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El recibo de la luz, un cuento chino

Ignacio Martínez | 1 de abril de 2012 a las 10:46

Hoy sube la luz; así sin más. Hay empresas con un coste energético superior a la nómina. Y tenemos un sistema de tarifa opaco, complejo, desfasado. Pero este Gobierno prefiere abordar la reforma laboral antes que meterle mano a una regulación que hizo el Gobierno Aznar en 1997, cuando liberalizó el mercado de la energía. Regulación que condiciona gravemente la competitividad de la economía nacional. Esto se llama reformismo selectivo. Es difícil moverse donde mandan los lobbies.

Ya habrán oído que el coste de la producción es muy superior a lo que se paga en el recibo de electricidad. Pero no es cierto. En absoluto: el déficit de tarifa es un hallazgo lingüístico muy rentable. Cuando el Gobierno de Aznar liberalizó el mercado de la energía en 1997 estableció un baremo teórico del coste de la electricidad que no se correspondía con la realidad. Además el erario público liquidó 8.660 millones de euros a las centrales existentes como compensación por los costes de transición al régimen de competencia. La mitad fue a las centrales nucleares.

Este sector estratégico tiene mucho futuro. En la sexta parte del mundo rica no tiene mucho margen de crecimiento, pero en las cinco sextas partes restantes va a subir enormemente la demanda en el próximo medio siglo. Es además un sector en el que los saltos tecnológicos han sido espectaculares. En el siglo XIX la estrella era un combustible sólido, el carbón. En el XX fueron los líquidos, hidrocarburos. Y en el XXI prima el gas y las renovables.

Y ahora nos dicen que hay que subir el recibo de la luz por el déficit tarifario. No importa que el megavatio hora tenga un coste real de 10 euros en una central hidroeléctrica o de 20 euros en una nuclear y lo vendan a 60, 70 u 80 euros. No importa que todos los suministradores que entran en un pool tengan costes de producción diferentes pero cobren lo mismo por su electricidad. No importa que las compañías estén contabilizando al año unos 3.500 millones más de la cuenta. Hay un déficit de tarifa teórico por el que hoy hay que subir el recibo de la luz. No se revisan los conceptos del recibo, los peajes, las primas, los pool, el mix energético. Continúa la socialización de las pérdidas y la privatización de los beneficios.

He aquí una reforma urgente para un Gobierno valiente.

La energía de Barrio Sésamo

Ignacio Martínez | 16 de octubre de 2009 a las 6:53

La política tiene la dificultad de resolver situaciones complejas y comunicar mensajes simples. Lo que produce un efecto perverso: la necesaria sencillez del mensaje acaba arrastrando al proceso de decisión. Le pasa al presidente del Gobierno con tanta frecuencia que inspiró al filósofo Gustavo Bueno un cruel ensayo titulado Zapatero y el pensamiento de Alicia. Un presidente en el país de las maravillas. La tesis era que el jefe del Gobierno actúa con una sonrisa permanente, una actitud optimista angelical y un concepto del mundo cercano a la ensoñación infantil. Un buen ejemplo es la lamentable ausencia de una política energética en España. El Gobierno ha cambiado ¡tres veces! su estrategia de primas para la energía termosolar en los cinco últimos meses, en dos ocasiones en una semana: los diputados socialistas rechazaron ayer en el Congreso una enmienda aprobada por los senadores socialistas hace nueve días.

En España ha empezado una guerra energética y el Gobierno no se entera. En julio decidió que la central nuclear de Garoña cierre dentro de cuatro años, en vez de 10 como había recomendado el Consejo de Seguridad Nuclear. Y cuando se le pregunta a Zapatero por el futuro nuclear, responde que él lo que quiere es mientras más renovables mejor. Argumento que nos lleva de Lewis Carrol a Barrio Sésamo: las-renovables-son-buenas. Eso nadie lo discute, pero España prevé que en 2020 las renovables suministren una quinta parte de la energía básica que necesite el país, y la pregunta es sencilla: ¿cómo será el 80% restante? El presidente no lo dice, probablemente porque no lo sabe.

Aquí entran en colisión los intereses, la contaminación, el coste y el suministro del gas, el carbón, las nucleares, las petroleras, las solares, las eólicas, etcétera, y nadie sabe cuál es el mix energético final, ni la factura resultante para el consumidor. Los lobbies presionan y el déficit tarifario aumenta. España tiene una tasa de autoabastecimiento inferior al 20% de su consumo, en Europa es el 50% y en Andalucía el 6%. Las renovables representan una de las soluciones principales, pero no la única: están limitadas por su capacidad y por su carácter desobediente: el sol, el viento o la lluvia no se pueden programar.

