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En la salud y la enfermedad

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2010 a las 9:02

Hay algo de emocionante en una ley que pretende garantizar la dignidad de las personas en el proceso de la muerte. Así se llama, más o menos, lo que conocemos como ley de la muerte digna. La angustia que provocan el sufrimiento y el dolor de pacientes cercanos, familiares o amigos, es una experiencia que cualquiera ha vivido alguna vez y que en este momento afecta a unas 60.000 personas con graves dolencias en Andalucía. Alfonso Pedrosa contaba en este diario el jueves que es imposible aplicar en todos sus términos de inmediato la ley aprobada en el Parlamento regional. No hay plazos y ahora se va a hacer un estudio sobre cómo mueren los andaluces. Estamos, pues, en el inicio de un proceso.

Es conmovedor el deseo de cuidar al máximo la dignidad de un ser humano en la hora de la muerte. Y también lo es presenciar una votación por unanimidad en el Parlamento regional, convertido en ocasiones en corral de vecinos. Conforta ver a una consejera saludar a los representantes de todos los grupos, que se felicitan de buena gana por un logro común, más allá de ideologías, estrategias o fundamentalismos. El PP hizo notar su disidencia por la falta de concreción sobre los comités de ética y la ausencia de una objeción de conciencia. He oído sobre esto un argumento muy interesante: más que establecer el derecho de un profesional de la sanidad a objetar su participación en el tratamiento paliativo del dolor de un paciente, porque alguna extraña creencia se lo aconseje, debería de existir el derecho de los pacientes a objetar que determinados sanitarios les atiendan, para no ser víctimas de semejantes creencias, cualesquiera que sean. Personalmente, si me veo en semejante trance espero que me toque un doctor Montes, como aquel perseguido por el consejero Lamela del Gobierno de la señora Aguirre. Montes y su equipo de Leganés fueron acusados de malas prácticas médicas en una denuncia infundada según el Tribunal de Justicia de Madrid, que la archivó.

Otra noticia nos ha acercado a la salud esta semana. La sanidad pública es muy costosa, y el Gobierno de la nación y los de las comunidades autónomas se han puesto de acuerdo para tomar medidas sobre los medicamentos para reducir la factura anual en 1.500 millones de euros. El PP propone además un acuerdo de largo alcance que garantice la sostenibilidad del sistema para los próximos 10 o 20 años. Habría que poner sobre la mesa otras iniciativas, como el copago, en particular para las rentas más altas. La sanidad pública es un tesoro a mantener y mejorar. Piensen, por comparación, en los problemas que tiene el presidente Obama para introducir una mínima sanidad pública en Estados Unidos, donde la sutura de una herida cuesta mil dólares en una clínica privada. Y verán como emociona el cuidado de la dignidad de la salud y en la enfermedad.

El ‘castrismo’ agoniza

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2010 a las 11:30

La dictadura cubana agoniza y este hecho biológico afecta a España de manera directa. Hay quien dice que Irlanda es el Estado número 51 de los Estados Unidos. Por las mismas razones sentimentales se puede decir que Cuba es la provincia número 51 de España. Más de un siglo después de la emancipación de la última colonia española, nuestro país sigue enganchado con la isla caribeña y sus habitantes. ¿También con su Gobierno? Sí y no. Desde la llegada al poder de Castro en enero de 1959, la dictadura de Franco primero y los gobernantes democráticos después han tenido debilidad por el dictador cubano. Excepción hecha del presidente Aznar, todo sea dicho. Hemos visto también que, desde Fraga a Chaves, los presidentes autonómicos cumplimentaban a Fidel, un mito para la izquierda mundial durante mucho tiempo y, en cierta manera, un héroe en el inconsciente colectivo español para gente de toda ideología y condición.

Seguro que hay muchas más razones para explicar esta vinculación emocional con el líder cubano, pero una de ellas es que Castro acabó con Batista, un lacayo de los norteamericanos, que nos habían echado de la isla en el 98. Y encima se enfrentó, como David a Goliat, con el gigante estadounidense. Aparece como un vengador de nuestra propia historia. Pero cualquier simpatía que generase su trayectoria, por el motivo que fuese, está agotada hace tiempo. Y encima un albañil y fontanero de 42 años, negro, con escasa instrucción, humilde y reservado, poco dado al protagonismo, ha hecho temblar el escaso andamiaje que le queda a la dictadura comunista cubana. Orlando Zapata estaba condenado ¡a 36 años! por delitos de opinión, que se dice pronto. No es el único caso, hay 200 como él en la isla ahora mismo. Su muerte tras 85 días de ayuno ha generado una dura protesta mundial, incluido el presidente Zapatero, aunque con un retraso de 24 horas.

