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Adieu Nicolas!

Ignacio Martínez | 7 de mayo de 2012 a las 15:07

Cambio de rumbo. François Hollande ha ganado en Francia. Una de sus consignas es que la Europa de la austeridad nos lleva a la depresión, y hay que lanzar un plan de crecimiento. Bienvenido sea. Este mensaje no sólo complace a la izquierda española, sino también a la derecha, incluidos miembros del Gobierno. Francia es uno de los dos grandes motores de la Europa que se construye desde que el 9 de mayo de 1950 el entonces ministro de Exteriores galo, Robert Schuman, propuso la creación de la CECA. (Pasado mañana se cumplen 62 años).
La elección de ayer supone el retiro de Nicolas Sarkozy. Derrotado como todos los gobernantes europeos a los que ha cogido la crisis en el poder y han tenido que renovar mandato. He perdido ya la cuenta, pero son más de diez. Portugal, España, Italia, Grecia dos veces, Dinamarca, Finlandia, el Reino Unido, Irlanda… Y ahora Francia. Merkel tiene margen hasta octubre de 2013.
No se puede decir que el presidente saliente sea amigo de España. La ha puesto como ejemplo permanente de lo malo. De manera contradictoria: la ruina española era culpa de Zapatero, pero los problemas de Francia los provocaba la crisis. Y eso que Sarkozy tiene una potente relación indirecta con este país: es nieto de un judío sefardita, estuvo casado con una biznieta de Albéniz y el Rey le concedió el Toisón de Oro, por su lucha contra el terrorismo etarra. Pero ni por esas. Ha sacudido la reputación de España durante toda la campaña electoral.
Se retira después de 35 años de vida política. Hijo de una familia acomodada, venida a menos tras el divorcio de sus padres. Tuvo que superar el trauma el desamor de su padre, que se desentendió de la familia. Desde muy joven se acercó al gaullismo y fue apadrinado por Jacques Chirac. A los 22 años ya era concejal de una de las comunas más ricas de la región de París, de la que cinco años más tarde sería alcalde, durante dos décadas.
Entró en el Gobierno durante la segunda cohabitación de los gaullistas con el presidente Mitterrand en 1992. Fue ministro del Presupuesto con 38 años y poco después portavoz del Ejecutivo de Eduard Balladur. Entonces traicionó a Chirac para apoyar la candidatura del primer ministro a la Presidencia en 1995. Se equivocó. Chirac llegó al Elíseo y eso supuso el destierro de todos los felones.
Nunca más fue amado por su padre político, pero volvió al Gobierno en el segundo mandato de Chirac como ministro de Interior y de Economía. Se hizo con el poder en la UMP y consiguió al primer intento la Presidencia de la República. Algo que a Chirac le había costado cuatro asaltos y tres a Mitterrand. Cuando la crisis se instaló en Europa se alió con Merkel en una radical política de austeridad, olvidando el crecimiento. Y se volvió a equivocar. Ahora se marcha con cierta amargura, y un tercer desamor, el de los franceses.

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El virus Sarkozy

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2012 a las 12:36

Hay muchas maneras de hacer campaña electoral. Los profesionales de la política, el marketing y las encuestas dirán que la buena es la que gana: todo vale para gobernar. Tengo mis dudas. Veamos un ejemplo de fuera, que nos afecta: en dos semanas, el 22 de abril, se celebra la primera vuelta para elegir al inquilino del Palacio del Elíseo. Y el 6 de mayo es la elección definitiva, previsiblemente entre el actual presidente francés y el candidato socialista François Hollande.

Hasta hace poco, Nicolas Sarkozy, viejo lobo de mar de la política francesa, iba por detrás en las encuestas. Justo hasta los atentados del mes pasado en Toulouse en los que murieron cuatro civiles y tres soldados, además del terrorista. El marketing le funcionó bien al presidente que pasó a encabezar las encuestas para la primera vuelta, gracias a su forzado protagonismo. Buena jugada.

