Archivos para el tag ‘Betis’

Divorcios y suicidios

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 11:03

La gente se está animando otra vez a divorciarse en España. Es una tendencia nacional a la que no es ajena Andalucía. Todavía no estamos en las cifras de 2006, antes de la crisis, época en la que se hacía todo más alegremente y eso también. Pero estamos saliendo del bache en el que caímos a partir de que estallara la burbuja hipotecaria americana. Entonces, el personal se asustó y decidió que penas con pan son menos. Es curioso que mucho antes de que las autoridades y organismos internacionales detectaran la magnitud de la hecatombe económica que se nos venía encima, la gente corriente se abstuviese de emprender la costosa aventura del divorcio. Recuperados del susto, los interesados empiezan a animarse. Otra vez por delante de las estadísticas oficiales, que nos hablan de ruina en la Bolsa, en los mercados de deuda, de falta de solvencia en la banca y todo lo que ustedes saben. Según este particularísimo baremo, hay quien percibe una cierta mejoría. Un brote verde, si nos lo queremos tomar con buen humor.

Por el contrario, en Grecia se han duplicado los suicidios desde que empezó la crisis. Y eso es una tragedia sin paliativos. Se calcula que al año se suicida un millón de personas en el mundo. Que no es mucho, según se mire, comparado con los 7.000 millones de habitantes del planeta. Pero es que en Grecia, por decirlo en lenguaje llano, no era costumbre. En Europa son los países nórdicos con largos inviernos oscuros o las repúblicas de la antigua Unión Soviética los que tienen más altas tasas de suicidio. Y por el contrario, en los soleados países mediterráneos, de Grecia a Portugal, pasando por Italia y España, el carácter alegre, el clima o los lazos familiares lo han convertido en una rareza. En América, el número de suicidios en Estados Unidos duplica o triplica a los de los países latinoamericanos. Y en todos los casos, menos en China, la tasa de suicidio es extraordinariamente más alta entre los hombres que entre las mujeres. Es un brote negro, con el que no caben bromas.

El divorcio a la española está teniendo esta temporada un curioso fenómeno en el mundo del balompié. El presidente del Real Madrid vivía feliz, presumiendo del mejor entrenador del mundo, porque las encuestas decían que los madridistas estaban a muerte con el malaje Mourinho. Pero perdieron cuatro puntos en dos partidos y esos mismos sondeos detectaron que un porcentaje de aficionados dispuesto a pasar página. La fidelidad del hincha es con los colores. A los entrenadores les pasa como a los presidentes de Gobierno, que casi siempre son despedidos con malos modos. O como a los presidentes de los clubes. ¿Se acuerda alguien de Lopera, con la euforia del Betis líder de la Liga? Ya saben, aquel que se decía el salvador del club verdiblanco; que amenazaba con irse y que se acabara el mundo. De todo se recupera uno en la vida. Hasta de una crisis económica como esta. Suicidarse es un atraso.

Mucho Barça

Ignacio Martínez | 13 de enero de 2011 a las 13:00

Soy del Betis, como se sabe. Ayer vi el partido de Copa contra el Barcelona y me encantó. Bueno, me encantó hasta el 3-0. El Betis jugó como el Barça y perdió como el Madrid. Quiero decir que jugó bien al fútbol y el partido dio gusto verlo. Y, total, perdió por lo mismo que el Real Madrid, pero jugando mucho mejor. Sin comparación. Por otro lado, y dicho sea de paso, el Barça es mucho Barça. Así se pierde. Añado que sin patadas, empujones, malos modos y esas cosas de la soberbia moudridista.

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La tragedia griega del Betis

Ignacio Martínez | 21 de junio de 2010 a las 15:08

El final de la Liga en Segunda, con más tragedias que alegrías, nos deja un sabor amargo. Y me disculpo de antemano, porque les voy a escribir un artículo fijo en mi calendario particular. En realidad, un servidor tiene dos artículos de plantilla todos los años. El primero en febrero, cuando los gaditanos preparan su carnaval y los rocieros peregrinan a La Candelaria. Año tras año, me asalta la misma sorpresa por esas fechas: resulta que el Porompompero, Bulería bulería o Marinero de luces han tenido más importancia para la moderna historia de la región que el libro Andalucía ¿tercer mundo? Al menos es lo que establece, en su infinita sabiduría, el poder socialista que reparte los honores de las medallas y los hijos predilectos de la comunidad autónoma. El asombro me inspira un escrito anual.

