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Fallece Javier López de la Puerta, fundador del Instituto Internacional San Telmo y Asaga

Ignacio Martínez | 8 de mayo de 2009 a las 8:24

Ayer murió en Sevilla Javier López de la Puerta, uno de los andaluces más destacados del último medio siglo. El fundador del Instituto Internacional San Telmo y de Asaga estaba casado con Francisca Fernández Repiso y era padre de nueve hijos. Desarrolló una gran actividad en muchas disciplinas: licenciado en Derecho, empresario agrario, alcalde de Osuna en los años 60; fundador y primer presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos (Asaga) de Sevilla, cuando en 1977 se legalizaron las organizaciones empresariales y sindicales; fundador junto a Gerarda de Orleáns y Borbón en 1982 del Instituto Internacional San Telmo, la más importante escuela de negocios de Andalucía; miembro del Comité Económico y Social de la Comunidad Europea, en donde presidió la comisión de Agricultura, tras la adhesión española en 1986; inspirador y socio de diversas empresas de promoción industrial o de servicios.

López de la Puerta nació el 22 de mayo de 1933 en una familia de agricultores de Osuna. Estudió Derecho y ejerció de empresario agrario al frente de explotaciones de olivar, cereal, remolacha y algodón, de secano y regadío. Entre otros negocios, también gestionó una fábrica de harina de la familia de su mujer. Y, tras dejar la presidencia de Asaga en 1982, fundó una compañía de servicios en su pueblo, Seisa, y una empresa de promoción industrial, Proinsa, que actuaba en toda Andalucía y de la que fue consejero delegado. Esta empresa emprendió actividades tan diversas como fabricar de elementos de ascensores, máquinas de deshueso y relleno de aceitunas o la promoción inmobiliaria.

En los años 60, con 28 años, fue alcalde de Osuna. En esa época hizo un gran número de viviendas sociales en los barrios de La Rehoya y Fátima. En la transición de la dictadura a la democracia, se comprometió con UCD en el momento más delicado del partido fundado por Adolfo Suárez, las elecciones de octubre de 1982, en las que ganó por mayoría absoluta el PSOE de Felipe González. Fue candidato al Congreso como independiente, pero no salió elegido. A partir de entonces, se dedicó en cuerpo y alma al Instituto San Telmo y sacó adelante un proyecto sobre el que pesaban entonces serias dudas.

Las primeras elecciones a presidente de Asaga de Sevilla, en abril de 1977, fueron muy disputadas: las ganó Javier López de la Puerta por escaso margen a José Manuel Tassara, que después sería diputado en el Congreso por la UCD. La organización cobró una importancia extraordinaria en un breve plazo de tiempo. Un grupo de jóvenes, como José Loring, Miguel Afán o Ángel Martín, capitaneados por López de la Puerta, empezaron a ofrecer servicios profesionales a los asociados, pero también se convirtieron en una referencia social: por ejemplo, sus datos estadísticos eran la fuente más fiable que utilizábamos los periodistas que hacíamos información agraria en aquella época. A López de la Puerta le preocupaban entonces dos cosas esencialmente: la negociación de los convenios y la regulación de los mercados. A pocos años de la entrada en la Comunidad Europea, el grupo de técnicos empezó a familiarizarse con las OCM comunitarias. Con José Bohórquez, que había sido presidente nacional de la unión de empresarios de la antigua Hermandad de Labradores y Ganaderos, Javier López de la Puerta organizó e implantó Asaga en toda Andalucía. La federación regional, Fasaga, pasó a ser presidida por Bohórquez, y se integró en la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos (CNAG).

Tras poner en marcha Asaga, emprendió la tarea de crear una escuela de negocios en Andalucía, para dar formación y perfeccionamiento a empresarios y directivos. Se dio la circunstancia de que Gerarda de Orleáns y Borbón tenía por su cuenta el mismo proyecto y había estado en Harvard, en donde le sugirieron que utilizara de referencia el IESE, la business school de la Universidad de Navarra, en donde le confeccionaron un plan estratégico para el proyecto andaluz. Gerarda de Orleáns y Javier López de la Puerta se conocieron el 27 de noviembre de 1981, en la que se conoce como fecha fundacional de San Telmo. Se contaron sus planes respectivos y convinieron fusionarlos en una sola iniciativa. Se creó una fundación para tutelar el proyecto, presidida por Gerarda de Orleáns y el Instituto Internacional San Telmo, presidido por Javier López. La puesta en marcha quedó hipotecada por su compromiso adquirido para ir en las listas de la UCD en las elecciones de octubre del 82. Tras las elecciones sólo había un alumno inscrito para el curso que debía debutar en noviembre y había cundido el desánimo en la organización. Javier aseguró que un mes después empezaría el curso de alta dirección para empresarios y directivos y movilizó toda su influencia y contactos con la plana mayor de las empresas sevillanas. Lo consiguió y dirigió los tres primeros cursos. Después entró como director Antonio García de Castro. Hoy día, 27 años después, por las aulas de San Telmo, en las sedes de Sevilla, Málaga, Almería, Extremadura y Madrid han pasado 5.500 empresarios y directivos.

