Archivos para el tag ‘Corea’

Si yo tuviera un avión

Ignacio Martínez | 24 de noviembre de 2010 a las 12:29

Como aquella canción de los Sirex en los 60, si yo tuviera una escoba, o como la anterior de Pete Seeger si yo tuviera un martillo, un amigo me explica que si tuviera un avión bombardearía Corea del Norte con bocadillos de jamón y en unos días acabaría con la dinastía comunista que gobierna ese país desde hace 62 años. Añade a la munición unas antenas parabólicas para que los receptores vieran un poquito de mundo. De momento, el régimen comunista coreano lo que hace es presumir de su capacidad nuclear y atacar una isla del Sur.

Los Sirex, por cierto, lo primero que barrían era el dinero, al que atribuían la causa y el motivo de tanto desespero. Que se lo digan a los irlandeses. En un sólo una década, pasaron de país de la cohesión a encabezar la clasificación europea de PIB per cápita. En 1992 se dotó la primera partida de fondos de cohesión para los más pobres, llamados jocosamente pigs (cerdos). A saber, Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain). Y en 2002, sólo Luxemburgo, un territorio con menos habitantes que la ciudad de Málaga, tenía un producto bruto por habitante mayor que el de los irlandeses.  

Parecía un modelo perfecto de desarrollo: a diferencia de Andalucía, habían gastado poco dinero en infraestructuras, y apostaron por la formación y la investigación. La afluencia de capitales extranjeros por su bajo impuesto de sociedades y su condición de único país de habla inglesa del euro, hicieron el resto. Al milagro contribuyó que podía considerarse el estado número 51 de EEUU, en donde viven no menos de 35 millones de personas de origen irlandés. Tanto, que 16 presidentes americanos tenían ancestros en la isla, entre ellos, muchos de los últimos: Kennedy, Reagan, los Bush, Clinton y hasta el propio Obama, por parte de madre. Pero de modelo perfecto, nada. La burbuja inmobiliaria se ha comido las finanzas nacionales. Los irlandeses no pueden pagar sus hipotecas sólo con su tradicional bed&breakfast.

Los bombardeos pacíficos no son sólo producto de la imaginación. En el momento de la Marcha Verde en 1975, cuando el rey Hassan II lanzó contra la frontera española a unos 300.000 marroquíes desarmados, a algún oficial del Ejército español se le ocurrió que se les podía bombardear con agua durante la noche: con el frío del desierto, saldrían corriendo para el norte. Como se sabe, nada se hizo. Y 35 años después, el Sahara español sigue bajo dominio marroquí, aunque no bajo su soberanía.

Pete Seeger añoraba tener el martillo de la justicia, la campana de la libertad y la canción del amor entre hermanos y hermanas. Esa canción es de finales de los 40, época en la que Kim Il Sung se hizo con el poder en Corea del Norte. Hasta hoy, porque 16 años después de su muerte sigue siendo el presidente de su país. Una dictadura sin justicia, libertad o amor. Si yo tuviera un avión, bombardearía la Corea norteña con toneladas de sentido común.

Obama pone el foco en África. España, en Guinea

Ignacio Martínez | 11 de julio de 2009 a las 9:40

 

”Fraga,

 

Tras participar en la reunión del G-8 en Italia, el presidente Obama ha decidido poner el foco en África, el continente del que salió su padre hace 50 años. El presidente norteamericano criticó la ausencia de democracia en muchos países, en donde impera el caudillismo y la corrupción. Hoy está en Accra, la capital de Ghana, una de las escasas democracias homologables, en donde ha sido recibido como un héroe. Allí hará un discurso con su nueva visión de las relaciones norte sur, que debe centrar el papel de África, de la misma manera que el 4 de junio se dirigió a los mil millones de musulmanes del mundo desde El Cairo.

Obama ha ilustrado la debilidad de las instituciones africanas con un ejemplo personal: “Cuando mi padre salió de Kenia, hace 50 años, el producto interior bruto de Kenia era superior al de Corea del Sur. ¿Qué ha pasado desde entonces? Una de las razones es que Corea ha creado instituciones transparentes y eficaces, y no hay razón para que África no haga lo mismo. Los países ricos tienen una obligación moral de aportar asistencia. Pero las naciones pobres tienen la responsabilidad de utilizar esa asistencia de manera transparente, eficaz y con respeto a la ley”. En la cumbre de L’Aquila, Estados Unidos ha presionado para la creación de un fondo de ayuda a África de 20.000 millones de dólares.