El otro artículo fijo es sobre la tragedia griega de la afición bética, cuando un año sí y otro también, ve cómo su equipo del alma pasa fatigas para conservar la categoría; desciende, empatado a puntos con otro que se queda en Primera, o no asciende, empatado a puntos con uno que sí sube. En fin, la tragedia del Betis no es tanto el resultado final, como la ilusión o esperanza en que la cosa mejore, que es nula. A pesar del enfado de muchos aficionados del Cádiz con Muñoz, por el descenso a Segunda B, el desencanto gaditano no llega a tanto: he leído en la edición digital del Diario de Cádiz comentarios para todos los gustos, pero incluso los había optimistas.

La raíz de la depresión bética no está en los resultados, sino en la figura del propietario del club; un señor que lleva la gestión de manera personalista, caprichosa y a todas luces ineficiente. Pero se hizo con la mayoría de las acciones en 1992, ayudado por una ley del Deporte de 1990 y un decreto sobre Sociedades Anónimas Deportivas de 1991 muy voluntarista, que permitió la llegada de Jesús Gil y otros de su laya a la propiedad de los clubes, en algún caso sin desembolsar siquiera el dinero que les dio la mayoría. El ministro de Educación y Deportes de la época era Javier Solana, quien a partir del 92 se dedicó a la diplomacia y sobre el que ahora hay rumores acerca de su posible vuelta al Gobierno. Lo cierto es que cuando los Gil y compañía se hicieron con los clubes, de manera fraudulenta o legal, el Ministerio en su infinita sabiduría hizo un plan de saneamiento económico, que benefició sus intereses particulares.

Y encima, hubo que aguantarles la pretensión de que eran unos héroes. Este tipo de caudillo acaba procurando casi siempre su promoción personal o material. A Gil lo condenó la Audiencia de Málaga, el Supremo y la Audiencia Nacional por distintas causas. Otros han corrido mejor suerte. Los que no ganan para disgustos son los aficionados, el único activo del Betis. Un patrimonio inmaterial no debería tener dueño. Pero esto es lo que hay; la tragedia se ha repetido de manera fatal. Hasta el año que viene.

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Me alegro del Sevilla campeón de Copa

Ignacio Martínez | 20 de mayo de 2010 a las 11:58

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Tres comentarios sobre la final de Copa.

1. Soy bético, como se sabe. Pero ayer me alegré de que el Sevilla ganara la Copa. Mis amigos Antonio y Pedro, de la peña bética de Bruselas, si se enteran de esto se enfadarán conmigo. Pero qué quieren que les diga, este club adversario del mío está bien organizado y liderado, gana campeonatos, termina la Liga entre los primeros, y hace un buen fútbol con jugadores de la cantera. Mientras que el Betis liderado por el señor Lopera es un desastre desde hace muchos años. Aplicando aquí la misma comparación que hacía el otro día entre el Barça y el Madrid, el Sevilla es un equipo dentro y fuera del campo y el Betis ni dentro ni fuera. Otra cosa es la opinión que me merece el presidente del Sevilla en su ejercicio profesional privado y en su comportamiento público. Lo del sombrero de ayer no es sólo una superstición, es una catetería.

2. Hasta en esto le gana Arenas a Griñán. Arenas es sevillista y Griñán del Atlético de Madrid. Sin  comentarios.

3. Me gustó mucho el ribete de las camisetas del Sevilla. Verdiblanco. Muy andaluz. Muy bético.

Laporta y el complot judeo masónico nacional

Ignacio Martínez | 2 de febrero de 2010 a las 10:27

Me gusta el Barça de Guardiola. Me encanta. No sólo porque juega mejor al fútbol que nadie en el mundo. También porque prefiero el espíritu de equipo, el esfuerzo colectivo, la ausencia de divismo como valores esenciales para un equipo de fútbol y para cualquier tarea de la vida. Desde luego lo prefiero a la cultura especulativa, la estrategia del pelotazo con la chequera en la mano que significa Florentino Pérez y sus estrellas del Real Madrid. Aunque también me gusta el Madrid cuando juega como el sábado y disfruté con el taconazo de Guti. Yo, como se sabe, soy bético; así que lo mío tiene poco remedio. Tan poco remedio, que también me gustó el taconazo de Navas y el gol de Negredo…

