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Córdoba, el mejor patrimonio andaluz

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2012 a las 9:06

Los patios de Córdoba ya eran patrimonio material de la humanidad desde hace siglos. Sin título oficial. Una doble tradición romana y árabe, que Andalucía exportó a Latinoamérica. Pero ha sido ahora cuando la Unesco ha hecho inmaterial esa realidad física. La decisión se entiende que distingue la festividad de los patios, su colorido, su ambiente, tanto de los corrales antiguos, alguno de los cuales sigue existiendo en la Ajerquía, como de las casas señoriales de la villa, en donde el verde predomina sobre las flores.
Los patios son uno de los muchos atractivos turísticos de esta ciudad del interior, que aún no ha sido descubierta por los propios andaluces. Sevilla, Granada o Ronda están por delante en las preferencias de los turistas domésticos. Y Córdoba no desmerece en absoluto, ni su gente, ni su paisaje, ni su gastronomía. Así que estos títulos, que tienen mucha resonancia y escaso rendimiento, bienvenidos sean para poner el foco en una de las más viejas, bellas y cultas ciudades de Europa.
Los patios también han sido escenario festivo de las cruces de mayo, cuya gracia se perdió en algunos lugares apartados de la tradición para convertirse en negocios efímeros, sin las músicas y el empaque de antaño. Pero la modernidad también ha hecho su aportación feliz. En octubre de 2009, dentro de las actividades para la candidatura a la Capitalidad Cultural europea de 2016, se realizó un happening en los patios. Lo más clásico de Córdoba, en el inconsciente colectivo, fue el soporte para las instalaciones para 16 artistas contemporáneos, con el lema de El patio de mi casa.
Tortugas, caracoles, plastilina, pinzas de la ropa con mensajes, maquetas, fuentes, jardines colgantes, y hasta la giganta Alicia de Córdoba dieron un aire completamente nuevo a los patios cordobeses. Una idea que también se exportó: un año más tarde se realizó una acción similar de arte contemporáneo en Quito. Esta decisión de la Unesco representa en cierta manera un desagravio por el desplante que una organización internacional le hizo en junio del año pasado a Córdoba, al preferir la Unión Europea a San Sebastián como capital cultural para 2016. Bueno, la UE es un decir: hay que recordar que el Gobierno socialista español había designado a seis de los trece jurados.
Aquella derrota todavía tiene otras facturas pendientes. El presidente de la Junta mostró entonces su firme voluntad “de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece”. Asunto del que nunca más se supo. Igual que pasó con Granada, que disputó en los 80 la capitalidad cultural de 1992 a Madrid y tras la derrota recibió por parte del Gobierno de Borbolla el mismo título honorífico de capital cultural de Andalucía. Dejémoslo en empate. Las dos son parte esencial del mejor patrimonio regional.

Córdoba: enorme decepción

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2011 a las 17:31

Hasta ahora sabíamos que la música amansaba a las fieras. Manfred Gaulhofer, el presidente del jurado que ha elegido la capital europea de la cultura en 2016, fue ayer más lejos y justificó la designación de San Sebastián por la superación de la violencia y la lucha hacia la paz en el País Vasco. ¡Ahí queda eso! Les confieso mi profunda decepción con el fallo. No porque Donosti no se lo merezca. La capital guipuzcoana tiene una tradición cultural moderna de primer nivel; su festival de jazz, el Kursaal de Moneo, su Chillida Leku a un paso, en Hernani, el peine de los vientos, su festival de cine, su chasis de gran ciudad, su orfeón. Un amigo soriano siempre me cuenta que hay dos anhelos inalcanzables en su tierra: ser una isla y tener el Orfeón Donostiarra.

De acuerdo, son muy buenos. Habría que añadir que no necesitaban la capitalidad cultural como los cordobeses, los andaluces. Córdoba se lo merecía más. Partía de una menor tradición de cultura moderna, y ha hecho un esfuerzo en los últimos años infinitamente mayor que San Sebastián. Tenía todos los valores y le hacía más falta. Hasta el punto que el actual alcalde de Donosti, de Bildu, minimizó en la campaña electoral la importancia de 2016. Y ayer, después del triunfo, Izaguirre ha añadido de su cosecha dos elementos inquietantes, que servirá para la defensa de la lengua propia y para la normalización política. O sea, para la propaganda independentista.

El problema de San Sebastián es que su proyecto no tiene base en los muchos méritos culturales de la ciudad, sino en el llamado conflicto vasco. Su lema Cultura para la convivencia, parte de la idea de que la capitalidad es una oportunidad para fortalecer el compromiso social con los derechos humanos y la rebeldía cívica contra cualquier forma de exclusión y de violencia. La propuesta del socialista Elorza era tener embajadas itinerantes por toda la UE dentro de un apartado llamado Semilleros de paz para la reconciliación. El grado de ingenuidad del proponente y del jurado es infinito. Volvemos a lo de siempre: aquí hay un conflicto con dos partes y es necesaria la paz entre ambas. Con lo sencillo que sería que los terroristas desaparecieran sin necesidad de bailarle el agua a sus amigos.

El Gobierno había designado a seis de los trece jurados. Y la ministra Sinde ha destacado entre los méritos de San Sebastián la apuesta por la cultura del Gobierno autonómico vasco. Socialista, por cierto. Como el andaluz, que recibe una bofetada con la decisión y con la justificación de la ministra. Parece que el Gobierno central ha descontado ya la pérdida de Andalucía en las próximas elecciones y prefiera apoyar a su lehendakari. Qué poquito pesa Andalucía en España. Qué poquito.

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Justos por pecadores

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2011 a las 13:06

El Banco de España ha multado a dos obispos de Rouco, por faltas muy graves y leves en la administración de Cajasur. A monseñor Gómez Sierra, obispo auxiliar de Sevilla, 180.000 euros de multa y dos años de inhabilitación por cuatro infracciones: falta de control interno de la caja, incumplimiento del plan de saneamiento que solventaba los errores de gestión, insolvencia en los recursos propios y excesiva concentración de riesgos en el sector de la construcción. Con Gómez Sierra, una decena de canónigos y dignidades eclesiásticas han sido sancionados en menor cuantía. Entre ellos, el obispo auxiliar de Bilbao monseñor Iceta, a quien se impone multa de 30.000 euros. Estas disposiciones administrativas son recurribles ante el Ministerio de Economía y el Tribunal Contencioso. Pero no se aflijan por los prelados y sus compañeros, tanto los abogados como las posibles sanciones los paga un seguro que tenía la caja.

Es curioso que el Banco de España le de Cajasur a la caja de Bilbao y multe al obispo auxiliar de la capital vizcaína. Parece que el regulador padece de una fijación vasca. Pero en realidad tiene responsabilidades más graves. El BdE es culpable, por defecto, de muchos de los excesos que han perpetrado en esta entidad Miguel Castillejo y sus sucesores. Los representantes del Cabildo han gobernado la caja cordobesa a su capricho y con mano de hierro. No se entiende, por tanto, que se castigue también a una treintena de cargos que han tenido una autoridad muy inferior. Salvo que se quiera compensar. Al Cabildo Catedralicio le parece que se comete con ellos una enorme injusticia, aunque con los textos sagrados en la mano aquí van a pagar justos por pecadores.

