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¡Es Andalucía, estúpidos!

Ignacio Martínez | 10 de marzo de 2012 a las 20:14

Han arrancado la campaña partidos de risa. Repasen las fotos de la noche del jueves. Pero se ponen muy serios para descalificar al adversario. Resumen de lo publicado: Para el PP los socialistas son unos corruptos que llevan 30 años y se tienen que ir. Para el PSOE los populares no deben llegar porque van a privatizar la sanidad, la educación y lo que se les ponga por delante, para hacer negocio. ¿Algo más? De momento, no. Pobre balance. Los que llevamos años reclamando elecciones separadas para que se hablara de Andalucía nos estamos quedando con las ganas. Nunca unas autonómicas han estado más en clave estatal. Para los estrategas de los dos grandes partidos esta región es la joya de la corona y se disponen a conservarla o a conquistarla sin explicar dónde ven su futuro. La confrontación se desarrolla aquí, pero el objetivo es nacional. Esto es lo que hay. En la campaña electoral que Clinton le ganó a Bush padre en 1992, su estratega de campaña colgó un letrero en las oficinas del candidato con un lema insistiendo en que la economía iba a decidir la votación. No era el único eslogan de aquel cartel. Eran tres. 1. Cambio versus más de lo mismo. 2. La economía, estúpido. 3. No olvidar el sistema de salud. Estos políticos se disputan el dominio de Andalucía, pero no hablan de los fondos europeos que se decidirán en unos meses, ni de industria, ni de pesca, ni de agricultura, ni de infraestructuras. Aquí la película es la de corruptos contra privatizadores. Parafraseando a James Carville me permito recordar ¡es Andalucía, estúpidos! Pero verán como no sirve de nada.

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Dime de qué presumes

Ignacio Martínez | 13 de enero de 2010 a las 11:59

La señora Robinson con su marido
La señora Robinson con su marido

 

El escándalo planetario de la señora Robinson tiene moraleja. La mujer del primer ministro de Irlanda del Norte es una puritana de 60 años mal contados, que fustigaba Biblia en mano a todo bicho viviente; incluida Hillary Clinton por perdonar la infidelidad de su marido con Monica Lewinsky en la Casa Blanca. Pero resulta que en sus ratos libres la señora Robinson se acostaba con un jovencito de 20, mal contados también. Y le procuró el dinero y la influencia para que pusiera un café y le dieran una concesión municipal. La historia ha sido retransmitida por tierra, mar y aire a todo el mundo en el inicio de 2010, pero ya tenía una banda sonora original esperándola desde hace más de 40 años, cuando Simon&Garfunkel hicieron la música de la película El Graduado. Algunos versos sueltos de Mrs. Robinson vienen al caso que ni pintados: 1. La curiosidad; “nos gustaría saber un poco sobre usted”. 2. El morbo; “es un pequeño secreto, sólo el asunto de los Robinson”. Y 3. El perdón; “señora Robinson, Dios la ama más de lo que usted imagina, el cielo reserva un lugar para los que rezan”. La moraleja es simple: ese sabio refrán español que dice dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Asunto no sólo imputable a los fundamentalistas religiosos. Hugo Chávez iba a salvar a Venezuela, pero con la sovietización de su economía está llevándola a la ruina. El viernes decretó una devaluación del bolívar que en el caso de sectores prioritarios como la salud y la alimentación ha sido del 17,3%, pero para productos industriales llega al 50%. Lo que va a disparar la inflación, que en 2009 ya fue del 25%, en un país cuyo PIB se redujo el año pasado en tres puntos. Venezuela tendrá a partir de ahora tres tipos de cambio, los dos preferenciales y el del mercado negro, que acabará siendo el importante. Este es el tobogán por el que lo desliza el salvador de la patria.

Su amigo el indigenista Evo Morales, presume de impulsar los valores de la cultura aimara, pero ha presentado como candidata a gobernadora de la región de Beni a una reina de la belleza de 24 años, sin experiencia política: Jessica Jordan, Miss Bolivia 2006. La joven modelo ni siquiera vive en el distrito electoral en el que se postula, que es uno de los pocos reductos de la oposición al caudillo Morales. Evo anda encandilado, el buen hombre, con organizar el próximo concurso de Miss Universo en Santa Cruz de la Sierra, capital de la moda, la farándula y las mujeres guapas de origen europeo. En este capítulo se comporta como Berlusconi, que quiso presentar a sus azafatas de televisión, velinas, como candidatas en las elecciones europeas del año pasado. Berlusconi es capaz de compatibilizar el puritanismo ideológico de su Polo de la Libertad con una vida privada licenciosa.

