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España respira aliviada

Ignacio Martínez | 27 de noviembre de 2012 a las 13:21

Mas quería una mayoría excepcional y ha sacado un fracaso excepcional. Pocos casos más clamorosos de ineptitud estratégica pueden encontrarse en el entorno próximo. Quizá la aventura de Álvarez Cascos en Asturias en marzo. O un referente francés. Jacques Chirac, que era un político simpático pero candoroso, ganó las presidenciales francesas en 1995 y como tenía una cómoda mayoría de derechas en la Asamblea Nacional no disolvió inmediatamente para aprovechar el tirón de la campaña presidencial. Encima convocó las elecciones en 1997, un año antes del final de legislatura, en un alarde de torpeza, que llevó al socialista Lionel Jospin al palacio de Matignon como nuevo primer ministro.

Es uno de los precedentes que tiene la disolución del Parlamento catalán por un presidente que tenía un cómodo gobierno de derechas apoyado por 62 diputados y reclamó una mayoría excepcional, para sacar 50. Artur Mas no tiene el estilo espontáneo de Chirac, es lo que en Andalucía se definiría como estirado. Tan engreído que se creyó que la riada humana que se manifestó el 11 de septiembre en Barcelona estaba toda allí por la independencia. El resultado es muy decepcionante para él. El director de La Vanguardia dijo en RNE la noche electoral que CiU tendrá que meter el proyecto soberanista en el cajón. Declaración relevante en boca del responsable de un medio que ha animado a este movimiento en los últimos meses.

Ayer el presidente de la Generalitat hizo de tripas corazón y convocó una rueda de prensa con Duran Lleida. Concretó que prefiere un gobierno de coalición, porque solo no tiene fuerza suficiente para apechugar con las deudas, los recortes y la triste realidad. Apunta a Esquerra y al PSC, con los que completaría unas mayorías muy distintas. Sigue empeñado, aunque sea de boquilla, en la consulta sobre el derecho a decidir. Pero la suma de escaños soberanistas en el Parlament ha bajado de 76 a 74, así que se podía haber ahorrado el viaje. Y de las diez elecciones autonómicas que ha habido en Cataluña desde 1980 la suma de CiU y ERC ha sido en cinco ocasiones superior a la que tienen ahora. Además, los votos que sacaron el domingo suman el 30,5% del censo llamado a las urnas.

El resto de las fuerzas han tenido resultados muy dispares. Los socialistas, el peor de su historia en unas autonómicas catalanas. El PP el más alto. Esquerra ha igualado su segundo mejor resultado de la serie, pero superado todavía por Carod en 2003, con 23 escaños. IC también logra su mayor número de diputados, si se exceptúa a su antecesor, el PSUC, que tuvo 25 en 1980. Y Ciudadanos, un partido fundado por intelectuales antinacionalistas, en tres citas con las urnas se ha consolidado definitivamente. Cataluña ha votado de manera muy plural, como suele; con sentido común. Y España respira aliviada.

Victimismo ‘abertzale’

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2011 a las 11:37

Amaiur debería tener grupo parlamentario en el Congreso. Pero falta pragmatismo para encarar la relación con esta coalición en la que militan los amigos de ETA. Le falta a Rosa Díez, que pretende ilegalizar a una fuerza política en la que hay partidos, como Eusko Alkartasuna, inequívocamente democráticos. Y otros como Aralar, cuyo dirigente Patxi Zabaleta lleva quince años condenando los atentados terroristas. UPyD se equivoca cuando dice que no se parece en nada a Amaiur. Se asemejan en su condición de formaciones perjudicadas por el reglamento del Congreso.

Las minorías tienen que salvar decenas de barreras: escasa financiación, ausencia de la publicidad gratuita en los medios públicos, no aparecer en la información electoral que la junta electoral concentra en los grandes partidos, necesitar el 3% de los votos de una circunscripción para tener escaño, estar perjudicados por la ley D’Hondt… Y cuando a pesar de todo sacan cinco diputados, no es suficiente para formar grupo parlamentario. Hace falta el 5% de los votos a nivel nacional o el 15 a nivel regional.  UPyD no cumple este requisito y Amaiur lo cumple en el País Vasco, pero no en Navarra, por centésimas.

