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Elvira Lindo sobre Canal Sur

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2009 a las 16:46

 Esto es de Eliva Lindo en El País de hoy. No tengo nada que añadir o eliminar. Es tal lo cuenta ella. Una pena. El nuevo presidente debe aprender que la tele que se ha hecho desde el 89 hasta ahora ya no vale.

¿Andalucía?

Domingo por la noche en Cádiz. Domingo lluvioso, antiguo, de los de quedarse en casa viendo la tele. En la pantalla, una mujer humilde a la que un programa rinde homenaje. La mujer, perteneciente a esa generación que se quitó la comida de la boca para dársela a sus hijos, va a recibir un regalo sorpresa de la tele. El sueño de su vida: un traje de faralaes para ir a la Feria. Todo esto sucede en un clima de sensiblería insoportable. La locutora, que no quiere quedarse atrás en este maratón de andalucismo, aporta a la escena un acento exagerado, estúpidamente paternalista, como si el pueblo invitado al programa fuera un bebé con el que un presentador hubiera de rebajar el nivel. ¿Es esto Andalucía? Eso cree Canal Sur, cadena pública que suele apelar con alarmante frecuencia a una tradición cargada de tópicos, alegrías baratas y, muy a menudo, chabacanería.

La mujer llora al ver el traje y un grupo musical rubrica el acto de entrega con unas sevillanas que exaltan la importancia que para los hijos tienen las madres. A mí me duele la utilización impúdica de esas lágrimas. ¿Es ésta la manera en la que una televisión pública habla del pueblo que paga su factura? Nada menos que el 24% de la comunidad andaluza se encuentra en el paro o al filo de estarlo. Con lo cual, este populacherismo sin interrupción, esta deformación constante de la realidad, que en periodos de bonanza resulta empachoso, en épocas de crisis es una burla, una burla. Sé de muchos andaluces que sienten vergüenza viendo esta caricatura televisiva de su tierra; también hay otros, es cierto, que se han educado bajo el dominio del pintoresquismo autocomplaciente e ignoran que hubo un tiempo en que sus artistas, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Falla, Machado, tantos otros, lucharon activamente por la dignificación de la cultura popular.

Griñán, como Sarkozy

Ignacio Martínez | 24 de abril de 2009 a las 9:19

Comparto el asombro de la afición por el fichaje de Rosa Aguilar como consejera del Gobierno andaluz. De hecho, fue la gran protagonista ayer en la toma de posesión del nuevo presidente de la Junta. Asombro, para orientarnos, significa susto o espanto, pero también gran admiración. Me quedo con esto último. En una conversación telefónica hace dos semanas pregunté al todavía candidato Griñán si se planteaba alguna operación transversal, similar a las que hizo hace dos años Sarkozy, cuando llegó a la Presidencia de la República Francesa y sumó a su primer gobierno de centro derecha personas procedentes del campo socialista. ¡Y me dijo que no, el muy pillo!

Les recuerdo que el presidente galo tiró tanto del fondo de armario del Partido Socialista francés que se echó una novia que había apoyado a Ségolène Royal, Carla Bruni. Y entretanto nombró ministro de Exteriores a Bernard Kouchner, fundador de Médicos sin fronteras en 1971 y uno de los ciudadanos más admirados de Francia; por cierto, antiguo militante del Partido Comunista y por aquel entonces en las filas del Partido Socialista. Del PS echaron a Kouchner en el acto, igual que ha hecho ahora Izquierda Unida con Rosa Aguilar, por entrar en un gobierno socialista. Y, dicho sea de paso, no creo que Kouchner o Aguilar sean tránsfugas: no se han quedado con el escaño de nadie.

Para IU ya nada volverá a ser lo mismo. El aparato del PCA apartó a la brillante Concha Caballero y ahora ve como se aleja su dirigente más popular y prestigiosa. Con Aguilar se van muchos votos. Es una pena que Andalucía camine hacia el bipartidismo. El Parlamento estaba más completo con cuatro partidos. Pero en fin, las minorías comenten sus errores y la simultaneidad de las elecciones generales y autonómicas hace el resto. Ya que estamos con este asunto, no me gustó que en el debate del miércoles Griñán ignorara el reto de Arenas de que no volvieran a coincidir las elecciones nacionales y regionales. Y eso que el PP ofreció la abstención a cambio de ese compromiso. Mala señal.

En el futuro, hay aspectos de la vida pública que no deberían repetirse: por ejemplo, el truco del antiguo presidente de abolir las elecciones autonómicas al convocarlas siempre en simultáneo con las generales. Si es verdad lo que dijo Griñán en su discurso de investidura de que quiere un nuevo impulso en la región; fomentar la convivencia, el desarrollo, la competitividad y el dinamismo, o que pretende una Andalucía exigente consigo misma, entonces deberá atreverse a convocar en 2012 elecciones en solitario para que por primera vez en más de 20 años haya un debate profundo sobre la realidad de esta tierra y su porvenir.