La vida de Javier López de la Puerta ha sido un ejemplo de tenacidad y audacia. Su constancia y su rigor no casan con el estereotipo andaluz. De hecho, sus iniciativas han ido en la dirección contraria: la formación, la innovación y la organización de la empresa privada y los empresarios. La modernización de Andalucía desde el año 75 hasta ahora no se entendería sin los proyectos puestos en marcha por Javier López. Un hombre brillante y discreto al mismo tiempo, a quien le gustaba el segundo plano. Un accidente vascular, del que se recuperó felizmente, mermó su actividad en los últimos años. Y un cáncer acabó ayer con su vida. Hoy se celebrará un funeral en la Iglesia de la Victoria de Osuna a las 12:00. Y después será enterrado este ilustre andaluz.

La ‘Champions’ y la Regional

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2009 a las 15:07

Zapatero ha empezado mal la campaña de las elecciones europeas. Ha hecho uso electoral de la lucha contra ETA, algo que había reprochado en el pasado con razón al PP. Dice que Mayor Oreja no ayudó en la lucha contra el terrorismo vasco. Mayor, como el resto del Partido Popular, criticó duramente el proceso de paz lanzado por Zapatero en 2005, olvidándose del intento negociador del Gobierno Aznar en 1998 y 99. Pero cuando fue ministro del Interior lo hizo bien. Las palabras de ZP son improcedentes. Porque el 7 de junio se vota para decidir quién gobierna la Unión Europea, con qué presupuesto, para qué política social, con qué estrategia económica y monetaria, si hay que mantener las subvenciones a la agricultura, si habría que aumentar las inversiones en innovación, cómo construir una Europa de la energía, qué hacer con la inmigración, si estamos a favor o en contra de la adhesión de Turquía, Croacia, Montenegro o Ucrania…

La lista puede ser larga. Pero los socialistas han iniciado la precampaña con una catarata de improperios contra Mayor Oreja y Rajoy. Y luego niegan que éstas sean unas primarias nacionales. Leire Pajín ha recordado que Rajoy ha perdido ya dos elecciones, López Aguilar ha culpado a Aznar y a Bush de la crisis económica mundial, Zapatero añade que el candidato del PP representa un pasado triste. Todo esto causa perplejidad: que el caso Gürtel, la guerra de Iraq y la alargada sombra del ex presidente Aznar completen la nómina de argumentos del PSOE para las elecciones europeas deja en mal lugar el pretendido europeísmo del partido de Felipe González.

Tampoco en el PP hay fervor por los importantes asuntos que tendrán que ventilar los eurodiputados y la Comisión Europea que saldrán de estas elecciones. Para Mayor Oreja toda la culpa del paro que padecemos es de Zapatero. Como resumen, Eurostat dice que la participación prevista en España en las elecciones de junio es del 27%. Así que los políticos deberían decirnos si quieren que siga Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea o están dispuestos a proponer una alternativa; si prefieren a Tony Blair o a Jean-Claude Juncker de presidente del Consejo europeo de jefes de Estado y de gobierno, puesto creado por el Tratado de Lisboa que pueden ratificar en octubre los irlandeses. O si prefieren al sueco Carl Bildt o a Javier Solana de ministro de Exteriores de la Unión.

La campaña se ha iniciado con catetería local. El vídeo socialista argumenta que si usted no pudo votar la elección de Obama, ni estar en Chicago la noche del 4 de noviembre para celebrar su triunfo, ahora puede participar en la transformación del mundo votando al PSOE, porque el partido se juega en Europa. Aunque de momento el partido no sea de la Champions League, sino de Segunda regional.

Afrancesados

Ignacio Martínez | 27 de abril de 2009 a las 8:04

 

España se va a afrancesar hoy y mañana, durante la visita a Madrid del presidente de la República y su esposa, Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Los parapazzi y el papel couché los esperan con ansiedad. Las revistas del corazón andan regular de ingresos y Carla Bruni es un regalo para el negocio; cantante, modelo, novia en su agitada juventud de Eric Clapton y Mick Jagger… Su perfil es difícil de mejorar. Pero además toda la prensa política nacional especula con los encuentros de la primera dama francesa, de 41 años, con la princesa Letizia, de 36. Prepárense, vamos a tener Carla Bruni hoy hasta en la sopa: fotos con los Reyes, con los Príncipes de Asturias, con el presidente Zapatero y Sonsoles Espinosa. Por cierto que Carla y Sonsoles tienen un almuerzo a solas previsto para mañana. Y más fotos.

