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De la Torre: “Un alcalde de Sevilla o de Málaga tiene difícil ser candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía”

Ignacio Martínez | 2 de diciembre de 2012 a las 13:22

Esta es parte de la entrevista con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que Javier Gómez y un servidor publicamos hoy en los nueve diarios del Grupo Joly

 

Lleva doce años en la Alcaldía de Málaga, ha ganado tres elecciones por mayoría absoluta y no descarta un cuarto intento. Francisco de la Torre (Málaga 1942) sostiene que el centralismo de la Junta de Andalucía es insostenible. Y habla de los equilibrios regionales, del PP y de los desafíos del futuro con la soltura de un verso suelto.
-¿Qué le parece el nuevo liderazgo regional en el PP de Andalucía? Se le atribuyen reticencias con Zoido.
-Es un malentendido. Hice unas declaraciones pensando que era lo que se había decidido, de que el suyo era un liderazgo temporal, hasta el congreso. No fue así y me adapté a las circunstancias al reconocer que podía, evidentemente con dificultades, compatibilizar ese liderazgo con la Alcaldía de Sevilla.
-¿Sin condiciones?
-He puesto alguna: ese liderazgo se va a ir consolidando en la medida en que Zoido tenga cada vez más componentes de reflexión regional; que el chip de lo regional sea más que el chip de lo local.
-¿Y eso lo ha hecho?
-Todavía le queda por hacer.
-¿Un alcalde de Sevilla o de Málaga sería un buen candidato a la Presidencia de la Junta?
-Lo tiene difícil. Pero se puede hacer ese esfuerzo y conseguirlo. Sin tener que perder por ello el fervor y el apoyo de sus conciudadanos, que pueden ver en ese ejercicio un motivo de prestigio para su propia ciudad. Pero tienen que aceptar que un líder regional tiene que tener ese compromiso, esa visión de equilibrio del conjunto.
-En Andalucía hay un sistema de ciudades más proporcionado que en Cataluña.
-El problema de Andalucía es que no se ha hecho la descentralización local. Estamos en una autonomía muy centralizada, donde no se ha dejado respirar a los ayuntamientos, no se les han traspasado competencias y financiación. Y gran parte del déficit público de este país está en esas centralizaciones brutales.
-¿La FAMP sirve para algo?
-Hasta ahora, para nada. Ya llevo año y pico alejado de la FAMP [Federación Andaluza de Municipios y Provincias], pero intenté sin éxito durante once años, en la mesa de concertación local con la Junta, que se produjera la descentralización. Propuse Málaga para una experiencia piloto. En un año o dos se podría haber hecho lo que proponía.
-¿Es una concesión de Zoido a Málaga que haya aparcado el estatuto de capitalidad para Sevilla?
-Me parece de sentido común que lo haga. Respecto a Málaga y también para el resto de Andalucía.
-¿Para 2015 debería estar despejado quién será el candidato del PP a la Junta? ¿Sería un fraude que Zoido se comprometa con Sevilla y se vaya un año después? 
-Si sigue avanzando en el liderazgo regional y no se descarta su candidatura a la Junta, el ciudadano lo va a saber cuando lleguen las municipales. No se podrá hablar de fraude. Si no hay ningún otro candidato a nivel regional, no hay que descartarlo; es una decisión muy personal del propio Juan Ignacio.
-Y también del partido. Hoy no está claro que Zoido quiera ser candidato y surgen otros nombres.
-Sobre eventuales alternativas creo que no es positivo opinar, por la cohesión del partido. Y si alguien lo está haciendo, no debería.
-El PP deberá resolver en algún momento este dilema; un adelanto electoral en la Junta le cogería en fuera de juego.
-Será un problema a plantearse si se altera el calendario, no hay por qué hacerlo con tanto tiempo. Hoy por hoy el candidato que hay, en potencia, es Zoido. No sé si él ha dicho claramente que va a serlo; pero tampoco ha dicho lo contrario.
-¿Fue una buena idea planear un AVE directo Sevilla-Málaga, que ha costado mucho dinero y no se ha terminado?
-Fue un empeño absurdo y un gasto innecesario, que se ha quedado a medio hacer. Yo defendía un baipás en Almodóvar del Río, que habría costado 60 millones de euros y el PSOE prometió para 1992, porque Málaga iba a ser el dormitorio hotelero de la Expo de Sevilla. Pero no se hizo. Habríamos resuelto además el AVE de Málaga a Madrid, que no llegó hasta 2007.
-Usted defiende el tren del litoral andaluz. Sin embargo, el Gobierno del PP apuesta por el eje central: Algeciras, Antequera, Madrid.
