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El Barça gana al Madrid: el fútbol retrata a España

Ignacio Martínez | 17 de mayo de 2010 a las 7:28

Zapatero por fin ha tenido una buena noticia, el pobre. El Barça ganó ayer la Liga. El fútbol puede servir para retratar a este país. Es una parte sustancial de nuestro inconsciente colectivo. Tanto, que la única cosa que puede subir la autoestima nacional en el corto plazo es que la Selección gane el Mundial de Suráfrica en julio. Salvaría el prestigio patrio. En sentido contrario, si pinchamos se acrecentará la idea de que nos ha mirado un tuerto: de ganar la Champions de la economía mundial a perder el Campeonato del Mundo de fútbol. Pero mucho antes de eso, el triunfo de ayer del Barcelona en la Liga es un consuelo para quienes pensamos que el pelotazo y la especulación deben ser desterrados de los negocios.

Más allá del amor por unos colores u otros, Barça y Madrid representan filosofías muy distintas. Florentino Pérez, constructor por más señas, aplicó en el 2000 un sistema de fichajes estelares que creía imbatible: contratar a los mejores del mundo, se recuperaba vendiendo camisetas, nos venía a decir si simplificamos su discurso hasta el absurdo. Pero la cosa no cuadraba, a pesar de la categoría de los galácticos, que les hizo ganar dos Ligas y una Champions. Así que don Florentino reclamó el apoyo público, para recalificar los terrenos de la ciudad deportiva del Real Madrid, y así financiar su aventura deportiva. Y, ya que estábamos, también pidió al Gobierno Aznar que creara una fórmula especial, para que los Figo, Ronaldo, Zidane, Beckham y compañía pagaran pocos impuestos: un 24%, como los españoles que ingresan 18.000 euros. En resumen, fichajes especulativos, recalificación de terrenos y ayudas públicas. El retrato de una época. Al final se produjo un mutis por el foro en 2006 del mago de la fórmula.

Después vino la crisis y el mundo cambió. Parecía que los españoles se despertaban del sueño de que eran nuevos ricos. Pero no. No escarmentamos. El mago volvió con la misma filosofía: pidió prestados 255 millones para fichajes, y en vez de un galáctico por año, trajo un montón de golpe: Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká, Xabi Alonso, Albiol, Arbeloa… Y el público se le entregó: 80.000 madridistas acudieron al Bernabéu a la presentación del crack portugués. Los aficionados estaban convencidos de que la calidad individual de sus estrellas podía ganarlo todo. Pero en realidad no han conseguido la Liga y de la Champions los eliminaron en octavos de final. Por el contrario el campeón de Liga es un club con espíritu de equipo, política de cantera y un juego de asociación solidario, en el que todos se sacrifican y nadie pretende lucirse. También con un liderazgo claro, el de un entrenador juicioso, educado, trabajador.

Si el fútbol retrata a este país, puede que hayamos aprendido algo en la jornada de ayer. Los triunfos no se fabrican con talonarios, sino con constancia y trabajo. Con esa lección, España tiene remedio.

Arde Madrid, cita en La Moncloa

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2010 a las 6:52

Cuando hoy se vean en La Moncloa Zapatero y Rajoy, ¿hablarán del tiempo? ¿Le dirá Mariano a José Luis que lo encuentra más delgado y ojeroso? ¿Se interesará Zapatero por la familia de su invitado? En fin, me pregunto si gastarán algunas frases de cortesía para calentar el ambiente o la combustión de la Bolsa ayer en Madrid les ahorrará ese prolegómeno. El Íbex 35 cayó en España un 5,41% en un día de números rojos para en todas las plazas europeas. Y no sólo la Bolsa, el rumor de que España iba a necesitar 280.000 millones de prestamos en un plan rescate a la griega se extendió de tal manera, que el presidente del Gobierno lo desmintió, tachándolo de locura. Bueno, veo encuestas digitales con miles de votos, en las que los españoles creen que la crisis griega nos atrapará.

