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Díaz Ferrán se agarra al sillón

Ignacio Martínez | 5 de enero de 2010 a las 0:34

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El presidente de la CEOE se ha enrocado. Acosado por los créditos impagados del Grupo Marsans, reclamaciones de los trabajadores de Air Comet, manifestaciones en Madrid frente al Ministerio de Fomento, un intento de ocupación del consulado español en Lima y una demanda judicial anunciada por el Gobierno del Ecuador, Gerardo Díaz Ferrán ha decidido agarrarse al sillón de jefe de la patronal española como primera providencia. Al menos, de cara a la galería. Los analistas capitalinos lo dan por amortizado y radio macuto produce a diario un aluvión de recambios. Algunos nombres de eventuales sustitutos tienen más posibilidades que otros. En esa distinguida lista está el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Santiago Herrero. Pero la lista es de momento ficción: oficialmente, en el puente de mando empresarial todo va como la seda. El 16 de diciembre, Díaz Ferrán solicitó su apoyo explícito al comité directivo de la CEOE. Y el pasado martes sumó una ratificación de su estatus por cuenta propia: uno de sus colaboradores más cercanos, el director de Comunicación de la patronal, Francisco Ochoa, hizo una declaración telefónica a los medios para reiterar que su jefe tiene el apoyo de la práctica totalidad del comité ejecutivo y de la mayoría de las organizaciones territoriales y sectoriales (el subrayado es nuestro).

Sin reunir de nuevo al comité ejecutivo, el presidente de la CEOE constató que no tiene el apoyo unánime de la organización, aunque su portavoz cifra los disidentes en un exiguo 5%, en su declaración para la agencia Efe. Así lo deduce de los sondeos telefónicos que ha realizado el propio Díaz Ferrán en los últimos días con los presidentes de las patronales territoriales y sectoriales. Ochoa destacó en particular el apoyo de las organizaciones de Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Madrid, País Vasco, Murcia, Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha, Metal, Construcción, Energía, Transporte y Turismo, entre otras.

El método empleado para escenificar este cierre de filas y la persona utilizada para hacerlo son absolutamente inhabituales. Ochoa, estrecho colaborador de Díaz Ferrán en la actualidad, fue director de Comunicación de Rodrigo Rato cuando fue vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda. El apoyo de la patronal andaluza a Díaz Ferrán, como el del resto de los principales dirigentes de la CEOE, se entiende como un gesto de lealtad a su presidente, por la firmeza que mostró en julio al no aceptar el Gobierno y los sindicatos las propuestas de la patronal sobre acuerdos sociales. También se justifica por la mejoría de la relación entre el máximo dirigente empresarial español y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, deteriorada hace casi tres años, cuando se enfrentaron por la sucesión de José María Cuevas. El reciente nombramiento de Herrero como presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, ha reforzado ese entendimiento.

Nada de esto impide que Herrero figure como candidato a la sucesión en las quinielas que se hacen en los mentideros de la capital de España. Como oficialmente Díaz Ferrán no piensa dimitir, todos los posibles sustitutos son oficiosos. Pero no son pocos. Y, encima, hay espontáneos, como el presidente de la Junta, que intervienen en la puja. Griñán dijo el lunes que Herrero es un hombre acostumbrado a la concertación, por lo que sería un gran presidente de la patronal española. Fuentes empresariales consultadas por este diario coinciden en señalar que apoyos explícitos como éste no le hacen ningún favor al presidente de la CEA, porque puede colocarle la etiqueta de candidato del PSOE y levantar las reticencias del sector más conservador del empresariado. O del PP, partido con el que no mantiene una especial complicidad en Andalucía.

En todo caso, se sabe que al Gobierno le resulta molesto tener un interlocutor en precario en la cúpula patronal. Varios ministros lo han dejado entrever, como el de Industria, Miguel Sebastián, o el de Fomento, José Blanco. La relación entre Zapatero y Díaz Ferrán se deterioró este verano con la ruptura del diálogo social. También en el PP consideran muy complicada la situación del presidente de la CEOE y, cómo no, tienen sus preferencias sobre sustitutos, aunque son más discretos de Griñán y evitan dar nombres. Díaz Ferrán es, además, persona muy próxima a Esperanza Aguirre, principal rival de Rajoy en el interior del Partido Popular, con lo que el equipo del presidente del PP tampoco se siente especialmente preocupado con su suerte.

