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Nos movemos a ciegas

Ignacio Martínez | 28 de octubre de 2012 a las 10:40

Aunque no ha pasado un año siquiera desde que el Gobierno entró en funciones ya podemos pensar que no habrá en esta legislatura una reforma profunda de la Administración Pública. Sorprende que Rajoy, que tenía cantado el triunfo electoral, no llegara a La Moncloa con más equipaje documental. Diez meses después de sentarse en el sillón presidencial ha encargado a una comisión y a cuatro subcomisiones evaluar cómo está la cosa. Patada a seguir. En junio se supone que estarán las conclusiones de los evaluadores. Entonces se echará encima el verano y después estaremos enfilando el ecuador de la legislatura. Se ignora si se pretende un consenso y si se desea que sea amplio.
Nos falta método. Qué hacer con la Administración, merecería un pleno extraordinario del Congreso, en el que oír las ideas o propuestas de todos los grupos. No se puede seguir cortando de aquí y de allí en los servicios públicos, en las instituciones sin establecer una estrategia, sin disponer de un mapa con el objetivo final marcado. El viernes, al término del Consejo de Ministros, la vicepresidenta hizo apología de este sistema anárquico. Como la Ley de Estabilidad Presupuestaria obliga a las comunidades autónomas a cumplir el déficit, pues eso ya está forzando recortes de plantilla, dijo tan campante. O sea, que de momento vamos a seguir cortando a tontas y a locas.
El necesario consenso del PP con el PSOE tiene dos inconvenientes. El primero es la poca afición de ambos por entenderse y el segundo que no se sabe a ciencia cierta qué posición tienen sobre la reforma de las administraciones públicas. Ninguno de los dos se retrata. Un ejemplo más lo ha dado ayer en Málaga el presidente de la Junta, secretario general del PSOE andaluz y presidente de los socialistas españoles. Resulta que Griñán inauguraba una convención municipal de su partido e imbuido por el ambiente defendió la existencia de las entidades locales autónomas y las diputaciones. Rubalcaba propuso en algún momento de la campaña, hace un año, disolver las diputaciones y ahora Griñán defiende su existencia. Así nos movemos, a ciegas.

‘Lobbies’ municipales

Ignacio Martínez | 28 de julio de 2012 a las 9:43

El nuevo presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias que sustituye a Zoido ha entrado en la institución con ánimo conservador. No sé muy bien para qué sirven la FEMP o la FAMP, más allá de que son lobbies que defienden intereses. En su debut, el alcalde popular de Santander Íñigo de la Serna, ha dicho que la solución a los problemas del país no está en la supresión de ayuntamientos ni diputaciones. Le gusta la estructura de la Administración local. Eso sí, añade que hay que clarificar competencias y gestionar mejor. Nada de suprimir: en esta España seca, todo el mundo aprueba eliminar gastos, mientras no sean los que les dan de comer a ellos mismos.

Y asistimos a lo que Boris Izaguirre llamaría el momento diputación. El PP está decidido a darle relevancia a estas instituciones de los años 30 del siglo XIX, no se sabe si para debilitar a las regiones. No importa que sus funciones puedan ser desarrolladas por las autonomías o que hayan incluso desaparecido en las comunidades uniprovinciales: ahora hay que sacarles el máximo partido, sostiene De la Serna en su papel de líder del municipalismo nacional. Lo que me llena de dudas. No soy el único. Se atribuye al padre del cantante Joaquín Sabina una frase en su lecho de muerte que ignoro si es real o fruto de la leyenda que rodea al cantante de Úbeda. Hay dos versiones: “me muero sin saber para qué sirven las diputaciones” y “quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones”.

En todo caso, existe la deliberada intención del Gobierno de indultar a estas corporaciones de elección indirecta y función indefinida. Cuestan 22.000 millones de euros al año, dicho sea de paso. Por el contrario, la voluntad gubernamental es que desaparezcan las mancomunidades, que suponen un gasto de 600 millones. No es mala idea, pero se podría prescindir de ambas a la vez. El caso es que muchos países europeos han abordado en el pasado una drástica reducción del número de municipios. La Italia de Monti plantea recortes con más fuelle que los españoles: se dispone a retirar la capacidad de gasto a los alcaldes de pueblos de menos de mil habitantes. Eso dejaría sin caja en España a 4.862 municipios de los 8.116 que existen actualmente. Obligados a unirse unos a otros para aunar servicios, dejarían de tener sentido mancomunidades y diputaciones. Y las regiones deberían suplir las carencias que se suscitasen.

Mi ignorancia en la materia no me permite entender por qué en Andalucía si el PP ha ganado de largo las elecciones municipales, la FAMP la puede seguir encabezando el PSOE con la ayuda redundante de diputaciones y mancomunidades. Estas instituciones tienen mucho mundo interior. Y cubren demasiados intereses: los de los munícipes y los de sus administrados no siempre van juntos.

Griñán: “Estoy convencido de que vamos a ganar las elecciones autonómicas y generales de 2012″

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 11:59

Esta es la primera de las cuatro partes del texto íntegro de la entrevista que el jueves le hice al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, cuyo resumen se publica hoy en los nueve diarios del Grupo Joly.

 

 

PSOE DE ANDALUCÍA       VELASCO

ZAPATERO                              PARTIDO POPULAR

FELIPE GONZÁLEZ             ETA / GAL

FUNCIONARIOS                   DIPUTACIONES

COPAGO SANITARIO          CANAL SUR

CAJAS DE AHORRO

 

 

 

 

-¿Está su partido en Andalucía en un estado de depresión?

