Archivos para el tag ‘Berlusconi’

Briatore era un tramposo

Ignacio Martínez | 17 de septiembre de 2009 a las 10:25

 

Sabíamos que Flavio Briatore era un magnífico representante de lo que Silvio Berlusconi llama la patria de Casanova, un genuino espécimen del playboy italiano, ligón, rico, ostentoso. En fin, que no se lo imaginaba uno trabajando para que la aerodinámica, el motor, la eficiencia de los mecánicos fuese la mejor. Aunque los títulos conseguidos por él con Michael Schumacher y Fernando Alonso apuntaban a lo contrario; que al hombre le daba tiempo para todo. Pero eso era con el viento a favor. Con el viento en contra, recurrió a la trampa y propició un accidente de Nelson Piquet en el gran premio de Singapur del año pasado, lo que permitió la victoria de Fernando Alonso, que casualmente acababa de repostar. Ahora ha fulminado por Renault como consecuencia del escándalo causado por la denuncia de Piquet, que es tan tonto que hasta ensayó el accidente en un entrenamiento. Briatore, por el contrario, se ha pasado de listo y de tramposo. Feo asunto, que inevitablemente también salpica a Fernando. A ver si se pasa pronto a Ferrari…

Silvio Berlusconi cada vez se parece más a Jesús Gil

Ignacio Martínez | 12 de septiembre de 2009 a las 12:05

 

Ya he escrito otras veces sobre el parecido extraordinario entre Jesús Gil y Silvio Berlusconi, salvo en la estética personal: el uno era un gordo en bermudas y el otro un pretendido dandi. En todo lo demás son idénticos, incluida su ideología o ausencia total de ideología. Es un consuelo para Marbella: si un país como Italia se ha dejado seducir por un patán como Berlusconi, que avergüenza incluso a los suyos, qué podemos reprochar a los marbelleros. Su rueda de prensa con Zapatero del jueves merece ser editada en DVD y comercializada: se llegó a autocalificar como el mejor primer ministro italiano en 150 años.

Por cierto, que el presidente del Gobierno español cayó en una trampa de este truhán: lo llevó a tomar un café a la famosa finca sarda en la que organizaba sus fiestas con velinas y prostitutas. Este encuentro se mantuvo en secreto, pero un diario propiedad del primer ministro italiano no ha tardado ni 24 horas en rentabilizar la sorprendente visita. Lo que no quisieron contar el jueves fuentes gubernamentales españolas lo contó ayer en exclusiva el diario Il Giornale, propiedad de Berlusconi, en primera página, con el título El mito de los progresistas legitima Villa Certosa. Según fuentes diplomáticas españolas, ambos líderes viajaron en un helicóptero militar desde La Magdalena hasta la mansión, situada a unos 20 kilómetros. La visita duró media hora y Zapatero estuvo acompañado por el malagueño Bernardino León Gross, secretario general de Presidencia, y por personal de seguridad, pero no por los ministros que participaron en la cumbre bilateral.

Il Giornale mete su puñal hasta el fondo: “¡Qué golpe para la izquierda italiana, que desde hace meses pinta Villa Certosa como un estudio del Satyricon de Fellini! ¡Qué golpe descubrir que quien ha visitado este lugar de perdición sea el líder más amado de la izquierda europea, uno de los más morigerados, uno que se ha ganado el apodo de Bambi y que como máxima transgresión sueña con ir a escuchar a su mujer a cantar en el coro!”.

Toda una burla de Berlusconi al presidente español.

