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Andalucía, como Teruel

Ignacio Martínez | 24 de diciembre de 2011 a las 14:09

Uno se puede quedar con lo que quiera de estos debates de investidura. Históricos. De hecho, sólo ha habido seis presidentes de Gobierno en España desde las primeras elecciones democráticas de 1977. Si prescindimos del efímero Calvo Sotelo, que no había sido candidato, caben a casi siete años, que no está mal; es un buen signo de estabilidad. Pero me quedo con dos detalles del debate. Que el portavoz de Amaiur se llame Antigüedad es toda una paradoja. El último terrorismo de Europa, aún no disuelto, tiene unos amigos políticos con una fuerte base social. Tanta, que tienen siete diputados en el Congreso, que este cronista vería justo que formasen grupo parlamentario. Celebro que Antigüedad diga que el abandono de la violencia es irreversible y que no han venido al Congreso a pedir la independencia. Pero eso sí, su empecinamiento en el conflicto político se ha quedado un poco antiguo; un par de siglos…

La otra cosa que me llama la atención es que ayer en la Carrera de San Jerónimo se ha levantado un diputado del Bloque para pedir que se aceleren las obras del AVE a Galicia. Un asturiano del Foro describió las reivindicaciones del principado sobre fondos mineros, sector naval o industria siderometalúrgica. Un vasco del PNV demandó una interlocución privilegiada con Euskadi en materia de I+D+i y política industrial. Un navarro de UPN reclamó el mantenimiento del statu quo foral. Un catalán de CiU, que pretendía un pacto fiscal semejante al vasco y al navarro, porque dice que España empobrece a Cataluña. Un valenciano de Compromís que denunció la corrupción de su gobierno autónomo. Una canaria de CC que reclamó la prórroga de la bonificación de las tasas aéreas, la reforma del régimen fiscal de las islas y la anulación  del veto del Parlamento Europeo al acuerdo de Pesca con Marruecos.

Tantos y tan variados portavoces regionales hacen que ya haya tantas regiones con voz en el Congreso como sin ella. Entre otros, ha vuelto la Chunta. Y el aragonés que ocupa el puesto que en su día tuvo Labordeta ¡habló ayer de Teruel!, que hasta ahora era el paradigma del territorio transparente, inexistente. Para demostrarlo, alguien con muy buen tino se inventó el eslogan de Teruel también existe. Bien, pues servidor reclama desde aquí, que Andalucía también existe y nadie la ha mencionado en este debate de investidura. También hay aquí una tasa de paro muy superior a la media nacional, la amenaza de un fuerte retroceso en las ayudas de la PAC, angustia ante la pérdida del caladero marroquí, y mil otros problemas, sin nadie que los airee.

Todo eso estuvo ausente en el debate. Este festival de regiones defendiendo sus intereses produce una España de dos velocidades: con y sin representación en el Congreso, que es un altavoz imprescindible. Y Andalucía está en la misma posición teórica de Teruel. 

No hay terrorista bueno

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2011 a las 10:34

Han matado, secuestrado y extorsionado a decenas de miles de personas durante medio siglo. Se han comportado como una secta, como una mafia. Han hecho daño directo a centenares de miles de ciudadanos de este país. En realidad, a todos los españoles. Son como una pesadilla. El miedo y el desprecio que han generado forman parte inseparable de nuestras vidas. Su violencia se llegó a convertir en algo cotidiano. Por eso es una gran noticia que los encapuchados anuncien que dejan definitivamente la lucha armada, aunque sus acólitos nos recuerden que el conflicto continúa.

Esta banda, todo hay que decirlo, al principio generó simpatías. Fue un error. Mataron a Melitón Manzanas en el 68, a quien Amnistía Internacional señala como un torturador de la brigada político social de la dictadura y colaboracionista con la Gestapo durante la II Guerra Mundial, y al almirante Carrero Blanco en 1973, recién nombrado presidente del Gobierno por Franco. Y muchos pensaron que la lucha armada era por la democracia. ¡Pero qué va! Con Franco mataron a 45 personas y con la democracia a casi 800.

El año de más muertos de ETA fue el 80, con casi cien, y sólo unos meses después, en febrero de 1981, hubo un golpe de Estado militar, al que contribuyó de manera singular el terrorismo. Eso buscaban. La misma benevolencia hubo durante mucho tiempo en España hacia el terrorismo del IRA irlandés. Pero no hay terrorista bueno. Ninguno.

