. Ochoa destacó en particular el apoyo de las organizaciones de Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Madrid, País Vasco, Murcia, Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha, Metal, Construcción, Energía, Transporte y Turismo, entre otras.

El método empleado para escenificar este cierre de filas y la persona utilizada para hacerlo son absolutamente inhabituales. Ochoa, estrecho colaborador de Díaz Ferrán en la actualidad, fue director de Comunicación de Rodrigo Rato cuando fue vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda. El apoyo de la patronal andaluza a Díaz Ferrán, como el del resto de los principales dirigentes de la CEOE, se entiende como un gesto de lealtad a su presidente, por la firmeza que mostró en julio al no aceptar el Gobierno y los sindicatos las propuestas de la patronal sobre acuerdos sociales. También se justifica por la mejoría de la relación entre el máximo dirigente empresarial español y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, deteriorada hace casi tres años, cuando se enfrentaron por la sucesión de José María Cuevas. El reciente nombramiento de Herrero como presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, ha reforzado ese entendimiento.

Nada de esto impide que Herrero figure como candidato a la sucesión en las quinielas que se hacen en los mentideros de la capital de España. Como oficialmente Díaz Ferrán no piensa dimitir, todos los posibles sustitutos son oficiosos. Pero no son pocos. Y, encima, hay espontáneos, como el presidente de la Junta, que intervienen en la puja. Griñán dijo el lunes que Herrero es un hombre acostumbrado a la concertación, por lo que sería un gran presidente de la patronal española. Fuentes empresariales consultadas por este diario coinciden en señalar que apoyos explícitos como éste no le hacen ningún favor al presidente de la CEA, porque puede colocarle la etiqueta de candidato del PSOE y levantar las reticencias del sector más conservador del empresariado. O del PP, partido con el que no mantiene una especial complicidad en Andalucía.

En todo caso, se sabe que al Gobierno le resulta molesto tener un interlocutor en precario en la cúpula patronal. Varios ministros lo han dejado entrever, como el de Industria, Miguel Sebastián, o el de Fomento, José Blanco. La relación entre Zapatero y Díaz Ferrán se deterioró este verano con la ruptura del diálogo social. También en el PP consideran muy complicada la situación del presidente de la CEOE y, cómo no, tienen sus preferencias sobre sustitutos, aunque son más discretos de Griñán y evitan dar nombres. Díaz Ferrán es, además, persona muy próxima a Esperanza Aguirre, principal rival de Rajoy en el interior del Partido Popular, con lo que el equipo del presidente del PP tampoco se siente especialmente preocupado con su suerte.

¿Cuál es el futuro del interesado? En las apuestas está claramente en cabeza su dimisión como presidente de la CEOE. Se descarta que vaya a seguir como presidente de su grupo empresarial y de la patronal española al mismo tiempo. Su desgaste ha sido brutal y puede ir en aumento: está en cuestión la viabilidad misma de Marsans, la agencia de viajes que es la joya de la corona de los negocios de Gerardo Díaz Ferrán y su socio, el vicepresidente de CEOE Gonzalo Pascual. Necesitan más de 100 millones de euros de dinero fresco para reflotarla. Todas las fuentes consultadas dan por hecho que Díaz Ferrán no tendrá más remedio que optar entre seguir al frente de sus negocios y abandonar la CEOE, o mantenerse como dirigente empresarial y dejar sus empresas en manos de su socio Pascual. También hay quien apunta que podría verse obligado a dejar ambas cosas: como le pasó a Jesús Roa, cuando se vio implicado en el llamado caso Ollero, el pago de comisiones ilegales por la empresa Ocisa para que la Junta de Andalucía le adjudicara un tramo de la autovía Granada-Málaga. Roa tuvo que dimitir en 1992 de sus cargos como presidente de Ocisa y de la patronal de la construcción CNC. “Lo cierto es que la presión social sobre empresa y empresario disminuyó extraordinariamente, aunque la sentencia tardó todavía siete años”, explica una persona cercana.

