Archivos para el tag ‘Cosentino’

Pitufos andaluces

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2011 a las 11:29

La realidad supera a la ficción. Una marea del PP ha inundado España y ha coloreado de azul casi todo el mapa nacional. Y, como si fuese un símbolo del fenómeno, en la Serranía de Ronda han pintado entero de azul un pueblo del Valle del Genal. Se trata de uno de esos preciosos pueblos blancos situados en la franja que desciende desde la ciudad del Tajo hasta la Bahía de Algeciras. No se ha salvado ni el campanario. No es broma, han pintado las 170 casas de Júzcar de azul porque mañana se celebra allí el estreno mundial de la película en 3D Los pitufos, realizada por la multinacional Sony.

El alcalde convocó a los 250 vecinos para hacerles la propuesta. Y aceptaron. Ahora se ha convertido en un polo de atracción para el turismo de fin de semana. El domingo pasado ya hubo medio millar de visitantes. Tanto que hay quien piensa que quizá resulte rentable dejar las casas de azul y no volver al blanco tradicional. Un parroquiano idea ponerle a su bar la Cueva de Gargamel. Claro que en este campo actúan con ventaja: en Júzcar hay ayuntamiento de mayoría absoluta socialista. Con lo que se cumple el viejo adagio de que el hábito no hace al monje. En este caso lo pueden hacer sin complejos; a lo mejor a un alcalde de Arenas le habría dado pudor.

Pero esta estrategia de marketing, además de la variable de color, entre el azul y el rojo, tiene la componente del tamaño. ¿Somos los andaluces pitufos del escenario mundial? Depende para qué. Nuestras exportaciones industriales son escasas, y entre las agroalimentarias prima la materia prima en fresco sobre la elaborada. Somos los líderes mundiales en aceite de oliva. Pero sólo exportamos embotellada una quinta parte de nuestra producción, que es casi la mitad del total del planeta.

En la vida el Banco de España habría osado en adjudicarle en pública subasta una caja vasca a un licitador andaluz, pero al revés no tiene apuro en entregarle Cajasur a una caja vasca. Y nadie chista en esta región de pitufos. En Cataluña, jamás a una de las grandes familias productoras de cava se le ocurriría vender su negocio tradicional y líder en el mercado español a una multinacional francesa, es un suponer. Pero aquí vendemos la cervecera líder sin ningún complejo, y Cruz Campo pasa a manos de Guinness y después de Heineken.

No todo es así, por supuesto. Tenemos industrias punteras exportadoras, con buenos patrones de empresa como Paco Cosentino, Pepe Moya, Antonio Hernández o Felipe Benjumea. Pero no hay muchas Cosentino, Persan, Ebro o Abengoa. En realidad seremos pequeños si nos vemos pequeños, si tenemos menos ambición que otros. Y esa tendría que ser una actitud colectiva si no queremos que la ficción pitufa supere a la realidad.

Cosentino, premio Blanco White del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2010 a las 9:22

El miércoles 5 de mayo le entregamos en un acto en el Circulo Mercantil de Almería el Premio Blanco White 2010 al empresario Francisco Martínez Cosentino. El próximo domingo es el Día de Europa, se cumplen 60 años desde que Robert Schuman hizo su famoso discurso proponiendo la creación de la CECA que se tiene como el acto fundacional de lo que hoy conocemos como Unión Europea. Con motivo del 50 aniversario del Parlamento Europeo, el premio Blanco White instituido por el Consejo Andaluz del Movimiento europeo fue hace dos años para los 25 eurodiputados andaluces del PSOE, PP, IU y PA que ha habido en la Cámara. El año pasado los premiados fueron Alejandro Rodríguez Carrión, decano de Derecho de Málaga y catedrático de Derecho Internacional Público y Francisco Arroyo, presidente de la Audiencia de Málaga. Y el año de la crisis, ha sido para un empresario modélico. Esta es la intervención que hice en nombre del CAME en ese acto:

Señoras y caballeros. Queridos amigos.

Querido Francisco Martínez Cosentino.