Pero todavía está lejos de poder ganar el 6 de mayo. Así que los aprendices de brujo que le rodean han elegido otro recurso con gancho para animar a los simpatizantes. Y no han encontrado otra cosa que España y su asfixiante situación económica. Y aquí estamos ahora, aguantando un chaparrón de descalificaciones del candidato al que el rey Juan Carlos concedió hace tres meses un Toisón de Oro, la más alta condecoración de la Corona española. El último ataque de Nicolas fue ayer mismo. Es como un virus. Antes dispuesto a infectar la política de inmigración europea y ahora la estabilidad del euro.

Con los recortes en los presupuestos dejando la economía nacional en el hueso y los mercados reticentes a invertir en deuda pública española, lo último que necesitamos es al jefe de Estado de la segunda potencia continental todo el día diciendo lo mal que anda España. Pero lo hace. Sostiene que su rival colocaría a Francia en el nivel de Grecia o España. Somos el paradigma del mal.

Así, con dos ideas negativas, se está haciendo la campaña el buen hombre. Me recuerda a Arenas, empecinado durante meses en el monotema de la corrupción socialista con los eres falsos y el hartazgo de los 30 años. Cierto, pero insuficiente. Hay que poner algo más encima de la mesa para ganar. Algo positivo. Pero ni aquí Arenas, ni Sarkozy en Francia siguen esa receta. Sino la rancia de que lo importante es ganar. Como sea.

Husos y costumbres

Ignacio Martínez | 7 de diciembre de 2011 a las 13:03

Hay que evitar los puentes y racionalizar los horarios de este país. Y el puente por antonomasia, con caracteres de acueducto, es este de la Constitución y la Inmaculada. Fecha en la que surge recurrente la polémica sobre poner en marcha y parar las cadenas de montaje en la industria, un día sí y otro no. No es asunto baladí: la fábrica de Seat en Martorell dejará de producir 6.500 coches esta semana. En España hay más de un festivo por mes y se sugiere llevarlos a los lunes cuando caigan a mitad de semana. Una idea sensata. Pero mucho más complicado e importante resulta racionalizar los horarios laborales diarios, uno de los pocos temas en los que Rajoy y Rubalcaba estuvieron de acuerdo en su debate televisado.

España tiene una de las jornadas de trabajo anuales más altas de Europa, aunque superada por Grecia. Pero uno de los índices de productividad más bajos. Tenemos una mala planificación horaria, no sólo para trabajar. Por ejemplo, nos acostamos muy tarde. El prime time de la televisión nacional, pública y privada, empieza tras los telediarios de las nueve de la noche. Unos informativos que en Francia empiezan a las ocho, en Bélgica a las 19:30 y en el Reino Unido a las siete (18:00 en su huso horario). La adicción televisiva retrasa el sueño, y ese modo de vida provoca que los españoles durmamos entre una y dos horas menos que el resto de los europeos, lo que altera el grado de concentración y el humor patrio.

Es, por cierto, una modernidad, porque hasta la Guerra Civil aquí se almorzaba y se cenaba mucho antes. Y hay quien cree que la cosa tiene arreglo. Verbigracia, existe una Comisión nacional para la racionalización de los horarios en España, que tiene un plan. La forman 116 instituciones, entre ministerios, empresas, sindicatos,  comunidades autónomas, universidades y entidades de la sociedad civil. Y propone que el trabajo se inicie entre las 7:30 y las 9:00 y termine entre cuatro y las seis de la tarde, con una pausa de 45 minutos para almorzar. También propugna, entre otras cosas, que se adelanten los programas de televisión.

La filosofía es conseguir horarios que concilien la vida personal, familiar y laboral, que permitan coincidir más tiempo con los hijos y apoyar su rendimiento escolar; que aumenten la productividad, favorezcan la igualdad y disminuyan la siniestralidad. Que contribuyan a hábitos más saludables y nos ayuden a darle mayor valor al tiempo, que es un recurso perecedero, que no se recupera. Conseguir una armonización fiscal en Europa está resultando muy difícil. Es una operación muy costosa para los países más divergentes. Pero la armonización de los husos horarios y las costumbres no va a ser tarea más fácil. Hay más resistencia a cambiar de hábitos que a rascarse el bolsillo.

