Archivos para el tag ‘Europa’

El Nobel rescata a Europa

Ignacio Martínez | 13 de octubre de 2012 a las 10:01

José Borrell cuenta que en el Instituto Universitario Europeo de Florencia que él dirige un alumno alemán de posgrado que le dijo: “Europa es la bola [de reo] que mi padre me puso en el tobillo para expiar las culpas de mi abuelo”. A la bola, la Unión Europea para entendernos, le han dado el Premio Nobel de la Paz. En 2009 se lo regalaron a Obama a todas luces antes de tiempo, sin haber hecho nada para merecerlo. Tres años después, tampoco ha hecho méritos en absoluto. dicho sea de paso. Y ahora se lo dan con un retraso enorme a la Unión Europea. Será para hacer la media.
En todo caso, el Nobel sale al rescate de una devaluada UE. Porque es la institución en sí misma la depauperada, no la Eurozona o los morosos países del sur. Y la crisis de la Unión se debe a que olvidó su origen y su destino. El origen fue la Segunda Guerra Mundial, la más sangrienta y mortal de las guerras de la humanidad: Tony Judt en su excelente libro Postguerra cifra en 36 millones y medio los muertos sólo en suelo europeo. ¡Más de la mitad de ellos, civiles! Y el destino era evitar que se repitiese una nueva guerra civil entre europeos, y dedicarse al desarrollo, al progeso, a la cooperación.
El viejo Mitterrand recordaba en 1995 que Francia había hecho la guerra a lo largo de su historia contra todos los países que entonces formaban la Unión a 15, menos con Dinamarca. Un enigma para él: “Toda mi vida me he preguntado cómo es que no hicimos la guerra contra Dinamarca”. El grupo de europeístas del Movimiento Europeo, formado esencialmente por democratacristianos y socialdemócratas, que lanzó la idea de la unión de las naciones europeas tenía por objetivo impedir nuevas contiendas. Cuando el 9 de mayo de 1950 Robert Schuman propuso en el Salón del Reloj del Quai d’Orsay la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero inició su discurso en nombre de la paz mundial. Y la operación tenía sobre todo un propósito de paz: poner en común la producción alemana y francesa de carbón y acero, la materia prima para fabricar armamento convencional, impediría un rearme como el de entre guerras.
Desgraciadamente la gravísima crisis económica mundial ha sacado lo peor de muchos países, de muchas regiones, de muchos líderes que no están a la altura de las circunstancias, ni de la herencia recibida de los padres fundadores. El egoísmo reinante hoy no era el espíritu de los años 50. Con el agravante de que tenemos una clase política en la Europa actual carente de la capacidad, energía e ideales de sus antecesores. Gobernados por un directorio que no se sabe quién lo compone, que no ha sido elegido, que no es transparente, navegamos sin rumbo cuando llega este premio.
Este Nobel tardío es en realidad para aquellos padres alemanes y los franceses, italianos, belgas, holandeses y luxemburgueses de su generación que produjeron el invento que ha propiciado el mayor periodo de paz en la historia del viejo continente: la Unión Europea.

Etiquetas:

La Europa basura

Ignacio Martínez | 22 de septiembre de 2012 a las 9:47

El lunes se reunieron en Varsovia once ministros de Exteriores de la UE, entre ellos el español, para imaginar el futuro de Europa. No está mal la alineación: los seis fundadores, más tres socios del euro, como Austria, Portugal y España, y dos que no comparten la moneda única, Polonia y Dinamarca. Principal ausencia, la británica. Este grupo, conocido como Club de Berlín, es una idea germana lanzada en primavera que ha puesto el listón muy alto. Tan alto, que un servidor no se lo cree en absoluto. Una Comisión con más poderes y menos comisarios, una Europa más federal, con política económica y exterior comunes, una unión bancaria y mecanismos de solidaridad. No le falta a la propuesta ni un perejil.
Estas cosas se hacían de manera más discreta entre los cinco grandes en la época del mejor ministro de Exteriores que ha tenido la España democrática: Fernández Ordóñez. Eran las vísperas del Tratado de Maastricht y complotaba en mesa de camilla con el alemán Genscher, el francés Dimas y el británico Hurd. Y en a veces se sumaba el italiano De Michelis. Se reunían en Bonn, Bruselas, París o Londres. Y parieron el Tratado de la Unión Europea. A estos de ahora no se les ve esa traza.