En el supuesto, que todo el mundo da como más probable, de que Díaz Ferrán abandone su cargo empresarial, se abriría un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, serían los 21 vicepresidentes los que elegirían al sucesor. El actual presidente ha casi duplicado el número de vicepresidencias de la patronal, con lo que se le supone una cómoda mayoría para abdicar en alguno de sus próximos. Se descarta a su cuñado Arturo Fernández Álvarez, presidente de la patronal madrileña, y probable sustituto suyo en el consejo de administración de Caja Madrid. Esta hipótesis rechina en los oídos de los dirigentes consultados. Uno de ellos utiliza un argumento contundente: “la CEOE no es un califato”. Resulta sorprendente la endogamia de grupo de Díaz Ferrán en la patronal: tiene entre sus vicepresidentes a su cuñado, a su socio y a un grupo de amigos leales. Si se marcha y decide sacar un conejo de su chistera, alguien de este círculo podría ser el destinatario de su cetro.

Si el sustituto no fuese uno de ellos, aparecen los nombres de tres presidentes de territoriales: el andaluz, ya mencionado, el catalán Joan Rosell y el castellano leonés Jesús María Terciado. Los dos primeros ya se postularon en distintos momentos para sustituir a Cuevas. El último, hijo de un histórico senador del PP por Ávila, estaría bien visto en la calle Génova de Madrid, sede del Partido Popular. Pero hay más nombres, si fuese un presidente sectorial, podría ser el del Metal; Carlos Pérez de Bricio tiene un gran prestigio, pero sus 82 años le descartarían para el cargo. Si fuese el presidente de una comisión importante de la CEOE, los dos mejor situados serían José Luis Feito y Santiago Herrero. Feito es el responsable de la Comisión de Economía de la patronal y preside el Instituto de Estudios Económicos y la patronal española de empresas concesionarias de autopistas. El andaluz Herrero preside la Comisión de Relaciones Laborales. Feito es sólo vocal de la junta directiva, pero eso no impediría su nombramiento. Ambos hacen los dos informes más esperados en las reuniones del comité directivo de la cúpula empresarial.

Incluso hay quien no descarta la posibilidad de un independiente que viniese de fuera, aunque esto hasta ahora no ha formado parte de la cultura interna de la casa. Esa gran personalidad podría ser alguien del perfil de Ángel Corcóstegui, ex vicepresidente del Santander; Manuel Pizarro, ex presidente del Endesa, hoy diputado del PP; o incluso José Domingo Ampuero, presidente del Círculo de Empresarios Vascos y sustituto de José María Cuevas en el consejo de administración de la multinacional navarra Viscofan, que actualmente preside.

Pero más allá de los nombres, lo que debe dilucidar la CEOE en las próximas semanas es su modelo de dirección. Si José María Cuevas se equivocó o acertó cuando dejó la organización en manos de un empresario en activo, sometido a los riesgos y vicisitudes del mercado. Hay quienes piensan que se equivocó de modelo y de persona, como el presidente de la Cepyme, la Confederación española de la pequeña y mediana empresa, Jesús Bárcenas, que no se ha recatado en decir que en una situación empresarial como la de Díaz Ferrán habría dimitido hace tiempo del cargo en la patronal. Otras voces, tímidamente, empiezan a decir que la situación del Grupo Marsans perjudica a la CEOE, como Eduardo Jiménez, presidente de la patronal de Lugo. La gran cuestión es volver o no al modelo de un gestor como Cuevas, que no esté implicado en el día a día y pueda dedicar toda su energía a tiempo completo y sin interferencias a defender los intereses de los empresarios del país. La solución se sabrá en pocos días.