También las condiciona su coste. En 2007 el Gobierno hizo un decreto para primar 500 megavatios de plantas termosolares con 271 euros por MW. La redacción estaba tan mal hecha, que al cabo de dos años la demanda es de 4.300 MW. Un decreto publicado en mayo y las decisiones contradictorias del Senado y el Congreso en los últimos días son el resultado de la alarma del Ministerio de Industria, presa del pánico porque se dispara la tarifa. Hay que exigirle al presidente que vaya más allá del simplismo nuclear-malo, renovable-bueno. La vida real es mucho más compleja que Barrio Sésamo. Desgraciadamente.

Garoña: empanada energética

Ignacio Martínez | 3 de julio de 2009 a las 7:58

Un amigo mío estuvo hace dos semanas en la Casa Blanca, con la responsable de energía en el gabinete presidencial. Obama coincide con Zapatero en la apuesta por las energías renovables, para bajar las emisiones de CO2. Pero otra parte de la estrategia americana difiere de la española: están a favor de mantener las centrales nucleares, siempre que sean seguras. En Estados Unidos hay ya 41 centrales con permiso para funcionar hasta los 60 años, diez de ellas como Garoña. Obama todavía no se ha pronunciado sobre construir nuevas centrales. Se lo piensan en la Casa Blanca, como en el 10 de Downing Street o en la Cancillería de Berlín.

En La Moncloa ni por asomo piensan en nuevas centrales, sino en cerrar las actuales. Para Garoña se ha decidido una prórroga de cuatro años, no de diez como recomendó el Consejo de Seguridad Nuclear. Parece un acto salomónico, pero es sólo el reflejo de la ausencia de una política energética precisa en este país. Aquí cada cual, incluido el presidente del Gobierno, aplica la doctrina Sinatra al son de a mi manera. Para Zapatero la energía no forma parte de la seguridad nacional, sino del programa electoral socialista, dominado por la imagen de lo verde, lo moderno, lo sostenible, lo renovable.

Pero la realidad es menos maravillosa. España tiene una tasa de autoabastecimiento muy baja, del 20%. La media europea es del 50%, ¡y la andaluza de un 6%! La energía nuclear tiene inconvenientes, pero también ventajas: no provoca emisiones de gases de efecto invernadero como los combustibles fósiles. En esta materia vamos mal. España se comprometió en Kioto a no aumentar más de un 15% sus emisiones de CO2 para 2012, pero ya hemos superado los niveles de 1990 en un 52%. Para mejorar nuestro autoabastecimiento el Gobierno apuesta por las energías las renovables, que son energías desobedientes: producen cuando hace sol, llueve o hay viento. Las nucleares son obedientes, por el contrario, producen todos los días del año, todas las horas del día.

En ocasiones, la apuesta por las energías limpias ha sido torpe. Se lanzaron unas primas desorbitadas para que se construyeran huertos solares. Y unos hábiles inversores van a ingresar primas galácticas por instalar placas fotovoltaicas, que van a costar al contribuyente 2.000 millones de euros al año, durante 25 años: 50.000 millones, para producir un 2/3% de la electricidad que se consume en España. Esta borrachera de dinero no ha beneficiado a la tecnología española, ni al I+D+i nacional. Los paneles en funcionamiento se han traído principalmente de China y el primer fabricante español, la empresa malagueña Isofotón, está en la ruina.

Para 2020, las renovables pueden generar el 40% de la electricidad que necesitemos. Hay que decidir si el otro 60 producirá CO2 o no. Urge un debate nacional que nos saque de la empanada energética.

Elecciones europeas: seguimos en Segunda regional

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2009 a las 9:22

El pasado fin de semana el PSOE colocó el debate europeo en Segunda Regional, con alusiones a las dos elecciones que ya ha perdido Rajoy, la nula colaboración de Mayor Oreja contra ETA en el último proceso de paz, el caso Gürtel, la guerra de Iraq o la influencia del ex presidente Aznar sobre el PP. Para no ser menos, los populares han contraatacado con las mismas armas y la misma categoría. Ayer en Guadalajara, Rajoy criticó la política económica del presidente Zapatero. El presidente del PP también se encuentra cómodo en la catetería localista. Dice que ZP ha dilapidado la mejor herencia económica de la historia del país y que es incapaz de adoptar soluciones eficaces a la crisis. Pero no habla sobre los grandes desafíos comunitarios de los próximos cinco años en energía, inmigración, defensa, presupuestos agrarios, política económica y monetaria, derechos sociales, I+D, adhesión de nuevos socios…

