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Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Aquí no ha pasado nada

Ignacio Martínez | 28 de noviembre de 2012 a las 11:08

Habría que prohibir por ley las comisiones de investigación parlamentarias en este país. Son una farsa. Sin ir más lejos, ayer empezó una en Madrid sobre una fiesta en la que participaron decenas de miles de jóvenes en un establecimiento municipal, con mínimas medidas de seguridad y el doble del aforo permitido. Resultado: cuatro mujeres muertas y una gravemente herida. No piensa comparecer la empresa organizadora, ni la alcaldesa Botella, que estaba tan preocupada aquel fin de semana que se fue a un balneario en Portugal para calmarse. Eso sí, su vicealcalde dijo desde el minuto uno que el aforo se había respetado y se habían cumplido todas las normas. Una vergüenza.

La infamia nos toca de cerca. Debería ser un delito celebrar durante semanas, meses, reuniones para que después no haya ni siquiera una resolución, como ha pasado con la de los eres fraudulentos en el Parlamento andaluz, el caso de corrupción más grave de la autonomía andaluza del que el PSOE, en su arrogancia, piensa que sale indemne. Pero no. Nunca antes como hoy esta región habrá parecido sometida a un régimen semidemocrático, como cuando se vote en el pleno esta tarde la malograda resolución y salga rechazada. Al final no es responsable político ni Javier Guerrero, el más famoso ex director general de una autonomía española. Nadie es culpable, aquí no ha pasado nada. Al menos unos 25.000 millones de pesetas han tenido un innoble destino en ayudas a empresas amigas o a falsos beneficiarios de los eres. Pero ha sido sin querer.

El eterno partido gobernante está enajenado, cómodamente soportado por una red clientelar de personas, familias completas, colocadas con diligencia durante tres décadas en los más variados lugares a cargo del contribuyente. Es incapaz de la más mínima autocrítica. Se resistió en la pasada legislatura a crear la comisión de investigación de los eres, la admitió a la trágala porque fue condición sine qua non de IU para entrar en el Gobierno. Primero dijo que Griñán no comparecería, después que iría si lo pedía el Parlamento y finalmente el interesado no tuvo más remedio que mostrar su disposición.

El PSOE ha dinamitado el documento resumen preparado por el presidente de la comisión investigadora. No se entiende que alegara a 38 párrafos y votara en contra de otros 79 sobre los que no había mostrado objeción. Unan el empecinamiento del PP en señalar a Chaves y Griñán y el aburguesamiento de IU, y tendrán el desastre perfecto. Otra vergüenza. El mensaje que queda es sencillo: Guerrero es un héroe que era enviado a focos de graves conflictos, a apagar incendios. Y hacía muy bien los encargos, a plena satisfacción. No había problema de dinero, ¿quién se iba a fijar en las formas? Y sale limpio del Parlamento. Pero su partido, tocado. Semihundido en esta semidemocracia.

Lealtad, divino tesoro

Ignacio Martínez | 4 de noviembre de 2012 a las 11:01

A Manuel Chaves, que es un buen cinéfilo, le gustaba cuando era presidente la serie de televisión El ala Oeste de la Casa Blanca. La coleccionaba. En su opinión reflejaba muy bien cómo se producían los acontecimientos y cómo se reaccionaba desde el poder político. Un servidor ignora si los guionistas trataron el tema de la sucesión en algún capítulo. Pero habría sido de gran utilidad para el inquilino de San Telmo.
Imaginen un presidente que impone a su sucesor, que es un íntimo amigo. Un hombre de gran talento y capacidad. Pero ajeno a las bases de la organización, que por disciplina y adhesión al líder que se marcha lo aceptan a pies juntillas. En el siguiente acto los artífices de la entronización del nuevo presidente son marginados. Y finalmente, quienes se instalan en los puestos de mando denigran del pasado y se permiten amedrentar a quien con su sola voluntad propició su llegada al poder. Es pura ficción, como ven.
Curiosamente, tenemos en Andalucía una gran capacidad para dejarnos arrastrar por la magia cinematográfica. No es improbable que Zoido esté incómodo con Arenas. Y que no pocos dirigentes del PP se miren al espejo y piensen que tienen frente a sí a un presidente popular mejor que el que hay. Pero a Zoido no lo ha puesto en el sillón Arenas. Y a Griñán lo puso Chaves, a dedo.
Tras las últimas dos derrotas simultáneas del PSOE, las declaraciones del presidente de la Junta sonaron a tambores de guerra contra Rubalcaba. El interesado ha quitado hierro a esta sensación generalizada. Pero su antecesor y mentor le ha reprochado esta semana que no ejerza el papel moderador en el Partido Socialista al que estaría obligado por su cargo de presidente. Y le ha pedido que apoye sin reservas a Rubalcaba. La respuesta ha sido una bofetada sin manos de la consejera de Presidencia de la Junta. Susana Díaz le ha pedido a Chaves lealtad recíproca con Griñán.
El aludido se ha limitado a decir que le parece un poco fuerte que esta joven le hable de lealtad. Es lo que tiene el buen estilo del Ala Oeste. Se habría expresado de forma distinta en un guión de Los Soprano, otra serie de culto de Chaves y de su antiguo amigo Griñán, también cinéfilo y gran aficionado al cine negro de los 50.

