Archivos para el tag ‘Estados Unidos’

Había cuatro millones de esclavos en 1861

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2008 a las 16:51

 

Obama no es descendiente de esclavos, sino de un inmigrante keniano. Pero representa a los cuatro millones de esclavos negros cuya conversión en ciudadanos libres dispuso la abolición de 1862 en Estados Unidos, en un país de 30 millones de habitantes. También representa a los 20 millones de negros norteamericanos que en los años 50 y 60 del siglo XX reivindicaron y consiguieron sus derechos civiles. Algo tan simple como ir al mismo colegio, a los mismos bares, en los mismos autobuses o bañarse en las mismas piscinas. Recomiendo sobre esto último la primera película como director de Antonio Banderas, Locos en Alabama. Excelente film. Obama representa, desde luego, a los 40 millones de afroamericanos de los Estados Unidos de hoy día, pero también a muchos otros ciudadanos de todos los colores y países del mundo, que necesitan creer en un líder que les de confianza y seguridad. Simplemente por su necesidad de esperanza en un futuro de paz y prosperidad. Los negros eran esclavos en el XIX en Estados Unidos, consiguieron los derechos civiles en el XX y están en el liderazgo del país en el XXI. Hay que agradecerles a los americanos que hayan tenido el ‘atrevimiento’.

Una apuesta sobre el resultado en Estados Unidos

Ignacio Martínez | 31 de octubre de 2008 a las 16:23

 

A ver cómo estamos de finos. Propongo una porra sobre el resultado americano. Les recuerdo que son en total 538 electores delegados que votan por los distintos estados. Todos los votos de ese estado serán para quién gane allí. El peso de cada estado es muy diferente: va desde los 55 votos que tiene California, hasta los 3 que tienen Montana, Wyoming, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Washington distrito federal, Dalaware o Vermont. Y hacen falta 270 votos para ganar. Abro las apuestas: Creo que va a ganar Obama a McCain por amplio margen, digamos que por 350 votos. Digamos que conseguirá 350 votos y McCain 188. ¿Y ustedes qué creen?

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El otro lado del muro de Berlín

Ignacio Martínez | 13 de octubre de 2008 a las 21:13

Las dos palabras que más pronuncian los dirigentes políticos estos días son seguridad y confianza. La última vez, ayer en París los jefes de gobierno de los 15 países que comparten el euro. Con éxito, según hemos visto en las bolsas a lo largo de la jornada. El objetivo era abortar lo antes posible la ansiedad colectiva que recorría el mundo. En todo caso, se termina una era. Cuando en 1989 los alemanes del Este empezaron a escaparse en masa por Hungría hasta Austria, en trenes fletados ex profeso, el muro de Berlín estalló y el comunismo se hundió como un castillo de naipes en Europa Oriental. Sólo dos años después se disolvió la Unión Soviética, heredera de imperio zarista. Y se acabó el mundo bipolar que nació tras la guerra civil entre europeos de 1939 a 1945, de la que salieron vencedoras dos superpotencias: Estados Unidos y la URSS.

El triunfo de la economía de mercado se le subió a la cabeza a algunos; surgieron los ultraliberales. Lo demás fue un tobogán, la economía global, la libre circulación de capitales sin regla alguna, el dinero tan barato que los intereses eran menores que la inflación, las viviendas que multiplicaban su precio. Estos días hemos presenciado el derrumbe del otro lado del muro de Berlín; se ha acabado el mundo unipolar de una sola superpotencia y el mercado como un dios sacrosanto. “Estamos metidos en esto juntos y saldremos juntos”, dijo el sábado el presidente Bush tras una reunión en Washington de ministros del G7, las siete grandes potencias industriales. Ese Bush perplejo e impotente no era el poderoso emperador que en 2003 atacó Iraq sin el aval de la ONU. En menos de 20 años hemos visto estrellarse las dictaduras comunistas y el capitalismo ultraliberal.