El Banco de España era consciente de cómo estaba Cajasur. Y desde que detectó en 2004 el origen de todos los males, casi al final del califato de Castillejo, los servicios de control del BdE han hecho un seguimiento especial de esta entidad, con inspecciones anuales. Es verdad que multa con más dureza a los consejeros que votaron en contra de la fusión con Unicaja. Lo que es razonable, si se tiene en cuenta que con la fusión se arreglaban varias de las faltas graves sancionadas, como el incumplimiento del plan de actuación o la insolvencia. Pero el Banco debió intervenir mucho antes.

Entretanto, seguimos sin saber por qué la Iglesia católica permitió a sus representantes boicotear una fusión que era buena para Andalucía y para Córdoba. El argumento de los puestos de trabajo ha quedado desmontado por los hechos: la BBK ha hecho ya a estas alturas un ajuste superior al pactado con Unicaja. Ese asunto es un misterio sin resolver. Como lo es que un seguro le pague un siniestro a quien lo causa a propósito. Si alguien le mete fuego a su casa, el seguro no le cubre. No se entiende por qué los pirómanos de Unicajasur tienen cobertura. Así, se van de rositas, tan panchos.

La cuña de Rouco

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2010 a las 15:00

Quiero felicitar de corazón a doña Angelita Sierra por el nombramiento de su hijo como obispo auxiliar de Sevilla. A la madre del nuevo prelado nunca le gustó que su hijo se pusiera a manejar negocios y dineros en Cajasur, que le parecían asuntos alejados del oficio propio de los curas. Pensaría que eso apartaba a Santiago Gómez Sierra de su vocación y además le alejaba de una promoción. De hecho ya había estado en una terna para convertirse en obispo antes de ser nombrado presidente de Cajasur hace cuatro años. Desde hace tiempo en Córdoba todo el mundo decía que Mario Iceta y Santiago Gómez llegarían a prelados. Monseñor Rouco, el papa español, le puso a su amigo Blázquez una cuña con Iceta en Bilbao y a Asenjo le ha hecho ahora lo mismo en Sevilla con Gómez. Ésta es la tesis de este cronista.

Como cura será una lumbrera, pero lo que es como financiero y directivo el nuevo obispo auxiliar de Sevilla es una nulidad. Ha quemado a cinco directores generales. Está expedientado por el Banco de España por tres faltas muy graves y una grave. La entidad puede perder este año mil millones de euros. Haber renunciado a la fusión con Unicaja significa la pérdida para la Iglesia de la Escuela del Santo Ángel, con unos 800 metros comerciales en El Brillante. La Oficina Agraria en el centro de la ciudad, con unos 400 metros. Un 10% de la matriz de la Cope. Un vicepresidente y tres vocales en el consejo de administración de la abortada Unicajasur, durante el periodo transitorio, y un vocal después de tres años. Una fundación expresamente creada para la Iglesia, dotada con al menos seis millones al año, y un director para la OBS de Córdoba, que gestionaría un presupuesto anual de 12 millones. Hay empresarios solventes que opinan que la pérdida de Cajasur es la peor noticia de Córdoba en cien años. Encima, la caja ha acabado en manos de una entidad cuyo presidente dijo en su estreno cordobés que él es ateo. Tiene guasa la cosa.

Y al autor lo ascienden. O la Iglesia se ha vuelto loca o aquí hay gato encerrado. O Rouco se la ha jugado a Asenjo. O la institución se prepara para la llegada del PP al poder. En todo caso, Gómez Sierra no actuó solo, sino en compañía de otros. Quizá no muy listos.

Aprendices de brujo

Ignacio Martínez | 25 de octubre de 2010 a las 9:07

Cuando en los años 80 el Banco de España intervino Banca Catalana, la entidad tenía un agujero de 11.000 millones de pesetas. A esa decisión le siguió una querella contra los antiguos gestores de la entidad, entre los que estaba el presidente Jordi Pujol, que se envolvió en la bandera cuatribarrada y dijo que aquello era un ataque a la dignidad de Cataluña. Casi treinta años después el Banco de España ha intervenido Cajasur con un agujero trece veces mayor que el de Banca Catalana. En este caso, no hay querella contra los canónigos que dirigían la entidad con mano de hierro, con el doble de representación en los órganos de gobierno que la correspondiente a una entidad fundadora. Al menos de momento, no hay indicios de delito.

Pero no conformes con haber dejado un agujero de 800 millones de euros y haber frustrado la fusión de la entidad con Unicaja, los canónigos quieren un premio por su labor. Sin sentimiento de culpa alguno, reclaman al Banco de España una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias. Denuncian irregularidades en el proceso de liquidación y amenazan con una demanda por la vía contencioso administrativa. Ciertamente, su reino no es de este mundo.

Cuando en mayo, la mayoría controlada por el Cabildo cordobés votó en contra de la fusión con Unicaja y pidió la intervención del Banco de España, lo hizo enarbolando una enseña, como Pujol. Los canónigos se envolvieron en la morada bandera cordobesa: “por el empleo en la caja, por Córdoba, por la obra social”, decían a boca llena. Y lo hicieron con la complicidad de su obispo, más allá de lo que invitaba el sentido común. Demetrio Fernández afirmó en aquellos días que la caja no estaba quebrada, en un doble desafío a las leyes de la contabilidad y al octavo mandamiento. Previamente, los curas habían empezado la negociación con la caja malagueña, pidiendo para la Iglesia inmuebles por valor de 70 millones de euros, que se quedaron en aproximadamente la mitad, y asegurándose unas asignaciones anuales de ocho millones.

Sólo después de cerrar lo suyo, entonaron un discurso que desgraciadamente se vende muy bien en Andalucía. Decían que defendían a Córdoba, pero en realidad se apuntaban al tribalismo andaluz. El mensaje subliminal era contra el afán expansionista de Málaga, contra el centralismo sevillano… En definitiva, contra los vecinos, contra la construcción regional. Un relato rentable, pero de escaso recorrido. Porque al final, como al principio, a los canónigos lo que de verdad les importa es lo suyo. Y lo reclaman sin complejos, antes de que llegue la BBK, cuyo presidente dijo en su primer viaje a Andalucía tras la adjudicación de la caja cordobesa que no era creyente.

Hay quien no sirve para aprendiz de brujo.

La mezquita de Córdoba

Ignacio Martínez | 17 de octubre de 2010 a las 18:48

No acabo de comprender la pretensión del obispo de Córdoba de que llamemos catedral a la mezquita, cosa que ignoro si tendrá futuro en el ámbito local, pero que está condenada al fracaso en el resto del mundo. Monseñor Fernández defiende que el recinto es catedral desde hace ocho siglos y le irrita que después de tanto tiempo se le siga conociendo como mezquita. No debería sulfurarse: no es un problema de culto, sino de estética. Como antigua mezquita estamos ante un monumento de categoría mundial; mientras que como catedral, la actuación de los arquitectos cristianos estuvo muy por debajo de la construcción musulmana. Qué se le va a hacer.

Lo que sí es cierto es que el obispo predica con el ejemplo: el folleto que le entregan a los turistas de todo el mundo que visitan a diario la mezquita, previo pago de ocho euros, se llama La catedral de Córdoba, testigo vivo de nuestra historia. Estoy seguro de que los italianos, franceses, españoles y americanos con los que coincidí el pasado lunes en el templo habían acudido a ver la famosa mezquita, como un servidor. El folleto, sin embargo, minimiza la parte fundamental del atractivo turístico del edificio, dedicando sólo dos hojillas a lo que llama “la intervención islámica”. Previamente explica que estamos en la iglesia madre de la Diócesis, en donde estuvo la basílica de San Vicente, antes de la intervención islámica.