Hay, si se quiere, una cierta hipocresía en la indignación internacional. China contraviene de manera sistemática los derechos humanos y es evidente que en mayor cantidad que los cubanos. Sin embargo, el presidente Bush retiró al Gobierno de Pekín de la lista de peores violadores de las libertades de sus ciudadanos. Washington mantiene un bloqueo contra la isla caribeña, mientras hace negocios de todas clases con China, y acumulaba un déficit por balanza de pagos de 200.000 millones de dólares antes de la crisis hipotecaria de 2007. La Unión Europea también es cómplice comercial del gigante asiático: el último año antes de la crisis tuvo un déficit comercial con China de 130 mil millones de euros. Pocas censuras políticas recibe Hu Jintao de sus clientes cuando se mueve por el mundo y a los Castro todo bicho viviente les reprocha su régimen de falta de libertades.

Sea como fuere, el castrismo ha perdido todo halo de romanticismo que rodeara su causa. Su dictadura agoniza, sola y desprestigiada.

Obama tiene un plan

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2010 a las 18:18

A Zapatero lo ha abandonado su buena fortuna. Obama, ignorante del acontecimiento planetario, por la coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, ha pasado olímpicamente de venir en mayo a Madrid para la cumbre entre Estados Unidos y Europa. Una reunión que del lado europeo iba a presidir Van Rompuy, pero que el Gobierno español quería celebrar en Madrid a toda costa. Por la foto, más que nada. Pero mientras Zapatero y Van Rompuy se peleaban sobre el lugar del encuentro, Obama jamás tuvo plan de viajar a Europa en mayo. Vendrá en noviembre a una cumbre de la OTAN en Lisboa y quizá vaya a Bruselas, ya sin presidencia española. Un descarrilamiento en toda regla del acontecimiento planetario.

Lo que sí tiene Obama es un plan energético para su país. La semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, le dedicó un párrafo. “Para crear más empleo en el área de las energías limpias, necesitamos más producción, más eficacia y más incentivos. Eso significa construir una nueva generación de centrales nucleares limpias y seguras [ovación de 17 segundos]. Significa tomar decisiones difíciles como la de abrir nuevas zonas costeras para la extracción de gas y petróleo [ovación de 10 segundos]. Significa hacer una inversión continua en biocombustibles avanzados y tecnologías limpias del carbón [ovación de 9 segundos]. Y significa también aprobar un proyecto de ley integral sobre la energía y el clima con incentivos que hagan que la energía limpia sea la más rentable en Estados Unidos” [ovación de 8 segundos]. Senadores y congresistas aplaudían entusiasmados. Una diferencia profunda entre un liderazgo y otro.

Obama no sólo habló de energías limpias como suele hacer Zapatero. Habla de un mix de renovables, gas, petróleo, carbón, biocombustibles y nuevas centrales nucleares. El sainete nacional sobre la ubicación del almacén nuclear español para residuos de alta actividad ha incluido una declaración del presidente sobre la necesidad de esta instalación. Una prueba de realismo, que es la última faceta conocida de nuestro presidente, cuyo discurso público ha sido hasta ahora decididamente antinuclear. Él, que tanto se mira en el espejo de Obama, puede preguntarle mañana en Washington por los planes energéticos de Estados Unidos, que dedicará este año 34.000 millones de euros a financiar nuevas centrales nucleares.

España necesita muchas reformas. El mercado de trabajo, el recorte en el gasto público y las pensiones están sobre la mesa. Pero hay otras muchas que urgentes: un acuerdo sobre educación, que marcha por buen camino; una reducción drástica de la administración, que sólo están encarando algunos ayuntamientos como el de Jerez; y una política energética precisa, moderna, eficiente. Obama ha dado una pauta con su plan. A ver si cunde el ejemplo, ahora que el presidente español ya no confía en el azar. Afortunadamente.

Happy birthday, Mr. President

Ignacio Martínez | 20 de enero de 2010 a las 15:11

 

El más famoso happy birthday, mister president de la historia es el que cantó Marilyn Monroe en el Madison Square Garden de Nueva York en mayo de 1962, en la celebración del 45 aniversario de John Fitzgerald Kennedy. Un acontecimiento al que no asistió Jacqueline, harta de los devaneos del presidente con la estrella de Hollywood. Relación contada con pelos y señales por François Forestier, crítico de cine de Le Nouvel Observateur, en Marilyn y JFK, libro que acaba de publicar Aguilar.