La Bruni, que es una muchacha monísima, aportará un poco de circo en sus correrías diplomáticas y culturales por Madrid. Su distinguido esposo, por el contrario, se tendrá que ganar el pan con algo más que glamour. Mañana hace un discurso ante el Congreso y el Senado, reunidos en sesión conjunta extraordinaria, y celebra una cumbre con el Gobierno español. Participarán en la cita bilateral los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Fomento e Innovación. ETA y la conexión de los ferrocarriles de alta velocidad entre los dos países son algunos de los temas cruciales del encuentro.

Ayer, Juan Luis Cebrián relataba en El País un encuentro con Sarkozy en El Elíseo. El mandatario francés explicaba su admiración por España, su entusiasmo por Sevilla; y su afición por la “elegante y noble” cultura popular española, en la que incluye las corridas de toros. Se confesaba amigo del Rey, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Muchos amigos me parecen y algo heterogéneos. Este Sarkozy me parece un poco bienqueda. En otros campos es un poco más crítico. Por ejemplo, en su opinión, Francia supo liberarse de la tutela de la Iglesia Católica, algo que no ha sucedido en España en el plano social, y defendía la laicidad del Estado. También abogaba por valores como el trabajo, el mérito, la recompensa y la promoción social, que me suenan de haberlos oído estos días en la investidura del nuevo presidente andaluz.

Sobre los asuntos de la cumbre bilateral, hay que destacar que Andalucía tiene una buena conexión central para enlazar por AVE con Dax, una vez que se termine la y griega vasca. Desde allí está previsto un tren de alta velocidad que enlace con Burdeos y París. Es decir, con el TGV atlántico de Francia. Pero al mismo tiempo las autoridades regionales deberían estar presionando al Estado para que también se haga la conexión mediterránea. Poder llegar desde Algeciras, Málaga y Almería hasta Portbou, por toda la costa levantina española, y conectar con Montpellier, Lyon, París y el resto de Europa, sería extraordinario para el desarrollo comercial de Andalucía. Estaríamos más afrancesados y seríamos menos periféricos.

Griñán, el hombre tranquilo

Ignacio Martínez | 12 de abril de 2009 a las 16:34

El político más famoso del mundo, el presidente Obama, tiene prestigio de gran orador. Sus discursos se cuelgan en YouTube como si fueran canciones de culto, con millones de visitas. Pero Obama no escribe sus discursos. Se los hace un jovencito de enorme talento, Jon Fravreau. De hecho, pocos políticos escriben sus discursos; el dramaturgo y político checo Václav Havel es una de esas excepciones. Otra es José Antonio Griñán. El vicepresidente económico del Gobierno andaluz y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta no es economista, sino un hombre de letras. De hecho, quiso estudiar la carrera de Filosofía y Letras en los años 60, pero su tío Rafael Martínez Emperador, hermano menor de su madre, le recomendó que hiciese Derecho y preparase oposiciones a inspector de Trabajo.

Con 23 años sacó esas oposiciones con el número tres de la promoción de 1969. Con su tío trabajó cuando era director general de la Seguridad Social a mediados de los 70. Martínez Emperador fue asesinado por ETA en 1997 cuando era magistrado de la Sala de lo Social del Supremo. Un atentado que ha marcado su vida, como otros hechos menos dramáticos y más antiguos. Por ejemplo, una novela que leyó a finales de los 60, que es la que más le ha impresionado; ‘Guerra y paz’ de Tolstói. Es un dato relevante en una persona que lee cuatro o cinco libros al mes. Griñán es un gran lector y un cinéfilo empedernido. En particular del cine negro de los 50: hay películas que es capaz de explicar plano a plano y recitar todos sus diálogos.

Otra de sus grandes aficiones es la ópera. Se sabe de memoria obras completas, y se atreve a cantar alguna pieza. Ha utilizado con frecuencia este recurso para relajar a su equipo en los duros momentos de preparación de los presupuestos, cuando las cuentas no cuadran y aumenta la presión de las consejerías. Tiene la colección completa de los discos de Alfredo Kraus, con quien tenía una relación de amistad. Por cierto, que la redacción de los presupuestos de este año le ha costado fuertes críticas de la oposición, con razón, por su pretensión de que en 2009 subiría el PIB andaluz un 1%. Él se ha justificado con un dossier lleno de previsiones optimistas de organismos internacionales. Pero lo cierto es que mientras con esos datos Solbes y Griñán aventuraron un crecimiento para España y Andalucía, a su correligionario catalán Antoni Castells le salieron las cuentas de una recesión en Cataluña. Y acertó.

