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La TDT de pago, un nuevo disgusto de Prisa con Zapatero

Ignacio Martínez | 14 de agosto de 2009 a las 21:26

La TDT de pago aprobada ayer por el Gobierno ha indignado al Grupo Prisa, editor de El País y la Cadena Ser. En su editorial de hoy, el diario califica la decisión de escandalosa, abusiva y clientelar. Dice que el único objetivo de este decreto aprobado por el Gobierno en pleno mes de agosto, en un Consejo dedicado a la crisis, es satisfacer los intereses de un grupo de amigos. Apunta, sin nombrarlos, a Mediapro, la Sexta y Público. La tesis de Prisa es que Zapatero tiene su propio grupo de prensa, a quien le dio una licencia de televisión y ahora la posibilidad de dar salida a sus muchos contratos de retransmisiones deportivas en canales digitales de pago. Esto perjudica gravemente los intereses de Sogecable, el canal de pago de Prisa, porque pierde la exclusiva en la materia. Prisa acumula una deuda de 5.000 millones de euros y tendría de deshacerse de Sogecable o rentabilizarlo con urgencia.

 

En fin, simplificando, Aznar se hizo con su propio entorno mediático con Antena 3 y Onda Cero. Y González lo mismo con los medios de Prisa. No hay presidente que no tenga la misma tentación. En este caso, hay beneficiarios colaterales. En El Mundo están encantados y califican la medida de oportuna y garante de la pluralidad y la competencia: su Veo7 pondrá también un canal de pago. La vicepresidenta De la Vega ha sacado este decreto adelante con la complicidad del Ministerio de Industria. Una buena parte del sector la aplaude. Pero en Prisa están que muerden.

País Vasco: Si cambia el capitán (del barco pirata) debe cambiar el loro

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2009 a las 14:46

Me ha encantado el artículo de hoy de Patxo Unzueta en El País. Sostiene la teoría, atribuida a Mario Onaindía, de que si cambia el capitán, debe cambiar el loro que le susurra al oído. Es decir, que si cambia el lehendakari, debe cambiar el guionista de sus discursos, su consejero, su asesor. Es el caso, sin duda con Patxi López y su brillante y vibrante discurso del otro día, considerado cínicamente por el PNV como “demasiado épico”. Unzueta añade que sus asesores mejoraron a Ardanza y los suyos empeoraron a Ibarretxe. En fin, es un análisis de la situación en el País Vasco que vale la pena leer. Se llama Tener o no tener y esta es su transcripción íntegra:

 

Casi tan importante como tener un buen lehendakari es que el lehendakari tenga un buen guionista. Mejor dicho: un buen lehendakari es aquel que sabe elegir bien a su guionista. Mario Onaindía, de cuyo fallecimiento se cumplen seis años este verano, lo decía de otra manera: de poco vale cambiar de capitán (del barco pirata) si no se cambia de loro: el que lleva colgado del hombro y le va susurrando lo que tiene que hacer y decir. Visto desde el otro lado significa que para que el cambio de capitán, o de lehendakari, se note, lo primero es cambiar de loro, guionista, asesor.

Así como sus asesores mejoraron a Ardanza, los suyos empeoraron a Ibarretxe: a falta de un buen guionista, sus comparecencias tras los atentados de ETA fueron casi siempre poco convincentes. Pero no por la mayor o menor contundencia en las palabras, sino por su manifiesta dificultad para condenar sin reclamar al mismo tiempo algo de su interés. “¡Cuánto daño hace ETA a las posiciones legítimas de una parte muy importante de la sociedad vasca que queremos profundizar (…) en nuestra identidad como pueblo!”, dijo en su comparecencia tras el anterior asesinato de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el guardia civil Juan Manuel Piñuel, en mayo de 2008. Como conclusión pidió acuerdos para acabar con la violencia, lograr la paz y “poder decidir nuestro futuro”. Esto último, el derecho a decidir, autorización para su famosa consulta, era lo que iba a solicitar seis días después a Zapatero en La Moncloa.

Patxi López se la jugó en los primeros momentos tras el asesinato de Eduardo Puelles. Alguien, tal vez él mismo, o una persona elegida por él para ocasiones como ésta, escribió en un papel que el asesinado era “uno de los nuestros”, y todas las ulteriores iniciativas -de la declaración del Parlamento y la convocatoria de la manifestación al discurso desde las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao- colgaron de esas cuatro palabras de reconocimiento nunca antes salidas de la boca de un lehendakari. Un discurso nada sectario y que tuvo un aire de sinceridad que emocionó a muchas personas; y que ha sido considerado por muchísimas más una prueba de que las cosas están cambiando de verdad.