Fábulas y fantasías

Ignacio Martínez | 6 de noviembre de 2011 a las 11:40

Zapatero hace mutis por el foro, ante la indiferencia colectiva. Fue uno de los dos clamorosos ausentes ayer en el supermitin de los socialistas, en Dos Hermanas. El otro ignorado es Chaves, despojado por Griñán de todas sus prerrogativas de antaño. De ésta también. Al menos le queda el consuelo de que se fue porque quiso y que colocó en su cargo a quien le dio la gana. Aunque después su sustituto, como suele pasar en la vida con todos los sustitutos a los que uno deja en su lugar, se considere con el derecho y hasta en la obligación de matar a su antecesor. La condición humana es así.

Este presidente se va a la fuerza. Pero busca consuelos, como salir indemne de la cumbre de Cannes, sin que le intervengan, como a Irlanda, Portugal y Grecia, o lo supervisen como a Italia. Y saca pecho. También podría consolarse mirando al otro lado del Atlántico, al otro líder progresista, de aquella fábula infantil de Leire Pajín, sobre el acontecimiento planetario. La figura de Obama se empequeñece con el uso. Su última peripecia es la salida de Estados Unidos de la Unesco, porque se ha admitido a Palestina como miembro de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Esta represalia de Gulliver contra los liliputienses imita la de Reagan en 1985. El argumento de que entorpece el proceso de paz en Oriente Medio, o sea que dificulta la presión de Israel sobre los palestinos, es impropio de un Premio Nobel de la Paz. Es lo que pasa cuando se le regala a alguien una distinción que no merece. La condición humana es así.

Europa, por cierto, ha hecho ahí un papelón: Francia, España y otros nueve países, a favor; Alemania y otros cuatro, en contra, y el Reino Unido, Italia y otros ocho, neutrales. La Babel diplomática europea ha quedado en evidencia. La fantasía de una sola voz es falsa; hay 27. En Cannes se ha decidido una estrategia global para el crecimiento. Suena bien, pero es poco más que un eslogan. En la UE, sería suficiente con aumentar el presupuesto, que está en un exiguo 1% del PIB, 143.000 millones de euros. Ya verán como no lo suben. Nadie está pensando en el futuro a medio plazo, sino en salvar el pellejo ahora. La condición humana es así.

El euro en la montaña rusa

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 11:00

El euro no está de moda. La cumbre de Bruselas del miércoles fue una cita con suspense. Llevan los jefes de gobierno dando tumbos cuatro años, dos si se cuenta desde que Papandreu descubrió que el anterior gobierno conservador griego no había dejado un déficit del 6, sino del 16%. Los líderes comunitarios van en una montaña rusa, y están en el tramo en que toca ir boca abajo. Sarkozy dice que quizá fue un error que Grecia entrara en el euro. La divisa europea resulta tan poco atractiva que los candidatos se inhiben. Checos, polacos y húngaros que estaban en puertas, no están por la labor de entrar. Rumanos y búlgaros ni se lo plantean. Polonia crece al 4%. Pero tiene un déficit del 8% y ha devaluado su moneda en un 10%. Porque puede…

En Francia, mientras el presidente de la República Sarkozy insinúa una posible subida del IVA, ‘Le Monde’ en un editorial fiel a su tradición europeísta resume la situación del continente con cuatro escenas: se recetan curas de austeridad a pueblos desamparados, acreedores ven cómo se les obliga a renunciar a la mitad de lo que les deben, se exige recapitalizar bancos limitando la liquidez y se aumenta la manguera contra incendios. Un panorama inquietante en el que hace su aparición el egoísmo. Alemania tiene la tentación de ser una pequeña China o una gran Suiza, un país industrial ultracompetitivo, bien situado en el mundo global. Pero la mayor parte de sus exportaciones se venden en el resto de Europa. Una gran recesión de sus vecinos hundiría su mercado natural. Lo mismo cabe decir de los productos catalanes en el espacio doméstico español. Aquí, los datos del paro son descorazonadores; casi cinco millones de desempleados en España; la cuarta parte en Andalucía.

