Archivos para el tag ‘Belén Esteban’

Camps, Campanario y cintas de audio

Ignacio Martínez | 16 de abril de 2011 a las 10:19

Un tribunal dio ayer por buenas las cintas de audio grabadas durante la instrucción de la operación Karlos. Jesulín de Ubrique y Federico Trillo tienen algo en común, aunque no lo sepan; ambos quieren que se anulen unas escuchas judiciales para que salgan limpias de polvo y paja sus familias políticas en dos procesos distintos. El torero tiene sentadas en el banquillo de los acusados a su madre política y a su propia mujer, por urdir una trampa para que la señora cobrara una invalidez que no le correspondía, y el dirigente del PP tiene a decenas de correligionarios implicados en la operación Gürtel, grabados con sus abogados por orden del juez Garzón.

Jesulín es novato en estas lides y su abogado no ha conseguido anular las escuchas que implicaban a esposa y suegra del torero. Pero Trillo es un experto; ya consiguió hace 20 años que se anularan nada menos que 5.240 llamadas telefónicas entre dirigentes del PP valenciano, en el caso Naseiro. Las cintas y su contenido existen, pero no tienen validez penal. Así, podemos saber cómo se decían que estaban en política para forrarse; cómo discutían por una comisión del 2%, que había que aumentar para poderla repartir; cómo se querían venir a la Expo de Sevilla a pillar algo. En fin, una historia nada edificante.

La operación Karlos es pecata minuta en comparación con el caso Naseiro, o el Gürtel, que ha tenido una de sus ramas también en Valencia, qué casualidad. La trama urdida en Ubrique es más propia de las hazañas de Torrente que del glamour de la boda Agag-Aznar de El Escorial, en donde actuó de testigo el padrino Correa. Se trataba de falsificar informes médicos para conseguir pensiones de incapacidad de la Seguridad Social. Los interesados abonaban entre 9.000 y 24.000 euros, para pillar una pensión fraudulenta. La España de Sálvame, que es lo mismo que decir la España de Torrente o las dos Españas de Belén y Campanario, tiene argumento y munición para semanas. La realidad supera a los culebrones ampliamente.

Pero en materia de culebrones, el PP valenciano supera todo lo conocido. El jueves, Ana Mato sufrió de lo lindo cuando en una conferencia de prensa todas las preguntas versaron sobre las demandas que las huestes de Camps habían puesto contra cuatro televisiones nacionales, TVE, Cuatro, Telecinco y La Sexta, por informar de la lista de imputados en el caso Gürtel que van en sus listas electorales para el 22 de mayo. El presidente valenciano ha conseguido que la televisión autonómica que controla ignore este caso, su partido pretende que se anulen las escuchas, asunto por el que puede ser inhabilitado el juez Garzón, y pretende además que los medios no informen de que una decena de candidatos están implicados en la trama de Correa.

Estos tics autoritarios y tramposos están muy lejos de las exigencias democráticas y más cerca del universo ético y estético de Torrente.

Populismo y corrupción

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2010 a las 12:38

Hay acontecimientos que parecen escritos por un guionista de cine negro. Coincidiendo con el proceso que acaba de arrancar en la Audiencia de Málaga, un auténtico juicio de Nüremberg contra la corrupción, el presidente Medvedev ha cesado fulminantemente al alcalde de Moscú. Falta, en este macrojuicio, el padrino de la Familia gilista, pero como un fantasma sobrevuela sobre nosotros.

Resulta que este alcalde de Moscú es un amigo de Putin llamado Yuri Luzhkov, viejo conocido de Jesús Gil, con quien firmó un acuerdo de colaboración en marzo de 1994, y después un convenio en junio de 1995 por el que se hizo un trato curioso. En aquel contrato Moscú regalaba a la capital de la Costa del Sol unas estatuas muy grandes y de dudoso gusto de su escultor municipal, un tal Tsereteli, pero el regalo no era gratis y acabó costándole a Marbella unos 141 millones de pesetas de la época en unos pisitos que se escrituraron a nombre del artista en 1996. La del escultor Tsereteli es otra historia y el Caso de la estatua rusa, uno de los 15 expedientes robados en el juzgado de Marbella en 2001, merece un genuino guionista de Hollywood, con aspiraciones a un Oscar.