Aunque nacido en Madrid en 1946, José Antonio Griñán está muy vinculado a Andalucía. Es hijo de malagueña, marido de una sevillana, María Teresa Caravaca, y diputado por Córdoba. Dos de sus tres hijos, Ana y Miguel, nacieron en Sevilla, que fue su segundo destino como inspector de Trabajo en 1974, después de Zaragoza, donde nació su primogénito Manuel. Ahora tiene tres nietos y una nieta. Dos de su hijo mayor, residente en Madrid y casado con una gallega, vinculación que ha generado una amistad con sus consuegros, que le lleva a veranear todos los años a la tierra de su nuera. De su hija, que vive en Sevilla, tiene un nieto y una nieta. Sus allegados lo encuentran feliz de ser abuelo, tanto que era su argumento recurrente para negar cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la Junta.

Su parentela gallega ha ejercido influencia en su dialéctica. Hace un año, cuando comenzó su andadura el actual gobierno en funciones resolvía de manera galaico-teológica a la posibilidad de que Chaves no terminara la legislatura en el cargo: “Puede ser que sí y puede ser que no. En todo caso, es como Dios; si existe no interviene en la marcha del mundo. La eventualidad de un relevo es igual; no afecta a la marcha del Gobierno”.

En la época en que llegó a Sevilla, al final de la dictadura, fue uno de los firmantes del documento de los 500, un escrito en el que por primera vez un grupo de altos funcionarios del Estado pedían democracia y amnistía. En esos años colaboró, junto a Joaquín Galán y su compañero de promoción Enrique Vila, con los despachos de Capitán Vigueras (Felipe González, Rafael Escuredo, Manuel del Valle, Ana María Ruiz Tagle…) y de José Julio Ruiz, vinculados a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, entonces ilegales. “Si había un expediente de crisis, los abogados laboralistas nos pedían que explicásemos a los enlaces sindicales los detalles de la tramitación”, explica uno de sus compañeros de entonces.

Es uno de los fundadores de la Junta de Andalucía. Entró en el primer Gobierno de Rafael Escuredo, como viceconsejero de Trabajo con su viejo amigo y colega de la inspección Joaquín Galán. Cuando llegaron, la Consejería tenía 58 funcionarios, y cuando se fueron cuatro años después, había más de 20.000. En aquellos primeros años de la autonomía estaba muy preocupado porque se notase que las políticas tenían una componente social. Suya es la frase de “hacer un nuevo mundo con viejas ideas como el diálogo político y el diálogo social”. En la segunda legislatura pasó a ser viceconsejero de Salud con Eduardo Rejón. Dada su condición de buen componedor, Rejón le encargó arreglar las relaciones entre la Junta y los colegios de médicos, que estaban envenenadas en aquellos tiempos. También puso en marcha el reglamento del SAS, que estaba recién constituido.

Cuando en 1987 nombran ministro de Trabajo a su amigo Manuel Chaves, se va de secretario general técnico del Ministerio a Madrid. En aquel equipo de dirección era famosa su preocupación por el lenguaje de los textos jurídicos, “para que lo entiendan los ciudadanos a los que van dirigidos”. Allí le coge la huelga general de diciembre de 1988. Volvió a Andalucía con Chaves en 1990 para ser consejero de Salud. En esa época se corrigió en parte el problema de la financiación de la sanidad andaluza. Enseguida se fue a Madrid de ministro de Sanidad (92-93) y de ese Ministerio pasó al de Trabajo, en donde dio una vez más muestra de su capacidad de convicción: consiguió con el Pacto de Toledo garantizar el sistema nacional de pensiones. Fue diputado en Cortes entre 1993 y el 2004, cuando de nuevo le reclamó Manuel Chaves para convertirlo en consejero de Economía.

Su fama de negociador ya se la ganó en el consejillo de viceconsejeros de la Junta en 1982. En aquellos tiempos fogosos a veces se generaban tensiones entre departamentos “y él solía sosegar esas situaciones”, cuenta uno de los protagonistas. Le iría bien el eslogan de Mitterrand en 1981: La fuerza tranquila o el título de una película clásica de John Ford: El hombre tranquilo. Su mano izquierda pasó a ser legendaria hace poco, cuando deshizo los entuertos que había entre la Iglesia Católica y La Junta a propósito de CajaSur, heredados de la época de la consejera Magdalena Álvarez. Su entendimiento con el obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, desbloqueó la situación. 

