Archivos para el tag ‘Bibiana Aído’

No es lo mismo

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2011 a las 20:24

Rubalcaba reivindica la política y a los políticos. Y lo explica. No es lo mismo Olof Palme que Jean-Marie Le Pen, dijo en el discurso del sábado pasado. No es lo mismo Lula que Thatcher, no es lo mismo Obama que Sarah Palin, no es lo mismo Felipe González que Bush hijo. Las comparaciones son odiosas, pero los ejemplos ayudan. El nuevo líder de los socialistas quiere decir que no todos los políticos son iguales.

Un militante amigo mío ha aplicado el método de Rubalcaba al propio PSOE, mayormente en Andalucía. Les resumo el resultado. No es lo mismo Elena Valenciano que Bibiana Aído o Leire Pajín para transmitir aplomo. No es lo mismo como portavoz parlamentario Eduardo Madina que Mario Jiménez. No sería lo mismo como secretaria de Organización regional Micaela Navarro que Susana Díaz. No fue lo mismo como presidente del Parlamento Javier Torres Vela que Mar Moreno. No son lo mismo en Málaga Fernando Arcas o y Josele Román que Miguel Ángel Heredia y Paco Conejo.

No es lo mismo como consejero de Economía Pepe Griñán que Magdalena Álvarez. No es lo mismo como consejero de Innovación Paco Vallejo que Antonio Ávila. No sería lo mismo como secretario de Sevilla Luis Navarrete que José Antonio Viera. No es lo mismo descartar como consejera de Granada a Teresa Jiménez que hacerlo con Clara Aguilera. No es lo mismo como director del gabinete del presidente Lolo Cervera que Rosita Castillejo.

El mismo autor de esa tesis sostiene que hay gente que vale mucho, mal ubicada. Ejemplo. Pepe Díaz Trillo, persona culta y buen poeta, que protagonizó en un debate parlamentario un simpático incidente con la presidenta de la Cámara, porque le soliviantó que le dijera que fuese terminando a la mitad de un poema de Machado, sería un excelente consejero de Cultura. Mejor que Plata. Y, en sentido contrario, Paulino haría una magnífica labor en Medio Ambiente; mejor que Díaz Trillo. Parece como si una fuerza gravitatoria obligara a que el consejero de Cultura fuese de Málaga y el de Medio Ambiente de Huelva, como si Picasso y Doñana alteraran el ánimo de quien decide. Pero no todo el mundo sirve para cualquier cosa. Como dice Rubalcaba, no es lo mismo.

Tú no eres de los nuestros

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2010 a las 11:23

El Gobierno y el Partido Socialista han concedido gran importancia a la quinta cumbre de Mujeres por un mundo mejor España-África celebrada en Valencia este fin de semana. En la clausura, el presidente del Gobierno ha dicho que la igualdad es una de las claves para un mundo mejor. La igualdad de género. Porque Zapatero, campeón de múltiples causas sociales, no incluye en ese catálogo a otras fuerzas políticas. No se comporta igual si actúa en territorio hostil o bajo jurisdicción socialista. En la apertura de esta cumbre, presidida por la reina Sofía, la alcaldesa de Valencia se quejó de que no se hubiese invitado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el máximo representante del Estado en Valencia. Ya sabemos que está manchado por el caso Gürtel, que era amiguito del alma de uno de los capos de la trama corrupta y demás, pero no está imputado y sigue siendo la máxima autoridad en su región.

Se le respondió a Rita Barberá que se trataba de un encuentro de mujeres, y la alcaldesa de Valencia preguntó por qué iba el presidente del Gobierno a la clausura. La contestación de La Moncloa fue que anteriores cumbres en Mozambique, Liberia o Níger también las clausuraron sus presidentes. Argumento que está muy bien, pero tiene dos agujeros notables. Los presidentes de esas naciones africanas son jefes de Estado y su equivalente en España es el rey Juan Carlos. Y en esos países, como se sabe, no hay comunidades autónomas, con sus poderes y representación política. Si este encuentro lo hubiese organizado Bibiana Aído en Andalucía, habría invitado al presidente Griñán. Seguro. Y habría hecho muy bien. Luego en Valencia se ha cometido un desliz.