ETA ha sido el principal enemigo de la democracia española. Pero en las elecciones europeas a las que se presentaba Herri Batasuna, sus candidatos sacaban un puñado de votos en algunos señalados pueblos de Andalucía. Todo hay que decirlo. Afortunadamente, esos afectos iniciales fueron desapareciendo. Al final, la irrupción en escena de un terrorismo global a gran escala, como el de Al Qaeda, ha acabado con todo atisbo de simpatía hacia cualquier movimiento similar en el planeta, fuese cual fuese su naturaleza. Surgió la disidencia en el seno del complejo mundo etarra y disminuyó la pasión de los suyos por la violencia. La unión de los demócratas, la eficacia policial y judicial, y la ayuda de Francia hicieron el resto.

Ahora dicen que lo dejan, pero piden diálogo a los gobiernos español y francés. Tienen 558 presos en las cárceles nacionales y 155 en las galas. Son sus ‘consecuencias’. Las nuestras pesan mucho más: 829 muertos. Todavía no hay razones para la euforia. Puede haber alguna escisión de los más duros y fanáticos, o enturbiarse las conversaciones. Y faltan algunos pasos esenciales: entrega de las armas, disolución, pedir perdón a las víctimas y pagar las indemnizaciones civiles.

Se está haciendo mucho hincapié en resaltar que los terroristas han sido derrotados. Pero hay otra cosa que advertirles: todo el daño que han causado ha sido para nada. Gratuito e inútil.

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Pantomima en San Sebastián

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2011 a las 10:30

Después de medio siglo de locura criminal, los ‘bravos’ etarras dan muestra de lo blanditos que son. No tienen lo que hay que tener para reconocer que todo ha sido un gran error y que piden perdón por los daños irreparables causados. No. Ahora necesitan una excusa para camuflar que han perdido. Necesitaban, por ejemplo, una pantomima como la de San Sebastián, con personajes que han estado en primera fila en la escena internacional, al frente de Naciones Unidas, los gobiernos noruego e irlandés, o el Ministerio de Interior francés, acompañados del jefe político que propició desde dentro el abandono de las armas por parte del IRA.

Los ‘bravos’ etarras necesitan jabón. Como en las cárceles. En donde cada vez que había un atentado, había que aislarles para que no sufrieran ningún riesgo. Ellos, tan valientes, que cuando mataron a Miguel Ángel Blanco y en la cárcel de Tenerife un preso común se puso un crespón negro, fueron tres etarras (tres) a pegarle. Tan valientes, que cuando tienen un altercado con otro interno, van a darle la represalia en manada. Y además de cobardes, son maestros de la propaganda. Están haciendo gratis una publicidad espectacular para su última marca blanca, Amaiur. Tanto que pretenden darle el ‘sorpasso’ al PNV y convertirse en la fuerza más votada en el País Vasco el 20-N.

Y en esto llega el grupito de líderes internacionales, como quien viene al Festival de Cine de San Sebastián, en misión de buena voluntad. Y con una fuerte dosis de ingenuidad o benevolencia recitan el léxico que complace a la banda terrorista: conflicto, confrontación armada, diálogo con España y Francia, consulta a la ciudadanía. Y aluden a “todas las víctimas”. Los etarras están empeñados en equiparar nuestros 800 muertos con sus 700 presos. Es una muestra de su incapacidad para hacer frente a sus responsabilidades. Los etarras que están en las cárceles quieren salir. Y lo quieren hacer, encima, con la cabeza alta.

Seguro que Annan, Brutland, Ahern, Joxe, Adams y compañía conocieran el comunicado de respuesta de ETA antes de firmar el suyo. Pero aun así, el final del terrorismo se merecía más una conferencia ‘nacional’. Si quieren una terapia de grupo, se les podría hacer la película de sus atentados. Hipercor, las casas cuartel de Zaragoza y Vic, los miembros del Ejército y las fuerzas de seguridad, jueces, políticos, profesionales de todas clases muertos por una locura criminal, que no ha evitado ni a los suyos. A Yoyes la asesinaron en 1986 delante de su hijo de tres años, porque quería abandonar la banda. Cuando el Ayuntamiento de Ordicia condenó el atentado, su hermano, concejal de Batasuna, se negó a secundar la moción.

Si ahora la secta quiere dejarlo, lo tiene muy fácil: bastaría con que admitiese su error y pidiese perdón. Y que se deje de pantomimas.