-En el pleno del jueves se daría cuenta de que no, en absoluto. Todo lo contrario, estamos en un plan activo, muy muy activo.

 

-En la presentación del libro sobre Zoido en Sevilla esta semana había muchísima gente. Y comentarios de “cambio de régimen”. Más que por el mucho público, por un tipo de gente que antes iba a medrar a los actos del PSOE, y aparecieron por allí.

-Hay gente que medra siempre. Lo que pasa es que yo tengo memoria histórica, sé lo que es vender la piel del oso antes de cazarlo y luego tener que salir una noche de elecciones diciendo que había pucherazo porque habían perdido las elecciones, y fue el señor Arenas el que lo hizo.

 

-¿Velasco ha significado un fracaso personal suyo?

-Velasco tenía todas las garantías del mundo cuando asumió la vicesecretaría general. Era secretario de organización del PSOE y por lo tanto estaba probado. El problema de Velasco no ha sido que lo haya hecho mal como vicesecretario, sino una cuestión personal. Ha decidido por razones personales dejar todas sus responsabilidades públicas. Pero eso nada tiene que ver ni con la acción política que lleva años desarrollando, ni con su capacidad.

 

-¿Por qué no han usado casos similares durante el Gobierno del PP?

- Por una razón, Velasco dimite por una cuestión personal. Alude a su mujer, a su embarazo, a la situación que está viviendo su familia, y yo en eso no entro porque yo no tengo la capacidad para convencer a alguien de que haga lo contrario. Pero todos tenemos familia y todos en la familia tienen profesiones. Y alguna de las profesiones se pueden relacionar con la administración. Lo único que pido es que se cumpla la legalidad; si se cumple no es reprochable nunca, en ningún caso. Esta semana el portavoz socialista en este tema, ha hablado del hermano del secretario general y senador del PP en La Rioja, que ha recibido más de un millón de euros en los últimos dos o tres años en ayudas. Y ha dicho claramente que no es reprochable si es legal. Si me pongo a hacer el relato de todo lo que le ocurra al PP, estaría tanto como diciendo que Velasco es culpable, y no lo es. No ha hecho nada ilegal.

 

-Da la impresión de que no era necesario tener un vicesecretario general si se amortiza el puesto.

-Bueno, he hecho que muchas de las funciones que llevaba el vicesecretario general las puedan llevar ahora otras áreas. He cubierto la secretaría política institucional, he incorporado a la permanente del grupo a Antonio Ávila con funciones importantes, he dado funciones también a la Presidencia que no tenía antes. Por lo tanto, he reforzado áreas que asumen prácticamente lo que posee una vicesecretaría general.

 

-Hay quién piensa maliciosamente que no ha cubierto el puesto de vicesecretario general, porque se guarda ese cartucho para después de las municipales.

-No se me ha ocurrido. Y de lo que pueda pensar la gente yo no soy responsable.

 

-¿Es verdad que en la reunión de los barones con Zapatero se le pidió que atrasara la reforma de las pensiones?
-Yo estuve allí y no oí nada de eso. El presidente nos transmitió el martes a los miembros del Consejo Territorial del PSOE su intención de abordar la reforma de las pensiones desde el mayor de los consensos, en el seno del Pacto de Toledo. Nos informó de que primero oiría al Congreso y luego dialogaría con los sindicatos.

-¿Cree que Zapatero se presentará en 2012?
-Es una pregunta insistente, pero yo insisto en recordar que Zapatero ha ganado dos elecciones generales frente a Rajoy, que ha perdido dos veces. Por tanto, sería lógico que volviera a concurrir a las generales.

-¿Habrá ticket Zapatero/Griñán porque coincidan las elecciones?
-Las elecciones se harán en Andalucía cuando toca en Andalucía, en marzo de 2012.

-Como se vive en el Consejo Territorial del PSOE, el fuerte rechazo que Zapatero tiene según todas las encuestas.

-No se vive.

 

-¿Ni se habla?

-No se habla entre otras razones porque hay una cohesión interna en el partido socialista muy fuerte, incluso más fuerte que los peores momentos de Felipe González. Ahora mismo no hay problemas. Se pidió en un momento concreto que se actuara y se ha actuado, ha habido un cambio de Gobierno, un nuevo vicesecretario general, se ha tomado impulso y creo que ahora mismo la situación política está mejorando, de tal manera que estoy completamente convencido, no de que se iniciará la remontada, sino que se van a ganar las elecciones en el 2012, seguro. Las autonómicas y las Generales.

 

-¿Estamos ante el mejor Zapatero en el peor momento?

- Estamos ante Zapatero en el peor momento económico en la historia de España más reciente.

 

-¿Pero estamos ante el mejor Zapatero? Es decir, el presidente ha torpeado en el inicio de la crisis evidentemente…

-En esta crisis todo el mundo ha torpeado.

 

-Pero unos más que otros.

-No, no, no. Todo el mundo ha torpeado en esta crisis. Yo le pongo encima de la mesa declaraciones de instituciones internacionales y de líderes políticos y nos sorprenderíamos de torpezas. Mire, agosto de 2008: “Lo peor de la crisis ya ha pasado”, Fondo Monetario Internacional. “Quién primero va a salir de la crisis es España”, Fondo Monetario Internacional. “Hay que refundar el capitalismo”, Sarkozy. Y podría poner muchas más.

 

-Lo primero es un diagnóstico equivocado, lo de Sarkozy es un brindis al sol.

-¿Y qué es lo que ha hecho Zapatero?

 

-En vísperas de la crisis puso un cheque bebé para todos los públicos, que era poco progresista…

- El cheque bebé para todos los públicos lo tienen todos los países europeos.

