Archivos para el tag ‘España’

La Europa basura

Ignacio Martínez | 22 de septiembre de 2012 a las 9:47

El lunes se reunieron en Varsovia once ministros de Exteriores de la UE, entre ellos el español, para imaginar el futuro de Europa. No está mal la alineación: los seis fundadores, más tres socios del euro, como Austria, Portugal y España, y dos que no comparten la moneda única, Polonia y Dinamarca. Principal ausencia, la británica. Este grupo, conocido como Club de Berlín, es una idea germana lanzada en primavera que ha puesto el listón muy alto. Tan alto, que un servidor no se lo cree en absoluto. Una Comisión con más poderes y menos comisarios, una Europa más federal, con política económica y exterior comunes, una unión bancaria y mecanismos de solidaridad. No le falta a la propuesta ni un perejil.
Estas cosas se hacían de manera más discreta entre los cinco grandes en la época del mejor ministro de Exteriores que ha tenido la España democrática: Fernández Ordóñez. Eran las vísperas del Tratado de Maastricht y complotaba en mesa de camilla con el alemán Genscher, el francés Dimas y el británico Hurd. Y en a veces se sumaba el italiano De Michelis. Se reunían en Bonn, Bruselas, París o Londres. Y parieron el Tratado de la Unión Europea. A estos de ahora no se les ve esa traza.

Europa tiene en los tiempos modernos los inconvenientes de la comida basura. Primero, un alto nivel de grasa; y después, aditivos y sal que estimulan el apetito y la sed. Esto último nos llevó a los pardillos del sur a pedir créditos por valor de muchos billones de euros para comprar más de la cuenta. Alegremente. El dinero no es que estuviera barato, lo regalaban. Los aditivos se acabaron con la crisis, pero la grasa continúa por todas partes. Estos días es noticia permanente la línea aérea Ryanair, a la que se le acaba la gasolina con frecuencia porque va con la justa, cuando no hace aterrizajes de emergencia por motivos técnicos.

El problema no está en la inseguridad que esto representa, sino la grasa legal comunitaria que impide que España la controle y la sancione. Ryanair sólo rinde cuentas en su Irlanda natal. De eso se jacta su máximo directivo. El marasmo normativo de la UE se convierte así en refugio para pillos. No es un caso aislado. Esta multinacional, como Apple, como Google, como prácticamente todas, liquidan los impuestos de sus beneficios en España en el generoso sistema fiscal irlandés, a la mitad del tipo nominal español. Grasa.

¿Quién arregla eso? Los jefes de gobierno que se sientan en el Consejo Europeo o los máximos dirigentes de la Comisión y el Consejo representan la mayor concentración de pesos pluma jamás habida en 60 años de historia comunitaria. Van Rompuy ha tenido una idea, que planteará en la cumbre de octubre: un presupuesto central para la Eurozona y una emisión conjunta de deuda para reforzar la unión monetaria y económica. Mucha ambición para tan poco liderazgo.

España está triste

Ignacio Martínez | 16 de septiembre de 2012 a las 17:43

Cristiano Ronaldo dice que está triste. Lo decía ya antes de perder con el Sevilla anoche. El presidente catalán Artur Mas sostiene que hay cansancio en la relación entre Cataluña y España, y prepara el escenario para un divorcio por mutuo acuerdo. Pacífico. Pero más allá de declaraciones grandilocuentes, el que está cansado y triste es el pueblo español. Desorientado por completo. Ayer la manifestación que los sindicatos y otros dos centenares de organizaciones habían convocado en Madrid reunió a varias decenas de miles de personas. Después de la Diada en Barcelona, con centenares de miles de participantes, las mareas de Madrid no resultan un clamor, sin ser un fracaso. La gente está tan harta y cansada que no acude en masa a una manifestación contra los recortes.
Lo cierto es que no hay noticia de cómo salir de este atolladero. Hay que hacer políticas de crecimiento, pero nadie dice cómo. ¿De dónde se saca el dinero y a qué precio? Los manifestantes protestaban por cosas muy diversas: unos querían menos políticos, en lo que coincidirían con el Gobierno; otros están indignados con las ayudas a la banca, pero sin sistema financiero se hundiría la economía nacional; otros insisten en que no se pueden reducir los presupuestos de sanidad, o servicios sociales, o educación. ¿Hay dinero para todo y a qué precio?