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Yo no he sido

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2012 a las 19:57

Chaves dijo que se había enterado por la prensa. Griñán dijo que fue la Junta la que denunció inicialmente. Chaves dijo “yo no he sido”. Griñán dijo “yo no estaba”. Ambos, como escrito por el mismo guionista, el mismo sin duda, dijeron que el asunto les había causado dolor y que pedían disculpas. Las comparecencias en la primera comisión de investigación en 17 años en el Parlamento andaluz terminan con una intervención ilustrativa, la del interventor, y decenas de ellas elusivas. El principal mensaje que han oído en la comisión, lo resumió ayer la más destacada de sus miembros, la diputada cordobesa Alba Doblas: “Yo no he sido”. Frase que cabe atribuir también a los dos comparecientes de lujo de ayer.
Desgraciadamente, no nos hemos enterado de mucho nuevo. En los alrededores del eterno partido gobernante dicen convencidos que el procedimiento de los ERE era legal. Y abrazados a esa idea, todo el mundo evita darse por aludido de las quince alarmas lanzadas por la intervención sobre lo endeble del procedimiento. Era un problema del vecino, en frase infeliz lanzada ayer por el actual presidente. Se dieron ayudas discrecionales, sin publicidad, sin transparencia, en ocasiones a personas a las que no correspondía. A veces a empresas que no lo necesitaban, que no lo solicitaron, que no existían. Una consejería decidía el gasto, otra lo pagaba. Con comisiones escandalosas a intermediarios con las aseguradoras. Pero nadie parece culpable.
Capítulo aparte merece la técnica de interrogatorio elegida por los diputados de la comisión. El consejero de Agricultura inventó en el último Pleno del Parlamento un término para definir la pregunta de uno de sus interpelantes: el micromitin. Consiste en hacer una arenga, en vez de preguntar. La arenga ha sido constante en boca de todos los diputados de la comisión de investigación. En esa tarea han perdido mucho del escaso tiempo que tenían. Unan las respuestas kilométricas y evasivas de los Griñán, Chaves y compañía, y llegaremos a la conclusión de que en la próxima comisión habrá que afinar un poco. Por un lado, reducir la hora y media de libre albedrío de los comparecientes. Por otro aumentar el tiempo para las preguntas. Y, finalmente, ¡que haya preguntas!, por favor, no micromítines.
La sesión de ayer dejó algunas perlas. Dijo Doblas que el PSOE tuvo en las pasadas elecciones regionales el peor resultado de su historia. Griñán no se pudo contener, y en cuanto pudo matizó: el segundo peor resultado, después del de 1994. Un tiempo en el que él no estaba, añade un servidor. La corrupción con los ERE hay que atribuirla a muchos factores. Este cronista se reafirma en que nunca habría pasado si no llega a sobrar el dinero, como sobraba, y si hubiese habido tres, dos o al menos una alternancia en el poder en Andalucía. Perpetuarse en el gobierno incita al relajo y a la ausencia de responsabilidad.

