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Hugo, Florentino y Cristina: la ocupación del poder

Ignacio Martínez | 1 de octubre de 2012 a las 19:10

Veo en la televisión a Hugo Chávez decir convencido que es imposible que pierda las elecciones presidenciales del domingo en Venezuela. Y comparto su certeza. Un gorila como él no lo consentiría nunca. Puede incluso que tenga planeada la manera, si no lo consigue con los votos. Por si acaso ha advertido que habrá una rebelión popular si gana Capriles. Una declaración de intenciones. Gorila es un americanismo: la cuarta acepción del diccionario de la RAE define así al individuo, casi siempre militar, que toma el poder por la fuerza, según la voz popular en Venezuela.

En 1992 Chávez fracasó en su intento de llegar al poder por la fuerza de las armas, en un golpe contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Pasó sólo dos años en prisión por ese delito y fue amnistiado. Así que pudo tranquilamente presentarse a las presidenciales de 1998 y ganarlas. Y aquí está, catorce años después, exportando revolución y petróleo barato a sus amigos, y vendiendo sus reservas de oro para pagar las importaciones. Cuando, por las buenas o por las malas, deje el poder, Venezuela será un país más empobrecido. La demagogia populista es una gasolina que se quema rápido.

La tentación de perpetuarse en el poder no ocurre sólo en política. Sin ir más lejos, el presidente del Real Madrid consiguió ayer que mil compromisarios en representación de los 70.000 socios mayores de edad de su club aprobasen un traje a medida para que nadie le moleste en la próxima elección presidencial. Se vuelve al voto por correo por conducto notarial, con el que Florentino Pérez ganó sus primeras elecciones, que provocó un litigio judicial y acusaciones de fraude; se aumenta de 10 a 20 años la antigüedad de un socio para que pueda ser candidato, y se sube a la friolera de 80 millones de euros (13.300 millones de pesetas) el aval personal para poder optar a la candidatura. Todo hecho en nombre del juego limpio y la conducta ejemplar, para más inri. El poder produce muchos síndromes, pero el más notable son estas ganas de mantenerlo.

La presidenta argentina y su difunto esposo son un ejemplo de profesionalidad en la conquista y permanencia en el poder en la última década. Cristina Fernández de Kirchner, que lleva un año sin conceder ruedas de prensa, se insolentó hace unos días con dos estudiantes de Harvard, venezolano y argentino, que le hicieron preguntas molestas. Insinuó que se las habían dictado malévolos periodistas. La presidenta está en guerra con el grupo de prensa Clarín al que acusa de ejercer un perverso monopolio en su país. Monopolio que no fue malo a sus ojos y los de su cónyuge hasta 2008. Todo cambió cuando empezaron a recibir críticas.

La ocupación del poder tiene este lado oscuro: usar la fuerza, cambiar las normas o silenciar a los críticos. En todas partes cuecen habas.

La terapia de Mourinho

Ignacio Martínez | 1 de mayo de 2011 a las 11:27

En la semana del millón doscientos mil parados en Andalucía, de la boda global, del partido del siglo. Mourinho nos salva de la monotonía depresiva de la crisis. Este país ya tiene otro motivo de queja. Un motivo que pertenece al género de ficción, porque este portugués es un actor que hace de malo. En un culebrón no tendría precio, pero a la reputación del Madrid le hace un roto. La protesta es generalizada. Un amigo madridista me confiesa que le pone de los nervios y otro amigo bético, y por tanto estoico, lamenta que haya arrastrado a Guardiola a su estilo tremendista en la rueda de prensa previa al partido del Bernabéu.

Leo en un chat de internet que el Madrid-Barcelona del miércoles fue como el Holanda-España. Ganó España y Holanda se quejó del árbitro. Aunque el alemán le sacara a Pepe una roja en vez de una amarilla, el equipo blanco jugó tan sucio y tan feo que dio una penosa imagen. Leo también que el vestuario del Madrid cuestiona a su entrenador. Ya era hora; están haciendo el ridículo pisando tobillos, jugadores que están entre los mejores del mundo. La cuestión es por qué un hombre con tanta personalidad y sabiduría para los negocios como Florentino Pérez deja a su club en manos de un personaje así. La respuesta debe ser simple; por un título, lo que sea. El fin justifica los medios.