El PP sostiene que Amaiur no cumple con lo que dice el reglamento de la Cámara. Se le olvida añadir que UPyD tampoco y se le ha permitido hacer trampa formando grupo con el diputado asturiano del partido de Álvarez-Cascos por unos minutos, para que después se marchara el espontáneo al grupo mixto, tan campante. El estricto cumplimiento de la norma es una farsa.

Tampoco es airosa la actitud de PSOE y CiU, que se han abstenido en la votación de la Mesa del Congreso. Esta era una decisión política y no hay nada más sano que la transparencia. Su postura poco valiente recuerda a la de muchos países de la UE, cuando hay que tomar una decisión por unanimidad y alguien se posiciona en contra. Los demás que la rechazan, se abstienen para no gastarse.

Finalmente, hay que repudiar también a los propios diputados de Amaiur. Es verdad que el texto literal del reglamento del Congreso dice que necesitarían “el 15 por 100 de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura”. Una redacción ambigua, compatible con sumar los porcentajes de País Vasco y Navarra, y lo contrario. Pero lo mismo que UPyD habló con otro partido para sumar, Amaiur podría haberlo hecho con Geroa Bai, formación en la que estaba Aralar antes de cambiarse de coalición. A estos novatos en democracia les ha sobrado altanería y les ha faltado capacidad de diálogo. Será la falta de costumbre.

Claro que ellos prefieren ser el centro de atención de todos y practicar su deporte favorito, el victimismo. Esa baza no debería habérsela proporcionado la nueva mayoría. 

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Cataluña cambia de rumbo

Ignacio Martínez | 29 de noviembre de 2010 a las 16:30

El resultado de los socialistas en Cataluña es un batacazo en toda regla. El PSC ha sacado su peor resultado en las nueve elecciones autonómicas catalanas desde 1980. La crisis económica y el alboroto del gobierno tripartito le pasan una pesada factura. Su fracaso tiene repercusión nacional. Las huestes lideradas por Montilla sólo han conseguido mantener 28 diputados, cuando hace sólo once años Pascual Maragall consiguió 52. En clave nacional, a pesar de que el PP se opuso al Estatut, los populares mejoran su mejor registro hasta ahora, los 17 escaños de 1995. Aquellas fueron las últimas catalanas antes de que el PSOE perdiera el poder en 1996, cuando ya soplaban vientos de cambio en todo el país. Ahora se repite la historia.

CiU recupera el poder, con un resultado holgado, aunque sin mayoría absoluta. Pero los convergentes tienen múltiples combinaciones para gobernar en solitario con comodidad. Sin ir más lejos, María Dolores de Cospedal no se cansó anoche de felicitar al ganador en su comparecencia. Hay precedentes de entendimiento entre PP y CiU. El mapa del nuevo Parlament es muy similar al de 1995. Entonces Pujol gobernó en solitario con menos margen del que ahora tiene Mas. Apoyó a González durante la presidencia española de la UE del 95 y cerró un doble pacto de legislatura con los populares tras las elecciones de 1996. Después, como se sabe, el PP sacó mayoría absoluta en 2000 y demonizó a las partidos nacionalistas vasco y catalán con quienes había cohabitado los cuatro años anteriores. Está por ver si esa historia se repite.

Si la campaña catalana ha servido de ensayo para próximas elecciones, uno de los temas de más éxito ha sido el mensaje contra la inmigración. Un partido de extrema derecha, Plataforma por Cataluña, con un discurso xenófobo ha sacado 75.000 votos y por poco no ha superado el 3% de límite para conseguir escaños. Y el PP, que se ha sumado de manera indisimulada a esta tendencia, ha subido claramente sus apoyos. Desgraciadamente, este tema da rendimientos electorales. Será una historia que se repita en las elecciones municipales, autonómicas y generales que se avecinan.