Al menos, en el folleto se reconoce que las obras de la capilla mayor, el crucero y el coro estuvieron rodeadas de polémica en el siglo XVI. La destrucción de buena parte del monumento ya escandalizó por entonces. Y al final, el texto regala otra perla de la misma cosecha: “es la Iglesia, a través del Cabildo, quien ha hecho posible que esta Catedral, antigua Mezquita del Califato de Occidente, y Patrimonio Histórico de la Humanidad, no sea hoy un montón de ruinas”. Todo el mérito del mantenimiento se lo atribuye el Cabildo en exclusiva, en un gesto de soberbia. Injusto y falso. Supongo que el Estado, a través de gobiernos centrales, regionales, provinciales y locales habrá contribuido largamente a este fin. Y también los turistas. Y la Unión Europea. Pero, en fin, después de su aportación al triste desenlace de Cajasur, el obispo de Córdoba parece haber encontrado otro símbolo aleccionador. Y a lo mejor no es el último y nos da más días de gloria.

Por lo demás, Córdoba está espléndida y radiante. Y llena de banderolas sobre 2016.

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2016, odisea andaluza

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2010 a las 14:03

Córdoba pasó el corte en la carrera de la capitalidad cultural europea de 2016. Málaga no. La rivalidad entre estas ciudades y las reacciones tras el resultado son un valioso material para el laboratorio de la cohesión regional. En Málaga, en donde la capitalidad no ha movido ni multitudes ni entusiasmos, y en donde sólo en el último año ha habido un impulso claro a la candidatura, la tentación es ahora echar las culpas a terceros, con insinuaciones de injusticias y agravios.

Pero Málaga perdió su oportunidad en 1999. El Ayuntamiento aprobó una propuesta socialista para solicitar la capitalidad con motivo del 125 aniversario del nacimiento de Picasso, en 2006. Ese año lo tenía adjudicado Holanda y el trueque de fechas necesitaba una gestión de Estado. Pero la alcaldesa Villalobos, amiga personal del presidente Aznar, nada hizo. Entre tanto, Grecia cambió la fecha de 2006 a Holanda, para que Patras fuese la capital europea de la cultura. Y Málaga se olvidó de la idea, retomada por Córdoba para 2016, sin que nadie, ninguno de los que ahora buscan culpables fuera o dentro de la ciudad, dijese esta boca es mía.

Málaga, incluso, se adhirió a la candidatura cordobesa, antes de decidir hacerle la competencia. Hay algo de incoherente en este paso. El alcalde De la Torre reivindica, con razón, que Málaga es la capital económica y financiera de Andalucía. Incluso ha anticipado que una eventual fusión de Unicaja con Cajasol debe tener su sede en Málaga. Y cuando se le ha reprochado el comentario por precipitado, ha tenido una respuesta adecuada: éste es un debate que tiene 30 años de retraso, desde el principio de la autonomía hubo que hacer un reparto de papeles entre los distintos territorios de la región. De acuerdo. Pero en coherencia con este principio, al mismo tiempo que Málaga reivindica su papel económico, financiero y tecnológico, debía haber apoyado a Córdoba en este envite.

En Córdoba ha habido más movilización y más entusiasmo por la capitalidad, aunque todavía tiene rivales de peso como San Sebastián. A ver si ahora, aplicando la mejor doctrina De la Torre, somos capaces de convertir en una odisea regional la propuesta cordobesa, con el apoyo decidido de todos los andaluces.

Análisis de la coyuntura económica de Andalucía

Ignacio Martínez | 20 de julio de 2010 a las 13:41

”Rafael

  • Panorama plano un año y lenta recuperación después
  • El sector inmobiliario arrastra a otros 21 sectores en las tablas input output. La obra pública sólo a cuatro.
  • El ICO ha dado el 85% de los préstamos de menos de un año y menos de un millón este año en España
  • La excelencia no sólo hay que buscarla en los sectores de moda, también en los tradicionales
  • A Andalucía ‘se le ha pasado el arroz’ en materia de fusiones
  • Para el futuro hay que acabar con la cultura de las subvenciones y generar una cultura empresarial

La cita fue el viernes 16 de julio, que coincidió con la adjudicación de Cajasur a la BBK. Fue una coincidencia. Un resumen de la conversación se publicó el domingo 18 de julio en las ediciones de papel de nuestros periódicos. Esta es una versión casi íntegra. Casi todos los economistas que analizan la actualidad en los nueve diarios del Grupo Joly le quitan dramatismo a que haya ganado la subasta la ‘kutxa’ vizcaína; sostienen que la caja única es una cuestión más política que económica, aunque como verán hay discrepancias. Y sobre la coyuntura opinan que queda un año malo, pero no mucho peor que éste, y después vendrá una lenta recuperación.

FUTURO INMEDIATO

Joaquín Aurioles. Estamos a las puertas del gran test que va a ser el Pesupuesto para 2011 que presente el Gobierno y sus necesidades de financiación. Es el tema de fundamental, con dos amenazas: la evolución del mercado de trabajo y la confianza, que va a estar condicionada por los avances que se produzcan en las reformas. La previsión de la evolución del paro es claramente negativa y puede dar al traste con la recuperación de la imagen de la economía española y la credibilidad del país. Y queda otra amenaza que es la duda sobre si las comunidades autónomas van a responder con lealtad a la consolidación fiscal propuesta por el Gobierno. Si las respuestas son positivas, la evolución puede ser a mejor. La percepción personal del presidente del Gobierno ha mejorado desde que ha adoptado medidas impopulares y esto ayuda a la imagen exterior del país.

Rogelio Velasco. En los próximos meses y años la situación no va a ser mucho mejor, ni mucho peor que ahora. Vamos a crecer a un ritmo menor que el 0,5%, completamente insuficiente para crear empleo. En el interior, porque el gasto público va a ir reduciéndose para cubrir en parte los objetivos de déficit. Y en el exterior, porque todos los gobiernos europeos están llevando a cabo medidas de reducción del gasto público y por tanto la exportaciones españolas, que en un 70% van a los otros países europeos, tampoco van a poder tirar significativamente de la actividad. Veo un panorama bastante plano en los próximos doce meses.

INMOBILIARIO

Gumersindo Ruiz. Hay una situación plana con grandes incertidumbres todavía en el sector inmobiliario. Cualquier cosa que se haga, presupuestos, balances, cajas de ahorro, depende de la evolución del sector inmobiliario, que está detrás del origen de la crisis y sigue estando ahora mismo como una incógnita. Cualquier análisis que se haga de ingresos o dotaciones del sector financiero, de temas laborales de arrastre sobre otros sectores depende del inmobiliario en gran medida. En las tablas input output tiene arrastre sobre 21 sectores de la economía andaluza, mientras que la obra pública sólo lo tiene sobre cuatro sectores. El mercado no funciona, los precios no se acaban de ajustar, han bajado muy poco. Y no se van a ajustar, porque no hay mercado. Y un 25% de las promociones que se iniciaron antes de la crisis no recurrieron a crédito para financiarse, lo harían con dinero negro o como fuere. Esa gente puede esperar a vender. El sector se ha retraído con carácter general. Hay ya en algunos sitios un desfase entre el inicio de viviendas y la demanda potencial. De tal manera, que puede haber falta de oferta, porque se tarda tres años en hacer una vivienda.