-Tengo la obligación de defender un ferrocarril por el litoral. En cercanías se ha hecho poco; no se reservó espacio en la ordenación del territorio, que se hizo muy tarde. Y en largo recorrido, no debería pasarnos en el ferrocarril lo que nos pasó con las autovías, que el plan 84-91 de Felipe González, de acuerdo con la Junta, dejó al litoral sin vertebrar. Motril no está conectada ni con Málaga, ni con Almería.
-Se lo impone como una misión.
-Es imprescindible para el desarrollo del litoral andaluz, que es uno de los mejores espacios del mundo, desde el punto de vista del clima, de paisaje y de posibilidades. Todo lo que defendemos de Málaga como un ecosistema de innovación, de cultura, de modernidad es extendible a ese litoral.
-Cada vez que habla de la universidad se interpreta como una crítica implícita a la de Málaga. La última vez hace unos días en Nueva York.
-Quiero para Málaga lo mejor y me gustaría que fuese de las mejores universidades de Europa. Pero hay que reconocer que nos queda camino por recorrer. Es buena la competencia, por eso me parece bien que vengan universidades privadas; mientras dé más calidad, mejor. Pero tampoco son ciertas las palabras que me atribuyen en Nueva York.
-¿Qué dijo?
-Respondía a una pregunta sobre los obstáculos hay para crear empleo en un sistema de innovación y hablé del sistema educativo, relacionado sobre todo con la etapa de secundaria. Y en España no tenemos un sistema de universidades competitivo como el de América.
-¿Hay una burbuja académica? Producimos muchos titulados en profesiones que no tienen salida en el mercado.
-Ha habido esa burbuja. El Gobierno actual está haciendo un esfuerzo por mejorar la Formación Profesional, por vincularla al aprendizaje en las empresas. Sería bueno equilibrar el prestigio de la FP con las posibilidades de la universidad.
-¿Cuántas universidades debería haber en Andalucía? ¿Hay sitio para 10 públicas y una privada?
-Son demasiadas. Creo que una cifra como cuatro o cinco habría sido suficiente. También podríamos haber organizado el sistema regional con reparto de especialidades entre las distintas ciudades.
-En la UMA sus palabras sentaron peor porque se hicieron en un foro internacional. ¿Málaga está por encima del nivel de su universidad?
-Vamos en paralelo. Pero la universidad tiene que ser locomotora y jugar un papel de liderazgo. Málaga sufre no haber tenido una universidad hasta el año 1972. Miras las estadísticas y en población con estudios superiores, hay diferencias a favor de Granada. Málaga tuvo menos oportunidades. No es sólo una cuestión de títulos; la universidad supone reflexión y análisis. Ha tardado demasiados años la Escuela de Arquitectura, que podía haber jugado un papel de contrapeso en los años del desarrollismo urbanístico.
-¿Qué le parece el plan del litoral de la Junta?
-Creo que hay que reservar el espacio litoral lo más posible. Entre otras cosas porque tendríamos más fácil hacer el ferrocarril costero. Pero hay que hacerlo con equilibrio; para que no sea negativo para una posible reactivación del sector.
-Los servicios de urbanismo de los ayuntamientos y la EPSA tienen miles de trabajadores que en este momento no tienen trabajo.
-Nuestra gente de Vivienda está más ocupada que la de la Junta y la EPSA. En diez años, en Málaga la EPSA ha hecho 36 viviendas y nosotros 5.000. Hacemos rehabilitación y ellos muy poquita.
-¿Las diputaciones son útiles?
-Han de servir para hacer eficaz la descentralización que nunca dejaré de reclamar. Y los municipios pequeños necesitarán a las diputaciones para ser el órgano cercano que haga lo que ellos no pueden hacer.
-¿España debería, como Monti en Italia, unificar los ayuntamientos de menos de mil habitantes?
-Eso no resolvería los problemas de este país y crearía muchos más. El gran problema es que el Estado de las autonomías se ha construido muy mal; no se han transferido a los ayuntamientos las políticas que hay que acercar a la gente, que nunca debían haber estado en el ámbito regional. Es un pecado mortal.
-¿Como cuáles?
-Vivienda, política social, política cultural, de igualdad, juventud…
-Sin embargo su partido sí quiere matar a las mancomunidades.
-Se han convertido en un elemento de gasto más allá de lo necesario y lo útil. Creo que se han desnaturalizado para colocar a unos y otros.
-Para colocar han servido todas las instituciones.
-Pero algunas más que otras.
-Curiosamente, la ausencia de una descentralización interior ha fomentado en Andalucía un mayor tribalismo local. Sevilla y Málaga se llevan peor que cuando empezó la autonomía…
-Pero por el hecho de que está allí la sede centralizadora, absorbente, ineficiente y derrochadora, de la autonomía. En los demás municipios no veo que haya una situación de tribalismo.