El cumpleaños de hoy tiene menos glamour o menos morbo, pero mucho más interés: Obama cumple un año en la Casa Blanca, la cuarta parte de su mandato. Poco tiempo para un examen, pero suficiente para detectar un sentimiento de decepción. Normal: Obama no era un dios infalible, ni un político inoxidable. Su popularidad en Estados Unidos ha bajado 20 puntos en un año. En el plano interno le ha perjudicado su empeño en aplicar una reforma sanitaria, que está lejos del modelo universal europeo, pero que ha generado enormes resistencias en la sociedad americana. El progreso de los republicanos les ha permitido ayer hacerse con el escaño por Massachusetts del fallecido Ted Kennedy: los demócratas han perdido la mayoría de 60 escaños necesaria para aprobar grandes reformas, como la sanitaria, sin la obstrucción republicana en el Senado.

En el plano externo hay claros y oscuros. Obama ha enviado 30.000 nuevos soldados a Afganistán, una guerra que calificó de justa, a la usanza de Bush, en la entrega del premio Nobel de la Paz, un galardón inmerecido. Ni el contencioso con Irán, empeñado en fabricar la bomba nuclear, ni el conflicto que enfrenta a Israel con los palestinos, han experimentado progreso alguno. Sí lo hubo en otros campos. Por ejemplo, el presidente ha renunciado a la guerra de las galaxias o escudo antimisiles, lo que ha facilitado su entendimiento con Rusia. También ha mejorado la relación de Estados Unidos con China y, desde luego, con Europa.

Capítulo aparte merece el despliegue militar americano en Haití, ordenado por Obama, criticado por Sarkozy y defendido por el vicepresidente Chaves ayer en Los Desayunos de TVE a preguntas de Ana Pastor. Al contrario que en los conflictos armados de Iraq o Afganistán, aquí la diplomacia obamiana tiene la oportunidad de ejercer sus mejores principios, al liderar una operación de orden, coordinación y reconstrucción del país devastado. Esta ayuda a Haití sin imposición, es un consuelo para el destino de este pequeño país, el segundo en proclamar su independencia en América y el primero en abolir la esclavitud, pero condenado a la miseria desde entonces. Y también es una buena oportunidad para que Obama interprete un repertorio inédito en su primer año de mandato.

La cometa española

Ignacio Martínez | 15 de enero de 2010 a las 8:28

La prensa andaluza comenta con profusión la cumbre de la Unión Europea de este fin de semana en Sevilla. Me sorprende. Se trata de unas reuniones informales de ministros de Energía y Medio Ambiente, con los comisarios correspondientes, en la que no se toman decisiones. Estos encuentros sirven para conocer a los colegas y charlar de asuntos importantes, que la urgencia diaria suele postergar. Es costumbre que ministros y ministras acudan acompañados de sus parejas y que haya un programa lúdico potente; el ambiente relajado fomenta la relación. Ignoro de dónde ha salido llamar a esto de Sevilla una cumbre, que es el término empleado para las reuniones de los jefes de Estado y de Gobierno. Pero quizá venga de la pretensión de darle mucho ringorrango a la presidencia española de la UE.

Es evidente que el Gobierno español quiere llamar la atención. Y lo está consiguiendo. Zapatero lanzó la idea de adoptar medidas correctoras, con sanciones a los países que no cumplan los objetivos de crecimiento y empleo. Le han llovido las críticas. La pretensión de ejercer un liderazgo europeo es arriesgada: el miércoles por la tarde acudió la vicepresidenta Salgado a Berlín para dar explicaciones a su colega alemán sobre el asunto de las sanciones, pero no quiso saber nada de la prensa. Los periodistas de la capital alemana esperan ahora a Moratinos, que hablará en la Universidad de Humboldt el lunes; a ver si huye o no de ellos como Salgado. Quien no huye es el ministro de Fomento, encantado de decir aquí que los escáneres corporales no se implantarán en los aeropuertos sin un acuerdo previo de la Unión Europea y dispuesto a afirmar en Washington tras reunirse ayer con su homólogo norteamericano y la secretaria de Seguridad Interior que “es inevitable” su instalación.

La idea de las sanciones ha sido aparcada, pero Zapatero tiene otra propuesta, según cuenta Tony Barber, corresponsal del Financial Times (FT) en Madrid: que el país que ostente la presidencia semestral se convierta en una factoría de ideas, en expresión textual del presidente, y sea la fuerza intelectual que impulse las políticas de la UE. Pero ZP no se conforma sólo con eso: según la prensa británica y alemana, Van Rompuy prefiere recibir al presidente Obama en mayo en Bruselas, como anfitrión de la cumbre de Europa con Estados Unidos. Sin embargo, para Zapatero es una cuestión innegociable que el encuentro y la foto sean en Madrid.

