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Freno a las novedades

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:40

La producción española se desinfla. El Banco de España ha dibujado una curva descendente en su último informe de coyuntura. El crecimiento económico en el primer trimestre no iba mal, con un 0,4%. Se quedó en la mitad entre abril y junio y ahora estamos en una atonía; cabe interpretar que este tercer trimestre no crecerá la producción nacional. Con ese trazo, los últimos meses del año iniciaríamos una recesión, que puede durar un año. Hemos hecho tantos recortes y vienen tantos nuevos ajustes, que el consumidor tiene metido el miedo en el cuerpo y no gasta ni en productos de primera necesidad. Las familias españolas han reducido su gasto en la cesta de la compra por tercer año consecutivo. El nuevo ahorro ha sido de seis de cada cien euros. De coches y de pisos, ni hablamos…

Entre tanto, los jefes de las instituciones que gobiernan la nave de la economía mundial siguen perdidos y ofrecen pocas ideas. Y demuestran poca personalidad. Se sale de esa atonía el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha tenido la única respuesta oportuna a los reproches norteamericanos hacia Europa. Los parados griegos o los trabajadores irlandeses no provocaron la caída de Lehman Brothers, ha subrayado Juncker, que fue en su día candidato a la presidencia del Consejo Europeo, pero Francia y Alemania prefirieron al gris Van Rompuy.

Estamos cortos de líderes de valía y encima falla el departamento de recursos humanos. Juncker ha pedido no dejarse impresionar por el reciente plan de estímulo de Obama para crear empleo: el 90% de sus medidas existen ya en los estados miembros de la UE. Más voluntarioso que Van Rompuy, aunque igualmente gris, es el presidente de la Comisión. España tiene poco que lamentar, porque el portugués fue candidato tanto del PSOE como del PP para seguir en el puesto. Barroso ha propuesto una novedad para generar ingresos: dos tasas para las transacciones bancarias. Un uno por mil para acciones y bonos y un uno por diez mil para operaciones de derivados. Razonable, pero hace falta unanimidad de los 27 y el Reino Unido no quiere.

La Comisión también está preparando una propuesta revolucionaria para emitir obligaciones con cargo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Le Monde avanzaba el miércoles que de su dotación inicial de 440.000 millones de euros, el Fondo dispone de 250.000 millones después de atender a Portugal, Irlanda y Grecia. Poniéndolos como garantía, los técnicos que estudian el nuevo instrumento creen que podrían movilizar una cantidad entre 10 y 20 veces mayor. Eso sí que sería liquidez. Más necesaria si cabe en un nuevo lunes negro, en el que bajan las Bolsas en toda Europa. (Grecia ha reconocido que no cumplirá el déficit comprometido ni este año ni el que viene). Pero Alemania es reticente a esta fórmula de eurobono. Aporta el 27% del Fondo, y Francia un 20. Por eso forman el departamento de recursos. Humanos y financieros. Es el directorio europeo.

La culpa no es del cha cha chá

Ignacio Martínez | 6 de marzo de 2010 a las 9:50

Si a un equipo de fútbol le meten seis goles en un partido, todo el mundo pensará que el portero tuvo un mal día. Pero a lo mejor la mala es la defensa o el centro del campo. O el problema está en los delanteros, que no presionan para entorpecer el inicio de la jugada del contrario. En todo caso, no necesariamente son culpa del portero las derrotas. Pero el guardameta llama más la atención y sus defectos son más evidentes que los de los demás. A los jefes de prensa de los políticos les pasa lo mismo. A Zapatero le duran un par de años. Es su media estadística. En seis años, tuvo primero a Barroso, hoy marido de Carme Chacón; a Moraleda después, y acaba de licenciar a Nieves Goicoechea, para contratar como secretario de Estado de Comunicación a un peso pesado de la profesión, Félix Monteira.

Dicen que el presidente quiere evitar los malos entendidos, los dobles mensajes y otros fallos en la política informativa del Gobierno. Yo contesto que el portero no es siempre culpable de los goles. El problema del Gobierno no es de comunicación, sino de criterio. No se sabe si quiere o no rebajar el sueldo de los funcionarios, si está a favor o en contra de prolongar el periodo de cotización para cobrar la pensión… Y duda siempre sobre si debe o no dar disgustos a los ciudadanos españoles, con la vista puesta en las municipales de 2011. Y eso no hay genio de la comunicación que lo arregle. Monteira, tampoco.

A Manuel Pérez Yruela, un prestigioso sociólogo que puede batir la media de Zapatero, le ha pasado tres cuartos de lo mismo en el año escaso que lleva con Griñán, como portavoz de la Junta. Resulta que este Gobierno andaluz tiene menos fuelle político que el último de Chaves y todo el mundo mira a Yruela con cara de reproche. La pregunta es qué hay que comunicar. ¿Sabemos cuál es el proyecto del PSOE para Andalucía? Y, ya que estamos, ¿sabemos cuál es el proyecto del PP para esta región? La idea más clara es que los socialistas quieren conservar el poder y los populares conseguirlo. Pero, más allá de esta cuestión, se desconoce un proyecto de desarrollo para esta sociedad y este territorio por parte de unos u otros. Y son los únicos con representación para hacerlo.