El asunto recuerda otras peripecias más cercanas. La deslealtad institucional es una práctica extendida. A una amiga que trabajaba en una empresa pública de la Junta le encargaron la organización de una conferencia en Jaén, cuando el alcalde era del PP. Le pusieron sólo una salvedad: que el alcalde no fuese por allí. Y se trataba de un encuentro científico y tecnológico, no de género. Y en Málaga, la ministra de Fomento Magdalena Álvarez inauguró durante su mandato un tercer carril en la ronda este de la ciudad sin invitar al alcalde popular, pero no se olvidó de la secretaria del PSOE y los diputados de su partido.

Pero también hay muchos casos y graves de tú-no-eres-de-los-nuestros en la acera contraria. Camps, sin ir más lejos, ha tenido durante meses a Leire Pajín sin escaño en el Senado, en representación de la comunidad autónoma valenciana. Era su pequeña venganza personal por verse implicado en el caso Gürtel. Y la semana pasada, el ex ministro de Aznar Jaime Mayor Oreja afirmó que ETA y el Gobierno son aliados potenciales. Una declaración que coincide infelizmente con los más duros de la banda, que sostienen que hay que seguir matando porque el Gobierno volverá a negociar. El presidente del PP vasco, Basagoiti, ha desautorizado a Mayor, pero Rajoy se ha evitado ese mal trago.

Ahí siguen PSOE y PP. Sin enterarse de que este tipo de sectarismos atenta contra los intereses generales. De todos y todas.

Espada de fuego contra el aborto

Ignacio Martínez | 19 de junio de 2009 a las 6:35

Dos de los mejores colaboradores de monseñor Rouco Varela han sido noticia en los últimos días. Primero Federico Jiménez Losantos ha anunciado que va a crear una nueva cadena de radio, que se llamará esRadio, en la que trabajará con César Vidal y Luis Herrero. Tienen algunas concesiones hechas por los gobiernos de Aguirre y Camps. Alguna más que caerá y van a trasmitir por internet. Un palo para la Cope. Rouco pierde al campeón de la última cruzada de su Iglesia contra los infieles, aunque el propio Losantos presumiera de no ser creyente. Pecata minuta.

Pero al jefe de la Conferencia Episcopal española siempre le quedará su fiel auxiliar monseñor Martínez Camino, figura estelar del catolicismo intransigente, a pesar de su condición de jesuita: Ayer hizo una nueva aparición para fulminar la ley del aborto, después de meses de silencio en la precampaña y la campaña. La experiencia es un grado y la Iglesia española no cayó en la trampa que ladinamente le tendió el Gobierno, lanzando la reforma de la ley de despenalización del aborto justo antes de la cita con las urnas. Fue una provocación fallida. No le costaba nada al Gobierno haber propuesto la iniciativa ahora y evitar la contaminación de la campaña, que alguna hubo. En sentido contrario, si Martínez Camino hubiese dado la conferencia de prensa de ayer hace un mes, el PSOE habría sacado más votos.

Personalmente tengo un problema con esta reforma legal. Hay argumentos razonables por parte de quienes la apoyan y quienes la rechazan. Y al revés: hay puntos de vista de partidarios y oponentes con los que estoy en desacuerdo. Por ejemplo, cuando veo a Martínez Camino en la televisión rasgarse las vestiduras por el drama del aborto, pienso automáticamente en los ocho años en los que el PP estuvo en el Gobierno y ni derogó la ley aprobada durante el Gobierno de Felipe González ni se escuchó la protesta de la Iglesia. Y cuando contemplo a Bibiana Aido en la televisión balbuceando su parecer sobre los seres vivos y el derecho de las niñas de 16 años a ocultar a sus padres su embarazo y un posible aborto, me viene a la memoria el empeño de Zapatero por entrar en el libro Guiness de los récords con la ministra más joven de la historia.