En este país hay miedo y eso no es una locura. Miedo a quedarse en paro y no poder atender las necesidades familiares o las deudas contraídas. Miedo a invertir un euro en no importa qué producto financiero. Miedo a que se nos hunda el mundo maravilloso en el que vivíamos. Lamento repetirlo, pero cuando en el verano de 2007 saltó la crisis hipotecaria norteamericana que inició la gran recesión mundial, el presidente del Gobierno hizo unas declaraciones en las que decía que España jugaba la Champions de la economía mundial. ¿Recuerdan? Era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Estaba más preparada que nunca ante una posible recesión por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias.

No es extraño que un 64% de los votantes del PSOE piensen hoy que el Gobierno no ha adoptado las medidas adecuadas para hacer frente a la crisis, según se desprende de la encuesta que publicó el domingo El País. Un 71% de esos votantes socialistas creen que el presidente del Gobierno improvisa. Zapatero le inspira poca o ninguna confianza al 54% de sus seguidores electorales. Ha entrado en combustión, como la Bolsa. No es mucho mejor el estado de ánimo de la familia adversaria: un 39% de los votantes del PP piensan que su líder improvisa y un 49% le tiene poca o ninguna confianza. Ahí sí que tienen un buen tema de conversación los dos líderes que tienen cita en La Moncloa a las diez de esta mañana.

Dicen que van a hablar de Grecia y de las cajas. O sea, de crisis y finanzas. La verdad es que Zapatero y Rajoy se van a ver las caras para mandar un mensaje de tranquilidad al país, en imitación ¡siete días después! de lo que hicieron el primer ministro portugués José Sócrates y el líder de la oposición lusa Pedro Passos Coelho la semana pasada. Aquí, tarde y bajo la presión de los especuladores. Qué pena de país, la peor pareja de líderes de la democracia en el peor momento.

Barça-Inter: El odio sobra

Ignacio Martínez | 28 de abril de 2010 a las 10:40

Gerard Piqué, defensa central del Barça y la selección nacional, ha declarado que espera un apoyo incondicional de los aficionados culés en su partido de esta noche contra el Inter. Hasta aquí, perfecto. Pero para calentar el partido pretendía lo nunca visto y ha ido más allá de lo razonable. Ha pedido al público que apriete desde el principio para que los jugadores del Inter entren al campo y “odien la profesión de futbolista durante 90 minutos”. Para que luego se hable de hecho diferencial catalán. Nada. El hecho diferencial catalán no resiste su paso por el ámbito del balompié. Hay poco seny en la propuesta de Piqué.

No es un asunto doméstico español. Por la televisión ya vimos las caras de hinchas milaneses, fuera de sí, ¡protestando al árbitro en el partido de ida! Que ya había que ser fanático para reclamarle más favores al bueno de Olegario Benquerença, que fue un referee más que casero, cariñoso en extremo con su amigo Mourinho. Pero allí tienen a Umberto Bossi reclamando el hecho diferencial de la Padania, que comprende en origen el valle del Po, y en la actualidad ocho regiones del norte de Italia, entre ellas la Lombardía milanesa, para las que la Liga Norte sueña con la independencia. Pues nada, mal que pese a Bossi, los hinchas del Inter-Barça parecían del mezzogiorno italiano. No sólo la crisis, el fútbol también nos iguala a todos, nos nubla las entendederas de igual manera.

En todo caso, la propuesta de Piqué es una buena sugerencia para otros aspectos de la vida. Podemos coger ese rábano por las hojas, sacado del contexto futbolístico. En un régimen democrático es fundamental el peso de la opinión pública. El rechazo inequívoco de los ciudadanos ante comportamientos deplorables haría mucho por su erradicación. La corrupción, la violencia doméstica, cualquier tipo de abuso sería muy difícil que ocurriera si hubiese una conciencia social que apretara a sus protagonistas hasta hacerles odiar su actitud. El cubano Nicolás Guillén cerraba su muralla al sable del coronel, al alacrán, el ciempiés, al veneno, el puñal y el diente de la serpiente. Cada cual puede hacer su particular lista de males e injusticias modernas y hacer lo posible para que quien abusa llegue a avergonzarse de su comportamiento. Es evidente que los medios de comunicación, los poderes públicos, los líderes sociales pueden marcar pautas, dar ejemplo. Pero para conseguir la presión adecuada es necesario el concurso de todos los ciudadanos. Sin partidismos: un corrupto no tiene valores, ni decencia. Tampoco ideología, no se engañen.

