Archivos para el tag ‘elecciones’

Por Gaby, Fofó y Miliki

Ignacio Martínez | 30 de julio de 2011 a las 11:05

En vísperas electorales, el viernes de la semana pasada, el PSOE de Málaga convocó un comité provincial, para analizar la paliza que el PP le había dado en las elecciones municipales celebradas dos meses antes. La presidenta regional, militante malagueña, abrió la sesión con unas palabras para terminar entonando una canción. No. No fue la Internacional, ni el himno de Andalucía. Ni por Pottier, ni por Blas Infante. Se arrancó por Gaby, Fofo y Miliki. El 22 de julio era la onomástica de Magdalena Álvarez, presidenta del PSOE de Málaga, y a Rosa Torres no se le ocurrió otra cosa que cantarle, en el arranque del comité provincial, feliz, feliz en tu día. Unos días antes Griñán había dicho que había que quitarse el luto por la derrota del 22 de mayo. Quizá fuese una manera de interpretarlo al pie de la letra. Afortunadamente sólo unos pocos asistentes secundaron la canción de los payasos de la tele.

La anécdota recuerda las palabras de la ex consejera Evangelina Naranjo en el mismo comité director en el que Griñán dijo lo del luto: afirmó que la Ejecutiva regional dirige el partido como si fuera una organización juvenil. No sé si Evangelina fue una buena consejera. Pero desde luego es una magnífica ex. Cuando la despidieron del cargo se buscó un trabajo particular y dimitió como diputada. Con las manos libres se presentó en ese comité para decir lo que muchos piensan, pero nadie se atreve. Lamentó que se tardase 57 días en convocar al máximo órgano entre congresos. Sostuvo que todos eran culpables de la derrota, todos los que habían apoyado a la ejecutiva: los convencidos, los no convencidos y los que ya no podían volverse atrás. E ironizó sobre la transparencia y el espíritu democrático con el que se iba a elegir a los delegados de Andalucía para la conferencia política, designados por la dirección en lista única.

Ha terminado el periodo de sesiones sin una proposición formal para cambiar la ley electoral regional. Es sensato que el PSOE se dé una pausa antes de seguir adelante con el proyecto de dejar a los alcaldes fuera del Parlamento andaluz; una maniobra para frenar el auge del PP, al que las encuestas dan mayoría absoluta. Los socialistas son incoherentes. Un partido nacional no puede tener un criterio distinto en cada territorio. Alcaldes socialistas se sientan en una decena de parlamentos regionales. Y hay concejales socialistas en casi todas las cámaras autonómicas. Se puede ser alcalde y tener escaño en el Congreso o el Senado, ¿por qué no en el Parlamento andaluz? Otra incoherencia afecta al presidente Griñán, que prometió que cualquier modificación de la ley electoral se haría por consenso. Para tener diputados de primer nivel y líderes sociales que representen al territorio, los alcaldes pueden ser útiles. Dejarlos fuera no es necesariamente una buena idea. La convocatoria de las elecciones generales permite pocas bromas. No está el patio para payasadas.

Elecciones europeas: por qué los europeos no han ido a votar.

Ignacio Martínez | 7 de junio de 2009 a las 19:45

Ignacio Sotelo hace hoy en El País una reflexión sobre las razones de la alta abstención prevista en estas elecciones europeas. Anstención que a esta hora se confirma: alrededor del 60% del censo no ha acudido a las urnas. No evita ni siquiera el tema turco y sostiene una tesis que comparto, dar entrada a Turquía supone abandonar la idea de una unión política. Al menos ahora. Este es su artículo:

 

De las incógnitas que se despejarán el domingo, la que importa a la clase política, no es tanto qué grupo será el mayoritario en el nuevo Parlamento -se da por descontado que será el Popular otra vez-, sino únicamente la participación. Y como nadie duda que estará varios puntos por debajo del 50%, la cuestión abierta es saber cuánto por debajo de esta cifra. El meollo de la crisis europea se evidencia en el hecho de que no cuente tanto quién gane las elecciones, como cuántos vayan a votar. Más que para decidir el ulterior desarrollo de la Unión, las elecciones sirven para legitimar democráticamente un proceso que no lo es, y que en las actuales circunstancias probablemente tampoco pueda serlo.