Finalmente, los partidos claramente nacionalistas han tenido un respaldo notable, pero en contra de los primeros comentarios oídos anoche en las tertulias de radio y televisión, está por debajo de la suma de escaños de CiU y Esquerra en 1980 o 1992. Ahora se ha fragmentado ese voto con la entrada significativa del partido independentista del ex presidente del Barça Joan Laporta. Pero si el PSC ha sufrido un descalabro, que justifica el anuncio de retirada de Montilla, el hundimiento de ERC es de época. En 2003 de la mano de Carod Rovira se apuntaron 23 escaños. Anoche se acostaron con 10.

Cataluña ha apostado por el cambio de manera nítida. Veremos si se repite la historia en 2012 en Andalucía y en el conjunto de España.

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¡Árbitro, la hora!

Ignacio Martínez | 27 de noviembre de 2010 a las 19:17

Los catalanes votan mañana, a Dios gracias. Una campaña electoral puede resultar muy inestable para un país. Y más, si desborda las habituales promesas que sólo comprometen a quien se las cree o los ataques desleales al adversario. Si hace su aparición la astracanada, como lo ha hecho en esta campaña, es para preocuparse. Si un pueblo tan moderno como el catalán se deja llevar por estas cosas, es de temer que las municipales y autonómicas de mayo sean un pasodoble nacional.

La verdad es que sorprende la cantidad de salidas de tono que hemos presenciado. Ya saben, la España carterista, que roba a la industriosa Cataluña; la Andalucía en la que no paga impuestos ni Dios; la votante que tiene un orgasmo al votar al más insípido de los candidatos, la gaviota que hace desaparecer inmigrantes ilegales como quien mata marcianos…

Estas son unas elecciones regionales, con perdón de la expresión. Pero Cataluña es una pieza esencial de España, de enorme peso económico y político. Y el previsible ganador, CiU, tiene en su haber una trayectoria impecable al servicio de la estabilidad del Estado. Bien es verdad, que previo pago de su importe. Pero el balance es positivo. También es tradicional que el grupo catalán apoye en el Congreso al Gobierno. Lo hizo con la UCD de Suárez, con el PSOE de González, con el PP de Aznar y ya lo ha hecho anteriormente con los socialistas de Zapatero. Así que, si a CiU le faltan algunos escaños para la mayoría absoluta, es más que probable que haya un cambio de cromos entre Barcelona y Madrid, para interpretar en estéreo lo que se ha dado en llamar sociovergencia.

Esto le dará estabilidad al Gobierno, que falta le hace, ante la ansiedad manifiesta del PP porque haya elecciones generales, ante la certeza de que las ganaría. Esa ansiedad de los populares no es sana para ellos, que en su precipitación no acaban de poner encima de la mesa propuesta concreta alguna. Y tampoco es buena para el país. Queda un tercio de legislatura. Si esto fuese un partido de fútbol, faltaría media hora de juego. Y resulta que el equipo que va ganando (en las encuestas) grita desaforado ¡árbitro, la hora!

Cabe pensar que el PP lo hace por responsabilidad constitucional, cosa que sería muy de agradecer. Es como si pensaran que es la única salida ante una situación de emergencia nacional. Pero es al revés. Para convocar elecciones hay que disolver Las Cortes al menos 55 días antes de la fecha de la votación y después hace falta al menos un mes para formar gobierno. Total, tres meses de vacío de poder. Si hay una emergencia nacional y el PP quiere ejercer su responsabilidad, bien podría ofrecerse para un Gobierno de concentración nacional, presidido por un independiente de prestigio. Estamos atrapados entre el descrédito de Zapatero y las prisas de Rajoy por pillar el poder.

Un patio andaluz

Ignacio Martínez | 25 de abril de 2010 a las 13:02

El debate sobre el Estatuto catalán está tensando el escenario nacional. El nuevo ponente en el Tribunal Constitucional es el catedrático de Derecho de Sevilla Guillermo Jiménez Sánchez. La anterior ponente, antes de que su quinto borrador de sentencia fuese derrotado por seis votos a cuatro, era la granadina Elisa Pérez Vera. El magistrado que no votó con su grupo ideológico, Manuel Aragón Reyes, es de la localidad cordobesa de Benamijí. Todo esto lleva a mi amigo Enric Juliana a sostener en La Vanguardia que el Estatuto catalán, como el café para todos del inicio del proceso autonómico, se va a cocinar en Andalucía: “Veo el patio sevillano en el que sentenciarán el Estatut. Veo a Manuel Olivencia, veo a su yerno Javier Arenas Bocanegra, veo a Manuel Clavero Arévalo, y de refilón a José Rodríguez de la Borbolla… Ellos le dieron la vuelta al mapa de las autonomías en 1980 y ahora volverán a decidir”.