Hecha esta introducción, insisto en que me gusta el Barça de Guardiola. O sea, que no me gusta el Barcelona de Laporta. Y tipo chocante. Si los árbitros le benefician, como pasó el sábado, denunciarlo es una especie complot judeomasónico nacional. Los árbitros casi siempre que tienen dudas pitan a favor del equipo fuerte. Tanto que una vez que le pitaron injustamente a favor una jugada de estas al Sevilla, hace unos años, creo que contra el Recre, un jugador sevillista resolvió la polémica con bastante arte: “hasta en eso se nota que ya somos un equipo grande”.  Lo de Laporta no tiene nombre. Siempre empeñado en que la caverna nacional está intrigando contra él, pobrecito mío. Y todo por el 2 a 6 del Bernabeu. Supongo que incluso gente como yo, que tanto celebramos ese resultado.

Por cierto. Ya que estoy con el fútbol, añadiré que me pareció que Cristiano Ronaldo soltó el brazo contra el jugador del Málaga de manera instintiva, para zafarse del placaje que le estaba haciendo. No sé si es para roja, pero creo que no es para dos partidos. Los árbitros deberían proteger a los Messis y a los Ronaldos de tanto jugador de rugby.  Eso estaría bien.

Y a ver si Laporta se marcha de una vez, se dedica a la política que es lo suyo y nos deja disfrutar del fútbol sin invocar tensiones territoriales. El diputado Laporta no se entera de que el Barça de Guardiola tiene muchos cientos de miles de seguidores en toda España.

Resistencia pasiva

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2009 a las 12:00

Aminatu Haidar ha puesto de moda una fórmula de protesta que es antigua y noble: la resistencia pasiva. Frente a quienes utilizan la violencia o la coacción para protestar por sus problemas y exigir soluciones, he aquí una práctica pacífica y eficaz: Marruecos ha perdido por completo la batalla de la imagen en este caso. Sobre todo en España, la antigua potencia colonial, en donde el Sahara levanta simpatías en todas las clases sociales e ideologías. El rey Mohamed VI ya puede ir despidiendo al asesor a quien se le ocurriera la brillante idea de quitarle el pasaporte a Haidar y deportarla a España. Se ha pasado de listo. Esta causa es dramática, porque se juega la vida de una persona y la soberanía de su pueblo.

Hay dramas laborales, más domésticos pero igualmente trascendentes, para los que sería bueno cambiar de estilo de protesta. Por ejemplo, que cuando haya un conflicto laboral de importancia en Cádiz, no lo paguen los ciudadanos que cruzan el Puente Carranza. Pero no. No hay protesta que se precie, de Delphi, Astilleros o lo que se tercie, que prescinda de perjudicar a los ciudadanos que utilizan el puente para entrar o salir de Cádiz hacia la Bahía. En Sevilla hace justo una semana el gremio del taxi hizo una protesta sencillita: bloquearon durante toda la mañana el tráfico en el centro de la ciudad. En Granada, los trabajadores del Metal llevan un año de manifestaciones por la Gran Vía, convertida en la carrera oficial de cualquier conflicto, un protestódromo que consigue fácilmente provocar un caos de circulación en toda la capital. El secuestro de ciudadanos indefensos es el método más cómodo y fácil, pero no el más barato, ni en términos económicos, ni de imagen para sus autores.

Hay otros asuntos menos dramáticos, pero de honda repercusión social, en los que se intenta encontrar un protocolo de actuación ingenioso y no violento. Una mayoría de béticos, enfrentados al propietario de la mayoría de las acciones del club, no sabe cómo hacerle ver a Lopera que se vaya. Porque, además, al afectado no hay quien lo eche; se agarra a sus acciones como el tío Gilito a sus dineros. Muchos béticos han decidido no ir al Estadio Villamarín a ver a los partidos. Y hace dos semanas, unos miles de seguidores tardaron veinte minutos en entrar al campo. Sobre ambas medidas hay división de opiniones. Pero tengo un amigo bético que afirma tener la solución. Sostiene que hay que ir al campo, siempre. Y que hay que animar al equipo. Pero no se olvida del enemigo público número uno de la hinchada: “No habría que entrar en estadio hasta el pitido inicial. O sea, que cuando empiece el partido no haya en el campo ni un alma; la grada vacía. Y no esperar veinte minutos, ni uno siquiera, para entrar; así Lopera sabrá que está solo, pero el equipo muy acompañado”. Ya ven que hay resistencias pasivas imaginativas.