¿Y los demás? Algunos parecen de otro planeta. Un amable lector, que frecuenta la prensa finlandesa, me resume el contenido del principal diario del extremo norte del euro. Destaca el escaso interés por el ascenso a vicepresidente de la Comisión Europea del comisario finlandés, que es precisamente el encargado del euro y de los asuntos monetarios y económicos. Olli Rehn no es visto con buenos ojos, porque según el espíritu nacional, habría tenido que mirar más por los intereses de su país. La fotografía de portada es sobre una decisión de política educativa. En todas las escuelas del país, que en un 99% son estatales, se exhibirán para la educación sexual de los alumnos unos modelos de los órganos sexuales, hechos de goma, en tamaño natural de adultos. Hay medidas de austeridad: la Policía pagará sin rebajas el combustible y las comidas en las gasolineras. Los dos canales de la televisión pública siempre han sido de copago, que este año se va a poner en 252,25 euros por receptor. Y acaba de empezar la inscripción para el campeonato nacional de pedos. Sí, como lo leen: eso que se oye y huele mal.

Hay gente pa’tó en la montaña rusa.

Freno a las novedades

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:40

La producción española se desinfla. El Banco de España ha dibujado una curva descendente en su último informe de coyuntura. El crecimiento económico en el primer trimestre no iba mal, con un 0,4%. Se quedó en la mitad entre abril y junio y ahora estamos en una atonía; cabe interpretar que este tercer trimestre no crecerá la producción nacional. Con ese trazo, los últimos meses del año iniciaríamos una recesión, que puede durar un año. Hemos hecho tantos recortes y vienen tantos nuevos ajustes, que el consumidor tiene metido el miedo en el cuerpo y no gasta ni en productos de primera necesidad. Las familias españolas han reducido su gasto en la cesta de la compra por tercer año consecutivo. El nuevo ahorro ha sido de seis de cada cien euros. De coches y de pisos, ni hablamos…

Entre tanto, los jefes de las instituciones que gobiernan la nave de la economía mundial siguen perdidos y ofrecen pocas ideas. Y demuestran poca personalidad. Se sale de esa atonía el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha tenido la única respuesta oportuna a los reproches norteamericanos hacia Europa. Los parados griegos o los trabajadores irlandeses no provocaron la caída de Lehman Brothers, ha subrayado Juncker, que fue en su día candidato a la presidencia del Consejo Europeo, pero Francia y Alemania prefirieron al gris Van Rompuy.

Estamos cortos de líderes de valía y encima falla el departamento de recursos humanos. Juncker ha pedido no dejarse impresionar por el reciente plan de estímulo de Obama para crear empleo: el 90% de sus medidas existen ya en los estados miembros de la UE. Más voluntarioso que Van Rompuy, aunque igualmente gris, es el presidente de la Comisión. España tiene poco que lamentar, porque el portugués fue candidato tanto del PSOE como del PP para seguir en el puesto. Barroso ha propuesto una novedad para generar ingresos: dos tasas para las transacciones bancarias. Un uno por mil para acciones y bonos y un uno por diez mil para operaciones de derivados. Razonable, pero hace falta unanimidad de los 27 y el Reino Unido no quiere.

La Comisión también está preparando una propuesta revolucionaria para emitir obligaciones con cargo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Le Monde avanzaba el miércoles que de su dotación inicial de 440.000 millones de euros, el Fondo dispone de 250.000 millones después de atender a Portugal, Irlanda y Grecia. Poniéndolos como garantía, los técnicos que estudian el nuevo instrumento creen que podrían movilizar una cantidad entre 10 y 20 veces mayor. Eso sí que sería liquidez. Más necesaria si cabe en un nuevo lunes negro, en el que bajan las Bolsas en toda Europa. (Grecia ha reconocido que no cumplirá el déficit comprometido ni este año ni el que viene). Pero Alemania es reticente a esta fórmula de eurobono. Aporta el 27% del Fondo, y Francia un 20. Por eso forman el departamento de recursos. Humanos y financieros. Es el directorio europeo.