Considerar que el Estatut está en manos de los andaluces es una licencia literaria que le da juego a mi colega, pero Andalucía está muy lejos de ser el poderoso califato que pretende Juliana. Montilla exige la renovación del Tribunal Constitucional. Sostiene el presidente de la Generalitat, cordobés por más señas, que los árbitros tienen la licencia caducada. Tiene razón, pero no es culpa de los magistrados. El presidente del Gobierno ha admitido que la responsabilidad es de PSOE y PP. Bravo. Ahora para que el acto de contrición sea creíble sólo falta afrontar la renovación con urgencia. En noviembre, en sólo siete meses, habrá ya que sustituir a dos tercios de los magistrados.

Manuel Aragón, nombrado por este Gobierno, se ha comportado como nos gustaría que actuaran siempre los miembros de estas instituciones: sin atender a consignas partidistas, ni votar mecánicamente con el grupo a quien deben el cargo. Pero le han breado a palos. Todos los magistrados del Constitucional están de acuerdo en minimizar el concepto de nación del Estatut. Hasta Eugeni Gay, nombrado a iniciativa de CiU. Así que sobran las pedradas. Aquí hay tres cosas pendientes: renovar el Tribunal, exigirle a los magistrados celeridad y buen juicio… y destensar la cuerda.

¡Dale caña!

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2010 a las 6:55

En la primavera de 2001, poco tiempo después de ser elegido contra pronóstico secretario general del PSOE, Zapatero estuvo en Málaga en visita pastoral. Dirigentes y cargos públicos se reunieron con él en La Cónsula y allí, en medio de una gran expectación, se iba a dirigir a sus correligionarios cuando sonó una voz desde el fondo de la sala: “¡Zapatero, dale caña al PP!”. Y el futuro presidente del Gobierno dijo que al PP no había que darle caña, había que darle ejemplo. Era la época dorada del talante. Después, propuso un pacto nacional por las libertades y contra el terrorismo…

La cosa cambió con su llegada al Gobierno. Nunca sabremos qué fue antes, si el huevo o la gallina. La matanza de Atocha y el empeño del Gobierno Aznar en hacer creer a los ciudadanos que ETA había sido la autora del atentado, ayudó sin duda a la victoria socialista. El PP se sintió víctima de un complot y el desencuentro entre PSOE y PP alcanzó hitos extraordinarios en la pasada legislatura. La falta de entendimiento entre las dos principales fuerzas políticas ha continuado a pesar de la marcha de Zaplana y Acebes. Pero ahora, ambos están confrontados a la necesidad de un pacto nacional que proporcione tranquilidad al país.

España necesita un pacto de estabilidad. No como el de los años 50, para salir de la autarquía, en plena dictadura, ni como el de convergencia para entrar en la moneda única europea de los 90. No. Se trata de un pacto de estabilidad emocional. Ayer, en su artículo de El País, Joaquín Estefanía recordaba cómo Abril Martorell se refería a los Pactos de la Moncloa de 1977: lo importante no era lo que se firmase, siempre que fuese en la buena dirección. CiU viene reclamando un pacto de Estado desde los albores de la crisis. Ahora con más énfasis, tras la tremenda inestabilidad que hubo en los mercados hace dos semanas. Pero PSOE y PP no han pasado la prueba del algodón. Ambos quieren pactar con los nacionalistas catalanes moderados, pero no quieren pactar entre sí, según el relato de Duran Lleida. Curioso el papel de esta coalición en la gobernabilidad de España, con la UCD de Suárez, con el PSOE de González y con el PP de Aznar. Tan importante función, que un destacado empresario andaluz, Francisco Martínez Cosentino, sostiene que Convergencia y Unión da realismo empresarial a los gobiernos.

