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Andalucía no está mal en el tablero financiero español

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2012 a las 11:33

Cada vez hay menos jugadores en el tablero financiero. Las bazas tienen más tamaño. Y la acción se acelera. Este fin de semana terminaba el plazo dado por el decreto 2/2012 de 3 de febrero para el saneamiento del sistema bancario nacional. El Gobierno exigía a todas las entidades financieras un plan de solvencia que debe cumplirse antes de fin de año. Para el conjunto del sector, significaba aumentar en 52.000 millones de euros sus provisiones. Y en dos meses, a final de mayo, se cumple un segundo plazo: debe anunciarse al Banco de España cualquier intento de concentración que pretenda acogerse a los beneficios de este decreto validado en el Congreso el 16 de febrero, con el amplio respaldo de PP, PSOE, CiU, CC y UPN.

Si en los últimos tres años todos han hablado con todos, en los últimos meses la frecuencia e intensidad de los contactos se ha acrecentado. Ha habido conversaciones de un peso extraordinario, que no han prosperado. Por ejemplo, La Caixa con Bankia. Hubo otras que han tenido diversos recorridos. Banca Cívica con Ibercaja, Liberbank o Banco Mare Nostrum. Y muchas más: hace un año se llegó a publicar como inminente la fusión de BMN con Caja España Duero. Finalmente se ha producido la integración de Cívica (donde está integrada Cajasol, presidida por Antonio Pulido) en Caixabank, creando la primera entidad financiera española y la primera andaluza. El consejo de Unicaja ha completado este viernes su fusión con Caja España Duero, aprobando las últimas modificaciones al contrato de integración del grupo castellanoleonés. Esta es la situación del tablero con los últimos movimientos. ¿Y ahora qué?

Las posibilidades son muchas. El asunto no es que hablen todos con todos. Es que se ven con mucha frecuencia. Los seis miembros de la comisión ejecutiva de la Confederación Española de Cajas de Ahorro se reúnen al menos una vez al mes en la sede de la CECA: el tercer miércoles de cada mes, en la calle Alcalá de Madrid. Isidro Fainé, de La Caixa, Rodrigo Rato, de Bankia, Braulio Medel, de Unicaja, Amado Franco, de Ibercaja, Mario Fernández, de Kutxa, y Carlos Egea, de Banco Mare Nostrum. En este selecto grupo están las entidades susceptibles de convertirse en compradores de otras. Quizá con la excepción de Bankia, a pesar de su tamaño y de que ha presentado su plan de solvencia al Banco de España. Se considera que entre un 10% y un 15% de los 52.000 millones de provisiones suplementarias corresponderán a esta entidad.

En el consejo de administración de CECA hay dirigentes de otras seis entidades. De ellas, sólo una está en condiciones de cumplir individualmente las condiciones del decreto, Liberbank, formada por Cajastur, Caja Extremadura, Caja Cantabria y Castilla-La Mancha. Las demás son Banca Cívica y España Duero, ya integradas en La Caixa y Unicaja; las catalanas nacionalizadas Unim y Catalunya Caixa, la primera adjudicada a BBVA y la segunda en espera de que se sustancie su subasta; y Nova Caixa Galicia, también nacionalizada y cuya privatización se aplaza de momento. El decreto 2/2012 no lo dice, pero las autoridades monetarias desean grupos solventes y con tamaño, por este orden. En la primera fase de concentración de entidades financieras se puso el suelo en 50.000 millones de activos. Ahora se habla de 100.000, 150.000, 200.000 millones… En definitiva, pasar de la docena de bancos nacionales que tenemos en la actualidad a siete u ocho. Y esto por varios motivos. Con la recesión hay menos actividad, menos ahorro, menos negocio. Menos sitio, en definitiva, lo que obliga a tener menos operadores. También supone que la estructura interna de las empresas debe ser más ligera, con menos personal y menos puntos de venta.
En el sector, la media docena de interlocutores consultados por este periódico para confeccionar este reportaje insiste en que lo importante es la solvencia y no el tamaño. Uno de ellos pone un ejemplo deportivo: “Es como si a un atleta muy fuerte le falta oxígeno, no puede moverse y puede hasta morir. Mientras que otro con menos musculatura, pero más en forma y perfectamente ventilado puede hacer un récord de beneficios”. Sea como fuere, todos se miran convencidos de que el Banco de España y el Ministerio de Economía quieren ofrecer al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional la simplificación del mapa bancario español como uno de los primeros logros de las reformas. Las autoridades hacen hincapié en el criterio del tamaño, junto al de solvencia. La teoría es que a más tamaño, más facilidad de acceso a los mercados internacionales y mejor precio para los créditos. De momento, la banca española ha tomado una quinta parte del billón de euros que el BCE ha prestado a las entidades europeas al 1% durante tres años. Un dinero que no acaba de llegar ni en cantidad ni en precio a empresas y particulares. Se queda en los saneamientos, compra de deuda pública o simplemente en depósitos en el propio banco central en Fráncfort.