Entretanto, una misión española con el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos visita Guinea Ecuatorial, con una filosofía completamente contraria: pretende mejorar las relaciones entre los dos países, al margen del carácter dictatorial del régimen guineano. Teodoro Obiang, a quien le va como anillo al dedo el papel de caudillo corrupto, ha responsabilizado a la prensa española del daño que han sufrido las relaciones entre los dos países.

En conversación con los periodistas que acompañan a esta delegación gubernamental y parlamentaria española, Obiang mostró sus contradicciones. Dice por un lado que su régimen es democrático. Y, por otro, asume el calificativo de dictador: “soy yo el que dicta las normas”. Y son muy peculiares algunas explicaciones. Asegura que en Guinea Ecuatorial ‘casi’ no hay torturas. O sea, que alguna hay, de vez en cuando. Sobre el reparto del botín del petróleo entre la élite dirigente, aseguró que se invierte en infraestructuras y que la mayor parte de la población está satisfecha. Mostró un desprecio propio de un sátrapa hacia sus compatriotas: “el problema es que los guineanos no quieren trabajar y yo no puedo regalar dinero a los holgazanes”. Sobre las acusaciones de blanquear dinero a través de la banca norteamericana, dijo que depositó fondos del tesoro guineano, pero para evitar el pago de comisiones por los cheques de las petroleras estadounidenses.

A los senadores que constituyen el grueso de esta embajada, el dictador guineano se quejó de que la antigua metrópoli se inmiscuye en los asuntos internos de su país. Iñaki Anasagasti (PNV) y Miquel Bofill (Entesa Per Catalunya) le contestaron que una cosa es la injerencia y otra la preocupación por los derechos humanos. El dictador exige que Zapatero vaya a verle, para normalizar las relaciones. A ver si hoy escucha el discurso de Obama y toma nota sobre lo pernicioso del caudillismo y la corrupción

Un gran salto para la humanidad

Ignacio Martínez | 20 de febrero de 2009 a las 9:06

Los cargadores de los móviles van a ser universales, el mismo tipo para todos los teléfonos. Es un descubrimiento sideral. Neil Armstrong cuando pisó la luna hace ahora 40 años dijo “es un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”. Este anuncio tiene el mismo carácter. Ahora cada marca de móviles tiene varios modelos de cargadores: en total hay 70 distintos . Es una manera de ingresar por todos los gadgets posibles; a más chismes, más facturación. Hasta hoy, sólo Corea había establecido que los teléfonos móviles tuviesen el mismo cargador. China y Japón estaban en ello, pero no hará falta; a partir de 2012 los dos mil millones de usuarios del mundo podrán cargar sus terminales con el mismo aparato. Es un ahorro de energía y un avance en la conservación del medio ambiente: sólo en Europa los residuos de aparatos electrónicos domésticos suponen al año seis millones de toneladas muy contaminantes.

Las empresas no saben cómo sacar beneficios adicionales. Nos quejamos de los bancos con la comisiones. Pero ¿y los cines con la palomitas o los refrescos que luego se convierten en la música de fondo de todas las películas? ¿Y los cartuchos de tinta de las impresoras? ¿Y las tasas de aeropuerto y otros gastos suplementarios de los billetes de avión? Además de evitar un coste añadido, la normalización de los cargadores de móviles es un progreso hacia la ciudadanía universal. Antes de que la Unión Europea estableciera el mercado único, los enchufes de electricidad o de teléfono eran diferentes de unos países a otros. En los 90, un técnico de la France Telecom que conocí en Estrasburgo había inventado una clavija universal europea para la conexión de ordenadores de cualquier nacionalidad a la red de telefonía francesa. Era un cable único por un lado, que se convertía en un racimo por el otro: la terminal española, la británica, la alemana… La foto de Europa. El mercado único estandarizó las normas de los enchufes y ahora le toca a los cargadores en todo el mundo.

La normalización podría extenderse a otros ámbitos de la vida: que dos terminales de cualquier organización sean iguales. Por ejemplo, que el PP esté a favor de la fusión de Unicaja y la CCM en Andalucía y también en Castilla La Mancha, y no como ahora, a favor aquí y en contra allí. O que el PSOE sea partidario de que una eventual gran caja andaluza esté en una sede determinada. Al contrario que hoy día: el PSOE de Málaga dice que la sede tiene que estar allí y el de Sevilla opina que “naturalmente” tiene que estar en la capital política. Ya ven, nadie se moja. En el mercado sentimental se venden muy bien los localismos. Y este terreno es más arriesgado que el de los cargadores de móviles. Pasamos de 70 modelos a 770 municipios en Andalucía. Es 10 veces más complicada, pero la solución sería un gran salto para Andalucía, España y la humanidad.