El FT se pregunta cuántos días se puede mantener en el aire una cometa española. Y responde que unos cuatro, a juzgar por la rapidez con la que Alemania y el Reino Unido echaron abajo la propuesta de sanciones. Ayer Sarkozy ejerció de líder europeo con la audacia que le caracteriza, al proponer la celebración de una conferencia internacional para la reconstrucción y el desarrollo de Haití. Zapatero ya debe haberse dado cuenta de que en el escenario europeo hay mucha competencia.

Riesgos y bromas

Ignacio Martínez | 4 de enero de 2010 a las 7:25

Los usuarios de los aeropuertos van a pagar en sus carnes los nuevos miedos de las autoridades tras el frustrado atentado de un nigeriano en un avión que se dirigía a Detroit, en Estados Unidos. La última moda contra los pasajeros son los escáneres corporales. Al turista todo se le requisa: zapatos, cinturones, objetos punzantes o líquidos de todas clases. Vamos a acabar como el hijo de Julio Iglesias, en el anuncio en el que se quita toda la ropa, menos su reloj. Era una broma sobre los detectores de metales utilizados para que no entren en los aviones terroristas con armamento convencional o químico.

Pero al terrorista le pasa como a los ciclistas que se dopan: que su tecnología va muy por delante de la pericia de los controladores. En resumen, estas medidas van a disuadir a los viajeros de coger un avión, pero no van a frenar los riesgos de atentados. ¿Qué hacer, si no? Como las autoridades no tienen la respuesta se ponen a dar palos de ciego, para disimular. Aunque el riesgo no es ninguna broma.

La última iniciativa ha sido poner a Yemen en la diana de sus preocupaciones. Allí recibió entrenamiento el nigeriano Abdulmutallab. Allí han cerrado sus embajadas Estados Unidos y el Reino Unido. Y allí la Embajada española, o sea la embajada del país que ocupa la presidencia de turno de la Unión Europea, está en máxima alerta. Sabemos, en carne propia, que estos riesgos no son hipotéticos: Al Qaeda secuestró hace mes y medio a tres ciudadanos españoles en Mauritania: Albert, que está herido, Alicia y Roque, a quienes se supone en territorio de Malí.

La línea que enlaza los países del Sahara, desde el Atlántico al mar Rojo, empieza en Mauritania y sigue en Malí, Níger, Chad y Sudán. Es el nuevo santuario de la organización terrorista, cuya fortaleza se agiganta en estados tan débiles. Al otro lado del mar Rojo, esta línea continuaría en Yemen precisamente. Estados Unidos y el Reino Unido van a crear una unidad especial antiterrorista para que opere en Yemen, en apoyo a un Gobierno sin recursos para enfrentarse a una organización criminal con profesionales tan avezados. Malo. Si se tensa la situación internacional, se complicará la liberación de los tres cooperantes españoles secuestrados en noviembre.

Mucho menos dramática, pero no menos injusta es la situación de Juantxo López Uralde, director de Greenpeace en España, detenido en Copenhague con otros tres compañeros, desde que el 17 de diciembre intentó colarse con una pancarta en una recepción oficial de la reina danesa a los dirigentes que participaban en la cumbre del clima. Una protesta jocosa. El jueves comparecen ante el juez estos ecologistas, que ya han tenido una condena por anticipado, al encerrarles durante las fiestas. Los políticos hablan, los líderes actúan. Eso decía la pancarta. Si se comparan los riesgos, esto sí que es una broma.

Manuel Castells: “El politico y los partidos generan el sistema de corrupcion”

Ignacio Martínez | 17 de noviembre de 2009 a las 20:05

Manuel Castells (Hellín 1942), catedrático de Sociología y Urbanismo de la Universidad de Berkeley y director del Instituto Interdisciplinar de Internet de la Universidad Abierta de Cataluña, es uno de los grandes teóricos mundiales sobre la Sociedad de la Información.
Autor de más de una docena de libros, entre los que destaca su trilogía sobre La Era de la Información, acaba de publicar el último, Comunicación y poder. El 29 de octubre fue investido doctor honoris causa en la Universidad de Sevilla.

  • El profesor Carlos Román, fallecido el año pasado, propuso su nombramiento como doctor honoris causa por Sevilla.

Es uno de los mejores economistas regionales que nunca he conocido. Era además excelente persona y un ciudadano comprometido con los problemas del mundo, con su ciudad y su región, por las que hizo mucho como director del Instituto de Desarrollo Regional.

