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Fallos en el protocolo de la Junta

Ignacio Martínez | 3 de mayo de 2009 a las 15:14

El presidente de la Junta ha inaugurado en Málaga una tournée por provincias. Pregona una descentralización administrativa para que los problemas de los ciudadanos se resuelvan en el 90% de los casos allí donde se producen. Pero algo ha salido mal. Los alcaldes del PP no acudieron a una recepción improvisada en la Diputación. Habían recibido invitación escrita para una reunión de Griñán con los alcaldes y alcaldesas de la provincia, pero hubo un cambio de planes; el acto se convertía en una presentación del presidente a la sociedad malagueña. Faltó habilidad: lo primero era más importante que lo segundo; la descentralización no debe quedarse en las capitales.

No es el único fallo de esta primera visita oficial. La falta de puntualidad no es uno de los menores: Griñán llegó a esa cita con tres cuartos de hora de retraso. Quizá el error más sutil es que la Junta contribuya a los localismos. Como algo natural, el presidente se hizo acompañar sólo por los consejeros malagueños de Turismo y Cultura. Pero ¿por qué no también por los de Ordenación del Territorio e Innovación? Y, en sentido contrario, resulta chocante la confusión institucional entre PSOE y Junta. En la Delegación del Gobierno andaluz le recibieron cuatro personas: los dos consejeros locales, la delegada de la Junta, ¡y el secretario provincial socialista!, con quienes se reunió brevemente. Esta confusión entre partido y gobierno es lamentable. La presencia en la Junta del secretario Heredia con galones de jefe pone en entredicho los propósitos de Griñán contra el sectarismo.

El actual presidente de la Junta es conocido sólo por el 27,6% de la población, según el Barómetro Joly Andalucía publicado hace dos meses, mientras el presidente del PP Javier Arenas tenía un índice de notoriedad del 94,8%. Una diferencia abismal que la Junta intenta paliar lo antes posible. Organizar recepciones en las que pueda dirigirse a públicos amplios y selectos no es mal camino. Griñán es hombre de buenas maneras y brillante discurso. Pero en las actuales circunstancias económicas y sociales, estos actos sobran. El presidente no necesita que le pongan ocho veces de largo. El protocolo debería afinar estos detalles en el futuro.

Chaves ha sabido irse

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2009 a las 9:01

Zapatero anuncia un cambio de ritmo, pero hay razones para pensar que este Gabinete no es el más idóneo para salir de la crisis. El presidente ha enmendado errores anteriores, pero sigue manteniendo una estructura innecesaria de cara a la galería. Hay dos nuevos vicepresidentes, Elena Salgado y Manuel Chaves; y cuatro nuevos ministros, José Blanco, Ángel Gabilondo, Trinidad Jiménez y Ángeles González Sinde. Desigual elección, entre los seis hay algunos buenos y otros muy corrientes.

Esta remodelación del Gobierno de la nación no es para tanto. Al contrario que en Andalucía. Aquí va a ocurrir un terremoto; está ocurriendo ya con el cambio en la dirección de la Junta. Hay jóvenes que votaron el año pasado que cuando nacieron ya gobernaba Chaves. Y la alternancia, aunque sea dentro del mismo partido, es siempre buena. Con Griñán al frente debe correr el aire en el Gobierno andaluz.

Zapatero ha arreglado alguna de sus torpezas de hace un año. Por ejemplo, vuelve a unir en un solo departamento toda la educación, desde la primaria a la superior. Había inventado un ministerio al estilo del andaluz de Innovación, Ciencia y Empresa, en el que prima el negocio sobre las humanidades. Pero la consejería no solapa su competencia en I+D con otra, mientras el ministerio de Garmendia tiene zonas de conflicto con el de Industria de Sebastián y agujeros de los que ninguno se ocupa. La eficacia en este campo vital queda sin resolver.

Acierta al eliminar Sanidad como un departamento independiente, dado que sus competencias están transferidas a las comunidades autónomas. Pero no es coherente; podía haber hecho lo mismo con Vivienda, Cultura o Igualdad. Tiene sentido colocar asuntos sociales junto a sanidad y consumo. Podría haber añadido Igualdad al paquete, pero el presidente insiste en su apuesta por el récord, más que por la eficiencia. Sobre su promesa de crear un Ministerio de Deportes, hecha cuando el equipo español ganó la Copa Davis, nunca más se supo. Ya conocen el dicho: las promesas sólo comprometen a quien se les cree.

Blanco es un hombre que tendrá su mérito al frente del partido, pero ni su preparación ni su experiencia prometen que vaya a mejorar la gestión de Magdalena Álvarez al frente de Fomento. La actividad pública de Trinidad Jiménez hasta ahora nos ha aportado frecuentes banalidades y escasa profundidad. Salgado en Economía es una sorpresa y una incógnita. Tanto Gabilondo como González Sinde son profesionales de primer nivel en sus respectivos campos. Y Chaves tiene la oportunidad de aplicar su experiencia y sentido común a la política territorial, uno de los asuntos capitales en la España de hoy.

Hay que celebrar que deje el puesto, que ponga en su lugar al mejor de su equipo, y que le despeje el campo. Al final, ha sabido irse.

ZP ha parido un ratón

Ignacio Martínez | 7 de abril de 2009 a las 19:44

En fin, el presidente del Gobierno ha puesto a un peso pesado de su partido, como Manuel Chaves, de vicepresidente tercero, lo que tiene un cierto punto de humillación. Vicepresidente tercero. En todo caso, junto a Ángel Gabilondo en Educación es lo mejor de los nombramientos. Salgado está por ver que lo haga bien en Econonía. Pepiño Blanco será peor ministro de Fomento que Magdalena Álvarez y la actividad pública de Trinidad Jiménez es abundante en banalidades y escasa de profundidad. Conozco a Ángeles González Sinde desde que tenía 25 años; tuve la oportunidad de trabajar con su padre, José María González Sinde en Telemadrid. Ya en el año 90 era brillante. Puede ser mejor que sus antecesores. Ángel Gabilondo tiene muy buenos antecedentes y recupera un ministerio completo.

Lo que le ha faltado a ZP es arreglar algunos ministerios que son poco más que faroles. No tiene sentido que haya todo un departamento para Sanidad y está bien que lo haya unido a Asuntos Sociales. Pero lo mismo le pasa a Vivienda, Cultura o Igualdad. Son mini ministerios sin competencias. En un gabinete austero para luchar contra la crisis se debería haber notado. Tampoco resuelve el presidente el solapamiento entre Innovación e Industria, que provoca fricciones entre los dos, y también lagunas de las que nadie se ocupa. Vamos, que Zapatero ha parido un ratón.