El PP pide a la oposición que colabore, arrime el hombro y reme en la misma dirección. Todo lo que no hicieron Rajoy y los suyos cuando Zapatero estaba en el Gobierno. Cospedal acusó ayer al PSOE, sin mencionarlo, de poner piedras en el camino. Hay gente que no tiene memoria. Ni pudor. Los socialistas hablan de recaudar más impuestos, pero cuando estaban en el poder no redujeron el fraude fiscal. Y los sindicatos piden un referéndum sobre los recortes y amenazan con una huelga general. El Gobierno ha emprendido un viaje a ninguna parte y ni Rajoy ni sus opositores tienen ni idea de cómo salir del agujero. Entre tanto, ya son dos millones los españoles entre 15 y 30 años que ni estudian ni trabajan. Mas también quiere un referéndum; sobre la independencia de Cataluña. Ignoro por qué está triste Ronaldo. Pero al pueblo español, en su desamparo, le sobran argumentos. España está triste y angustiada.

Feria política

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2012 a las 11:10

Fin de semana preelectoral. Feria de políticos, con latiguillos, eslóganes y la inevitable descalificación al adversario. El folklore habitual. Hay elecciones el 21 de octubre en el País Vasco y Galicia. Mañana se celebra la Diada más soberanista en Cataluña desde la llegada de la democracia. La prensa catalana nos recuerda que en este momento un referéndum sobre la independencia tendría un 51% de votos favorables, quince puntos más que hace diez años. Los oportunistas, los egoístas, los extremistas, los populistas, le sacan rendimiento a la crisis.
El descrédito de la política y de los políticos no sólo ocurre en España. Como consuelo repasen las encuestas para las elecciones del miércoles en Holanda. Los dos partidos que han copado las instituciones del país durante décadas, en régimen de alternancia, democristianos y socialdemócratas, apenas aspiran a una cuarta parte de los escaños. La crisis ha reventado el bipartidismo en países pobres del sur de Europa, como Grecia, y también en ricos del norte como Holanda. La consecuencia es más radicalismo.
En particular llama la atención la irrelevancia de la Democracia Cristiana neerlandesa, partido hegemónico durante medio siglo, que puede conseguir 13 de los 150 escaños del parlamento holandés. Este bache de las dos familias que crearon lo que hoy conocemos como Unión Europea tiene una clara consecuencia inmediata en el vacío ideológico en el que se mueve la UE, como pollo sin cabeza.
¿Pasará algo así en España? Puede, aunque todavía no se ha desatado la fuerza centrífuga que lo genere. Pero hay tiempo para que se produzca el fenómeno. El País adelantaba ayer un capítulo del próximo libro de César Molinas en el que comparaba la clase política española con los controladores aéreos, porque piensan más en su interés particular que en el general. La acusaba, entre otras cosas, de haber generado la burbuja inmobiliaria y la de las infraestructuras. Las críticas se multiplican. En fin, faltan más de tres años para las próximas elecciones generales y hay tiempo para que prenda la llama de la desafección política.
Unas elecciones en las que podríamos encontrar a alguno de los protagonistas del 21 de octubre. Se da la circunstancia curiosa de que los dos candidatos a la reelección en las elecciones vascas y gallegas, son los delfines favoritos de sus jefes de fila actuales. Entre los posibles recambios a Rajoy, seguro que el presidente del PP prefiere a Feijóo. Y no es un secreto que Rubalcaba piensa en Patxi López como posible candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, si no hay adelanto electoral. Bueno, se comenta que Griñán piensa en sí mismo para semejante cosa. Pero esa ya es otra historia.

Y ahora, las pensiones

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2012 a las 16:10

En la vorágine provocada por las medidas que anunció el presidente Rajoy el miércoles, ha pasado de puntillas una que no ha salido en el BOE: quiere el Gobierno rebajar dos puntos las cotizaciones sociales de los trabajadores, uno este año y otro el próximo. Esta noticia, que comentaba el profesor Jesús Cruz Villalón en El País el sábado, tiene dos lados buenos y uno inquietante. Los buenos son el procedimiento y la consecuencia inmediata. Por fin una reforma que se envía al Congreso para su discusión, en el marco del Pacto de Toledo, y posterior elaboración de una norma. Así se tendría que haber hecho con todo. Y el efecto inmediato es el abaratamiento de los costes laborales, en torno a un seis por ciento.