¿Cuál es el futuro del interesado? En las apuestas está claramente en cabeza su dimisión como presidente de la CEOE. Se descarta que vaya a seguir como presidente de su grupo empresarial y de la patronal española al mismo tiempo. Su desgaste ha sido brutal y puede ir en aumento: está en cuestión la viabilidad misma de Marsans, la agencia de viajes que es la joya de la corona de los negocios de Gerardo Díaz Ferrán y su socio, el vicepresidente de CEOE Gonzalo Pascual. Necesitan más de 100 millones de euros de dinero fresco para reflotarla. Todas las fuentes consultadas dan por hecho que Díaz Ferrán no tendrá más remedio que optar entre seguir al frente de sus negocios y abandonar la CEOE, o mantenerse como dirigente empresarial y dejar sus empresas en manos de su socio Pascual. También hay quien apunta que podría verse obligado a dejar ambas cosas: como le pasó a Jesús Roa, cuando se vio implicado en el llamado caso Ollero, el pago de comisiones ilegales por la empresa Ocisa para que la Junta de Andalucía le adjudicara un tramo de la autovía Granada-Málaga. Roa tuvo que dimitir en 1992 de sus cargos como presidente de Ocisa y de la patronal de la construcción CNC. “Lo cierto es que la presión social sobre empresa y empresario disminuyó extraordinariamente, aunque la sentencia tardó todavía siete años”, explica una persona cercana.

En el supuesto, que todo el mundo da como más probable, de que Díaz Ferrán abandone su cargo empresarial, se abriría un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, serían los 21 vicepresidentes los que elegirían al sucesor. El actual presidente ha casi duplicado el número de vicepresidencias de la patronal, con lo que se le supone una cómoda mayoría para abdicar en alguno de sus próximos. Se descarta a su cuñado Arturo Fernández Álvarez, presidente de la patronal madrileña, y probable sustituto suyo en el consejo de administración de Caja Madrid. Esta hipótesis rechina en los oídos de los dirigentes consultados. Uno de ellos utiliza un argumento contundente: “la CEOE no es un califato”. Resulta sorprendente la endogamia de grupo de Díaz Ferrán en la patronal: tiene entre sus vicepresidentes a su cuñado, a su socio y a un grupo de amigos leales. Si se marcha y decide sacar un conejo de su chistera, alguien de este círculo podría ser el destinatario de su cetro.

Si el sustituto no fuese uno de ellos, aparecen los nombres de tres presidentes de territoriales: el andaluz, ya mencionado, el catalán Joan Rosell y el castellano leonés Jesús María Terciado. Los dos primeros ya se postularon en distintos momentos para sustituir a Cuevas. El último, hijo de un histórico senador del PP por Ávila, estaría bien visto en la calle Génova de Madrid, sede del Partido Popular. Pero hay más nombres, si fuese un presidente sectorial, podría ser el del Metal; Carlos Pérez de Bricio tiene un gran prestigio, pero sus 82 años le descartarían para el cargo. Si fuese el presidente de una comisión importante de la CEOE, los dos mejor situados serían José Luis Feito y Santiago Herrero. Feito es el responsable de la Comisión de Economía de la patronal y preside el Instituto de Estudios Económicos y la patronal española de empresas concesionarias de autopistas. El andaluz Herrero preside la Comisión de Relaciones Laborales. Feito es sólo vocal de la junta directiva, pero eso no impediría su nombramiento. Ambos hacen los dos informes más esperados en las reuniones del comité directivo de la cúpula empresarial.

Incluso hay quien no descarta la posibilidad de un independiente que viniese de fuera, aunque esto hasta ahora no ha formado parte de la cultura interna de la casa. Esa gran personalidad podría ser alguien del perfil de Ángel Corcóstegui, ex vicepresidente del Santander; Manuel Pizarro, ex presidente del Endesa, hoy diputado del PP; o incluso José Domingo Ampuero, presidente del Círculo de Empresarios Vascos y sustituto de José María Cuevas en el consejo de administración de la multinacional navarra Viscofan, que actualmente preside.

Pero más allá de los nombres, lo que debe dilucidar la CEOE en las próximas semanas es su modelo de dirección. Si José María Cuevas se equivocó o acertó cuando dejó la organización en manos de un empresario en activo, sometido a los riesgos y vicisitudes del mercado. Hay quienes piensan que se equivocó de modelo y de persona, como el presidente de la Cepyme, la Confederación española de la pequeña y mediana empresa, Jesús Bárcenas, que no se ha recatado en decir que en una situación empresarial como la de Díaz Ferrán habría dimitido hace tiempo del cargo en la patronal. Otras voces, tímidamente, empiezan a decir que la situación del Grupo Marsans perjudica a la CEOE, como Eduardo Jiménez, presidente de la patronal de Lugo. La gran cuestión es volver o no al modelo de un gestor como Cuevas, que no esté implicado en el día a día y pueda dedicar toda su energía a tiempo completo y sin interferencias a defender los intereses de los empresarios del país. La solución se sabrá en pocos días.

Díaz Ferrán y Belén Esteban: año nuevo, vida nueva

Ignacio Martínez | 18 de diciembre de 2009 a las 10:20

Dice el refrán que año nuevo, vida nueva. Es un aserto falso por completo, como ya habrán comprobado en la vida real. Pero no podemos evitar hacernos buenos propósitos. Algunos sencillos y domésticos, tan difíciles de cumplir como los complicados y ajenos a nuestra simple voluntad. Ya saben, estar más tiempo con la familia, quitarse unos kilos, dejar de fumar. Sumen y sigan…

Hay otros cambios que son más caros. La CEOE apostó hace casi tres años por cambiar el modelo de presidencia colegiada e institucional, cuando se jubiló José María Cuevas. Los vicepresidentes de la gran patronal eligieron como sustituto a Gerardo Díaz Ferrán, un liberal a ultranza, amigo personal de Esperanza Aguirre, que antes de la crisis opinaba que la mejor empresa pública es la que no existe y que el Estado tiene que intervenir lo menos posible en la vida empresarial. Sólo le plantó cara el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, convencido de que a Cuevas debía sucederle alguien del mismo perfil. El resultado de aquella confrontación desigual fue de nueve a dos. Así llevamos desde 2007, con un jefe de la patronal personalista, que era un empresario de éxito, en activo. Era.

