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Contaminación: malos de película

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2011 a las 11:33

La cumbre del clima de Durban ha terminado con un vago acuerdo, porque los países más contaminadores, India, Estados Unidos y China, se han resistido a compromisos mayores. Los que más polucionan no quieren una limitación internacional a las emisiones de CO2. La punta de lanza de este particular tridente ha sido la ministra India de Medio Ambiente, enrocada contra cualquier obligación legal, porque China emite cuatro veces más anhídrido carbónico por habitante que su país. Ha pasado lo de siempre; los unos por los otros y la casa sin barrer. En esta ocasión, los malos de la película son indios, chinos y estadounidenses.

En el episodio de Boliden los malos son suecos. Tiene bemoles que la empresa nórdica se niegue a hacerse cargo de la factura de la limpieza del cauce del Guadiamar y 5.000 hectáreas aledañas. Esos gastos los ha pagado de momento el bolsillo del contribuyente, por un importe cercano a los 90 millones de euros. Los seis millones de metros cúbicos de lodos contaminados y aguas ácidas fueron una pesadilla en aquellos meses de 1998. Pero hasta ahora el contaminador se ha ido de rositas. Ecologistas en acción culpa a la Junta de haber enfocado jurídicamente mal el caso. Y el Supremo parece que así lo ha entendido, al condenarla a pagar las costas procesales de su última demanda.

Malos de estos, si uno se fija, hay muchos. El senador brasileño ponente de la nueva ley de bosques, que acaba de ser aprobada por la cámara alta de su país, defiende que se van a crear 35 millones de nuevas hectáreas para dedicarlas a la agricultura, a costa de zonas degradadas de la selva amazónica. La ley, sin embargo, es muy sospechosa, porque prevé una amnistía para quienes han deforestado la selva cuando era ilegal, para dedicarla a cultivos. Es verdad que Brasil va camino de ser la primera potencia agrícola mundial, pero también que es uno de los pulmones del planeta. Greenpeace considera que esta ley abre la puerta a las motosierras y a la destrucción generalizada en el Amazonas. Y califica como un desastre el texto aprobado.

Hay muchas otras clases de contaminación. Y otras clases de malos de la película. Uno de ellos, Álvaro Pérez, conocido como el Bigotes, acometió con dádivas de tal manera al presidente valenciano Camps, que lo contaminó. A él, familia y colaboradores les sacudieron varias docenas de trajes, americanas, pantalones, abrigos, chaqués, zapatos y complementos. Se supone que a cambio de nada, aunque la red sacó sustanciosos contratos públicos en Levante. Camps se ha sentado esta semana en el banquillo, dos de sus colaboradores ya han confesado su delito y pagado una multa. Poca cosa. Aunque no se han ido de rositas, como Boliden.

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Juegos Olímpicos e Irlanda: dos elecciones decisivas

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2009 a las 8:01

 

Si quieren ustedes un ejemplo de organización opaca, endogámica, poco representativa y escasamente democrática, el Comité Internacional Olímpico no es una mala muestra. Resulta que un centenar de hombres y mujeres van a decidir hoy la suerte de las cuatro ciudades que compiten por organizar los Juegos Olímpicos de 2016; a saber, Río de Janeiro, Madrid, Chicago y Tokio, por ponerlas en el orden en el que un servidor cree que van a quedar. La clasificación nada tiene que ver con la calidad de las candidaturas. Río parece que es la peor en este campo, pero le toca. El método es perverso, tanto que ahí tienen al Rey de España, a los presidentes de Estados Unidos y Brasil o al primer ministro japonés pasilleando y compadreando con aristócratas, ex atletas, hombres de negocios y burócratas de los cinco continentes.

Copenhague no es el reino de Dinamarca, es el reino del lobby, y hasta allí han ido para presionar a alguno de los cien miembros de este jurado de élite hasta 400 personas de una delegación española que se antojará razonable si Madrid gana y excesiva si pierde. En el caso de que todas las delegaciones hayan utilizado la misma infantería y caballería que la nuestra, cada miembro del COI con derecho a voto ha tenido que soportar estos días la presión permanente de 16 lobbistas. Un estrés. Algo tan importante, caro y decisivo para el país organizador y para el mundo entero como unos Juegos Olímpicos no debería estar en manos de tan pocas personas, elegidas por un sistema de cooptación, que ha permitido en el pasado turbios casos de corrupción. Pero esto es lo que hay. Que Dios reparta suerte.