A Mourinho no le gustaba Valdano, un caballero dentro y fuera del campo. Y Pérez lo quitó de en medio: ni viaja con el equipo, ni entra en el vestuario. El malo de esta película se permite no acudir a las ruedas de prensa y como los periodistas se marchan, al día siguiente los provoca. No contesta a las preguntas con un argumento inquietante. Si ellos no preguntan a Karanka, él sólo habla con directores. De número uno a número uno; no deja papel alguno para el presidente. Pero Florentino no será la principal víctima de la terapia de Mourinho. Al fin y al cabo se lo merece. Lo peor de esta batalla de gladiadores es que va a romper a la selección nacional. Después de tanta violencia, simulación y denuncias, difícilmente volverá a ser un grupo de jóvenes bien avenidos. El fenómeno Mourinho es pasajero. Sus secuelas durarán.

Marqueses

Ignacio Martínez | 5 de febrero de 2011 a las 16:32

Ya no se puede decir modernamente eso de ¡vives como un marqués! En primer lugar, porque hay marqueses muy tiesos. Tan arruinados, que ya lo estaban en esa época cercana en la que todos los españoles nos creímos ricos, antes de que la crisis nos pusiera en nuestro sitio. Pero es que además el jefe de la cosa aristocrática, que es mismamente el Rey, nos sorprendió ayer con unos nombramientos que desmienten ese comentario popular, que identifica el marquesado con la buena vida y la holganza. Vargas Llosa, Del Bosque, Villar Mir y Menéndez son hombres que han trabajado muy duramente para triunfar en la vida. Y ¡vive dios que han triunfado! Ninguno de ellos tiene problemas de tesorería, en esta España sometida a una severa dieta de austeridad por el directorio europeo.

Complace ver a un escritor de la talla de Vargas Llosa con su Nobel reciente, elevado a la categoría de aristócrata moderno y nacional; es español de nacionalidad desde 1993. Disfrutó del Madrid de finales de los 50, con una beca de doctorado en la Universidad Complutense y sostiene que se hizo escritor en la Barcelona de los primeros años 70, en una ciudad bella, culta y divertida, a pesar del franquismo, en la que vivió cuatro años. Villar Mir y Menéndez tienen en común haber sido ministros tras la muerte de Franco. El empresario como ministro de Hacienda en el primer Gobierno de la monarquía, en la prórroga de Arias Navarro, junto a pesos pesados como Fraga o Areilza. Y el segundo en el primer Gabinete de Suárez, el de los penenes, aunque este catedrático de Derecho Mercantil ya frisaba los 50 años por entonces.

Hay otras coincidencias en este elenco de nuevos marqueses. Por ejemplo, el indiscutible madridismo de dos de los distinguidos. Villar Mir intentó sin éxito llegar a la presidencia del Real Madrid cuando Florentino Pérez dio la espantada en 2006. Y Vicente del Bosque fue jugador del Madrid durante once temporadas, en las que ganó cinco Ligas y cuatro Copas. Y como entrenador del mismo club ganó dos Champions y dos Ligas. Lo echó Florentino, que no es hombre con buen ojo para los marqueses modernos. Mayormente porque a su ojito derecho actual, José Mourinho, no se le ven muchas posibilidades de conseguir semejante título nobiliario, por muchos títulos deportivos que logre.

Del Bosque es un hombre noble de natural, sin necesidad que lo diga el Boletín Oficial. Es de esos deportistas a los que da gloria oír, por su humildad y consideración con los contrarios. Como Guardiola, como Nadal. Lejos de la arrogancia, soberbia y mal humor de niño consentido de Mourinho. Lo de Del Bosque seguro que ha caído bien a la generalidad de los españoles. Este marqués es un ejemplo de caballerosidad, serenidad y confianza. El tipo de liderazgo que hace falta en los turbulentos tiempos que corren. Y no sólo en el fútbol.

El Barça gana al Madrid: el fútbol retrata a España

Ignacio Martínez | 17 de mayo de 2010 a las 7:28

Zapatero por fin ha tenido una buena noticia, el pobre. El Barça ganó ayer la Liga. El fútbol puede servir para retratar a este país. Es una parte sustancial de nuestro inconsciente colectivo. Tanto, que la única cosa que puede subir la autoestima nacional en el corto plazo es que la Selección gane el Mundial de Suráfrica en julio. Salvaría el prestigio patrio. En sentido contrario, si pinchamos se acrecentará la idea de que nos ha mirado un tuerto: de ganar la Champions de la economía mundial a perder el Campeonato del Mundo de fútbol. Pero mucho antes de eso, el triunfo de ayer del Barcelona en la Liga es un consuelo para quienes pensamos que el pelotazo y la especulación deben ser desterrados de los negocios.