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Malos presagios

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 11:07

Una consejera del PP propuso, como quien no quiere la cosa, que los miembros del Consejo de Administración de RTVE pudieran entrar en los ordenadores de Televisión Española, para ver los contenidos de los informativos. Por adelantado. Era una vieja aspiración a la que se negaron los dos presidentes que ha tenido la Corporación. Ahora que está vacante la presidencia, lo consiguieron gracias a la complicidad de CiU y la anuencia de PSOE y Comisiones Obreras, que se abstuvieron. Sólo UGT e Izquierda Unida se opusieron. Algún consejero ha explicado que no era un intento de censura. Que sólo les movía su afán por estar mejor informados. El escándalo ha sido mayúsculo y han dado marcha atrás. Nunca antes se ha trabajado en TVE con más independencia, ni con González ni con Aznar.

Esta inocente maniobra presagia malos augurios para el futuro. No es un hecho aislado. Con las elecciones ganadas de antemano por el PP, como el PSOE ganó por anticipado las de 1982, los dirigentes populares dejan pistas. En el plano social, Esperanza Aguirre sostiene que quizá no toda la educación tiene que ser gratuita y el presidente murciano Valcárcel ya dejó dicho que había que estudiar el pago parcial de la atención sanitaria, igual que pasa con las medicinas. Lo que, por cierto, no es descabellado. Sería deseable que el debate sobre cómo financiar los servicios públicos se produjera antes de las elecciones. Pero se deja para después.

En asuntos diplomáticos, Jorge Moragas, jefe de gabinete de Rajoy y coordinador de relaciones internacionales del PP, afirma que reconocer en la ONU al Estado palestino ¡debilitaría el proceso de paz! En cuestiones domésticas, Arenas tiene la convicción de que Rubalcaba no ha hecho el cien por cien para acabar con el terrorismo. Resbaladizo. Con sus equivocaciones, que las ha habido, como seguir hablando con ETA después del atentado de la T4, a cualquier gobernante español hay que atribuirle la mejor intención en la materia. Hasta a Aznar cuando calificó a la banda de Movimiento Vasco de Liberación Nacional.

Se dice que el PP tiene un programa oculto. Error. No puede ser más transparente, sin necesidad de fisgonear en sus ordenadores.

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ETA nos toca las narices

Ignacio Martínez | 11 de mayo de 2011 a las 11:01

 
 
ETA nos gastó ayer una broma. Tienen sentido del humor, para tocarnos las narices. Ander Errandonea Arruti enarboló una pancarta en favor de Bildu al salir de la cárcel de Herrera de la Mancha, después de cumplir una condena de 25 años por las fechorías cometidas por el comando Irrintzi en los años 80. La estampa es de diseño: en el cartel, pintado a mano, aparece el nombre de la coalición en colores verde, azul, amarillo y rojo. Debajo, cuatro manos votan en una urna, y puede leerse Independentzia ETA Sozialismoa (Independencia y Socialismo). Los autores, aprovechando que el nombre de la banda se escribe igual que la y griega en euskera, destacan ETA para ver qué cuerpo se nos queda.Después, el sujeto y sus amigos han cantado puño en alto el Eusko gudariak, el himno al soldado vasco. Una escena completa que provoca una gran duda: ¿Han hecho todo esto, poseídos de su nuevo fervor democrático, con el entusiasmo de los conversos, porque se han dado cuenta de que los métodos pacíficos son la única vía para defender sus ideas independentistas? A simple vista, parece que no.Soy de la opinión de que la legalización de Bildu por el Tribunal Constitucional no es una pésima, ni una buena noticia, sino el resultado del funcionamiento de las instituciones. Será una magnífica noticia si es verdad que el entorno etarra renuncia al asesinato, la extorsión y el secuestro para conseguir sus propósitos y será un pésimo augurio en caso contrario. La duda sobre si los amigos de ETA son sinceros en el abandono de la violencia quizá se está desvelando ya. Y muy pronto se verá si el generosísimo gesto de la democracia española ha sido un acto de sabiduría o una memez.

Hay un amplísimo grupo de ciudadanos españoles que está deseando que esta vez sea la buena y que los políticos de la banda se impongan a los pistoleros. Pero es igualmente amplio el número de escépticos. Y por si hacía falta una prueba del algodón, ahí tienen a Errandonea abrazado a la bandera de Bildu como un poseso. Aunque me temo que no lo hace con la pasión del converso. No se le conocen a este hombre de 48 años, que ha pasado más de media vida en prisión, palabras de arrepentimiento, petición de perdón o disposición a indemnizar a sus víctimas.