ANDALUCÍA

Francisco Ferraro. Comparto las ideas que se han dicho. Sobre Andalucía en concreto, nos esperan tiempos planos. Tendremos una contracción liviana a partir de septiembre, que puede durar hasta el principio de la primavera, y habrá una ligera recuperación a partir de entonces. Andalucía tiene algunos hechos diferenciales que pueden modificar algo los pronósticos que se pueden hacer para el conjunto del país. Aquí hay un mayor peso del sector público, lo que significa que los ajustes presupuestarios, tanto en rentas salariales como en inversiones, van a tener un mayor efecto en Andalucía que en el conjunto de España. También el peso del sector de la construcción en Andalucía es más elevado que en la media nacional, y el exceso de stock de vivienda residencial es mayor. Así mismo hay más desempleo; en Cádiz ya el 31% de paro y la media andaluza en los datos EPA del primer trimestre es superior al 27%, frente a una media española del 20%. Todo eso provoca un efecto mayor de la contracción de la demanda interna. A eso hay que añadirle un mayor endeudamiento privado, de empresas andaluzas y sobre todo familias.

Fernando Faces. En Andalucía, la relación entre créditos y depósitos está por encima del 2; 2,1 o 2,2, más del doble de créditos que de depósitos, mientras que en Extremadura es 1,6. Las dos regiones están a la cola de España en desarrollo, pero hay una mucho más austera que la otra. Y además a lo largo de 2007 se disparó. Es decir que frenamos en los créditos de los últimos; cuando los demás estaban frenando, nosotros seguíamos endeudándonos. En Galicia también pasó.

Francisco Ferraro. Y también hay carencias en el sector exterior, tenemos buenas empresas agrícolas, industriales y de servicios, pero nuestra cuota exterior en mucho menor de lo que nos correspondería en términos de población o de PIB. Aquí podemos sufrir la crisis un poco más que en el resto de España.

José Ignacio Rufino. Creo que ya se ha espantado el pánico a los riesgos de bancarrota presupuestaria. Se están cubriendo razonablemente las emisiones de deuda. La deuda autonómica es menor que la media de las comunidades y eso tiene su interpretación positiva. Hay una mayor confianza financiera y si empieza a fluir el crédito habrá una cierta recuperación, aunque no en el corto plazo de un año. De aquí a un año veo el mantenimiento de la situación ligeramente depresiva. La enorme deuda inmobiliaria hace que los bancos maquillen sus balances: la renovación de los créditos, para evitar reconocer el impago en forma de provisiones.

Gumersindo Ruiz. Porque no se sabe lo que va a valer. No es que se trate de engañar.

Fernando Faces. Se están vendiendo viviendas. Hay precios de mercado. Y sabemos que están un 30% por debajo de los de 2007, en zonas como el Aljarafe en Sevilla.

José Ignacio Rufino. Creo que hay una victoria pírrica en el tema de la deuda regional. Muchas comunidades van a tener dificultades, que van a hacer el modelo autonómico insostenible. Hay que tener un organismo de coordinación, en vez de esta conferencia de presidentes que no sirve para nada, que se replantee todo el modelo financiero, a partir de la nueva situación. Esas son las oportunidades de la crisis, que las cosas se racionalicen. El paro es el principal lastre y a corto plazo no se va a resolver.

EMPLEO

Rafael Salgueiro. Estoy enormemente esperanzado de cara al futuro. Al gran ajuste del empleo privado ya se ha realizado. Nos falta el ajuste del empleo público, que va a comenzar ahora. Y creo que estamos ante una bendita crisis fiscal, que está obligando a reducir el gasto, a discutir sobre el alcance del estado del bienestar y sobre la arquitectura institucional. Y todo esto es absolutamente bueno. No creo que una reducción del gasto público tenga un afecto tan dramático sobre el crecimiento y el empleo. No me he creído nunca un indicador keynesiano y sigo sin creérmelo. Gastar fuertes sumas de dinero público no crea empleo, salvo para quien se crea que el Plan E ha creado 800.000 puestos de trabajo. Y sí creo que puede tener más impacto en el crecimiento y el empleo las incertidumbres en los cambios de regulación, cómo se van a hacer los cambios estructurales y las subidas de impuestos, que creo que es lo peor que se podría hacer este año.

Ignacio Martínez. ¿Crees en los cambios estructurales, pero no en la subida de impuestos?

Rafael Salgueiro. Mientras Canal Sur Televisión siga emitiendo, no creo que haya nadie moralmente autorizado a subir ningún tipo de impuestos en Andalucía.

Fernando Faces. Vamos a tener una segunda caída este semestre que viene y el primero del año próximo. Será ligera, en torno al -0,3% o -0,4% del PIB. Fundamentalmente por temas financieros y de confianza. La crisis financiera no está resuelta ni a nivel internacional, ni a nivel nacional. Han vuelto a aflorar tensiones de liquidez en los bancos. España acapara el 25% de las créditos que está dando en Banco Central Europeo. La mala imagen que está dando nuestro país a través de su deuda soberana, se está contagiando a la banca. La banca española tiene consignado en sus balances unos 150.000 millones de deuda pública, de la que 126.000 millones es dinero del BCE al 1% con el que la está financiando de manera rentable. Si la clave de la crisis fue la financiación de empresas y familias y el desplome que surgió, esto va a seguir posiblemente con crecimientos negativos el resto de 2010 y el primer semestre de 2011. Es muy difícil que se recupere ni el consumo, ni la inversión, ni la confianza suficiente.

REFORMAS

Ignacio Martínez. ¿De qué va a depender la recuperación de la confianza?

Fernando Faces. En gran medida, de la coherencia que se tenga en la ejecución de las reformas. Y delo apoyo que a estas reformas haya por parte del conjunto de los partidos, también de la oposición. Hasta ahora no lo ha habido, nos encontramos ante un Gobierno que ha puesto sobre la mesa al dictado de otros, pero nadie quiere compartir eso. Y así es difícil que se recupere la confianza. Por otro lado, en Andalucía ha habido un desplome de la inversión exterior, tanto extranjera, como del resto de España.

ENDEUDAMIENTO

Ignacio Martínez. ¿Alguna pincelada positiva para Andalucía en este panorama?

Fernando Faces. El gran peso del sector agroalimentario. Es el que mejor se está comportando; mantiene el consumo y las exportaciones. Y este sector pondera en Andalucía más que otras regiones y es un factor de estabilidad. Y a nivel nacional otra nota positiva es el desapalancamiento que está haciendo el sector privado; es impresionante, de los más duros y veloces de toda Europa. La balanza por cuenta corriente, el déficit exterior, ha pasado del 10% en 2009 al 4% este año. Esta es la expresión clarísima del desendeudamiento que están haciendo familias y empresas. Cuando se normalice la situación se va a generar una dinámica de consumo e inversión notable.¿Cuándo? Probablemente a partir del segundo semestre de 2011. La tasa de ahorro en España ha superado el 18%; que es algo que no conocíamos en España.