Más allá del amor por unos colores u otros, Barça y Madrid representan filosofías muy distintas. Florentino Pérez, constructor por más señas, aplicó en el 2000 un sistema de fichajes estelares que creía imbatible: contratar a los mejores del mundo, se recuperaba vendiendo camisetas, nos venía a decir si simplificamos su discurso hasta el absurdo. Pero la cosa no cuadraba, a pesar de la categoría de los galácticos, que les hizo ganar dos Ligas y una Champions. Así que don Florentino reclamó el apoyo público, para recalificar los terrenos de la ciudad deportiva del Real Madrid, y así financiar su aventura deportiva. Y, ya que estábamos, también pidió al Gobierno Aznar que creara una fórmula especial, para que los Figo, Ronaldo, Zidane, Beckham y compañía pagaran pocos impuestos: un 24%, como los españoles que ingresan 18.000 euros. En resumen, fichajes especulativos, recalificación de terrenos y ayudas públicas. El retrato de una época. Al final se produjo un mutis por el foro en 2006 del mago de la fórmula.

Después vino la crisis y el mundo cambió. Parecía que los españoles se despertaban del sueño de que eran nuevos ricos. Pero no. No escarmentamos. El mago volvió con la misma filosofía: pidió prestados 255 millones para fichajes, y en vez de un galáctico por año, trajo un montón de golpe: Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká, Xabi Alonso, Albiol, Arbeloa… Y el público se le entregó: 80.000 madridistas acudieron al Bernabéu a la presentación del crack portugués. Los aficionados estaban convencidos de que la calidad individual de sus estrellas podía ganarlo todo. Pero en realidad no han conseguido la Liga y de la Champions los eliminaron en octavos de final. Por el contrario el campeón de Liga es un club con espíritu de equipo, política de cantera y un juego de asociación solidario, en el que todos se sacrifican y nadie pretende lucirse. También con un liderazgo claro, el de un entrenador juicioso, educado, trabajador.

Si el fútbol retrata a este país, puede que hayamos aprendido algo en la jornada de ayer. Los triunfos no se fabrican con talonarios, sino con constancia y trabajo. Con esa lección, España tiene remedio.

El Real Madrid pierde

Ignacio Martínez | 11 de noviembre de 2009 a las 12:10

Y al final, eliminado por un equipo de la tercera división española.  No puedo evitar alegrarme: desde la vuelta de Florentino Pérez estoy utilizando el Real Madrid como laboratorio para la salida de España de la crisis. No saldremos bien de la recesión con más economía especulativa. Ni con fantasías sobre energías limpias, más allá de lo importante que son para el futuro y el espacio que deben tener. Pero todo no van a ser pelotazos, ni economía sostenible. Y Florentino Pérez es un genuino representante de la cultura del pelotazo española, aplicada al fútbol. Él sostiene que ha hecho las inversiones multimillonarias porque puede permitírselo y que eso tiene una rentabilidad inmediata. Ya saben, las camisetas y el caché del club, que se dispara. Y vemos a las primeras de cambio que el dinero no lo puede todo. Ni el talento natural. Que el esfuerzo una vez más es decisivo. Y to que me alegro.

Huelga de balón

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2009 a las 2:00

Seguro que no saben quién es José Luis Astiazarán. Resulta ser un abogado donostierra de 46 años, que fue presidente de la Real Sociedad cuatro temporadas y dejó su club en la ruina. No obstante lo cual, 39 de los 42 clubes de Primera y Segunda lo promovieron a presidente de la Liga de Fútbol profesional en 2005; puesto en el que ha sido reelegido una vez. El buen hombre ha amenazado a este país con una huelga del fútbol, si se pone en marcha la nueva ley fiscal que obligará a los futbolistas extranjeros a pagar impuestos como todo hijo de vecino. Resulta que los Cristiano Ronaldo, Kaká o Ibrahimovic pagan como tope un 24% de impuesto de la renta, mientras los Raúl, Casillas o Villa tributan con un IRPF del 43%.