Era, porque la crisis ha caído sobre el Grupo Marsans como una exhalación; muchas de sus empresas de seguros o transportes pasan por dificultades. Y el propio empresario pidió el año pasado un paréntesis en la economía de mercado, para sorpresa o chanza de propios y extraños. Total, que parece que el modelo perdedor de Santiago Herrero resultaba más conveniente, visto lo visto. Y a la cúpula empresarial le ha entrado la duda de aplicar o no, el año que viene, el refrán de vida nueva.

El miércoles, Díaz Ferrán dimitió de boquilla y los directivos de la CEOE le apoyaron, de boquilla también. Su mandato expira en febrero de 2010. La patronal española puede estar a punto de cambiar de cara y quién sabe si de modelo. Aquí entramos en el terreno de la especulación. Díaz Ferrán puede vender sus participaciones empresariales y quedarse de líder patronal. El catalán Joan Rosell, que ya lo intentó cuando se iba Cuevas, podría hacer un segundo intento. ¿Un catalán? Por qué no. O un andaluz: también Herrero podría realizar su segunda intentona.

Es cierto que estas cuestiones no alteran el pulso de la calle lo más mínimo. El pulso de la calle está, créanlo o no, con la nueva cara de Belén Esteban, sometida a una cirugía de estética, que será presentada al universo mundo mañana en un programa de la televisión rosa. Se avecina audiencia récord. La operación, por cierto, ha sido realizada en Barcelona. Verán como nadie le pone pegas a que la haya hecho un médico catalán.

El berrinche de Zapatero y Díaz Ferrán

Ignacio Martínez | 31 de julio de 2009 a las 6:44

Resulta curiosa la relación de patio de vecinos en la que se han metido Zapatero y Díaz Ferrán, los presidentes del Gobierno y la patronal española. Parece que es por la reforma del mercado laboral, pero hay asuntos laterales que envenenan la relación. La cosa empezó bien, cuando en febrero de 2007 el propietario de Marsans sustituyó a José María Cuevas al frente de la CEOE, mediante un dedazo del que había sido jefe de los empresarios españoles durante 23 años. Con la crisis, la relación se ha ido deteriorando. En un acto público en mayo, Díaz Ferrán cometió el desliz de decir ante un micrófono, que suponía cerrado, que la culpa de la situación económica en España no era de la crisis internacional, sino de los años de Zapatero. También prodiga elogios a su amiga Esperanza Aguire, con la que comparte ideas neo liberales.

Pero la mala relación con Zapatero no la produce el fracaso en la negociación entre patronal y sindicatos, con el Ministerio de Trabajo de testigo. Esa negociación la ha llevado a cabo el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, que sabe ser duro en el fondo y suave en las formas y ha mantenido una cordial relación tanto con la administración central, como con la autonómica. Así que, aquí hay algo más. ¿Esperaba Díaz Ferrán que el Gobierno mediara con Argentina para recuperar los avales que había puesto en la compra de aviones a Airbus para la compañía Aerolíneas Argentinas, una empresa que ya vendió? Si el Gobierno no lo ha hecho, puede que esté molesto por eso. Y si lo ha hecho y los argentinos se han quedado con el dinero, entonces es Zapatero el que cree que el otro le debe algo y no lo está agradeciendo como debería.

Para evitar estas contradicciones entre el interés particular y el general, el presidente de la CEA Santiago Herrero se opuso al cambio de modelo en la cúpula de la patronal española cuando se fue Cuevas: mejor un gestor con experiencia sin grandes intereses en grandes empresas, como patrón de la CEOE. Pero Cuevas se encomendó a Díaz Ferrán, que en su toma de posesión hizo un canto al liberalismo y a las excelencias del mercado. Esto no le impidió, cuando llegó la crisis, reclamar un paréntesis en la economía de mercado, para que las ayudas públicas llegaran a bancos y empresas en apuros. Y ahora, sobre la marcha, suspender el paréntesis para proponer una reforma en profundidad de las relaciones laborales.

En fin, en el radar del Gobierno, Díaz Ferrán viene y va. Esto es lo que puede haber provocado lo que él mismo califica como “berrinche” del presidente del Gobierno. Él cree tener más controlada la ruta de Zapatero, en su opinión discurre en la estela de los sindicatos, no en balde el presidente y el secretario del sindicato UGT Cándido Méndez son íntimos.

Y así, pasito a paso, han llegado ambos al desencuentro actual.