Es muy aficionado a las carreras de fondo. Celebró su sesenta cumpleaños, corriendo una media maratón en Sevilla. Es de ejercicio diario, que recomienda como fuente de salud y recurso para rebajar la tensión. Es menos conocida su afición a las carreras de caballos, que le viene de su padre y han continuado sus hijos. Llegó a comprar en los años 70, con otros 36 amigos, la yegua Picarana que ganó dos carreras en Madrid y estuvo a punto de ganar una de vallas en el hipódromo de Sevilla, pero se cayó en el último obstáculo, cuando tenía asegurado el triunfo. Su padre, Octaviano, que fue director del Banco Mercantil e Industrial en Sevilla y consumado periodista hípico, tuvo incluso una revista especializada en la materia, Corta Cabeza, en donde el futuro presidente de la Junta escribió unas celebradas crónicas bajo el seudónimo de Riu Kiu, el nombre de su caballo favorito. Su hijo Manuel tiene ahora un caballo, Mendavia, que el viernes quedó segundo en una carrera en el hipódromo de Mijas.

Es elocuente, seductor y buen conversador, de la escuela de Felipe González, como otro felipista clásico, el ministro Rubalcaba. Hombre culto, de los que pueden regalar un libro del poeta del siglo de oro Garcilaso de la Vega. Es tímido si no tiene confianza, pero le sobra sentido del humor. Se diría que es coqueto, cuida mucho sus corbatas aunque presume de que no las compra. Se entiende que se ocupa de esa tarea su mujer, ‘Mariate’ en el círculo familiar. Algún amigo próximo dice que no lleva bien la edad, que se siente más joven que lo que su físico dice.

Nunca ha tenido cargos orgánicos en el partido, aunque es miembro del comité federal. Los máximos dirigentes del PSOE andaluz hablan de él con gran respeto. “Se ha sabido ganar la confianza del partido”, sostiene Luis Pizarro, vicesecretario regional. En el partido dicen que Andalucía vive un momento histórico, por el relevo y por la crisis. Chaves, que le ha propuesto para el cargo, tutelará su primer mandato presidencial: se quedará como secretario general hasta el próximo congreso del PSOE andaluz, que se celebrará tras las elecciones de 2012. Aunque será una tutela amistosa: ya ha dicho que sólo le dará consejos si se los pide.

El momento es histórico también en materia futbolística: después de un primer presidente de la Junta sevillista, Escuredo, y dos béticos, Borbolla y Chaves, llega el turno a un colchonero. El Atlético de Madrid es el club de los amores de Griñán, Zarrías y el consejero de Deportes Luciano Alonso. Si Galicia le da pie para respuestas evasivas, el Atlético le anima a la épica. A Griñán le gusta contar una anécdota de Harold Macmillan, el primer ministro conservador del Reino Unido entre 1957 y 1963: cuando dimitió, un periodista le preguntó qué había sido lo más complicado y contestó, muy británico, “los acontecimientos, amigo, los acontecimientos”. El candidato a la Presidencia de la Junta añade de su cosecha que “en política hay que saber navegar de bolina, con viento a favor y con viento en contra” . Y en este punto saca a pasear su espíritu colchonero: “Nosotros estamos muy bien dotados, porque los del Atlético estamos acostumbrados a luchar contra las adversidades”. La frase “los del Atlético” es una simplificación. Si no, que le pregunten este año a los seguidores del Cádiz, del Recre, del Córdoba o del Betis.

El próximo gobierno será un gabinete contra la crisis, pero no de tecnócratas. Griñán se muestra muy partidario de los Gobiernos políticos, más que de los técnicos: “Le doy un alto valor a la política; es una ciencia, un arte y una cultura, que va más allá del conocimiento de la materia que se gestione. Se trata de saber hacer, porque en la política, como en la vida, la línea recta no es siempre el camino más corto”. Y será también un gobierno con muchas mujeres, no sólo porque lo exija la ley: “Es más fácil trabajar con mujeres; son más concienzudas, muy trabajadoras y cumplidoras”. Lo que no es óbice para que uno de los pasajes de una de sus óperas favoritas, Rigoletto de Verdi, diga “la dona e mobile qual piuma al vento”. Además, le gusta todo lo de Verdi y todo lo de Mozart, en particular Figaro y Don Giovanni, que curiosamente trascurren en Sevilla. 

En materia musical es más clásico que moderno. Le gusta Moustaki, de sus años mozos, y siempre ha sido seguidor de los Beatles, pero más ahora, que necesita una pequeña ayuda de sus amigos.