Con cara de póquer, Astiazarán dejó caer ante las cámaras de televisión que si esto no se arreglaba se podía parar el fútbol, porque la broma le iba a costar a los clubes unos 100 millones de euros. Es curioso el lenguaje de los abogados: en realidad a quien le costaba 16.638,6 millones de pesetas al año era a la Hacienda pública. Resulta increíble que no paguen impuestos como los demás unos multimillonarios privilegiados, que trabajan algunos días a la semana y sólo un par de horas. En estas situaciones, la gente se retrata. El demagogo presidente del Barcelona, Laporta, ha dicho que si se aplica esta medida el fútbol español perderá competitividad. Falso. El fútbol inglés de clubes está en la cúspide continental y sus estrellas pagan un 40% de IRPF, aunque el gobierno británico está pensando subirlo al 50%. En Alemania la cuota es del 45% y en Italia, del 43%. Raúl, el sensato jugador del Real Madrid, ha dicho que todos los jugadores deberían pagar lo mismo.

La ley por la que los futbolistas mejor pagados del mundo tenían privilegios fiscales en España fue promovida en tiempos del Gobierno Aznar y puesta en marcha por el Gobierno Zapatero. Su intención era servir de reclamo para que profesionales y científicos de primer nivel mundial vinieran a trabajar a este país, pero en realidad ha ayudado a los clubes españoles a fichar más barato que sus competidores. Los jugadores hacen contratos con cifras en neto y son los clubes los que tienen que pagar sus impuestos. Por cierto, que es una clara competencia desleal dentro del mercado único europeo, que extrañamente no ha sido recurrida por ningún otro socio comunitario.

En su reunión de hoy, los presidentes de la Liga no se atreverán a parar el balón. En los tiempos que corren no son de recibo este tipo de privilegios y la huelga no sería popular. Pero no hay mal que por bien no venga: aquí tenemos otra prueba de que es falso el aserto del presidente del Real Madrid de que él contrata jugadores tan caros, porque puede pagarlos. En realidad no puede sin leyes-trampa como ésta, con la que le metía la mano en la cartera a los españoles.

Brotes negros

Ignacio Martínez | 1 de noviembre de 2009 a las 18:22

El fracaso inicial del proyecto especulativo del Real Madrid es un mal augurio para la recuperación española: la vuelta de Florentino Pérez con su grueso talonario entusiasmó al respetable. Como si la crisis no existiera, iba a formar la plantilla más cara de la historia. Pero es difícil hacer un equipo con un grupo de multimillonarios. Esta semana, una cuadrilla de obreros mileuristas de Alcorcón ha humillado a la tropa de don Florentino, experta en publicidad y marketing.

Si el naufragio de la economía especulativa nacional nos ha enseñado lo mismo que al Real Madrid, mal vamos. Estados Unidos, la mayor economía del mundo, epicentro del terremoto financiero que ha hecho temblar al mundo en los dos últimos años, ha crecido casi un 1% en el tercer trimestre del año. Pero España no está en esa senda; durante el verano su PIB se redujo en un 0,4%. El consuelo es que se trata del menor descenso trimestral desde que empezó la crisis; aunque la realidad es que mientras peor estemos, la capacidad de empeorar será más pequeña.

En tres foros distintos, los presidentes del Gobierno, de la Junta y de la patronal andaluza han advertido de brotes negros en el horizonte. Zapatero, campeón mundial del optimismo histórico, dijo la semana pasada ante un foro empresarial que vienen tiempos peores. Santiago Herrero, en el Foro Joly del martes, citó con profusión un artículo de César Molinas, publicado en mayo en La Vanguardia. El ex director general de Planificación del Ministerio de Economía y Hacienda con el Gobierno de Felipe González vaticina en ese artículo que a España le espera una década perdida como la de Alemania entre 1994 y 2004 o como la que está atravesando Portugal. Y por la misma razón que llevó a la ruina a alemanes y portugueses: la pérdida de competitividad.

Y el presidente Griñán en Málaga el jueves confesó su desánimo porque todavía no se haya adoptado ningún nuevo mecanismo de regulación de los mercados financieros. En España seguimos prefiriendo los remedios del doctor Pérez: pero un equipo no se hace con un talonario, ni una economía se arregla sólo con ayudas públicas. Vienen días negros, como los del Real Madrid.