Democracia directa

Ignacio Martínez | 26 de septiembre de 2011 a las 13:16

La izquierda ha conseguido la mayoría absoluta en el Senado francés, por primera vez en más de medio siglo. En esta Cámara de representación indirecta siempre hubo un predominio de los gaullistas y sus aliados, desde que el general De Gaulle encargara la Constitución de 1958. La crisis, como se ve, puede con tradiciones e instituciones que parecían parte del paisaje. Y no perdona: se lleva por delante a gobernantes y mayorías de derechas y de izquierdas. Angela Merkel ha perdido seis elecciones regionales en Alemania este año. Y el suyo es el único partido democristiano que sigue ocupando un puesto central en un país europeo.

A los gobernantes democristianos y socialdemócratas se los ha llevado el vendaval de la crisis por igual. El argumento de que la izquierda se ha quedado sin ideas y no aporta nada nuevo en esta coyuntura es tan cierto como que en la acera de enfrente pasa lo mismo. Y quienes están en la oposición se encuentran bien situados para sustituir a los sufridos presidentes o primeros ministros salientes. Es el caso de los socialistas en Francia y Alemania o de los conservadores en España. En las protocolarias despedidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados podían verse sonrisas más amplias y relajadas en el campo de los que abandonan el Gobierno, que entre los que llegan nuevos. Será por la responsabilidad que se le viene encima al PP o por el estrés que supone a muchos de sus dirigentes el sinvivir de no saber si serán o no ministros de Rajoy.

Y el problema no es Europa, como pretende Timothy Geithner, el secretario del Tesoro norteamericano, que auguró este fin de semana una cascada de quiebras en Europa si no se refuerza el fondo de rescate de la UE. La falta de imaginación no es mérito exclusivo de los europeos, como puede verse en las políticas de Obama, tanto en el plano doméstico, como en el internacional, amenazando a los palestinos si se atrevían a pedir el reconocimiento como Estado.

Pero sí hay algo que está cambiando en Europa. El voto abandona el bipartidismo clásico, poco a poco. Hace dos años, en las elecciones alemanas que ganó la señora Merkel, los dos principales contendientes democristianos y socialdemócratas juntaron el 57% de los votos emitidos, frente al 90 que tenían en la época del canciller Adenauer. Por cierto, cuando De Gaulle fundó la V República francesa. La semana pasada, en la ciudad estado de Berlín además de SPD, CDU, verdes, Izquierda y liberales, un nueve por ciento de los votantes han preferido al Partido Pirata, invento sueco de hace cinco años que ya tiene franquicia española, que propugna democracia directa, software libre y reformar las leyes de la propiedad intelectual, para lograr la máxima libertad en internet.

Ya que los gobernantes no azuzan el ingenio, lo hacen los electores.

Mantras de verano

Ignacio Martínez | 4 de septiembre de 2011 a las 22:00

El hinduismo y el budismo utilizan los mantras como pensamientos para apoyar la meditación. Aquí, el ocio veraniego es propenso a la elaboración de ideas ocurrentes. Sin ir más lejos, hace cuatro años el presidente del Gobierno reunió a su grupo parlamentario, recién vuelto de las vacaciones de agosto, para pavonearse de lo bien que lo había hecho en su primera legislatura. Dijo que exceptuando el crecimiento de China, que era el motor de la economía mundial, España superaba a todas y cada una de las principales potencias mundiales. Que en aquellos cuatro años el PIB nacional había crecido el doble que Alemania, el triple que Italia, un 50% más que el Reino Unido y un 25% por encima del de Estados Unidos. Que se habían creado más empleos que en Alemania, Francia y el Reino Unido juntos.Y ya lanzado, añadió un mantra de campeonato: que España jugaba “la Champions League de la economía mundial”; era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Se atrevió a decir que este país estaba más preparado que nunca ante una posible recesión, “por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias”. Suena a perfecto disparate cuatro años después, leído en esta España que cambia la Constitución para que no la intervengan.