Las FARC pagaron a Correa

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2009 a las 11:17

 

Confieso que me dio un vuelco el corazón cuando leí la noticia en los diarios digitales: Un jefe de las FARC dice que la guerrilla financió a Correa. ¡Vaya!, lo que faltaba. En la España de hoy no hay más Correa que el jefe de la trama corrupta Gürtel, nacida, crecida y desarrollada al amparo y a costa del PP aznarista y marianista. Este Correa autóctono ha sido un osado de marca mayor. Empezó con la organización de viajes, con tanta eficiencia que fascinó al secretario general del PP en los primeros 90, Álvarez Cascos. Después pasó a la gestión de eventos, grandes reuniones, congresos, mítines. Un hombre de fiar para los suyos. Tan amigo de Agag, el yernísimo, que fue testigo en su Boda imperial con la niña del presidente del Gobierno. Bueno, en realidad, la Boda concentró a una buena partida de imputados en la operación Gürtel. Correa pasó después al negocio que ha sido su perdición, y la de tantos otros, el de la especulación inmobiliaria. Arriesgado negocio que exige correr riesgos con atenciones, regalos, comisiones, mordidas, que no siempre van a ser entendidas por los jueces en caso de que por un mal paso del destino la cosa trascienda.

Total, que estábamos aquí pendientes de las mentiras de Camps y del enroque de Bárcenas y sale la noticia de que las FARC, la guerrilla narcotraficante colombiana, dedicada a la industria el secuestro, había dado dinero a Correa. Joder, con Correa, el tío. Pero era una falsa alarma. Este Correa de la noticia no es el nuestro, de pelo engominado y sonrisa suficiente en sus años de gloria, por ejemplo en la Boda del Escorial. No. Este Correa es el presidente ecuatoriano, que podría haber recibido 100.000 dólares para su campaña de los narcosecuestradores, según una información facilitada por las propias FARC. Falsa alarma. No puede ser de otra manera: 100.000 dólares es una cantidad irrisoria en la galaxia Gürtel.

El caso Gürtel entra en el circo romano

Ignacio Martínez | 15 de julio de 2009 a las 11:50

 

Huele a sangre al final de los sanfermines. Sangre española en el circo romano. Esperanza Aguirre ha sacado sus legiones mediáticas a la calle, y a Bárcenas le quedan horas como tesorero del PP. La incómoda posición de Rajoy defendiendo a los implicados de su partido en la trama Gürtel contra viento y marea se ha vuelto contra él. Lo haya hecho por convicción, por debilidad o por interés, ya es un hecho que esta historia de corrupción ha tocado a la cúpula de los populares. Y el último episodio nos devuelve a la lucha por el poder en el partido. Pretorianos y centuriones discuten de nuevo sobre la dirección de la nave. Los neoliberales seguidores de Aznar siguen apostando por Aguirre, una mujer de hierro en versión autóctona, con cara de no haber matado una mosca. Tanto coincide con Margaret Thatcher, que hasta encaja en la edad: la dama de hierro original llegó a primera ministra británica con 54 años y estuvo en el poder hasta los 65; y Esperanza tiene ahora 57 y tendrá 60 cuando se celebren las próximas elecciones generales.

Aguirre ha tenido la habilidad, la audacia o lo que hay que tener para limpiar el campo de los implicados en el caso Correa dentro de la Comunidad de Madrid, el único ámbito del PP en donde han rodado cabezas; las de alcaldes o consejeros autonómicos. Eso es justamente lo que no ha hecho Rajoy con Bárcenas o con Camps. El presidente valenciano se encomienda a la protección de los jueces del TSJ valenciano y confía en que el tribunal que examine su recurso archive el caso. Un Naseiro II, vamos. El instructor que le acusa de cohecho pasivo impropio viene a decir que le regalaron los trajes, pero a cambio de nada. Qué generosos Correa y el Bigotes, los tíos. Y qué ingenuo el presidente valenciano, qué cándido. Qué mentiroso. Francamente, prefiero la determinación de Aguirre que las dudas de Rajoy; las ironías de la presidenta de Madrid a la falsa cursilería de Camps.