Europa tiene en los tiempos modernos los inconvenientes de la comida basura. Primero, un alto nivel de grasa; y después, aditivos y sal que estimulan el apetito y la sed. Esto último nos llevó a los pardillos del sur a pedir créditos por valor de muchos billones de euros para comprar más de la cuenta. Alegremente. El dinero no es que estuviera barato, lo regalaban. Los aditivos se acabaron con la crisis, pero la grasa continúa por todas partes. Estos días es noticia permanente la línea aérea Ryanair, a la que se le acaba la gasolina con frecuencia porque va con la justa, cuando no hace aterrizajes de emergencia por motivos técnicos.

El problema no está en la inseguridad que esto representa, sino la grasa legal comunitaria que impide que España la controle y la sancione. Ryanair sólo rinde cuentas en su Irlanda natal. De eso se jacta su máximo directivo. El marasmo normativo de la UE se convierte así en refugio para pillos. No es un caso aislado. Esta multinacional, como Apple, como Google, como prácticamente todas, liquidan los impuestos de sus beneficios en España en el generoso sistema fiscal irlandés, a la mitad del tipo nominal español. Grasa.

¿Quién arregla eso? Los jefes de gobierno que se sientan en el Consejo Europeo o los máximos dirigentes de la Comisión y el Consejo representan la mayor concentración de pesos pluma jamás habida en 60 años de historia comunitaria. Van Rompuy ha tenido una idea, que planteará en la cumbre de octubre: un presupuesto central para la Eurozona y una emisión conjunta de deuda para reforzar la unión monetaria y económica. Mucha ambición para tan poco liderazgo.

Un mes decisivo para Europa

Ignacio Martínez | 3 de junio de 2012 a las 11:34

Hay malos presagios. Nadie sabe lo que pasará, pero este mes es decisivo. Europa ha cambiado y Alemania también. El viernes Josep Borrell recordaba en Córdoba a un grupo de periodistas nacionales, reunido para la entrega de los Premios Madariaga, que Helmut Kohl ya decía en los 90 que la suya era la última generación de alemanes europeístas. El socialista catalán preside el Instituto Universitario Europeo, institución de posgrado creada por la UE, con sede en Florencia. Un alumno alemán comentó un día que Europa era una bola [de reo] que su padre había atado a su pie para pagar las culpas de su abuelo. La anécdota ilustra un cierto estado de ánimo en Alemania y cómo ha pasado página de la II Guerra Mundial. Sin complejos.
Bajo el síndrome de la angustia, Rajoy dio ayer en Sitges una conferencia con poco público y escaso entusiasmo. Pidió una autoridad económica europea que armonice las políticas nacionales, arbitre una fiscalidad común, permita el control centralizado de las finanzas y gestione la deuda pública. En resumen, que arregle esto. El presidente tiene más demandas: establecer un sistema general de supervisión bancaria, un fondo de garantía de depósitos para toda la zona euro e instrumentos de capitalización directa para los bancos. El catecismo de Durao Barroso, el peso pluma que comanda la Comisión en plena tormenta.
Muy distinta fue la acogida al magnífico discurso que hizo García Margallo el viernes en Córdoba. A juicio de mis colegas, el mejor de un miembro del Gobierno en estos cinco meses. El ministro reclamó una estrategia de unidad nacional para salir de la crisis. Sostiene que si no se despeja enseguida la incertidumbre que vivimos en Europa y España, los esfuerzos de décadas para fundar y desarrollar la unidad europea se irán por el sumidero de la historia. Es un problema político.
Explicó que los inversores desertan porque creen que el euro es reversible. y para asegurar su futuro considera imprescindible que el Banco Central Europeo proporcione liquidez y sostenga la deuda pública de todos los países. Margallo puso énfasis en que la austeridad es necesaria, pero en absoluto suficiente para superar la crisis e insistió en la necesidad de un esfuerzo de crecimiento económico, para poder pagar las deudas y mantener los servicios sociales.
El destino europeo se juega con el euro, precisamente aquí. Y ahora.