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Signos externos

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2012 a las 17:24

Esta semana la Junta de Andalucía ha anunciado que reduce su flota de coches oficiales de 200 a 40. De golpe, cuatro quintos menos. La crisis tiene ventajas colaterales. La clase política mejor motorizada de Europa se baja del coche oficial. Recuerdo a un antiguo delegado de la Junta, que fue más tarde concejal de la oposición en Málaga. Un día resumía su cambio de vida: “Lo peor es tener que aparcar, se pierde mucho tiempo”.

El coche oficial es sobre todo un signo externo de poder. Se han construido leyendas al respecto. Es fama que cuando con 28 años Rodolfo Martín Villa se convirtió en 1962 en jefe del franquista Sindicato Español de Estudiantes, ya no se bajó del coche oficial en su vida. Procurador, director general, gobernador, ministro… pero lo que queda en el inconsciente colectivo es el coche oficial. Un antiguo dirigente socialista se quejaba de las malas costumbres de los jóvenes de su partido, alguno de los cuales ha superado la precocidad de Martín Villa: “estos niños en cuanto llegan piden las herramientas; ordenador, móvil y coche, sin eso no saben trabajar”.

Por esos mundos, los primeros ministros danés o belga van en su utilitario al Parlamento o a reuniones de partido. Aquí el día que el comité director del PSOE se reunió para designar a Griñán candidato a la Presidencia, la fila de docenas y docenas de coches oficiales daba la vuelta a una manzana. Aquellos no eran sólo coches autonómicos. Hace ocho años comparamos la treintena de vehículos de los ayuntamientos de Sevilla y Málaga, con los tres que tenía la municipalidad de Leeds, en Inglaterra, con más habitantes. Luego pasa lo que pasa. Una concejal del PP en Málaga utilizó el suyo para ir de compras a Sevilla, y otra dejó para la chatarra su Peugeot 406, al empeñarse en que la llevaran un día de temporal por cuenta del municipio a una reunión de la ejecutiva regional de los populares.

Cuando el presidente Borbolla iba a Bruselas a finales de los 80, cogía un taxi en el aeropuerto de Zaventem. Su llegada a la reunión contrastaba con los coches de alta gama que se gastaba el president Pujol. Con Chaves se instauró la costumbre, que ha seguido Griñán, de pedir un Mercedes a la Embajada española. No sólo la cara es el reflejo del alma; también lo son los signos externos.

Dedazos

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2012 a las 12:29

Hay dedazos y dedazos. El de Mourinho a Vilanova tras perder el Real Madrid la final de la Supercopa el año pasado fue una agresión cobarde, perdonada ayer de forma vergonzosa por Ángel María Villar para celebrar su enésima reelección como presidente de la Federación Española de Fútbol. Esa acción tan reprobable es el dedazo más famoso de la reciente historia de España, pero no el único.

En política el mismo término tiene una connotación peyorativa, que roza el nepotismo. Tiene su origen en México, donde se emplea para indicar que un gobernante, funcionario o incluso un candidato a presidente de la República es elegido por la voluntad de una sola persona, que lo señala con su dedo índice, sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, ni de su partido, ni respetar norma de concurrencia alguna.

Oigo a algún/a propagandista del PSOE atribuírselo, con razón, a la designación de Juan Ignacio Zoido como presidente regional del PP. Advenimiento que tendrá lugar en Granada el próximo fin de semana. También leo unas declaraciones del flamante número dos de los socialistas andaluces en las que dice que el suyo no es partido de dedazos. Y en esto ya no estoy de acuerdo. Cuando Chaves se marchó al Gobierno de la nación como vicepresidente en abril de 2009, designó sucesor a Griñán. Eso fue un dedazo como la Torre de Cajasol, como el que le ha pegado Arenas a Zoido. Por cierto, en el comité director del 14 de abril de 2009, la tropa socialista acató con disciplina militar el deseo de su líder Chaves y aprobó a mano alzada por unanimidad el dedazo a Griñán.

Es verdad que en el PSOE de vez en cuando hay espacios de libertad y confrontación que resultan estimulantes y atractivos para la opinión pública. Son acontecimientos que no se dan en el PP y que en el caso de los socialistas se suelen producir durante su estancia en la oposición: las primarias de Almunia contra Borrell, la elección de Zapatero como secretario general con cuatro candidatos, o la de Rubalcaba en duro enfrentamiento con Chacón. Pero Griñán no es precisamente un buen ejemplo para dejar en evidencia a Zoido. Estos dos dedazos, menos agresivos que el de Mourinho, están cortados por el mismo patrón.