Una consecuencia de lo ocurrido desde el viernes es que el debate sobre si fue acertada o no la decisión de Patxi López de gobernar mediante un pacto de legislatura con el PP se plantea ahora de manera diferente. Una encuesta del CIS recientemente publicada (aunque realizada hace dos meses) concluía que la mayoría deseaba en esas fechas un Gobierno PNV-PSE. Dicen los críticos de López que con la mitad de la población (45,5%) que se declara nacionalista y otra mitad (45,6%) que dice no serlo, la única posibilidad de recoger la pluralidad identitaria sería un Gobierno transversal PNV-PSE.

Sin embargo, pocos dudan de que si ésa hubiera sido la fórmula adoptada no habría habido el cambio de actitud ante ETA y sus víctimas visible estos días. Y ese cambio era una necesidad, incluso para que el PNV salga del laberinto en que le ha metido Ibarretxe. La pluralidad no necesariamente debe traducirse siempre en transversalidad, sino también en alternancia: que unas veces gobiernen unos, otras los otros y a veces ambos en coalición. Pero no hay democracia sin posibilidad real de alternancia, y si aparece una ocasión de alcanzarla, lo prudente es no dejarla pasar. Además, lo que se ha visto es que, sobre el problema que agobia desde hace décadas a los vascos, hay más posibilidad de entendimiento entre el PSE y el PP vasco que entre cualquiera de ellos y el PNV.

 

 

Retrato de Berlusconi

Ignacio Martínez | 6 de junio de 2009 a las 10:59

Las fotos que ayer publicó El País de las fiestas en la casa particular de Berlusconi en Cerdeña, en una finca de 60 hectáreas, serían banales o una intromisión en la vida privada del magnate, si no fuese porque se trata de un primer ministro en ejercicio, que utiliza el avión oficial para transportar a sus invitados, ya sean amigos de su edad, jovencitas o saltimbanquis. Y a las fuerzas de seguridad para protegerlo. El PP, que tanto ruido ha hecho en España por el uso de un avión oficial por parte del presidente del Gobierno para ir a los mítines de campaña, no ha dicho ni ‘mu’ sobre este exceso de su socio en el PPE. Las actitudes privadas de los invitados de Berlusconi, las jovenes desnudas, el ex ministro conservador checo Topolanek con el ‘pene extraído’, no se compadecen con las posiciones conservadoras en materia de costumbres que se gasta el presidente del Consejo de Ministros italiano. La vida es así de contradictoria.

Elvira Lindo sobre Canal Sur

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2009 a las 16:46

 Esto es de Eliva Lindo en El País de hoy. No tengo nada que añadir o eliminar. Es tal lo cuenta ella. Una pena. El nuevo presidente debe aprender que la tele que se ha hecho desde el 89 hasta ahora ya no vale.

¿Andalucía?

Domingo por la noche en Cádiz. Domingo lluvioso, antiguo, de los de quedarse en casa viendo la tele. En la pantalla, una mujer humilde a la que un programa rinde homenaje. La mujer, perteneciente a esa generación que se quitó la comida de la boca para dársela a sus hijos, va a recibir un regalo sorpresa de la tele. El sueño de su vida: un traje de faralaes para ir a la Feria. Todo esto sucede en un clima de sensiblería insoportable. La locutora, que no quiere quedarse atrás en este maratón de andalucismo, aporta a la escena un acento exagerado, estúpidamente paternalista, como si el pueblo invitado al programa fuera un bebé con el que un presentador hubiera de rebajar el nivel. ¿Es esto Andalucía? Eso cree Canal Sur, cadena pública que suele apelar con alarmante frecuencia a una tradición cargada de tópicos, alegrías baratas y, muy a menudo, chabacanería.

La mujer llora al ver el traje y un grupo musical rubrica el acto de entrega con unas sevillanas que exaltan la importancia que para los hijos tienen las madres. A mí me duele la utilización impúdica de esas lágrimas. ¿Es ésta la manera en la que una televisión pública habla del pueblo que paga su factura? Nada menos que el 24% de la comunidad andaluza se encuentra en el paro o al filo de estarlo. Con lo cual, este populacherismo sin interrupción, esta deformación constante de la realidad, que en periodos de bonanza resulta empachoso, en épocas de crisis es una burla, una burla. Sé de muchos andaluces que sienten vergüenza viendo esta caricatura televisiva de su tierra; también hay otros, es cierto, que se han educado bajo el dominio del pintoresquismo autocomplaciente e ignoran que hubo un tiempo en que sus artistas, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Falla, Machado, tantos otros, lucharon activamente por la dignificación de la cultura popular.