Los amigos y familiares tampoco han ayudado. Han proferido gritos en favor de la amnistía para los presos etarras y la habitual consigna jo ta ke irabazi arte (darle duro hasta conseguirlo). Parece que nos estén diciendo que son los mismos de siempre. Y nos pasan un mensaje descorazonador: “¡Ea, otra vez os hemos tomado el pelo y volvemos a las instituciones a controlar más de 50 ayuntamientos y a financiar con el dinero del contribuyente la parte blanqueada del entorno de ETA!”. En todo caso, nos han tocado bien las narices.

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ETA toca las narices

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2011 a las 17:32

Errandonea Arruti enarbola una pancarta en favor a Bildu al salir de la cárcel de Herrera de la Mancha, después de cumplir una condena de 25 años por las fechorías cometidas por el comando Irrintzi. Y me provoca una duda: ¿Lo hace porque se ha dado cuenta de que los métodos  democráticos y pacíficos son la única vía para defender sus ideas independentistas? Me temo que no, que lo hace para tocarnos las narices, como diciendo, ea otra vez os hemos tomado el pelo y volvemos a las instituciones a controlar más de 50 ayuntamientos y a financiar con el dinero del contribuyente la parte blanqueada del entorno de ETA.

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El perjuicio de la duda

Ignacio Martínez | 4 de mayo de 2011 a las 9:38

Es difícil ponerse en la cabeza de un terrorista. Un asesino múltiple, fanático de alguna causa que pudo ser noble en su origen, que no conoce siquiera a su víctima. Pero no duda en matar, torturar, secuestrar, extorsionar, amenazar. Los terroristas no son personas normales por muchos motivos, pero uno de los más inquietantes es que no dudan nunca. Están en posesión de la verdad absoluta. Sin asomo de duda, Ben Laden mató a tres mil personas en Nueva York en 2001, a doscientas en Bali en 2002 y en Madrid en 2004, a cincuenta en Londres en 2005. Seguro que el líder de Al Qaeda no sintió remordimiento alguno. Al contrario, satisfacción; felicidad incluso.

Los seres humanos normales sí dudan. Entre la cabeza y el corazón, los escrúpulos les provocan malos ratos. Por ejemplo a Llamazares, contrariado por la expeditiva ejecución de Ben Laden. Esta es una práctica rechazable que Israel gasta con los dirigentes de Hamas que localiza: tiran bombas contra sus viviendas y matan a todos los vecinos, mujeres y niños incluidos. El dirigente de IU habla del derecho internacional humanitario. La conciencia nos dicta el camino más recto, aunque el sentido práctico nos diga que en este caso los americanos han hecho muy bien el asalto, muerte y eliminación del cadáver. No parece una injusticia.

Entre la cabeza y el corazón se debaten los políticos españoles sobre la presencia de los antiguos seguidores de ETA en las elecciones. No es un asunto fácil; por eso ha producido un ajustado resultado de nueve a siete en las votaciones del Tribunal Supremo. Todavía ayer el lehendakari López ha dicho que no cree que EA o Alternatiba sean instrumentos de la banda terrorista vasca. Es un acto de fe. Lo cierto es que han facilitado la presentación electoral de quienes hasta hace poco sentían satisfacción, felicidad incluso, ante los crímenes etarras.

Nadie tiene la certeza de que sea sincera la voluntad de luchar por sus ideas por la vía democrática y tampoco nadie está seguro de que no nos vayan a engañar como cuando se presentaron como ANV o Partido Comunista de las Tierras Vascas. Y entre quienes dudan está Urkullu, presidente del PNV, que hace una semana advirtió a la llamada izquierda abertzale que como ande con engaños la sociedad vasca les va a pasar por encima. Urkullu en realidad le pedía al Gobierno, a la oposición, a una clara mayoría de la sociedad española, que creyeran en una buena voluntad del entorno de ETA de la que él mismo no está seguro.

Demasiado para quienes en el último medio siglo han sido testigos de la matanza de mil personas. Los asesinos múltiples, fanáticos de una causa que dejó de ser noble por su actuación, tendrán que entregar las armas y disolverse si pretenden que sus amigos sean aceptados entre los demócratas. De momento padecen el perjuicio de la duda. Le hemos dicho adiós a Ben Laden, pero todavía no a ETA.