Lo que todos tenemos claro es que hay que reducir los embarazos no deseados y evitar que 115.000 españolas aborten cada año; y más de 20.000 andaluzas, el 43% de ellas reincidentes. Eso sólo se consigue con formación, información y ayuda. Educación sexual en la escuela, más transparencia en la familia sobre estos asuntos, mayor complicidad de los medios de comunicación… La lista de factores que podrían ayudar es larga. Pero desde luego no incluye las amenazas de excomunión y la espada de fuego de Martínez Camino. Eso sólo sirve para marcar territorio. Y esto no es una cruzada, sino un drama.

Un ministerio sin cartera para Chaves

Ignacio Martínez | 9 de abril de 2009 a las 17:16

Anda mi colega Enric Juliana preocupado con lo que llama el Califato andaluz. El viejo poder andaluz de Rojas-Marcos en versión moderna y ejercido por Manuel Chaves desde un ministerio sin cartera. Sí. Lo que Zapatero le ha dado a Manuel Chaves es un ministerio sin cartera, sin la engorrosa función pública que pasa a los dominios de María Teresa Fernández de la Vega. Sin cartera, significa sin presupuesto. Es un ministerio, con rango de vicepresidencia tercera, político, de los de hablar, negociar, convencer. Al final ZP le ha dado a Chaves algo parecido a lo que le dio Aznar a su gran rival, Javier Arenas, que llegó a vicepresidente ‘segundo’ y ministro de Administraciones Públicas. Es como una historia en estéreo: Chaves fue ministro de Trabajo y años después lo fue Griñán, y más tarde Arenas. Arenas llegó a vicepresidente y años más tarde lo es Chaves. La crisis tiene algunos perdedores. Uno es Zarrías. No ha estado como pretendía para designar al sucesor, eso lo ha hecho Chaves en solitario. No se queda de regente. El hombre más poderoso de Andalucía se va a Madrid de secretario de Estado, en un Gobierno en el que Bibiana Aido es ministra. El mundo al revés. Otro perdedor es Arenas. ¿Ahora quién es el tiranosaurio de la política andaluza? ¿Tiene el PP andaluz un recambio?

Necesitamos otros políticos

Ignacio Martínez | 15 de marzo de 2009 a las 1:07

Necesitamos otros políticos urgentemente. No sólo otros nombres y rostros. Lo que urge es otra clase de políticos. Los discursos de los actuales están llenos de incoherencia y desprecio por los adversarios. Esta semana. La inconsistente ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha presentado las líneas generales de una futura de ley de plazos para abortar en España hasta la decimocuarta o decimasexta semana de gestación. Esta propuesta no formó parte del programa del PSOE en 2008, plantearlo ahora parece que tiene como objetivo que se hable de algo que no sea la crisis.

Personalmente no estoy en contra de una medida así. Hay muchos dramas detrás de cada aborto y nadie aborta por gusto. Pero me preocupa la manera de presentarlo la ministra: las niñas de 16 años podrán abortar sin permiso paterno; si pueden casarse, pueden abortar. La Junta acaba de establecer unas cautelas para que los menores de edad no puedan operarse de cirugía estética, sin un serio estudio psicológico. La consejera María Jesús Montero, ha explicado que a veces las jóvenes de 16 años no cuentan con la edad mental suficiente para asumir un cambio como operarse de las tetas.

Pero su partido no aplica este rigor al aborto. Mi colega José Aguilar abundaba el jueves en esta idea:

“¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud… Se basa en instalarla en el infantilismo, la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta.”

