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Liderazgo débil

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2010 a las 8:52

Si está usted enfadado con el Gobierno español o con el andaluz, consuélese: los alemanes tampoco están muy contentos con Angela Merkel. Aunque todo es relativo; la canciller sigue teniendo una popularidad del 59%, frente al 70% de hace un mes. Pero los cien días de su coalición con los liberales han dejado insatisfechos a los alemanes. Los nuevos socios del Gobierno federal están acusados de favorecer a lobbies hoteleros, farmacéuticos o sanitarios. A pesar de que ha salido de la recesión, Alemania prevé pasar de 3,3 millones de parados en 2009 a 4,1 en 2010. Eso sí, lo que reclaman los ciudadanos allí es lo mismo que reclamamos aquí los españoles en general y los andaluces en particular: más liderazgo. Un 82% de los alemanes pide a Angela Merkel más audacia y menos pasividad.

Valga un ejemplo en el ámbito nacional. En medio de tanta inacción de Zapatero en los dos últimos años y tantas torpezas en las últimas semanas, la decisión del ministro de Fomento de meterle mano a la escandalosa situación salarial y laboral de los controladores aéreos ha recibido el beneplácito general. Esta es una de las dos cosas imprescindibles que necesitan las grandes reformas y las medidas de austeridad que precisa este país: líderes sólidos. La otra es el consenso de los dos grandes partidos. Ninguno de los dos en solitario puede reducir el tamaño de nuestra excesiva administración, ni llevar a cabo una moderna reforma laboral o de las pensiones. Quizá a España, en este momento de crisis de confianza, le vendría bien una gran coalición como la que han tenido en la anterior legislatura los alemanes, pero ni el PP ni el PSOE parecen estar preparados para semejante aventura institucional.

Tienen más responsabilidad que nunca: desde 1977, esta es la legislatura en la que más diputados en el Congreso suman las dos principales fuerzas políticas. Es la tendencia opuesta a la de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, los democristianos y los socialdemócratas tenían hace treinta años más del 80% de los votos y ahora consiguen poco más del 50%. En España, la crisis unida a la ausencia de liderazgos fuertes tanto de populares como de socialistas, quizá provoque el inicio de un fenómeno parecido. No es seguro; una reñida contienda electoral muy empatada podría aumentar el bipartidismo.

El débil liderazgo español se nota en todas partes. También en la presidencia de turno de la Unión Europea. En sólo cinco semanas, el balance es decepcionante. El jueves, Merkel y Sarkozy se han reunido en París para aprobar 80 proyectos en común para la UE, el G-20 y Oriente Próximo. Sin noticias de las novedades del Tratado de Lisboa, ni de Van Rompuy, ni de lady Ashton, ni de Barroso, ni de Zapatero, lo que sigue funcionando en la UE es el fuerte liderazgo del eje franco alemán. Y esto, en medio de tanta frustración, sí que es un consuelo.

Un jamón de Peter Caruana

Ignacio Martínez | 28 de diciembre de 2009 a las 10:46

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No hacía falta que el PP restringiese a sus dirigentes los regalos que podían aceptar por Navidad. Los detalles que las empresas estaban dispuestas a hacer este año ya se habían encogido, sin ayuda de nadie. Se ha comprado menos cava que nunca: el año pasado bajó la venta casi un 10% y éste se ha reducido en un 5. Dicen los proveedores, que no ha menguado el consumo doméstico, sino las cestas. Una sisa producida por la crisis, catástrofe natural que ha afectado a todo el mundo. ¿A todo el mundo? No. Unos pequeños enclaves repartidos por todo el mundo han resistido al nefasto hundimiento de los mercados. Estos Asterix y Obelix de la vida moderna son los paraísos fiscales.

Si yo fuese el jefe de un paraíso fiscal le mandaría un jamón por Navidad a cada uno de los veintitantos mandatarios del G-20. Agradecería el trato recibido y, de camino, compensaría el descenso de los regalos institucionales. Sin ir más lejos, en Andalucía tenemos uno de estos enclaves galos: Gibraltar será de soberanía británica, pero es sin duda territorio andaluz. Si fuese Peter Caruana le mandaría un jamón de pata negra a los líderes del géveinte, porque no han tocado ni de lejos las bases de los administradores de dinero negro del planeta.