Si los grandes partidos contendientes hubieran querido plantear algunos de los graves problemas que afectan hoy a la Unión, parece obvio que deberían haber empezado por preguntarse por las causas de tamaña deserción de las urnas, y no reducirse a contrarrestarla con apelaciones a votar, bien subrayando lo evidente, que los europeos no tenemos futuro fuera de la Unión, bien otorgando a estas elecciones una dimensión nacional que evidentemente no tienen y que en ningún caso deberían tener. Irritados con el premier laborista, los británicos votarán a los conservadores, es decir, apoyarán a los euroescépticos, cuando la crisis debería haberlos convencido de la necesidad de una mayor cohesión europea. Si su lista resultase la más votada, el PP lo interpreta como una señal de que se aproxima el final del Gobierno socialista, o, lo que aún es una mayor aberración, que en las causas seguidas por corrupción el electorado le libra de cualquier responsabilidad política.

Lo paradójico es que la cuestión clave en estos momentos -por qué el electorado es tan renuente a votar en las elecciones europeas, a pesar de que este medio siglo comunitario constituya la historia de un gran éxito- sea justamente la que menos se ha mencionado en la campaña. Incluso en España, donde el salto gigantesco que ha dado desde el ingreso en la Unión maravilla a propios y extraños, ha decrecido el antiguo fervor europeísta y el índice de participación apenas estará por encima de la media europea.

Son muchos y de diversa índole los factores que han apartado a la población de la construcción europea, pero el decisivo se encuentra ya en los tratados de Roma, que convierten la política económica en comunitaria -crear un mercado común, luego uno único, que culmine en una misma moneda- mientras que la política social, la gran innovación de finales de la II Guerra Mundial, es competencia exclusiva de los Estados miembros. Pese a los muchos intentos de llevar a cabo una política social comunitaria, desde la primera ampliación Reino Unido ha dinamitado todos estos esfuerzos. La política económica comunitaria de los últimos 30 años se ha caracterizado por un liberalismo, a menudo incluso ultra, que ha ido achicando el espacio para la política social de los Estados. Llama la atención que en un momento en que la crisis ha derribado la anterior fascinación neoliberal, sin embargo, la clase política europea no haya criticado el liberalismo a ultranza de las instituciones comunitarias, que ha quedado otra vez de manifiesto en que no se haya logrado poner en pie una política común ante la crisis.

Si de las básicas pasamos a las cuestiones de actualidad no se comprende que en la campaña apenas se haya mencionado la elección en otoño del próximo presidente de la Comisión. Cierto que depende de los Gobiernos, reunidos en el Consejo Europeo, pero hubiéramos esperado que los partidos nos hubiesen comunicado al menos qué política quieren llevar a cabo para que una de las competencias fundamentales de todo parlamento un día recaiga también en el europeo. Los socialistas españoles, o los laboristas británicos, tendrían además que haber explicado las razones de peso por las que están dispuestos a reelegir al actual presidente, surgido del grupo popular, sin siquiera haber hecho una mínima valoración de la política que ha llevado a cabo, rompiendo incluso con el grupo al que pertenecen. Y lo menos que cabía esperar de los socialistas españoles es que hubieran aclarado las razones para apoyar con el mayor ímpetu la pronta entrada de Turquía en la Unión, cuando supone enterrar el sueño, ya moribundo, de una Unión política, que España, empero, no ha dejado de proclamar.

Un campaña electoral sucia

Ignacio Martínez | 23 de mayo de 2009 a las 9:40

Un investigador sueco de ciencias políticas, citado por los candidatos de la izquierda radical francesa, ha establecido que en nueve de cada diez casos la UMP y el PS, los dos grandes partidos de Francia, votan lo mismo en el Parlamento Europeo. Como en España, en la campaña para las elecciones del 7 de junio también en Francia hay un debate puramente nacional y los ataques en los dos grandes son furibundos. Pero después, ya ven, llegan a Bruselas y Estrasburgo y votan lo mismo. Es lo que les pasa a nuestros PSOE y PP: aquí se dan mucha leña y allí pactan en el seno de los grupos socialista y democristiano. Lo que no está mal: Europa se ha construido a base de consensos, como debe ser. Lo que está mal es esta campaña tan sucia.

Zapatero usa un comodín contra Aguirre

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2009 a las 9:39

Zapatero saca otro as de la manga: Caja Madrid. Y conste que me alegro. Hasta ahora el asalto de Esperanza Aguirre a la cuarta entidad financiera de España, había sido contemplado por el PSOE de cerca y con una cierta complicidad. Llegaron a expedientar a un dirigente socialista que votó con Gallardón. Aguirre quería el poder en esta caja para consolidar su alternativa a Rajoy en el PP y su futura candidatura a la presidencia del Gobierno. Una eventual candidata que gustaba más en el Gobierno como adversaria que Gallardón, que es visto como el equipo ese de la Champions que nadie quiere que le toque hasta la final; o sea, el aspirante más fuerte. Total, que Aguirre ha promovido una reforma de los estatutos de Caja Madrid que sencillamente le da a ella más poder. Y mucho menos a Gallardón; el Ayuntamiento de Madrid pasaba de 70 a 24 representantes en la asamblea de la caja, mientras que un ayuntamiento aguirrista como el de Majadahonda subía de 1 a 14. Y además la lideresa ha dicho que la asamblea legisla y los demás a obedecer, una frase escasamente liberal y profundamente autoritaria.