El presidente de la Junta ha acudido en socorro de la ministra, con el argumento de que la ley quiere acabar con la inseguridad clínica y resolver problemas humanos. Pero no ha evitado pegarle una pedrada al PP, que se opone a la ley de plazos y ha anunciado que la recurrirá ante el Tribunal Constitucional. “Las desigualdades sociales no fueron nunca objetivo de la derecha”. Cuando los socialistas en vez de Partido Popular dicen la deresha, es que quieren mentarle la madre al PP. Y ya que estaba, Chaves ha añadido que la deresha no está arrimando el hombro contra la crisis económica. Seguro que la responsabilidad del PP en  el impacto de la crisis económica internacional en España, es menor que la del PSOE.

Otro lance político de baja categoría es la polémica sobre un apartamento que ha comprado en Arosa el vicepresidente Zarrías. Sale a la palestra el secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, y dice que el piso está en al lado del mar en una zona que incumple la ley de costas, que es producto de un pelotazo urbanístico y que esto es un escándalo mayúsculo. Le compro el discurso. Puede repetirlo con más propiedad contra el ex presidente Aznar que se compró una residencia en Marbella en una zona ilegal, producto sin duda de un pelotazo urbanístico en la era Gil. Piso que la alcaldesa de Marbella no piensa tirar abajo. Ángeles Muñoz (PP) cree que los propietarios de las 35.000 viviendas ilegales iban de buena fe. Lo que ha demolido esta semanas es simbólico. Nada allí es escandaloso.

Por su parte, Zarrías, visiblemente enfadado contesta a la interpelación diciendo que el PP es un partido corrupto de la cabeza a los pies. Que la urbanización de su piso es legal y que va a seguir adelante porque está en su derecho. El problema para él es que ésta no es sólo una cuestión  derechos, es también una cuestión de valores: si su partido opina que no se debe construir al lado del mar y promueve leyes contra ese abuso, es incoherente que un dirigente socialista se compre un piso en construcción justo al lado del mar, por mucho que tenga los permisos.

Lo bueno de las crisis es que limpian. A ver si ésta se lleva por delante esta mezquina manera de hacer política de nuestros dirigentes.

Abortar a los dieciséis

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2009 a las 12:04

Mi colega y amigo Pepe Aguilar ha escrito el jueves 12 un artículo sobre la propuesta de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo, que suscribo plenamente. La ministra Bibiana Aido vuelve a dar la misma impresión de inconsistencia que en otras ocasiones, pero ahora con un asunto muy grave e importante. Incluso a quienes estamos a favor europea de una ley de plazos para el aborto, esta proposición nos deja perplejos. Recojo aquí el comentario de José Aguilar.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado una muestra de ignorancia punible al defender, en su proyectada ley de plazos del aborto, que las menores a partir de los dieciséis años puedan abortar sin conocimiento ni autorización de sus padres. Ha dicho que si tienen edad para casarse, también la tienen para abortar.

No, Bibiana. La vicepresidenta Fernández de la Vega, tan maternal en su rueda de prensa conjunta, debió pasarle una chuleta tan simple como ésta: el artículo 46 del Código Civil establece que no pueden casarse los que ya estén casados ni los menores no emancipados. Le hubiera evitado el patinazo.

La verdad es que Bibiana, con el aval incondicional y entusiasta de Zapatero, nos lo está poniendo difícil incluso a los que somos partidarios de una ley de plazos al modo muy mayoritario en Europa. No sé de dónde ha sacado la idea de que la precocidad en las relaciones sexuales, en el matrimonio y en el aborto es propia de sociedades progresistas y no de sociedades primitivas y culturas poco evolucionadas. En España las adolescentes de dieciséis años no pueden votar. Para algunas intervenciones quirúrgicas necesitan el consentimiento familiar. La Junta de Andalucía acaba de aprobar un decreto obligando a pasar un test psicológico a la muchachada que pretenda aumentarse las tetas o acortarse la nariz. Por no poder no podrían ni comprar tabaco en un bar, aunque se suela hacer la vista gorda.

¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud española desde las familias, la comunidad educativa y los medios de comunicación. Se basa en instalarla en el infantilismo permanente (Peter Pan para siempre), la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta: todo se puede hacer, los actos no tienen consecuencias. Con la ley Bibiana se les quiere evitar a las menores embarazadas incluso el apuro de decir a sus madres que tienen un problemilla. Libertad, libertad, cuántas tonterías se cometen en tu nombre.

Aparcando la cuestión de los dieciséis, la pregunta básica es si merece la pena romper el amplio consenso social y político que existe sobre la legislación actual (el PP la recurrió en su día, pero después ha gobernado ocho años sin tocarla) que permite abortar a prácticamente todas las mujeres que lo deseen y cuya modificación no incluyó el PSOE en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales hace sólo un año. Y una segunda cuestión: con la debilidad parlamentaria del Gobierno, si el proyecto sale adelante en el Congreso será por chiripa y dividiendo a la sociedad. 

¡Llámame dios!

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2008 a las 17:49

Plantu, el caricaturista de Le Monde, inmortalizó a Mitterrand con una frase sencilla que el anciano y carismático presidente francés le decía a alguien: “¡Appelle moi Dieu” (llámame dios). De hecho, en el Partido Socialista galo dios era el nombre en clave con el que se aludía a su jefe incontestable en los 80. Años después, en España se difundió una conversación telefónica grabada por los servicios secretos al dirigente guerrista Chiqui Benegas, en la que se refería a Felipe González como dios. Y ahora Zapatero ha hecho un Gobierno con el que pretende entrar en el Olimpo.

Es lo que debe estar pensando a estas alturas el presidente catalán, José Montilla, compuesto y sin haber pillado algún ministerio estratégico e inversor, como pretendía. Los dos ministros catalanes se tendrán que ocupar de políticas nacionales con mayúscula, como Defensa y Trabajo e Inmigración. De momento, las andanadas financieras de las últimas semanas de los consejeros de la Generalitat no han surtido efecto. Alguien ha pretendido que el nuevo es un Gobierno continuista, pero sólo seis personas siguen en él de las 16 que formaron el primer Gabinete Zapatero en 2004.

Manuel Chaves tiene trato antiguo con todo tipo dioses. Y no le ha sido imposible trasladar al neófito olímpico ZP su voluntad de que Magdalena Álvarez continúe en el Ministerio de Fomento. La malagueña ha hecho bueno el aserto de que en política, como en la vida misma, lo que no mata engorda. Tendrá ahora una segunda oportunidad de convencer a los españoles de la eficacia de su gestión. Por cierto, que el sábado festejó en la Feria de Sevilla su continuidad. Añadiré que baila las sevillanas mirando a los ojos, con todas las de la ley. La hemos criticado en estos cuatro años por falta de tacto, pero ella sabe ser encantadora y hasta seductora como nadie. La otra ministra andaluza es la gaditana Bibiana Aído que desde que tiene uso de razón no ha conocido otra cosa que al PSOE gobernando ininterrumpidamente en Andalucía y la mayor parte del tiempo en España. Ahora tendrá ocasión de modificar su idea, muy propia de los cuadros socialistas jóvenes, sobre la infalibilidad de sus líderes en el ejercicio del poder. Los dioses se vuelven simples mortales con el uso.

La comunidad autónoma tiene también a dos diputados cuneros como ministros de Exteriores e Interior. Y a dos asimilados, Bernard Bernat Soria, cuyo último trabajo científico estuvo en Andalucía, y la nueva ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que es esposa del vicepresidente y cuñada del presidente de Amasua, la más importante empresa pesquera andaluza, una potente multinacional con base en Huelva. La diosa del deseo se ha portado con el veterano presidente andaluz. Cuando sea él quien reparta carteras regionales al final de esta semana, ¿repetirá este esquema de privilegio territorial? ¿Habrá alguna provincia más agraciada que otras? ¿Jaén, quizá?