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De la Torre: “Lo importante no es ser leal con el programa sino con la gente”

Ignacio Martínez | 2 de diciembre de 2012 a las 12:48

Esta es parte de la entrevista con el alcalde de Málaga que Javier Gómez y un servidor plublicamos hoy en los nueve periódicos del Grupo Joly.

-¿Qué siente del fiasco de la comisión de investigación de los eres falsos?
-Decepción. Era esperable, por su coalición con el PSOE, que IU iba a tener muy difícil hacer un papel frontal en contra. Por lo que hemos sabido, con una orden verbal de Empleo se habría evitado todo el fraude.
-¿El PP no ha sido maximalista? O implicaba a Griñán y Chaves o nada. La síntesis del presidente de la comisión era dura, aunque evitase la responsabilidad de los presidentes.
-Era difícil para el PP no darse por enterado de la responsabilidad que tenían y que se desprende de la declaración del interventor. Pero el trabajo de la comisión queda desdibujado sin las conclusiones.
-Al final, nadie es responsable.
-A la opinión pública le queda mal sabor de boca y la sensación de impunidad con la que actúa el Gobierno socialista andaluz.
-No es responsable ni Guerrero.
-Espero que los jueces compensen lo que ahora no se ha hecho.
-Las comisiones de investigación no sirven para mucho. 
-Es dudosa su eficacia.
-El resultado de esta ¿deteriora la imagen del PSOE?
-Cualquiera que hubiese sido el desenlace, deterioraba al PSOE. Lo peor es la sensación de que las instituciones democráticas no son capaces de poner un contrapeso a este tipo de desmanes.
-¿El PP no se está deteriorando también en el Gobierno central?
-Es inevitable cuando gobiernas en una situación de tanta dificultad y tienes tan poco margen. La clave está en trasmitir mensajes y hacer políticas de austeridad que deben ser para todos: administración pública y empresas privadas.
-¿Eso cómo se concretaría?
-La clave es transparencia y honestidad en el plano oficial y el privado. Si se habla con trasparencia es muy difícil que la otra parte no entienda. Hay que reducir salarios para ganar productividad al  inicio, y después mejorar la competitividad con más formación e innovación.
-Se le echa la culpa a Europa.
-Han faltado en el ámbito europeo y nacional líderes que explicasen que la moneda única significaba cumplir déficit, deuda e inflación. Pero también converger en educación, formación, en política fiscal y financiera. España ha perdido 20 puntos de competitividad desde que empezó el euro.
-No todo era burbuja inmobiliaria.  
-Había muchas burbujas, no sólo la inmobiliaria. Y al final, una burbuja nacional: la creencia de que estábamos en un paraíso gracias a la moneda única. El euro era importante, pero hacían falta más esfuerzos. Y no se convocó al país a esos esfuerzos por quien debía hacerlo.
-Transparente significa cumplir los programas. El PP ha hecho lo contrario de lo que prometió. Educación e innovación son dos de las partidas que más se han reducido.
-Lo más importante no es ser leal con el programa, sino leal con la gente; y tienes que hacer los esfuerzos para que el país vaya mejor. El PP no tenía los datos de déficit. Y la reducción del déficit provoca un grave malestar, y tienes que explicar mucho las razones.
-En 2011 el Estado se desvió tres décimas. El desfase se produjo en las autonomías, casi todas en manos del PP. Debían saber que su programa era inviable.
-Inviable, no. Podían pensar que era difícil. Sabíamos las dificultades para sacar a España adelante.
-Falta una unión fiscal en Europa, pero además hay una escasa afición a pagar impuestos en España. 
-Nos queda mucho por aprender sobre cumplimiento fiscal. No hemos hecho la convergencia con Europa. Es una asignatura pendiente.
-Los que tienen nómina son los únicos controlados. El rigor con grandes fortunas, profesionales liberales y grandes empresas es relativo.
-Con este Gobierno se ha intensificado la lucha contra el fraude. La conciencia fiscal es para todo el mundo, y efectivamente, sólo los que estamos en nómina estamos controlados. Al resto, sean pequeños o grandes, le falta sensibilidad.
-Con la amnistía han aflorado 150 millones de euros. Es ridículo.
-Lo de la amnistía es ridículo, estoy de acuerdo. Pero en la presión contra el fraude se está trabajando bien.