Los signos externos del poder

Ignacio Martínez | 7 de septiembre de 2009 a las 8:07

Como una medida de austeridad, la Consejería de Justicia ha retirado los coches oficiales de los que disponían los juzgados de guardia y ha restringido el uso de taxis. La decisión ha provocado protestas de funcionarios y magistrados de estos órganos judiciales. Este asunto tiene fondo. Un antiguo delegado de una consejería de la Junta en una provincia del litoral andaluz me confesó después de dejar el cargo que lo que peor llevaba con su cambio de actividad era no tener coche oficial. La razón fundamental por la que este dirigente socialista lamentaba haber perdido su automóvil con chófer era lo difícil que resultaba aparcar y llegar puntual a sus citas. Ignoro si también añoraba el ex delegado este signo externo de poder al que tan aficionados somos los latinos. Y no sólo los latinos, la ministra alemana de Sanidad, la socialdemócrata Ulla Schmidt, se vino en julio de vacaciones a España y se hizo acompañar por su Mercedes oficial. Se supo porque se lo robaron, aunque los ladrones ante el escándalo que se formó lo abandonaron rápidamente.

Hay casos peores: ya saben que el primer ministro italiano Berlusconi hasta utilizaba los aviones oficiales para desplazar a su finca de Cerdeña a los invitados a sus fiestas, acompañantes incluidas. Esto es subir de categoría los desplazamientos. Lo que me recuerda el caso de un comisario europeo, también latino, que dejó atónito al servicio jurídico de la Comisión cuando llegó a Bruselas en 1986. Entre la lista de artículos que todo funcionario comunitario puede comprarse sin IVA para su uso particular figuraba un vehículo. El comisario en cuestión mandó los papeles de ¡un avión! Después se sesudos informes, el servicio jurídico admitió el avión como vehículo de uso privado, porque no contradecía la letra del reglamento.

He leído no hace mucho que el parque móvil de todas las comunidades autónomas lo componen 1.220 coches. Así a bulto, parecen más. En todo caso resulta obscena la ostentación de coches oficiales en los actos de partido, cualquiera que sean sus siglas. Impresiona ver una larguísima fila con decenas de coches de ayuntamientos, diputaciones o consejerías, con sus respectivos chóferes. La presencia de numerosos cargos institucionales provocó este efecto en la reunión del Comité director del PSOE que ratificó en abril en Sevilla la candidatura de Griñán a la presidencia de la Junta. El asunto no es privativo de los socialistas: un accidente dejó el coche oficial de una concejal de Málaga en estado de siniestro total cuando lo utilizó un día de temporal para acudir a Sevilla a una reunión de la ejecutiva regional del PP.

Ahora que se habla tanto de austeridad, este asunto se presta al ahorro. No sería ninguna originalidad. He visto en los 90 llegar al primer ministro Poul Schlüter al Parlamento danés conduciendo su automóvil. Y el utilitario de Jean-Luc Dehaene, primer ministro belga en esa época, con su propietario al volante, salía en la televisión belga tanto como aquí el de María José Campanario a la salida de Ambiciones. El campechano primer ministro hacía declaraciones sin bajarse, con la ventanilla bajada. Jorge Muñoz informaba el sábado en el Diario de Sevilla de los recortes que la Consejería ha planeado para los juzgados. ¿Una medida prudente? Sería creíble si la Junta deja su parque móvil en la mitad o la tercera parte. Aunque esté tan difícil encontrar aparcamiento.

Risto Mejide: nos gusta la basura

Ignacio Martínez | 3 de septiembre de 2009 a las 13:43

 

Nos gusta la basura, nos define, nos dibuja. Risto Mejide, uno de los ídolos de la afición populachera no ha podido regresar con mejor pie a la programación de Telecinco. Un promedio de 3.168.000 espectadores siguieron ayer la primera entrega de su programa G-20, El grupo al que a nadie le gustaría pertenecer, lo que la convirtió en la emisión más vista del día, con un 21,9 % de cuota de pantalla. El primer proyecto televisivo en solitario del publicista que se dedicaba a poner como los trapos a los participantes en Operación Triunfo, ha conseguido el interés de la audiencia: Ahora pone como los trapos a gente de más rango. La emisión consiste en hacer una lista diaria de los 20 personajes peor valorados por el tal Risto en sus actuaciones públicas. Se elige el momento menos afortunado del protagonista y se le sacude.