Duran ha contado una anécdota sabrosa de sus conversaciones de estos días para lograr el pacto. Un significado dirigente político, que no especifica si es del PP o del PSOE, le ha dicho: “Vuestro electorado os pide siempre seny, pero a nosotros nos exigen caña”. Pero los tiempos no están para darle caña al adversario, sino ejemplo, por utilizar el argumento de ZP. De momento, sólo dan ejemplo son los de CiU. Esos con los que se siente tan bien representado Cosentino.

Pena de telediario

Ignacio Martínez | 4 de noviembre de 2009 a las 11:11

Someter al escarnio público a cualquier detenido, al conducirlo ante el juez esposado, es una desconsideración innecesaria. No sólo por la presunción de inocencia; no se debiera hacer ni con un condenado. Las ejecuciones públicas medievales tenían más de venganza o espectáculo que de justicia. La era de los derechos humanos exige otros modos. Está claro que hay que investigar, juzgar y condenar con severidad a quienes hayan cometido estos delitos de corrupción política tan frecuentes. Estos delincuentes de cuello blanco, además, han traicionado a los ciudadanos que les habían elegido para gobernarles, en la confianza de que eran personas honradas. Pero nada de esto excluye tratarlos con el respeto que merece la dignidad de las personas. Y eso vale para cualquier modalidad de delincuencia, salvo cuando se trate de sujetos peligrosos, acusados de asesinato o terroristas, a los que hay que trasladar con las precauciones debidas.

La llamada pena de telediario no está en el Código penal, según nos ha recordado la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Pero ha vuelto en las puertas de la Audiencia Nacional, con el caso de corrupción en el Ayuntamiento de Santa Coloma. Esta vez, en las carnes de militantes del PSOE y CiU, lo que desmiente la teoría del PP de que se aplicaba esta medida sólo a los suyos por orden del avieso ministro del Interior. En medio de esta melé ha aparecido el ocurrente presidente de Cantabria, que esta vez no ha estado afortunado. Ha dicho que es edificante y maravilloso que se muestren las imágenes de los detenidos esposados, porque demuestra que el que la hace la paga. Revilla cree que hay que exponerles incluso un rato para que vean que tienen que someterse como mínimo, aparte de los años que les puedan meter de cárcel, a la vergüenza de sus conciudadanos y de sus familiares. No. En la Edad Media estas cuestiones no se resolvían mejor. Lo que me parecería estupendo es que los truhanes devolvieran lo robado, cosa que no suele ocurrir.

Hay otros casos de alergia a la pantalla. En Nápoles están disgustados porque la Fiscalía difundió un vídeo en el que un sicario de la Camorra asesina a un mafioso rival. Querían identificar al asesino, pero la industria turística y las autoridades municipales creen que da mala imagen de Nápoles. Es lo que tienen la sangre y los grilletes. Por el contrario, personas valiosas nos dan ejemplo de absoluta discreción. Una doctora se acercó en enero a una mujer en un autobús de Barcelona y le advirtió que podía tener un raro tumor, lo que facilitó que se operase con premura y probablemente salvara la vida. El otro día, la paciente improvisada pidió con una carta en La Vanguardia, conocer a esa persona. La médico en cuestión no ha querido dar su nombre ni salir en las televisiones. Hay quien tampoco quiere gloria de telediario. Es un consuelo: queda gente juiciosa.

Prevención cero

Ignacio Martínez | 2 de noviembre de 2009 a las 1:06

La caída de un presunto comando corrupto en Cataluña ha colmado el vaso de la paciencia ciudadana. Los periódicos titulan que la corrupción empieza a ahogar la democracia, que la mancha se extiende, que la enfermedad afecta al oasis catalán y que existe una perceptible sensación de decadencia política. A la crisis que ha despertado a España del sueño de su milagro económico, se superpone una evidente crisis de liderazgo y ahora nos abruma este carrusel de detenidos ante juzgados de todas las latitudes: El Ejido, Sevilla, Marbella, Alhaurín El Grande, Estepona, Manilva, La Línea, Gürtel, Palma o Santa Coloma. No faltan partidos ni territorios.

