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Cajasur tiene tres salidas: optar por Unicaja, por Cajamurcia o seguir sola

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:07

Su presidente tiene vía libre del Vaticano para decidir su futuro

Tanto el Banco de España como la Junta son partidarios de que se fusione 

PSOE y PP prefieren como socio a otra caja andaluza

 

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Cajasur ya tiene la bendición del Vaticano para moverse en el mapa de las fusiones. Ahora le falta enfilar el camino de la vicaría. La Iglesia no da pistas sobre con quién, cómo, cuándo dará el paso, aunque el mejor colocado sigue siendo Unicaja, con quien compondría la quinta caja de ahorros de España; tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos y sexta en activos. También sigue interesada Cajamurcia, una caja mediana, pero bien gestionada. 
 

Hay señales contradictorias, que no ayudan a interpretar la situación. A la prudencia propia de la Iglesia, que controla la caja cordobesa con algo más de un tercio de representación en su asamblea general, se une la agitación que vive la política nacional. No sólo por la crisis. La canción del verano podría interpretarla Liza Minnelli. Es money, money, money. Más dinero para la financiación de las autonomías, a costa de la Administración General del Estado; más dinero de impuestos para compensar déficit públicos galopantes y más dinero para bancos y cajas en apuros. 
 

Esta crónica se ha elaborado con informaciones facilitadas por representantes de Cajasur, Unicaja, PSOE, PP y la CECA. Hay pistas sobre la hoja de ruta de Cajasur, a pesar del hermetismo tradicional de la Iglesia, pero no se conoce la estrategia trazada y aprobada en las dos reuniones que se han celebrado en Roma esta semana. Allí han estado de martes a jueves, el presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, y el todavía administrador apostólico de la Diócesis cordobesa, monseñor Juan José Asenjo. Se han entrevistado con los responsables de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, que preside el arzobispo italiano Velasio de Paolis. Ésta es una de las tres oficinas financieras vaticanas, la encargada de dirigir y controlar la administración de los bienes que dependen de la Iglesia o preside uno de sus representantes. 
 

Asenjo y Gómez Sierra han explicado en Roma las dificultades que atraviesa el sector de la banca en España, y el escenario que se presenta para el futuro. También han informado de la marcha del Plan de negocio 2009, que Cajasur aprobó hace un mes a requerimiento del Banco de España. Este plan de austeridad ya se aplica desde hace tres meses, “en los que se ha mejorado la morosidad, solvencia y liquidez” de la entidad, según fuentes de la caja. Esta primavera, Cajasur intentó sin éxito capitalizarse con una emisión de acciones preferentes de cuantía indeterminada a suscribir en su totalidad por la Iglesia. En Roma, la embajada del Cabildo cordobés ha confirmado que no dispondrá de financiación propia de la Iglesia y que tendrá que resolver sus problemas de tamaño, capacidad y capitalización en el mercado. 
  

Tras conseguir la aprobación de la Curia vaticana a su gestión y estrategia, los administradores de Cajasur se disponen a explorar “todos los escenarios posibles“, según la versión oficial. Que se resumen en tres: negociar una fusión con Unicaja, hacerlo con Cajamurcia, o seguir en solitario. Esta última posibilidad no agrada al Banco de España, que está empeñado en simplificar el mapa de entidades financieras en España. Sobre todo, desde la creación del Fondo para la Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), destinado a ayudar a entidades con problemas de solvencia y liquidez. El FROB cuenta inicialmente con 9.000 millones de euros, pero esa cantidad se podría multiplicar por 10. De hecho, se cree que los bancos y cajas españoles necesitarán entre 25.000 y 70.000 millones para recapitalizarse y superar la crisis. 
 

En esta coyuntura el Banco de España quiere que todas las entidades que tengan que ser ayudadas se fusionen con otras más solventes. El gobernador del Banco, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El Banco confeccionó hace meses una lista de bancos y cajas divididos en tres categorías. En la primera están aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como Caja Castilla La Mancha. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores.
 