Del debate nacional al que nos condenan Zapatero y Rajoy nos libramos en contadas ocasiones. Y no para bien. Un ejemplo: el Partido Popular Europeo, que agrupa a las formaciones conservadoras del continente, apoya la continuidad del presidente de la Comisión Europea, el portugués Durao Barroso, que lo ha hecho francamente mal. Tan mal que se le podrían adjudicar las cuatro frases lapidarias que ayer dedicó Rajoy a ZP: ha engañado a los europeos, ha hecho anuncios constantes de falsos amaneceres, ha perdido el tiempo en la lucha contra la crisis y ha sido incapaz para dar soluciones. A Barroso lo postuló para el cargo Tony Blair (ambos son los compañeros de las Azores de Bush y Aznar) y es del PPE. Así que Rajoy le apoya para que siga al frente de la Comisión Europea. ¡Pero es que Zapatero también! El presidente estuvo la semana pasada en Bruselas y anunció urbi et orbi que quiere que Barroso siga de presidente de la Comisión.

La Liga local en la que tan contentos juegan nuestros líderes políticos ofreció ayer un dato revelador. Si hubiese ahora elecciones generales las ganaría el PP, según una encuesta publicada por El País. Es fácil extrapolar que el PP lleva ventaja para las elecciones europeas del 7 de junio, con una fuerte abstención entre los votantes socialistas y una mayor movilización de los populares. Elegido el nuevo Parlamento europeo, el presidente de la Comisión tendrá que ser designado por el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, y ratificado por una mayoría de los eurodiputados, en aplicación del artículo 17.7 del Tratado de Lisboa, que puede entrar en vigor el 1 de noviembre si los irlandeses lo ratifican en su referéndum de otoño. Eso significa que Barroso necesitaría 376 votos y con los del PPE no le llegaría. Así que el apoyo de Zapatero le será muy útil. No se explica por qué lo hace ZP, pero quizá sea porque Barroso es ibérico y habla español. Seguimos en Segunda Regional.

Europa inútil

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2009 a las 0:19

Europa es casi inútil. Lo ha dicho Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995, en una entrevista en France Inter. El mejor presidente que ha tenido la Comisión sigue en plena forma: indignado por la danza del vientre de jefes de estado y de gobierno ante Putin y Medvédev. Cada uno por su lado, cortejando a los autócratas rusos, en vez de hacer una Europa de la energía. Delors está que llora ante la ausencia de un plan para la industria del automóvil, que emplea a 14 millones de personas y engloba a cinco y seis grandes grupos empresariales de prestigio mundial.

La persona que ocupa su antiguo cargo no se escapa de rositas. En su opinión, la Comisión está marginada, sin imaginación y sin autoridad. Sugiere sustituir a José Durao Barroso y propone a un francés: el actual primer ministro François Fillon, o un antiguo inquilino del palacio de Matignon, Alain Juppé. Dos personas del bloque del centro derecha que es el que va a ganar de largo las elecciones del 7 de junio. Cuando los periodistas le apuntan que el PPE es el grupo democristiano vuelve a sacar su carácter y recuerda que los demócratacristianos se ahogaron hace tiempo. Tiene razón en parte; en el PPE quedan socialcristianos y democristianos alemanes y del Benelux. Pero además hay conservadores británicos, el partido de la derecha griega; los ex neofascistas de Gianfranco Fini y la gente de Berlusconi; el PP español… Y un partido portugués de nombre Social Demócrata, ideología liberal y militancia democristiana; el PSD de Barroso.

Barroso es el hombre en el que nadie reparó en la foto de las Azores del 16 de marzo de 2003, en la reunión que se decidió la guerra de Iraq. Allí había cuatro dirigentes: el presidente americano Bush, el primer ministro británico Blair, el presidente español Aznar y el entonces primer ministro portugués Durao Barroso. Pero siempre se habló del trío de las Azores. El portugués se volvió transparente para todos, menos para Blair que hizo de padrino para llevarlo en 2004 a la presidencia de la Comisión Europea. Un presidente débil, para que los estados manejasen a su antojo.

La pasada semana el Parlamento Europeo publicó una encuesta sobre participación en las elecciones de junio. La abstención media prevista es del 66%; en España, del 73%. Una debacle. En las primeras elecciones europeas por sufragio universal, en 1979, la participación fue del 64%. La crisis, la ignorancia de los ciudadanos sobre la tarea de sus eurodiputados o el nulo conocimiento de los asuntos comunitarios han llevado a esta situación. Pero sobre todo, el excesivo poder del Consejo de Ministros, de los gobiernos, con una Comisión que no propone y no ejecuta, un Parlamento que no codecide, aunque lo diga el Tratado, y una opinión pública europea inexistente. Así, la tentación de proteger los intereses nacionales es muy fuerte y Europa se ha vuelto inútil.