No es nuevo: una de las primeras cosas que dijo el presidente Bush en septiembre de 2001, tras el ataque a las torres gemelas, es que iba a acabar con los paraísos fiscales, en donde guardaban su dinero Bin Laden,  terroristas de toda laya y el crimen organizado. Un brindis al sol; no se hizo nada. Y tras el hundimiento financiero de 2008, los líderes políticos volvieron a prometer erradicar los paraísos fiscales. Recuerdo el énfasis de Zapatero al respecto, tras una cumbre en Berlín en febrero de este año. Pues nada en absoluto: ahí los tienen, tan campantes.

Pero no son sólo los paraísos fiscales. La verdad es que termina el año del miedo, y del nuevo orden mundial nunca más se supo. Año de crisis que ha generado miedo a quedarse sin trabajo, sin ahorros, sin pensión de la vejez. Y miedo al terrorismo. Al de los viejos fanáticos de ETA, que han vuelto a matar este año; a los modernos piratas de Somalia, o a los fundamentalistas islámicos que asesinan o secuestran. La lista de temores de los españoles ha aumentado con uno nuevo: el de no estar bien representados. La encuesta del CIS de noviembre señala que los partidos y los políticos son ya la tercera preocupación de los españoles, tras el paro y la situación económica. Es una secuela más de la crisis. La inseguridad produce desconfianza.

En el plano internacional, mi colega Xavier Batalla sostiene en La Vanguardia que este 2009 que termina puede ser un año cero, entendido como el comienzo de otra manera de hacer las cosas. Como lo fue 1945, tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque advierte que hay que olvidarse de la refundación del capitalismo. Ya ven que el nuevo orden mundial se retrasa. Y los galos frotándose las manos.

Sopa luxemburguesa

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2009 a las 11:16

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El jueves hubo mucha hipocresía en la designación de las personas que van a presidir el Consejo Europeo o dirigir la diplomacia comunitaria durante los próximos años. Comprendo el pasmo de la prensa continental, pero no lo comparto. Así suele suceder casi siempre; los líderes ponen en estos puestos a quienes no les hagan sombra. Merkel y Sarkozy seguirán teniendo su cuota de protagonismo internacional; igual que el primer ministro británico, sea el actual Brown o venidero Cameron. Y poco más. Europa seguirá hablando con muchas voces en los foros globales, donde cada líder quiere lucirse, aunque sea a costa de decir lo mismo que su vecino. Nos pasa en el Consejo de Seguridad de la ONU o en el G-20.

Aunque el resultado de la decisión es muy decepcionante. Si colocamos a Durao Barroso en una foto de familia con Van Rompuy y la baronesa Ashton, nos sale un discreto grupo de pitufos. Actores de reparto elegidos ex profeso, no se engañen. Mi colega Jean Quatremer ha publicado en el diario francés Libération con pelos y señales cómo Sarkozy vetó la elección de Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, como presidente del Consejo. Es una lástima que un político con su experiencia, europeo convencido, carismático, con autoridad natural y buen sentido del humor se quede sin un cargo que le iba a la medida. Ya cuando hubo que seleccionar al sustituto de Delors, Kohl vetó a Lubbers y Major a Dehaene. Y salió Santer, otro pitufo.

Barroso, un discretísimo presidente de la Comisión Europea, apareció la noche del jueves en la sala de prensa del Consejo de Ministros con un cubo que representaba la bandera europea, que el Enro Rubik en persona le regaló hace dos semanas. Era un presente para el primer ministro sueco, que tuvo que componer la elección de estos dos nuevos cargos, creados por el Tratado de Lisboa. Pero Barroso no pudo evitar poner su foto en el centro de una cara azul con las estrellas amarillas, flanqueada por las imágenes de Van Rompuy y Catherine Ashton. Pitufo vanidoso, este Barroso que consiguió el unánime voto de socialistas y populares españoles para seguir en el cargo. De Herman Van Rompuy se dice que es culto, aficionado a la poesía japonesa y muy maquiavélico. Dará que hablar este pitufo filósofo, que va a ganar 30.000 euros al mes, dicho sea de paso. Y con perdón de las feministas, la baronesa de currículum vacío hace aquí de pitufina.

Bromas aparte, a Zapatero una elección de perfil tan bajo le facilita destacar en la presidencia española, que se inicia en enero, con el estreno de los nuevos cargos. Será siempre más atractivo lo que tengan que decir él o Moratinos, que los discursos de sus homólogos Van Rompuy y Ashton. Así, todos contentos, menos Juncker, con el que el malvado Gargamel Sarkozy ha hecho una sopa luxemburguesa.