Se puede vivir en solitario como un pequeño banco local. Es el caso de las cajas de Onteniente y Pollensa; conservadas como especies en peligro de extinción. Pero para jugar las grandes ligas de las apuestas estratégicas y el desarrollo regional, todo el mundo conviene que el tamaño es deseable además de la solvencia. Es el papel que tiene jugar ahora Caixabank en Andalucía, con la fortaleza de su cuota de negocio regional. Hasta el punto de invertir aquí ahorro de fuera. Es el papel que ya juega Unicaja y debe aumentar en el próximo futuro. Y no hay que olvidar a los otros dos operadores regionales. Mario Fernández, presidente de la Kutxa, dijo en un Foro Joly en diciembre que pretendía convertir a Cajasur en el primer banco de Andalucía y que su grupo esperaba duplicar sus 74.000 millones de activos antes de 2013. Y está también Banco Mare Nostrum, liderado por Carlos Egea, presidente de Caja Murcia y secretario general de la CECA, en donde está integrada Cajagranada, presidida por Antonio Jara. BMN ha pujado con fuerza en la subasta por Banco de Valencia, que tiene unos 20.000 millones de activos. Y espera conseguir la adjudicación. Eso le daría la implantación territorial más homogénea de todas las integraciones que se han producido en España, con 90.000 millones de euros en activos. (También está Cajamar, que desde Almería está concentrando cajas rurales de toda España).

En todas las demás hay dispersión. Liberbank tiene Asturias y Cantabria por un lado y Extremadura y Castilla La Mancha por otro, Kutxa está en el País Vasco y en Andalucía; Ibercaja, en Aragón, Burgos y Canarias después de absorber a Caja 3… Unicaja, bien implantada en Andalucía y las dos castillas, sería otra excepción. Pero BMN presume de que su zona operativa es el Mediterráneo español en donde se concentra el 70% del PIB nacional. Para que el aserto sea cierto del todo tienen que conseguir la adjudicación del Banco de Valencia, por el que también parece que pujan Banco Popular, Ibercaja y la Kutxa. El territorial es otro factor importante que se suma, en el escenario actual, a los dos criterios básicos de tamaño y solvencia. Hay varios más. La estabilidad institucional y el liderazgo claro en el gobierno corporativo es otro fundamental. Este requisito lo cumplen todos los operadores que están en este momento de compras en el mercado: Unicaja, BMN, Kutxa e Ibercaja. Y Liberbank, liderada por el asturiano Manuel Menéndez. Y hay un quinto elemento esencial que es la gestión operativa. En BMN ya tienen el mismo sistema informático Caja Murcia y Sa Nostra, en los próximos días se sumará Caja Granada y antes de tres meses Penedés. Esta es una tarea que ya ha completado el 19 de marzo Cajasur con el Grupo de BBK y que ahora deben afrontar Unicaja con Caja España Duero y Caixabank con Cajasol y el resto de Banca Cívica.