Grosso modo, nadie se opone a esta estrategia, pero su puesta en práctica plantea muchas tensiones. Hay al menos tres posiciones diferentes: el Banco de España quiere fusiones rápidas, establece reglas precisas, pone el foco en las cajas y da prioridad a la unión de entidades de distintas regiones. La Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) subraya que la solvencia de las cajas no es peor que la de los bancos, y está en contra de las fusiones express y de las rigideces que plantea el Banco de España, aunque avala la idea de fusiones interregionales para sacar de la presión política a las cajas. Y las comunidades autónomas prefieren fusiones intraregionales para reforzar su economía y su identidad territorial. Y algunas, como Cataluña y Andalucía, hacen valer sus competencias estatutarias para reservarse el derecho a autorizar las fusiones, por encima de lo que digan el Banco de España o el Ministerio de Economía. En el caso concreto del futuro de Cajasur, tanto la Junta, como PSOE y PP, se han mostrado de manera inequívoca a favor de que se fusione, si así lo deciden sus órganos de representación, con otra caja regional. De hecho, desde hace tres años, populares y socialistas han sacado a las cajas de la pelea política. 
 

Los mensajes oficiales sobre este asunto van todos en la misma dirección. El viernes, en Cádiz, el consejero de Gobernación, Luis Pizarro, recordó que hace 21 años había 14 cajas en Andalucía, de las que quedan cinco. Y que “ahora más que nunca” hay que fomentar la concentración. En el mismo acto el presidente de Cajasol, Antonio Pulido, dijo que están abiertos a esa posibilidad, que afrontarán en cuanto consoliden la fusión que han protagonizado hace dos años. Y, como una jaculatoria, Braulio Medel, el presidente de Unicaja, enunció la misma consigna que repite desde 1988: es partidario de una integración tan amplia como sea posible. 
 

Cajasur y Unicaja han tenido contactos informales en las últimas semanas, sin papeles. “No hay nada”, se dice oficialmente en Málaga. Pero se ha ofrecido el mantenimiento de la marca cordobesa y un destacado papel institucional a la Iglesia en la hipotética nueva entidad. Medel dijo el jueves en una reunión de su comisión ejecutiva que “esto no tiene mucho recorrido“. Quienes lo oyeron llegaron a la conclusión de que en pocas semanas o se abren negociaciones formales o se abandona el proyecto. El próximo consejo de administración de Unicaja está convocado para el viernes 17 de julio. El de Cajasur es mucho antes, el próximo miércoles 8. Pero la apertura formal de negociaciones no está en el orden del día de ninguno. 

 

Gómez Sierra tenía reticencias a esta fusión y prefería a Cajamurcia como socio, con la que sí se ha cambiado papeles. Esta caja celebró el viernes de la semana pasada su asamblea general. Su presidente, Carlos Egea, pidió al Gobierno que se elimine el veto autonómico a las fusiones interregionales. No tiene más remedio: su caja es de una comunidad uniprovincial, en donde no hay otras entidades. Egea es secretario del consejo de la CECA y tiene un buen cartel en el Banco de España. Medel no le va a la zaga, tiene un prestigio indiscutible y es vicepresidente de la CECA. Cajamurcia tuvo en 2008 un beneficio de 167 millones, con un volumen de activos de 21.500 millones y una morosidad del 2%. Unicaja iguala la morosidad y supera ampliamente la cifra de activos, con 31.937 millones, y la de beneficio, con 286 millones. Cajasur cerró el año pasado con 19.213 millones de activos, 37 millones de beneficio y una morosidad del 6,5%.
 