Los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea tenemos también hoy una cita en las urnas, aunque de menos riesgo y más representatividad. Tres millones de electores irlandeses van a decidir la suerte del Tratado de Lisboa por segunda vez en dos años. En junio de 2008 lo rechazaron, pero hoy dirán que sí. Por varias razones: se les permite mantener su estatus de neutralidad militar, se les consienten sus privilegios fiscales y las leyes comunitarias no condicionarán su prohibición del aborto. Es difícil construir Europa. Dinamarca cuando rechazó el Tratado de Maastricht en 1992 no quería oír hablar de la identidad europea de defensa. Los daneses recordaban los tanques alemanes por las calles de Copenhague en los 40. Y, sin embargo, los irlandeses no quieren saber nada de la OTAN, cuyo protectorado militar sobre la Unión figura en el Tratado.

Pero hay una cuarta razón, más poderosa, para que los irlandeses digan hoy que sí al texto de Lisboa: la crisis económica ha golpeado al dragón irlandés duramente: su economía tendrá un retroceso del 9% este año y está previsto un 3,5% adicional el que viene. Así que los irlandeses ya piensan que es mejor estar mal acompañados que solos. Esto nos garantiza que al menos ganaremos una de las dos votaciones decisivas del día.

‘Sálvame': pasión y cuernos

Ignacio Martínez | 16 de agosto de 2009 a las 13:05

El presentador de un programa sensacionalista de sucesos en la televisión brasileña ha sido detenido, acusado de organizar al menos seis asesinatos, con el objetivo de que su equipo fuese el primero en llegar al lugar del crimen y así aumentar los índices de audiencia. Para más inri, el tipo es un diputado electo en el Estado de Amazonas. Recuerdo que en la televisión francesa hubo un caso tremendo en los años 70: un campesino fue invitado a París durante unos días, a todo plan, por cuenta de un programa de telerealidad. Había salvado a unos paisanos de morir en un incendio e iba a participar en una emisión que recreaba la hazaña. Unos años después, sin embargo, en una situación similar no pudo sacar de una casa en llamas a sus ocupantes, que murieron. Desgraciadamente, se averiguó que él mismo había provocado el fuego: le había encantado ser un héroe televisivo. ¡¡Uff!!

Aquí, todavía no hemos llegado a tanto. Nuestros ‘héroes’ de este género se dedican más al sexo que a la sangre. Al sexo, en el sentido más trivial; tú-me-dejas, yo-me-vengo, toda-España-se-entera, yo-cobro. En realidad, sería más correcto decir que este tipo de espacios se dedica a los cuernos. Es lo que une a la ex del torero de Ubrique, la ex de Frade o a la ex de Pipi. Con sorpresa, en el lapso de pocos días leo en mis dos periódicos nacionales favoritos sendos artículos sobre el programa ‘Sálvame’ de Tele 5. Se adivina una cierta consideración por la-obra-bien-hecha, que no comparto. Entiéndase: comparto el respeto por la obra bien hecha, aunque sea de un género menor, pero no por la basura ‘de luxe’, que inunda las pantallas de nuestra televisión privada.

La escritora de novela negra Donna Leon, norteamericana residente en Venecia, ha arremetido en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander contra el autor de moda, el sueco Stieg Larsson. Leon encuentra la trilogía Millennium “patológicamente mala: los contactos sexuales son violentos; no hay pasión, tan sólo pasión por violencia o por venganza”. No critica la calidad, utiliza ‘malo’ como ausente de bondad. A mí me gustan los periodistas que escriben novelas bien hechas. Larsson ha hecho las delicias de millones de españoles en el último año: estoy convencido de que la semana pasada, cuando dijo eso del estado policial, Cospedal estaba con el tercer libro, fascinada con las historias de la säpo.