La última operación de limpieza ha sido en Santa Coloma de Gramanet, saldada por el juez Garzón con prisión incondicional para cuatro sujetos vinculados al PSC-PSOE y dos de Convergencia Democrática, íntimos colaboradores del ex presidente Pujol. Preguntado por este asunto el viernes, al término de la cumbre europea, el presidente del Gobierno dijo que no descarta mejorar en el futuro los instrumentos de lucha contra la corrupción, pero que de momento no hay reformas legislativas en estudio. Un trasteo improvisado para salir del compromiso. Como el de la vicepresidenta Fernández de la Vega, cuando sostuvo que en el caso de Santa Coloma se habían asumido responsabilidades de forma inmediata y rápida. Falso. La Cámara de Cuentas catalana envió al Parlament un informe en 2007 en el que se denunciaban irregularidades en Santa Coloma. Y los socialistas, que gobernaban en esta localidad vecina de Barcelona, no actuaron de forma inmediata ni rápida.

Una sabia medicina contra esta enfermedad sería la prevención. Por ejemplo, que si el presidente del PP en la Comunidad Valenciana resulta ser “amiguito del alma” del presunto capo de una trama corrupta, debe dimitir, le hayan hecho o no regalos a él, su familia y sus colaboradores. Por ejemplo, que si un partido se escinde por la extrema derecha del PP, no puede ser bienvenido como aliado del PSOE en la Diputación de Almería. Por ejemplo, que el lugarteniente de Jesús Gil Marín en Estepona no puede convertirse cuatro años después en el brazo derecho de un alcalde del PSOE.

Todo esto y mucho más se sabía. No hace falta endurecer las leyes para que disminuya la corrupción. Bastaría con que los partidos tuviesen un mínimo sentido común en la elección de sus representantes y socios de gobierno. Pero eso está reñido con la lucha de los clanes que se disputan el poder en un territorio, con los afanes por sumar votos para conseguir una diputación u otras mezquindades que hacen que los dirigentes pierdan el pudor. Todo esto desmonta la tolerancia cero de la que presume la vicepresidenta. De momento lo que tenemos es prevención cero.

Zapatero y Rajoy, en la cara oscura de la Luna

Ignacio Martínez | 5 de octubre de 2009 a las 9:00

 

En su viaje interplanetario, Zapatero ha entrado en la cara oscura de la Luna. Dos encuestas publicadas ayer por La Vanguardia y El País le daban claro perdedor si las elecciones generales se celebrasen ahora. Las muestras se parecen como dos gotas de agua. El periódico catalán establece el vuelco electoral en escaños: se pasaría de los 169 diputados socialistas y 154 populares actuales a 169 del PP y 151 para el PSOE. En porcentajes, ambos coinciden en que la candidatura de Rajoy ganaría dos puntos y medio respecto a las elecciones de marzo de 2008 y la de Zapatero bajaría seis. Los catalanes de CiU y los vascos del PNV también pierden confianza entre los electores. Y los más beneficiados son Izquierda Unida y UPyD, que sumarían un 10% entre los dos.

Entre los ministros, sólo aprueba Alfredo Pérez Rubalcaba y Aído es el farolillo rojo, suspendida hasta por los votantes socialistas. Dos de cada tres consultados desaprueban la gestión de la crisis que realiza el Gobierno y un porcentaje similar cree que el PP ni ayuda ni hace propuestas concretas para salir de esta situación. Una aplastante mayoría opina que la subida de impuestos es perjudicial para la recuperación económica y que la pagarán los trabajadores y las clases medias. Por otro lado, un 65% piensa que Rajoy no actúa correctamente ante las acusaciones de corrupción a su partido.

El resultado de estas encuestas confirma el diagnóstico de que el país está falto de liderazgo en los dos campos políticos principales. Además, ninguno de los máximos dirigentes de los dos grandes partidos se muestra diestro en la navegación con el viento en contra. Zapatero intentará que pase el temporal antes de arriesgarse a convocar elecciones. El calendario previsto empieza con las catalanas en 2010, seguidas de las municipales de 2011 y las generales y andaluzas en 2012. Si la figura de Zapatero continúa degradándose nos podemos encontrar con que el PSOE andaluz se atreve a convocar unas elecciones regionales en solitario, algo que sólo se ha producido dos veces desde el inicio de la autonomía en 1982. Lo haría por su interés, pero sería una buena ocasión, treinta años después, para hacer un balance de la realidad andaluza y su futuro sin la contaminación del debate nacional, como ha sido la norma durante los 18 años de mandato de Manuel Chaves. Pero esa ya es otra historia.