Jamón jamón

Ignacio Martínez | 13 de julio de 2009 a las 8:40

A Obama no le gustan las cumbres internacionales. La manera en que están organizadas, su eficacia. Aleluya. Estas misas concelebradas tienen mucho de espectáculo y escasa emoción. Todo está decidido cuando llegan los líderes. Durante semanas sus ayudantes personales, a quienes se llama sherpas en el argot diplomático, han perfilado las posiciones, negociado los detalles y redactado el comunicado final. Los titulares vienen para la foto de familia, la gracieta, los paseos a dos o en grupo, para hacer amigos y realizar declaraciones efímeras, que no tienen como objetivo la posteridad, sino el telediario de esa noche.

Los líderes del mundo se emplean a fondo para agradar a sus colegas. No siempre con fortuna. En la primera cumbre de la OTAN a la que asistió Bill Clinton, en enero de 1994, protagonizó una buena metedura de pata con el canciller alemán Kohl. Le dijo que se había acordado de él mientras veía en la televisión un combate de sumo, la lucha japonesa. Kohl puso mala cara y el presidente americano se percató de que le había llamado voluminoso y se arriesgó aún más para arreglarlo: “Bueno, usted y yo somos los más gordos aquí”.

En su primera cumbre europea, en Corfú en 1994, Berlusconi llamó la atención por su exagerado maquillaje, su pelo teñido, su chaqueta cruzada y sus zapatos relucientes, que parecían de charol, según la descripción que hace Amalia Sánchez Sampedro en su libro Pendientes de la noticia. Berlusconi ha dado días de gloria a los fotógrafos de las cumbres: en Cáceres, durante la presidencia española de la UE en 2002, en un consejo informal de Exteriores, le puso los cuernos con el índice y el pulgar al anfitrión Josep Piqué, desde la segunda fila de la foto. Más gratos eran los jamones de pata negra que Felipe González regalaba a Kohl en las cumbres bilaterales. Cuando llegó Aznar, como no había química entre ellos, el presidente español buscó la física: subió a dos el número de jamones y añadió una caja de Vega Sicilia. El canciller no había empezado con buen pie: en su primera cumbre bilateral, en 1996, llevó a Aznar a Heidelberg, en cuya universidad había estudiado Ciencias Políticas. Y le invitó a una caña, pero a Aznar no le gustaba la cerveza negra preferida por Kohl y hubo que cambiársela por una rubia.

Obama se ha ido la semana pasada de L’Aquila decepcionado por tanta pose y tanto gasto. Ya conoce casi todos los formatos: cumbres del G-8, OTAN, G-20, con la Unión Europea y con los países americanos. Ahora apuesta por amortizar el G-8, que se ha quedado pequeño y obsoleto. Entre sus remedios incluye la revitalización de la ONU. Una buena idea, aunque dudo que ninguno de los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad renuncie a ese privilegio. Pero es cierto que a las cumbres les sobra retórica y les falta eficacia.

Chaves se va por sorpresa

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2009 a las 8:11

Tras 18 años y 252 días en el poder se confirma que Manuel Chaves se va al Gobierno de la nación. Desde el sábado era un rumor insistente, que tomó carta de naturaleza cuando el presidente de la Junta anuló su agenda de ayer y su entorno se evaporó. El efecto colateral andaluz ha sido la sorpresa de una crisis cantada. Este fin de semana, el reelegido secretario general de la UGT, Cándido Méndez, pidió al Gobierno pulso e iniciativa y criticó la inanición del vicepresidente económico Pedro Solbes. Hace una semana, en los Desayunos de TVE, habló de atonía gubernamental. Méndez es persona muy próxima al presidente Zapatero y uno de sus contertulios de fin de semana. Así que su actitud daba certeza a la crisis.

La otra sorpresa es que Zapatero la haya rematado en los ratos libres de la maratón de cumbres del G-20, la OTAN, la Unión Europea con Estados Unidos y la Alianza de Civilizaciones. Al final no sabremos si el niño o niña es de Londres, Estrasburgo, Khel, Praga o Estambul. Lo que sí sabemos con seguridad es que ayer en Praga, ZP tocó el cielo con la punta de los dedos; después de cinco años ha podido ¡por fin! entrevistarse con un presidente americano. No cabía en sí de gozo por su encuentro con Obama. La foto no deja lugar a dudas: el presidente español no abre los labios para sonreír a las cámaras, pero su boca dibujaba una uve infinita, de oreja a oreja.