A los jugadores del Inter hay que desearles que jueguen bien, se diviertan y amen su profesión esta noche. Y también, que el Barça lo haga mejor y se clasifique para la final de la Champions. El único equipo español en liza hace un fútbol excelente. El odio, en este caso, sobra.

Zapatero usa un comodín contra Aguirre

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2009 a las 9:39

Zapatero saca otro as de la manga: Caja Madrid. Y conste que me alegro. Hasta ahora el asalto de Esperanza Aguirre a la cuarta entidad financiera de España, había sido contemplado por el PSOE de cerca y con una cierta complicidad. Llegaron a expedientar a un dirigente socialista que votó con Gallardón. Aguirre quería el poder en esta caja para consolidar su alternativa a Rajoy en el PP y su futura candidatura a la presidencia del Gobierno. Una eventual candidata que gustaba más en el Gobierno como adversaria que Gallardón, que es visto como el equipo ese de la Champions que nadie quiere que le toque hasta la final; o sea, el aspirante más fuerte. Total, que Aguirre ha promovido una reforma de los estatutos de Caja Madrid que sencillamente le da a ella más poder. Y mucho menos a Gallardón; el Ayuntamiento de Madrid pasaba de 70 a 24 representantes en la asamblea de la caja, mientras que un ayuntamiento aguirrista como el de Majadahonda subía de 1 a 14. Y además la lideresa ha dicho que la asamblea legisla y los demás a obedecer, una frase escasamente liberal y profundamente autoritaria.

No es que eso le haya tocado las narices a Zapatero. Sino que llegado este momento preelectoral, los socialistas están poniendo encima de la mesa toda una batería de temas que movilicen a su electorado. Por eso han sacado a la palestra a la joven ministra Aido con su reforma de la ley del aborto; por eso Chacón ha anunciado la salida de Kosovo, con tanto entusiasmo que se olvidó de los efectos colaterales; por eso el Gobierno ha decidido recurrir ante el Constitucional la reforma de los estatutos de Caja Madrid. Una caja con 260 millones de volumen de negocio y siete millones de clientes. Ahora se suspenderá la aplicación de la norma aguirrista durante cinco meses. Las elecciones para elegir los 320 miembros de la nueva asamblea general se tendrán que hacer con los estatutos antiguos. 

Dicen en el Gobierno que recurren los estatutos porque violan la proporcionalidad. Pero, sin duda, porque a dos meses de unas elecciones generales, las europeas del 7 de junio, ZP y sus gabinetes de análisis de estrategia van a colocar cada semana un asunto en la palestra que nos distraiga de la crisis y polarice a los suyos. Este es el comodín de esta semana.

Un árbitro incontestable

Ignacio Martínez | 16 de marzo de 2009 a las 8:40

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Después de ver al Real Madrid en Anfield y en San Mamés durante la misma semana, en partidos similares, hay que convenir que no le arbitran igual en España que en el extranjero. Hay quien sostiene que si en España los árbitros fuesen más imparciales, a lo mejor el Real pasaba de los octavos en la Champions. Pero en la Liga española casi siempre se equivocan a su favor. El sábado fue desagradable ver a un héroe nacional como Casillas hacer teatro tocándose la cara en el suelo, para que expulsaran a un jugador del Athletic. Feo. Después reconoció que Yeste no le había tocado la cara.

En fin, los árbitros españoles también se equivocan a favor del Barça y de cualquier otro grande. Hace unos años, uno favoreció al Sevilla, creo que contra el Recre, y un jugador sevillista se disculpó presumiendo: “Hasta en eso se nota que ya somos un equipo grande”. Casillas pudo decir eso mismo en lugar de su disculpa de tramposo: “No me tocó la cara pero era de roja”.

Los árbitros son malos, y sin embargo los necesitamos. Aunque dice el diccionario que árbitro es la persona que puede hacer algo por sí sola sin dependencia de otro. Y eso le va que ni pintado al juez Baltasar Garzón, la última bestia negra de la derecha española. El tipo que persiguió a Pinochet antes de que se muriera para procesarlo por crímenes contra la humanidad. El que quiso repetir la operación contra Franco, treinta y tantos años después su muerte. El mismo que mandó a la cárcel a medio Ministerio del Interior del felipismo. Y los que entonces lo jalearon como a un campeón ahora lo tachan de juez socialista. Cuando el árbitro no pita lo que queremos es un manta o un tramposo. Aunque en las tramas de espías, pícaros y sastres en el entorno del PP hay algo más que indicios de culpabilidad por la meseta y levante.