Es un honor para mí poderme dirigir a ustedes en nombre del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, del CAME, para hacer el elogio del ganador del Premio Blanco White de este año. En el segundo año de la crisis, un empresario modélico, Francisco Martínez Cosentino

Quiero proponerles diez nombres propios, que nos llevarán hasta el protagonista de este acto. El primero es el de José María Blanco White, nieto de irlandés, nacido en la Sevilla del siglo XVIII, hombre culto, pensador, literato, sacerdote, emigrado al Reino Unido en 1810, hace justamente dos siglos, que en sus Cartas de España critica acerbamente la intolerancia y el atraso de la España de su época, y que simboliza para nosotros los valores de civilización, derechos humanos y democracia que son la señas de identidad de la Unión Europea.

Otro nombre propio es el de Winston Churchill, que fue primer ministro británico por dos veces. Sir Winston presidió el congreso de Europa de La Haya entre el 7 y el 11 de mayo de 1948. Es el momento fundacional del Movimiento Europeo. En aquel congreso participaron 750 delegados de 26 países, representantes de un amplísimo espectro político e ideológico, que planearon la fundación de una Unión Europea.

Figuras políticas centrales como Konrad Adenauer, Harold Macmillan, François Mitterrand, Salvador de Madariaga, Paul-Henri Spaak, Albert Coppé y Altiero Spinelli asumieron un relevante papel en las discusiones, realizándose un llamamiento para una unión política, económica y social de Europa.

Nuestro tercer nombre propio es Robert Schuman. El 9 de mayo de 1950, el próximo domingo se cumplen 60 años, Robert Schuman, entonces ministro de Asuntos Exteriores de la República Francesa, en un solemne discurso en el salón del reloj del Quai D’Orsay, propuso la creación de la Comunidad Europa del Carbón y del Acero, la CECA. Esta es la fecha fundacional de la Unión, el día de Europa. ¿Por qué propuso Schuman poner en común la producción de carbón y acero? Desde luego, no para reforzar el negocio siderúrgico. El discurso de Schuman empezó invocando a la paz mundial. Esas fueron sus primeras tres palabras, la paz mundial. En Europa acababa de terminar la segunda guerra mundial, una guerra civil entre europeos, en la que murieron sólo en suelo europeo nada menos de 36 millones y medio de personas, más de la mitad de ellas civiles. Y fue el horror de la guerra más cruel que ha conocido la humanidad la que llevó a poner en común la producción y carbón y acero, que era la materia prima para fabricar armamento convencional. Todos los países de Europa han hecho la guerra unos contra otros desde la noche de los tiempos.

Otro nombre propio: François Mitterrand, que fue un joven participante en el Congreso de La Haya del 48, y que en 1995, en su último discurso ante el Parlamento Europeo dijo que Francia había hecho la guerra contra todos los otros 14 países que entonces había en el Unión Europea, menos contra Dinamarca, cosa que siempre le había intrigado. Y siempre se había preguntado por qué extraña razón Francia no había estado en guerra nunca contra Dinamarca.

Quinto nombre propio, Europa. ¿Qué es Europa hoy? Sin duda un espacio de paz y prosperidad, a pesar de la crisis. Hay quien recurre, despectivamente, a la idea de que lo que tenemos es una Europa de los mercaderes. No estoy de acuerdo, en absoluto. Esta tierra es el referente en el mundo de las libertades y la democracia. Entre sus señas de identidad están el espacio Schengen, el euro, la ciudadanía europea, los intercambios universitarios Erasmus, los fondos para el desarrollo regional, la Política Agraria común, los derechos sociales. Y de un mercado único en el que la libre empresa, la iniciativa privada, genera riqueza y financia con sus impuestos un estado del bienestar. ¿Qué es Europa hoy? A mí me gusta pensar que Europa es una nación. En un mundo globalizado la única posibilidad que tenemos los europeos de ser una potencia mundial a la altura de Estados Unidos o China es actuar unidos.