El viernes, en Almería, Braulio Medel, dijo que Unicaja está abierta a nuevas integraciones. Esta frase, como la de que todos hablan con todos, es recurrente. Ya lo expresaron formalmente Unicaja y el grupo Espiga cuando cerraron su fusión hace pocas semanas. La clave es quién y cuándo. Lo primero es más complicado, pero para lo segundo hay un plazo preciso. Las entidades que se quieran acoger a las ventajas del decreto de febrero deberían de comunicar su intención a las autoridades antes de fin de mayo. Eso supondría firmar al menos un protocolo de intenciones. A esta cuestión los interlocutores de este diario han coincidido en una misma evasiva: “no hay prisa alguna”, “sin precipitación; no es necesario”. Es la misma prudencia con la que los grandes se tomaron un proceso de fusiones, en la que casi ninguno de los velocistas sigue en la carrera como cabeza de una entidad.

Hay quien opina que en el último tramo del proceso de concentración de entidades, la variable territorial va a resultar decisiva. Puede ser, por ejemplo, la última oportunidad para Andalucía, pensando en una hipotética fusión entre Unicaja y BMN que sumaría una implantación nacional de las más completas, de la que sólo estaría excluido Aragón y todo el norte de España. Y tendría un peso andaluz mayoritario, que estaría entre el 45% y el 50%. Hay quien adorna la idea. Braulio Medel no es malagueño, sino sevillano. El presidente de Caja Murcia, Carlos Egea, sin embargo, sí tiene raíces malagueñas por su segundo apellido Krauel. El patriarca de esta dinastía española, descendiente de unos vinateros alemanes establecido en Málaga en 1803, se llamaba precisamente Carlos (J. Krauel), como el presidente de BMN. Antonio Jara presidente de Cajagranada es murciano, de Alquerías. Eso sí, estaríamos ante una operación delicada, que habría que afrontar por interés económico y sin presiones políticas. “Con altura de miras”, resume uno de los interlocutores. Hay muchos aspectos sensibles, Murcia lidera ahora un proyecto nacional, pero no lo haría en el grupo nuevo. Y la alusión a la necesidad de evitar las interferencias políticas es pertinente: los gobiernos regionales son de distinto signo. El hecho de tener una entidad con una fuerte presencia andaluza es un elemento estratégico; una vertebración económica y financiera es imprescindible para el desarrollo regional. Si, por fin, Andalucía comienza a tener una política económica que apueste por sectores precisos, se especialicen los territorios y empiecen a cooperar, los créditos locales serán decisivos. Andalucía es muy grande como para no tener una entidad cuando el mapa financiero español se recorte a esas siete u ocho entidades finales.

De Guindos conoce el sector perfectamente por fuera y por dentro y está encargado de la reestructuración del sistema financiero, una de las tres patas fundamentales de la política reformista encarada por el Gobierno, junto al ajuste de las cuentas públicas y la reforma laboral. Sobre los tres capítulos hizo leyes Zapatero, pero Rajoy está yendo más lejos y es más contundente. La reforma De Guindos plantea que quienes no puedan cumplir los criterios de solvencia exigidos en el plazo de un año no podrán seguir solos. Las provisiones deben salir una parte de reservas y otra contra resultados. Quienes están en un proceso de integración tienen seis meses más para cumplir los requisitos, y pueden hacer toda la provisión con cargo a reservas y quien lo necesite puede utilizar el FROB. Hay quien no tiene claro si se redactaron los requisitos y luego se miró quien los cumplía, o se hizo la lista de los comprables y luego se redactaron los criterios. Sea como fuere se estableció una línea que separaba las entidades consolidadas de las que había que consolidar, de la que queda fuera Bankia por su peculiar tamaño y solvencia.

Medel sostiene que el tamaño de Unicaja de 81.000 millones de activos es confortable: “A día de hoy una dimensión de más de 50.000 millones de activos es más que suficiente”. Y, pensándolo bien, la posición estratégica de Andalucía no es mala en comparación con muchas comunidades autónomas que no tienen sede de una entidad financiera con más de 50.000 millones. No tienen ni Galicia, ni Navarra, ni la Rioja, ni Castilla y León, ni Extremadura, ni Castilla-La Mancha, ni Baleares, ni Canarias, ni Valencia. Nueve a ocho. Sí la tienen Cataluña, Cantabria, País Vasco, Aragón, Madrid, Murcia, Asturias… Y, aunque cada vez haya menos jugadores, Andalucía sigue en el tablero.