Un verdadero árbitro imparcial, persona cuyo criterio tiene una autoridad incontestable, ha visitado Andalucía por cortesía de la Confederación de Empresarios, y entiendo que con el patrocinio de Unicaja. El premio Nobel de Economía Paul Krugman estuvo el sábado en Sevilla y nos dijo que hay crisis en España para cinco o siete años. Hoy se lo repetirá a Zapatero en La Moncloa. Según él, a nuestro país sólo le queda esperar que se produzca una recuperación europea. Vivíamos del auge inmobiliario y se ha pinchado la burbuja. Total, va a resultar que tenía razón Solbes, cuando dijo que no se podía hacer nada más. Krugman no se ha estudiado bien el caso español, con lo que sobre la suerte de Andalucía nada dijo. Pero apuntó otras cosas: que viene una era menos derrochona, en la que demostrar la honestidad será una exigencia. Y con otra estética, la ropa será menos colorida.

El Madrid, de blanco, ya está a tono.

Un andaluz, nuevo hombre fuerte de la ‘Casa Blanca’

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 15:34

 

Amador Suárez, vicepresidente del Real Madrid, es un importante empresario andaluz

Preside la multinacional onubense de la pesca Amasua y es cuñado de la ministra Garmendia

 

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Si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro, habrá que convenir que la dimisión la semana pasada de Ramón Calderón ha sido una crisis nacional. Y en esa historia han tenido un protagonismo especial tres directivos del Real Madrid, de los que dos son andaluces: Amador Suárez, de Huelva; Antonio Medina, de Jaén, y Enrique Riquelme, de Alicante. Se dice que fueron precisamente ellos quienes forzaron la dimisión de Calderón, después de que se supiera que unos falsos compromisarios votaron en la asamblea del club y que el presidente culpara del desaguisado a unos empleados.

El personaje clave de la operación, y hombre fuerte de la nueva ‘Casa Blanca’, es el vicepresidente primero Amador Suárez, uno de los más importantes empresarios andaluces; presidente de Amasua una empresa familiar con sede en Huelva, que es de hecho una multinacional de la pesca que comercializa unas 60.000 toneladas de pescado y factura alrededor de 300 millones de euros todos los años. Y da empleo a 1.800 trabajadores.

La actitud de Amador Suárez fue decisiva para que Calderón tomara la decisión y no se volviera atrás el viernes de la semana pasada, como le aconsejaba Mijatovic. Y para que finalmente anunciara su dimisión el 16 de enero. Y fue él quien propuso al empresario valenciano Vicente Boluda como presidente; aunque es un socio mucho más antiguo: Boluda tiene el carné número 47.936 y él tiene el 10.319. Es curioso, pero entre los once miembros de la actual junta directiva del Real Madrid, sólo hay cuatro madrileños. Y tres andaluces, dos valencianos y dos castellanos. El jiennense Antonio Medina es un joven abogado de 32 años, director del despacho Medina Cuadros, y el tercer andaluz es el empresario algecireño Pascual Cervera.

En sus primeras declaraciones a ‘Marca’, el domingo pasado, el nuevo presidente anunció que lo primero que iba a hacer era reunirse con Amador Suárez para analizar, departamento por departamento, toda la organización del Real Madrid. Esta semana, Suárez ha estado de misión diplomática con Platini en la sede de la Uefa en Suiza, para intentar convencerle de que sean dos los nuevos jugadores del Real que puedan jugar la ‘Champions’.

Además de presidir Amasua, Amador Suárez tiene una gran experiencia como dirigente empresarial: preside la Confederación Española de Pesca, que agrupa a las tres grandes patronales pesqueras españolas, con 1.400 grandes buques, que representan el 75% de la flota española. El año pasado lideró la protesta del sector cuando se disparó el precio del gasóleo, reclamando a las autoridades el aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social y la reducción de las tarifas portuarias.