El sexto nombre propio que los propongo es Andalucía. Si Europa es una nación, España, Francia o Italia serían regiones de Europa. Región es un término magnífico, elástico, neutro. Lo que permite pensar en Andalucía, Cataluña o el País Vasco como comarcas de la región española. Esto no es sólo una licencia literaria. Este sentido integrador vale al mismo tiempo para Andalucía, que es más que sus ocho provincias, y para España, que es más que sus 17 comunidades autónomas, y para la Unión Europa, que es más que sus 27 países.

La experiencia de los últimos 60 años en Europa nos ha enseñado a superar los localismos y los nacionalismos. Después de 30 años de proceso autonómico no me imagino a Andalucía sin Almería. Y quizá no se den cuenta desde este extremo oriental de la región andaluza, de la importancia que ustedes tienen para el resto de los andaluces. No es una cortesía decir hoy aquí que Almería es una parte imprescindible de Andalucía: por su carácter levantino emprendedor, los almerienses y Paco Cosentino es un ejemplo palmario, tienen la cultura del emprendimiento. Aquí han florecido pequeños negocios, pequeños bancales, pequeñas canteras, mientras que en otras artes de Andalucía y el resto de España la ilusión era ser funcionario. Su cultura de la competencia ha permitido a Almería primero sobrevivir y después convertirse en un emporio turístico, agrícola y de la industria de la piedra. Y en ese terreno de la iniciativa y del riesgo tenéis muchas cosas que enseñarnos al resto de los andaluces.

Octavo nombre propio, Macael. Este pueblo de la comarca del Almanzora es una de las modernas leyendas de Andalucía. Un pueblo con las aceras de mármol. Y es una leyenda desde que Paco Consentino entró en 1982 como presidente de la Asociación de Empresarios del mármol y tuvo la genial idea de fletar un autobús un año después para ir a la Toscana y al Véneto en Italia, a visitar canteras, ver fábricas y maquinaria. Así pudieron conocer lo que hacían sus colegas en Carrara, por ejemplo. En 1984 repitieron la operación en Alemania. Y en ambos casos descubrieron que había máquinas, técnicas más avanzadas de las que ellos utilizaban. Paco Cosentino repite siempre que viajar es fundamental, se buscan socios, colaboradores, amigos, se encuentran oportunidades de negocio. Y así en Macael en los últimos 30 años han pasado de las lápidas y las encimeras de mármol a tener una de las industrias más prósperas, innovadoras y exportadoras de España.

El noveno nombre de mi cuadro de honor es Eduarda Justo. La madre de Paco, y si me permiten una licencia personal, el secreto de la pirámide. Tenía una pequeña tienda en la que vendía de todo, y que supuso buena parte del sostén económico de la familia. Que era continuación de la que puso su padre, que procedía de la provincia de Granada y se apellidaba Justo Vallejo. Desde muy chuiquitilla, con 9 o 10 años, ya se subía en un cajón para vender en el pequeño negocio del abuelo granadino de los hermanos Eduardo, Pepe y Paco Martínez Cosentino. Paco califica a su madre cariñosamente de ardilla y se siente heredero de su espíritu emprendedor.

Y el décimo nombre propio es el de Eduardo Martínez Cosentino. Era hijo de un modesto empresario de la piedra, que se casó con la hija de unos caldereros italianos, venidos a Cuevas en el XIX, al calor de las minas. El apellido Cosentino, marca de la compañía, procede de Escalea, en el sur de Italia, a medio camino entre Nápoles y la punta de la bota italiana. Si Blanco White era nieto de irlandeses, Eduardo Martínez Cosentino era nieto de italianos. En Macael explotaba una pequeña cantera, de la que hizo cargo Paco en 1971, para constituir más tarde la sociedad Mármoles Cosentino en 1979.