El programa de ayer arrancó con una lista encabezada por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, con la polémica sobre si hubo improvisación en la prestación de 420 euros para los parados sin ingresos, seguido por la dirigente socialista Leyre Pajín, número tres del PSOE. El presidente Zapatero apareció en sexto lugar, tras la periodista Lidia Lozano, el senador del PNV Iñaki Anasagasti y el campeón de Fórmula 1 Fernando Alonso. El programa es malo con avaricia. Mediocre realización y falta absoluta de tablas de Mejide son algunos de los ingredientes de la nueva aportación de Tele 5 a la cultura nacional: ¡Gracias Berlusconi!, te debemos mucho chaval.

Jamón jamón

Ignacio Martínez | 13 de julio de 2009 a las 8:40

A Obama no le gustan las cumbres internacionales. La manera en que están organizadas, su eficacia. Aleluya. Estas misas concelebradas tienen mucho de espectáculo y escasa emoción. Todo está decidido cuando llegan los líderes. Durante semanas sus ayudantes personales, a quienes se llama sherpas en el argot diplomático, han perfilado las posiciones, negociado los detalles y redactado el comunicado final. Los titulares vienen para la foto de familia, la gracieta, los paseos a dos o en grupo, para hacer amigos y realizar declaraciones efímeras, que no tienen como objetivo la posteridad, sino el telediario de esa noche.

Los líderes del mundo se emplean a fondo para agradar a sus colegas. No siempre con fortuna. En la primera cumbre de la OTAN a la que asistió Bill Clinton, en enero de 1994, protagonizó una buena metedura de pata con el canciller alemán Kohl. Le dijo que se había acordado de él mientras veía en la televisión un combate de sumo, la lucha japonesa. Kohl puso mala cara y el presidente americano se percató de que le había llamado voluminoso y se arriesgó aún más para arreglarlo: “Bueno, usted y yo somos los más gordos aquí”.

En su primera cumbre europea, en Corfú en 1994, Berlusconi llamó la atención por su exagerado maquillaje, su pelo teñido, su chaqueta cruzada y sus zapatos relucientes, que parecían de charol, según la descripción que hace Amalia Sánchez Sampedro en su libro Pendientes de la noticia. Berlusconi ha dado días de gloria a los fotógrafos de las cumbres: en Cáceres, durante la presidencia española de la UE en 2002, en un consejo informal de Exteriores, le puso los cuernos con el índice y el pulgar al anfitrión Josep Piqué, desde la segunda fila de la foto. Más gratos eran los jamones de pata negra que Felipe González regalaba a Kohl en las cumbres bilaterales. Cuando llegó Aznar, como no había química entre ellos, el presidente español buscó la física: subió a dos el número de jamones y añadió una caja de Vega Sicilia. El canciller no había empezado con buen pie: en su primera cumbre bilateral, en 1996, llevó a Aznar a Heidelberg, en cuya universidad había estudiado Ciencias Políticas. Y le invitó a una caña, pero a Aznar no le gustaba la cerveza negra preferida por Kohl y hubo que cambiársela por una rubia.

Obama se ha ido la semana pasada de L’Aquila decepcionado por tanta pose y tanto gasto. Ya conoce casi todos los formatos: cumbres del G-8, OTAN, G-20, con la Unión Europea y con los países americanos. Ahora apuesta por amortizar el G-8, que se ha quedado pequeño y obsoleto. Entre sus remedios incluye la revitalización de la ONU. Una buena idea, aunque dudo que ninguno de los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad renuncie a ese privilegio. Pero es cierto que a las cumbres les sobra retórica y les falta eficacia.