Su padre nació en Galicia y después de la guerra emigró a Huelva. Allí conoció a su madre, que venía de una familia armadora onubense. Cuando todavía no existían los muelles definitivos, su abuelo materno llevaba agua en buques aljibe a los mercantes con calderas, que venían a cargar mineral de Ríotinto. El padre fue marino, maquinista y fogonero en una época en la que la pesca andaluza contaba con muy pocos medios. Ahí comenzó su vida en el mar y de ahí nació la empresa pesquera que ahora preside.

Como le gustan las aventuras, se enroló en la candidatura de Ramón Calderón para la presidencia del Real Madrid. En la primera junta directiva de la Casa Blanca fue responsable de compras, internacionalización y control del gasto. Se lo podría imaginar marcando un techo de ingresos a los Rolando y compañía. Pero en el fútbol, como en los negocios, es partidario de que todo el mundo gane el máximo; siempre que se lo merezca. Cree que hay que poner al futbolista una parte fija y otra variable. Y que la variable sea muy alta; así mientras más éxito tenga, más gana él y mejor para la afición.

Sus pinitos como directivo los hizo en el Recreativo de Huelva, como vicepresidente de Martínez Oliva, en el equipo el primer ascenso a Primera en 1978. Sigue siendo un hincha del Recre; aunque ahora lo sigue por televisión. Por cierto, que considera muy injustos algunos arbitrajes que ha padecido el decano del fútbol español. Los árbitros no son lo mismo para los grandes que para los modestos. Es tan forofo del Madrid que hasta grita en el palco, como cualquier aficionado. Y como cualquier aficionado, también tiene sus jugadores preferidos: Raúl y el andaluz Sergio Ramos.

Además de su empresa pesquera, tiene una yeguada importante en una finca de 500 hectáreas, en Toledo, que es una explotación agraria, mitad de secano, mitad de regadío, con 300 cabezas de ganado, no sólo equino, que dirige su hija María. Su otro hijo, Elías, licenciado en Derecho, es ya el director general de Amasua. Su esposa, María Dolores Garmendia, no trabaja en la sociedad, pero ha dejado su traza en la decoración de su despacho, con elegantes muebles art déco. Se puede discutir si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro; pero en la familia de Amador Suárez hay una ministra del Gobierno de Rodríguez Zapatero: Cristina Garmendia, la titular de Ciencia e Innovación, es su cuñada. Y el marido de la ministra, el ingeniero Rubén Celaya, es vicepresidente del Grupo Amasua. La ministra donostierra, por cierto, estudió Ciencias Biológicas en Sevilla.

Amador Suárez (Huelva, 1944) hizo perito mercantil, que era la única formación económica y empresarial que podía estudiarse en Huelva en su época. Se puso al frente del negocio familiar con 20 años. Fue un joven innovador, que viajó para buscar caladeros internacionales, entró en la industria de los congelados y fue pionero en la comercialización por todo el mundo de pescado de terceros. Sus barcos operan en Argentina, Chile, Mozambique, Marruecos y Rusia. Su afición por el deporte no es sólo como directivo: no perdona el ejercicio físico. Puede no desayunar, pero jamás elude correr un mínimo de una hora y 10 kilómetros diarios, por la mañana o por la tarde. Ahora su objetivo es dar estabilidad al Real Madrid en la transición hasta las elecciones presidenciales de junio. Aunque no las tiene todas consigo: algún miembro de la directiva le ha reprochado su responsabilidad en la asamblea, cuya organización dependía de su vicepresidencia. Él, de momento, prefiere mantener la discreción y el buen ánimo en la nueva ‘Casa Blanca’.

Barajas no juega la Champions

Ignacio Martínez | 10 de enero de 2009 a las 10:55

 

He utilizado el aeropuerto de Frankfurt en más de una ocasión baja una intensa nevada. Y funcionaba razonablemente. Salían y entraban aviones. Me sorprende que el de Barajas se colapse cada vez que nieva. Tiene razón Magdalena Álvarez cuando dice que su administración ha fallado.

Ella aprovecha para decir que otras administraciones también han fallado, pero lo relevante es que la suya no es capaz de tener operativo el primer aeropuerto de España cuando nieva. No es la primera vez. En este capítulo, como en tantos otros, España no juega la Champions. Que tome nota Zapatero.