Este decálogo básico nos lleva a nuestro protagonista. Lo decía al principio. En el segundo año de la crisis, un empresario. Francisco Martínez Cosentino es el presidente de una empresa familiar de capital íntegramente andaluz, que es líder mundial en superficies de cuarzo y mármol. Una compañía moderna, innovadora, con una potente actividad exportadora. De la docena de premios distintos que tiene Cosentino, cuatro de ellos son por la internacionalización. La empresa factura 340 millonesde euros al año, dos tercios de los cuales son ventas en el extranjero. Estamos ante una empresa global, con 2.000 trabajadores, casi la mitad fuera de España. Una compañía implantada en más de 50 países de todo el mundo, que en particular en el último lustro ha realizado una intensa expansión en los mercados europeos, después de haber conseguido el liderazgo en Estados Unidos y Canadá

Las últimas delegaciones que ha abierto este mismo año son las de Lyon en Francia, Viena en Austria y Dublín en Irlanda. Lo que completa una red de 37 distribuidores propios en la Unión Europea, de los que 20 están en España. Tiene también cuatro en Alemania, tres en el Reino Unido, y dos en Francia e Italia.

En el momento en el que empezó un cierto euro escepticismo en España, Cosentino apostó por Europa, con inversiones de 10 o 15 millones al año. Desde Almería, desde el parque empresarial de Cantoria, en el valle del Almanzora. Lo que hay allí no es una fábrica, sino un auténtico polígono industrial, con once líneas de producción de Silestone y otras tres fábricas, entre las que se encuentra la fábrica de mármol más grade del mundo. Todo el Silestone que se vende e instala en el mundo, unas 3.000 encimeras al día, se fabrica allí. Pero el complejo de Cantoria va a crecer en los próximos meses con cinco nuevas fábricas, que supondrán una inversión de 128 millones de euros. La compañía también tiene una fábrica de piedra en Brasil.

Después de convertir Macael en una leyenda andaluza, Francisco Martínez-Cosentino se convirtió en una leyenda mundial. El 5 de febrero de 2005: gastó cuatro millones de dólares (600 millones de pesetas) de golpe en un anuncio en la cadena FOX. 140 millones de espectadores en Estados Unidos, y 80 en el resto del mundo, seguían la final del campeonato de fútbol americano, la Super Bowl, entre Detroit y Dallas. Al inicio del segundo cuarto salió el medio minuto de silestone.

Además de un empresario audaz, Paco es un hombre casero; a pesar de que pregona la importancia de viajar. Hay muchos más nombres propios en su enciclopedia vital. Desde luego el de Pilar, su mujer, sus hijos, sus colaboradores, sus amigos, algunos de los cuales están hoy aquí presentes. Él hace el esfuerzo que haga falta, en tiempo y dinero, para dormir en su casa todas las noches. Es capaz de levantarse a las cuatro y media de la madrugada para acudir a una reunión en Sevilla. Pero en todo caso recomienda a los empresarios viajar y ver mundo. Y ha predicado con el ejemplo, aunque no le complazca.

Es un hombre precoz, hizo muy joven la carrera de Magisterio y el servicio militar voluntario en Aviación, para terminar pronto. Con 17 años emigró a Barcelona, donde ejerció de maestro. A los 21 volvió a Almería y se hizo cargo del negocio familiar, con sus dos hermanos. Fue concejaldel Ayuntamiento de Macael en los 70, en los últimos años del franquismo y los primeros de la democracia. También ha sido presidente de la Cámara de Comercio de Almería. Lleva diez años de éxito, pero antes lo pasó bien, regular y mal durante 30. Tres veces se arruinó en el 73, en el 77 y en el 92 con la aventura del marmolstone, en la que perdió 1.500 millones de pesetas.

Paco es un hombre del mundo, por eso quizá se ha adaptado tan bien a la economía global. Descendiente de italianos, de árabes, de judíos por su abuelo Vallejo, de castellanos con su apellido Martínez, y está muy satisfecho de ese mestizaje que es también muy andaluz y muy europeo. Es un hombre tranquilo y sabio, que cita con soltura a diversos gurús económicos mundiales, que conoce bien. Pero él mismo tiene mucho de filósofo, aunque lo niegue. Después de un día tan tormentoso como ayer en los mercados financieros, espero que pueda ahora decirnos cómo ve la situación de la economía mundial y hacia donde va Europa.Estoy convencido de que nos tranquilizará.