No es que eso le haya tocado las narices a Zapatero. Sino que llegado este momento preelectoral, los socialistas están poniendo encima de la mesa toda una batería de temas que movilicen a su electorado. Por eso han sacado a la palestra a la joven ministra Aido con su reforma de la ley del aborto; por eso Chacón ha anunciado la salida de Kosovo, con tanto entusiasmo que se olvidó de los efectos colaterales; por eso el Gobierno ha decidido recurrir ante el Constitucional la reforma de los estatutos de Caja Madrid. Una caja con 260 millones de volumen de negocio y siete millones de clientes. Ahora se suspenderá la aplicación de la norma aguirrista durante cinco meses. Las elecciones para elegir los 320 miembros de la nueva asamblea general se tendrán que hacer con los estatutos antiguos. 

Dicen en el Gobierno que recurren los estatutos porque violan la proporcionalidad. Pero, sin duda, porque a dos meses de unas elecciones generales, las europeas del 7 de junio, ZP y sus gabinetes de análisis de estrategia van a colocar cada semana un asunto en la palestra que nos distraiga de la crisis y polarice a los suyos. Este es el comodín de esta semana.

Sistema electoral injusto

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2008 a las 1:06

El País ha hecho un reparto de los 350 escaños del Congreso proporcional a los votos del 9 de marzo. El resultado es ilustrativo: Izquierda Unida pasaría de 2 a 14 escaños y el partido de Savater y Rosa Díez (UPyD) sacaría 4 escaños en lugar de 1.

“El pueblo soberano ha hablado”, dicen los que han ganado. Y es verdad que el pueblo ha hablado, pero hay muy diversas maneras de escucharlo: por un sistema mayoritario injusto o por un sistema proporcional.

Resulta que a IU le sale el diputado a casi 500.000 votos y al PNV a 50.000. Esto no parece que sea “un hombre (o una mujer), un voto”.

A UPyD le ha salido el diputado a más de 300.000 votos y a PSOE o PP por 65.000. Feo.

En la proporcional de El País:

  • el PSOE pierde 9 escaños sobre los que ha sacado realmente con el sistema vigente y se queda en 160;
  • el PP pierde seis y logra 147;
  • IU sube a 14, CiU se queda con 11;
  • el PNV, 4 (bajaría 2);
  • ERC, 4 (sube 1);
  • UPyD, 4;
  • BNG, 3 (uno más), y
  • CC, dos (los mismos).

Con esta manera de escuchar lo que el pueblo ha hablado habría 18 diputados de dos partidos nacionales (IU y UPD) para garantizar la gobernabilidad del país sin necesidad de que los nacionalistas chantajeen al Gobierno.

Urge cambiar el sistema electoral. Se podría crear un colegio nacional para los restos de votos e incluso se podría ir a un modelo como el británico, en el que el diputado tiene que trabajar en su distrito y si es válido no lo puede quitar el aparato de su partido.

¿Qué fórmulas se les ocurren a ustedes? ¿Les gusta el sistema vigente?

Elecciones generales

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2007 a las 3:13

Es la historia de una muerte anunciada: el 9 de marzo habrá elecciones generales, con lo que cualquier otra convocatoria a las urnas quedará solapada. Dicen que también habrá andaluzas. No me lo creo. No hay andaluzas desde que Chaves ganó, por primera vez en 1990. Si acaso sí que las hubo en 1994, con motivo de unas europeas, en las que se votó también al Parlamento de Andalucía y los socialistas estuvieron en un tris de perder (45 PSOE, 41 PP, 20 IU, 3 PA). Esos riesgos se han evitado en 1996, 2000, 2004 y 2008, escondiendo las elecciones andaluzas debajo de las generales. La pareja Zapatero Chaves repite la jugada de 2004. Ellos ganan votos en las generales y participación en las autonómicas. Y los demás nos quedamos sin debate andaluz y sin saber a cuánta gente, de verdad, le interesa tanto la autonomía como para ir a votar en unos comicios regionales puros y duros. ¿Llegaría al 40 por ciento la participación? Pues a pesar de todo, deberían ser en solitario, como en el País Vasco, en Cataluña o en Galicia, las otras comunidades del 151. ¿Hace bien Chaves? Claro, que la unión hace la fuerza: en Cataluña les puede ir de cine…