La hipocresía es moneda corriente en el mundo en que vivimos. Nadie es lo que parece.

Jamón jamón

Ignacio Martínez | 13 de julio de 2009 a las 8:40

A Obama no le gustan las cumbres internacionales. La manera en que están organizadas, su eficacia. Aleluya. Estas misas concelebradas tienen mucho de espectáculo y escasa emoción. Todo está decidido cuando llegan los líderes. Durante semanas sus ayudantes personales, a quienes se llama sherpas en el argot diplomático, han perfilado las posiciones, negociado los detalles y redactado el comunicado final. Los titulares vienen para la foto de familia, la gracieta, los paseos a dos o en grupo, para hacer amigos y realizar declaraciones efímeras, que no tienen como objetivo la posteridad, sino el telediario de esa noche.

Los líderes del mundo se emplean a fondo para agradar a sus colegas. No siempre con fortuna. En la primera cumbre de la OTAN a la que asistió Bill Clinton, en enero de 1994, protagonizó una buena metedura de pata con el canciller alemán Kohl. Le dijo que se había acordado de él mientras veía en la televisión un combate de sumo, la lucha japonesa. Kohl puso mala cara y el presidente americano se percató de que le había llamado voluminoso y se arriesgó aún más para arreglarlo: “Bueno, usted y yo somos los más gordos aquí”.

En su primera cumbre europea, en Corfú en 1994, Berlusconi llamó la atención por su exagerado maquillaje, su pelo teñido, su chaqueta cruzada y sus zapatos relucientes, que parecían de charol, según la descripción que hace Amalia Sánchez Sampedro en su libro Pendientes de la noticia. Berlusconi ha dado días de gloria a los fotógrafos de las cumbres: en Cáceres, durante la presidencia española de la UE en 2002, en un consejo informal de Exteriores, le puso los cuernos con el índice y el pulgar al anfitrión Josep Piqué, desde la segunda fila de la foto. Más gratos eran los jamones de pata negra que Felipe González regalaba a Kohl en las cumbres bilaterales. Cuando llegó Aznar, como no había química entre ellos, el presidente español buscó la física: subió a dos el número de jamones y añadió una caja de Vega Sicilia. El canciller no había empezado con buen pie: en su primera cumbre bilateral, en 1996, llevó a Aznar a Heidelberg, en cuya universidad había estudiado Ciencias Políticas. Y le invitó a una caña, pero a Aznar no le gustaba la cerveza negra preferida por Kohl y hubo que cambiársela por una rubia.

Obama se ha ido la semana pasada de L’Aquila decepcionado por tanta pose y tanto gasto. Ya conoce casi todos los formatos: cumbres del G-8, OTAN, G-20, con la Unión Europea y con los países americanos. Ahora apuesta por amortizar el G-8, que se ha quedado pequeño y obsoleto. Entre sus remedios incluye la revitalización de la ONU. Una buena idea, aunque dudo que ninguno de los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad renuncie a ese privilegio. Pero es cierto que a las cumbres les sobra retórica y les falta eficacia.

Aznar desvaría, Bush acierta

Ignacio Martínez | 8 de enero de 2009 a las 14:07

”Bush

 

El ex presidente Aznar ha vuelto. Ha vuelto a meter la pata, como cuando dijo que nadie debía decirle a él a qué velocidad podía ir por la carretera, ni con cuántas copas. La última perla ha sido que considera la victoria de Obama como “un exotismo histórico”, además de un “previsible desastre económico”. Ahí queda eso. Lo que no ha dicho su amigo Bush, ni el contrincante republicano de Obama, McCain, lo dice el ex presidente español, cuyo gusto por la astracanada se ha convertido ya en costumbre. Es una pena que ex presidentes españoles se permitan este tipo de salidas de tono, tan distintas a las que practican los antiguos jefes de Estado norteamericanos. La foto de ayer en la Casa Blanca de los cinco presidentes vivos, Carter, Bush padre, Clinton, Bush y Obama, acertadamente reunidos por Bush para aconsejar al neófito, es una muestra de respeto personal e institucional que debería ser tomada como ejemplo en España y en el resto del mundo.