Querido Paco, es un honor para nosotros que hayas aceptado el premio Blanco White 2010. Muchas gracias por tu trabajo. No existe ningún gran país sin grandes hombres, ni ningún gran proyecto sin pioneros. Ahora que se habla mucho de un cambio de modelo económico para ir a un sistema de producción menos especulativo, más innovador y más exportador tú eres un ejemplo y un orgullo para todos nosotros. Enhorabuena. Muchas gracias en nombre del CAME y de todos los andaluces”.

¡Dale caña!

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2010 a las 6:55

En la primavera de 2001, poco tiempo después de ser elegido contra pronóstico secretario general del PSOE, Zapatero estuvo en Málaga en visita pastoral. Dirigentes y cargos públicos se reunieron con él en La Cónsula y allí, en medio de una gran expectación, se iba a dirigir a sus correligionarios cuando sonó una voz desde el fondo de la sala: “¡Zapatero, dale caña al PP!”. Y el futuro presidente del Gobierno dijo que al PP no había que darle caña, había que darle ejemplo. Era la época dorada del talante. Después, propuso un pacto nacional por las libertades y contra el terrorismo…

La cosa cambió con su llegada al Gobierno. Nunca sabremos qué fue antes, si el huevo o la gallina. La matanza de Atocha y el empeño del Gobierno Aznar en hacer creer a los ciudadanos que ETA había sido la autora del atentado, ayudó sin duda a la victoria socialista. El PP se sintió víctima de un complot y el desencuentro entre PSOE y PP alcanzó hitos extraordinarios en la pasada legislatura. La falta de entendimiento entre las dos principales fuerzas políticas ha continuado a pesar de la marcha de Zaplana y Acebes. Pero ahora, ambos están confrontados a la necesidad de un pacto nacional que proporcione tranquilidad al país.

España necesita un pacto de estabilidad. No como el de los años 50, para salir de la autarquía, en plena dictadura, ni como el de convergencia para entrar en la moneda única europea de los 90. No. Se trata de un pacto de estabilidad emocional. Ayer, en su artículo de El País, Joaquín Estefanía recordaba cómo Abril Martorell se refería a los Pactos de la Moncloa de 1977: lo importante no era lo que se firmase, siempre que fuese en la buena dirección. CiU viene reclamando un pacto de Estado desde los albores de la crisis. Ahora con más énfasis, tras la tremenda inestabilidad que hubo en los mercados hace dos semanas. Pero PSOE y PP no han pasado la prueba del algodón. Ambos quieren pactar con los nacionalistas catalanes moderados, pero no quieren pactar entre sí, según el relato de Duran Lleida. Curioso el papel de esta coalición en la gobernabilidad de España, con la UCD de Suárez, con el PSOE de González y con el PP de Aznar. Tan importante función, que un destacado empresario andaluz, Francisco Martínez Cosentino, sostiene que Convergencia y Unión da realismo empresarial a los gobiernos.

Duran ha contado una anécdota sabrosa de sus conversaciones de estos días para lograr el pacto. Un significado dirigente político, que no especifica si es del PP o del PSOE, le ha dicho: “Vuestro electorado os pide siempre seny, pero a nosotros nos exigen caña”. Pero los tiempos no están para darle caña al adversario, sino ejemplo, por utilizar el argumento de ZP. De momento, sólo dan ejemplo son los de CiU. Esos con los que se siente tan bien representado Cosentino.

Soles y plutones

Ignacio Martínez | 26 de octubre de 2009 a las 10:33

Almería debería dejar de ser el Plutón del sistema solar andaluz. Está dentro de una comunidad autónoma en la que se encuentra extraña, muy lejos del centro administrativo sevillano, convertido en la madre de todas las capitales. Y, para colmo, es noticia nacional en el 2000 por unos disturbios raciales o ahora porque unos aprovechados han intentado saquear las arcas de uno de sus principales municipios. Sea como fuere, Almería busca otras galaxias más confortables. Por ejemplo, tiene un papel relevante, junto a Algeciras, en el lobby que defiende un corredor ferroviario de alta velocidad por el litoral mediterráneo, liderado por catalanes y valencianos. Es difícil lograr un desarrollo regional consensuado en un territorio tan grande como Andalucía. Pero a veces se toman decisiones chocantes: no se entiende bien por qué se han gastado cientos de millones de euros en construir un muelle de contenedores en Málaga, a pocos kilómetros de Algeciras, que es el primer puerto español, en vez de hacerlo en Almería. Grandes empresas como Cosentino exportan por Cartagena o Valencia.