Quedan algunos flecos. El proceso de renovación de cargos en Unicaja debería ponerse en marcha a mediados de agosto, si no se demora el calendario. Medel ha agotado los plazos para ser reelegido y sólo una situación excepcional permitiría una prórroga de su mandato. Una fusión sin duda propiciaría su continuidad varios años más, con un horizonte: el 30 de agosto de 2012 cumplirá 65 años. Su entorno sostiene que el presidente de Unicaja no se siente especialmente presionado por esta circunstancia, pero es un elemento que juega en el tablero. Y otro detalle es la posibilidad que algún invitado de última hora. Se descarta a Granada, después de ver cómo esta semana un dirigente de CCOO era criticado por tierra, mar y aire, al atreverse a poner en cuestión el pacto numantino que en 2001 firmaron en el Hotel Saray todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de la provincia, para garantizar la supervivencia en solitario de Caja Granada. Pero queda la Caja de Jaén, con un volumen de activos treinta veces inferior al de Unicaja y veinte veces menor que el de Cajasur, pero que completaría una fusión colectiva muy airosa. Si además de airosa, es viable, se verá en los próximos días. Cuando Cajasur mueva ficha en sus misiones exploratorias sobre el tablero de las fusiones. Ahora que la mano que hará el movimiento tiene la bendición de Roma.

Crónica de una fusión anunciada: Unicaja y Cajasur formarán la cuarta o quinta caja de España

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2009 a las 12:30

 

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“Esto no es echar un huevo a freír, hace falta tacto, generosidad y el encaje de todas las piezas”. Esta frase resume la situación de los contactos entre Cajasur y Unicaja con vistas a una eventual fusión. Ambas partes están buscando un acuerdo viable económica y financieramente, pero sobre todo práctico desde el punto de vista institucional. Ese aspecto es el más delicado de todos, de tal manera que esta posible fusión es muy diferente a la frustrada operación entre Unicaja y la de Caja Castilla La Mancha, a finales de marzo: allí se trataba de llegar a un acuerdo económico y financiero primero y se dejaban las cuestiones institucionales para después; y aquí es al revés, las cuestiones institucionales deben ser cerradas de antemano. Eso significa que si los consejos de administración de ambas cajas andaluzas mandatan a sus presidentes para iniciar una negociación formal, estaríamos ante una fusión cerrada de antemano, es decir, resuelta en sus aspectos más espinosos. ¿Quiere esto decir que los próximos consejos de Unicaja y Cajasur, el viernes 19 y el miércoles 24 respectivamente, abordarán esta cuestión? La respuesta de la decena de dirigentes de las cúpulas de las dos cajas, la Junta de Andalucía, la CECA, el PSOE o el PP consultados por este diario es cauta. Ninguno ha querido salir con su nombre y apellidos, pero sus afirmaciones han servido para componer la foto de la situación.

La clave es que la empresa resultante sea más fuerte, más sana. En todos los indicadores de solvencia, rentabilidad y posicionamiento de negocio estaríamos ante una de las grandes cajas de España: tercera o cuarta en beneficios, cuarta en oficinas, quinta en depósitos, sexta en activos. Fácilmente la quinta de España en la actualidad, con posibilidades de una rápida progresión. Líder absoluta en cinco de las ocho provincias andaluzas y con un claro liderazgo en el conjunto de la región. Todo esto está muy bien, ¿pero cuál será el papel de Córdoba y de la marca Cajasur en el futuro? El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que fue cocinero antes de fraile, ya ha lanzado la idea de que las marcas locales no deberían perderse en eventuales procesos de fusión. El presidente también ha dicho desenfadadamente que “todos están hablando con todos”, quizá para quitar hierro a procesos que todo el mundo considera inevitables y que pueden ser dolorosos para quienes los protagonicen como actores de reparto. Griñán y el arzobispo coadjutor de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, que todavía es administrador apostólico de la Diócesis de Córdoba, no están ajenos a esa idea de que “todos hablan con todos”. La Iglesia es la entidad fundadora de referencia de Cajasur, aunque sólo tiene el 34% de la asamblea y el 30% del consejo de administración. Las pésimas relaciones entre la Junta y la Iglesia hasta 2004 fueron resueltas en muy poco tiempo y en buena armonía gracias al entendimiento personal del entonces consejero de Economía, y hoy presidente, con el obispo cordobés Asenjo.