Los mitos del fútbol

Ignacio Martínez | 30 de agosto de 2009 a las 12:57

Con la victoria de ayer del Real Madrid ha empezado la Liga de fútbol en España y vuelven los mitos. Algunos son nuevos en el campeonato, gracias al presidente del Real Madrid, cuya gestión desmiente que este país se encamine hacia una nueva economía, más sostenible. Las masas populares han llenado el Bernabeu en la presentación de las nuevas estrellas merengues, fruto de una estrategia especulativa, que ya puso en práctica Florentino Pérez durante su primer reinado. A nadie le inquieta quién paga la factura. Con el entusiasmo que la fórmula genera en la afición, todo vale.

No es sólo un mal español. La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, acaba de hacer honor a otro mito: habría sido una magnífica alcaldesa de Marbella en la era gilista, por su desahogo verbal, su escasa formación y su silicona carnal. Se va a gastar 600 millones de pesos anuales, casi 110 millones de euros, unos 18.150 millones de pesetas, para que los partidos de la liga argentina se televisen en abierto. Su argumento es que la democracia está incompleta si no se garantiza a los ciudadanos el acceso a los bienes fundamentales. ¿La buena mujer equipara el fútbol con el empleo, la sanidad o la educación? No. Va más lejos; lo compara con la libertad y con la vida: “Ahora se secuestran los goles como la dictadura militar de 1976 a 1983 secuestró a 30.000 argentinos; no quiero más secuestros, quiero una sociedad libre”. Ahí queda eso. Aunque Maradona no le ha ido a la zaga a la doña: ha dicho que Argentina es una sociedad más democrática después del acuerdo gubernamental.

Con la Liga vuelven otros mitos. Aquellos que relacionan el fútbol con la política. Una encuesta del CIS de 2007 establecía que el Real Madrid era el equipo con mayor número de seguidores en toda España, con un 32,8% de los aficionados, seguido por el Barcelona (25,7), Valencia (5,3), Bilbao (5,1), Atlético de Madrid (4,3), Betis (3,3), Zaragoza (2,7) y Sevilla (2,3). Lejos quedaban Málaga (0,7), Cádiz (0,6), Huelva (0,4), Almería (0,3) y Jerez (0,1). Ese barómetro revelaba que la izquierda es claramente culé y la derecha, merengue. Parece un tópico: Zapatero es del Barça y Aznar del Madrid, pero dice el estudio que el margen de error es del 2%. Y, por otro lado, los mitos no se discuten. Ha empezado la Liga, que los dioses repartan suerte.

El fútbol sigue en la cultura del ‘pelotazo’

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2009 a las 11:00

La ministra de Vivienda considera que los 997.000 pisos en stock que había en España a finales de 2008 son “la mejor fotografía de lo que hemos sido y de lo que no queremos volver a ser”. Es un bonito pensamiento, pero desgraciadamente el afán derrochador del pueblo español sigue vivo. Seco, por la falta de créditos, pero latiendo. En cuanto que volvamos a tener la oportunidad de endeudarnos hasta las cejas para vivir por encima de nuestras posibilidades, lo haremos con entusiasmo. Vean, si no, el segundo gobierno de Florentino Pérez en el Real Madrid. Viene el hombre con 50.000 millones de pesetas, dispuesto a comprar a los mejores jugadores del mundo. Éste es el paradigma nacional, todo se compra con dinero. Así se puede tener, por ejemplo, el mejor equipo del mundo.

No aparece por ninguna parte la austeridad que debería regir los destinos de la nueva sociedad: más formación, más esfuerzo, más eficiencia, más ahorro, más innovación. No. Aquí todo el mundo aplaude a don Florentino, todo el mundo le envidia. Y los ultraliberales más todavía; si él puede permitírselo, ¿dónde está el problema? Alguno hay. Por ejemplo, que no es del todo cierto que los Figo, Zidane o Beckham ingresaran su precio multiplicado por varios enteros con la publicidad, las camisetas y el aumento del caché del club. El dueño de la constructora ACS se movió y consiguió una recalificación multimillonaria de la ciudad deportiva del Real Madrid para hacer cuatro torres. Es, con perdón, la cultura del pelotazo en su estado puro. Prefiero el modelo del Barcelona, invertir en la cantera, en la formación de jugadores, que no sólo serán más baratos, sino que sentirán más los colores. Lo de que “Florentino se lo puede permitir”, me recuerda la impagable frase de Álvarez Cascos, a la sazón ministro de Fomento, cuando se empezaron a disparar los precios de las viviendas a finales de los 90: “Los pisos suben porque los españoles los pueden pagar”. Ya ven, hay un millón sin vender.