La cuestión, por tanto, no es lo fino o magistral que resulte el estratega de comunicación. Por lo demás, siempre he pensado que los buenos periodistas no suelen ser buenos jefes de prensa de los políticos. Porque tienen dos defectos de fábrica que los inhabilitan: se quieren enterar de las cosas y después pretenderán contarlas. Está en su naturaleza. Y en política hay veces que al director de comunicación no se le deja saberlo todo y con demasiada frecuencia no le conviene a su jefe que cuente lo que sabe.

Lo que faltan son líderes y proyectos solventes, no recetas de propaganda. La culpa no es ni de la comunicación, ni del cha cha chá.

Liderazgo débil

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2010 a las 8:52

Si está usted enfadado con el Gobierno español o con el andaluz, consuélese: los alemanes tampoco están muy contentos con Angela Merkel. Aunque todo es relativo; la canciller sigue teniendo una popularidad del 59%, frente al 70% de hace un mes. Pero los cien días de su coalición con los liberales han dejado insatisfechos a los alemanes. Los nuevos socios del Gobierno federal están acusados de favorecer a lobbies hoteleros, farmacéuticos o sanitarios. A pesar de que ha salido de la recesión, Alemania prevé pasar de 3,3 millones de parados en 2009 a 4,1 en 2010. Eso sí, lo que reclaman los ciudadanos allí es lo mismo que reclamamos aquí los españoles en general y los andaluces en particular: más liderazgo. Un 82% de los alemanes pide a Angela Merkel más audacia y menos pasividad.

Valga un ejemplo en el ámbito nacional. En medio de tanta inacción de Zapatero en los dos últimos años y tantas torpezas en las últimas semanas, la decisión del ministro de Fomento de meterle mano a la escandalosa situación salarial y laboral de los controladores aéreos ha recibido el beneplácito general. Esta es una de las dos cosas imprescindibles que necesitan las grandes reformas y las medidas de austeridad que precisa este país: líderes sólidos. La otra es el consenso de los dos grandes partidos. Ninguno de los dos en solitario puede reducir el tamaño de nuestra excesiva administración, ni llevar a cabo una moderna reforma laboral o de las pensiones. Quizá a España, en este momento de crisis de confianza, le vendría bien una gran coalición como la que han tenido en la anterior legislatura los alemanes, pero ni el PP ni el PSOE parecen estar preparados para semejante aventura institucional.

Tienen más responsabilidad que nunca: desde 1977, esta es la legislatura en la que más diputados en el Congreso suman las dos principales fuerzas políticas. Es la tendencia opuesta a la de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, los democristianos y los socialdemócratas tenían hace treinta años más del 80% de los votos y ahora consiguen poco más del 50%. En España, la crisis unida a la ausencia de liderazgos fuertes tanto de populares como de socialistas, quizá provoque el inicio de un fenómeno parecido. No es seguro; una reñida contienda electoral muy empatada podría aumentar el bipartidismo.

El débil liderazgo español se nota en todas partes. También en la presidencia de turno de la Unión Europea. En sólo cinco semanas, el balance es decepcionante. El jueves, Merkel y Sarkozy se han reunido en París para aprobar 80 proyectos en común para la UE, el G-20 y Oriente Próximo. Sin noticias de las novedades del Tratado de Lisboa, ni de Van Rompuy, ni de lady Ashton, ni de Barroso, ni de Zapatero, lo que sigue funcionando en la UE es el fuerte liderazgo del eje franco alemán. Y esto, en medio de tanta frustración, sí que es un consuelo.

Sopa luxemburguesa

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2009 a las 11:16

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El jueves hubo mucha hipocresía en la designación de las personas que van a presidir el Consejo Europeo o dirigir la diplomacia comunitaria durante los próximos años. Comprendo el pasmo de la prensa continental, pero no lo comparto. Así suele suceder casi siempre; los líderes ponen en estos puestos a quienes no les hagan sombra. Merkel y Sarkozy seguirán teniendo su cuota de protagonismo internacional; igual que el primer ministro británico, sea el actual Brown o venidero Cameron. Y poco más. Europa seguirá hablando con muchas voces en los foros globales, donde cada líder quiere lucirse, aunque sea a costa de decir lo mismo que su vecino. Nos pasa en el Consejo de Seguridad de la ONU o en el G-20.