Hace tiempo que el PP acuñó otro mantra: que la austeridad es la panacea universal. Lo ha repetido como una letanía, sin concretar. Hasta el miércoles: a la vuelta de sus vacaciones Dolores Cospedal ha anunciado una dieta de caballo del 20% en las cuentas públicas de Castilla-La Mancha como “ejemplo para España”. Unos 1.800 millones de recortes en personal, subvenciones, infraestructuras e instalaciones sanitarias. Menos liberados sindicales, menos interinos en la enseñanza, adelgazamiento de la radiotelevisión autonómica, eliminación de la oficina de Bruselas o el Defensor del Pueblo.

Los sindicatos y el PSOE han advertido que está en riesgo el Estado de bienestar. Es una manera de hablar. El bienestar que nos proporcionaban los estados en Europa hasta las vacaciones de 2007 no volverá. Lo que toca es discutir dónde se recorta. No se debería hacer sin un debate previo sobre prioridades. Por ejemplo, a Cospedal le parece demagógico que se reclame que los ricos paguen más impuestos. Un mantra clásico de la derecha internacional dice que bajar impuestos crea puestos de trabajo. Sin embargo, un multimillonario con escrúpulos, el norteamericano Warren Buffet, ha proclamado avergonzado este agosto que él paga un 17% y sus empleados un 36%. Y una colección de ricos franceses y alemanes han solicitado un aumento de su contribución. Hay mantras, como los de la Champions y los impuestos, que la crisis ha dejado en ridículo.

DSK: una historia de Hollywood

Ignacio Martínez | 6 de julio de 2011 a las 18:44

El 18 de mayo escribí en estas páginas que Dominique Strauss-Khan podía haber sido víctima de una conspiración. Tenderle una trampa no era muy difícil, ante su conocida afición por las mujeres ajenas. Y eso que está casado en terceras nupcias, con una prestigiosa periodista, considerada la mujer más atractiva de Francia en los años 90: se preguntaba a los franceses qué cara le pondrían a Juana de Arco y respondían que la de Anne Sinclair. Entonces dirigía y presentaba una emisión dominical en la TF1 con doce millones de espectadores. Inteligente, poderoso y rico, a DSK no le faltaba más que el asalto al Elíseo.

Y aquí es donde entra en acción su mala cabeza, la encerrona, o ambas cosas a la vez. No tiene que ser un complot de Estado, aunque no sería la primera vez que eso pasara en Francia con un candidato al Elíseo. De hecho, DSK ya se vio involucrado junto a Sarkozy en el affaire Clearstream, una rocambolesca historia que empezó en los 90 con la venta a Taiwan de unas fragatas francesas por la que se pagaron centenares de millones de dólares en comisiones. Aquello se consideró un secreto de la Defensa nacional y no se investigó. Pero la falta de transparencia acabó dando dolores de cabeza a mucha gente. En 2002 se denunció que en Luxemburgo operaba una red mundial de blanqueo de dinero en la que estaban metidas personalidades del mundo político y económico francés, DSK y Sarkozy entre ellos.

Era falso y Sarkozy acusó en los tribunales de ser el inductor del complot para desacreditarle a Dominique de Villepin, candidato potencial en las presidenciales de 2007. Con el tiempo, Villepin fue declarado finalmente inocente, pero se quedó fuera de aquella carrera electoral, como ahora DSK de ésta. Al menos hasta ahora: dos de los tres candidatos en las primarias socialistas, Hollande y Royal, han dicho que están dispuestos a aplazar la elección si Strauss-Kahn lo pide. Aubry no ha dicho aun esta boca es mía. Está por ver si hubo complot y si fue doméstico. La prensa neoyorquina no para de sacar trapos sucios de la camarera del hotel. Pero no necesariamente esta suciedad limpiará la imagen de DSK. O sí. Si finalmente puede competir por el Elíseo, esta historia acabará en Hollywood.