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Toros desde la barrera

Ignacio Martínez | 13 de septiembre de 2011 a las 14:25

Pronosticaba aquí la semana pasada que la petición del alcalde de un estatuto de capitalidad para Sevilla, que mejore su financiación, le abriría una fisura al PP andaluz. Así ha sido. Ayer, en una entrevista de Javier Gómez en Málaga hoy, el alcalde de Málaga le lleva la contraria a su compañero de partido, como antes se la llevaba a Monteseirín cuando planteaba estas cosas. Por si no lo recuerdan, el anterior alcalde sevillano en 2001, en una conferencia en Madrid en el Club Siglo XXI, dijo delante del presidente Chaves que las inversiones de la Expo 92 en Sevilla ya estaban amortizadas y que a la ciudad le resultaba gravoso ser la capital de Andalucía. Sin embargo, los socialistas no avalaron una propuesta en ese sentido del PP, presentada en el Ayuntamiento sevillano en 2007.

En todo caso, De la Torre no se ha hecho esperar, aunque ha mejorado su apuesta. A Monteseirín le decía que Málaga haría de capital gratis y ahora está dispuesto a poner dinero incluso: “Mi compañero Zoido no tiene ninguna razón… Espero que ni este Gobierno autonómico ni los que le sigan detrás le hagan caso, porque sería una injusticia para el resto de Andalucía. Javier Arenas conoce mi criterio perfectamente. Y Zoido también. Insisto, Málaga pagaría un canon por ser capital. Tiene muchas ventajas. Y los problemas de financiación de los ayuntamientos hay que resolverlos para todos, no para uno solo”. Arenas, como Rajoy, torea de salón en espera de que lleguen las elecciones. Tienen muchas posibilidades de ganarlas, pero no dejan de ser aspirantes. Pero estos dos alcaldes están gobernando y se comprometen. Ahora han puesto un toro en suerte, que el presidente regional del PP tendrá que lidiar.

La cercanía electoral retrata a propios y extraños. Hay quienes se sienten perjudicados por las decisiones de los jefes de su partido, como Carmen Calvo, despechada porque prefieran en Córdoba a Rosa Aguilar que a ella, a quien tanto quisieron los mandamases socialistas y a la que tanto deben por su sacrificio en ser consejera y ministra.

También se extralimitan otros. Ayer en este diario la presidenta del Parlamento regional hacía una exhibición de partidismo en una entrevista de Antonio Fuentes en la que repetidamente cargaba contra el PP y contra Javier Arenas. No es ese el papel que cabe esperar de su puesto institucional, que le exige una prudente neutralidad. Según la señora Coves es “imposible” compatibilizar los cargos de alcalde y diputado autonómico y es incoherente que el PP lo propusiera en el pasado y ahora lo rechace. Los socialistas tienen más de setenta alcaldes y concejales que son diputados en los distintos parlamentos regionales de España. Probablemente es por coherencia por lo que el PSOE propone suprimir la compatibilidad sólo en Andalucía. A ese toro le quieren recortar los pitones. Para que no les coja.

2016, odisea andaluza

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2010 a las 14:03

Córdoba pasó el corte en la carrera de la capitalidad cultural europea de 2016. Málaga no. La rivalidad entre estas ciudades y las reacciones tras el resultado son un valioso material para el laboratorio de la cohesión regional. En Málaga, en donde la capitalidad no ha movido ni multitudes ni entusiasmos, y en donde sólo en el último año ha habido un impulso claro a la candidatura, la tentación es ahora echar las culpas a terceros, con insinuaciones de injusticias y agravios.

Pero Málaga perdió su oportunidad en 1999. El Ayuntamiento aprobó una propuesta socialista para solicitar la capitalidad con motivo del 125 aniversario del nacimiento de Picasso, en 2006. Ese año lo tenía adjudicado Holanda y el trueque de fechas necesitaba una gestión de Estado. Pero la alcaldesa Villalobos, amiga personal del presidente Aznar, nada hizo. Entre tanto, Grecia cambió la fecha de 2006 a Holanda, para que Patras fuese la capital europea de la cultura. Y Málaga se olvidó de la idea, retomada por Córdoba para 2016, sin que nadie, ninguno de los que ahora buscan culpables fuera o dentro de la ciudad, dijese esta boca es mía.

Málaga, incluso, se adhirió a la candidatura cordobesa, antes de decidir hacerle la competencia. Hay algo de incoherente en este paso. El alcalde De la Torre reivindica, con razón, que Málaga es la capital económica y financiera de Andalucía. Incluso ha anticipado que una eventual fusión de Unicaja con Cajasol debe tener su sede en Málaga. Y cuando se le ha reprochado el comentario por precipitado, ha tenido una respuesta adecuada: éste es un debate que tiene 30 años de retraso, desde el principio de la autonomía hubo que hacer un reparto de papeles entre los distintos territorios de la región. De acuerdo. Pero en coherencia con este principio, al mismo tiempo que Málaga reivindica su papel económico, financiero y tecnológico, debía haber apoyado a Córdoba en este envite.