Medir todo en términos de dinero es un error. El dueño del Betis, que va a provocar hoy una manifestación de rechazo en Sevilla, explica desconcertado lo mucho que le debe la afición: “Yo compré, yo traje, yo pagué”. El valor de las personas no se mide por su dinero, ni siquiera por lo bien o lo mal que lo gastan. En un club de fútbol, como en una empresa o en un país, de los líderes se espera que aporten estabilidad y confianza a sus organizaciones, que mejoren la autoestima de su cuerpo social, que contribuyan a aumentar el prestigio de su entidad. O sea, nada de lo que ha hecho el buen hombre que compra, trae y paga en el Betis.

El Gobierno dice ahora que saldremos de la crisis en 2012. Ya va entrando en razón. Pero necesitaremos bastante más para salir de la cultura de la pillería y el pelotazo. Forma parte del ADN nacional.

Griñán sentencia al Betis

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2009 a las 9:48

Sin encomendarse a nadie, el presidente de la Junta entró ayer en terrenos pantanosos: se atrevió a decir que el Betis se merecía bajar a Segunda, porque lo hizo mal durante la temporada. Griñán criticó que se destituyera al entrenador Paco Chaparro en abril; en su opinión, esas cosas no dan nunca resultado. Aunque al Español quitar a Mané para poner a Pochettino le haya ido de cine, con perdón. Tampoco los fichajes del Betis este año le han gustado al presidente, porque en su opinión no se han hecho en función de un proyecto determinado. Sospecho que Griñán se apunta, sin decirlo, a la manifestación convocada el lunes para pedirle a Lopera que se marche. Y el dueño del Betis, consciente de que le van a criticar por tierra, mar y aire, acaba de anunciar el fichaje como entrenador del cordobés Antonio Tapia, que tan excelente campaña ha hecho con el Málaga.

A Griñán le gusta el fútbol, aunque él respira por la causa colchonera. En el pecado lleva la penitencia, porque el Atlético de Madrid tuvo de presidente a un sujeto de la laya de Lopera, Jesús Gil, que por cierto se dedicó a la política con éxito. El problema de estos personajes es que se cargan el prestigio de los clubes y luego cuesta la misma vida recuperarlo. Gil fue alcalde de Marbella por mayoría absoluta desde 1991 hasta que tuvo que dimitir en 2002, condenado por corrupción, al desviar dinero del Ayuntamiento al Atlético. Sostenía que era víctima de un complot del Estado. Hasta que un tribunal le inhabilitó por delincuente.

También se dedicó a la política Augusto César Lendoiro, el presidente del Deportivo de La Coruña. Fue concejal, diputado, senador y presidente de la Diputación por el PP. También secretario general de Deportes de la Xunta. Al final se profesionalizó y gana el 1% del presupuesto del club. Lendoiro fue el hacedor del Superdepor que ganó una Liga y dos Copas del Rey. Pero el más famoso político convertido en dirigente futbolístico es Florentino Pérez, que volvió hace semana y media a la presidencia del Real Madrid y ya ha fichado a Kaká por 65 millones y apalabrado a Villa por 37. Y cuentan que tiene otros 200 millones dispuestos. Florentino fue concejal de la UCD en Madrid, director general del Ministerio de Transportes y subsecretario de Agricultura. Tras la desaparición de la UCD, todavía le quedaron ganas de ser secretario general del Partido Reformista que lanzó la fracasada Operación Roca en 1986. Fue un perdedor en política, pero ganador de dos Ligas y una Copa de Europa en su anterior mandato presidencial.

Pero Griñán tiene otro modelo futbolístico, el del Sevilla, con un director deportivo “fuera de serie”, y un proyecto que incluye mantener al entrenador de la cantera, que tiene sentimientos sevillistas. Eso es lo que el presidente dice que quiere para el Betis. Lo que no dice es lo que no quiere para el club verdiblanco, pero se le nota todo.