Jerónimo Molina. En 2010 se ha producido un frenazo respecto a las expectativas que había. Ese frenazo nos lleva a una situación nueva que está condicionada por el nivel de la deuda acumulada. España es el país más endeudado del mundo. Ahora no tenemos una financiación adecuada para el nivel de endeudamiento que hemos generado. Hay que recuperar la credibilidad, que es la base de la financiación. ¿Cómo? Con austeridad y con ajuste de cinturón. Eso nos lleva a una caída del consumo y de la actividad. Es una situación compleja de la que es difícil salir. Una de las pocas alternativas que caben es la salida al exterior. La austeridad de franceses o alemanes tampoco ayuda; por tanto, no es previsible que a corto plazo vayan a tirar más de nuestras exportaciones o nuestro turismo. Sobre el desapalancamiento de las familias y las empresas, hay que decir que la reducción del consumo no resuelve la deuda acumulada.

Fernando Faces. No. Pero primero hay que tapar el agujero. Y después vendrá reducir el nivel de la piscina…

Jerónimo Molina. Tradicionalmente en Andalucía en las fases expansivas aumentamos más que proporcionalmente nuestro consumo y cuando tenemos una caída, la exportación se comporta mucho más estable, pero caen las importaciones. En el primer trimestre de este año, por primera vez aparecen datos positivos tanto de las importaciones como de las exportaciones regionales.

Gumersindo Ruiz. Lo más grave es el efecto sobre el empleo. La consecuencia de este ajuste va a ser un aumento del paro. Entonces, el que los funcionarios sean un poco más pobres o que el país crezca un poco menos tendría una importancia relativa, si no fuera porque se traduce luego en más paro.

CAJASUR Y LA BBK

Ignacio Martínez. ¿Qué impresión os ha causado la decisión del Banco de España sobre Cajasur?

Jerónimo Molina. Creo que habría sido mejor para Andalucía que Unicaja se quedase con la Caja Castilla La Mancha que haber estado procurando la caja única. Es bueno tener una entidad financiera importante en Andalucía, si tiene que ser una caja única es una cuestión más política que económica. Y es conveniente no doblar sobre lo que ya hay. Pensando en el bien de una empresa, es más lógico en vez de doblar oficinas en tu mismo territorio, asociarse con uno de fuera.

La caja única tiene más inconvenientes que ventajas.

Fernando Faces. La reforma de la ley de cajas ha enunciado una senda larga de privatización. Va a haber como cuatro trajes distintos, y pueden emitir cuotas participativas, acciones que era su principal problema. Hay otros problemas que no se han resuelto con la reforma que son la politización y la dependencia de las comunidades autónomas. Lo que sí se ha abierto es un camino hacia su capitalización y hacia su lenta privatización. Dicho esto, el que sea una caja andaluza la más grande o una compuesta por cajas de varias regiones es irrelevante para los ciudadanos y para las empresas. No hay que lamentarse de que la solución de la subasta de Cajasur sea la BBK, tan solvente como puede ser Unicaja o más. Yo creo que la gran apuesta de las cajas andaluzas es encontrar matrimonios, SIP, fuera. Ese es el trabajo que tienen que hacer. Y si pueden liderar una SIP fuera, mejor. Ese es el camino, no concentrar riesgos, préstamos, servicios en una única región.

Rafael Salgueiro. Hemos explicado antes la gran diferencia entre el crédito concedido y el ahorro en Andalucía, que es casi de dos a uno. En esta situación lo que nos interesa con entidades capaces de captar ahorro en el exterior y prestar en Andalucía. Antes no era un problema, porque cajas y bancos conseguían dinero con gran facilidad en los mercados mayoristas, pero ahora eso está muy limitado. Por eso, me congratulo de que la BBK se haya quedado con la caja de Córdoba. Entre otras cosas para que comprueben los políticos que no se hacen las cosas según su voluntad o sus deseos. La caja única no nos añadiría nada. Y mucho me temo de que se nos ha pasado el arroz en materia de fusiones. Andalucía ya no está en condiciones de liderar ninguna SIP, porque el modelo ya se ha terminado de configurar. Por culpa de los intereses personales se han quedado prácticamente fuera de juego. Vamos a un sistema en el que habrá algunas cajas muy locales y algunas grandes, pero este modelo de tantas SIP agregadas, de tantas sociedades de garantía recíproca, me parece inestable. Y muy pocas van a conseguir la financiación que esperan emitiendo cuotas participativas.

FUNCIÓN SOCIAL DE LAS CAJAS

José Ignacio Rufino. Más allá de que haya una caja única o varias cajas, creo que las cajas deben subsistir y no converger completamente con la banca tradicional. El pendulazo es muy peligroso. La función social de las cajas debe seguir existiendo.

Fernando Faces. Lamento que vaya a suceder, pero es el camino que se ha abierto.

ARMA POLÍTICA

José Ignacio Rufino. También ha habido una burbuja en la manipulación en el manejo político de las cajas, con inversiones absolutamente ineficaces en sectores sin futuro por dar una patada a seguir. Eso se ha terminado, pero no por ello se debería acabar con el modelo y con la función social de las cajas. Ahora bien, hay que terminar con todo este cabildeo de políticos en los consejos de administración con sumas elevadísimas. A las cajas hay que defenderlas como posible arma, política incluso, que también en algunos momento puede apagar fuegos, que pueden tener consecuencias letales para el sistema regional.

Rafael Salgueiro. Tienen que ser independientes como la Caixa o terminan financiando aeropuertos como la de Castilla La Mancha.

Francisco Ferraro. O Isla Mágica, sin ir más lejos. Se le ha dado una importancia política desmesura en Andalucía al devenir de las cajas de ahorro. Y la importancia de un sistema financiero es que sea eficiente, que los costes de intermediación sean los mejores posibles y los más profesionales. Y aquí en Andalucía creo que se nos ha pasado el arroz. Ha habido tantos intereses, ha habido tanta gente metiendo mano en la paella, que no se han tomado posiciones en los tiempos adecuados. Otros han hecho movimientos interesantes y nosotros aquí hemos estado convocando a los sindicatos, a los partidos, a ver qué opinan…

VENTAJAS DE UNA GRAN CAJA

Rogelio Velasco. La eficiencia es lo más importante en una caja. Servicios de calidad al menor costo, etcétera. Que hubiera una gran entidad financiera con sede en Andalucía podría tener ventaja sólo si se reclutara al mejor personal, hubiera ánimo de expansión nacional e internacional, fuera una referencia para el sistema financiero, la política de personal, desde el último mico en la última oficina fuera la mejor en cuanto a selección y formación…

Francisco Ferraro. Y hubiese realmente un plus para la comunidad de su obra social.

Rogelio Velasco. Que fuese para becar a estudiantes en Harvard a hacer Medicina, Ingeniería o Económicas, como hace la Caixa y Caja Madrid desde hace 50 años. Y no dedicarlo sólo a otros temas. En fin, dadas las interferencias políticas que vemos aquí en Andalucía en particular y la historia, soy pesimista. Una gran caja con sede aquí no serviría para nada.