  • ¿Cuándo se conocieron?

Hace tres décadas, cuando yo era catedrático en Berkeley y él terminaba su doctorado en Stanford. Después colaboramos en muchos proyectos, en particular en el Plan de desarrollo sostenible del entorno de Donaña, del que fue el inspirador de la estrategia económica.

  • Usted subraya que la universidad se justifica en último término por la formación de los estudiantes.

-La labor investigadora es esencial como productora de conocimiento.
Pero lo que justifica la existencia de la universidad, desde su origen, es la formación de estudiantes.

  • ¿El profesor universitario español es poco aficionado a dar clase? -No se puede generalizar.

También depende del interés de los estudiantes. Yo creo que hay círculos virtuosos y viciosos. El interés de unos estimula al de otros y viceversa.
En cualquier caso, la responsabilidad es de las autoridades de la universidad que deben exigir el cumplimiento estricto de las obligaciones académicas.

  • El circulo virtuoso que usted preconiza entre universidad, innovación y empresa no acaba de funcionar en España. En la universidad se hace mucha investigación básica y poca aplicada.

La investigación básica es esencial. Sin fuente de conocimiento no se puede aplicar conocimiento. La investigación aplicada debería ser hecha en las empresas o en centros conjuntos universidad empresa, como ocurre en Estados Unidos. El gran problema de la investigación española es que las empresas investigan mucho menos que en los países de nuestro entorno.

  • ¿Los empresarios españoles se fían realmente de los investigadores universitarios?

En general no, salvo en los sectores de TIC y la biotecnología.
Es un error grave, porque así nunca serán competitivos. El problema también es la composición sectorial de la empresa española: para hacer especulación inmobiliaria, mejor no tener universitarios.

  • ¿La galaxia de internet llegará a producir un hombre nuevo global, similar en todo el planeta?

Absolutamente no. La evolución social es hacia un incremento de la diversidad cultural, no a la unificación, como muestran las encuestas comparativas. La economía es global, la cultura es local y específica.

  • ¿Entre los jóvenes también?

Hay similitudes de comportamiento en la cultura joven relacionada con Internet y los móviles. Se puede hablar, empíricamente, de una cultura joven digital global. Se establece una red de comunicación que intercambia experiencias y se superpone a las identidades locales, que siguen siendo dominantes. No es la tecnología la que hace la cultura, sino la cultura la que se apropia la tecnología.

  • ¿Qué diferencias encuentra entre un ciudadano europeo, uno norteamericano y uno chino?

No hay ciudadanos europeos, cada uno es de su padre y de su madre. Es frívolo generalizar, pero en principio un norteamericano parte de él mismo, no de pedirle algo al gobierno. Mientras que en España se suele tener una mentalidad de funcionario y asistido. Y en China se desconfía de cualquier cosa que no sea la propia familia. Y, por cierto, las tres culturas piensan que son mejores que las otras.

  • ¿La Unión Europea podrá convertirse en una federación de estados, con una unión política, para completar el mercado único y la divisa común? ¿O resulta utópico?

No es utópico, es imposible. Ni la quieren los ciudadanos, que confían en las instituciones europeas aún menos que en sus propios gobiernos; ni lo desean los políticos, que no quieren perder el control de sus mecanismos de poder nacionales; ni le apetece a los países pequeños, que no quieren ser fagocitados por Alemania o Francia. Y los británicos bloquearán cualquier intento de supranacionalidad porque sienten su identidad y su economía amenazadas por las tradiciones estatistas europeas.

  • ¿El afán integrador europeo sucumbe ante las tensiones nacionalistas y localistas en los estados?

Lo realmente fuerte y arraigado es lo nacional y sobre todo lo local y lo regional. Europa es simplemente una construcción de intereses económicos y tecnológicos para poder negociar en un mundo globalizado. Pero sólo a partir de la co-nacionalidad. Los datos de opinión y los análisis de expertos muestran la ausencia de un auténtico proyecto político europeo. Por eso fracasó la Constitución y por eso convirtieron las élites en un Tratado los elementos de convergencia. Pero habrá reacciones en contra si se trata de avanzar en la supranacionalidad.

  • ¿Esto es algo que se ahorran los norteamericanos o se lo pierden?

Los norteamericanos federaron sus estados, que eran muy diferentes, hace siglo y medio, e incluso hicieron una guerra atroz para conseguirlo.