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Actas arrojadizas

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2011 a las 9:56

Toda la vida especulando sobre quién mandaba en ETA, si el jefe de los comandos o el del aparato político, pero va y resulta que el más importante era el delegado de actas. El PP está convencido, como la mayoría de los españoles, de que Zapatero está amortizado y ve en Rubalcaba a su peor enemigo. Enemigo y no adversario, porque en el Partido Popular le tienen muchas ganas desde su intervención el 13 de marzo de 2004 por la tarde, cuando dijo en directo para toda España aquello que de que los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta, y volcó de manera decisiva el voto del día siguiente. Y además de ganas, le tienen miedo. Es el único al que consideran capaz de salvar al PSOE de una derrota morrocotuda en las elecciones generales. Quizá incluso hasta con talento para empatar. ¿Se imaginan un par de debates televisados entre Rajoy y Rubalcaba?

Así que, puesto en la diana como el enemigo a batir, le llueven los golpes al miembro más valorado del Gobierno en las encuestas; un ministro del Interior que está desarrollando una eficaz labor en la lucha contra el terrorismo. Pero le acusan de colaboración con la banda armada. Todo viene a raíz del caso Faisán, en 2006, en el inicio de las conversaciones con la banda autorizadas por el Congreso. Un chivatazo a ETA impidió la detención del aparato de extorsión de los terroristas. Cuando la Guardia Civil le echó el guante en 2008 al jefe del aparato político de ETA, encontró las actas que Thierry levantó de las reuniones entre enviados del Gobierno y dirigentes etarras entre 2005 y 2007, dos de ellas después del atentado de la T 4. De ser cierto lo que ahí se recoge, la cúpula de Interior quedaría en entredicho. Rubalcaba niega que lo que dicen esas actas sea verdad, lo califica de bazofia. La cuestión es creer a ETA o al Gobierno, pero nos falta información.

Hay una vieja afirmación de Mayor Oreja, “ETA mata, pero no miente”, cuya filosofía ha aplicado la avanzadilla popular en esta ocasión contra el presunto candidato socialista. Este principio es muy discutido. Un buen conocedor, Josu Jon Imaz, era presidente del PNV en 2007 cuando explicó en La Vanguardia las mentiras que ETA había lanzado a través de Gara sobre el fracasado proceso de paz. Y dijo una frase muy juiciosa que demostraba por qué pensaba que los terroristas siempre mienten dentro de su estrategia política: “La banda ha echado mierda sobre las personas que ha asesinado”. Podía haber dicho algo más sencillo: si los políticos mienten, ¿por qué no lo iban a hacer los etarras? Hace un año, en respuesta a un comunicado de ETA, un bloguero escribió “ellos dicen mierda y nosotros decimos amén”. Ese amén puede convertir los papeles de Thierry en actas arrojadizas contra el Gobierno. Y a su autor en un peligroso manipulador que suministre armas para la guerra electoral. Propaganda. Mala cosa.

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ETA: falta emoción

Ignacio Martínez | 9 de febrero de 2011 a las 14:16

A la cantante Soraya la han ingresado para operarla de una sinusitis, una serie de famosos están arrepentidos de haberse puesto botox, Piqué ha publicado en Twitter una foto del doble cumpleaños suyo y de su presunta novia Shakira, han muerto tres adolescentes norteamericanos en un tiroteo en Ciudad Juárez, Isabella Rossellini estrena ocho cortos sobre la vida sexual de los animales, los nominados al Oscar ríen desenfadados para los fotógrafos, Hacienda rastrea la economía sumergida en España, Chistina Aguilera se equivocó en la letra del himno nacional norteamericano en el inicio de la Super Bowl, Salma Hayek comunica al universo mundo que Penélope Cruz está muy bien después del parto. Éstas eran las diez noticias más leídas en internet ayer. A los españoles no les ha emocionado la puesta en escena de la nueva Batasuna. Hay un infinito cansancio con esta pandilla.