En Córdoba ha habido más movilización y más entusiasmo por la capitalidad, aunque todavía tiene rivales de peso como San Sebastián. A ver si ahora, aplicando la mejor doctrina De la Torre, somos capaces de convertir en una odisea regional la propuesta cordobesa, con el apoyo decidido de todos los andaluces.

Instituciones amortizables

Ignacio Martínez | 31 de mayo de 2010 a las 16:08

El consejero de Gobernación es muy partidario de que existan las diputaciones. Sostiene, en una entrevista en El País, que sin ellas los pequeños ayuntamientos no podrían sobrevivir. Enternecedor. No dice, pero lo sabe, que el servicio de las ocho diputaciones andaluzas a los pequeños municipios nos cuesta a los contribuyentes unos dos mil millones de euros al año. Y tampoco dice que el partido que gobierna en todas las andaluzas es el suyo, el socialista. Y, desde luego, Luis Pizarro sabe que las diputaciones son una fuente de poder, influencia, favores y empleo nada desdeñable. Reparten dinero y no dan disgustos a los ciudadanos.

Alcaldes que fueron presidentes de diputación, como Monteseirín en Sevilla, De la Torre en Málaga o Rodríguez-Comendador en Almería, añoran aquellos tiempos felices, cuando no tenían apuros presupuestarios, ni presión social alguna. Por eso, PSOE y PP las cuidan como oro en paño. A ninguno le ha importado quitar del Estatuto de autonomía el artículo 4.4 que estableció en 1981 que las diputaciones serían la administración periférica de la Junta. Socialistas y populares coinciden en que las diputaciones están en la Constitución y ahí deben seguir. A Baltar (PP) le ha servido la de Orense para crear una dinastía política, por poner un ejemplo lejano. Y el PSOE se maridó con Enciso para conseguir la de Almería, por citar un caso próximo.

Ha crecido tanto la administración periférica de la Junta, que le sería fácil ocuparse de los pequeños y de los grandes municipios. Pero qué se le va a hacer, el consejero del ramo es muy partidario de una fórmula que cuesta al erario público español 23.650 millones de euros al año, en esta época de escasez. Pizarro es el padre de una ley de autonomía local que aprobó el Parlamento andaluz la semana pasada. En teoría, las diputaciones deberían convertirse en empresas de servicios, que atenderían a los ayuntamientos a petición y cobrarían sus trabajos. Un nuevo papel en el que estarían en competencia con empresas privadas, con lo que su prestación tendrá que ser asequible y eficiente. Ya veremos si se lleva a cabo.

Lo mejor sería integrar estas instituciones en las administraciones autonómicas y simplificar el aparato burocrático del país. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, les añadiré que esto pasa en todas partes. En 1947 se creó un organismo con sede en París, para repartir los 13.000 millones de dólares del Plan Marshall. Cuando cuatro años después terminó su trabajo con éxito, los allí presentes, embajadores, altos funcionarios y personal diverso, tenían claro que se querían quedar en la capital francesa. Y así surgió una década después la OCDE, que hoy día tiene 1.700 trabajadores de todas clases y cuya función de asesoramiento y guía espiritual de la economía mundial es perfectamente amortizable. Como las diputaciones españolas.

El presidente se exhibe

Ignacio Martínez | 1 de mayo de 2009 a las 13:20

Forges ha rebautizado la gripe porcina. La llama la gripe porcima [por encima, en castizo]. En la viñeta se ve un hermoso sol que domina un enorme campo, en el que está escrito crisis, gürtel, paro, deflación, Iraq, Afganistán. Cosma y Blasa, desde una esquina, exclaman sucesivamente: “Porcima”, “eso: tapándolo tooodo…”, “casualmente”. Lo de la gripe será grave, el riesgo de pandemia será real, pero en fin, no va a llegar a los 40 millones de muertos de la llamada gripe española de 1918. En España se han detectado 13 casos de esta moderna gripe exportada desde México, todos ellos leves. Y hay 101 en estudio, de los cuales 28 son residentes en Andalucía.

Hay que estar informados, pero no deberíamos caer en un exceso de exhibición. La ministra de Sanidad de Alemania ha recomendado a sus nacionales que no vayan a Barcelona para el Gran Premio de Fórmula 1 del 10 de mayo: “Es la región más infectada de Europa y supone un riesgo muy grande el acudir a una concentración de 70.000 personas si miles de ellas pueden resultar infectadas por el virus”. Como respuesta, la vicepresidenta Fernández de la Vega ha hecho una defensa de la seriedad y la mesura, y ha criticado las declaraciones alarmistas que no ayudan a resolver la situación. Tengo una duda enorme sobre dónde termina la mesura y empieza el alarmismo, pero ojo con estas cosas, que pueden hundir el turismo en España, segundo destino mundial. Menos mal que en Andalucía prima el turismo nacional, pero tenemos muchos visitantes británicos y alemanes que están ya recibiendo instrucciones de no venir. Y su pérdida sería la guinda que le faltaba a nuestra particular crisis doméstica.