NECESITAMOS UNA GRAN ENTIDAD FINANCIERA

Joaquín Aurioles. Estoy en desacuerdo con todo. Lamento profundamente que se nos haya pasado el arroz. Creo que todavía se puede hacer algo, pero lamento profundamente que nos haya pillado mirando para otro lado. Lamento que el mapa español de bancos y cajas vaya a tener un tremendo vacío de Madrid para abajo. Lamento que no haya una caja andaluza grande. Eso no es bueno para Andalucía, pero tampoco para el conjunto de España. La economía no funciona con reglas celestiales, y necesitamos una importante entidad financiera regional. Es tanto como decir que España necesita un Santander o un BBVA. Lamento que lleguemos tan tarde. Y la caja única es la única reparación posible al desaguisado que se ha creado. No creo que podamos hablar de una economía andaluza, sin unas entidades financieras que ayuden a crear tejido.

¿QUÉ HACER?

Ignacio Martínez. Y ahora qué reformas necesita Andalucía para el futuro?

SOCIEDAD CIVIL

Joaquín Aurioles. Andalucía necesita una profunda reforma de su entramado institucional. Andalucía necesita sociedad civil independiente, no intervenida y ni contaminada por el sector público. Y, por ejemplo, suspender a llamada concertación social.

EXCELENCIA

Rogelio Velasco. En Andalucía, como en cualquier región o país, el cambio de modelo pasa por la búsqueda de la excelencia. No hay que pensar sólo en la aeoronáutica y en sectores sexy que están de moda, sino en hacer una botella de agua que bien etiquetada y bien envasada se pueda vender por 6 euros, como hacen los franceses, en lugar de uno. O un bote de mermelada. Eso hay que hacerlo con excelencia, hay que exportarlo. Hay que aprender idiomas, hay que tener una economía más orientada hacia el sector privado, hacia el cosmopolitismo, hacia la internacionalización. Mirarnos menos al ombligo, el mundo se ha hecho muy grande. Modernizar la sociedad, sin mirar al sector público. Darle más importancia a las carreras de ingenieros o economistas, y no esta sociedad actual gobernada por juristas y filósofos desde hace un siglo. Todo eso es el cambio de modelo productivo.

Francisco Ferraro. Los maestros y los geógrafos han introducido alguna variable recientemente.

CRÉDITOS ICO

Gumersindo. En la actualidad hay un problema gravísmo de las pymes y autónomos. Tienen difícil acceso a la financiación. No tenemos en Andalucía ningún instituto que pueda servir de puente con el ICO. Y durante 2010, el ICO ha dado el 85% de los prestamos inferiores a un millón de euros y a menos de un año, o sea, los préstamos de liquidez. Hay que buscar una medida de urgencia de conexión entre el Gobierno andaluz y el ICO para canalizar este tipo de préstamos.

ADELGAZAR LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Francisco Ferraro. Hace falta también que nuestra administración pública entienda el discurso que ha hecho Rogelio. El problema en España es que el cambio de discurso se hace siempre tarde. Todavía escuchamos que estamos así por culpa de la crisis financiera internacional, por culpa de los especuladores, sin darnos cuenta de cuales son nuestras propias miserias. La Junta de Andalucía debe hacer una reforma de la administración pública; las medidas anunciadas por Griñán son escasas e insuficientes. La reforma de la administración pública pasa por adelgazar su peso. Y eso es reducir el número de empleados públicos y en el número de organismos e instituciones, no tanto los salarios. Hay que profesionalizar la función pública; los ciudadanos tienen que percibir que la función pública está al servicio de la sociedad, no para ponernos dificultades. Sobra la televisión autonómica, las diputaciones provinciales, numerosos consejos consultivos o el Comité Económico y Social. Tenemos que ver hasta dónde podemos llegar con el estado de bienestar. Y hay que cambiar la política de fomento económico. Regar con subvenciones no es una política de fomento.

José Ignacio Rufino. Me hago una pregunta sobre el sistema de pensiones. ¿Por qué se trata igual a un soltero, con una renta superior que a un padre o madre de familia que tiene a su hijo en casa hasta los 30 o más y las deducciones fiscales sobre son hasta los 18 años. Habría que tener en cuenta el currículo social de contribución.

REDUCIR SUBVENCIONES

Rafael Salgueiro. Hay que romper las cadenas. En Andalucía hay que cambiar los contenidos de los medios de comunicación públicos y probablemente los propios medios de comunicación. La concertación social, cuyos resultados son desastrosos. Sustituir la oferta indiscriminada de subvenciones y reducirla al máximo. La administración pública se queda sin dinero para pagar a sus funcionarios. Espero que la reducción de personal la haga ordenadamente.

FORMACIÓN

Fernando Faces. Hace falta una educación orientada a las necesidades de la sociedad, del mercado, de la industria. Incluidos los idiomas. Es la palanca para otra, la cultura empresarial. Eso se cambia desde la formación. Y que implique la ruptura de la cultura de las subvenciones. Modelo económico. Estamos equivocados con el descubrimiento de nuevos sectores. En todos los sectores tradicionales cabe la innovación, para la mejora de la eficiencia.

Jerónimo Molina. No es tanto el cambio de modelo productivo sino producir de otra forma.

La casa sin barrer

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2010 a las 20:21

El fiasco de la fusión de Unicajasur tiene muchos ingredientes. La peculiaridad de los gestores eclesiásticos es la más comentada, pero no es la única relevante. El tribalismo andaluz, una de nuestras señas de identidad más acusadas, ha estado presente antes, durante y después del frustrado proceso de unión de dos cajas de distintos territorios de la región. Ayer en el diario Córdoba el ex presidente de Cajasur se ha envuelto en la bandera cordobesa. Como Pujol cuando el caso Banca Catalana. Nos quejamos de los nacionalistas catalanes o vascos. Nos mofamos de la afición de Arzallus por el RH negativo, pero aquí hay un nacionalismo sevillano, granaíno, malagueño o cordobés que echa para atrás.

Ya comenté aquí que un familiar me había sorprendido con una afirmación fundamentalista: que era bético antes que español. Valga el símil. La inmensa mayoría de los andaluces se sienten gaditanos, onubenses, jiennenses o almerienses antes que andaluces. Y así no sólo no podemos fusionar dos cajas de distintas provincias, es que no podemos repartir ningún papel protagonista a una provincia sin provocar el agravio de la vecina. Como consecuencia, todo se tiene que hacer por ocho, como las universidades, o no se hace nada. Hace diez días se presentó en Málaga un proyecto tecnológico conjunto de las universidades de Sevilla y Málaga para optar a la calificación de excelencia internacional. Un destacado periódico local publicó la foto del acto cumpliendo con la norma tribal al uso: se veía al consejero Ávila y a la rectora de Málaga. El rector de Sevilla no existía.

Ahora el cura Gómez Sierra, presidente de una caja imprudentemente gestionada por la Iglesia durante décadas, dice que la entidad se estaba desangrando porque los gestores de Unicaja no lo estaban haciendo bien. Es un sarcasmo. Las aventuras inmobiliarias del canónigo Castillejo y sus sucesores, ávidos de ganar dimensión a cualquier riesgo parecen pecados veniales. El pecado mortal es que una caja con sede en Málaga vaya a quedarse con una entidad quebrada en otra provincia. Y hablando de pecados, monseñor Fernández que es un docto teólogo sabrá qué calificación merece su afirmación de que Cajasur no está quebrada. Con un agujero de más de 100.000 millones de pesetas no sé si el obispo de Córdoba le falta a las leyes de la contabilidad o al octavo mandamiento. Quizá le falta a las dos.