La comparación con Nüremberg no es sólo relativa al gran número de acusados o de togas en la sala, sino también al símbolo. Este es el juicio principal contra los aventureros que se hicieron con el poder en Marbella en 1991, pero -como en Nüremberg- no es el único proceso. Para demostrarlo, ayer un juez instructor de Marbella acordó el procesamiento del ex alcalde Julián Muñoz, la cantante Isabel Pantoja, la ex esposa del ex alcalde, Maite Zaldívar, y otros siete acusados por blanqueo de dinero. Vendrán más pleitos, porque hay mucha pieza separada en este enredo.

Un enredo que si no hubiese acabado en el drama de la corrupción y el disparate urbanístico sería un sainete ordinario y tosco. Eso parecía al principio, cuando Tele 5 le vendió a toda España a un empresario ocurrente y campechano, un hombre llano del pueblo, metido en un jacuzzi con unas atractivas jovencitas. El populismo tiene muchas caras, pero la filosofía siempre es la misma: la misma televisión nos vende otro producto popular capaz de movilizar votos y voluntades, según la propia cadena. Belén Esteban tiene en el bolsillo el 8% de los votos de los españoles porque los representa mejor que los partidos. Hay precedentes de este populismo barato: Berlusconi quiso presentar a unas velinas (azafatas y bailarinas de sus programas de televisión) a las elecciones europeas del año pasado. La curiosa repetición de estas ofertas por parte de la misma televisión no necesita de ningún avieso guionista: Tele 5 es la televisión de Berlusconi, un hombre aficionado a las fantasías populistas y alérgico a los juicios. Como el padrino gilista.

Juguete roto

Ignacio Martínez | 4 de septiembre de 2010 a las 14:27

De héroe a villano. Jesús Neira se hizo famoso hace dos años por un gesto noble; defender a una mujer que estaba siendo agredida por su novio. La violencia del agresor le provocó heridas que pudieron costarle la vida; estuvo en coma más de dos meses. Su intervención en favor de una mujer maltratada, las fatales consecuencias para su salud y la recuperación milagrosa final despertaron el interés de los medios y el apetito de algunos políticos. La presión mediática sobre el personaje heroico fue enorme. Y el protagonista tuvo que enfrentarse a una sobredosis de popularidad.

Aún convaleciente, adoptó el nombre artístico de profesor Neira y se puso a impartir doctrina, como un telepredicador iluminado, mayormente en medios de la derecha y la extrema derecha. La tesis se resume en pocas frases: en España no hay democracia; la Constitución fue un apaño y una anormalidad. Esperanza Aguirre lo nombró presidente del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. En la noche del miércoles le detuvieron cuando iba dando bandazos con su BMW por una de las rondas de circunvalación de Madrid con el triple de tasa de alcohol de la permitida. Se puso violento con el guardia civil fuera de servicio que le interceptó. Y se acabó la fiesta, el héroe y sus proclamas. El Gobierno regional de Madrid le ha pedido de buenas maneras la dimisión de su cargo.

La lista de juguetes rotos entre toreros, futbolistas, actores o boxeadores es interminable. Gente que tuvieron mucho éxito, que ganaron mucho dinero y acabaron sin nada; sin el aprecio de los suyos, sin medios de vida o enganchados a la droga. El Platanito, Urtain, Maradona… Hay personajes en candelero que corren ese riesgo. Hace un año, una británica desconocida, mayorcita y no muy agraciada, Susan Boyle, asombró al mundo con su maravillosa voz en un programa de talentos aficionados. Sus vídeos en Youtube han alcanzado los cuatro millones de espectadores. Pero cuando quedó segunda en la final del concurso, le dio un ataque de ansiedad y hubo que ingresarla en un psiquiátrico. Belén Esteban, ex novia de un torero con el que tuvo una hija hace once años, es una de las estrellas de la televisión basura en España. Algún mes gana 150.000 euros. En diciembre del año pasado se hizo una cirugía estética y durante unos días su nombre fue uno de los cinco más solicitados en el mundo en los buscadores de internet. Su estilo grosero y directo tiene mucho éxito. Pero la llamada princesa del pueblo alterna los ataques de ira con las depresiones.

Se puede pensar que un profesor universitario de Teoría del Estado se sale de este estereotipo. Que un error al volante lo comete cualquiera. Pero todos los atracones acaban en cólicos. Y los atracones de popularidad son de los peores. Neira es un lamentable ejemplo.