Aquí cada uno va a lo suyo. El prestigioso historiador Antonio Domínguez Ortiz, de cuyo nacimiento se cumple un siglo, sostenía que el referente más hondo para un andaluz no es su región, sino su ciudad, su pueblo, su patria chica. Y en su libro sobre Belmonte, Chaves Nogales pone en boca del torero una frase que retrata su manera de pensar antes de convertirse en novillero:

-Nos creíamos el ombligo del mundo. Ni había más aficionados a toros que nosotros, ni más tertulia que la del puesto de agua de San Jacinto, ni más barrio que el de Triana, ni más ciudad que la de Sevilla: mi ciudad, mi barrio, mi calle, mi tertulia y yo. Lo demás, para los ingleses. Recuerdo todavía la estupefacción que me produjo el hecho de que una mujer gallega fuese guapa. ¿Cómo podía ser guapa una gallega?

Algo de eso queda en el carácter de los andaluces de ahora: un familiar cercano me decía el otro día que él era bético antes que español. Ya ven que en un siglo no hemos avanzado mucho. La aparición en Almería de un partido localista con afán de entrar en el Parlamento andaluz suponía un riesgo para la cohesión regional. Este tipo de partidos, soñado por algunos en Málaga, podría jugar en el Parlamento el mismo papel que los nacionalistas vascos o catalanes en Las Cortes.

Javier Arenas al encabezar la lista del PP por Almería contribuyó a conjurar esa contingencia. No lo hizo por altruismo: El PAL era una escisión de su partido, la segunda después del GIAL, y amenazaba con arruinarle su principal caladero de votos. Estoy convencido de que la victoria en las próximas elecciones autonómicas va a depender mucho de la hegemonía socialista en Sevilla y la ventaja popular en Almería. 

El escándalo de El Ejido es el principio del fin de este proyecto localista, pero surgirán otros. Y mientras más protagonismo tengan todos los territorios, menos peligro habrá de aventuras similares. Pero para eso necesitamos un sistema solar andaluz más armónico, sin soles ni plutones.

Nos ven graciosos

Ignacio Martínez | 16 de marzo de 2008 a las 3:04

El lunes después de las elecciones, en el AVE Madrid-Sevilla pusieron una película francesa [Odette], que narra la historia de Odette Toulemonde, una viuda belga cuarentona, dependienta en unos grandes almacenes, con dos hijos, que no tiene ningún motivo aparente para ser feliz y, sin embargo, lo es. Mientras, su novelista favorito, el escritor parisino Balthazar Balsan, rico y seductor, no tiene, aparentemente, ningún motivo para ser infeliz y, sin embargo, lo es. Es una comedia sobre la felicidad algo fantástica, divertida; aunque no llegue a la categoría de Amélie. Las imágenes del centro de Bruselas o de la playa de Blankenberge, cerca de la frontera con Holanda, me resultan familiares: he vivido once años en Bélgica. Pero encuentro algo extraño en esta película francesa; ofrece una imagen de los belgas que no es el estereotipo que tienen de este pequeño reino en la vecina república. En Francia, los chistes de leperos son chistes de belgas. Y esto los belgas lo llevan peor que los leperos.Esa mañana del lunes, en las televisiones nacionales habían puesto reportajes con reacciones en la calle sobre los resultados electorales. Casi todo era sobre las generales, pero alguna pequeña cosa se deslizó desde Andalucía, con frases ocurrentes. El comentario de los colegas en Madrid fue: “Qué graciosos sois los andaluces”. Bien visto, los chistes de leperos en España son chistes de andaluces. Nos ven graciosos, sin duda. También nos ven criadas o camareros en las comedias de situación, bandoleros o toreros en las series de aventura… No sé qué más. La pregunta es qué imagen ofrecemos, a nosotros mismos y a los demás.