En fin, esta frustrada operación es un fracaso colectivo. Tomémoslo así, para no descargar las culpas más sobre unos que sobre otros. A lo mejor lo que más le conviene a Andalucía no es una caja única, pero en todo caso será imposible: nadie va a atreverse a consentir una fusión de Cajasol con Unicaja y proponer la sede en Sevilla o en Málaga. Así nos va. Los unos por los otros y la casa sin barrer.

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Cajasur: Curas, samuráis o maquiavelos

Ignacio Martínez | 24 de mayo de 2010 a las 13:59

La oposición de la Iglesia a la fusión causa sorpresa en todos los partidos y plantea dudas sobre la filosofía que hay detrás: si es un acto desesperado o la invitación a un ‘caballero blanco’ a entrar tras la intervención

Samurái o Maquiavelo. ¿El Cabildo cordobés se ha hecho el harakiri o está intentando una jugada maestra, y arriesgada, para conservar un papel protagonista en su caja de ahorros? El viernes la mayor parte de los comentarios que podían recogerse entre directivos del sector, políticos y observadores externos eran que la Iglesia aplicaba a Cajasur el criterio desesperado de “si no es para mí, no será para nadie”. Pero esta expresión no se cumple al pie de la letra. Por dos motivos. El primero es utilizar el genérico la Iglesia para definir a los canónigos de Córdoba. En el consejo de administración de Unicaja se sienta un canónigo de Almería, que votó a favor de la fusión, y dejó claro expresamente que no hay una sola postura de la Iglesia. Y todas las fuentes consultadas coinciden en destacar que durante el mandato de monseñor Asenjo en Córdoba, el comportamiento de Cajasur fue mucho más razonable.

La segunda cautela es que quizá no se trate de un acto suicida, sino de todo lo contrario. ¿Y si los responsables del Cabildo han preparado una jugada con un caballero blanco, a quien le han pasado todos los datos, para que se presente con ventaja a un previsible concurso del Banco de España para la adjudicación de la caja intervenida? No lo sabemos, pero ha circulado esa teoría con varios nombres.

Lo que sí parece es que los canónigos de Córdoba, con Santiago Gómez Sierra al frente, han llegado a la recta final de la negociación con la voluntad decidida de hacer naufragar la fusión. Y han utilizado de coartada que no había un acuerdo laboral, a pesar de que no lo exige la ley, se había avanzado mucho con los sindicatos y se tenía el visto bueno del Banco de España para tener una semana más de plazo para inscribir en el registro los acuerdos.

El máximo responsable del sindicato Aspromonte, vinculado a los gestores eclesiásticos de la caja, admitió que tenían un acuerdo verbal con Unicaja y Cajasur, pero votó que no en la reunión del consejo de administración. No se sabe bien qué hizo el viernes, durante cinco horas y media, el presidente de Cajasur en la sede central de Unicaja en Málaga. Pero pasó confesionario con los directivos y sindicalistas de Córdoba que estaban negociando allí.

La intervención del Banco de España, en todo caso, acaba con una época que ayer un comunicado de la Confederación Española de Cajas de Ahorro calificaba de especial y exclusiva. Excepcional. El principal responsable de la actual situación de Cajasur, el canónigo Miguel Castillejo, consiguió un trato de favor del Gobierno de Felipe González cuando se hizo la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorro en 1985. Se introdujo una disposición adicional que preveía un estatus especial para las cajas gestionadas por la Iglesia católica, en virtud de los acuerdos entre la Santa Sede y España de 1979.

Este trato especial se tradujo en una amplísima representación en el consejo y en la pretensión sistemática a partir de entonces de evitar la tutela de la Junta de Andalucía y la relación con el resto de cajas andaluzas. Sólo el paréntesis del mandato del obispo Asenjo ha sido una excepción en esta tónica. El actual obispo cordobés, Demetrio Fernández, ha hecho unas declaraciones muy políticas, hasta el punto que para analizarlas hay que dejar al margen al octavo mandamiento. Dijo el obispo que “la caja no está en quiebra” y que la Iglesia ha estado “dispuesta a perderlo todo para conservar los puestos de trabajo”. Ningún político o sindicalista habría mejorado las frases. Desgraciadamente, la primera preocupación de la Iglesia cordobesa fue, antes de cerrar el acuerdo inicial hace casi un año, asegurarse una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias para su Cabildo.

Tras el hundimiento de la entidad financiera, cuando llegó la crisis, Cajasur buscó una solución dentro de la Iglesia, pero no consiguió ni en España ni en Roma capitales para reflotar la entidad. Su segundo paso fue buscar una alianza con una caja de fuera de Andalucía. Esta fórmula es la que más gusta al Banco de España (BdE) por dos motivos muy razonables: evita el solapamiento y la endogamia.

El BdE consultó a las entidades que podían estar interesadas y les pidió ofertas. La de Unicaja fue mejor que la de Murcia y, para enfado de Cajasur, el Banco le encargó a Medel el rescate de la entidad, hace un año. En este tiempo, sin embargo, los canónigos que regentaban Cajasur han vuelto a contactar con Murcia y al menos con otras dos cajas más para insinuarles que podían ser la alternativa. En Unicaja los responsables con los que he podido hablar muestran un talante sereno, y repiten que siguen abiertos a una solución constructiva, lo que significa que si tienen oportunidad insistirán en esta fusión que se ha convertido en el último año en el vértice de su estrategia empresarial. En esa misma dirección ha hablado el vicesecretario regional del PSOE, Rafael Velasco, que ha hecho hincapié en que el proyecto de fusión sigue siendo bueno.

En Unicaja también ejercen una cierta autocrítica: “Quizá no hemos sabido ganarnos la confianza de la otra parte o es posible que la incompatibilidad de caracteres de las personas haya dificultado el entendimiento”. Braulio Medel se jugaba mucho en este envite, después de haber abortado en marzo de 2009 otra fusión con Caja Castilla la Mancha, finalmente intervenida por el BdE. Así lo demuestra su intensa actividad negociadora en los últimos días y la aprobación de la fusión por el consejo de Unicaja.

El factor humano también ha intervenido para perjudicar el proceso de fusión. El Cabildo cordobés se acostumbró desde los tiempos de Castillejo a actuar como un poder autónomo incluso respecto al obispo. Varias fuentes consultadas coinciden en señalar que el resultado de la noche del viernes habría sido otro con Asenjo de obispo en Córdoba. Por el contrario, las explicaciones del actual prelado tenían una connotación agresiva respecto a Unicaja: “querían una rendición final, sin condiciones”, dijo Demetrio Fernández.

Esta versión no es corroborada por dos vicepresidentes de Cajasur. Salvador Blanco, del PSOE, considera que la intervención del BdE “es mala para la plantilla, para Cajasur, para la Iglesia y para Córdoba”. Y Juan Ojeda, del PP, mostró su sorpresa y pidió a los gestores eclesiásticos que explicaran su decisión. El PP ha tenido a sus representantes en todas las opciones posibles sobre la fusión. En el consejo, Ojeda votó a favor y Contreras se abstuvo. Fuera, en la calle, Nieto, presidente provincial y candidato a alcalde, se manifestó con Aspromonte, sindicato contrario a la creación de Unicajasur.