Y en esto se abre la puerta del coliseo y salen a la arena Bárcenas, amenazando con airear secretos, y nuestra dama de hierro nacional, para retarle a duelo. El tesorero del PP ha filtrado que se llevó nueve cajas de la sede central de Génova con documentación comprometida para altos cargos populares, en especial Aguirre y su segundo, Ignacio González, que como buen compañero del partido es su enemigo mortal. Y Esperanza sale a su encuentro y le pide “de rodillas” que cuente todo lo que sepa de ella. En esta escena de la película es donde muere el gladiador Bárcenas. De momento se la envaina. Y Rajoy queda desacreditado.

Su tranquilidad natural permitió a Rajoy ser sucesor de Aznar y lograr hace un año un paseo triunfal en el congreso de Valencia, tras perder las elecciones por poco. Pero ahora debe decidir la suerte de Bárcenas; un problema que no se resuelve solo. Debe colocar su mano en el aire y, con decisión, poner el pulgar para arriba o para abajo. El coliseo no le quita ojo.

Gürtel angustia al PP

Ignacio Martínez | 8 de julio de 2009 a las 11:19

 

Veo en la televisión a Cospedal, con cara de no saber qué cara poner, ante la serpiente de la trama Gürtel, que se enrolló primero por las extremidades madrileñas del PP, después por su tronco financiero y ahora por la cabeza valenciana. La pobre secretaria general de los populares ve cómo la trama aparece ante su rostro, dispuesta a morderla y se le pone una sonrisa de pánico, unos ojos pasmados, una voz nerviosa. En la radio, suspira. En fin, aunque sólo fuese por ahorrarle a esta mujer semejantes números un día sí y otro también, Rajoy debería hacer algo. Pero Rajoy en este campo es hombre con sentimientos desiguales. No se apiada de Cospedal, pero sí se compadece de Camps y de Bárcenas.

Al presidente valenciano se le reprocha admitir regalos de prendas y complementos para él y su familia por un valor que podría llegar a los cinco millones de pesetas. Lo del tesorero del PP es más fuerte en términos contables, un millón de euros en sobornos, aunque su papel institucional sea menor. En todo caso, estamos ante dos pretorianos del actual presidente del Partido Popular que los defiende contra viento y marea, ya sea por su legendaria piel de rinoceronte, por lo mucho que les debe o por los enormes disgustos que pueden causarle si caen. La brunete meditática espera de nuevo a Rajoy a la salida de este entuerto

Aunque, en lo que se refiere a la opinión pública, aquí ya han caído varios estandartes. En primer lugar, el de la inmaculada honradez del PP: hace cinco meses, la cúpula dirigente empezó diciendo que aquí no había absolutamente nada, que todo era un complot del juez Garzón, en connivencia con el ministro de Justicia de entonces, Mariano Fernández Bermejo, con el que torpemente coincidió en una cacería. Ese desliz le costó el puesto al ministro y su hábil manejo evitó que perjudicara al PP en su intento de recuperar la Presidencia de Galicia. La misma estrategia funcionó en las elecciones europeas, en donde el excelente resultado en la Comunidad de Valencia llevó a ardorosos y cándidos dirigentes a proclamar la inocencia de Camps por la vía a de las urnas. Un camino ya inventado con éxito hace más de una década por Jesús Gil y Gil. Odioso precedente.

Pero no; no ha habido complot alguno. Al menos tres jueces del Supremo y de los tribunales superiores de justicia de Madrid y Valencia han visto serios indicios de delito en más de una docena de dirigentes populares, a alguno de los cuales le han puesto fianzas de un millón de euros. Aquí no hubo más complot que uno para delinquir de Correa, su socio El Bigotes, y una serie de amiguitos del alma incrustados en la estructura popular que le procuraron a los primeros buenos negocios, no se sabe bien a cambio de qué o por cuánto. El juez de Valencia cree que hay indicios razonables de cohecho en el comportamiento del presidente Camps. No se ha creído que los trajes los pagara él con dinero de la caja de la farmacia de su mujer. Yo tampoco.