Suecia, a los mandos de la Unión Europea

Ignacio Martínez | 3 de julio de 2009 a las 11:07

”Topolanek

 

La presidencia checa de la Unión ha terminado, clama con alivio mi colega Jean Quatremer en su blog. Han llegado los suecos con su sentido de la eficacia. Es una buena noticia: aunque no estén en el euro, son de un euroescepticismo suave. Los checos, por el contrario han practicado una eurofobia y un amateurismo sin par hasta que su Parlamento pronunció un voto de censura contra el primer ministro Topolanek a finales de marzo. Ya saben, Topolanek era el sujeto que hacía exhibición de sus partes nobles en una foto de las fiestas que daba Berlusconi en su mansión de Cerdeña. La presidencia de Jan Fischer ya fue otra cosa a partir del 9 de mayo. Pero Topolanek quiso sacar una nota de apoyo a Israel en su invasión de Gaza y no mostró ninguna inquietud cuando se produjo el conflicto del gas entre Rusia y Ukrania, que dejó sin suministro a media Europa del Este. Hace menos daño en las fiestas de Berlusconi.

La vida no es como el fútbol

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2009 a las 6:55

Estos días son de catarsis nacional. La selección era invencible; el Barça, campeón de Europa, y el Madrid está comprando a los jugadores más caros del mundo, que luego se pagarán vendiendo camisetas, alentando leyes fiscales que beneficen a sus estrellas y recalificando terrenos. Total, que éramos los amos del planeta futbolístico y un primo de Javier Arenas y 10 yanquis más nos dieron el miércoles un repaso. El tal Bocanegra parecía Beckenbauer, siempre salía con el balón jugado. Los americanos se encomendaron a la doctrina Obama, yes we can, nos advirtieron que podían y no nos los creímos.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, lleva tiempo advirtiendo para qué quiere la bomba atómica. Ayer pidió a Obama que se disculpe por haberse inmiscuido en los asuntos internos de Irán, por su timidísimo apoyo a los manifestantes. Un amigo mío sostiene que el problema no es que alguien tenga armamento nuclear, sino si es de los buenos o de los malos. Asunto en el que mi amigo y yo no nos ponemos de acuerdo: a mí me parece muy mal que Israel tenga un arsenal con 200 cabezas nucleares y que nadie se lo reproche.

En lo que mi amigo y yo estamos de acuerdo, sin embargo, es que Ahmadineyad es de los malos. Se le han echado a la calle miles de personas para protestar por el pucherazo en las elecciones del 12 de junio y sus esbirros han matado a varias decenas. Al principio sostuvo que los manifestantes eran como hinchas del fútbol que desfogaban su pasión. Una universidad británica ha comparado las elecciones de 2005 y las de 2009 en Irán y ha llegado a la conclusión de que hubo tongo: Ahmadineyad sacó 13 millones de votos más que todos los conservadores juntos en 2005. Seis futbolistas de la selección de Irán en la Copa Confederaciones lucieron brazaletes verdes, como los manifestantes. Ahmadineyad es aficionado y se llevó un disgusto tremendo al verlo: a cuatro los han echado del equipo nacional.

Berlusconi también es aficionado. De hecho, es el dueño y presidente del Milan, uno de los clubes más grandes del mundo, que ha vendido a Kaká al Real Madrid. El primer ministro italiano reconoció esa venta tras las elecciones europeas, para evitar que los tifosi le castigaran en las urnas. Juego defensivo, como el de Rajoy con Bárcenas. El presidente del PP, que es seguidor del Madrid, está retrasando apartar a su tesorero, por si el Supremo lo exonera después de investigarle. A los aforados como este senador los juzga el Supremo. Hay quien piensa que es una ventaja, porque son jueces más malos. Por impericia: no están acostumbrados a instruir causas. Pero hay quien opina lo contrario, que pueden resultar demasiado buenos. El que instruirá el caso Gürtel estuvo en el Consejo el Poder Judicial a propuesta del PP. ¿Se habría aceptado en la Copa Confederaciones que a España la arbitrase un referee español? La vida, después de todo, no es como el fútbol.