Numancia

Ignacio Martínez | 4 de julio de 2010 a las 9:25

Las vicisitudes de las cajas de ahorros arrojan una nota deplorable sobre el grado de cohesión de Andalucía. En Granada, tirios y troyanos prefieren cualquier solución para su caja, antes que su integración con Unicaja o Cajasol. Hay varios argumentos serios: el solapamiento de puestos de trabajo en una fusión regional o la voluntad unánime de sus órganos de gobierno. Personalmente encuentro razonable la decisión de CajaGranada, y es posible que haya faltado tacto en el Gobierno regional, pero me espanta el numantinismo localista de cierta prensa, y de alguna emisora de radio o televisión. Se han usado términos nada juiciosos, de una gran animadversión hacia Málaga y Sevilla. Tan agresivos que no han complacido a la propia CajaGranada, cuyo honor pretendían defender.

Si nos ponemos patriotas, la pregunta es en dónde ponemos el límite de la patria. Por qué en la provincia, si se puede llevar al ámbito municipal. O incluso al barrio, y reivindicar un hospital en una zona de la ciudad y no en otra. Las exageraciones en Granada se han visto acrecentadas por un error inoportuno sobre la Alhambra. Pero son una sobreactuación, que queda en evidencia cuando se conoce que Griñán y Salgado habían acordado dejar vía libre a CajaGranada en el consorcio Mare Nostrum. Si en el futuro se analiza por qué fracasó el proceso de construcción regional iniciado en 1982 habrá que dedicar varios capítulos al decisivo papel que tuvieron determinados medios de comunicación.

No es un problema privativo de Granada. La eventual fusión entre Unicaja y Cajasol no está al margen de esta pasión localista de los andaluces del año 28 de la era autonómica. Ha abierto fuego el alcalde de Málaga disparando un cañón Bertha: sólo apoyará la operación Unicajasol si la sede está en Málaga. Celebro que Javier Arenas use su autoridad para pedirle públicamente a De la Torre que no se precipite. Y éste es sólo el principio.

El paciente andaluz cambia de sintomatología, pero siempre tiene exceso de colesterol, en forma de localismo. Sevilla no es la Roma imperial, la madre de todas las capitales. Pero Numancia no está en Armilla. Un poco de calma, ¡que se nos dispara la tensión!

El debate de los jefes: aprobado general a la gran caja

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2010 a las 0:27

Como si estuviesen interpretando el guión de una obra de teatro, en la fiesta de fin de curso, los jefes de los tres partidos del Parlamento andaluz escenificaron ayer una coincidencia total de puntos de vista sobre la necesidad de concentrar las cajas andaluzas bajo una misma bandera. Puso el toro en suerte el portavoz de Izquierda Unida Diego Valderas. Entró a fondo en el asunto el presidente Griñán, y lo hizo también de manera reiterada en sus dos intervenciones el líder popular Javier Arenas. Han quedado en verse la semana que viene; estamos en vísperas de grandes noticias.

El último pleno ordinario del actual periodo de sesiones no ha defraudado. Arenas había planeado una sesión de control al Gobierno para desenmascarar un supuesto plan B de recortes ocultos del Gobierno andaluz. Pero su estrategia quedó muy en segundo plano.

Pero el que dio en la diana con el asunto estrella del día fue el jefe de los izquierdistas. Valderas centró monográficamente su intervención en la gran caja, que es el nuevo nombre artístico que ha tomado la antigua caja única. Dijo muchas cosas. Criticó los localismos que impiden fusiones intraregionales, mostró su desacuerdo con la integraciones con entidades de fuera; clamó contra la privatización de las cajas en el futuro, como pretende según él la derecha financiera; descalificó la doctrina al respecto del Banco de España…

En resumen, reiteró el valor que su organización le da a la naturaleza pública de las cajas y a su función social. Y exigió a Griñán que no sea neutral en este proceso. Valderas leía su guión. Como a continuación hizo el presidente Griñán, de manera evidente, para decir las frases del día: Que su Gobierno trabaja en la configuración de la gran caja andaluza, un objetivo importante y posible, para impulsar la recuperación económica y revertir sus beneficios en la región. Y que invita a todas las cajas, a sus presidentes, a sus consejos, a sus órganos de decisión para que trabajen en la construcción de un gran proyecto de integración financiera netamente andaluz.