Lucía Méndez retrata a Luis Bárcenas y Alberto Saiz: Dos hombres y un destino

Ignacio Martínez | 28 de junio de 2009 a las 10:15

Ayer, en El Mundo, Lucía Méndez publicó un artículo monumental sobre el tesorero del PP y el director CNI. No se lo pierdan. Lo pego a continuación:

 

Ni Luis Bárcenas ni Alberto Saiz estaban destinados a salir en las primeras páginas de los diarios. Ellos aspiraban a gobernar el reino de las sombras. Bárcenas sólo quería ser rico, conducir cochazos, vestir trajes caros, irse de vacaciones al mejor hotel de las Islas Caimán y tener apartamentos de vacaciones en los lugares más chic. Saiz disfrutaba cazando y pescando en su tierra, gozando del favor del gran José Bono. Alberto siempre fue un hombre muy caprichoso, al igual que Luis era un chaval ambicioso que no se conformaba con su modesto empleo de contable en AP. Quería más.

Mira por dónde ambos lograron su objetivo. Luis llegó a gerente, a tesorero del PP, a senador… ¿Qué más podía pedir? En la cima de las montañas que escalaba el hombre daba gracias a Dios y al destino. Ya era rico e incluso podía ser coleccionista de arte, como la gente bien de toda la vida.

Alberto, por su parte, tuvo la gran suerte de que el ministro de Defensa quisiera un director general del CNI de «buena familia». La ilusión de su vida. Por fin podría hacer realidad sus caprichos, y sin que nadie le importunara, ya que su trabajo estaba clasificado X por razones de seguridad del Estado. No tardó ni un segundo en creerse que había llegado a director del CNI por su capacidad para el espionaje y sus grandes conocimientos de geoestrategia mundial. El jefe de los espías tuvo además la fortuna de que a mitad de legislatura se quedó sin jefe porque Bono se fue, lo cual vino a significar que Alberto se sintió libre para hacer lo que le diera la gana. El resultado está a la vista. ¿Que un subordinado le caía mal? Le destituía. ¿Que tenía ganas de irse a pescar a Senegal? Que traigan el barco. El amo del Universo.

A Bárcenas tampoco le fue difícil ir ganándose el lado más oscuro e impenetrable del PP. Incluso decidió vestirse de tesorero, con un look a medio camino entre el personaje que interpretaba Michael Douglas en Wall Street y aquel inspirado consiglieri -Robert Duval- de Vito Corleone en la primera parte de El Padrino.

Luis y Alberto se encuentran al final de la escapada. Tanto poder se les atragantó por el camino. Uno creyó que nada podía pasarle por hacerse rico -como su amigo Álvaro Lapuerta, menuda envidia de patrimonio- y por compartir intimidad familiar con un tipo como Paco Correa. El otro pensó que nadie se atrevería con quien se sabe los secretos de las personas importantes del país.

Enfundado en su traje de tesorero, Bárcenas finge no darse cuenta de que todos los que se cruzan con él en los pasillos de la sede del PP le están pidiendo a gritos que se vaya. Incluyendo el presidente, Mariano Rajoy. Bárcenas se peleó con Correa, pero no pudo borrar todas las huellas. Sáiz se va a tener que comer el polígrafo sin remisión porque los espías han acabado de él hasta las mismísimas. Con puño de hierro en guante de seda, el presidente Zapatero y la ministra Chacón han decidido tomar cartas en el asunto. Dejará de ser un bien de Estado.

Ni Luis ni Alberto pueden comprender dónde se torcieron sus fantásticos reinos de las sombras.

