Archivos para el tag ‘Cayo Lara’

Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Arenas se ve ganador

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2012 a las 13:58

No lo dice, pero Arenas se ve ganador. En especial, si la campaña sigue al tran tran, en perfecta sintonía con la del 20-N. El presumible ganador no se compromete a nada, salvo a ser honrado, trabajador, austero, eficiente, bueno con los funcionarios, dispuesto a eliminar consejerías, direcciones generales y coches de respeto. Ofrece la garantía y el crédito de la marca. Como Rajoy en noviembre. Están tan seguros de ganar, que el gurú de la casa, Pedro Arriola, ya está anunciado en un foro el martes 27 para explicar los resultados. Si no estuviese convencido de la victoria, un tipo tan discreto no se expondría. Entre tanto, continúa la batalla electoral con la misma tónica; munición de grueso calibre contra el adversario, que es malísimo por definición. Las dos eres máximas de la política nacional pisan suelo andaluz para seguir con su hispánico duelo a garrotazos. Resumen del fin de semana. R1, o sea Rajoy: Dice que va a seguir con las reformas prudentes. Y que Arenas tiene gente tan buena que no haría un gobierno mejor que el de Griñán, ¡sino trescientos! Será gallego, pero exagera como el andaluz del tópico. Como ven, está lanzado. R2, o sea Rubalcaba: Afirma que el PP viene con más engaños y utiliza Andalucía para vender la misma mercancía conservadora. Cayo Lara no desmerece y pide el voto contra la reforma laboral. Ninguno dice nada sobre cómo conseguir que Andalucía pase del puesto 16 al 15 en el PIB per cápita español, aunque sólo sea eso. Seguimos esperando soluciones, pero la campaña sólo da para eslóganes. Los dos presidentes también siguen en su tónica habitual; toreo de salón. El saliente Griñán dice que no ganaremos el futuro con reforma laboral sino con investigación y conocimiento. Un hallazgo. Y el entrante Arenas ha estado estupendo. Sostiene que cuando gane va a acabar con el rodillo, la soberbia y la arrogancia. Se da por sobreentendido que se refiere a la soberbia y arrogancia socialista, porque él no padece de semejantes defectos. Por eso va al debate de la televisión pública esta noche. ¿O es que no iba? Si no va es que está tan convencido de su victoria que no quiere arriesgarse. Como Rajoy antes del 20-N, desprecia a la televisión pública, con el mismo guión. Prefiere quedar de arrogante, ahora que todo indica que va a ser el ganador, incluido nuestro barómetro.

La espada de fuego de Bono

Ignacio Martínez | 13 de junio de 2011 a las 11:55

En vísperas de las elecciones de 2007, en el debate entre los contendientes de entonces, Zoido, Torrijos y Monteseirín, el alcalde dijo sin inmutarse que en Sevilla se había creado mucho empleo, en los cuatro años anteriores, gracias a la acertada política económica municipal. Estábamos en el punto culminante del crecimiento sin freno de la economía, a lomos de la especulación inmobiliaria. Y desde luego no se creaba empleo gracias a ningún mago de los que pinta Peridis. Ni en los gobiernos nacionales o regionales, ni muchísimo menos en los locales. Pero las cosas iban de cine y todo el mundo se ponía la medalla. Los ayuntamientos no crean empleo, desgraciadamente, como no sea en sus servicios públicos, como ha pasado en muchos municipios andaluces, hasta acercarlos a la bancarrota.

La mayor parte de las obligaciones de un buen alcalde son ajenas a su ideología. Una ciudad limpia, poco ruidosa, atractiva, con tráfico fluido y notable actividad cultural, por ejemplo. Pero los socialistas, los grandes perjudicados por el ere masivo decretado el 22 de mayo, están dolidos con la gente de IU, porque no han asegurado mayorías de izquierdas. Al contrario, han facilitado la llegada al poder de decenas de alcaldes populares. Sin ir más lejos, 17 en Andalucía.

Los socialistas piensan que los izquierdistas son unos desagradecidos. Como si en la coalición se olvidaran de lo mucho que les han pedido su opinión y la han seguido en asuntos de trascendencia social, económica o institucional. Toda la vida pidiendo el voto útil a los ciudadanos, diciéndoles que no se molestaran en votar a opciones que no tenían posibilidades y aglutinando el voto de la izquierda. Y ahora les pagan con este desapego inmerecido. En fin, no sé de qué se extrañan en el PSOE; cada vez que el PCE antes, e IU ahora, les ha aupado a un gobierno municipal, han conseguido la mayoría absoluta en las siguientes elecciones. Y los de IU no son Hermanitas de la Caridad. Se cansan.