 

-Pero es poco progresista.

-Bueno no lo sé, porque es una ayuda que también incentiva la natalidad, yo eso no lo veo poco progresista.

 

-La devolución de 400 euros para todos los públicos, cuando quizá debió devolver justamente a los que ni siquiera tenían dinero para contribuir…

-Pero también subió el tope.

 

-El Plan E para obras no programadas.

-El Plan E era imprescindible en esos momentos. Jamás hemos pasado de tanto a tan poco en tan poco tiempo. El desplome de la economía que se ha producido en todo el mundo, no digo ya Islandia o Irlanda, digo todos los países, no se había producido jamás. Y en España lo más afectado fue el sector de la construcción. El 75% de los empleos que se han destruido en España en estos últimos años han sido en la construcción o relacionados con la construcción. Es que era un desplome tal que había que aguantar.

 

-Como medida anticíclica es poco discutible.

-No, no, no. Vamos a ver, es que en ese momento esa política era casi social. Yo le diré que soy keynesiano de oferta más que de demanda. Yo creo que la política keynesiana que hay que hacer ahora mismo es la de oferta. Hay que invertir en educación, en conocimiento, en I+D+i, en nuevas tecnologías, invertir en infraestructuras, pero todo como política de oferta para renovar el modo productivo. Aquello no. El Plan E fue una política de demanda.

 

-Zapatero primero arrasó primero los restos del ‘felipismo’ y después se ha vuelto atrás.

-Pues mire, el señor Zapatero ha tenido cino vicepresidentes, el más joven es Rubalcaba. Teresa Fernández de la Vega, Pedro Solbes, Manolo Chaves, y Elena Salgado. ¿Hay alguno que no sea de Felipe?

 

-El zapaterismo ha tenido un punto radical, del que ahora se ha apeado…

-Eso no es verdad. Y Rubalcaba es el más joven de sus cinco vicepresidentes.

 

-¿Sería Rubalcaba un buen candidato en las generales?
-Lo que esta claro es que es un buen vicepresidente. Al PP le pone muy nervioso.

 

-¿Con su llegada a la vicepresidencia hay una rectificación?

-¿Es que eran malos Pedro Solbes y Teresa Fernández de la Vega? Eran dos vicepresidentes magníficos.

 

-¿No es verdad de que el zapaterismo acuñó el término de que Felipe era de derechas?

-A mí eso no me lo han dicho nunca. Y si me lo dicen, me habría ofendido. A mí, si me sitúan España, estos o cualquier otro, en el noveno puesto del Informe de Desarrollo Humano de la ONU, como hizo Felipe González, que me hablen de derecha o izquierda luego. Nunca España estuvo en esa posición salvo con el Gobierno de González. Y ahora que me vengan con que era de derechas o de izquierdas. ¡Vamos!

 

-¿Qué pensado cuando ha leído el otro día en El País a Felipe González hablando de ETA?

-Pues no le di la importancia que parece que se le dio luego a esas palabras. Porque él lo que dijo es que había una relación muy mala con Francia, en el año 85 u 86, y ante la posibilidad de hacer una acción contundente, él se negó. Es lo que dijo.

 

-Sin embargo ha servido para montar un escándalo mediático y vincularle con el GAL.

-Para tapar los errores de Rajoy hablando de Cameron, ¿no?

 

-¿Usted cree?

-¡Vamos! El PP desde el cambio de Gobierno y la llegada del vicepresidente Rubalcaba, se ha despendolado, y lo he visto en la cámara esta semana exactamente igual, que no dejan hablar. Está como nervioso.

 

-A lo mejor están eufóricos.

-No, están nerviosos. Cuando no dejan hablar al que tiene que hablar… Mire usted, si están en posición de no dejar hablar al que está interviniendo, que es el presidente de la Junta de Andalucía, qué harán en el Gobierno. No van a ganar, porque de verdad, lo de esta semana en el pleno es inexplicable. El que aspira a ser presidente de la Junta, interpelando desde su escaño. Eso no se ha visto.

 

-¿Tiene el PSOE andaluz bajo su mando más problemas o conflictos que el de la época de Chaves?

-El PSOE andaluz no tiene problemas. Los que hemos tenido los hemos resuelto; es verdad que es un partido vivo y a veces podemos tener conflictos. A mí el conflicto que me preocupa, es el que distrae al partido en luchas estériles. Nuestra preocupación tienen que ser los ciudadanos. Si el partido se distrae en otras cosas, se equivoca.

 

-¿Hay una vieja guardia molesta?

-Yo soy vieja guardia.

 

-Pues hay una parte de la vieja guardia que no está contenta.

-En el comité de campaña hemos metido lo que usted llamaría vieja guardia. Están ahí casi todos, en el comité de campaña. Y la vieja guardia que estaba aquí y ahora no está, está en Madrid. Zarrías es secretario de política institucional. Y Mar Moreno se vino aquí conmigo, que era la secretaria de política institucional.

 

-¿El hecho de cambiar su Gobierno al cabo de un año fue la asunción del fracaso?

-Yo solamente he cambiado el Gobierno una vez, después de un congreso.

 

-Pero el Griñán I, ¿no fue un fracaso?

-No, fue un Gobierno que había heredado y cambié muy poquito. Yo tuve que hacer de forma inmediata un Gobierno y utilicé fundamentalmente el gobierno anterior. Y luego ya, después del congreso, hice otro gobierno, y ya no lo he cambiado.

 

-Hablando de desaciertos, ¿que el secretario general de Administración Pública haya sido cesado, certifica el fracaso de la reestructuración del sector público?