Aunque el resultado de la decisión es muy decepcionante. Si colocamos a Durao Barroso en una foto de familia con Van Rompuy y la baronesa Ashton, nos sale un discreto grupo de pitufos. Actores de reparto elegidos ex profeso, no se engañen. Mi colega Jean Quatremer ha publicado en el diario francés Libération con pelos y señales cómo Sarkozy vetó la elección de Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, como presidente del Consejo. Es una lástima que un político con su experiencia, europeo convencido, carismático, con autoridad natural y buen sentido del humor se quede sin un cargo que le iba a la medida. Ya cuando hubo que seleccionar al sustituto de Delors, Kohl vetó a Lubbers y Major a Dehaene. Y salió Santer, otro pitufo.

Barroso, un discretísimo presidente de la Comisión Europea, apareció la noche del jueves en la sala de prensa del Consejo de Ministros con un cubo que representaba la bandera europea, que el Enro Rubik en persona le regaló hace dos semanas. Era un presente para el primer ministro sueco, que tuvo que componer la elección de estos dos nuevos cargos, creados por el Tratado de Lisboa. Pero Barroso no pudo evitar poner su foto en el centro de una cara azul con las estrellas amarillas, flanqueada por las imágenes de Van Rompuy y Catherine Ashton. Pitufo vanidoso, este Barroso que consiguió el unánime voto de socialistas y populares españoles para seguir en el cargo. De Herman Van Rompuy se dice que es culto, aficionado a la poesía japonesa y muy maquiavélico. Dará que hablar este pitufo filósofo, que va a ganar 30.000 euros al mes, dicho sea de paso. Y con perdón de las feministas, la baronesa de currículum vacío hace aquí de pitufina.

Bromas aparte, a Zapatero una elección de perfil tan bajo le facilita destacar en la presidencia española, que se inicia en enero, con el estreno de los nuevos cargos. Será siempre más atractivo lo que tengan que decir él o Moratinos, que los discursos de sus homólogos Van Rompuy y Ashton. Así, todos contentos, menos Juncker, con el que el malvado Gargamel Sarkozy ha hecho una sopa luxemburguesa.

Hitos, lutos y escudos

Ignacio Martínez | 18 de septiembre de 2009 a las 6:14

Poco a poco, Obama desmonta los hitos de la política internacional de Bush. Intenta establecer una relación de confianza con el mundo musulmán, desmantela la prisión de Guantánamo y ayer anunció que renuncia al escudo antimisiles en el que tanto empeño puso su predecesor. Un proyecto que entroncaba con la guerra de las galaxias, la Iniciativa de Defensa Estratégica lanzada por el presidente Reagan en 1983. Veinte años más tarde, la administración Bush ideó un sofisticado complejo de satélites en el espacio, radares en tierra y bases de lanzamiento para misiles de interceptación: un escudo para defenderse de eventuales ataques nucleares de Irán o Corea del Norte. Las 10 bases en suelo polaco y el radar checo causaron un notable recelo en Rusia. Ahora Obama lo cancela y pretende ir a un sistema más ligero y barato, en colaboración con los rusos.

Hay días señalados en los que el mundo cambia en serio. Ayer no sólo se difuminaba un poco más la era de Bush, sino también la del presidente Kennedy. Murió a los 72 años de leucemia Mary Travers, cantante de Peter, Paul & Mary, trío legendario cuyas canciones se convirtieron en himnos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos en los 60. Hicieron famosas versiones de temas de Dylan, en particular Blowin’ in the Wind. Otros grandes éxitos fueron If I Had a Hammer o Where Have All the Flowers Gone? Criada en el Greenwich Village de Nueva York, seguidora de cantantes como Josh White o Pete Seeger, Mary Travers representaba a una generación de bohemios cantantes folk comprometidos, casi desaparecida hoy día.

No todas las trazas del universo del ex presidente Bush se borran del mapa. Uno de sus mejores amigos en la política europea sobrevive con muy buena salud. El Parlamento europeo acaba de renovar por cinco años más el mandato presidencial de Durao Barroso al frente de la Comisión Europea. Sacó 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones. La oferta de Barroso es para todos los públicos. Su partido se llama socialdemócrata, pero en realidad es de ideología liberal, aunque milita en el grupo demócratacristiano del Parlamento europeo. Entre los votos favorables estaban los de su grupo, tres cuartas partes de los liberales, el grupo de euroescépticos formado por los conservadores británicos, checos y polacos… Y, ¡asómbrense!, también lo ha apoyado una treintena de socialistas, entre ellos los españoles y portugueses.

Después de haber hecho una dura campaña electoral europea, en la que el PSOE culpó de la crisis a los amigos neoliberales de Bush y Aznar y destacó con insistencia la Guerra de Iraq, Zapatero ha ordenado a los suyos que voten a un neoliberal amigo de Bush, que fue además el anfitrión de la reunión de las Azores, en la que se decidió la Guerra de Iraq. Esto sí que es un hito de la política internacional.

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.

Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.