Estamos en el kilómetro cero de un nuevo mundo. Así lo define Nicolas Sarkozy, que ayer fue el anfitrión de una misa en París de los 15 socios del euro. Una cumbre para infundir confianza y seguridad. Sarkozy considera que el fundamentalismo religioso, el nacionalismo, el dumping financiero y las deslocalizaciones obligan a repensar el modelo liberal puro y especulativo en el que se ha movido el mundo las dos últimas décadas. Propone la intervención pública de los mercados financieros y que el nuevo capitalismo se refunde sobre sus principios iniciales de la ética del trabajo, el esfuerzo, con equilibrio entre libertad y regla. Me apunto a la idea.

La moda de otoño es la garantía del Estado. Lo creen a pies juntillas los inversores españoles, que se han puesto a comprar letras del Tesoro y bonos del Estado, cada vez más caros aunque su rentabilidad esté por debajo de la inflación. También están los hombres de poca fe: Trueba sólo creía en Billy Wilder y hay andaluces que sólo creen en los juegos de azar. El sábado, el primer premio de la Lotería Nacional cayó en Ronda (Málaga) y el segundo en Granada. Me repito: el que no se consuela es porque no quiere.

El ‘amigo’ chino

Ignacio Martínez | 21 de marzo de 2008 a las 22:35

Se atribuye a Mao Tse Tung la frase de que leer demasiados libros es peligroso. A todos los dictadores les da por lo mismo. Otro pensamiento del Gran Timonel es que la crítica debe hacerse a tiempo, no después de consumados los hechos. En aplicación de este precepto habría que reprochar a la comunidad internacional que mire para otro lado ante la falta de libertades en China, anfitrión de los Juegos Olímpicos de agosto en Pekín. Andan los tibetanos haciendo de David frente al Goliat chino ante la pasividad de propios y extraños. La revuelta del Tibet se extiende y con ella la represión, lo que pone en evidencia la violación de derechos humanos en un país con el que todo el mundo quiere hacer negocios y evita indisponerse.

China se mantiene como una dictadura comunista, confundida con el paisaje: a nadie parece incomodarle. En una visita hace dos años me llamó la atención que los dirigentes no mencionaban las palabras partido o comunista para definir a la dirección del país. El término sustitutivo era el gobierno. Y para referirse a los ciudadanos, se utilizaba otro eufemismo, el chino, como si hubiese sólo uno y no más de 1.300 millones. Así resultaba que el gobierno había decidido tal o cual cosa y al chino le había gustado o no. Sencillo y fácil de digerir.

China pretende perpetuar sus fronteras históricas. Desde el siglo XIII, Tibet ha estado bajo dominio mongol o del imperio chino y ha disfrutado de un cierto grado de independencia intermitente, segada de manera radical en 1950 por el Ejército Rojo. Si la operación militar de la semana pasada contra manifestantes civiles tibetanos la hubiesen ordenado los hermanos Castro en Cuba, se habría organizado un escándalo mundial. La hipocresía de las grandes potencias es infinita. Estados Unidos mantiene un bloqueo comercial implacable contra la isla caribeña, mientras hace negocios de todas clases con esta otra dictadura comunista. Un doble rasero evidente: el presidente Bush acaba de retirar a China de la lista de los peores violadores de los derechos humanos del mundo.

Pero Europa no es menos culpable. La UE tuvo un déficit comercial con China de 130 mil millones de euros en 2006; nos encantan sus productos manufacturados, tan baratos. Y no nos importa que los juguetes incumplan normas de seguridad comunitarias, ni que China se haya convertido en el primer emisor mundial de gases con efecto invernadero, ni que seis años después de entrar en la Organización Mundial de Comercio ignore las leyes de propiedad intelectual, ni que siga siendo un país altamente proteccionista.

La prensa extranjera tiene el acceso vetado al Tíbet y a los territorios limítrofes, tomados por las fuerzas armadas. No se sabe si los muertos han sido 16 u 80. No hay libertades ni hay información. Como diría Mao, leer demasiados periódicos es peligroso.