Ahora queda por ver cómo queda en el futuro la relación entre Arenas y el nuevo jefe del PP andaluz. Estas cosas no suelen terminar bien. Griñán, de hecho, una vez que hubo heredado el Gobierno y el partido rompió con su mentor. Zoido está cambiando muchas cosas; falta saber si su historia tiene un final más feliz. Aunque feliz el que tiene que estar es Mourinho: hace el gamberro y se va de rositas. Los dedazos pueden ser rentables o no. Hay resultados para todos los gustos, con el autor o su protegido desairados, con el agresor o su víctima satisfechos. Hay dedazos y dedazos.

23 de mayo de 1982: parece que fue ayer

Ignacio Martínez | 23 de mayo de 2012 a las 12:56

Tal día como hoy hace 30 años se celebraron las primeras elecciones autonómicas andaluzas, con un triunfo aplastante del PSOE liderado por un joven abogado sevillano de 38 años. Rafael Escuredo ha sido el más carismático de los cuatro presidentes que ha tenido la Junta, todos ellos licenciados en Derecho en la Universidad Hispalense. En contra de la tendencia jacobina dominante en su partido abrazó la bandera del andalucismo, que por entonces blandía en solitario el PSA, con tal éxito que el PSOE se instaló en el poder durante tres décadas. Por cierto, que los socialistas consiguieron aquel 23 de mayo de 1982 su mejor resultado, con 66 de los 109 diputados del Parlamento andaluz.

La franquicia andalucista le fue después muy útil al Partido Comunista, transmutado en 1986 en Izquierda Unida, Convocatoria por Andalucía, Los Verdes. Hace poco, en una entrevista en este diario, Julio Anguita reconoció que el PSA hizo andalucista a su organización. IU-CA sacó su mejor resultado en 1994, en la legislatura de la pinza, con 20 diputados. Entonces pudieron entrar en el Gobierno andaluz, pero no quisieron. Soñaban con el sorpasso; pensaban que podrían sustituir a los socialistas en el liderazgo de la izquierda. Pero fue entonces cuando estuvieron más cerca de su actual socio de gobierno en número de escaños.

A los que, al final, no les ha sido tan útil su propia causa ha sido a los andalucistas, animadores de la vida política andaluza en los 80, que terminaron la década con su récord en el Parlamento regional: 10 diputados en 1990. Los años 90 fueron más tristes, estuvieron de comparsas en un gobierno de coalición entre 1996 y 2004, y se convirtieron a continuación en extraparlamentarios. Y, ya que estamos, el mejor resultado del PP han sido los 50 diputados de este 25 de marzo. Porque en mayo del 82, AP sacó sólo 17 escaños, a una distancia sideral de la candidatura encabezada por Escuredo.

Fueron tiempos de prueba y error. Escuredo lanzó la reforma agraria, la revolución cultural, reclamó transferencias y el guerrismo lo eliminó. Su sustituto, Borbolla, se creyó el cargo y la función. No duró dos años como su antecesor, sino seis, pero también fue apartado del poder. Con frecuencia recuerda en público con cierta sorna que él no se fue porque quisiera. El siguiente presidente, Chaves, vino a la fuerza y se quedó casi 19 años. Su marcha no fue traumática como las anteriores. El traspaso a su amigo Griñán fue modélico, pero su convivencia posterior se envenenó. El entorno del nuevo inquilino de San Telmo repudia todo lo que suena a chavismo. Es un extraño maleficio; no hay alternancia, pero sí rivalidad dentro de la familia gobernante.

Los hay (y las hay) que han participado en la corte de varios presidentes. Estos socialistas aduladores (y aduladoras) podrían parafrasear a Gardel y cantar que 30 años no son nada. Cuando uno está cómodamente instalado en el poder, el tiempo es un agradable suspiro.