Batasuna dice que quiere volver a las instituciones. Vocación de servicio se llama eso. O ganas de pillar poder y subvenciones públicas para financiarse por la vía legal y pacífica. Doble financiación. Porque también trincan del llamado impuesto revolucionario; el pago por evitar un secuestro o un asesinato. Estos tipos violentos, que queman banderas de España y Francia en sus actos públicos y aplauden a los asesinos de casi 900 hombres, mujeres y niños, nos dicen que se han dado cuenta de que la violencia no les ayuda a conseguir sus fines. Así que hoy se van a presentar en el Ministerio del Interior con su nueva marca, Sortu, y unos estatutos en los que rechazan la violencia y afirman que están dispuestos a colaborar para que ETA deje las armas.

Después de tantos muertos y tanto daño, Maite Pagaza, hermana de un asesinado por la banda amiga de la pandilla, nos advierte que son grandes jugadores y maestros en el arte de crear ilusiones ópticas. Nada han dicho de que lamenten los errores de décadas de terror, ni de pedir perdón a las víctimas, ni de la liquidación de las indemnizaciones a sus familiares. Nada tampoco sobre la condena al terrorismo como forma de acción política. Todas las derrotas son difíciles de asimilar y ésta es lógico que le cueste a ETA y su corte de simpatizantes. Pero uno no sabe a estas alturas si hemos ganado los demócratas la partida definitivamente. Y sólo lo sabremos a ciencia cierta cuando la banda anuncie su disolución y la entrega de las armas.

En este asunto estamos como los egipcios con Mubarak. El dictador no puede venir ahora con lágrimas de cocodrilo a lamentar las muertes provocadas por su policía y sus simpatizantes, ni puede prometer una democratización del país con él de tutor. Tiene que irse para que todo sea creíble. Aquí hay que empezar por la rendición de los terroristas. Eso sí que emocionaría a los españoles. Más que la wakafoto.

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Arenas se descentra

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2011 a las 11:18

El verbo descentrar tiene dos acepciones. Una es dejar de estar centrado. La otra es actuar de modo disperso o desordenado. Javier Arenas ha cumplido con los dos significados en una sola semana, con declaraciones hechas para contentar a los más irredentos de sus seguidores. El jefe del partido que va lanzado en las encuestas en Andalucía, está ajustando cuentas del pasado, antes incluso de ganar. Arenas lidera una formación muy ancha. Con un núcleo duro de liberales, conservadores y democristianos. Y dos alas, una en el extremo derecho y otra en la frontera con la socialdemocracia. En muchos países europeos ese abanico da para un arco parlamentario casi entero, al menos con cuatro partidos.

El comportamiento de Arenas parece un paradigma de la teoría del filósofo y teórico de la comunicación canadiense Marshall McLuhan, que a mitad del siglo pasado estableció que el medio era el mensaje. Sumergido en determinados medios, nuestro líder liberal-conservador-democristiano-derechista-socialcristiano lanza mensajes impropios de un político con su responsabilidad pasada y futura. Hace unas semanas, en Intereconomía, el presidente regional del PP agradó a la derecha extrema. Y esta semana, invitado por la televisión de Pedro Jota, se apunta sin apuro a la teoría de la conspiración en el 11-M.

Arenas sostiene que es casi imposible que un terrorismo foráneo intervenga en un país con terrorismo propio sin tener contacto. O sea, que Al Qaeda y ETA actuaron juntas en el atentado, no importa qué dijera la sentencia judicial. Añade, que hay un proceso judicial abierto y el juez ha pedido sin éxito documentación al Gobierno. Y se compromete cuando lleguen a La Moncloa a dar a ese juez la documentación que el Gobierno le ha negado, para que se sepa la verdad. En otras palabras, que una de las primeras cosas que hará el PP si gobierna es intentar blanquear los últimos días de Aznar en La Moncloa. Para arreglarlo, un senador canario del PP ha declarado que los presuntos autores del 11-M no se suicidaron en Leganés, sino que los mató la Policía. No se extrañen, una ex ministra de Aznar contaba hace años en privado que en la conspiración participaron los servicios secretos franceses, españoles y marroquíes.

Lanzado por esa pendiente, Arenas relaciona a Rubalcaba con los GAL, en un ataque preventivo contra el ministro principal del Gobierno, a quien propios y extraños dan por seguro candidato socialista en 2012. Esta actitud del político mejor situado para gobernar Andalucía dentro de un año no es un buen augurio. Esta región necesita líderes que miren al futuro, con propuestas concretas que generen seguridad y confianza. Y mientras, el jefe regional del PP aparece perdido en la anchura de su partido y muy escorado a la derecha.

Arenas se descentra. Y se equivoca.