El lobby es como el colesterol

Ignacio Martínez | 29 de mayo de 2010 a las 10:25

A Sarah Ferguson la cogieron con las manos en la masa hace una semana, cuando aceptaba 32.500 euros en metálico y pedía 400.000 más por conectar a un supuesto empresario con su ex marido, el príncipe Andrés de Inglaterra. El tipo, en realidad, era un periodista camuflado, que le ha sacado los colores a la ya de por sí sonrosada princesa consorte y duquesa de York. La señora no ha perdido la sonrisa, ni el humor británico. Unos días después, al presentar un cuento infantil en Nueva York, dijo que debería aprender de los inteligentes personajes de los libros de sus hijos. La Ferguson hace lobby desde que se divorció del tercer hijo de la reina Isabel II. Ésta puede ser una manera honrada de ganarse la vida. O no. El lobby es como el colesterol, que lo hay del bueno y del malo.
En Estados Unidos están regulados y hacen una labor importante de información, además de representar intereses concretos. Todo eso, si es transparente, tiene mucho de positivo. Si es opaco o bajo cuerda, puede caer dentro del código penal. En Bruselas, los funcionarios de la Comisión Europea que deben redactar un proyecto de reglamento o directiva suelen llamar a todos los lobbies concernidos. Si lo hacen bien y oyen a todo el mundo, incluso a quienes representan intereses encontrados, acabarán teniendo una buena visión de conjunto. Este es el lobby bueno.  

Lobby hacen aquí en España personajes que se dedican a promocionar establecimientos comerciales porque son famosos por sus hazañas en los ruedos, en las canchas de deporte o en el cine. Nada de eso es ilegal. A veces, se trata de famas conseguidas debajo del edredón de un reality, o simplemente en el papel cuché. Son lobbies más penosos, pero mueven a las masas, tienen tirón comercial y el dinero les quiere. Aunque convengamos que la señora Ferguson, sin tener la clase de su cuñada Diana, es más glamurosa que Belén Esteban. ¿O no? Pero su caso se separa de la legalidad y entra de lleno en el tráfico de influencias.

De eso también tenemos muy buenos ejemplos patrios. Sin ir más lejos, es lo que hacía El Bigotes cuando cortejaba a su amiguito del alma, el presidente de la Generalitat valenciana, a su familia, amigos y entorno político. Este es lobby del malo. Hay más: un tal Luigi, ex diputado del PSC en Cataluña, montó una trama corrupta bautizada como Pretoria, que cobraba 10 millones de euros por cada operación urbanística. El buen hombre mandaba sobre el alcalde de Santa Coloma de Gramenet, operaba en otros ayuntamientos y tenía de socios a un histórico ex consejero de Pujol y al secretario general de la Presidencia de la Generalitat con don Jordi. Lobby del malo, de nuevo.

También hay casos intermedios. Cuando éramos ricos, una vez organizó la ministra de Fomento Magdalena Álvarez una reunión de ministros latinoamericanos de Obras Públicas en Málaga. En una cena, en unos estupendos jardines, presencié cómo el secretario de un ministro, con su jefe y la esposa de éste presentes, se interesaba por unas entradas para ver al Real Madrid al domingo siguiente. Los ejecutivos de las constructoras presentes organizaron una carrera de sacos allí mismo, forcejeando por ver quién era el que los llevaba al palco del Bernabéu. Y hubo uno que estuvo más listo que los demás.

En fin, ya ven que hay quien vive del cuento, tan ricamente. Mejor que los personajes del libro que presentó en Nueva York la duquesa de ídem.

Díaz Ferrán y Belén Esteban: año nuevo, vida nueva

Ignacio Martínez | 18 de diciembre de 2009 a las 10:20

Dice el refrán que año nuevo, vida nueva. Es un aserto falso por completo, como ya habrán comprobado en la vida real. Pero no podemos evitar hacernos buenos propósitos. Algunos sencillos y domésticos, tan difíciles de cumplir como los complicados y ajenos a nuestra simple voluntad. Ya saben, estar más tiempo con la familia, quitarse unos kilos, dejar de fumar. Sumen y sigan…

Hay otros cambios que son más caros. La CEOE apostó hace casi tres años por cambiar el modelo de presidencia colegiada e institucional, cuando se jubiló José María Cuevas. Los vicepresidentes de la gran patronal eligieron como sustituto a Gerardo Díaz Ferrán, un liberal a ultranza, amigo personal de Esperanza Aguirre, que antes de la crisis opinaba que la mejor empresa pública es la que no existe y que el Estado tiene que intervenir lo menos posible en la vida empresarial. Sólo le plantó cara el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, convencido de que a Cuevas debía sucederle alguien del mismo perfil. El resultado de aquella confrontación desigual fue de nueve a dos. Así llevamos desde 2007, con un jefe de la patronal personalista, que era un empresario de éxito, en activo. Era.