En esta región tenemos otra crisis larvada: la que contrapone el centralismo autonómico con los territorios periféricos. Entiéndase por periferia todo lo que no tiene una sede de la Junta. El presidente Griñán ha estrenado en Málaga sus visitas oficiales. Ha hecho bien en elegir la provincia en la que más suena el runrún del agravio y más se repite la idea de que le iría mejor como autonomía uniprovincial. Su relación con el alcalde de Málaga ha empezado con buen pie. De la Torre ha confesado que tiene mejor empatía con éste que con el anterior jefe de la Junta, pero ha añadido que con Chaves también llegaba a buenos compromisos, que no se cumplían después.

Por el contrario, la ausencia de los alcaldes del PP en la recepción de Griñán en la Diputación ha deslucido su periplo malagueño. El presidente dijo que iba a Málaga a escuchar y había previsto una reunión de trabajo con los alcaldes, que después se trasformó en recepción. Poco iba a escuchar en una recepción, que es ocasión más propicia para la exhibición. La ausencia del PP se antoja razonable. Más allá de sus buenas maneras, el presidente todavía no ha pasado del dicho al hecho de la descentralización. De momento, se exhibe.

Libelo contra el centralismo

Ignacio Martínez | 22 de abril de 2009 a las 11:40

Sobre Griñán les voy a dar una noticia: las primeras semanas de presidente no hará ningún acto público en Sevilla. Todos serán fuera de la capital. Quiere marcar tendencia. ¿Se acabó el centralismo? Ojalá. Habría que alegrarse también por Sevilla, porque la administración centralista que se ha formado en estos 27 años de autonomía no es culpa de la ciudad, sino de los gobernantes regionales. El presidente que va a ser elegido hoy en el Parlamento andaluz reconoció en su discurso de investidura que hay centralismo. Sevilla se ha convertido en la madre de todas las capitales y ahora Griñán pretende desalambrar. Propone un nuevo proyecto político para huir de la primacía de unos territorios sobre otros. Verde y con asas.

Ayer propuso una reforma de la Administración pública. Muy grande no será, porque nada dijo del irrelevante papel de las diputaciones, organismos creados al calor de la Constitución de Cádiz, abolidos por dos veces por Fernando VII e instaurados definitivamente en 1833, en el inicio de la Regencia de María Cristina con el apoyo de los liberales. Su función moderna ha sido solapada por la potentísima administración autonómica, construida desoyendo el artículo 4.4 del primer Estatuto andaluz, que preveía que la organización periférica de la Junta fueran las diputaciones. Artículo incumplido y eliminado en el Estatuto actual. A pesar de su inutilidad, las ocho diputaciones andaluzas costaron 1.668 millones de euros en 2007, de los que casi la tercera parte se dedicaron a pagar sueldos. Nuestras diputaciones son profundamente ineficientes: de cada 10 euros, consumen más de 7 en personal y gastos generales para invertir menos de 3. Habría que advertir al nuevo presidente de la Junta que una reforma de la administración que no digiera instituciones obsoletas es un brindis al sol.

Sea como fuere, la propuesta de un pacto local por parte de Griñán es una buena noticia. Reclamada desde hace tiempo por tirios y troyanos. Estarán muy contentos De la Torre, Teófila, Monteseirín, Torres Hurtado, Rosa Aguilar, Pilar Sánchez, Pedro Rodríguez y un largo etcétera. Las promesas de una nueva descentralización política y administrativa han sido largas y anchas: una ley de régimen local, transferencias y delegación de nuevas competencias a los ayuntamientos, participación en los ingresos de la autonomía… Y petición de consenso.

A poco que vaya en serio esta apuesta descentralizadora, la periferia andaluza está de enhorabuena. Con crisis o sin crisis, el principal problema de la autonomía andaluza es el tribalismo instalado en la epidermis de todos los territorios. Los andaluces presumimos a partes iguales de España y de nuestra patria chica, pero se nos olvidan con frecuencia la cohesión regional y nuestra condición de europeos. Marchamos mancos y cojos; así es difícil participar en carrera alguna.

Un puesto de verduras en el Congreso

Ignacio Martínez | 3 de abril de 2009 a las 11:52

En los primeros años de la Transición, Iñaki Gabilondo puso de moda un eslogan en la SER: “Siéntase orgulloso de ser andaluz”. Aquellas cuñas de la radio relataban glorias históricas o artísticas. Dos diputados por Málaga, del PSOE y el PP, hicieron un alarde de lo contrario el miércoles en un pleno del Congreso de los Diputados. Aquello acabó con un ataque de cólera y un espectáculo vulgar protagonizado por la ex alcaldesa de Málaga Celia Villalobos (PP). En las webs de internet los comentarios son muchos y subidos de tono: lo más general que le dicen a la buena mujer es verdulera.