¿Se decidirá la Iglesia a una fusión de Cajasur con otra caja andaluza? Parece que ya está convencida de la inevitabilidad de la operación. De hecho para crear ambiente, el pasado viernes por la tarde, Santiago Gómez Sierra, el presidente de la entidad, dijo que no descartaba una fusión, en la asamblea general a la que se presentaron las cuentas definitivas de 2008 y el plan de negocio reclamado por el Banco de España, para resolver la morosidad, la liquidez y la solvencia. No sólo la Iglesia, todos afirman en Córdoba que hay el máximo consenso en la entidad más allá de instituciones y partidos. Y añaden que Cajasur es “una perita en dulce” o “una caja apetitosa” por la identificación que tiene con su territorio: “acapara más del 50% del ahorro de la provincia de Córdoba, algo que no tienen ni Unicaja en Málaga, ni Cajasol en Sevilla”. También se tiene claro que una vez que se asuma que se va a una fusión y que Unicaja puede ser la mejor opción, mientras antes de haga, mejor.

Se da la circunstancia de que en el consejo de administración de Unicaja hay tres representantes de la Iglesia, por entidades fundadoras de las antiguas cajas de Almería, Málaga y Ronda. Cajasur ha explorado en los últimos tiempos escenarios alternativos: una fusión a tres con las otras dos cajas de la Iglesia en España, Cajacírculo de Burgos y CAI de Zaragoza. También ha medido las posibilidades con una caja de las más solventes de España, Caja Murcia, que está en una comunidad uniprovincial y sin otra entidad con la que fusionarse en su región. La Junta ha expresado su preferencia por aprobar fusiones dentro de la región. De facto, es una competencia estatutaria exclusiva del Gobierno andaluz autorizar la fusión de una caja regional. Pero el Ministerio de Economía quiere introducir en el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria, que se aprobará antes de un mes, una cláusula según la cual si una entidad recibe fondos del FROB el Banco de España podría condicionar su fusión. Es algo que la Junta consideraría anticonstitucional, porque el Estatuto es una ley orgánica del Estado y sus atribuciones no pueden ser modificadas por un decreto ley, de menor rango. Aún no se sabe la dotación del FROB, que estará entre los 9.000 y los 90.000 millones de euros.

El Banco de España se sorprendió de los escasos fondos retirados por los impositores cuando la agencia Fitch rebajó a BB+ la calificación crediticia de Cajasur el 22 de abril, la misma que le dio a la Caja Castilla La Mancha un mes antes de su intervención. En Córdoba y Jaén, que componen el 80% del negocio de la tercera caja andaluza, la fidelidad del público ha sido óptima, dicen fuentes de la caja. La razón por la que la calificación de los créditos de esta entidad han sufrido un varapalo es que los riesgos han estado muy concentrados en la construcción. “Pero, ¿qué empresa andaluza pide un crédito de 10 millones de euros? Una agroalimentaria una vez al año. Esto no es el País Vasco con una economía diversificada”.

Los dos grandes partidos de Andalucía no ven mal la operación, si las entidades así lo deciden. Tanto PSOE como PP prefieren una fusión de Cajasur con otra caja andaluza. Algún dirigente popular desliza la idea de que Unicaja está mejor implantada en el territorio en el que el PP andaluz es más fuerte. Pero ambos partidos tienen claro que éste no es un asunto para la pelea política, como las carreteras o los hospitales. Ahora, lo más importante son las cuestiones institucionales: evitar la pérdida de las marcas originales, que se mantengan las obras sociales, que el peso de Córdoba o el papel de la Iglesia tengan su encaje en el diseño futuro. En Córdoba, en particular la Iglesia, son muy sensibles a que se piense que se les puede empujar y se les puede marcar el calendario. También está en juego el futuro de más de 3.000 trabajadores. En este momento, hay quien piensa que la expansión a Madrid, Barcelona, la Comunidad Valenciana, Extremadura o Almería fue un error. El plan de austeridad presentado al Banco de España ya incluye el cierre de más de veinte oficinas durante este año.