Hay otras novelas de periodistas que recomiendo: Delicioso suicidio en grupo del finlandés Paasilinna, o De un mal golpe de Félix Bayón. Hablo de los recientes, porque si no, habría que añadir que el gran Raymond Chandler ejerció entre otros oficios el de periodista. Su detective Marlowe, por mucho que le gustase el ajedrez y la poesía, tenía un punto canalla. Compruébenlo en El largo adiós. Por el contrario, el comisario Brunetti de Donna Leon, es un fiel esposo de una condesa profesora de literatura y devoto padre de dos hijos. Un hombre amable y muy formal. Se entiende que Leon encuentre ‘malo’ a Larsson. Por cierto, que ella no se ha dedicado al periodismo, sino a la publicidad. Me corroe la curiosidad por saber qué calificativo le pondría al placentero entretenimiento de nuestra televisión basura, con pasiones tan humanas.

‘Gigolós’

Ignacio Martínez | 11 de marzo de 2009 a las 12:39

”Sgarbi,

 

A un tipo suizo, de apellido Sgarbi, le han condenado a seis años de prisión por chantejear a unas señoras millonarias con las que primero se mostraba muy atento, después escuchaba con mucho interés y finalmente seducía. No lo hacía solo; un cómplice grababa los encuentros amorosos. Ese material sirvió para sacarle al menos a cuatro víctimas conocidas más de 1.500 millones de pesetas. La avaricia acabó con su negocio, aunque Sgarbi, en el momento de condenarle un tribunal de Munich, no sólo no parecía desolado, sino que mostraba el semblante de un ganador en una costeada partida de póker.

Extorsionó a Susanne Quandt, una de las herederas del imperio BMW, que tiene una fortuna valorada en 1,3 billones de pesetas, con perdón por las referencias a la antigua moneda española. Primero le pidió un préstamo de 10 millones de euros con la excusa de librarse de la cárcel, porque había atropellado a un niño en Estados Unidos y lo había dejado paralítico. Más tarde le pidió 50 millones, a cambio del DVD de los amoríos. Y la chantajeada prefirió el escarnio al abuso.

Qué le vieron las perjudicadas a este sujeto de 44 años, es difícil de explicar con la foto por delante. Sgarbi no es un guaperas, pero es evidente que cumple con el cliché del gigoló: vive de las mujeres. Las agencias cuentan que no podrá acortar la condena de seis años de cárcel. Pero las penas con pan son menos; el tipo no ha dicho dónde tiene los vídeos, ni el dinero que robó. Se lo imaginan en España. O, por ser más concreto, en Marbella. Se haría rico con el sistema privado de televisión basura. Iría de plató en plató, contaría detalles, le pagarían su peso en oro, sería un héroe popular. Delincuentes como un ex alcalde de esa ciudad lo han hecho sin apuro alguno. Aunque un tal Muñoz que fue novio de una tonadillera y viuda famosa no se sabe bien si extorsionó a la interesada. A la que sí extrosionó fue a la propia ciudad de Marbella. Hay condenas de todo tipo que así lo demuestran.

La sonrisa de Sgarbi, en todo caso, insinúa segundas partes obscenas: libro de memorias o película sobre su vida, si no decide optar por la discreción y vivir de las rentas. Aunque en este campo debería ser moderado en el gastar. El Dioni se fundió 125 millones de pesetas en Brasil en unos meses, tras el atraco a su furgón blindado. Aunque, eso sí, puede darle clases a Sgarbi de cómo sacarle partido a la pillería. Hizo programas de televisión, grabó discos, montó una cadena de bares y hasta tuvo una canción de Sabina. Eso de que el criminal nunca gana era el bonito título de un serial de la radio española de la postguerra. Pero en este país de Rinconetes y Correas hay una cierta fascinación con el tunante. Al suizo convicto le traicionaba su porte y también su nombre; sgarbo en italiano es grosería. Justo lo contrario que sus delicadas maneras con las damas. El Dioni o Muñoz engañaban menos. En concreto, el alcalde gilista ha sido un gigoló de libro: vivía de Marbella. Y a todo plan.

Obama no llama a ZP

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2009 a las 9:55

 

Se cumplen hoy dos semanas desde la toma de posesión de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos y no ha llamado todavía al presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Obama ya ha llamado a una docena de primeros ministros o presidentes y su portavoz lo va anunciando en notas bastante extensas sobre el contenido de las conversaciones con los mandatarios de Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, China, Japón, Brasil, Colombia, Sudáfrica, Arabia Saudita, Palestina, Israel o Canadá, a donde viajará el 19 de febrero. Vendrá a Europa en abril y participará en la cumbre de Londres del G-20 al que acaba de ser invitada España. Entonces se verán las caras por primera vez Obama y ZP.