Combinan lo local, lo regional, lo nacional y lo global de forma más eficiente que cualquier otro país.
No es que lo puedan hacer porque sean más poderosos, sino que son más poderosos porque hicieron la más inteligente y flexible construcción constitucional.

  • Su trabajo con Peter Hall Andalucía: Innovación tecnológica y desarrollo económico tiene ya 15 años. ¿En qué acertaron o erraron?

Acertamos en la necesidad de una modernización tecnológica como factor clave del desarrollo, que se plasmó en el programa Segunda Modernización de Andalucía. Erramos en la capacidad de innovación empresarial, que era mucho más limitada de lo que evaluamos, puesto que la actividad dominante ha continuado siendo la construcción, el turismo de baja calidad y el pelotazo inmobiliario.

  • ¿Cuál es la tarea pendiente?

Ver como las iniciativas modernizadoras pueden articularse con los emprendedores jóvenes, que son la verdadera potencia de una Andalucía dinamizada y competidora en el contexto europeo. Tal vez se consiga con esta crisis purificadora que elimina buena parte del capitalismo parasitario y requiere la innovación como salida de la crisis.

  • Usted sostiene que el auge de la ciencia o la técnica debe suponer un aumento de la productividad. Que es el talón de Aquiles de las economías española y andaluza.

El bajísimo crecimiento de la productividad quedó ocultado por el alto nivel de crecimiento conseguido mediante un modelo no sostenible de inversión en el sector inmobiliario y turístico. Esto supuso un crecimiento masivo de empleo poco calificado, cuyo hundimiento ha llevado a la crisis actual.

  • El Gobierno auspicia un modelo de desarrollo sostenible, a base de innovación y energías renovables.

Esa es la única vía estable de crecimiento económico y bienestar social. Sus efectos no son rápidos, por eso hay que darse prisa en lanzar estas políticas, que en parte inició el presidente Chaves. Respecto al Gobierno español, tiene la estrategia adecuada, pero algunas de sus decisiones contradicen la estrategia, por ejemplo la reducción del gasto en investigación, que es simplemente suicida a medio plazo.

  • Andalucía ha crecido en los últimos quince años más que la media nacional y España por encima de la media europea. La dependencia de la construcción ¿dejará estancada nuestra economía 10 años?

No sé si 10 años, pero si no hay un cambio de modelo las mismas causas producirán los mismos efectos. Y, por cierto, la dependencia de la inversión inmobiliaria es la principal causa de la corrupción política.

  • En materia de corrupción política ¿qué es antes el huevo o la gallina, la extorsión del político o el maletín del empresario?

Es un sistema que se autoreproduce. Yo diría que lo esencial es que el político y los partidos generan el sistema, porque si no hubiera posibilidad de corromperlos, el empresario se guardaría muy mucho. Incluso a veces hay casos en que si no corrompes no puedes hacer negocio, porque es el peaje a pagar.

  • En este campo, ¿somos distintos de otros europeos? ¿Y los europeos, distintos de los americanos? Usted lo analiza en su último libro.

Corrupción hay en todas partes, menos en Escandinavia, salvo casos aislados. Pero lo propio de España es que la estructura de partido es muy cerrada, son los aparatos los que hacen las listas y los ciudadanos tienen pocas opciones. Tras monopolizar el poder de decisión, los partidos están en condiciones de protegerse a sí mismos, salvo cuando uno utiliza la corrupción para atacar al otro. Pero en términos generales, la corrupción política es la regla en el mundo, no la excepción, aunque bajo distintas formas, como se puede ver en los datos de Transparency International, la ONG independiente que analiza los índices de corrupción.

  • ¿Hay una crisis de liderazgo en Europa? Hace 20 años gobernaban Thatcher, Kohl, Delors, Mitterrand, González, Andreotti. Parecen de otra galaxia.

No hay que idealizar a los líderes pasados. Mitterrand era un Maquiavelo sin escrúpulos. Andreotti subió, según dicen, apoyado por la Mafia; Berlusconi, de hecho, le supera en capacidad de liderazgo dentro de un estilo aún más corrupto. Thatcher centró su primera fase de liderazgo en intentar cargarse a los sindicatos, aunque no lo consiguió. Y así, muchos.

  • Y ahora, ¿qué ocurre?

Falta credibilidad en la clase política actual; en todos, sin distinción. Por eso el único líder reconocido que hay en el mundo, Obama, es alguien que emergió desde fuera del establishment político y movilizó a los excluidos del sistema, sobre todo jóvenes, y sigue teniendo dificultades cada vez que se enfrenta a los políticos tradicionales de su propio partido para hacerles cambiar. El gran problema del mundo es que la crisis de credibilidad de los políticos nos deja sin instrumentos para gestionar las crisis económicas, sociales y medioambientales con que nos enfrentamos.