El presidente precisó que cuando se refería a todas las cajas, la de Granada no se le olvidaba. Inicialmente, no mencionó a ninguna por su nombre, pero sí las numeró; las tres que quedan en Andalucía con plena capacidad de obrar tienen una morosidad –dijo– por debajo de la media de las cajas y del entero sistema financiero español.

El resultado de esta concentración daría el cuarto “bloque” cajista español, según las cuentas de Valderas; y uno de los más importantes, si acudimos a la expresión utilizada por Griñán. Al final de su primera intervención hizo un relato de los procesos de fusiones en marcha, para concluir que el objetivo del Gobierno andaluz es la creación de una gran caja, sobre la base del entendimiento entre Unicaja y Cajasol, al que sería bueno que se incorporase CajaGranada, tras una reflexión profunda de sus órganos de decisión, que estaría abierta a otras entidades no andaluzas, que aporten solvencia y eficiencia, y que se podría completar con la incorporación de Cajasur cuando la adjudique el Banco de España. Esto es lo que hay. En su texto, minuciosamente redactado y leído, el presidente evitó pronunciarse sobre el domicilio social, argumento de litigio infinito entre Sevilla y Málaga. Anunció Griñán algo tan impreciso como que el domicilio estaría en Andalucía. “Aproximadamente”, podría haber añadido.

Valderas volvió a la carga: una entidad resultante con más de 100.000 millones de euros de activos. Izquierda Unida está en contra de las cuotas participativas, con derechos políticos. No es lo que parece; esos derechos políticos serían votos en los órganos de decisión y un caballo de Troya para la privatización, mientras que IU pretende que las cajas sean bancos públicos, para entendernos. Huyendo de los desacuerdos, Griñán eludió este lado del debate. Se limitó a decir que la naturaleza de las cajas no está en cuestión y se concentró en el consenso político que pretende para conseguir su objetivo. El lunes hablará con la izquierda parlamentaria, el embrión de un eventual Gobierno en 2012 si el PP es el partido más votado, pero no tiene mayoría absoluta, como dicen ahora las encuestas. Recibirá a Valderas y a Velasco; por separado, claro está. Y el martes tendrá la tarea más complicada con el presidente del PP andaluz, Javier Arenas.

El jefe de los populares traía otro debate preparado de casa, pero vio rápidamente donde estaba la noticia del día. Así que hizo su declaración institucional sin guión. Y le salió muy elegante. El resumen, en un decálogo, es de un servidor. 1. El intercambio entre Valderas y Griñán le había parecido edificante. 2. Las cajas no deben ser terreno partidista. 3. Hay que buscar que sean viables y solventes. 4. El objetivo que se plantea necesita un consenso social amplio. 5. También, un respeto escrupuloso a los órganos de gobierno. 6. Es muy importante que las fusiones no supongan pérdida de empleos. 7. Las entidades deben mantener su vinculación con el territorio. 8. Los cargos públicos no deben estar en los consejos. 9. Hay que establecer una hoja de ruta. Y 10. Es sustancial la estación de llegada.

Un espectador imparcial diría que Arenas está por la labor. Pero un rumorcillo en los bancos socialistas en su inicio mostraba el escepticismo en las filas adversarias. Puesto a ponerle bálsamo a cualquier inconveniente, el presidente se había tirado un farol en una de sus primeras intervenciones: dijo que no es verdad que la fusión de cajas de un mismo territorio produzca solapamientos. Lo dijo con muchísimo énfasis, pero ningún espectador imparcial se lo pudo creer. En todo caso, ya ven que sube el tono de los argumentos a medida que se acerca la solución.

Al final no se echó el telón. Habrá algún pleno extraordinario, en la segunda quincena de julio.

Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.