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Los mitos del fútbol

Ignacio Martínez | 30 de agosto de 2009 a las 12:57

Con la victoria de ayer del Real Madrid ha empezado la Liga de fútbol en España y vuelven los mitos. Algunos son nuevos en el campeonato, gracias al presidente del Real Madrid, cuya gestión desmiente que este país se encamine hacia una nueva economía, más sostenible. Las masas populares han llenado el Bernabeu en la presentación de las nuevas estrellas merengues, fruto de una estrategia especulativa, que ya puso en práctica Florentino Pérez durante su primer reinado. A nadie le inquieta quién paga la factura. Con el entusiasmo que la fórmula genera en la afición, todo vale.

No es sólo un mal español. La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, acaba de hacer honor a otro mito: habría sido una magnífica alcaldesa de Marbella en la era gilista, por su desahogo verbal, su escasa formación y su silicona carnal. Se va a gastar 600 millones de pesos anuales, casi 110 millones de euros, unos 18.150 millones de pesetas, para que los partidos de la liga argentina se televisen en abierto. Su argumento es que la democracia está incompleta si no se garantiza a los ciudadanos el acceso a los bienes fundamentales. ¿La buena mujer equipara el fútbol con el empleo, la sanidad o la educación? No. Va más lejos; lo compara con la libertad y con la vida: “Ahora se secuestran los goles como la dictadura militar de 1976 a 1983 secuestró a 30.000 argentinos; no quiero más secuestros, quiero una sociedad libre”. Ahí queda eso. Aunque Maradona no le ha ido a la zaga a la doña: ha dicho que Argentina es una sociedad más democrática después del acuerdo gubernamental.

Con la Liga vuelven otros mitos. Aquellos que relacionan el fútbol con la política. Una encuesta del CIS de 2007 establecía que el Real Madrid era el equipo con mayor número de seguidores en toda España, con un 32,8% de los aficionados, seguido por el Barcelona (25,7), Valencia (5,3), Bilbao (5,1), Atlético de Madrid (4,3), Betis (3,3), Zaragoza (2,7) y Sevilla (2,3). Lejos quedaban Málaga (0,7), Cádiz (0,6), Huelva (0,4), Almería (0,3) y Jerez (0,1). Ese barómetro revelaba que la izquierda es claramente culé y la derecha, merengue. Parece un tópico: Zapatero es del Barça y Aznar del Madrid, pero dice el estudio que el margen de error es del 2%. Y, por otro lado, los mitos no se discuten. Ha empezado la Liga, que los dioses repartan suerte.

Pida dos deseos

Ignacio Martínez | 7 de agosto de 2009 a las 15:15

Si en Soria lo que desean es el mar y el Orfeón donostierra, ¿qué es lo que usted desea para su tierra, su pueblo, su equipo de fútbol, su partido político, su familia, su vida en general? Que necesitan Andalucía, Cataluña, Málaga, Sevilla, Cádiz, Granada, Ronda, Algeciras, el Betis, el Real Madrid, la sanidad o la educación. Se abre la sesión de comentarios.

El Jerez en Primera. El Betis tiene que subir en el campo

Ignacio Martínez | 26 de julio de 2009 a las 12:08

 

En enero de 1999, el Betis entrenado por Javier Clemente perdió en el campo del Valladolid. Pero el entrenador del equipo castellano, Sergio Kresic, se equivocó y tuvo en el campo durante unos minutos a un jugador extranjero de más. No pasó nada en ese tiempo; no hubo goles, ni jugadas trascendentes, y el Valladolid retiró a uno de los extranjeros. Ya habían ocurrido en algunas ocasiones lances parecidos: a Valdano le pasó dos veces, entrenando al Madrid y al Valencia, y a Héctor Veira en el Cádiz en la temporada 1991-92. En todos esos casos, los errores se pagaron con multas. Pero el Betis en el partido con el Valladolid hizo algo que nadie había hecho antes: impugnó el resultado y reclamó los tres puntos y un resultado de 0-3. El reglamento le amparaba. La deportividad, no. Nos dieron los tres puntos y aun así bajamos aquella temporada, que habíamos jugado la Recopa. También hemos bajado esta temporada, a manos del Valladolid, por cierto.