En muchos lugares se ha aplicado la teoría de las dos orillas, de Julio Anguita. En la orilla de enfrente están PP, PSOE, CiU y PNV. Y en esta de aquí, la única e indiscutible representación de la izquierda. Así, en esos municipios han ayudado al PP para acabar con 32 años de hegemonía socialista. Y esto ha abierto la caja de los truenos. Bono, del sector más derechista del PSOE, es un viejo enemigo mortal de Cayo Lara, que proviene de su misma región castellano manchega. Y ha sacado la espada de fuego contra él. Primero para ridiculizarle: “Dijo que ni por acción ni por omisión permitirían ayuntamientos de derechas, pero el caso que le hacen a Cayo Lara en IU es el mismo que hacen en mi pueblo a Cipriana en los títeres”. Y después para estigmatizarlo como rojo peligroso: “IU va a quedar reducida a lo más sectario del Partido Comunista”. Lo malo es que tras oír a Bono, más de uno se habrá reafirmado en lo hecho.

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El hombre predestinado

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2008 a las 12:37

 

Treinta días y 30 noches después de su congreso, Izquierda Unida ha anunciado que tiene un nuevo coordinador general, que sustituye a Gaspar Llamazares. Parece un hombre predestinado. Cayo Lara, auspiciado por el aparato del Partido Comunista, ha ganado la elección a dos candidatos cuyos nombres no les ayudaban a convertirse en líderes nacionales. España no es la América de Obama. Los otros eran Eberhard Grosske y Joan Josep Nuet. Estados Unidos puede tener un presidente negro, pero quizá en la España actual los obreros, los despedidos de sus trabajos, los jóvenes hipotecados y los que ansían la igualdad, a quienes se dirige el nuevo jefe de IU, no están en disposición de entusiasmarse por un señor llamado Eberhard o Joan Josep. Desgraciadamente. Aquí somos de nombres más corrientes, como Adolfo, Felipe, José María o José Luis. Hasta el clásico Leopoldo fue un accidente.

Por su sonido, Cayo tampoco ayuda en el terreno de los significados. Puede confundirse con callo, término que ofrece contradictorias interpretaciones. Por el lado oscuro, dureza, fealdad o cicatriz. Por la vertiente positiva, dar el callo es trabajar mucho; y en Cuba, no doler ni los callos quiere decir gozar de muy buena salud. Pero con la y griega que le corresponde, su nombre tiene un significado más simbólico: un cayo es una isla rasa, arenosa, frecuentemente anegadiza y cubierta en gran parte de mangle, muy común en el mar de las Antillas y en el golfo mexicano. Y eso es IU en el actual océano político español. Una isla rasa, anegada por un sistema electoral que castiga a un partido que saca un millón de votos y tiene dos diputados, mientras el PNV con 300.000 votos consigue seis escaños.

Las raíces de la división en la familia comunista no tienen nada que ver con los arbustos antillanos, sino con una tradición que está muy explicada en Bucarest. Este documental es un homenaje de Albert Solé sobre la memoria perdida de su padre, Jordi Solé Tura, antiguo dirigente comunista y uno de los padres de la Constitución, que está enfermo de Alzheimer. Uno de los momentos más simpáticos de esta tierna película es el protagonizado por los hijos de dos de los máximos dirigentes catalanes del siglo XX, el escritor Sergi Pàmies, hijo de Gregorio López Raimundo, y Albert Solé. Pàmies cuenta que si entran cuatro comunistas en una habitación, a la media hora hay una escisión.

Eso sería antes; Cayo no tiene tanto margen. Precisamente, su nombre evoca tiempos pasados. Se llama igual que Cayo Julio César, el patricio militar y político que acabó con la república en la Roma imperial. Pero sobre todo, suena a antiguo su discurso invocando la huelga general. Pasionaria, de la que es un admirador, y Carrillo se llevaron toda la dictadura de Franco soñando con la huelga general política. Y Cayo Lara, el hombre predestinado, empieza por ahí.