Tierra de cantones

Ignacio Martínez | 16 de marzo de 2012 a las 20:18

Si quieren ustedes una buena definición de Andalucía, les brindo una estupenda. Resulta que había una caja de ahorros importante en Córdoba que no quería ser malagueña y acabó siendo vasca. Y lo mismo le ocurría a otra, más importante aún, con sede en Sevilla y orígenes fundacionales compartidos con Jerez y Huelva, que pasó a ser medio navarra y ahora puede convertirse en catalana del todo. Esto es Andalucía, tierra de cantones, territorio tribal después de 30 años de un gobierno autónomo común. En el capítulo financiero practicamos una doctrina marxista clásica: hemos pasado de la nada a la más absoluta miseria.

Bueno, la situación no encaja del todo en la definición de Groucho. Nos queda Unicaja, formada por seis entidades de Cádiz, Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Jaén. Su presidente, Braulio Medel, lleva 25 años mal contados proponiendo crear una entidad tan grande como sea posible y todo el mundo respondía que no, para evitar su capitanía. No importa que fuese la caja con mayor capital, gestión más eficiente y liderazgo más sólido. Aquí todo hijo de vecino prefería verse de cabeza de ratón.

Un servidor está sorprendido de que se le haya dado tan poca importancia al tema financiero en un territorio tan grande. Chaves intentó sin éxito lograr una caja única y Griñán demostró su escasa capacidad en este terreno, como en tantos otros, en época de rebajas. Andalucía necesita una potente entidad financiera y quizá todavía estemos a tiempo. Más allá de los personalismos, el banco resultante de una concentración necesita gobernanza, eficiencia, tamaño y territorio. En el capítulo del gobierno institucional ha funcionado mejor el Banco Mare Nostrum, en donde está integrada la caja de Granada, bajo el liderazgo claro de Carlos Egea (Murcia), que la Banca Cívica en donde está integrada Cajasol. En tamaño, el Banco de España hace tiempo que subió el listón de los 50.000 millones de activos a los 200.000. En eficiencia, nadie dice que las cajas están 20 puntos por debajo de los bancos.

Estamos en una situación de interinidad política, con una alta probabilidad de que cambie de signo el Gobierno andaluz. Pero en esta coyuntura lo que habría que proponer es que Unicaja deje caer su absorción de Caja España Duero y puje en compañía del BMN por Banca Cívica. Braulio Medel y Carlos Egea están en el núcleo duro de la CECA y parecen entenderse. Andalucía necesita un banco propio para su desarrollo y esta unión a tres abarcaría un amplio territorio español de influencia, con el liderazgo en Andalucía. Entre el deseo y la realidad hay a veces mucho trecho. O no. En tierra de cantones nunca se sabe.

Hermosos y malditos

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2012 a las 11:20

En Hermosos y malditos, de Scott Fitzgerald, hay una escena sublime del decadente matrimonio formado por Gloria y Anthony: -Cuando tengamos un hijo -empezó Gloria- quiero que se parezca a ti.
-Excepto las piernas, insinuó él.
-Sí, claro, excepto las piernas. Tienen que ser las mías. Pero en todo lo demás, como tú.
-¿Mi nariz?
Gloria dudó.
-Bueno, quizá también la mía. Pero tendrá tus ojos, sin duda alguna… y mi boca, e imagino que la forma de mi cara. Quizá tampoco estaría mal que tuviera la forma de mi pelo.
-Querida Gloria, te has quedado con todo el niño.

Este diálogo lo podrían mantener Griñán y su antiguo amigo Chaves, que le cedió graciosamente la Presidencia de la Junta. Y el otro, en agradecimiento, le ha ido sacando todo lo demás con el chantaje emocional de que al candidato del partido no hay que perjudicarle. Sólo le ha dejado los ojos. Y eso que el susanismo intentó, se supone que por encargo, quitarlo de la vista de los delegados en la inauguración del congreso. Así, Chaves ha tenido que cederle la secretaría general del PSOE andaluz y ahora, para que no salga perdedor del congreso, le deja la presidencia del partido como un bálsamo de fierabrás, ideal para que el caballero no deje de ser un hermoso candidato. Así es la vida, dejas a alguien que crees tu amigo en tu puesto y te desprecia, te denigra y hasta se siente mal tratado. La soberbia es muy mala.