El diccionario traduce esta palabra como “mujer descarada y ordinaria”. Es cierto que el ataque de cólera de Villalobos le sobreviene porque el diputado malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia insinuó que el alcalde de Málaga es un ladrón, porque se ha gastado un dinero para un cartel colocado en el paseo marítimo de poniente, en el que denuncia que el Gobierno no quiere prolongarlo.

Hay dos matices que hacer: es conocida la escasa simpatía que Celia tiene por su sucesor y cómo consiguió que su amigo Álvarez Cascos lo ninguneara cuando era ministro de Fomento. Por eso el ataque de cólera para defender el honor de De la Torre (PP) tiene algo de impostura. Pero la acusación de Heredia no es de recibo. Un alcalde debe informar a los ciudadanos sobre los asuntos trascendentes. Por el contrario, el PSOE está acostumbrado a inaugurar todo tipo de obras de Fomento en Málaga sin ni siquiera avisar al regidor de la ciudad. Claro que el alcalde, tan acostumbrado a los feos de Cascos, todavía podría pensar que ahora le tratan mejor.

Heredia dijo en el pleno, en referencia a De la Torre, una cursilería: “Quien tiene impunidad para robarte un céntimo, la tiene para robarte hasta el último”. Y Celia, inflamada, pidió la palabra por alusiones y porfió, con el descaro marca de la casa, con la vicepresidenta primera de la Cámara, Teresa Cunillera, que presidía la sesión. La diputada socialista por Lérida intentó, primero con aplomo y después alterada, calmar los ánimos de la ex alcaldesa. Sin éxito. Y la llamó al orden cuando gritaba desde su escaño a Heredia: “Ladrón tú, en Alcaucín, el pueblo donde gobernabas, eres un diputado indigno”. Como colofón, a la salida del hemiciclo soltó una última fresca: “Es que los socialistas ponen a cualquiera de presidente”.

En ese lado la han golpeado los comentarios de internet: “Los populares ponían a cualquiera de ministra de Sanidad”, “hemos pasado del caldito al plato de verduras” o “podía poner al lado del taquígrafo un puesto de verduras”. Ayer, más calmada, pidió disculpas a los socialistas. Pero lo hizo con otra impostura: “Esta no es mi forma de ser”. En fin, no fue un día para sentirse muy orgulloso de ser andaluz. Estas no son las efemérides que contaban las cuñas de Iñaki en los 70.

 

El malagueño ‘emprenyat’

Ignacio Martínez | 18 de enero de 2009 a las 10:10

 

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El Gobierno andaluz probablemente no es consciente de que se está instalando en Málaga un sentimiento de malhumor con el proceso autonómico de impredecibles consecuencias. No es el único sitio. El proceso autonómico no avanza en la dirección a una construcción regional sólida, solidaria. El tribalismo andaluz está a flor de piel. La sensación en la periferia es que las autoridades de la Junta sólo ven eficiente aquello que se decide en Sevilla. Y esto nada tiene que ver con la ciudad, sino con la nomenclatura gobernante. Hay centralismo sevillano, porque la capital de la comunidad autónoma es Sevilla. Si fuese Antequera, habría centralismo antequerano. Para muchas cosas, hemos sustituido el centralismo nacional de la dictadura por 17 centralismos burocráticos. Un ejemplo: el Gobierno prepara la ley que debe trasponer una directiva europea sobre liberalización de servicios. En la memoria del anteproyecto se recoge que hay que modificar unas 7.000 disposiciones legales españolas de distinto rango, de las que 6.500 son autonómicas.

Este ánimo afligido de los malagueños recuerda al que los catalanes tienen respecto al resto de España. Enric Juliana acuñó un término en La Vanguardia en 2003 para definir un sentimiento de insatisfacción, que ha hecho fortuna; el catalán emprenyat. La traducción es elástica, iría desde molesto hasta jodido. Mi colega hace su balance: la agresividad del PP con el Estatut; la oposición a la opa de Gas Natural/La Caixa sobre Endesa, los apagones, el desastre del cercanías; los ataques de la Cope… También enfadados consigo mismos por su incapacidad de reacción.

Hay que cambiar situaciones, pero en Málaga hay una coincidencia generalizada, en personas de toda edad, ideología y situación social, de que la autonomía está siendo un mal negocio para su territorio. Lo dice el actual alcalde del PP, Francisco de la Torre, cuya falta de empatía con el presidente Chaves es evidente, pero también le pasaba a otro gran alcalde de Málaga, Pedro Aparicio, que era del PSOE y tuvo la misma falta de sintonía con el Gobierno socialista de Borbolla.