-Creo claramente que en el decreto ley hay una reestructuración del sector público que había que hacer. Y sobre eso se están diciendo mentiras. Tengo aquí un panfleto en contra el decreto que dice: “Mayor coste para el ciudadano, al funcionar como una empresa privada intentarán obtener el mayor beneficio posible. Se acaban las oposiciones, esta administración ya no es imparcial. La calidad de los servicios públicos se va a minar…” Todo esto es mentira. Nosotros hemos convocado a la mesa general de la función pública, y la mayoría de la mesa adoptó un acuerdo con la consejera de Hacienda.

 

-¿La mayoría? Entre los funcionarios es mayoritario el CSIF.

-UGT y CCOO son mayoría en la mesa general. El decreto afecta a todos. ¿O es que el decreto ley afecta sólo a los funcionarios? Afecta sobre todo a las empresas públicas, donde hay menos funcionarios. Al funcionario no se le va a mover su condición. Y nadie se va a hacer funcionario si no gana unas oposiciones. ¿De qué estamos hablando?

 

-Si José Ortiz es el chivo expiatorio, ¿por qué no esperar a resolver el conflicto para cesarlo?

-A mí la consejera me ha propuesto la sustitución y es algo que tiene que preguntar a la consejera, ahí no entro. Es letrado de la Junta y la consejera va a asignarle otras funciones.

 

-Al final, cada vez que se toca el estatus de un colectivo hay una gran resistencia. ¿No somos muy conservadores?

-No, hombre no. Yo soy funcionario, por una oposición bastante fuerte, de 400 temas. Vamos, que sé lo que es ser funcionario, que no hablo como si no lo fuera. Pero los funcionarios también tenemos unos beneficios de estabilidad en el empleo, de carrera profesional… Y los funcionarios han sido solidarios en la reducción de sueldo que se les ha practicado este año.

 

-¿Sobran funcionarios?

-En absoluto. En absoluto. En absoluto sobran funcionarios.

 

-¿Ni siquiera los de las diputaciones?

-Me refiero a lo que tengo yo a mi cargo, y las diputaciones no están a mi cargo.

 

-Pero como presidente de Andalucía…

-No conozco profundamente el personal funcionario de esa administración. Pero las diputaciones no tienen déficit. No sé si sobran o no. Cada diputación tendrá sus propios problemas y sus propias plantillas. No lo sé.

 

-No es algo ajeno a la Junta; el primer Estatuto decía que las diputaciones serían la administración periférica del Gobierno regional. Nunca se hizo y ha sido abolido en el actual. La Junta creó su propia administración periférica y las diputaciones no han parado de crecer: las ocho andaluzas cuestan más de 2.000 millones de euros al año.

-Las diputaciones en cualquier territorio tienen unas funciones que cumplir de apoyo los ayuntamientos pequeños, importantísima.

 

-¿No podría cumplirlas la Junta, por simplificar?

-Pero si estamos en la descentralización local, si centralizamos es peor…

 

-¿Es partidario del copago en Sanidad o de alguna otra fórmula?

-Mientras no me demuestre lo contrario el que lo proponga, todas las experiencias que conozco de copago requieren una fórmula burocrática de gestión que es más cara que lo que te ahorras o ingresas.

 

-¿Cómo reducimos el coste de la sanidad pública?

-Ahora mismo, lo estamos reduciendo fundamentalmente en gasto de farmacia. Tendremos que plantearnos en el futuro también el coste sanitario, pero eso tiene que ser en un gran consenso nacional como el fue el Pacto de Toledo.

 

-¿Para hacer qué?

-Para ver cómo asumimos responsablemente algunas fórmulas de contención del gasto. La sanidad tiene un problema muy próximo, que es el envejecimiento de la población. Y con la subida del nivel de vida, se utilizan más los recursos sanitarios tienes. En las facturas sombra que estamos haciendo, se verá que los costes sanitarios con muy altos. En definitiva, si queremos contemplar cómo va a ir la sanidad por el aging, por el envejecimiento, tendremos que hacer un gran pacto de Estado. Yo no digo en qué consista ese pacto, pero tendremos que sentarnos a la mesa y oír propuestas de todo el mundo y esto no se acepta en todas las administraciones.

 

-¿Qué futuro tiene Canal Sur? La empresa tiene 1.700 trabajadores, 240 millones de presupuesto actual, la mayor parte de los presupuestos de la Junta.

-Canal Sur es una empresa que depende del Parlamento, por lo tanto el Gobierno andaluz tiene bastante menos control del ente público. Yo tengo mis gustos, pero no voy a hablar de ellos, porque mis gustos no son relevantes. Me parece que Canal Sur es una televisión que dentro del sector público no es la más endeudada, ni la que tenga menos audiencia. Pero querría de Canal Sur que transmitiera mensajes positivos, no en los informativos, como solemos preocuparnos los políticos, sino en la programación en general. Mensajes favorables a la educación, a la formación, a la cultura, y que no entrara en el famoseo o en debates absurdos. Creo que eso es lo que haría que todo el mundo pudiera decir, para eso es una televisión pública.

 

-¿Además de más positivos, más modernos?

-Mi gusto se ve por cómo utilizo el mando a distancia, y el mando a distancia lo utilizo…

 

-Deduzco que ve poco Canal Sur.

-La verdad es que veo poca televisión y cuando llega uno, muchas veces a las diez y pico de la noche, lo que le gusta son las series, porque terminan a una hora muy cómoda para poder leer un poquito.

 

-¿Qué serie le gusta más ahora?