El riesgo es que estamos ante una medida que no es un recorte en los gastos, sino en los ingresos del Estado. Un punto de rebaja en las cotizaciones se calcula en 3.200 millones. Dos, son casi 6.500. La propuesta, comentada de viva voz por Rajoy y Montoro, llega acompañada de la eliminación de muchas de las bonificaciones actuales a la contratación. Es difícil que una cifra se compense con la otra. No hay datos. Pero lo que es incontestable es que una reducción tan drástica en las contribuciones hace el actual sistema de financiación de la Seguridad Social inviable. Lo que significa que el Congreso tendrá que encontrar nuevas vías de ingresos para pagar las pensiones, que pueden ser las que el socialdemócrata Schröder impuso en Alemania a principios de los 2000, a través del IVA.

La UE lo que le pide a España no es que abarate las pensiones. Pero ese es justamente el peligro que planea sobre todo cambio de sistema. Lo que sí le reclaman al Gobierno es que acelere la implantación de los 67 años como fecha de jubilación, que se iba a poner en marcha de manera suave a partir del año próximo, para que estuviese plenamente vigente en 2027. También estaba previsto un proceso lento en el cálculo de la pensión desde lo cotizado en los últimos 15 años a los 25. Ahora se plantea que sea toda la vida laboral.

Estas medidas no son necesariamente malas. Pero hay que saberlas con tiempo, para poder adaptar a la legalidad las carreras. De hecho, los ingresos en la Seguridad Social aumentaron sensiblemente cuando en los primeros 80 el Gobierno de Felipe González pasó de dos a 15 los años para calcular la pensión. Hasta entonces mucha gente cotizaba poco hasta los dos últimos años. Por cierto, aquella reforma le costó a González la ruptura con la UGT de Nicolás Redondo.

Total, que ahora las reformas llegan a las pensiones, que suponen más de 100.000 millones de euros al año. Y es un asunto delicado desde el punto de vista electoral: son casi seis millones de votos en todo el país. Afortunadamente el Gobierno aplica aquí un acertado procedimiento, la discusión parlamentaria. Pero vienen curvas.

Eclipse ético

Ignacio Martínez | 1 de julio de 2012 a las 10:16

El lunes el presidente del Gobierno acudió a la asamblea general de la CEOE, la gran patronal española. Allí, en presencia del jefe de Gobierno, el presidente de los empresarios nacionales hizo un discurso con dos perlas notables. Dijo Joan Rosell que hay un eclipse ético en este país y que debería haber menos políticos y mejor pagados. Estoy de acuerdo con las dos cosas.
Hay un eclipse ético sobre todo en las alturas. En las poltronas de grandes ejecutivos bancarios que han hecho barbaridades en los locos años 2000, en los políticos que colocaron en alguna caja en puestos de enorme responsabilidad a chiquilicuatres que no habrían conseguido ni un cargo mediano en una empresa privada, en las familias de banqueros que olvidan pagar sus impuestos particulares y pretenden dar consejos públicos, en las grandes empresas que tienen una contabilidad B, en el enorme ejército de ciudadanos que tampoco cumple con Hacienda. El lector puede completar la lista a su gusto. Hay materia prima de sobra.
En cuanto a los políticos, la cosa puede ser muy elástica, porque puede incluir la notable nómina de compañeros del partido, que hay que colocar o “buscarles una salida”, término con el que la autoridad competente compensa a un concejal, alcalde o diputado que ha abandonado su función y lo recoge con cargo al contribuyente en un puesto que no hace ninguna falta. Pero aun sin este suplemento, sobran políticos. Para empezar todos los diputados provinciales, porque sobra su institución. Y muchos concejales de pequeñas localidades, porque sobran ayuntamientos; más de la mitad de los de este país tienen menos de 1.000 habitantes.
Y al mismo tiempo se debería acabar con la hipocresía de que ganan mucho los políticos. Quizá sí los que acumulen varios cargos, en cuyo caso no deberían acumular varios sueldos. Pero los políticos que manejan presupuestos multimillonarios deberían ser gente muy preparada y bien pagada. Y ahora no se cumplen ninguna de esas dos premisas.
Aunque todos estos principios quedarán eclipsados si España gana esta noche. Seremos los mejores. Transitoriamente.