Gürtel: Es sábado a las 14:30 y Bárcenas sin dimitir

Ignacio Martínez | 27 de junio de 2009 a las 13:37

Es sábado. Son  las 14:30 y mientras se acumulan pruebas e incidios contra el tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas, de su relación con la trama corrupta del caso Gürtel, sigue sin dimitir y sin que Rajoy le cese. El Supremo ya está investigando. La Fiscalía Anticorrupción ha encontrado 27 apuntes contables de Francisco Correa taribuibles al tesorero del PP. Y cada vez son más los dirigentes populares que creen que al menos debería de cesar temporalmente de sus funciones en la dirección del partido, hasta que se aclare su situación. Dimitir como senador está excluido: es aforado y eso obliga a que su eventual procesamiento lo tenga que hacer el Supremo. Termine como termine este asunto perjudicará al PP. No se han  encontrado pruebas de financiación ilegal del partido, sino de un presunto enriquecimiento personal del contable que lleva 25 años en el PP. Rajoy tiene que cortar por lo sano.

La vida no es como el fútbol

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2009 a las 6:55

Estos días son de catarsis nacional. La selección era invencible; el Barça, campeón de Europa, y el Madrid está comprando a los jugadores más caros del mundo, que luego se pagarán vendiendo camisetas, alentando leyes fiscales que beneficen a sus estrellas y recalificando terrenos. Total, que éramos los amos del planeta futbolístico y un primo de Javier Arenas y 10 yanquis más nos dieron el miércoles un repaso. El tal Bocanegra parecía Beckenbauer, siempre salía con el balón jugado. Los americanos se encomendaron a la doctrina Obama, yes we can, nos advirtieron que podían y no nos los creímos.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, lleva tiempo advirtiendo para qué quiere la bomba atómica. Ayer pidió a Obama que se disculpe por haberse inmiscuido en los asuntos internos de Irán, por su timidísimo apoyo a los manifestantes. Un amigo mío sostiene que el problema no es que alguien tenga armamento nuclear, sino si es de los buenos o de los malos. Asunto en el que mi amigo y yo no nos ponemos de acuerdo: a mí me parece muy mal que Israel tenga un arsenal con 200 cabezas nucleares y que nadie se lo reproche.

En lo que mi amigo y yo estamos de acuerdo, sin embargo, es que Ahmadineyad es de los malos. Se le han echado a la calle miles de personas para protestar por el pucherazo en las elecciones del 12 de junio y sus esbirros han matado a varias decenas. Al principio sostuvo que los manifestantes eran como hinchas del fútbol que desfogaban su pasión. Una universidad británica ha comparado las elecciones de 2005 y las de 2009 en Irán y ha llegado a la conclusión de que hubo tongo: Ahmadineyad sacó 13 millones de votos más que todos los conservadores juntos en 2005. Seis futbolistas de la selección de Irán en la Copa Confederaciones lucieron brazaletes verdes, como los manifestantes. Ahmadineyad es aficionado y se llevó un disgusto tremendo al verlo: a cuatro los han echado del equipo nacional.

Berlusconi también es aficionado. De hecho, es el dueño y presidente del Milan, uno de los clubes más grandes del mundo, que ha vendido a Kaká al Real Madrid. El primer ministro italiano reconoció esa venta tras las elecciones europeas, para evitar que los tifosi le castigaran en las urnas. Juego defensivo, como el de Rajoy con Bárcenas. El presidente del PP, que es seguidor del Madrid, está retrasando apartar a su tesorero, por si el Supremo lo exonera después de investigarle. A los aforados como este senador los juzga el Supremo. Hay quien piensa que es una ventaja, porque son jueces más malos. Por impericia: no están acostumbrados a instruir causas. Pero hay quien opina lo contrario, que pueden resultar demasiado buenos. El que instruirá el caso Gürtel estuvo en el Consejo el Poder Judicial a propuesta del PP. ¿Se habría aceptado en la Copa Confederaciones que a España la arbitrase un referee español? La vida, después de todo, no es como el fútbol.