Día de Europa

Ignacio Martínez | 9 de mayo de 2012 a las 10:51

El 9 de mayo de 1950, un día después del quinto aniversario del final de la II Guerra Mundial, el entonces ministro francés de Exteriores Robert Schuman propuso la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Ese discurso fundacional de la Unión Europea comenzaba así: “La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan”. La UE nació en nombre de la paz mundial. Era obligado: entre 1939 y 1945 murieron en suelo europeo 36,5 millones de personas, más de la mitad civiles. La futura unión era el mecanismo para evitar que las naciones del viejo continente siguieran haciendo la guerra unas contra otras, como habían hecho a lo largo de su historia.

Poner en común la producción de carbón y acero suponía unificar la producción de armamento convencional. Schuman lo explicó: “Cualquier guerra entre Francia y Alemania no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible”. En 62 años las cosas han cambiado mucho. En el momento de la propuesta de Schuman, Alemania era un país intervenido militarmente por las potencias ganadoras de la guerra. Para que el Gobierno francés lanzara la idea de la CECA hubo de hacer consultas previas con el Reino Unido y Estados Unidos. Aunque la República Federal Alemana se creó en 1949, no le fue reconocida la plena soberanía hasta 1955.

Hoy los intervenidos son otros. Irlandeses, portugueses, griegos. Y la potencia que impone sus condiciones es la derrotada Alemania de 1945. El fundamentalismo presupuestario ha llevado a los griegos a la ruina económica y la desesperación política. Las elecciones del domingo han hundido el sistema bipartidista heleno, y han convertido al país en ingobernable. La victoria de Hollande en Francia es un rayo de esperanza para que sea verdad la segunda parte del Pacto de estabilidad y crecimiento. Sin crecimiento, los países endeudados del sur van camino de la depresión. Lo que no significa olvidar los planes de austeridad.

Dos años antes de la alocución de Schuman, en el Congreso de La Haya se fundó el Movimiento Europeo, germen del Consejo de Europa y la UE. Entre el 7 y el 11 de mayo de 1948, 800 delegados se reunieron en la capital holandesa presididos por Winston Churchill. Allí estaban Adenauer, Macmillan, Mitterrand, Spaak, Spinelli, Madariaga…

Y pocos años después, en 1958, un joven y brillante licenciado en Derecho hizo su tesis doctoral sobre el ordenamiento jurídico de la CECA. Aquel joven profesor es el eminente catedrático Juan Antonio Carrillo Salcedo, hijo predilecto de Andalucía y gran europeísta, que hoy recibe en el Parlamento andaluz el Premio Blanco White del Consejo Andaluz del Movimiento Europeo. Hecho relevante: es la única cosa grata de la situación actual en todo este relato.

Amenazas a la pesca

Ignacio Martínez | 18 de diciembre de 2011 a las 12:10

Unos dos mil empleos pesqueros en Barbate, Conil y Algeciras están amenazados por la ruptura del acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos. Veinte cerqueros y 23 palangreros se quedan sin su caladero natural. La UE deambula desorientada. Su lastre no es sólo la crisis. La falta de identidad tras las últimas ampliaciones y una generación de dirigentes de segunda fila, en la que los pesos pluma parecen gigantes, completan el penoso retablo de una Europa que se comía el mundo en los 90 y ahora le falta autoestima.