Etiquetas: , ,

El deporte nos regala un baño de autoestima

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2012 a las 10:30

El pasado viernes emitieron La lista de Schindler en TVE. La excelente película de Spielberg, basada en hechos reales, cuenta cómo un empresario de origen alemán, que pertenece al partido nazi, salva a 1.100 judíos polacos de la muerte. Conmueve el holocausto cada vez que nos lo muestran la televisión, los libros, las películas. En realidad la Segunda Guerra Mundial fue una carnicería: 36 millones y medio de muertos, sólo en suelo europeo. Más de la mitad, civiles. Para que no se repitiese esa barbarie nació la actual Unión Europea. Conviene no olvidarlo, ahora que la crisis parece colocarnos en el peor de los mundos. Ha habido uno mucho peor y muy reciente.
Cuando Robert Schuman propuso la creación de la CECA el 9 de mayo de 1950, en su histórico discurso en el salón del reloj del Quai d’Orsay, la sede del Ministerio de Exteriores de Francia, empezó su exposición con estas tres palabras: “La paz mundial…”. El viernes, en Twitter, comenté que esto empezó como un proyecto de paz y no como un mercado. Y mucha gente contestó que la CECA era un mercado común de carbón y acero. Pero hace falta saber que el acero y el carbón eran la materia prima para fabricar armamento convencional. Y de hecho se medía la capacidad de un país para hacer la guerra por su producción siderúrgica y por su población, su potencial para disponer de divisiones.

Insistir en que la Unión Europea es en origen un proyecto de paz no es baladí, si se tiene en cuenta la ancestral afición de los pueblos europeos a hacer la guerra unos contra otros. Y los recelos y desprecios, cuando no odios, que van surgiendo entre los países ricos y los pobres o de los intervenidos hacia los más poderosos. Así es como empiezan a acunarse los conflictos. Mientras que todo quede en los cánticos despreciativos de los hinchas de Alemania y Grecia, el mismo viernes en Gdansk…
Esto no supone desdeñar la importancia del mercado. Al contrario, no se trata de eliminar alguna de las cuatro libertades sobre las que se basó el progreso de Europa en las últimas décadas: la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales. Eso sí, todo el mundo está de acuerdo en que hay que regular mejor alguna de ellas, en particular las transacciones financieras, para continuar con el euro, una divisa a la que seguimos masivamente vinculados.

No sabemos en qué va a terminar el auge de los egos nacionales. A los que les va bien, por reafirmar su superioridad, su mayor capacidad económica, su mejor gestión de los asuntos públicos y privados. Y a los que nos va peor, por darnos un baño de autoestima. De momento este fin de semana dos Alonsos nos han alegrado la vida a los españoles. Xabi con sus dos goles a Francia en Ucrania y Fernando con su extraordinaria carrera en Valencia. ¡Nos hacía falta!

Manías de grandeza

Ignacio Martínez | 11 de junio de 2012 a las 7:51

El rescate de la banca española, decidido por el grupo de países del euro el sábado, supone el definitivo aterrizaje de España en la realidad. Ha tenido aspiraciones de gran potencia y el que su banca sea rescatada como las de Irlanda, Grecia y Portugal la devuelve al furgón de cola del club del euro. Ya cuando entró en la Comunidad Europea en los años 80 se le dio a elegir entre ser un país grande en número de votos en el Consejo de Ministros o en número de comisarios. Los cuatro grandes tenían entonces diez votos en el Consejo y dos comisarios. Y España no fue el quinto grande, sino un intermedio destacado, que optó por quedarse con ocho votos en el Consejo y tener dos comisarios como Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.
Con ese complejo ha estado siempre dentro de la UE. Un país subsidiado, porque su PIB per cápita estaba por debajo de la media comunitaria. Esa espina clavada en el orgullo nacional se puso de manifiesto en un espectacular arranque del curso del presidente Zapatero el 11 de septiembre de 2007 ante el grupo parlamentario socialista del Congreso, cuando ya había estallado la crisis bancaria en Estados Unidos.
Su declaración no tiene desperdicio: “Exceptuando el crecimiento de China, España supera a todas las principales potencias mundiales. En los últimos cuatro años el PIB nacional ha crecido el doble que el alemán, el triple que el italiano, un 50% más que el del Reino Unido y un 25% por encima del de Estados Unidos. Se han creado más empleos que en Alemania, Francia y el Reino Unido juntos. España juega la Champions League de la economía mundial; es el equipo que más goles mete y el menos goleado. Este país está más preparado que nunca ante una posible recesión, por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias”.
No dio una. Las familias y las empresas debían en torno a tres billones de euros, el crecimiento del PIB y el empleo los aportaba un sector inmobiliario especulador y el sistema financiero tenía un grave problema de solvencia. Lógicamente, Zapatero tardó meses en admitir que teníamos una crisis extraordinaria. Como ahora Rajoy tardará en familiarizarse con la palabra rescate.
El presidente intentó ayer hacerse perdonar su clamorosa incomparecencia del sábado, con una rueda de prensa peculiar. Se atrevió a decir que nadie le ha presionado, que ha sido él quien ha presionado. Sonó como la frase de Woody Allen en una película, en la que explicaba en ganador cómo le habían dado una paliza: golpeé con mi ojo en su puño y con mi boca en su rodilla. El orgullo nacional sigue a flor de piel. Lo que hay que hacer es trabajar, emprender, ahorrar, investigar… y admitir que somos un peso medio. Las manías de grandeza, ya sean las de Aznar o las de Zapatero, no nos han traído nada bueno.