-Me gustó mucho la de Mad Men, Los Soprano, ahora veo Cinco hermanos, que ha bajado mucho… Me gustó en su momento Boston Legal, que ahora no la emiten, y bueno he visto que han recuperado The Closer, una serie que estaba bien. Esas son las cosas que veo.

 

-¿Las cajas de ahorro son su asignatura pendiente, por no llamarlo un fracaso?

-No, no, las cajas de ahorro no son ninguna asignatura pendiente. En un momento de normalidad del sector financiero lo lógico es que hubiera pasado como pasó con San Fernando y con El Monte y lo lógico es también lo que pasó con Unicaja y Caja Jaén. Ése era el proceso. Pero ha habido una realidad, que son los acontecimientos, y los acontecimientos son la convulsión de los mercados financieros, y eso les ha llevado por otros derroteros.

 

-¿No admite ningún fracaso?

-El único que sí creo que ha sido un fracaso andaluz en general, fue la decisión de Cajasur de decir que no a Unicaja. Un fracaso que le ha costado a quién lo hizo, y al dinero de todos los españoles. Eso sí es verdad que fue algo irracional. Y ante lo irracional yo no puedo responder. Si alguien, que tiene que hacer necesariamente una fusión, porque si no es intervenida por el Banco de España, dice que no, y se suicida, qué le vamos a hacer.

 

-Pero usted hizo aquí, en sede parlamentaria, un diseño de lo que le gustaría, y ahí incluía la unión de todas las cajas andaluzas.

-Yo propuse un pacto por ese diseño. No hice ese diseño. Propuse un pacto. Nadie dijo que no, pero todos estuvieron metiendo el dedo en el ojo desde el principio. Hubo partidos políticos que no quisieron.

 

-¿Usted cree?

-Vamos a ver, ¿usted cree que si el PP fuerza también la fusión de Unicaja y Cajasur, no sale? ¿A qué viene que el PP se abstuviera en el consejo de Cajasur? No tiene sentido a que aquello pasara. Luego se habla de que si Braulio Medel, que si tal. La realidad es la que es.

 

-¿Usted culpa al PP de ser en parte responsable de aquella decisión?

-Yo no culpo al PP de nada. Yo digo que el PP votó abstención a la fusión.

 

-También Nieto, que es el presidente provincial, se manifestó en la calle con el sindicato Aspromonte contra la fusión.

-Y ahora el Cabildo le pide dinero a BBK, que es la que ellos mismos pusieron a mano la caja.

 

-Usted, que es un hombre tranquilo, parece que se crispa siempre cuando recuerda a los canónigos de Córdoba.

-No. No me crispo, sigo sin comprenderlo. Es que soy muy racional y lo irracional no lo comprendo. Ni contigo ni sin mí.

 

-¿Sabía que Cajasol iba en entrar en Banca Cívica?
-Conocía que era una de las opciones que se planteaba Cajasol. La propuesta de Antonio Pulido garantiza la estabilidad financiera de la caja y de su personal. Y la Junta velará para se respete el interés general de Andalucía.

-¿Su comentario de que Unicaja era más que Cajasol, puede haber estropeado esa fusión andaluza?
-No fue un comentario, sino la expresión de una realidad puesta de manifiesto por los datos del Banco de España y por el test de estrés al que se sometieron las entidades bancarias españolas. Siempre he manifestado respeto absoluto a la decisión de los órganos de dirección de las cajas, sobre todo en momentos en los que es importantísimo garantizar la estabilidad del sector financiero.

-¿Cómo queda Unicaja?
-Unicaja es la segunda caja más importante de este país,según el ‘ranking’ de cajas de ahorros, y está entre las seis entidades financieras del país con mejores calificaciones crediticias.

-¿Ha habido indiscreciones en este proceso que lo han torpedeado, no sólo por la falta de entusiasmo de otros partidos?

- No, no, no. Pero hubo un momento determinado en que sí me equivoqué, porque me dijeron que la alternativa de unión de Unicaja y Cajasol, era una oferta conjunta por Cajasur, era lo mejor. Yo no lo veía. Pero le aseguro que me lo dijeron, alguien que me llamó de Madrid. Me lo dijeron. Me quedé sorprendido porque si Unicaja pedía 10 y el otro pedía 20, podían ponerse de acuerdo en 15, con lo que la oferta era peor.

 

-¿Alguien del Gobierno fue quién le llamó de Madrid?

-No digo más.

 

-Pero no me lo niega.

-(Silencio).

Instituciones amortizables

Ignacio Martínez | 31 de mayo de 2010 a las 16:08

El consejero de Gobernación es muy partidario de que existan las diputaciones. Sostiene, en una entrevista en El País, que sin ellas los pequeños ayuntamientos no podrían sobrevivir. Enternecedor. No dice, pero lo sabe, que el servicio de las ocho diputaciones andaluzas a los pequeños municipios nos cuesta a los contribuyentes unos dos mil millones de euros al año. Y tampoco dice que el partido que gobierna en todas las andaluzas es el suyo, el socialista. Y, desde luego, Luis Pizarro sabe que las diputaciones son una fuente de poder, influencia, favores y empleo nada desdeñable. Reparten dinero y no dan disgustos a los ciudadanos.

Alcaldes que fueron presidentes de diputación, como Monteseirín en Sevilla, De la Torre en Málaga o Rodríguez-Comendador en Almería, añoran aquellos tiempos felices, cuando no tenían apuros presupuestarios, ni presión social alguna. Por eso, PSOE y PP las cuidan como oro en paño. A ninguno le ha importado quitar del Estatuto de autonomía el artículo 4.4 que estableció en 1981 que las diputaciones serían la administración periférica de la Junta. Socialistas y populares coinciden en que las diputaciones están en la Constitución y ahí deben seguir. A Baltar (PP) le ha servido la de Orense para crear una dinastía política, por poner un ejemplo lejano. Y el PSOE se maridó con Enciso para conseguir la de Almería, por citar un caso próximo.