Chaves se va por sorpresa

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2009 a las 8:11

Tras 18 años y 252 días en el poder se confirma que Manuel Chaves se va al Gobierno de la nación. Desde el sábado era un rumor insistente, que tomó carta de naturaleza cuando el presidente de la Junta anuló su agenda de ayer y su entorno se evaporó. El efecto colateral andaluz ha sido la sorpresa de una crisis cantada. Este fin de semana, el reelegido secretario general de la UGT, Cándido Méndez, pidió al Gobierno pulso e iniciativa y criticó la inanición del vicepresidente económico Pedro Solbes. Hace una semana, en los Desayunos de TVE, habló de atonía gubernamental. Méndez es persona muy próxima al presidente Zapatero y uno de sus contertulios de fin de semana. Así que su actitud daba certeza a la crisis.

La otra sorpresa es que Zapatero la haya rematado en los ratos libres de la maratón de cumbres del G-20, la OTAN, la Unión Europea con Estados Unidos y la Alianza de Civilizaciones. Al final no sabremos si el niño o niña es de Londres, Estrasburgo, Khel, Praga o Estambul. Lo que sí sabemos con seguridad es que ayer en Praga, ZP tocó el cielo con la punta de los dedos; después de cinco años ha podido ¡por fin! entrevistarse con un presidente americano. No cabía en sí de gozo por su encuentro con Obama. La foto no deja lugar a dudas: el presidente español no abre los labios para sonreír a las cámaras, pero su boca dibujaba una uve infinita, de oreja a oreja.

El nombramiento de Chaves como vicepresidente del Gobierno es un digno colofón a su carrera política: en julio cumple 64 años. En una crónica hace ocho días, José Aguilar escribía sobre la posibilidad de que fuese ministro de Defensa, aunque advertía que su eventual sustituto en el sillón presidencial andaluz, José Antonio Griñán, había comentado que “ni muerto” quería el cargo. Ya sabemos que el vicepresidente no mantiene su negativa, pero también que la salida de Chaves puede llevar aparejado el desembarco de Mar Moreno, la favorita del zapaterismo. Griñán, dos veces ministro con Felipe González, brillante e incluso moderno a pesar de su edad, vale para un roto y para un descosido; también se le consideraba alternativa a Pedro Solbes. Y Mar Moreno, ex presidenta del Parlamento andaluz, efímera consejera de Obras Públicas y número cuatro del PSOE federal, tras Zapatero, Blanco y Pajín, tiene un problema; no es santa de la devoción del aparato regional.

Es curioso: El PSOE andaluz acaba de sacar músculo en Madrid el pasado lunes para mostrar su fuerza al resto de la familia socialista. Se suponía que como advertencia previa al debate final sobre financiación territorial y como despliegue para reclamar autonomía en el relevo de Chaves. De facto, el aparato andaluz parecía conjurado para la continuidad del presidente regional. La jugada de Zapatero no sólo deja sorprendida a la opinión pública. También a su partido.

La construcción es una parte de la solución

Ignacio Martínez | 27 de marzo de 2009 a las 10:50

Gana enteros la teoría de que en Andalucía no saldremos de la crisis sin la construcción. Y quienes lo dicen hablan de la crisis local, la derivada de una insostenible dependencia de la construcción y del consumo interno. Ambos factores fomentados por unos créditos tan baratos que valían menos que la inflación. Nos hemos comprado casas y objetos de consumo que, sencillamente, no podíamos pagar. El endeudamiento privado español supera el 100% del producto bruto nacional. Esta es la foto.

La ventaja de la construcción es que puede generar empleo de manera rápida. El inconveniente es que se trata de un empleo muy poco cualificado. Con estos datos sobre la mesa, el presidente de Cajasol repitió el martes en el Foro Nueva Economía de Madrid algo que ya dijo el año pasado: que sería un error garrafal que las entidades financieras protagonizaran una huida desordenada de las actividades relacionadas con la vivienda. “La actividad económica ligada al mercado de la vivienda tiene todavía mucho recorrido por delante en España”, dijo Antonio Pulido. Frase que es continuación de otra pronunciada hace dos semanas en Sevilla por Felipe González, en un foro de la CEA. “Manolo, pon las grúas”, comentó el ex presidente dirigiéndose al presidente Chaves.

Quienes saben de esto comentan que no se puede prescindir de la primera fuente de generación de empleo en Andalucía, sin nada que lo sustituya. En la sierra de Málaga, en la vega de Sevilla y en tantos sitios de Andalucía se está formando un ejército de parados que no sabe hacer otra cosa que poner ladrillos. El modelo especulativo en el sector de la vivienda estará agotado y habrá que reformarlo. Coincidiendo con la afirmación de Pulido, algunos grandes bancos han iniciado una agresiva campaña anunciando hipotecas por el 100%, para dar salida al parque de viviendas. Algo se mueve. Eso sí, hay que deshacerse de un excedente de millón y medio de viviendas disponibles en el mercado. El asunto es adecuarlas de precio. Pinchar la burbuja de verdad.