  • ¿Y el choque de las civilizaciones? Saramago ha escrito en su blog que las tesis de Huntington merecían un estudio más atento, porque lo más probable es que las civilizaciones sigan chocando.

Saramago, que es un gran poeta y escritor, ha dicho muchas tonterías sobre el resto de temas y ésta es una más. La tesis del choque de civilizaciones ha sido desmontada por investigadores serios de la cultura y la historia en todo el mundo. Es una burda racionalización del colonialismo como acción civilizadora. Lo que ocurre, como he analizado en mi obra, es que las identidades son principios fundamentales de resistencia a una globalización sin control. Y cuando se exacerban llevan a la confrontación violenta.

  • No siempre pasa.

La civilización china no tiene problemas para coexistir con la occidental. Y por cierto no existe la civilización occidental, porque entre la cultura anglosajona y la española el choque de civilizaciones es racionalizar las acciones terroristas de Bush y de Ben Laden, almas enemigas gemelas que comparten esa tesis a la que se apunta Saramago.

Brotes negros

Ignacio Martínez | 1 de noviembre de 2009 a las 18:22

El fracaso inicial del proyecto especulativo del Real Madrid es un mal augurio para la recuperación española: la vuelta de Florentino Pérez con su grueso talonario entusiasmó al respetable. Como si la crisis no existiera, iba a formar la plantilla más cara de la historia. Pero es difícil hacer un equipo con un grupo de multimillonarios. Esta semana, una cuadrilla de obreros mileuristas de Alcorcón ha humillado a la tropa de don Florentino, experta en publicidad y marketing.

Si el naufragio de la economía especulativa nacional nos ha enseñado lo mismo que al Real Madrid, mal vamos. Estados Unidos, la mayor economía del mundo, epicentro del terremoto financiero que ha hecho temblar al mundo en los dos últimos años, ha crecido casi un 1% en el tercer trimestre del año. Pero España no está en esa senda; durante el verano su PIB se redujo en un 0,4%. El consuelo es que se trata del menor descenso trimestral desde que empezó la crisis; aunque la realidad es que mientras peor estemos, la capacidad de empeorar será más pequeña.

En tres foros distintos, los presidentes del Gobierno, de la Junta y de la patronal andaluza han advertido de brotes negros en el horizonte. Zapatero, campeón mundial del optimismo histórico, dijo la semana pasada ante un foro empresarial que vienen tiempos peores. Santiago Herrero, en el Foro Joly del martes, citó con profusión un artículo de César Molinas, publicado en mayo en La Vanguardia. El ex director general de Planificación del Ministerio de Economía y Hacienda con el Gobierno de Felipe González vaticina en ese artículo que a España le espera una década perdida como la de Alemania entre 1994 y 2004 o como la que está atravesando Portugal. Y por la misma razón que llevó a la ruina a alemanes y portugueses: la pérdida de competitividad.

Y el presidente Griñán en Málaga el jueves confesó su desánimo porque todavía no se haya adoptado ningún nuevo mecanismo de regulación de los mercados financieros. En España seguimos prefiriendo los remedios del doctor Pérez: pero un equipo no se hace con un talonario, ni una economía se arregla sólo con ayudas públicas. Vienen días negros, como los del Real Madrid.

Juegos Olímpicos e Irlanda: dos elecciones decisivas

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2009 a las 8:01

 

Si quieren ustedes un ejemplo de organización opaca, endogámica, poco representativa y escasamente democrática, el Comité Internacional Olímpico no es una mala muestra. Resulta que un centenar de hombres y mujeres van a decidir hoy la suerte de las cuatro ciudades que compiten por organizar los Juegos Olímpicos de 2016; a saber, Río de Janeiro, Madrid, Chicago y Tokio, por ponerlas en el orden en el que un servidor cree que van a quedar. La clasificación nada tiene que ver con la calidad de las candidaturas. Río parece que es la peor en este campo, pero le toca. El método es perverso, tanto que ahí tienen al Rey de España, a los presidentes de Estados Unidos y Brasil o al primer ministro japonés pasilleando y compadreando con aristócratas, ex atletas, hombres de negocios y burócratas de los cinco continentes.