La cumbre no ha sido un éxito

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2008 a las 17:59

He estado en algunas cumbres del G-7. Sin ir más lejos en las de 1989 en París, 1991 en Londres o 1992 en Munich, que citaba en el post anterior. Y también he estado en decenas de cumbres europeas. En todas, absolutamente todas, los dirigentes salieron diciendo que la cumbre había sido un éxito. Tengo sobre esta materia el mismo escepticismo de CalleSierpes sobre el nuevo presidente americano. Bush padre, Mitterrand, Thatcher, Delors, Kohl, González, Andreotti, Clinton, Blair, Chirac, Aznar, Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown, Zapatero: “la cumbre ha sido un éxito”. Es como si los guionistas de los discursos poscumbre tuvieran memorizada la frase en su programa de editor de textos. Pues los inversores de la Bolsa española se han fumado un puro con la declaración de Washington de este fin de semana. Humo es lo que echaba el Ibex esta tarde. Acaba de cerrar en 8.498 puntos, con una caída de 3,77%. La cumbre no ha sido un éxito.

Andalucía necesita sus Obama o Cameron

Ignacio Martínez | 9 de noviembre de 2008 a las 14:00

Los ciudadanos necesitan líderes políticos que les transmitan seguridad y confianza. La lección de Estados Unidos al mundo esta semana no se termina en el hecho histórico de elegir a un presidente negro, por primera vez en sus 232 años de existencia. Hay mucho más. Nadie conocía a Barack Obama hace dos años en todo el mundo. Nadie. Su aparición fulgurante, su carisma, los elementos de novedad y modernidad que aportaba su candidatura se han llevado por delante la larga hegemonía conservadora republicana de 20 años, desde 1980. Obama es un liberal, que en la terminología norteamericana equivaldría a un izquierdista europeo, aunque en el universo político español no pasaría en muchas facetas de ser un centrista. En el otro campo ideológico, en el Reino Unido también se produjo un vuelco similar en la opinión pública con la aparición de David Cameron, quien con 39 años se convirtió en el nuevo líder del Partido Conservador en 2005. De ascendencia aristocrática, Cameron estudió en el colegio de Eton y se licenció en Economía, Política y Filosofía por la Universidad de Oxford. Su brillante entrada en escena forzó el relevo de Tony Blair, gastado por sus años de permanencia en el poder. El nuevo jefe conservador ha tenido fuelle para mantenerse destacado en las encuestas, frente el actual primer ministro laborista Gordon Brown.

Entre las novedades que aportan estos nuevos líderes del siglo XXI hay una gran transversalidad, tolerancia, respeto por los adversarios. Como el presidente francés Sarkozy, que nombra a socialistas para puestos de tanta responsabilidad como ministro de Exteriores. Cameron llamó mucho la atención cuando dijo que en su gabinete habría más mujeres, más homosexuales y más diversidad racial. La pregunta que me hago es dónde están nuestros Obama, nuestros Cameron, en Andalucía. Manuel Chaves llegó a la presidencia de la Junta en 1990, un año después de la toma de posesión de George Bush padre en Estados Unidos. Después de su mandato, vinieron los ocho años de Clinton y los ocho de George Bush hijo. Y ahora ve llegar a Obama hasta 2012. Por bien que lo haya hecho el presidente andaluz, después de 22 años nos merecemos algo de variedad en la escena política andaluza y que los socialistas presenten otro candidato. La encuesta que publicó este diario el domingo 19 de octubre no dejaba lugar a dudas: eso es lo que piensa el 73% de los consultados, entre ellos el 64% de los votantes socialistas.

Pero pedirle al que gana que se vaya es más reprobable que pedírselo al que pierde. Casi un 58% de los encuestados hace tres semanas opinaba que Javier Arenas no debería ser el candidato del PP. En otros lugares no es normal que el perdedor repita. En Alemania, por ejemplo, Helmut Kohl se enfrentó a cinco líderes socialdemócratas. Y los Vogel, Rau, Lafontaine y Scharping, conforme iban perdiendo, dimitían. Arenas, por el contrario, despide a los presidentes provinciales que ganan elecciones, pero él se dispone a intentarlo por cuarta vez.

Y en su entorno se producen episodios de fundamentalismo religioso. Ignoro si piensa dimitir el actual vicepresidente de Unicaja, Manuel Atencia, ex portavoz popular en el Parlamento Andaluz, ex diputado en el Congreso y supernumerario del Opus Dei. Pero en su calidad de miembro del movimiento objetor contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía ha hecho gala esta semana de su triunfo contra un Estado “que pretende algo tan terrible como adoctrinar a nuestros hijos, inmiscuyéndose en los derechos que tenemos los padres”, según ha declarado a Europa Press. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha suspendido cautelarmente la obligación de cursar esta asignatura a los hijos del ex diputado. Atencia anima a otros padres a presentar sus reclamaciones. No sé si dirige este proselitismo a los 2,2 millones de clientes de Unicaja. O si con su activismo incumple la LORCA, que le obliga a abstenerse de actividades políticas partidistas una vez nombrado para un cargo en la primera caja de Andalucía, magníficamente remunerado, dicho sea de paso.