Luego está la licitación pública. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha pisado el acelerador y está manteniendo las cotas de inversión en los 19.000 millones de euros de 2008, aunque el sector le reclama que suba otros 10.000 millones. Pero los ayuntamientos han desaparecido del mapa y algunas comunidades autónomas también, en particular Madrid, Cataluña y Valencia. También, por cierto, el Ministerio de Medio Ambiente, que se ha borrado como ministerio y como inversor. Andalucía está entre las regiones que no sólo no ha bajado la licitación pública, sino que la ha subido este año, según fuentes del sector constructor. Y en vivienda, Pulido señala campos a desarrollar: las de protección oficial, el alquiler, la hipoteca inversa, la rehabilitación o los edificios públicos de interés cultural, entre muchas otras iniciativas. En todo caso, se instala en el inconsciente colectivo la idea de que la construcción ha formado parte del problema, pero que inevitablemente tiene que ser parte de la solución.

Construcción es parte de la salida de la crisis

Ignacio Martínez | 26 de marzo de 2009 a las 11:44

Empieza a abrirse paso la idea de que la construcción es parte de la salida de la crisis. Hay voces autorizadas que lo dicen sin reparos. El ex presidente Felipe González en el interesante foro de la CEA hace dos semanas o el presidente de Cajasol Antonio Pulido esta semana en una conferencia en Madrid. Mañana contaré más detalles sobre esto.

Chacón, crispada

Ignacio Martínez | 25 de marzo de 2009 a las 12:20

 

La cara de crispación de la ministra ayer en el Senado muestra a las claras que no ha sido una cortina de humo lo de Kosovo, sino una metedura de pata en toda regla. Que también sirve para que hablemos de otra cosa distinta a la crisis. En fin, todo el mundo estaba de acuerdo en salir de este país cuya independencia no reconocemos. La doctrina diplomática española, desde los tiempos de Felipe González y la guerra de los Balcanes, es no reconocer a los países que se iban desmembrando de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, arrastrados por Alemania entonces se fueron admitiendo las independencias de Eslovenia, Croacia y Bosnia. También Macedonia. Hace 10 años nos metimos en Kosovo para defender a la mayoría alvanokosovar de los serbios, que a pesar de sus derechos históricos eran ya una minoría en este territorio. La doctrina americana era que Kosovo debía ser independiente. A países con problemas territoriales como España, Francia o el Reino Unido, estos movimientos de fronteras les resultan siempre incómodos. Llevamos un año en un Kosovo independiente que no reconocemos. Era hora de irse. A lo mejor, para ampliar el contingente español en Afganistán. Pero la crispada ministra Chacón lo ha hecho mal. Le quería dar la primicia a los soldados. O al telediario. Y le ha salido mal el numerito.

La escopeta nacional

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2009 a las 11:30

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Amenazada como está la economía nacional, lo único que nos faltaba a los españoles es que se pusiera en cuestión el estado de derecho. Es verdad que estamos en plena campaña electoral para los comicios vascos y gallegos y eso condiciona mucho los modos políticos. Y que el PP está pasando un verdadero mal rato a causa de las intrigas en su seno por el poder y los negocios. No es normal que se viva un clima político tan enrarecido, cuando lo importante es dar estabilidad al país y salir de la crisis. Pero no es lo que hacen los grandes partidos, aunque las culpas no estén divididas a partes iguales.Me sentía muy ufano de ver cómo este sainete de comisiones, dossiers y espías no se producía en Andalucía. Lo normal es que estas cosas ocurran aquí, en Marbella o donde toque. Pero esta vez era en la villa y corte y pueblos de su entorno. Y mira por dónde se organiza una cacería en un pueblo de Jaén que irrumpe con éxito en medio de la película. Berlanga. La escopeta nacional. Me sumo al punto de vista del ex ministro Saavedra: Bermejo debe dimitir. La mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo y coincidir en una cacería con un juez que ha encarcelado a unos señores e investiga una trama de corrupción en los aledaños y en el interior del principal partido de la oposición es una torpeza que bien merece su cese. Llueve sobre mojado. Bermejo es el más imprudente de los miembros del Gabinete, superando con creces a la andaluza Magdalena Álvarez. Pero resulta que el ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, debería ser todo lo contrario, el más discreto del Gobierno.