Afrancesados

Ignacio Martínez | 27 de abril de 2009 a las 8:04

 

España se va a afrancesar hoy y mañana, durante la visita a Madrid del presidente de la República y su esposa, Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Los parapazzi y el papel couché los esperan con ansiedad. Las revistas del corazón andan regular de ingresos y Carla Bruni es un regalo para el negocio; cantante, modelo, novia en su agitada juventud de Eric Clapton y Mick Jagger… Su perfil es difícil de mejorar. Pero además toda la prensa política nacional especula con los encuentros de la primera dama francesa, de 41 años, con la princesa Letizia, de 36. Prepárense, vamos a tener Carla Bruni hoy hasta en la sopa: fotos con los Reyes, con los Príncipes de Asturias, con el presidente Zapatero y Sonsoles Espinosa. Por cierto que Carla y Sonsoles tienen un almuerzo a solas previsto para mañana. Y más fotos.

La Bruni, que es una muchacha monísima, aportará un poco de circo en sus correrías diplomáticas y culturales por Madrid. Su distinguido esposo, por el contrario, se tendrá que ganar el pan con algo más que glamour. Mañana hace un discurso ante el Congreso y el Senado, reunidos en sesión conjunta extraordinaria, y celebra una cumbre con el Gobierno español. Participarán en la cita bilateral los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Fomento e Innovación. ETA y la conexión de los ferrocarriles de alta velocidad entre los dos países son algunos de los temas cruciales del encuentro.

Ayer, Juan Luis Cebrián relataba en El País un encuentro con Sarkozy en El Elíseo. El mandatario francés explicaba su admiración por España, su entusiasmo por Sevilla; y su afición por la “elegante y noble” cultura popular española, en la que incluye las corridas de toros. Se confesaba amigo del Rey, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Muchos amigos me parecen y algo heterogéneos. Este Sarkozy me parece un poco bienqueda. En otros campos es un poco más crítico. Por ejemplo, en su opinión, Francia supo liberarse de la tutela de la Iglesia Católica, algo que no ha sucedido en España en el plano social, y defendía la laicidad del Estado. También abogaba por valores como el trabajo, el mérito, la recompensa y la promoción social, que me suenan de haberlos oído estos días en la investidura del nuevo presidente andaluz.

Sobre los asuntos de la cumbre bilateral, hay que destacar que Andalucía tiene una buena conexión central para enlazar por AVE con Dax, una vez que se termine la y griega vasca. Desde allí está previsto un tren de alta velocidad que enlace con Burdeos y París. Es decir, con el TGV atlántico de Francia. Pero al mismo tiempo las autoridades regionales deberían estar presionando al Estado para que también se haga la conexión mediterránea. Poder llegar desde Algeciras, Málaga y Almería hasta Portbou, por toda la costa levantina española, y conectar con Montpellier, Lyon, París y el resto de Europa, sería extraordinario para el desarrollo comercial de Andalucía. Estaríamos más afrancesados y seríamos menos periféricos.

Ha muerto un periodista con las botas puestas

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2009 a las 11:03

 

Julio Alonso ha fallecido esta madrugada en Madrid, a los 69 años. Muy joven. Julio era el veterano con el espíritu más joven, inquieto e innovador que he conocido en toda mi carrera. Todavía en los últimos cinco años venía a Sevilla todas las semanas para ejercer su magisterio como asesor del Grupo Joly, editor de este diario digital. Aquí ha dado consejos permanentes sobre diseño, organización y estilo, y ha defendido sus ideas con el mismo énfasis y elegancia con los que ha convivido con la quimioterapia. Su última pasión ha sido internet; su blog personal Visión (http://blogs.grupojoly.com/vision/) es una guía excelente para seguir los cambios en el mercado, la audiencia y la tecnología de los medios de comunicación en el mundo. Las últimas entradas nos cuentan cómo la prensa escrita todavía tiene tirón, nos detallan las herramientas y habilidades para un periodismo sin papel, explican el modelo de integración redaccional del británico The Guardian o cómo la cadena norteamericana Gannett ha concentrado los websites de sus 86 periódicos, en un proyecto liderado por USA Today.

