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Soria

Ignacio Martínez | 5 de agosto de 2009 a las 17:58

Camino de las vacaciones en Cantabria, hemos estado en Soria. Un viaje emocionante de la mano de nuestros amigos Felipe Romera y Pilar Rodrigo. A pesar de que en Andalucía la densidad de población es baja respecto a la media española, en Soria es aún menor. Sorprende la soledad del viajero; no hay casas diseminadas en el campo y los pueblos escasean, aunque hay 183 municipios. Las carreteras están muy poco transitadas, aunque tienen buen piso. No existen autovías, salvo algunos kilómetros entre Medinaceli y la capital, de la futura ruta a Navarra. Hay bosques inmensos, principalmente de pinos. O sierras agrestes. Los bosques suelen ser propiedades comunales, que han proporcionado buenas rentas por un sistema de ‘suertes’ a los naturales del lugar.

Un amigo me cuenta que las subvenciones europeas a la agricultura soriana suponen 16.000 millones de pesetas al año. De ser cierta esta cifra, significaría para los cien mil habitantes de Soria unas 160.000 pesetas por habitante y año, cinco veces más que lo que suponen para los ocho millones de andaluces los 250.000 millones de pesetas que recibimos de la PAC. Por cierto que he encontrado tres olivos en Soria, importados de Jaén: los dos primeros en la plaza del Olivo, encima de un aparcamiento en el centro, y en el instituto en donde don Antonio Machado dio clase de francés, que ahora lleva su nombre. El tercero está en el jardín de la casa de Javier Jiménez Vivar, alcalde de Soria entre 1995 y 1999, un buen taurino enamorado de Andalucía. Machado es una gloria local; está por todas partes, con placas en la que se leen poemas a lugares, objetos o paisajes. Otro poeta sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer, también es muy recordado. Allí ambientó alguna de sus leyendas.

Soria es un paraíso para los aficionados al arte románico. Precisamente en la capital, en la concatedral de San Pedro, puede verse la exposición Las edades del hombre con diversas muestras de arte sacro. Los cristos románicos me gustan bastante más que los barrocos, tan andaluces. Los encuentro más modernos. Tienen algo de cubistas. Muy cerca de allí, los Arcos de San Juan de Duero son imprescindibles.

Esta zona fue frontera durante doscientos años de la Reconquista. Catalañazor es un lugar muy pintoresco, que intenta acercarse al estilo bohemio de Pedraza en Segovia. No llega, ni de lejos, pero desde lo alto del antiguo castillo hay un paisaje muy recomendable en la puesta de sol, con unos campos de girasol hermosos en el valle. Hay una estatua de Almanzor costeada por una asociación de la malagueña Torrox, en la que se reclama su cuna. Aunque parece más probable que naciera en una alquería de Algeciras de nombre muy similar. En todo caso murió allí al lado, en Medinaceli, como consecuencia de las heridas recibidas en la batalla de Catalañazor.

El castillo de Berlanga debió ser una fortaleza espectacular por sus dimensiones. Hay una iglesia también exagerada para un pueblito tan chico. Me pregunto de dónde salió el dinero para tanto templo, con tan pocos feligreses. Cerca de allí está la Ermita de San Baudelio, conocida como la capilla Sixtina del arte mozárabe, parte de cuyos frescos fueron expoliados en los años 20 del siglo pasado y se exhiben en museos de Nueva York (Metropolitan), Cincinnati, Indianapolis y Boston. Burgo de Osma, la patria chica de Jesús Gil y Gil, tiene bastante más clase que su popular hijo. La sede del obispado provincial, es también la tierra natal de Juan José Lucas, que fue el presidente regional que sustituyó a Aznar en Castilla León. Las atenciones de Lucas con su pueblo lo dejaron de dulce.

Dulces exquisitos se pueden comprar en la pastelería York en el centro de Soria, frente a la Alameda, en particular se recomienda la costrada. Felipe y Pilar nos llevaron a comer cochinillo al Pajar del Tío Benito, en el municipio de Molinos de Razón. Espectacular. También ponen cordero. Nos encontramos en Soria con José María Ruiz Povedano que iba con un grupo de amigos de Málaga y les recomendamos el sitio, con gran éxito. Para llegar allí hay que coger la carretera de Soria a Logroño, dejarla en dirección a Tera y continuar hasta Molinos. (El teléfono es 975 27.32.25, por más detalles).