Y, de camino, si el nuevo presidente quiere de verdad una Andalucía alejada del tópico, ciudadanos inteligentes y críticos, y atender las demandas de las clases profesionales urbanas, entonces no le vale la televisión pública regional que se ha hecho hasta ahora. Ahí si que hay terreno para la transversalidad.

Disfrute, no todo es crisis

Ignacio Martínez | 20 de enero de 2009 a las 18:30

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Vaya semanita es un programa de una televisión pública, la vasca ETB 2. Es un programa de humor en el que cuando toca se ocupan de los políticos. No le libra ni dios. Se diría que es televisión de calidad. ¿Un ejemplo para Canal Sur?

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Oxímoron audiovisual

Ignacio Martínez | 22 de diciembre de 2008 a las 0:06

El nuevo director ha hecho dos movimientos arriesgados en el tablero de la RTVA. Ha comparecido ante una Comisión del Parlamento andaluz hace un par de semanas y ha dicho que quiere hacer una televisión pública de calidad y con público. Lo mismo decía su antecesor y el resultado fue una primera cadena bastante ordinaria, que tenía poco servicio público, escasa calidad y mucha propaganda gubernamental, pero cumplía con creces el último postulado: tenía audiencia. Calidad y público. Las privadas ya han descubierto hace tiempo que con basura rosa y culebrones se disparan las audiencias. Así que dejemos claro que la calidad de la cadena PBS norteamericana da para poco público.

Estamos ante un oxímoron: calidad y público son dos expresiones con significado opuesto para los programadores de televisión. Y tarde o temprano termina por dejarles en evidencia. El francés Hervé Bourges prefería hablar de la televisión del público. No se regodeaba diciendo que quería una televisión pública de calidad. La hacía; incluidos unos informativos neutrales, rigurosos, críticos, veraces. Y no despreciaba las audiencias, pero no eran su obsesión. Bourges fue presidente de la televisión pública francesa y más tarde del Consejo Superior del Audiovisual, el órgano supervisor, del que teóricamente se ha copiado nuestro Consejo Audiovisual de Andalucía.

El CAA reclamó a Canal Sur Televisión que quitase del horario infantil un culebrón latinoamericano, Ángel rebelde, que en cinco capítulos analizados tenía 19 escenas de violencia, de las que catorce eran violencia de género. El culebrón en cuestión, es una estrella de la programación de CST, con más del 30% de audiencia y 26.000 espectadores menores de 13 años. Pablo Carrasco ha decidido retirarlo del horario infantil y programarlo después de las 22:00. Me pregunto si a esa hora no habrá posibles maltratadores viendo la televisión, aprendiendo modelos de comportamiento. En fin, este es un caso de clara incompatibilidad entre televisión de calidad y audiencia. Y la RTVA apuesta por la audiencia.

Andalucía no ha sabido dotarse en 20 años de una moderna televisión que aporte ventajas a quienes la vean, mejore las expectativas y ambiciones de los ciudadanos, convoque a un máximo de gente joven, preparada, comunicada. Y sea un motor de cambio social. Canal Sur 2 ha sido la excepción que confirmaba la regla. A su directora, Marisa Doctor, la han premiado con el cese. El nuevo equipo directivo está desmontando la estructura de la segunda cadena. Otro movimiento arriesgado. Los mismos programadores llevarán las dos cadenas: así que podemos ver cómo mejora la primera o como la segunda se vuelve ordinaria. Sobre todo si sigue primando la audiencia sobre la calidad y la propaganda sobre el servicio público.

Canal Sur: La ‘fiesta’ ha terminado

Ignacio Martínez | 16 de noviembre de 2008 a las 11:49

La presión no es igual para todos los seres humanos. Se hace insoportable en determinados sillones. En España, uno de los puestos que más presión soporta es el de director general de una televisión pública. Y esta semana el Parlamento de Andalucía ha nombrado a un nuevo jefe de la agencia pública empresarial RTVA. Pablo Carrasco llega con una mayoría simple, al no darle su apoyo el Partido Popular.

Es sorprendente que los mismos partidos, en el mismo país y en la misma época sean capaces de ponerse de acuerdo para enderezar la radiotelevisión pública nacional y no estén dispuestos a hacerlo con la autonómica andaluza. El PP se queja del permanente sectarismo que padece en la información que se difunde por Canal Sur. Y tiene razones: las mismas, por lo menos, que entre 1996 y 2004 tuvieron los socialistas con la información de RTVE, en manos sectarias populares.

Esta vieja cantinela de que el que gana las elecciones toma a la televisión pública como rehén a su servicio se ha resuelto de manera satisfactoria en Televisión Española. La incógnita es saber si la RTVA será capaz de emular a su hermana mayor. Pablo Carrasco merece un margen de confianza. Y el PP parece concedérselo con su voto en blanco. Izquierda Unida ha votado a favor, pero advierte que es un voto condicionado a resultados. Qué pase en la televisión y la radio públicas será un elemento estratégico esencial en esta legislatura. Zapatero presume de que sus ministros se quejan de que TVE ya no tira a favor del Gobierno. Ignoro si Chaves podrá decir de lo mismo antes de retirarse.