Nacido en Granada en 1940, Julio se inició en el periodismo en el Madrid de los años 60, en la sección de Internacional de El Alcázar, cuando el diario pertenecía a Prensa y Ediciones SA, antes de que el Ministerio de Información y Turismo lo entregara a los sectores más reaccionarios del régimen. También trabajó en Nuevo Diario, Europa Press, Pueblo, Nivel, TVE y Abc, en la mayoría de ellos como redactor de Internacional. Su gran hito profesional fue la aparición del diario El País. En su equipo fundacional fue el primer jefe de diseño. De hecho, fue junto a Reinhard Gade, un alemán formado en la escuela de la Bauhaus, el autor del primer diseño de El País. En aquel periódico fue sucesivamente redactor jefe del suplemento dominical y luego de Cierre, editor del Libro de estilo, subdirector de Formación e Investigación y, por último, profesor y director adjunto de su Escuela de Periodismo. Si se piensa bien, da vértigo su aportación. Julio fue responsable de tres cosas en las que El País ha sido un referente en el periodismo nacional en el último medio siglo: su diseño, su primer libro de estilo y su escuela de periodismo.

Abandonó El País en 1990, con su amigo Javier Baviano y un grupo de los fundadores, para la aventura del Grupo Correo en el YA. Una operación fracasada desde el inicio y un lance de su carrera que Julio no solía anotar en su biografía. Después dirigió o formó parte del equipo directivo de una agencia de infografía, dos diarios, una revista para emprendedores, un portal de internet para ejecutivos y empresarios, y un semanario político. Su actividad arrolladora le ha llevado a trabajar como consultor periodístico en diversos diarios de Latinoamérica y Europa. En la actualidad, además de asesor editorial del Grupo Joly, era director adjunto de Cuadernos de Periodistas, revista de reflexión profesional que publican la Asociación de la Prensa de Madrid y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, y miembro del directorio de Innovation International Media Consulting Group.

Julio ha sido un maestro, porque le gustaba enseñar y por el mérito relevante que se le reconocíamos en nuestro oficio. En particular, porque con el paso de los años no perdió su espíritu perfeccionista y moderno, tanto en la presentación de los formatos, como en los contenidos: cómo ordenar y exponer las ideas, documentar los hechos, identificar las fuentes… Aseguraba desde hace tiempo que los medios de comunicación iban a cambiar por completo, no sólo por el empuje de internet. Nos quedan en la memoria algunas de sus lecciones: Las noticias son el elemento principal de la radio, la televisión e internet; los periódicos tienen que centrarse en el análisis y el reportaje. Los periódicos del fin de semana van a ganar cada vez más protagonismo. La audiencia de los websites crece de manera exponencial, en especial aquellas web que son participativas y los usuarios las contemplan con el prisma de la utilidad; de ahí que los servicios y el ocio primen sobre las noticias.

Dwight Morrow decía que el mundo está dividido en dos: aquellos que quieren ser alguien y los que quieren realizar algo. Julio Alonso era un paradigma de lo segundo. Realizó las más variadas tareas de este oficio, lo hizo con perfección y elegancia, y nunca se dio importancia. Y hasta el último día estuvo haciendo planes. Hace unos días, en su habitación de la Fundación Jiménez Díaz, le decía a su amigo Fernando González Urbaneja que cuando se repusiera terminaría la próxima edición de Cuadernos. Julio ha muerto con las botas puestas. Sólo me queda añadir que su muerte nos ha dejado desolados a sus amigos. En todas las redacciones en las que trabajó dejó su impronta de tipo educado, atento, con sentido común. Su pérdida nos causa una infinita tristeza.

 

 

Dos visiones del conflicto de Oriente Medio

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2009 a las 19:03

Ha publicado La Vanguardia una entrevista muy interesante con George Corm, historiador y ex ministro de Finanzas de Líbano. Sostiene Corm que Israel ha secuestrado a los judíos, que los que no son sionistas son perseguidos en su propio país. Que Hamas no es un grupo terrorista, sino un movimiento de resistencia que ganó las elecciones con un 60% de los votos. Que el islamismo radical es el del Bin Laden, Pakistán y Arabia Saudí. Y que la salida para Israel es el modelo de Sudáfrica. Una solución similar a la que terminó con el apartheid y los bantustanes. Integrar a la población palestina en un único Estado y darle derecho de voto. “Un Estado palestino en Gaza y Cisjordania es inviable. Sólo hace falta mirar el mapa”. Vale la pena leerla.

Y ha publicado El País una Tribuna del escritor mexicano Enrique Krauze, director de la revista Letras Libres,sobre el antisemitismo de los españoles. Empieza así:

Hace cinco siglos que los judíos fueron expulsados de España, pero a veces pareciera que todavía ronda en España el fantasma del judío, no en las calles de Gerona o las sinagogas de Toledo, sino en el alma de algunos españoles en quienes persiste -soterrado, inconfesable- el viejísimo prejuicio antisemita.