Retrato de Berlusconi

Ignacio Martínez | 6 de junio de 2009 a las 10:59

Las fotos que ayer publicó El País de las fiestas en la casa particular de Berlusconi en Cerdeña, en una finca de 60 hectáreas, serían banales o una intromisión en la vida privada del magnate, si no fuese porque se trata de un primer ministro en ejercicio, que utiliza el avión oficial para transportar a sus invitados, ya sean amigos de su edad, jovencitas o saltimbanquis. Y a las fuerzas de seguridad para protegerlo. El PP, que tanto ruido ha hecho en España por el uso de un avión oficial por parte del presidente del Gobierno para ir a los mítines de campaña, no ha dicho ni ‘mu’ sobre este exceso de su socio en el PPE. Las actitudes privadas de los invitados de Berlusconi, las jovenes desnudas, el ex ministro conservador checo Topolanek con el ‘pene extraído’, no se compadecen con las posiciones conservadoras en materia de costumbres que se gasta el presidente del Consejo de Ministros italiano. La vida es así de contradictoria.

Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.

Y Trillo sin dimitir

Ignacio Martínez | 17 de abril de 2009 a las 9:37

Debe ser terrible lo que están pasando las familias de los 62 militares españoles muertos en el accidente del avión Yakovlev 42 que se estrelló en Turquía en mayo de 2003. Es una ignominia que un general español se llevara 30 cadáveres sin identificar y el Ejército los entregara a los familiares poco menos que por sorteo. El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desvela que actuó tan a la ligera porque estaba presionado por las autoridades del Ministerio para llegar a tiempo al funeral de Estado. Y aquí ya estamos hablando de otra cosa. De unas responsabilidades que van más allá del comportamiento de este militar y sus ayudantes.

Me sorprende que el ministro de Defensa de entonces, Federico Trillo, siga en la política activa. Y con una actitud dura e intolerante con los errores de los demás, por cierto. En ningún país de Europa eso sería posible. Ni en la Italia de Berlusconi. No es cierto el argumento de que la responsabilidad política ya está saldada por las elecciones de 2004, que perdió el PP. No. Las repetidas victorias de Gil en la Marbella en los 90 no le daban legitimidad a sus tropelías. La elección de Trillo como diputado por Alicante en 2004 y 2008 tampoco le exonera de su culpabilidad en este caso.

En el accidente cerca del aeropuerto de Trebisonda murieron 75 personas. Es la peor tragedia del Ejército español en tiempos de paz. El Ministerio de Defensa alquiló un avión chatarra de fabricación soviética, con 20 años de antigüedad y escaso mantenimiento. Aquel fatídico viaje, junto a 12 miembros de la tripulación ucranianos y uno bielorruso, lo realizaban 62 militares españoles que llevaban cuatro meses y medio de misión con las fuerzas de mantenimiento de la paz en Afganistán. Cuando vieron el avión alguno de los forzados pasajeros se resistió a montarse. Otros mandaron mensajes muy desesperanzados a sus familiares: “Reza por mí, porque el avión es una mierda”, “son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite”, “la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”, “quieren que volvamos en una tartana”.

Hubo catorce quejas previas al accidente por este tipo de aviones, cuya contratación se hacía dentro de una lista de la OTAN. Pero se siguieron utilizando sus servicios, mientras que Noruega canceló el contrato tras una reclamación que decía: “Salía aceite de los motores, pasamos mucho miedo, no dábamos crédito a lo que vimos, había paneles sueltos y cables pelados”. No. La responsabilidad política por la muerte de estos 62 militares no se salda con unas elecciones, ni con cien. Se salda con una dimisión.

¿Dimitir de qué? De su puesto en el Congreso. Hace tiempo que debería haberse retirado de la vida política. El accidente del Yak 42, el trato a las víctimas y a sus familiares no es un desliz.