En fin, como la crisis no da para irse al Caribe, Soria está muy bien para unos días de inmersión en un mundo medieval, renacentista y literario. A nosotros nos encantó.

La escopeta nacional

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2009 a las 11:30

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Amenazada como está la economía nacional, lo único que nos faltaba a los españoles es que se pusiera en cuestión el estado de derecho. Es verdad que estamos en plena campaña electoral para los comicios vascos y gallegos y eso condiciona mucho los modos políticos. Y que el PP está pasando un verdadero mal rato a causa de las intrigas en su seno por el poder y los negocios. No es normal que se viva un clima político tan enrarecido, cuando lo importante es dar estabilidad al país y salir de la crisis. Pero no es lo que hacen los grandes partidos, aunque las culpas no estén divididas a partes iguales.Me sentía muy ufano de ver cómo este sainete de comisiones, dossiers y espías no se producía en Andalucía. Lo normal es que estas cosas ocurran aquí, en Marbella o donde toque. Pero esta vez era en la villa y corte y pueblos de su entorno. Y mira por dónde se organiza una cacería en un pueblo de Jaén que irrumpe con éxito en medio de la película. Berlanga. La escopeta nacional. Me sumo al punto de vista del ex ministro Saavedra: Bermejo debe dimitir. La mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo y coincidir en una cacería con un juez que ha encarcelado a unos señores e investiga una trama de corrupción en los aledaños y en el interior del principal partido de la oposición es una torpeza que bien merece su cese. Llueve sobre mojado. Bermejo es el más imprudente de los miembros del Gabinete, superando con creces a la andaluza Magdalena Álvarez. Pero resulta que el ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, debería ser todo lo contrario, el más discreto del Gobierno.

Dicho esto, no me creo que haya una conspiración del Estado contra el PP. No se lo creen ni en el PP. Lo que pasa es que hay que conseguir el voto de vascos y gallegos y la consigna de que los derechos del partido están siendo atropellados por un juez socialista, puede aguantar las dos semanas que faltan para las autonómicas. Cuando el juez Garzón procesó a ministros y altos cargos del Gobierno de Felipe González ¿era un juez del Partido Popular? Evidentemente no. Así que ahora no es lo contrario. Por cierto, que confieso mi sana envidia hacia las comunidades autónomas que pueden celebrar elecciones sin coincidir con las legislativas: o sea, todas menos Andalucía, por obra y gracia del presidente Chaves.

Y volviendo al PP: La foto de Rajoy con dos docenas de sus dirigentes máximos detrás me suena. Se la vimos a Ramón Calderón con toda la directiva del Real Madrid, para decir que no pensaba dimitir como presidente y dimitió. Y se la vimos al alcalde de Boadilla con todos sus concejales para anunciar que no se iría, y se fue. Así que ojo con la suerte de Rajoy. Pero la peor comparación que cabe con la coyuntura que pasa el Partido Popular es la de Jesús Gil. Cuando se le empezaron a acumular demandas penales por todo tipo de delitos, prevaricación, tráfico de influencias, cohecho… Gil empezó a despotricar contra los jueces, la policía, el Gobierno y todos los partidos democráticos. El siguiente paso fue decir que eso con Franco no pasaba y el siguiente las condenas y el descrédito.

Ojo con poner en cuestión el estado de derecho con excusas como la escopeta nacional. El estado de derecho es sagrado y el PP deberá demostrar que hay un complot o retirar esta presión antisistema en cuanto terminen las elecciones vascas y gallegas. Lo contrario es de una irresponsabilidad suicida. No sólo para Rajoy, a quien ya preparan de sustituto a Rodrigo Rato o a Gallardón, achicharrada Aguirre. También con esta frivolidad se pone en cuestión el propio PP y se arriesga la estabilidad del país, en una coyuntura que necesita líderes serenos y firmes. Que se echan de menos.