Era, porque la crisis ha caído sobre el Grupo Marsans como una exhalación; muchas de sus empresas de seguros o transportes pasan por dificultades. Y el propio empresario pidió el año pasado un paréntesis en la economía de mercado, para sorpresa o chanza de propios y extraños. Total, que parece que el modelo perdedor de Santiago Herrero resultaba más conveniente, visto lo visto. Y a la cúpula empresarial le ha entrado la duda de aplicar o no, el año que viene, el refrán de vida nueva.

El miércoles, Díaz Ferrán dimitió de boquilla y los directivos de la CEOE le apoyaron, de boquilla también. Su mandato expira en febrero de 2010. La patronal española puede estar a punto de cambiar de cara y quién sabe si de modelo. Aquí entramos en el terreno de la especulación. Díaz Ferrán puede vender sus participaciones empresariales y quedarse de líder patronal. El catalán Joan Rosell, que ya lo intentó cuando se iba Cuevas, podría hacer un segundo intento. ¿Un catalán? Por qué no. O un andaluz: también Herrero podría realizar su segunda intentona.

Es cierto que estas cuestiones no alteran el pulso de la calle lo más mínimo. El pulso de la calle está, créanlo o no, con la nueva cara de Belén Esteban, sometida a una cirugía de estética, que será presentada al universo mundo mañana en un programa de la televisión rosa. Se avecina audiencia récord. La operación, por cierto, ha sido realizada en Barcelona. Verán como nadie le pone pegas a que la haya hecho un médico catalán.

Belén Esteban y Mavi Muñoz: dos cámaras muy distintas

Ignacio Martínez | 16 de septiembre de 2009 a las 9:51

Observo el rostro triste de Mavi Muñoz, la madre de Carlos Palomino, jovencísimo militante antifascista que hace dos años murió en el metro de Madrid, a manos de un ultra de nombre Josué Estébanez. Palomino acudía con unos amigos a protestar por una manifestación de la ultraderecha contra la inmigración. El tal Estébanez, como puede verse con nitidez en las imágenes del metro de Madrid, ya iba con una navaja de grandes dimensiones abierta, antes de que Palomino entrara en el vagón. Y se la clavó de inmediato al chaval de 16 años. En el juicio, el agresor dijo que los antifascistas lo rodearon y que temió por su vida. A la Policía había declarado que iba a una manifestación “por España”, pero ante el juez negó toda relación con la ultraderecha.

La condición de soldado profesional de Estébanez es un agravante: su actuación es un innoble acto de cobardía, impropio de los valores y deberes de su oficio. Como en la Policía y la Guardia Civil, para entrar en el Ejército hay que pasar un control psicológico. Quien se lo hizo a este sujeto, no hizo bien su trabajo. La madre de Palomino explicó en el juicio, con nervios y mucha dignidad, cómo su hijo le dijo que iba a una contramanifestación y cómo ella le contestó que tuviese mucho cuidado. A Mavi Muñoz le queda la angustia por la pérdida y la esperanza de que condenen al autor del homicidio.

A quienes se oponen al emplazamiento de cámaras de seguridad en lugares públicos, con el argumento de la privacidad, hay que ponerles este caso de ejemplo: sin el vídeo es posible que el tal Josué hubiese podido convencer al tribunal de que lo rodearon, amenazaron y temió por su vida. Con las imágenes que hemos visto en la televisión es muy difícil que nadie le crea. Otra cosa es regular el uso y la destrucción de las imágenes rodadas en calles o establecimientos públicos.

Otra madre ha sido noticia este fin de semana: Belén Esteban. En realidad, ser noticia es su profesión. Y la principal mercancía de la estrella más carismática de la televisión nacional es justamente su privacidad. Ahí entra todo: su vida junto a un torero más famoso por estos lances que por su arte en los ruedos, la hija que tuvieron en esa relación, la rivalidad que mantiene con la esposa de Jesulín de Ubrique y la reciente separación de su propio marido hacen de la vida de esta mujer un culebrón real como la vida misma. Pero al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid le parece con buen juicio que la intimidad de su hija debe quedar al margen del negocio televisivo de su progenitora y le ha pedido a la Fiscalía que actúe de oficio para defender los derechos de Andreíta. El resultado ha sido fulminante: el viernes por la noche, cuatro de cada diez espectadores de televisión siguieron en Telecinco o Antena 3 el culebrón Esteban. Esta es la privacidad a la que no deberían ponerse cámaras.