Etiquetas:

Rescate: todo el mundo nos mira

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2012 a las 10:20

Todo el mundo nos mira. Esto puede ser motivo de orgullo, si se trata de la selección de fútbol, o de vergüenza si se fijan en los bancos que en 2007 ganaban la Champions de la economía mundial, en la ingenua imaginación del presidente Zapatero y ayer han tenido que ser intervenidos. De momento ni Obama, ni Merkel, ni Cameron, ni Hollande hablan de los chicos de Del Bosque, sino de los bancos. Malo. Por el contrario, el presidente del Gobierno ausente ayer como de costumbre cuando hay malas noticias, se desplaza hoy a Polonia para ver a la Selección. Se apunta a la doctrina de Dívar: el domingo es para el descanso descanso.
Tras el rescate de la banca española, a su habitual paso de tortuga, la Unión Europea fragua nuevos acuerdos para la cumbre del 28 de junio. El jueves, en rueda de prensa en Berlín con su colega británico Cameron, la canciller Merkel volvió a explicar que la gestión de la moneda única requiere una política presupuestaria y un Tesoro comunes como complemento al Banco Central. Esto supone una nueva cesión de soberanía para embridar el euro, con mecanismos de armonización, control, gestión y evaluación comunes. O sea, bajo la atenta mirada de quien manda, porque no se fían de nosotros. Supervisión y vigilancia que aumentarán en el caso de España tras el rescate de ayer. La idea de poner en marcha una nueva institución europea con los poderes presupuestarios y bancarios necesarios para una sana gestión del euro ha sido clave para que Merkel esté de acuerdo en ayudar a la recapitalización de los bancos españoles. Y quizá incluso en el futuro mutualizar una parte de la deuda soberana.

 

Entretanto, mientras nos miran desde fuera, aquí dentro aprendemos vocabulario. Intervención puede significar muchas cosas. Por ejemplo, que el Mecanismo Europeo de Estabilidad ayude directamente a los bancos a través del FROB.  Alemania habría preferido que la ayuda fuese al Gobierno español para que éste recapitalice a la banca. En todo caso, el rescate llevará consigo más rigor en la austeridad.
Otra palabra que estamos aprendiendo a usar es crecimiento. Todo el mundo habla del asunto y nadie sabe cómo hacerlo. Westerwelle, el ministro de Exteriores alemán y anterior líder de los liberales, hizo una descripción hace poco en un artículo en Le Monde. Su idea es reducir las subvenciones tradicionales de los presupuestos comunitarios, dar más préstamos y utilizar más la colaboración público privada. Hablaba de utilizar el billón de euros del periodo 2014-2020 para crecimiento, empleo, innovación y competitividad. Hace tiempo que en Alemania muchos dirigentes se declaran partidarios de que las ayudas agrícolas sean nacionales. Este cambio de escenario perjudicaría a Andalucía, gran receptora de fondos tanto agrarios como estructurales.
El mundo gira a tanta velocidad, que la realidad cambia de color. Aunque los que nos miran nos vean igual de mal todos los días.