En Canal Sur arrasan los programas de copla y de señoras gordas que presumen de comerse un mamut. No es que tengamos una larga tradición comercial los andaluces, ese es el estereotipo del catalán. Pero ¿nos vendemos bien? El eurodiputado convergente Ignasi Guardans me preguntó el mismo lunes quien era el crack que había presentado el partido de Rosa Díez por Sevilla, que había conseguido el mejor resultado de España después de Madrid. Le contesté que, sin menosprecio del abogado Armando Flores, la cuestión es que en Sevilla hay una pequeña burguesía ilustrada que está insatisfecha del duopolio PSOE-PP. Guardans no lo entendía: “¡Más votos para la UPyD que en Valencia..!” Sin ánimo de ofenderle, no sé si añadiría en su subconsciente “¡…estos leperos!”

Pero, ¿nosotros vendemos algo más? Porque haberlo, haylo. El genetista almeriense Ginés Morata, Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias, tiene fama mundial. El empresario sevillano José Moya está por delante de todas las multinacionales en el mercado español del detergente, con la ambición de hacer de Persan el líder europeo. Desde Macael (Almería), Francisco Martínez-Cosentino, es número uno en USA, en España y en medio mundo, en encimeras de cocina; la generación de Jaime de Arteaga, ha pasado de una larga tradición familiar de aristócratas terratenientes a la categoría de potentes empresarios agrícolas que invierten, industrializan y exportan. Aquí hay pintores como el gaditano Pérez Villalta o los malagueños Enrique Brinkmann y Eugenio Chicano. El doctor José López Barneo, jiennense, es una figura universal en la investigación de métodos para el control del oxígeno y azúcar en sangre. Prestigio similar tiene el neurocirujano sevillano José María Delgado García.

Tenemos novelistas tan serios como el jiennense Antonio Muñoz Molina, el malagueño Antonio Soler o el granadino Justo Navarro. José Luis Sánchez Domínguez ha creado desde la nada, empezando en Málaga con un isocarro, una empresa multinacional que factura más de mil millones de euros al año y construye ferrocarriles de alta velocidad, autopistas, túneles y viaductos en todo el país. Es el mismo caso, en el sector de la carpintería, de un alemán de Chiclana (Cádiz) llamado Juan Polanco. El presidente del Gobierno de la democracia española que más tiempo ha estado en el poder es el sevillano Felipe González. El ministro que diseñó el Estado de las autonomías ha sido un andaluz, el profesor Manuel Clavero. Aquí imparten sabiduría catedráticos de Derecho Internacional de la categoría de Carrillo Salcedo o Rodríguez Carrión. Antonio Luque ha conseguido aglutinar a más de 25.000 olivareros, de Málaga, Córdoba y Sevilla, en esta Andalucía con demasiadas barreras locales y provinciales, para convertir a Hojiblanca en el primer productor mundial de aceite de oliva virgen extra… Y, sin embargo, sólo nos ven graciosos.

 Mi amigo y colega Ramón Ramos, director de Granada Hoy, sostiene que no hay andaluces, sino sevillanos, malagueños, granaínos, gaditanos, onubenses, jiennenses, almerienses y cordobeses. Yo añadiría que rondeños, jerezanos, algecireños, marbelleros o ecijanos. Para ser algo más, para valer algo más de lo que valemos, para aparecer en España de otra manera, para pesar en las decisiones importantes de este país hace falta un nuevo liderazgo en Andalucía. Que aglutine, que multiplique. Lo puede ofrecer el actual presidente regional, pero tendría que cambiar muchas cosas en su próximo Gobierno. Hacer política no es sólo asegurarse la reelección. De la misma manera que Andalucía es bastante más que las coplas, las gordas y los chistes de Canal Sur. No somos tan graciosos. Hay otra Andalucía que merece salir a la luz. Ese es uno de los desafíos de los próximos cuatro años.