Strauss-Kahn: la teoría del complot

Ignacio Martínez | 18 de mayo de 2011 a las 10:45

El affaire Strauss-Kahn parece una película de intriga. Nos enfrentamos a tres posibilidades: o este hombre está muy enfermo, o ha sido víctima de un complot, o es memo y no lo sabíamos. Esta última opción gana enteros. Sus abogados dijeron primero que no hubo nada y ahora pretenden esgrimir unas relaciones consentidas. A la primera posibilidad, la del impulso fatal irreprimible, se suma una joven periodista que le acusó en 2007 de un intento de violación ocurrido cuatro años antes. En su denuncia en una televisión parisina calificó su actitud como la de “un chimpancé en celo”. Como ven la política francesa es más novelesca que la española, dónde va a parar.

Los últimos cuatro inquilinos de El Elíseo han tenido notorias aventuras galantes. Una madrugada de septiembre de 1974 la Policía de París descubrió que el mismísimo presidente de la República, Giscard D’Estaing, era el conductor de un vehículo que se había estrellado contra un camión. Le acompañaba una famosa actriz. Mitterrand, además de dos familias, mantuvo viva la leyenda de seductor incluso dentro de su Gobierno. A Chirac, por poner un ejemplo conocido, no hubo quien le encontrara la noche que Lady Di se mató en Pont de l’Alma, en agosto de 1997. Y Sarkozy, ya elegido presidente, dejó a su segunda mujer, con la que había protagonizado una tormentosa separación y reconciliación, para ennoviarse con una artista famosa, antigua pareja de Eric Clapton o Mick Jagger. Con la que ahora, por cierto, va a tener un  hijo.

No está mal. Esto nos lo ponen en un culebrón venezolano y acusamos a los guionistas de exceso de imaginación. Pero no se acusa de mujeriego a DSK, sino de ser un violador. Y nada en absoluto tiene que ver una cosa con la otra. Sus abogados le podrían explicar la diferencia sustancial que hay entre relaciones consentidas y a la fuerza…

De ser cierta la denuncia, hay que concluir que este hombre se ha jugado en unos minutos su vida personal, familiar, profesional y política. Hay que estar muy enfermo o ser muy tonto. Pero ¿y si es una conspiración? Tenderle una trampa no era muy difícil, ante su conocida afición por las mujeres ajenas. Y eso que está casado en terceras nupcias, con Ann Sinclair, que no es una periodista anónima, sino la mujer más atractiva de Francia en las encuestas de los años 90. Entonces dirigía y presentaba una emisión en la primera cadena de televisión francesa, 7 sur 7, en la tarde noche del domingo, con doce millones de espectadores. Inteligente, poderoso, rico y famoso, a DSK no le faltaba más que el asalto al Elíseo.

Y aquí es donde entra en acción la teoría del complot. De hecho, ya se vio involucrado junto a Sarkozy en el affaire Clearstream, una rocambolesca historia que empezó en 1991 con la venta a Taiwan de seis fragatas francesas por la que se libraron 500 millones de dólares en comisiones. Aquello no se investigó, bajo el pretexto de que era un secreto de la Defensa nacional. Y se completó con la denuncia en 2002 de que en Luxemburgo había cuentas de una red mundial de blanqueo de dinero de personalidades del mundo político y económico francés, entre los que estaban DSK y el actual inquilino de El Elíseo. Era falso y Sarkozy acusó en los tribunales de ser el inductor del complot para desacreditarle a otro Dominique, De Villepin, candidato potencial en las presidenciales de 2007. Villepin fue declarado finalmente inocente, pero se quedó fuera de aquella carrera electoral, como ahora DSK de ésta. Puede ser una casualidad. O no. Menuda película de intriga se hacía con estos mimbres.