Ha crecido tanto la administración periférica de la Junta, que le sería fácil ocuparse de los pequeños y de los grandes municipios. Pero qué se le va a hacer, el consejero del ramo es muy partidario de una fórmula que cuesta al erario público español 23.650 millones de euros al año, en esta época de escasez. Pizarro es el padre de una ley de autonomía local que aprobó el Parlamento andaluz la semana pasada. En teoría, las diputaciones deberían convertirse en empresas de servicios, que atenderían a los ayuntamientos a petición y cobrarían sus trabajos. Un nuevo papel en el que estarían en competencia con empresas privadas, con lo que su prestación tendrá que ser asequible y eficiente. Ya veremos si se lleva a cabo.

Lo mejor sería integrar estas instituciones en las administraciones autonómicas y simplificar el aparato burocrático del país. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, les añadiré que esto pasa en todas partes. En 1947 se creó un organismo con sede en París, para repartir los 13.000 millones de dólares del Plan Marshall. Cuando cuatro años después terminó su trabajo con éxito, los allí presentes, embajadores, altos funcionarios y personal diverso, tenían claro que se querían quedar en la capital francesa. Y así surgió una década después la OCDE, que hoy día tiene 1.700 trabajadores de todas clases y cuya función de asesoramiento y guía espiritual de la economía mundial es perfectamente amortizable. Como las diputaciones españolas.

El chocolate del loro

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2010 a las 9:43

Me llama un empresario. Ha oído en directo a las vicepresidentas explicar el recorte de 32 altos cargos del Gobierno, con un ahorro de cuatro millones de euros para las arcas públicas. La supresión de 29 empresas públicas con 80 directivos y 450 consejeros aumenta la criba hasta 16 millones. El empresario pregunta atónito:

-¿Cuánto es el déficit público español?

-Pues unos 120.000 millones de euros, mal contados.

-¿Y este ‘ahorrillo’ se anuncia así, a bombo y platillo?

Un poco exagerado, aunque está bien que se recorte. No es el chocolate del loro, sino un buen ejemplo. Pero la reforma de la administración en España no puede limitarse a quitar unas decenas de altos cargos y suprimir alguna empresa pública. Altos responsables de los principales partidos reconocen en privado que las diputaciones sirven de poco. Pero en público nadie lo admite. En su entrevista en los diarios del Grupo Joly el domingo pasado, el presidente Griñán dijo que las diputaciones responden a una realidad histórica que es la provincia, muy difícil tocar. Añadía que la gente se siente de cada provincia y que es difícil romper la unidad provincial.

¿Quién habla de suprimir las provincias? Lo que es urgente, es acabar con el solapamiento de instituciones que actúan en un mismo territorio. La actual división provincial data de 1833. Obra, por cierto, de un andaluz de Motril, Javier de Burgos, secretario de Estado de Fomento en el Gobierno presidido por el malagueño Francisco Cea Bermúdez.

La creación de las autonomías y la instalación de una potente administración periférica de la Junta ha dejado intactas las provincias, pero obsoletas a las diputaciones. Además, las ocho andaluzas cuestan 2.000 millones de euros al año. Aquí se acaban las bromas. Para meterle mano a la prescindible administración provincial hace falta el acuerdo de los dos grandes partidos. Pero mientras España necesita una gran coalición, los dos partidos que se reparten el 92% de los escaños del Congreso sólo piensan en meterse el dedo en el ojo, uno a otro. Esa energía desperdiciada sí que es el chocolate del loro.

Chatarra institucional

Ignacio Martínez | 20 de diciembre de 2009 a las 10:48

Es una pena el fiasco de la Conferencia de Presidentes autonómicos, que pone en precario este foro. El riesgo no es nuevo. Ninguno de los grupos de trabajo decididos en la anterior reunión, hace casi tres años, llegó a reunirse. Pero los presidentes acarrearon tal cantidad de enviados especiales, para salir guapos en sus respectivas regiones, que hubo 900 periodistas acreditados. Cada uno hizo publicidad y propaganda ante su respectiva parroquia. La Conferencia podría haber acabado siendo una institución. Hay ejemplos europeos: las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno de la UE las pusieron en marcha, de manera informal, en 1974 el presidente Giscard y el canciller Schmidt; en el 86, el Acta Única ya citaba al Consejo Europeo; en el 91 adquirió rango institucional en el Tratado de Maastricht. Y el de Lisboa de 2007 ha convertido al Consejo, en una nueva institución europea, que ya tiene presidente permanente y ministra de Exteriores.

Esta buena idea nacional del presidente Rodríguez Zapatero ha vivido tensiones desde su nacimiento en 2004. Fraga, firme partidario de este tipo de foros, impidió el fracaso de la primera cumbre, en la que el PP ya dijo que no tenía contenido y que era sólo para la foto. Pero en su declaración final, el presidente gallego sostuvo que había sido “un diálogo sincero, respetuoso y constructivo”. Eran otros tiempos; los de ahora son peores. Por ejemplo, el vicepresidente Chaves ha estado desafortunado en la crítica: ha dicho que el PP fue a la reunión del lunes con la calculadora en la mano. Un desliz, viniendo del hombre que, con una calculadora en su mano, no quiso convocar ni una sola vez en casi 20 años unas elecciones autonómicas andaluzas en solitario. Lo evitó cinco veces entre 1994 y 2008, porque no le convenía ni a él, ni a su partido. Ahora no puede quejarse de que sean calculadores sus adversarios.