Dicho esto, no me creo que haya una conspiración del Estado contra el PP. No se lo creen ni en el PP. Lo que pasa es que hay que conseguir el voto de vascos y gallegos y la consigna de que los derechos del partido están siendo atropellados por un juez socialista, puede aguantar las dos semanas que faltan para las autonómicas. Cuando el juez Garzón procesó a ministros y altos cargos del Gobierno de Felipe González ¿era un juez del Partido Popular? Evidentemente no. Así que ahora no es lo contrario. Por cierto, que confieso mi sana envidia hacia las comunidades autónomas que pueden celebrar elecciones sin coincidir con las legislativas: o sea, todas menos Andalucía, por obra y gracia del presidente Chaves.

Y volviendo al PP: La foto de Rajoy con dos docenas de sus dirigentes máximos detrás me suena. Se la vimos a Ramón Calderón con toda la directiva del Real Madrid, para decir que no pensaba dimitir como presidente y dimitió. Y se la vimos al alcalde de Boadilla con todos sus concejales para anunciar que no se iría, y se fue. Así que ojo con la suerte de Rajoy. Pero la peor comparación que cabe con la coyuntura que pasa el Partido Popular es la de Jesús Gil. Cuando se le empezaron a acumular demandas penales por todo tipo de delitos, prevaricación, tráfico de influencias, cohecho… Gil empezó a despotricar contra los jueces, la policía, el Gobierno y todos los partidos democráticos. El siguiente paso fue decir que eso con Franco no pasaba y el siguiente las condenas y el descrédito.

Ojo con poner en cuestión el estado de derecho con excusas como la escopeta nacional. El estado de derecho es sagrado y el PP deberá demostrar que hay un complot o retirar esta presión antisistema en cuanto terminen las elecciones vascas y gallegas. Lo contrario es de una irresponsabilidad suicida. No sólo para Rajoy, a quien ya preparan de sustituto a Rodrigo Rato o a Gallardón, achicharrada Aguirre. También con esta frivolidad se pone en cuestión el propio PP y se arriesga la estabilidad del país, en una coyuntura que necesita líderes serenos y firmes. Que se echan de menos.

El PP, en la centrifugadora

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2009 a las 9:31

Es como si fuera una película de dibujos animados. Se meten los dirigentes del PP en una centrifugadora; el último saca la mano, pulsa el botón de on y cierra la puerta. A partir de entonces, se ve a un pelotón de gente dando vueltas en el tambor y, de vez en cuando, la cara aplastada de alguno en el cristal de la lavadora. Son caras conocidas. La máquina va destilando miserias: clanes, dossiers, tramas.

No se sostiene la pretensión de que la actuación del juez Garzón es una conspiración contra el PP del Gobierno, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción. Garzón procesó en el pasado a dos ministros de Felipe González por la trama de los GAL y acabaron en la cárcel. Es cierto que este magistrado tiene una enfermiza afición al exhibicionismo. Pero la misma persona no puede ser un héroe cuando procesa a los adversarios políticos y un villano cuando imputa a los correligionarios. Al salir a la luz el escándalo de la presunta trama de corrupción de Madrid, la secretaria general Cospedal se apresuró a decir que el asunto no iba con ellos. Pero inmediatamente después rodaron cabezas. No serán las últimas en este partido y en los demás, a medida que durante los años de la gran depresión que viene salgan más casos de conseguidores que se han enriquecido durante los locos años 2000.

Hay crisis para rato, aunque el presidente Obama diga que en 2010 empezará la recuperación en Estados Unidos. Porque, aunque sea cierto, nadie discute que Norteamérica saldrá de la crisis antes de Europa, Europa antes que España y España antes que Andalucía. La prueba más evidente de lo mal que están las cosas en España fue la torpe, fatigosa e interminable intervención del presidente del Gobierno ayer tarde en el Congreso en el debate sobre la crisis.

Por eso es imprescindible que el PP esté presente en el escenario limpio, transparente y fuerte. Rajoy debe poner en marcha con urgencia una comisión de investigación interna que clarifique y depure responsabilidades. De una vez por todas debe acabar con la lucha de clanes, las batallas de los dossiers y las subastas de mordidas. España necesita un PP ejerciendo con toda intensidad su labor de oposición. Y Rajoy no sobrevivirá como líder si no logra encauzar la situación. Es incluso posible que no continúe como presidente popular si su partido pierde las elecciones gallegas y vascas.

En ese caso, el papel estelar recaerá en alguno de los dirigentes que más callados están en este momento y cuya cara no aparece en el cristal de la centrifugadora. ¿Todos están en la máquina dando vueltas? Aparentemente, no. Alberto Ruiz Gallardón y Javier Arenas estuvieron muy silenciosos en el lunes negro del PP. Son los más listos de la clase.