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Contante y sonante: Música de Pink Floyd

Ignacio Martínez | 19 de junio de 2010 a las 21:19

En la canción de Pink Floyd Money hay dos polos enternecedores: por un lado se dice que el dinero es un crimen y por otro se le pide al dinero que vuelva. Se trata de una grabación de 1973, que pronto hará 40 años: como ven, no hay nada nuevo bajo el sol. El presidente del BBVA, Francisco González, dijo en Sevilla hace unas semanas en privado que la deuda pública que se estaba emitiendo en España la suscribían principalmente su banco y el Santander. No había bastante dinero de fuera. Después lo ha dicho en público. Y esta semana ha habido buenas noticias para ambas partes. Por un lado, para las emisiones de deuda soberana española, que el jueves se suscribieron sin problemas. Y por otro, para los grandes bancos españoles, que están entre los primeros de Europa en las pruebas de fortaleza que realiza el comité de supervisores bancarios de la Unión Europea. Pero González visita esta página en su condición de posible tapado en la subasta de Cajasur. Sorprendentemente, ha aparecido el segundo gran banco del país en la puja por la caja cordobesa.

Y la tentación es pensar que el Banco de España le ha sugerido que se presente. Así, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández-Ordóñez, le daría una lección a las cajas en general y a Unicaja en particular. Y, de camino, sacaría una caja emblemática del control de una de las comunidades autónomas más emblemáticas. Un aviso a navegantes: las cajas están haciendo mal su trabajo y ésta se la queda un gran banco.

Esto no deja de ser una hipótesis. Pero en algunos círculos financieros ha hecho fortuna. Hasta tal punto que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, está haciendo valer su poder de persuasión sobre las autoridades monetarias españolas para que Cajasur quede en manos de una de las dos cajas andaluzas que han ofertado por ella: Unicaja y Cajasol. Las otras ofertas son de los bancos BBVA y Sabadell, las cajas BBK e Ibercaja y la portuguesa Caixa Geral. Las gestiones con el subgobernador del Banco de España y presidente del FROB, Javier Aríztegui, las lleva el presidente. Su consejero de Economía, Antonio Ávila, aparentemente ausente de esta cuestión, dijo esta semana a la prensa que Unicaja es la que mejor conoce la situación de Cajasur. Lo que en el lenguaje de los signos significa que el consejero insinúa tímidamente quien es su candidato.

Entretanto, sobre la eventual fusión fría entre Cajasol y Unicaja, ha pasado una semana aparentemente glacial. Pero ha habido contactos de Rafael Velasco, vicesecretario del PSOE andaluz, con Braulio Medel y con Antonio Pulido y de Antonio Ávila con los dos citados y con Antonio Jara. Al final de la semana que viene se pueden anunciar cosas. Fuentes del sector apuntan que aunque la relación entre Braulio Medel y Antonio Pulido sea distante, hay puentes fáciles entre sus dos organizaciones. Por ejemplo, el flamante nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, tiene una relación personal muy fluida con el director general adjunto y secretario general de Cajasol, Lázaro Cepas, persona muy cercana a Pulido. Aunque la atención de propios y extraños está hoy por hoy centrada en la bandera futura de Cajasur.

Griñán ha visto esta semana cómo la subida de impuestos decretada por la Junta tenía una inusual respuesta frontal por parte del presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero. El presidente de la CEA no ha ahorrado palabras de grueso calibre. Las medidas fiscales le han parecido una barbaridad. Y ha lanzado una advertencia: las empresas van donde menos trabas se les imponen desde el ámbito político. La reducción del déficit a través de este aumento de impuestos es lo peor que se puede hacer, en opinión del jefe de la patronal andaluza, que vaticinó la emigración de empresas y capitales.

Además de por sus convicciones, la declaración de Herrero hay que interpretarla en función de las maniobras en la sombra que se están produciendo en la cúspide de la CEOE. Díaz Ferrán no quiere abandonar la presidencia, pero cada vez son más los dirigentes empresariales que desean su marcha. Y Herrero es uno de los más claros candidatos a la sucesión. Pero tiene un hándicap: es visto por muchos de sus colegas como una persona excesivamente cercana al PSOE. De hecho, en las pasadas navidades, tras la quiebra de la compañía aérea de Díaz Ferrán, Air Comet, Griñán dijo que Herrero sería un gran presidente de la patronal española. El presidente se extendió en elogios: que si era un hombre acostumbrado a la concertación, que si sería un gran presidente de la CEOE…

Los enemigos de Herrero en la gran patronal española, que los tiene, aprovecharon para reforzar su etiqueta de hombre del PSOE. Alguno, como el secretario general de la CEOE José María Lacasa, han convertido estos argumentos en un muro que difícilmente superará el presidente de la CEA en su asalto al sillón de Díaz Ferrán. En todo caso, la subida de impuestos en Andalucía, le ha permitido una actuación de cara a la galería, para mostrar a sus bases nacionales que él también sabe ponerse duro.

El desafecto entre Herrero y el presidente regional del PP, Javier Arenas, también contribuye a la imagen del jefe de la patronal como cercano al poder socialista andaluz. Es curiosa esta fría relación entre dos personas que se distinguen por su extraordinaria cordialidad, pero así es la cosa. A Arenas deben estar sonándole los oídos, porque estos días es muy mencionado en los corrillos empresariales, en los que se critica al presidente del Gobierno, pero también la falta de alternativas del jefe de la oposición.

Pero no sólo Rajoy es mentado en estos círculos; también causa una cierta perplejidad la insistencia con la que el PP se presenta como el partido de los trabajadores. El latiguillo molesta ostensiblemente al PSOE, aunque la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha encontrado un buen antídoto en el último debate en el Congreso: “Como sigan ustedes así van a acabar abrazando el marxismo leninismo”. Pero, fuera del ámbito adversario, confunde a la clientela de los populares. No les hace gracia, vamos.

La cara oscura de la luna, el Muro, dinero… Música de Pink Floyd.