Sorprende, por tanto, que Arenas califique la actuación de su partido como “prudente y responsable”. El líder regional del PP ha tirado una piedra contra el presidente de la Junta. Sostuvo que “Griñán debió trabajar para que prosperara la fusión”. Y ha rematado sus comentarios con su idea de que las fusiones deben hacerse con criterios económicos y financieros, y no políticos. Lo que parece contradictorio con el reproche al presidente por no haber intercedido lo bastante.

Más juicioso, el presidente del PP, Mariano Rajoy, lamentó que esta intervención del Banco de España se haya producido en el peor momento. Y reclamó al BdE rapidez en sus actuaciones, porque hace 14 meses intervino la Caja Castilla La Mancha y todavía no ha pasado nada. Finalmente, Rajoy repitió su opinión de que es urgente la reestructuración del sistema financiero español, para evitar que vuelvan a ocurrir episodios como éste.

El BdE tiene una cierta responsabilidad en las exigencias laborales de los sindicatos de cara a esta fusión, por su falta de premura en la caja manchega. En Córdoba estaba muy extendida la idea de que la intervención no suponía pérdida de puestos de trabajo, como demostraba la actuación del Banco en CCM. Por cierto, que si Aspromonte votó en contra de la fusión en el consejo de Cajasur, en el consejo de Unicaja, CCOO también se manifestó en contra y UGT se abstuvo. Decisiones ambas que hay que colocar en el capítulo de las contradicciones, porque tanto UGT como CCOO califican a la Iglesia de “irresponsable”, por votar en contra.

La intervención de Cajasur estuvo lejos de ser una noticia de carácter local. Agencias, periódicos, emisoras de radio y televisión internacionales la han recogido con intensidad. La caja cordobesa es el 0,6% del sistema bancario español. Pero el momento es muy malo, como ha dicho Rajoy, y cualquier soplido puede convertirse en un huracán.

Llegados a la hora de la verdad, las dos últimas semanas, con las fechas marcadas por el Banco de España, los observadores tienen la impresión de que les falta alguna clave para entender la actuación de los canónigos de Córdoba y los impositores fieles que sindicaron su voto con ellos el viernes. Varios interlocutores de este diario insisten en la misma teoría: “el esquema mental de los curas es distinto al del común de los mortales”. Llegado al dilema entre Unicaja o intervención, Gómez Sierra y su sindicato afín han preferido la más arriesgada de las opciones.

¿Por qué? Una de las hipótesis que ayer circulaba era que poner el listón laboral altísimo facilitaba una escapada de la solución andaluza, y ahora  una entidad de fuera puede venir de la mano del Banco de España. Sin embargo, alguno de los responsables de Cajasur no cree en una actuación tan fina de los canónigos.

De ser cierta esta teoría el caballero blanco elegido por el Cabildo podría tener una clara ventaja en un concurso que convoque el Banco, al que previsiblemente no acudirán muchos litigantes. Una actuación así sería extremadamente arriesgada, porque los canónigos ya no tienen autoridad alguna en la caja y además se desconoce por completo cómo va a actuar el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Un experto consultado lo define como “un mecanismo virgen”.

Hay dos caminos de actuación del Fondo, uno por el artículo 9 que prevé participaciones preferentes para entidades que no están en situación objetiva de ser intervenidas. Por ejemplo, las dos fusiones catalanas que se han cerrado, la de las dos cajas de Castilla y León o la reciente de las dos cajas gallegas.

El camino de Cajasur es nuevo. E incluso distinto del de CCM, para cuya intervención debió reunirse un Consejo de Ministros extraordinario. En el caso de Córdoba, el BdE utilizará el artículo 7 del FROB, sobre el que no hay jurisprudencia alguna. En Unicaja tampoco tienen clara la hoja de ruta de los nuevos administradores y van a recabar a sus servicios jurídicos un informe al respecto.

El agujero de Cajasur previsto para finales de 2011 es de 1.500 millones de euros, que en el momento de la intervención del Banco de España es de unos 700. Ahora se habla de una inyección de 550 millones de euros para recapitalizar la caja y los nuevos gestores tienen un mes para emitir un informe que puede incluir alguna estrategia concreta. Unicaja podría tener una oportunidad. O Murcia. O alguna otra, que podría litigar. En el abanico de posibilidades teóricas se incluye la liquidación de la entidad y sus filiales, pero nadie piensa que se pueda llegar a semejante cosa.

En todo caso, en el escenario andaluz quedan tres cajas de ahorro con sus cuentas saneadas. Y la más pequeña de ellas está buscando socios para una fusión fría, una SIP (sistema institucional de protección). Cajagranada está en conversaciones para crear una SIP con Caja Cantabria, Caixa Baleares, Cajastur y Caja Extremadura, a la que se podría sumar alguna otra como Penedès. Pero en Andalucía hay quienes verían con mejores ojos que esa SIP se produjera con Cajasol. La frustrada fusión de Unicaja con Cajasur podría alejar ese eventual acercamiento entre las cajas de Sevilla y Granada. O acelerarlo, por el contrario.

No hace falta añadir que esa operación estaría bien vista por el Gobierno andaluz. Pero la Junta se ha quedado sin reflejos para nada que no sea mostrar su sorpresa ante la actuación “inexplicable” de los canónigos de Córdoba. Los dirigentes de las cajas consultados ayer insistieron en que todo el mundo habla con todo el mundo en estos días y las combinaciones de posibles fusiones futuras son muchas. Pero ya no hay ninguna urgencia, una vez intervenida Cajasur, no hay necesidad de correr.

La sorpresa, en todo caso, permite una reflexión bastante repetida: cuando se introdujo en la ley que los impositores tendrían un peso importante en los consejos de administración de las cajas, se hizo para democratizar estas entidades. Pero en la práctica se trata de un método perverso, con un sistema de designación muy poco transparente, que lleva en todas las cajas a los representantes de los impositores a convertirse en fieles seguidores de sus presidentes, que es lo contrario de lo que pretendían los legisladores.

Otra lección de esta crisis en la que se ha convertido el naufragio de Unicajasur es el papel de los representantes de los políticos, bastante sensata en el caso de las dos entidades que votaron el viernes. Sin embargo, hay responsables institucionales que preferirían que los políticos que vayan a los consejos no sean elegidos por su condición de alcaldes, diputados provinciales o cargos de los partidos en cada provincia, sino por su cualificación profesional, en economía y finanzas. Porque su responsabilidad es gestionar capitales y generar beneficios con destino a obras sociales, que es el fin de las cajas. Este principio se podría aplicar no sólo a alcaldes, sino a eclesiásticos, sin ir más lejos.

Los de Córdoba se han mostrado en repetidas ocasiones molestos por ser tratados en las leyes como el resto de los ciudadanos. Por ejemplo, cuando no se les aceptó que su presencia en el consejo de Cajasur fuese vitalicia o como cuando pretendieron que sus dos puestos del futuro consejo de Unicajasur no pudieran reducirse ante eventuales fusiones futuras. Un testigo de estos incidentes veía a los canónigos heridos en su dignidad. Como los antiguos samuráis. Quizá por eso han preferido hacerse un harakiri. Pero la florentina escuela vaticana puede ser también muy maquiavélica si se pone a la tarea. El obispo de Córdoba, obviamente, define a sus canónigos de distinta manera: dice que son los mejores curas de su diócesis.