No hemos aprendido nada. De los puntos en los despachos hemos pasado a los ascensos en los despachos. Un abogado, que no se sabe para quién trabaja, ha presentado una reclamación contra el Jerez, por no sé qué asuntos administrativos y contables. Se supone, no sé por qué, que el beneficiado de un descenso del Jerez a Segunda B sería el Betis. Pienso que sería más lógico que beneficiara al equipo que ha quedado cuarto en Segunda. En todo caso, me pega que detrás de esta maniobra está el todavía dueño de la mayoría de las acciones del Betis, Manuel Ruiz de Lopera. Es su estilo inconfundible. Sinceramente, prefiero que ascendamos jugando mejor que los demás en Segunda. Como ha hecho el Jerez la temporada pasada: por eso se merece jugar este año en Primera.

Medel, el maquinista de la fusión

Ignacio Martínez | 22 de julio de 2009 a las 8:07

Todo el mundo repite que Braulio Medel consigue continuar en el cargo de presidente de Unicaja, por la fusión con Cajasur y Jaén. Es cierto. El proceso de renovación de cargos que se iba a poner en marcha en agosto le iba a dejar fuera, por haber agotado el máximo legal permitido. La fusión para crear Unicajasur o Caja de Andalucía, como quiera que se llame en el futuro, le permite parar el reloj. Supongo que este cambio de situación le satisface, aunque estoy seguro de que mucho más le complace poder llevar a cabo un importante proceso de concentración entre cajas andaluzas, algo que viene predicando desde que hace 22 años llegó a la presidencia de la Caja de Ronda. Ahora se convierte en piloto de excepción de la fusión que acaba de ponerse en marcha, para satisfacción propia y ajena. Y entre la ajena, estará el presidente Griñán.

Catedrático de Hacienda Pública y Derecho Fiscal en la Facultad de Económicas de Málaga, Medel se ganó fama de riguroso en los seis años que estuvo en la Junta de Andalucía, como director general y viceconsejero de Economía. En 1982, en el primer Gobierno andaluz, fue director de la Oficina de Planificación. Ya entonces era como ahora; solvente, culto, introvertido, desconfiado. No ha cambiado gran cosa. Llegó a regalarle a uno de sus consejeros La crisis fiscal del Estado del economista James O’Connor, para convencerle de que el despilfarro lleva al desastre. Durante los locos años 2000 se le censuraba que no hubiese lanzado a Unicaja a una fuerte expansión. Un defecto que se convirtió en virtud cuando la crisis se comió la solvencia y liquidez de gestores y entidades menos rigurosos.

Su afición por las amonestaciones ha marcado su carácter y, quizá, su semblante: hace años, en Filadelfia, el cliente de un local de folk&country le abrazó emocionado, al confundirle con un famoso telepredicador norteamericano. Cuando en 1987 decidió irse del Gobierno autonómico, se pidió la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda, la más fuerte de la región. El puesto le permitió cuatro años después liderar la fusión de cinco instituciones de Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Cádiz que dio lugar a Unicaja. Una experiencia que le será ahora muy útil.

Medel es el único presidente que queda en el cargo de los seis que había en la región cuando Manuel Chaves lanzó en febrero de 1999 la idea de una caja única andaluza. Una propuesta inspirada en la filosofía del profesor de economía y hacienda, que pasó de la teoría a la práctica en la administración pública y de ahí a la gestión privada. Esta fusión, a la que todavía le puede faltar alguna pata, es un buen final para su carrera. ¿2009 es su gran año? Braulio no suele exteriorizar alegrías ni penas, pero se ha llevado un buen disgusto con el descenso del Betis. Ni los buenos pilotos están a cubierto de estos accidentes.