Tres años después de la abdicación de Chaves en su amigo del alma, no queda nada de aquel relevo rápido y perfecto. Griñán se ha quedado con todo el niño. Y además ha roto con su tutor, a quien le reprocha probablemente no ser lo bastante generoso. El susanismo, brazo armado de Griñán, ya cayó sobre el bueno de Manolo, cuando antes de congreso cometió la osadía de decir que no le importaría seguir de presidente. Convertido en un maldito por una joven descarada, Chaves se tragó el sable. El otro día, en la Ser, le oí una frase de categoría: “Estoy a la disposición del partido; no me importaría ser vocal en una agrupación de barrio o de pueblo”. Viva la diferencia.

En el entorno de Rubalcaba cuentan que fue el propio Griñán en persona quien exigió a Rubalcaba la presidencia del PSOE en la noche del sábado, para no perder la cara. Y el secretario general no ha tenido más remedio que transigir. Llueve sobre mojado. La víspera del congreso que en marzo de 2010 convirtió a Griñán en secretario general del PSOE andaluz, el ex presidente Rodríguez de Borbolla coincidió en un restaurante con Chaves, que estaba con su esposa y unos amigos. Un testigo me cuenta que Borbolla fue a saludar a su sucesor y le dijo que debía hablar al día siguiente, pero que no sabía qué decir. Y Antoñita Iborra le respondió: “Habla de la amistad”.

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Griñán-Chacón, la foto electoral

Ignacio Martínez | 4 de febrero de 2012 a las 11:02

Se da la curiosa paradoja de que el congreso socialista lo puede decidir un árbitro que ocupa sus cargos gracias a un sistema de cooptación desde arriba, opuesto a la filosofía de primarias en la que coinciden los dos contendientes. Griñán llegó a la Presidencia de la Junta hace tres años por expreso deseo de su entonces amigo Manuel Chaves, con quien en este momento ha roto todo tipo de relaciones. Chaves lo impuso contra el deseo de Zapatero de que la sustituta fuese Mar Moreno, actual consejera de Presidencia, cuyo entendimiento con su presidente es entre escaso y nulo. Chaves apoya a Rubalcaba y Moreno a Chacón. Ahí termina la neutralidad de Griñán y empieza su lado activo.

Una vez cooptado presidente de la Junta empezó su proceso de blindaje orgánico. Sencillo. El partido no puede llevarle la contraria al presidente regional y futuro candidato, porque erosiona su figura y perjudica a la marca. Así que exigió ser secretario general del PSOE andaluz y se rodeó de jóvenes ambiciosos con escaso bagaje intelectual, académico y profesional, con alguna gloriosa excepción. En el último mes, en el proceso de elección para los congresos provinciales, se han utilizado argucias para disolver agrupaciones y anular delegaciones, cuando no beneficiaban la causa de la dirección regional.

La causa era un secreto a voces; que gane Chacón. El propio Griñán lo insinuó a finales de diciembre; apoyaré al candidato que tenga como meta ganar las andaluzas. Traducido, quería decir: apoyaré al que más me ayude a ganar las elecciones autonómicas. Y ya había decidido que su foto electoral la completaba mejor Chacón que Rubalcaba. Otro sesentón, ministro de Felipe González y con canas, como él, no aportaba. El marketing dice que una mujer, joven y moderna, aporta. Ayer en el discurso inaugural pidió que se hable más de política que de poder, pero en el último mes no ha dedicado a su gente a la ética y la filosofía, sino al mundano ejercicio de controlar el congreso y condicionar quién manda. Y hacerlo, además, por criterios estéticos, pensando en la foto electoral.

En el tramo final, el secretario general de Sevilla acusa a Griñán y los suyos de ejercer presiones ilícitas, inmorales e ilegales. Lo mismo dice el alcalde con mayoría absoluta más importante del partido en toda Andalucía, Francisco Toscano. Guerra le afea haberle vetado como delegado. El aparato regional intenta evitar que Chaves hable en el inicio del congreso. Feo. El afán de hacer carrera profesional de unos cuantos jóvenes, y el interés de Griñán por sacar partido a una posición privilegiada y efímera, utilizando su poder relativo antes de perderlo en las autonómicas, han precipitado el congreso, evitado un tercer candidato e impedido un verdadero debate ideológico y político. Quienes van a condicionar el resultado pueden no tener peso alguno el 26 de marzo. Están apurando su gloria, por una foto.