Las televisiones públicas fueron la columna vertebral de la propaganda gubernamental en toda Europa en los años 50, 60 o 70, pero hace tiempo que dejaron de serlo. En España, muerto el dictador y conseguida la democracia, se pusieron en marcha unas televisiones públicas regionales y locales que heredaron modos propagandísticos y sectarios de la vieja televisión franquista. En el último número de la revista The Economist dedicado a España y titulado La fiesta ha terminado hay un pasaje dedicado a este asunto: ‘Cada Ejecutivo autonómico tiene su propia televisión. Zapatero celebra conferencias de presidentes con sus homólogos regionales. La última atrajo a 600 periodistas. “Parecía la Asamblea General de la ONU, con seis o siete camiones-satélite en los alrededores”, subraya Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia’. Esta otra también debe terminarse.

El director general saliente de la RTVA, Rafael Camacho, que pasó en 2000, sin red ni luto alguno, de portavoz del presidente Chaves a jefe de su televisión, se va con un balance desigual. Si hubiese dirigido una televisión privada, tendría bazas para aplaudir su labor: el liderazgo regional, que entre las dos cadenas suma un 22%, y su ortodoxa defensa de la línea editorial de su patrón. Pero Canal Sur no es una empresa privada. Su función no es acumular oyentes o espectadores. De la misma manera que no se puede medir la calidad de un sistema sanitario público por el número de enfermos por hora que es capaz de atender su personal sanitario.

La televisión regional tiene una audiencia fiel, compuesta sobre todo de personas mayores, con poca formación, de zonas rurales. Un retrato robot reñido con las ambiciones de la Segunda Modernización. Y la línea editorial de una emisora pública tiene que ser plural e independiente. Estos son algunos de los desafíos del nuevo director general de la RTVA: la neutralidad del medio y que su programación no sólo busque audiencia, sino también convocar a un máximo de gente joven, preparada, comunicada. Ser un motor de cambio social. Y otra obligación, no menos importante, es dimensionar este gigante que tiene más personal que Antena 3 y Tele 5 juntas. Todo, desde un asiento a toda presión.

Un elogio a Canal Sur

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2008 a las 15:02

Siempre ha pensado que el refrán ‘lo cortés no quita lo valiente’ debería ser al revés, ‘lo valiente no quita lo cortés’. Dedico críticas frecuentes al carácter gubernamental y a la ordinariez de Canal Sur televisión. Así que vaya aquí un elogio, hoy que se lo merece. La Asociación de Periodistas Europeos ha concedido ayer el Premio Madariaga de televisión a José Antonio Navarro, periodista de Canal Sur, que dirige el programa ‘Europa abierta’. El de prensa escrita fue para Enrique Serbeto, corresponsal de ABC en Bruselas, y el de radio para Ernesto Estévez, subdirector de Informativos de la Cadena SER, antiguo jefe de Internacional de la emisora. ‘Europa abierta’ es un buen programa, típico de una televisión pública, de divulgación sobre la Unión Europea y sus políticas, los países miembros y sus ciudadanos. Está hecho con gusto, pocos medios y tiene un horario manifiestamente mejorable. Hay otras cosas de mérito en esta cadena; en particular me gusta la programación del Canal 2 y los programas de naturaleza de Ezequiel Martínez. Son mucho mejores que las gordas de las tardes, la copla o los chistes soeces. Para eso no hace falta gastarse miles de millones de pesetas en una televisión pública, que da una imagen lamentable de Andalucía. Enhorabuena a Navarro y a ver si cunde su ejemplo.

Manipulación en la televisión pública

Ignacio Martínez | 16 de febrero de 2008 a las 19:31

Suelo quejarme de manera recurrente de los tics gubernamentales de Canal Sur. Hoy sábado, en el telediario de mediodía han dado una información de la ampliación del Parque de la Ciencia en Granada, ¡que se inaugurará en mayo!, en la que casualmente salía, como presidenta de su patronato la ex consejera de Educación, Cándida Martínez, que casualmente, encabeza la lista del PSOE al Congreso por esa provincia. La ex consejera sólo decía lo contenta que está porque Granada vaya a tener una cosa tan estupenda. Pura y simple propaganda.

Pero veo en YouTube una pieza que no me resisto a compartir con ustedes. Es de la televisión valenciana, Canal 9. He visto cosas tremendas, pero un editorial tan rastreramente partidario como este, creo que no. La presentadora del programa da un mitin de dos minutos y medio a favor del PP y en contra del PSOE. Pura y simplemente vergonzoso. Se lo recomiendo a Javier Arenas. Y ya sabe el líder de los populares andaluces dónde tendría que poner el listón de las quejas a sus adversarios. Ni Urdaci caería tan bajo.