El último episodio ha sido la hombrada del Parlamento Europeo, paralizando el tratado de pesca con Marruecos, porque incluye aguas del Sahara cuya soberanía no tiene. La levedad del europarlamento sólo es superada por el Senado español. A esta hazaña contribuye la comisaria griega Maria Damanaki, que fue una joven diputada comunista y una belicosa presidenta del partido de izquierda radical Synaspismos, antes de buscar acomodo en el Pasok, y entrar en la Comisión. Damanaki sostiene que los nuevos tratados de pesca tienen que respetar la sostenibilidad medioambiental, el beneficio económico y la legalidad internacional.

Está muy bien la defensa de los derechos humanos, pero la hipocresía europea es infinita. Se negocia cualquier cosa con Marruecos que suponga ventajas para la producción industrial del norte europeo, sin acordarse del Sahara. Mejor aún, se firman sin complejo acuerdos comerciales con la mayor dictadura del planeta, China, a la que se dan a ganar cientos de miles de millones de euros. Los derechos humanos pueden esperar. Sin embargo, se puede golpear a Marruecos en el culo de los pescadores andaluces o canarios, provocando más paro en zonas deprimidas y perjudicando a España, que es el país que más ayuda a los saharauis.

La situación es mala. Pero puede empeorar: en junio termina el acuerdo con Guinea Bissau y en julio el de Mauritania. Allí hay unos 40 marisqueros congeladores de Huelva. Los mauritanos después de cinco rondas negociadoras no se han movido un ápice. Este es el cuadro: Andalucía pinta poco en España, España no pesa en Europa, y Europa empieza a ser intrascendente en el mundo.

El que manda, manda

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2011 a las 12:47

Europa salió de la Segunda Guerra Mundial como un protectorado militar norteamericano. Y sale de la cumbre de ayer como un protectorado económico alemán. El asunto militar ya forma parte del paisaje. Incluso una operación como el ataque a las fuerzas de Gadafi en Libia, realizada a iniciativa francesa y británica, acabó colgándose en la percha de la OTAN. Al fin y al cabo, los americanos tienen los mejores sistemas de comunicaciones por satélite y los aviones radar Awacs son suyos. Una cuestión de músculo y de comodidad por cada parte. Desde que en 1949 se fundara la Alianza Atlántica ha sido recurrente la demanda estadounidense de que Europa debería contribuir más al presupuesto aliado. Hasta hoy.

En el mismo Tratado de Maastricht, de 1991, en el que se aprobó la Unión monetaria y económica, se estableció un modesto concepto de emancipación: la identidad europea de defensa, que tendría su pilar en la Unión Europea Occidental (UEO). Un año después, los daneses rechazaron el Tratado en referéndum, entre otras muchas cosas porque no querían volver a ver los tanques alemanes por las calles de Copenhague, ni de visita. Preferían seguir bajo el paraguas americano. La idea se dejó sentir en la revisión del Tratado que se realizó en Amsterdam en 1997. Se pusieron las cosas claras. Dos frases, como ejemplo: “La Alianza Atlántica sigue siendo la base de la defensa colectiva” y “la UEO constituye un elemento fundamental del desarrollo de la identidad europea de defensa dentro de la Alianza Atlántica”. O sea, el que manda, manda.

El resultado de la cumbre de Bruselas de esta semana es similar. La unión monetaria no estaba bien diseñada y no se ha realizado la unión económica prevista. El Banco Central Europeo se hizo a imagen y semejanza del Bundesbank. Su misión sagrada es la estabilidad de precios; controlar la inflación es la obsesión alemana. Y no está entre sus competencias ni la compra de deuda, ni mucho menos la emisión de eurobonos. El intento de controlar el déficit es muy loable. Pero los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la capital comunitaria se han olvidado de que, en el origen, esta era una crisis financiera, que provocó un colapso del crédito, que a su vez hundió la actividad y el consumo. Detrás vino una drástica reducción de la recaudación de impuestos, los déficits se dispararon y la suscripción de deuda se desbocó.

Ahora, por orden de Alemania se ataja una de las consecuencias de la crisis, pero no se arbitran soluciones para las causas: dudosa solvencia bancaria, diferenciales astronómicos en los intereses de la deuda entre la germana y los países del sur, y el crecimiento europeo estancado. El Consejo Europeo no da más de sí. Está compuesto por pocos pesos medios o ligeros y muchos pesos pluma. En ausencia de pesos pesados, se impone la economía hegemónica. El que manda, manda.