De momento lo que sabemos es que los populares le sacan cuatro puntos a los socialistas, uno más que en las elecciones europeas de junio. Hoy día, sólo uno de cada cuatro españoles confía en el presidente del Gobierno; pero el jefe de la oposición está aún peor en aceptación personal, con el respaldo de uno de cada cinco ciudadanos. Rajoy parece acompañar a Zapatero en el módulo lunar.

Nuevos ricos

Ignacio Martínez | 13 de mayo de 2009 a las 12:05

Ayer, el presidente Zapatero preguntó a Duran i Lleida quién ha vivido en España por encima de sus posibilidades en los años atrás. Era una precisión en el Debate sobre el estado de la Nación. El portavoz de CiU recordó en su magnífica intervención las palabras Churchill en mayo de 1940 en los Comunes, cuando ofreció a su país sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas para ganar la Segunda Guerra Mundial. El dirigente nacionalista catalán le dijo a Zapatero que España necesita líderes que estén dispuestos a perder votos cuando tomen las medidas necesarias, aunque sean impopulares.

La representación en las Cortes de CiU aporta sentido común y estabilidad, reivindicaciones nacionalistas aparte. Duran pidió a Zapatero que busque la complicidad de la sociedad, convocándola a salir de la crisis con un cambio de valores, para recuperar la cultura del esfuerzo, del ahorro, de la previsión y abandonar la arrogancia de nuevos ricos que hemos practicado en los últimos años. Una época en la que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Lo mismo dijo más tarde Ridao, de Esquerra. Los suyos, los de Duran y Ridao, fueron los mejores discursos de la jornada de ayer. Y el mejor de hoy ha sido el de Uxue Barkos, de Nafarroa Bai. Total, que los nacionalistas no sólo están ahí para reclamar sobre lo suyo. También están en ocasiones como esta para dar ejemplo de profundidad en el análisis, acierto en la propuesta y flexibilidad en el tono. Encima, las marrullerías de ayer de Zapatero y Rajoy elevan la categoría de estas intervenciones.  

¿Quién ha vivido por encima de sus posibilidades?, preguntó el presidente a Duran. Todos, se puede responder. Las empresas y las familias, que acumularon una deuda superior al 100% del PIB. O las autoridades que el año pasado aumentaron la plantilla de funcionarios en 116.000 personas, para rebasar por primera vez los tres millones de trabajadores públicos. Y que este año, en el que los empleos privados se pierden por centenares de miles, han subido los sueldos por encima de la inflación a quienes tienen asegurado su trabajo de por vida. El Gobierno que ha hecho eso, vivía por encima de sus posibilidades. O sea, que Duran pudo contestarle a ZP, parafraseando a Bécquer: el nuevo rico eres tú.

En el debate, Zapatero propuso rebajas fiscales a las pymes, ayudas para la compra de coches y ordenadores portátiles para los alumnos de 5º de Primaria. Hay que recordarle al presidente que el ordenador no es suficiente; es imprescindible que los profesores sepan hacer enseñanza on line. Y no saben. También anunció la eliminación de la deducción fiscal por la compra de viviendas para las rentas medias y altas a partir en 2011. Suscribo el argumento presidencial: la desgravación fiscal, como el alargamiento de las hipotecas, ha encarecido el precio de las casas y ha contribuido a la burbuja inmobiliaria. Por cierto, que Zapatero se refirió a la burbuja con desprecio. Ignora, probablemente, que los alcaldes de su partido en la costa andaluza han realizado la misma política urbanística especulativa que los demás. Rajoy, por su parte, adjudicó en exclusiva a Zapatero la paternidad de la especulación, pero este fenómeno empezó en la era Aznar y el entonces ministro Álvarez Cascos estableció una doctrina que hizo fortuna: los pisos suben de precio porque los españoles pueden pagarlos. Otro nuevo rico.