Un mes decisivo para Europa

Ignacio Martínez | 3 de junio de 2012 a las 11:34

Hay malos presagios. Nadie sabe lo que pasará, pero este mes es decisivo. Europa ha cambiado y Alemania también. El viernes Josep Borrell recordaba en Córdoba a un grupo de periodistas nacionales, reunido para la entrega de los Premios Madariaga, que Helmut Kohl ya decía en los 90 que la suya era la última generación de alemanes europeístas. El socialista catalán preside el Instituto Universitario Europeo, institución de posgrado creada por la UE, con sede en Florencia. Un alumno alemán comentó un día que Europa era una bola [de reo] que su padre había atado a su pie para pagar las culpas de su abuelo. La anécdota ilustra un cierto estado de ánimo en Alemania y cómo ha pasado página de la II Guerra Mundial. Sin complejos.
Bajo el síndrome de la angustia, Rajoy dio ayer en Sitges una conferencia con poco público y escaso entusiasmo. Pidió una autoridad económica europea que armonice las políticas nacionales, arbitre una fiscalidad común, permita el control centralizado de las finanzas y gestione la deuda pública. En resumen, que arregle esto. El presidente tiene más demandas: establecer un sistema general de supervisión bancaria, un fondo de garantía de depósitos para toda la zona euro e instrumentos de capitalización directa para los bancos. El catecismo de Durao Barroso, el peso pluma que comanda la Comisión en plena tormenta.
Muy distinta fue la acogida al magnífico discurso que hizo García Margallo el viernes en Córdoba. A juicio de mis colegas, el mejor de un miembro del Gobierno en estos cinco meses. El ministro reclamó una estrategia de unidad nacional para salir de la crisis. Sostiene que si no se despeja enseguida la incertidumbre que vivimos en Europa y España, los esfuerzos de décadas para fundar y desarrollar la unidad europea se irán por el sumidero de la historia. Es un problema político.
Explicó que los inversores desertan porque creen que el euro es reversible. y para asegurar su futuro considera imprescindible que el Banco Central Europeo proporcione liquidez y sostenga la deuda pública de todos los países. Margallo puso énfasis en que la austeridad es necesaria, pero en absoluto suficiente para superar la crisis e insistió en la necesidad de un esfuerzo de crecimiento económico, para poder pagar las deudas y mantener los servicios sociales.
El destino europeo se juega con el euro, precisamente aquí. Y ahora.

Vamos detrás de Grecia

Ignacio Martínez | 30 de mayo de 2012 a las 11:55

Vamos detrás de Grecia. Detrás, en economía sumergida. Ningún otro país europeo defrauda tanto al fisco como España. Siempre superados por los griegos, por supuesto. Y este es el primer problema de nuestras cuentas públicas. Eminentes ciudadanos, conocidos banqueros, prohombres empresariales son evasores fiscales sin que se les caiga la cara de vergüenza. Pero en prima de riesgo ya vamos delante de Grecia. A ellos se les intervino cuando la rentabilidad exigida por los inversores por su bono a diez años era un 5% más alta que la deuda alemana. España ayer llegó a 515,7 puntos básicos: Grecia fue intervenida cuando llegó a 500, Portugal en 517 e Irlanda en 544. Todavía vamos detrás de dos.

El Gobierno lo fía todo a la infinita benevolencia del Banco Central Europeo. A que compre deuda española para calmar a los mercados. Pero los inversores cada vez desconfían más de la realidad de las cuentas de España, de la salud de su banca, de la verdad sobre su déficit público y del cumplimiento de los números de su presupuesto. Ayer se dijo que la exposición al ladrillo de Bankia era de 40.000 millones de euros. Hagan una regla de tres: si Bankia es el 10% del sector financiero español, el riesgo inmobiliario de los bancos españoles rondaría los 400.000 millones. También en la densa jornada del martes se supo que el déficit de la Administración General del Estado en el primer cuatrimestre fue el triple de lo que el rigor presupuestario le permitía. Todo eso genera incertidumbre entre los acreedores del país.

Y como no salen las cuentas, hay a quien se le ha ocurrido cobrarle el IBI a la Iglesia. Aquí de nuevo vamos detrás de Grecia. Allí tampoco la Iglesia ortodoxa pagaba impuestos y en España se pretende que lo haga la Iglesia católica por todos sus bienes que no cumplen una función social. No es mala idea que pisos, locales comerciales o garajes en explotación comercial paguen impuestos como todo hijo de vecino. Y siendo esta una iniciativa razonable, que no hay que desdeñar, estamos pasando por alto otras fuentes de ingresos mucho más rentables: las multinacionales. La semana pasada causó escándalo saber que Apple facturó en España 1.775 millones de euros y liquidó impuestos por valor de 2,5 millones, en vez de los casi 500 que supondría tributar al 30%. Pero no sólo Apple hace estas cosas. Lo hacen todas. La legislación europea les permite crear un entramado que les lleva a pagar impuestos en Irlanda, con un tipo teórico del 12,5%. Y con estructuras societarias que facilitan que los beneficios acaben en paraísos fiscales. Todo legal.

Todas estas cuestiones están minando Europa y recreando desconfianzas antiguas. Sin unión fiscal no habrá eurobonos. Y sin eurobonos no habrá descanso. Vamos detrás de Grecia.