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

Democracia directa

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2011 a las 13:16

La izquierda ha conseguido la mayoría absoluta en el Senado francés, por primera vez en más de medio siglo. En esta Cámara de representación indirecta siempre hubo un predominio de los gaullistas y sus aliados, desde que el general De Gaulle encargara la Constitución de 1958. La crisis, como se ve, puede con tradiciones e instituciones que parecían parte del paisaje. Y no perdona: se lleva por delante a gobernantes y mayorías de derechas y de izquierdas. Angela Merkel ha perdido seis elecciones regionales en Alemania este año. Y el suyo es el único partido democristiano que sigue ocupando un puesto central en un país europeo.

A los gobernantes democristianos y socialdemócratas se los ha llevado el vendaval de la crisis por igual. El argumento de que la izquierda se ha quedado sin ideas y no aporta nada nuevo en esta coyuntura es tan cierto como que en la acera de enfrente pasa lo mismo. Y quienes están en la oposición se encuentran bien situados para sustituir a los sufridos presidentes o primeros ministros salientes. Es el caso de los socialistas en Francia y Alemania o de los conservadores en España. En las protocolarias despedidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados podían verse sonrisas más amplias y relajadas en el campo de los que abandonan el Gobierno, que entre los que llegan nuevos. Será por la responsabilidad que se le viene encima al PP o por el estrés que supone a muchos de sus dirigentes el sinvivir de no saber si serán o no ministros de Rajoy.

Y el problema no es Europa, como pretende Timothy Geithner, el secretario del Tesoro norteamericano, que auguró este fin de semana una cascada de quiebras en Europa si no se refuerza el fondo de rescate de la UE. La falta de imaginación no es mérito exclusivo de los europeos, como puede verse en las políticas de Obama, tanto en el plano doméstico, como en el internacional, amenazando a los palestinos si se atrevían a pedir el reconocimiento como Estado.

Pero sí hay algo que está cambiando en Europa. El voto abandona el bipartidismo clásico, poco a poco. Hace dos años, en las elecciones alemanas que ganó la señora Merkel, los dos principales contendientes democristianos y socialdemócratas juntaron el 57% de los votos emitidos, frente al 90 que tenían en la época del canciller Adenauer. Por cierto, cuando De Gaulle fundó la V República francesa. La semana pasada, en la ciudad estado de Berlín además de SPD, CDU, verdes, Izquierda y liberales, un nueve por ciento de los votantes han preferido al Partido Pirata, invento sueco de hace cinco años que ya tiene franquicia española, que propugna democracia directa, software libre y reformar las leyes de la propiedad intelectual, para lograr la máxima libertad en internet.

Ya que los gobernantes no azuzan el ingenio, lo hacen los electores.

El declive de occidente

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2011 a las 11:06

El pánico de la semana pasada se puede repetir ésta en los mercados financieros. Grecia debe 330.000 millones de euros y no puede devolver los vencimientos de septiembre. Después de haberle dado una ayuda de 110.000 millones, ahora habría que darle otro tanto. Y, además, alargar el vencimiento de su deuda a largo plazo, con el intercambio de antiguos bonos helenos por otros nuevos avalados por la zona euro. La canciller Merkel insiste en que las entidades financieras que invirtieron de manera temeraria en la deuda griega deben contribuir al rescate con una quita. El Banco Central Europeo es contrario a admitir la primera suspensión de pagos en la Eurozona. Ése es el embrollo que tienen que resolver los jefes de los 17 países que comparten el euro, en una cumbre convocada el jueves en Bruselas.