Espejo italiano

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2008 a las 9:59

A quienes somos críticos con los políticos españoles, nos deja sobrecogidos un espectáculo como el de los senadores italianos, a bofetada limpia, agarrones, gritos, insultos, desmayos… y botellona parlamentaria. Un espectáculo lamentable. Como lamentable ha sido el calvario de Prodi, sometido a una treintena de mociones de confianza en 20 meses de mandato. Así no se puede gobernar. Berlusconi se las promete felices, gracias a que un senador (presuntamente) corrupto de origen democristiano se ha pasado a su bando. Era nada menos que ministro de Justicia. Una amiga que ha vuelto recientemente de Australia me cuenta que allí los políticos tienen discurso, propuestas, planes de futuro. Son capaces de convocar a los ciudadanos para ir en una dirección determinada. A eso le llamaría yo liderazgo. Están muy por delante de España. Las primarias americanas nos ofrecen también la imagen de compromiso y vivacidad de una parte importante de la sociedad americana. La manera de entender la política en el mundo anglosajón nos lleva sin duda ventaja. Los latinos somos otra cosa. Pero, si nos miramos en el espejo italiano, resulta que los españoles hasta salimos favorecidos…

Crisis

Ignacio Martínez | 23 de enero de 2008 a las 11:59

La crisis ha aparecido de golpe. Y, como en el cuento, es una bruja, vieja y fea. Aunque líderes de naciones y empresas se encargan de decirnos que es joven y bonita. Pero ha llegado el momento de dejar a un lado sus posibles encantos y tomar medidas originales para salir del ciclo bajo de producción. También para que el sistema futuro sea mejor. Cuando llegó la era de las nuevas tecnologías, con empresas cuya materia prima era el conocimiento, se acuñó el concepto de la nueva economía. Parecía una panacea, que podría desterrar para siempre las crisis y lograr un crecimiento continuado, al aplicar a la producción la moderna tecnología. El aumento del PIB mundial un 5 por ciento en los últimos años es el mayor de la historia. Con un añadido positivo: en el pasado, subía el producto bruto mundial cuando prosperaban países ricos, como Estados Unidos, Alemania y Japón; y ahora la economía se distingue por la generalización del crecimiento y la incorporación a la locomotora global de potencias emergentes como China, India o Brasil. En todo caso, la coyuntura mundial nos recuerda que la economía no es cosa de brujos ni de hadas. Y que toda actuación tiene efectos positivos y negativos. Hay que elegir. El lunes este diario publicó una brillante tribuna de Manuel Lozano Leyva. Si no la leyó, no se la pierda. Se llama Andalucía nuclear y hace una propuesta herética: la construcción de dos centrales nucleares de tecnología avanzada, una en la parte oriental de la región y otra en la occidental. Es un buen momento para iniciar un debate profundo sobre energía y desarrollo sostenible. Por su parte, la consejera saliente de Obras Públicas ha hecho una contribución importante a la implantación de normas urbanísticas. Se acabó la barra libre en la que creció y se desarrolló el gilismo y sus imitadores. Cuando termine esta crisis habrá, además de reglas, otra forma de mirar al porvenir. Además de grandes medidas, las hay pequeñas pero efectivas. Leo Pruimboom, experto en psiconeuroinmunología, explicaba el sábado en La Vanguardia que el Gobierno finlandés ha seguido los consejos de la asociación internacional de investigación del cáncer y ha incrementado los impuestos de nutrientes no recomendables en un 50 por ciento y ha bajado en un 80 los de frutas y verduras. Pruimboom se ocupa en Chipiona (Cádiz) de mejorar la higiene, la salud, la protección y la seguridad. Trabaja con la policía para que cuide mejor al ciudadano, o repara la motivación y salud de los 400 empleados municipales. Reconvierte la agricultura en ecológica, alimentación que se establecerá en los colegios, donde se impartirá una asignatura de bienestar, basada en nutrición, sueño y ejercicio físico. O sea, que se puede vivir con menos y ser más feliz. El que no se consuela, es porque no quiere.