Copenhague no es el reino de Dinamarca, es el reino del lobby, y hasta allí han ido para presionar a alguno de los cien miembros de este jurado de élite hasta 400 personas de una delegación española que se antojará razonable si Madrid gana y excesiva si pierde. En el caso de que todas las delegaciones hayan utilizado la misma infantería y caballería que la nuestra, cada miembro del COI con derecho a voto ha tenido que soportar estos días la presión permanente de 16 lobbistas. Un estrés. Algo tan importante, caro y decisivo para el país organizador y para el mundo entero como unos Juegos Olímpicos no debería estar en manos de tan pocas personas, elegidas por un sistema de cooptación, que ha permitido en el pasado turbios casos de corrupción. Pero esto es lo que hay. Que Dios reparta suerte.

Los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea tenemos también hoy una cita en las urnas, aunque de menos riesgo y más representatividad. Tres millones de electores irlandeses van a decidir la suerte del Tratado de Lisboa por segunda vez en dos años. En junio de 2008 lo rechazaron, pero hoy dirán que sí. Por varias razones: se les permite mantener su estatus de neutralidad militar, se les consienten sus privilegios fiscales y las leyes comunitarias no condicionarán su prohibición del aborto. Es difícil construir Europa. Dinamarca cuando rechazó el Tratado de Maastricht en 1992 no quería oír hablar de la identidad europea de defensa. Los daneses recordaban los tanques alemanes por las calles de Copenhague en los 40. Y, sin embargo, los irlandeses no quieren saber nada de la OTAN, cuyo protectorado militar sobre la Unión figura en el Tratado.

Pero hay una cuarta razón, más poderosa, para que los irlandeses digan hoy que sí al texto de Lisboa: la crisis económica ha golpeado al dragón irlandés duramente: su economía tendrá un retroceso del 9% este año y está previsto un 3,5% adicional el que viene. Así que los irlandeses ya piensan que es mejor estar mal acompañados que solos. Esto nos garantiza que al menos ganaremos una de las dos votaciones decisivas del día.

Gripe, política y transparencia

Ignacio Martínez | 2 de septiembre de 2009 a las 11:52

La pregunta sobre si era necesaria la visita de las ministras Jiménez y Chacón al Centro Militar de Farmacia, con el atrezo de los gorros de ducha e impermeables transparentes como los que los turistas se compran cuando les sorprende una tormenta de verano, tiene dos respuestas muy dispares. La buena es que sí, que debieron ir el jueves a Burgos para mostrar al país que en este centro de Defensa se fabrican nueve millones de comprimidos al mes, lo que trasladó un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. Y, de camino, el paseo bajo plástico enseñó una de las eficientes tareas de un Ejército democrático en tiempos de paz. La respuesta mala es que los políticos cada vez basan más sus actuaciones en la puesta en escena, que sólo existe para muchos de ellos lo que se vende bien a los medios, el marketing político protagonizado por su exhibición estelar.

La ministra de Defensa Chacón es veterana en estas lides. Su afán por la notoriedad y su afición a los horarios televisivos la llevó en marzo a anunciar la retirada de las tropas españolas de Kosovo sin avisar previamente ni a la OTAN, ni a los Estados Unidos. La titular de Sanidad Jiménez, por el contrario, está siendo una ministra muy discreta que gestiona la crisis de la gripe A con diligencia y consenso. Un sentido común que le faltó a una antecesora suya, también nacida en Málaga, que tuvo que lidiar con otra crisis sanitaria delicada, la de las vacas locas, pero pinchó en hueso, la pobre.

Jiménez, sin embargo, está utilizando de manera masiva el arma de la transparencia, no sólo para los impermeables. Tanto, que a veces peca por exceso. La prevención para los niños menores de 14 años se ha convertido en un culebrón. Primero se les iba a vacunar, después se decidió que no. Y ahora no se descarta. Demasiado titubeo.

Ha estado muy bien en este asunto el Partido Popular, dicho sea de paso, como una excepción en un verano en el que ha primado la afición popular por el tremendismo en otros lances. Los consejeros autonómicos de Salud del PP han estado a la altura de los riesgos y la alarma creada por la gripe A, y se ha conseguido la unanimidad estratégica entre el Gobierno y todas las comunidades autónomas. Incluso con una discrepancia sobre la mesa: el PP ha planteado que se estudie la vacunación de los menores de 14. Los especialistas insisten en que no es necesario: la última indicación al respecto la dio ayer la Organización Médica Colegial. Pero cualquier riesgo que amenace a nuestros hijos, por leve que sea, angustia a la sociedad. Y es poco discutible que los colegios son un foco de eventual contagio de primer nivel. Todo esto inquieta de cara al otoño.

En fin, se tome finalmente la decisión que se tome, en base a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, en su afán por la transparencia, el Gobierno debería evitar televisarnos sus dudas.