El último episodio de este culebrón lo ha protagonizado la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, que ha dejado pasmada a la afición de Málaga el pasado miércoles al justificar que ha decidido llevarse el centro de decisión de la antigua Cuenca Hidrográfica del Sur a Sevilla. La Cuenca Mediterránea Andaluza que tenía su sede en Málaga y la Cuenca Atlántica, que tenía sede en Jerez, desaparecen. En el nuevo esquema, las decisiones se tomarán en Sevilla.

La consejera se defiende con el argumento de que las decisiones ya se tomaban en Sevilla desde 2005. Hay funcionarios que lo discuten: en Málaga se han gestionado hasta ahora 100 millones de euros anuales de las licitaciones de una cuenca que comprendía Almería, el litoral de Granada, casi toda Málaga y el Campo de Gibraltar. Pero, en todo caso, el paradigma no se altera: lo que estaba descentralizado con la dictadura, lo centraliza la autonomía. Este y otros errores nos pueden llevar a una novedad en el mapa político; la sustitución del moribundo regionalismo/nacionalismo del PSA/PA, por partidos localistas que cumplirían en el Parlamento andaluz la misma función que los nacionalistas en el Parlamento nacional: la defensa de intereses territoriales no bien atendidos por los partidos actuales. El PP ya ha detectado el problema y si llega al poder ha ofrecido poner en Málaga la sede de organismos económicos como el Comité Económico y Social e incluso la Consejería de Turismo.

Justamente los asuntos financieros son el nuevo temor del malagueño emprenyat: está convencido de que si hay fusión de Unicaja y Cajasol, la sede estará en Sevilla. Así que no quiere fusión. Ésa es la marcha imparable de Andalucía hacia la deconstrucción regional.

La madre de todas las capitales

Ignacio Martínez | 12 de noviembre de 2008 a las 0:14

Cada vez que se hace una encuesta sobre la calidad de vida de los españoles, el grado de satisfacción de los andaluces sale disparado. Es una de las variables que aducen las autoridades regionales para sostener que el PIB per cápita no es suficiente para medir el grado de bienestar. Los andaluces parecen tan contentos de su destino, y ha mejorado tanto su nivel de vida, que su percepción de la realidad es mejor que la de otros españoles. Fíjense, si no, en los catalanes que utilizan la expresión de català emprenyat (catalán cabreado), para retratar su desapego de un país que no les valora y es cicatero en sus inversiones. Se sienten maltratados. Nosotros, no. Estamos encantados de ser españoles y no tenemos reproches para la patria común. Aquí ese grado de indignación sólo funciona en el campo de los recelos interprovinciales.

Los piques entre Málaga y Sevilla son la máxima expresión, pero no la única. El último episodio de este culebrón se vive a propósito de las restricciones que la Junta de Andalucía le ha puesto al nuevo PGOU de Málaga. En el inconsciente colectivo, la Junta juega con la camiseta sevillana. Con lo que si la Junta limita el urbanismo malagueño, la culpa es de Sevilla, por definición. Salvo que la queja sea de la propia Sevilla, en cuyo caso la Junta juega sin camiseta. Desnuda. Así cogió el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín al presidente Chaves, allí presente, en el Club Siglo XXI de Madrid la noche del 18 de enero de 2001, cuando dijo que Sevilla estaba discriminada en las inversiones, que los esfuerzos de la Expo’92 estaban amortizados. Y pidió una carta de capitalidad y que la sede de la futura caja única debía ser Sevilla, madre de todas las capitales.

El barullo que se armó tuvo un curioso efecto colateral; Francisco de la Torre, que llevaba pocos meses en la Alcaldía de Málaga, se descubrió como un personaje mediático. El argumento de De la Torre era simple: si Sevilla quiere cobrar por ser capital, nosotros lo hacemos gratis. De ese encono no hemos salido. Es probable que alguna de las recomendaciones de la Junta para el PGOU de Málaga sean razonables. Pero estoy seguro que hay impedimentos que no existirían si el alcalde fuese socialista, en vez de popular.

Ese camino no nos lleva muy lejos. El andaluz ya no es “el único pueblo de Occidente que permanece fiel a un ideal paradisíaco de la vida”, que decía Ortega en su Teoría de Andalucía. Ensimismados no estamos, pero cuesta trabajo saber si somos un pueblo optimista, o resignado, o simplemente conformista. En todo caso, dirigentes públicos y ciudadanos particulares deberíamos dedicar nuestras mejores habilidades a la cooperación y especialización de los distintos territorios. Aunque sólo sea por egoísmo: en caso contrario nuestra calidad de vida se va a ir deteriorando en los malos tiempos que vienen.