Un gran salto para la humanidad

Ignacio Martínez | 20 de febrero de 2009 a las 9:06

Los cargadores de los móviles van a ser universales, el mismo tipo para todos los teléfonos. Es un descubrimiento sideral. Neil Armstrong cuando pisó la luna hace ahora 40 años dijo “es un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”. Este anuncio tiene el mismo carácter. Ahora cada marca de móviles tiene varios modelos de cargadores: en total hay 70 distintos . Es una manera de ingresar por todos los gadgets posibles; a más chismes, más facturación. Hasta hoy, sólo Corea había establecido que los teléfonos móviles tuviesen el mismo cargador. China y Japón estaban en ello, pero no hará falta; a partir de 2012 los dos mil millones de usuarios del mundo podrán cargar sus terminales con el mismo aparato. Es un ahorro de energía y un avance en la conservación del medio ambiente: sólo en Europa los residuos de aparatos electrónicos domésticos suponen al año seis millones de toneladas muy contaminantes.

Las empresas no saben cómo sacar beneficios adicionales. Nos quejamos de los bancos con la comisiones. Pero ¿y los cines con la palomitas o los refrescos que luego se convierten en la música de fondo de todas las películas? ¿Y los cartuchos de tinta de las impresoras? ¿Y las tasas de aeropuerto y otros gastos suplementarios de los billetes de avión? Además de evitar un coste añadido, la normalización de los cargadores de móviles es un progreso hacia la ciudadanía universal. Antes de que la Unión Europea estableciera el mercado único, los enchufes de electricidad o de teléfono eran diferentes de unos países a otros. En los 90, un técnico de la France Telecom que conocí en Estrasburgo había inventado una clavija universal europea para la conexión de ordenadores de cualquier nacionalidad a la red de telefonía francesa. Era un cable único por un lado, que se convertía en un racimo por el otro: la terminal española, la británica, la alemana… La foto de Europa. El mercado único estandarizó las normas de los enchufes y ahora le toca a los cargadores en todo el mundo.

La normalización podría extenderse a otros ámbitos de la vida: que dos terminales de cualquier organización sean iguales. Por ejemplo, que el PP esté a favor de la fusión de Unicaja y la CCM en Andalucía y también en Castilla La Mancha, y no como ahora, a favor aquí y en contra allí. O que el PSOE sea partidario de que una eventual gran caja andaluza esté en una sede determinada. Al contrario que hoy día: el PSOE de Málaga dice que la sede tiene que estar allí y el de Sevilla opina que “naturalmente” tiene que estar en la capital política. Ya ven, nadie se moja. En el mercado sentimental se venden muy bien los localismos. Y este terreno es más arriesgado que el de los cargadores de móviles. Pasamos de 70 modelos a 770 municipios en Andalucía. Es 10 veces más complicada, pero la solución sería un gran salto para Andalucía, España y la humanidad.

Despilfarramos la energía: hay que ahorrar

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2008 a las 20:13

El ahorro de energía y las renovables son dos de los grandes retos que Andalucía tiene para su desarrollo inmediato. Esto es lo que dice la secretaria general de Desarrollo Industrial y Energético del Gobierno andaluz en una entrevista que publicamos hoy en los diarios del Grupo Joly. Haro cree en la nuclear es una energía del pasado y apuesta por apoyar la eólica, la termosolar, la fotovoltaica, la biomasa, la cogeneración… Yo personalmente pienso que no podemos prescindir de las nucleares.

La secretaria general destaca especialmente que hay una industria nueva que debe investigar, diseñar, construir e instalar componentes y equipos para estas nuevas energías. Oportunidades de trabajo, negocio e incluso exportación en una tecnología en la que no estamos por detrás. Alguno de los analistas de Silicon Valley sostienen que el año que viene un tercio de las inversiones en el centro más avanzado del mundo en I+D+i serán en energías limpias.

FE DE ERRORES: En el texto publicado en los diarios y colgado en la red, hay un baile de datos que se precisan así:

La eólica era el 49% del total de la potencia de renovables instalada en Andalucía a final de 2007, con 1.291,7 megavatios. Esa potencia ha incrementado durante este año en 684 megavatios, hasta alcanzar los 1.623,11 MW de potencia instalada. Ahora representa el 60% de la potencia total de renovables en Andalucía. El rendimiento de la fotovoltaica es inferior al de la eólica, pero durante este año ha multiplicado por 11 su potencia instalada; alcanza en la actualidad los 656 MW.