La Conferencia de Presidentes va camino de la chatarrería institucional. Puede hacer compañía a las diputaciones, inadaptadas a la España de las autonomías, o al Senado, que no es en absoluto la Cámara de representación territorial. La Conferencia debía revitalizar el Senado. Pero hasta ahora sólo ha sido escenario para la exhibición publicitaria o propagandística de nuestros próceres.

Austeridad y pago en especies

Ignacio Martínez | 22 de mayo de 2009 a las 16:40

La Junta ha eliminado catorce direcciones generales y una secretaría general para dar cumplimiento a la promesa de austeridad del nuevo presidente en su discurso de investidura, reclamadas desde entonces por tirios y troyanos. Bienvenido sea todo gesto de ahorro, aunque Griñán ya decía que al final de la legislatura se vería de manera diáfana. Es coherente que se recorte la estructura por arriba; también se podrían suprimir consejerías. Pero lo importante es que se estabilice la masa de funcionarios que ha ido engordando sin tasa desde el inicio del proceso autonómico, o incluso que adelgace. Un ejemplo fácil, sacado del Anuario Joly 2009, que se presentó el miércoles: las ocho diputaciones andaluzas, cuyas funciones se solapan con las que ya pueden ejercer las delegaciones provinciales de la Junta, han aumentado sus gastos de personal en un 172% en los últimos veinte años. En 2007 las diputaciones se gastaron en salarios casi 500 millones de euros y 200 en gastos generales, para invertir 278.

Ahora Griñán habla de descentralización. Pero hay que procurar a toda costa que esto no suponga dejar los servicios centrales como están y aumentar la dotación de personal de las delegaciones periféricas. Es más, después de la descentralización deberíamos tener una administración más pequeña. Eso es mucho más importante que suprimir ahora unas direcciones generales. No es un capricho: en este momento, en Andalucía, por cada nueve activos en el sector privado hay diez funcionarios, pensionistas o parados.

En estos detalles no entra la oposición, que sin embargo tiene montada una dura polémica sobre otra gestión del Gobierno andaluz. Tanto al PP como a IU les parece poco menos que un crimen que la deuda histórica se cobre en especies. Sorprende tanta dureza, por asunto tan opinable. Si se valoran los activos propiedad del Estado a precios de hoy, el trueque sería un magnífico negocio para la Junta. Pretender, sin más, que lo bueno es cobrar en billetes parece una táctica de hostigamiento.

Éste sería un buen tema de discusión parlamentaria. Pero en plena campaña localista para las elecciones europeas parece difícil que sus señorías tengan la suficiente serenidad para abordar ese debate. Izquierda Unida sostiene que la Administración siempre sale perdiendo cuando un privado compensa un pago con una obra. El PP consideraría “una humillación” no cobrar en metálico. Ambos ya calificaron en su día de ridícula la cantidad, pero ahora hablamos de otra cosa. Afortunadamente, hay tiempo. Faltan por cobrar 784,41 millones de euros de los 1.204,41 que se pactaron a mitad de marzo, cuando el presidente Chaves tenía ya un pie en el estribo para irse. La deuda hay que liquidarla antes del 20 de marzo de 2010. Más que discutir sobre el cómo habría que valorar qué le interesa a la región en este trance.

Meritocracia

Ignacio Martínez | 26 de abril de 2009 a las 8:37

 

El nuevo presidente de la Junta es partidario de la meritocracia. Bienvenido sea. No es fácil moverse en una región tan grande, con ocho provincias y espíritu tan tribal, para lograr equilibrios territoriales en los nombramientos. De hecho, este Ejecutivo mantiene las cuotas provinciales de los precedentes, con ligeras bajadas de Cádiz y Sevilla en favor de Córdoba. Pero son de agradecer las primeras palabras de Griñán a su Gobierno, instando a los consejeros a valorar para los nombramientos el mérito, la capacidad y la profesionalidad de las personas, aun si son independientes, funcionarios de carrera o eso perjudica a quienes militan en los partidos para colocarse en los mejores puestos de la administración.

Me permito añadir, de mi cosecha, que los gabinetes de los consejeros no son consulados de sus provincias en la capital autonómica. Es una tendencia en regresión, pero ha habido épocas en las que consejero, viceconsejero, directores generales, jefes de gabinete y de prensa tenían todos el mismo pasaporte provincial. No hay que flagelarse en exceso. También ocurría en los gabinetes de los comisarios europeos. Con los primeros comisarios españoles en los 80 y 90 había sólo españoles. Y lo mismo hacían británicos, franceses, italianos o alemanes. Ahora es una práctica en desuso. Es más eficiente la mezcla. Aquí también. Debería ser práctica obligatoria.

El mensaje del ahorro en los altos cargos debería también ampliarse a los cargos medios y bajos. Es urgente adelgazar la pesada administración autonómica, provincial y local. En los años de abundancia se ha disparado con pólvora de rey. Las altísimas plantillas de algunos ayuntamientos costeros no tenían otra lógica que sindicar intereses en torno al partido gobernante en esos municipios y garantizar la fidelidad del voto por la vía del empleo. Y en esta situación de crisis económica que vivimos, más que recortar las pensiones o los subsidios de desempleo, habría que poner en cuestión el tamaño y la eficiencia del medio millón de funcionarios que hay en Andalucía. A esa estructura obsoleta también hay que aplicarle la meritocracia.