Daba penita ver el martes en Madrid a dos pesos pluma como Van Rompuy y Zapatero exigir una respuesta rápida y firme de la UE. La canciller alemana ni siquiera se dio por enterada de que querían una reunión el viernes. El mejor diagnóstico de la situación lo publicó la semana pasada en varios periódicos europeos el ex primer ministro británico Gordon Brown, que fue durante diez años ministro de Hacienda. Parafraseando a Churchill, Brown se preguntaba ¿por qué se durmió Europa? Explicaba que son tres los problemas entrelazados que han causado la actual emergencia: el déficit, la fragilidad de los bancos y el bajo crecimiento.

Brown pronostica diez años de altas tasas de paro en el continente si no se resuelve el problema crónico del crecimiento. Ya le parece alarmante una media de desempleo del 10% en Europa, que en España es del 20 y en Andalucía del 30%. Con índices de paro juvenil del 20% en la UE, del 40 en España, y del 50% en Andalucía. La Unión crece la mitad que Estados Unidos y una cuarta parte que China o la India. Antiguamente, Europa representaba la mitad de la producción mundial, en 1980 era una cuarta parte. En la actualidad se ha reducido a un 19%, en 2030 será un 11. Es posible que a mitad de siglo la economía europea pese menos que la latinoamericana.

El antiguo canciller del Exchequer insiste en que los bancos europeos, además de la sobreexposición a las deudas soberanas de Grecia, Irlanda, Portugal y España, siguen tocados en su solvencia por activos tóxicos y la caída del mercado inmobiliario. Propone un plan de recapitalización de la banca y aboga por nuevos bonos avalados que alarguen los vencimientos griegos. También propugna concentrar las exportaciones a los países que más están creciendo. El antiguo líder laborista recomienda recetas liberales, como la flexibilización laboral, de capital y de los mercados financieros, y eludir el proteccionismo. Se acabó una era y hay que construir el futuro sobre otras bases, para evitar el declive de occidente.

Etiquetas:

Cazafantasmas

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2011 a las 19:44

En toda Europa hay gente muy preocupada por la crisis de la deuda soberana griega, que cavila sobre lo que hará finalmente Samaras, el jefe de la oposición helena. Hay dudas sobre si se comportará como la oposición española, que no ha votado ni una sola de las reformas propuestas por el Gobierno, a ver si se consume Zapatero en la hoguera de su propia estulticia. O si hará como el PSD portugués, que le votó a favor tres planes de ajuste a Sócrates, antes de negarse a secundar el cuarto.

Apuesto a que Samaras, al final, se comportará en portugués, o sea en responsable. Estulticia del presidente aparte, da repelús ver a Montoro en la televisión invocando a brujas y fantasmas, mientras la Bolsa de Madrid baja y los intereses de la deuda española se disparan. Ya queda poco; incluso es posible un adelanto electoral. Anda Zapatero colocando con prisas a Bernardino León en la Unión Europea, a Bibiana Aído en la ONU. Lejos de la quema.

En todo caso, hay quien ve la botella europea medio llena. Un total de 48 patrones de empresas francesas y alemanas han firmado un manifiesto en el que rompen una lanza a favor del euro. Ahí están los jefes de Air France KLM, Alcatel, France Telecom, BMW, Peugeot Citroën, Suez, Correos alemanes, E.ON, Deutsche Bank, Total… Entre todos suman una facturación equivalente a una vez y media el PIB español y cinco millones de trabajadores.

Dicen que ésta no es una crisis del euro sino de la deuda. Que desde que entró en vigor la moneda única hace doce años, se han creado nueve millones de empleos en la zona euro. Las empresas europeas han ensanchado su capacidad financiera y aumentado su competitividad. La crisis ha llevado a algunos países de la Unión a endeudarse en exceso y hay que ayudar a esos países a encontrar su independencia financiera. Que el retorno a una situación financiera estable costará muchos miles de millones de euros, pero que la UE y nuestra moneda única valen la pena. Y hacen falta reglas de estabilidad y de coordinación más estrictas, pero que no son buenas ideas como sacar a algún país del euro o una escisión entre los países del Norte y del Sur. En definitiva, un bendito grupo de cazafantasmas, esos seres diabólicos que tanto le gustan a Montoro.

Etiquetas: ,