Esta fusión a dos tiene algunos inconvenientes formales. El lado bueno es que Unicaja tiene potencia para soportar esta operación. Pero hay aristas estéticas: hay un pez grande que se come al chico. Algún dirigente socialista ha sugerido que podría estar mejor una macrofusión de Unicaja, Cajasur, CajaGranada y Caja de Jaén. Sería repetir el modelo de integración de cinco cajas en Unicaja en 1991. También se acercaría al proyecto de caja única lanzado por el presidente Chaves en 1999. Aunque en estos diez años sólo se ha producido la fusión de El Monte y San Fernando que ha dado lugar a Cajasol.

Pero lo que está ahora encima de la mesa es la posibilidad de que la primera y la tercera caja de Andalucía se unan para formar una nueva entidad que en todos los parámetros de rentabilidad, beneficio, morosidad y capital básico estaría mejor que la media del sector. No es fácil componer el nuevo esquema. Realmente es cierto que no es como echar un huevo a freír.

La Europa de Francisco Arroyo y Alejandro Rodríguez Carrión

Ignacio Martínez | 11 de mayo de 2009 a las 12:14

Sigo con perplejidad la campaña de las elecciones europeas. No hay por parte de socialistas o populares ni una idea sobre el futuro de la Unión, aparte de que ambos son partidarios de que siga como presidente de la Comisión Durao Barroso, cuya gestión ha sido deficiente. Ayer en el mitin del PSOE Zapatero volvió a insistir en el moderno mensaje de que esta crisis es culpa de Bush, Aznar y sus amigos neoconservadores. Y Leire Pajín sigue con la perra de que el PP nos metió en la guerra de Iraq. Estuve en contra de esa guerra, pero no podemos seguir hablando de lo mismo ¡seis años después! Por su parte, Rajoy, para no ser menos, también tiró ayer de su fondo de armario favorito: Zapatero es incapaz de sacarnos de la crisis y España no puede seguir así. La cosa no da para más.

El sábado se celebró el día de Europa, en recuerdo del 9 de mayo de 1950, cuando el ministro de Exteriores de Francia Robert Schumann propuso la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. La Guerra Mundial había producido entre 1939 y 1945 en suelo europeo 36 millones y medio de muertos, civiles más de la mitad. Así se entiende que Schumann iniciara su discurso proponiendo la integración europea en nombre de “la paz mundial”.

Con motivo del día de Europa, el Consejo Andaluz del Movimiento Europeo concede unos premios a andaluces destacados por su europeísmo. Este año el Premio Blanco White ha sido para dos ilustres malagueños, el presidente de la Audiencia, Francisco Arroyo, y el decano de Derecho, Alejandro Rodríguez Carrión. En el acto de entrega, en el Ayuntamiento de Málaga el sábado, Arroyo recordó que a diario los magistrados españoles luchan contra la delincuencia organizada y el blanqueo de capitales, resuelven litigios conyugales de matrimonios con dos nacionalidades, dictan sentencias sobre secuestro de menores por los propios padres con desplazamiento a otro estado, emiten órdenes europeas de detención, estudian insolvencias de empresas con intereses en varios estados comunitarios… Ésta es la Europa real.

Como la del Derecho, al que ha dedicado toda su vida docente e investigadora Rodríguez Carrión dilecto discípulo del profesor Carrillo Salcedo, en cuyo departamento de Derecho Internacional Público trabajó en Granada, Madrid y Sevilla, antes de ser catedrático en Málaga. Además de sus muchos méritos académicos, en Alejandro destaca su dedicación particular a la defensa de los pueblos más débiles del planeta. Sencillamente porque tienen los mismos derechos que los más fuertes. Estos valores de la civilización, las libertades y la paz son los que Europa representa en el mundo. Ésa es la Europa de Francisco y de Alejandro. Me gustaría notar antes de que termine la campaña, que es también la de nuestros dirigentes políticos.