Libelo contra el centralismo

Ignacio Martínez | 22 de abril de 2009 a las 11:40

Sobre Griñán les voy a dar una noticia: las primeras semanas de presidente no hará ningún acto público en Sevilla. Todos serán fuera de la capital. Quiere marcar tendencia. ¿Se acabó el centralismo? Ojalá. Habría que alegrarse también por Sevilla, porque la administración centralista que se ha formado en estos 27 años de autonomía no es culpa de la ciudad, sino de los gobernantes regionales. El presidente que va a ser elegido hoy en el Parlamento andaluz reconoció en su discurso de investidura que hay centralismo. Sevilla se ha convertido en la madre de todas las capitales y ahora Griñán pretende desalambrar. Propone un nuevo proyecto político para huir de la primacía de unos territorios sobre otros. Verde y con asas.

Ayer propuso una reforma de la Administración pública. Muy grande no será, porque nada dijo del irrelevante papel de las diputaciones, organismos creados al calor de la Constitución de Cádiz, abolidos por dos veces por Fernando VII e instaurados definitivamente en 1833, en el inicio de la Regencia de María Cristina con el apoyo de los liberales. Su función moderna ha sido solapada por la potentísima administración autonómica, construida desoyendo el artículo 4.4 del primer Estatuto andaluz, que preveía que la organización periférica de la Junta fueran las diputaciones. Artículo incumplido y eliminado en el Estatuto actual. A pesar de su inutilidad, las ocho diputaciones andaluzas costaron 1.668 millones de euros en 2007, de los que casi la tercera parte se dedicaron a pagar sueldos. Nuestras diputaciones son profundamente ineficientes: de cada 10 euros, consumen más de 7 en personal y gastos generales para invertir menos de 3. Habría que advertir al nuevo presidente de la Junta que una reforma de la administración que no digiera instituciones obsoletas es un brindis al sol.

Sea como fuere, la propuesta de un pacto local por parte de Griñán es una buena noticia. Reclamada desde hace tiempo por tirios y troyanos. Estarán muy contentos De la Torre, Teófila, Monteseirín, Torres Hurtado, Rosa Aguilar, Pilar Sánchez, Pedro Rodríguez y un largo etcétera. Las promesas de una nueva descentralización política y administrativa han sido largas y anchas: una ley de régimen local, transferencias y delegación de nuevas competencias a los ayuntamientos, participación en los ingresos de la autonomía… Y petición de consenso.

A poco que vaya en serio esta apuesta descentralizadora, la periferia andaluza está de enhorabuena. Con crisis o sin crisis, el principal problema de la autonomía andaluza es el tribalismo instalado en la epidermis de todos los territorios. Los andaluces presumimos a partes iguales de España y de nuestra patria chica, pero se nos olvidan con frecuencia la cohesión regional y nuestra condición de europeos. Marchamos mancos y cojos; así es difícil participar en carrera alguna.

Tinta de calamar

Ignacio Martínez | 8 de septiembre de 2008 a las 19:22

El Gobierno ha encontrado un buen remedio contra los efectos de la crisis sobre los ciudadanos. La tinta de calamar. Es muy completo; tiene energía, proteínas, hidratos de carbono, fibra, calcio y vitamina A. También sirve para distraer la atención y camuflar defectos propios o del paisaje. La crisis gana terreno: el PIB de la Eurozona ha bajado en el segundo trimestre. Zapatero tiene razón cuando dice que España es la que va mejor de los cinco grandes. En Alemania ha bajado el producto bruto nacional en medio punto, en Francia e Italia un 0,3 y el Reino Unido se ha quedado como estaba. El famélico +0,1 del PIB español resulta ser un récord de Europa.

Pero todos los días hay malas noticias en España. En agosto, la venta de coches ha caído un 41%. La producción industrial ha bajado 4,4 puntos en el último año. Y Andalucía es la región con peor evolución en este campo. A pesar de éstos y otros datos, la Administración española encabeza la competición de estados de ánimo. El presidente del Gobierno sostiene algo indiscutible, que el pesimismo no crea puestos de trabajo. A esto hay que añadir que España también ostenta el liderazgo continental en producción de tinta de calamar: por orden alfabético, los ministros van soltando ideas, ocurrencias y debates polémicos para evitar que la opinión pública piense en la crisis. Con lo que la tinta de calamar adquiere virtudes psicotrópicas.

Con la A, la ministra Aído propone revisar la ley del aborto, que no estaba en el programa electoral del PSOE. Con la B, Bernat Soria planea regular el suicidio asistido esta legislatura. Con la C, Corbacho comunica que se han terminado los contratos en origen para los inmigrantes. Propongo que se sigan deletreando propuestas, que además de distraer, modernicen nuestra economía. Con la D, la desaparición de las Diputaciones y el adelgazamiento de la burocracia administrativa. Alguien nos debería explicar por qué en Cataluña hay 38 funcionarios por cada mil habitantes, el Andalucía 60 y en Extremadura 85. Con la E, la ministra Elena Espinosa podría proponer condicionar el sistema de ayudas agrícolas a la industrialización y comercialización. ¿Cuánto dinero pierde Andalucía por vender el 80% de su aceite de oliva a granel, para que los italianos lo envasen con el letrero Made in Italy?

Con la F, la vicepresidenta Fernández de la Vega explicaría por qué España es el segundo país de Europa que más energía gasta para producir una unidad de PIB. Con la G, la ministra Garmendia dedicaría ayudas a las empresas más competitivas, para que mejoren su innovación, creen más empleo y aumenten su mercado internacional, en vez de enterrar dinero en compañías sin futuro. Y así sucesivamente. Sin trampas. Sin tinta de cefalópodo, que también se utiliza para tatuajes temporales: pero ese camuflaje, como el de los calamares, es efímero.