En todo caso, no acabo de entender la guerra del PP y la cúpula de la Iglesia Católica española contra esta asignatura que pretende enseñar a los alumnos “los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades fundamentales”, como recoge el artículo 27.2 de la Constitución. Hasta alguien nada sospechoso como Berlusconi acaba de poner una asignatura de Ciudadanía y Constitución en los trece cursos de la enseñanza obligatoria italiana. Educación cívica. Normal para la derecha italiana, insoportable para una parte de la derecha española. En Valencia, el Gobierno de Camps obliga a dar esta materia en inglés, a profesores que no saben el idioma para alumnos que no lo entienden. El resultado es un 99% de suspensos. Rajoy calificaría esto de broma si lo hubiese hecho un adversario político. Pero, bromas aparte, aquí el nudo gordiano del movimiento objetor, auspiciado por el PP y la Iglesia, es el matrimonio de los homosexuales y que pueda presentarse en esta asignatura como uno de los modelos normales de familia. Una actitud que está a años luz de Cameron o de Berlusconi. Es lo que tiene el fundamentalismo religioso, que lo extrema todo.

En fin, en las elecciones de 2012, los dos candidatos que disputen la presidencia de la Junta deberían ser líderes del siglo XXI. Modernos, no importa cual sea su ideología, como Obama o Cameron.

La muerte de un presidente

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2008 a las 0:41

La muerte del presidente Calvo Sotelo nos hace más viejos a algunos. También, en cierta manera, es como si este régimen constitucional, llegara a la mayoría de edad. Es el primer presidente de la democracia que muere y no había protocolos anteriores. El único entierro de Estado que recuerdo fue el del alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Tampoco hay costumbre en la democracia española de un trato oficial y deferente hacia los ex primeros ministros. En Estados Unidos se les llama presidentes durante toda su vida. Y se les tiene un respeto que aquí escasea. También es verdad que intervienen poco o nada en política interna. Al menos hasta que hemos visto a Clinton en ese tándem con su mujer que se ha dado en llamar Billary.

Cuando Calvo Sotelo fue elegido presidente por el Congreso tenía 54 años. Y nos parecía muy mayor. En este capítulo hay una cierta costumbre: los españoles hemos elegido siempre a cuarentones para primeros ministros. Suárez, Aznar y Zapateto llegaron al poder con los mismos años, 43. Y Felipe González no había cumplido aún los 40. En Andalucía la tendencia ha sido similar: Chaves fue presidente a los 45, Borbolla a los 37 y Escuredo, con 38. Así que Calvo Sotelo fue, con diferencia, el más mayor. Aunque cuando uno ve a Hillary con 60 y McCain con 71 presentándose a la presidencia de los Estados Unidos resulta que don Leopoldo era un chiquillo a sus 54. Recuerdo que era un joven periodista cuando cubrí la información para ABC de la visita del presidente Calvo Sotelo a Sevilla en una Semana Santa. Y era ya un veterano cuando un jurado presidido por él me otorgó el Premio Madariaga en 1997. Era un señor tímido, educado y atento. Ha sido definido con acierto como un burgués ilustrado.

Estuvo menos de dos años en el puesto, pero su gestión fue decisiva para abrir la puerta de España hacia Europa. Era ministro para las Relaciones con la Comunidad Económica Europea de Adolfo Suárez, cuando España solicitó oficialmente iniciar las negociaciones para su adhesión a la CEE, en 1979. Y era presidente del Gobierno cuando el 29 de octubre de 1981 España se integró en la OTAN. Calvo Sotelo pertenece a un grupo de personas imprescindible para el tránsito de la dictadura a la democracia. Tuvo distintos cargos en los últimos años del Régimen, pero creyó vivamente en la Monarquía constitucional. Es famosa una frase de Franco, que calificaba a la España forjada por los liberales como “bastarda, afrancesada y europeizante”. Pues bien, un hijo de la burguesía liberal española fue uno de los líderes de la integración de la España moderna en Europa, su territorio natural. Descanse en paz.