El nombramiento de Chaves como vicepresidente del Gobierno es un digno colofón a su carrera política: en julio cumple 64 años. En una crónica hace ocho días, José Aguilar escribía sobre la posibilidad de que fuese ministro de Defensa, aunque advertía que su eventual sustituto en el sillón presidencial andaluz, José Antonio Griñán, había comentado que “ni muerto” quería el cargo. Ya sabemos que el vicepresidente no mantiene su negativa, pero también que la salida de Chaves puede llevar aparejado el desembarco de Mar Moreno, la favorita del zapaterismo. Griñán, dos veces ministro con Felipe González, brillante e incluso moderno a pesar de su edad, vale para un roto y para un descosido; también se le consideraba alternativa a Pedro Solbes. Y Mar Moreno, ex presidenta del Parlamento andaluz, efímera consejera de Obras Públicas y número cuatro del PSOE federal, tras Zapatero, Blanco y Pajín, tiene un problema; no es santa de la devoción del aparato regional.

Es curioso: El PSOE andaluz acaba de sacar músculo en Madrid el pasado lunes para mostrar su fuerza al resto de la familia socialista. Se suponía que como advertencia previa al debate final sobre financiación territorial y como despliegue para reclamar autonomía en el relevo de Chaves. De facto, el aparato andaluz parecía conjurado para la continuidad del presidente regional. La jugada de Zapatero no sólo deja sorprendida a la opinión pública. También a su partido.

¿Quién es el más sonriente?

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2009 a las 16:11

¿Quién es el más sonriente en la foto de familia de ayer en el palacio de Buckingham? Desde luego no la Reina de Inglaterra, bastante circunspecta en la foto de familia de los 29 participantes en la cumbre del G-20. El primer ministro británico Gordon Brown compensa a su soberana con una sonrisa desenfadada. El brasileño Lula se rie de buena gana también. La sonrisa profidén de Obama es la más notable en el capítulo de exhibición de dientes, en dura competencia con el ruso Medvedev. Pero la ancha sonrisa de Zapatero no tiene parangón. Es tan larga, tan larga, que parece la de Joker, dicho sea sin ánimo de ofender. La más compuesta y recatada es la señora Merkel; una señora de estos tiempos. ¡A quién se le ocurre mostrarse tan satisfecho con  la que está cayendo!

(Foto: Daniel Hambury, EFE/NTI)

Banqueros en la pasarela

Ignacio Martínez | 23 de febrero de 2009 a las 9:39

Estaba el personal haciendo cuentas, consultando servicios jurídicos, para saber si Braulio Medel podía seguir de presidente de Unicaja a partir de enero de 2010, que es cuando por ley debe cesar y va el tío y se queda con una caja que le duplica casi el territorio de implantación y su equipo de baloncesto casi gana la Copa del Rey. Si Gomis hubiese marcado ayer el tiro libre adicional, no habría habido ni prórroga.

Cuando en octubre Zapatero llamó por primera vez a los banqueros para una escena de sofá, allí estaban los jefes del Santander, BBVA, Popular, Caixa, Caja Madrid… y Medel, aunque su caja no estuviese siquiera entre las cinco primeras de España. Persona de confianza, catedrático prestigioso, presidente de la Federación Andaluza de Cajas; fuese el motivo que fuera, allí estaba. Y ahí está ahora para hacerse cargo de la primera entidad que se desfonda en el sistema financiero por la crisis. Con la absorción de la Caja de Castilla-La Mancha sí que estará Unicaja entre las cinco grandes españolas. Y además sumen su papel en la Copa del Rey, aunque no haya ganado. Codeándose con marcas de prestigio internacional como Real Madrid y Barcelona; o con el Tau el equipo más en forma de Europa. En fin, Medel está en la pasarela, con un papel lucido.

Cuántos querrían decir lo mismo. Hernández Moltó, el presidente de la CCM, sin ir más lejos. Pero los hay en situaciones mucho peores. El Gobierno de los Estados Unidos le ha puesto la proa a la poderosa UBS suiza, porque no quiere decirle los titulares de determinadas cuentas. Tanto americanos como europeos se están poniendo serios con los paraísos fiscales, en donde tienen su dinero mafiosos, terroristas y evasores de impuestos. Ayer mismo, el semanario británico The Observer publicaba una entrevista con el ministro de Finanzas de Reino Unido, en la que Alistair Darling se empleaba a fondo: “El secreto que permite a la gente esconder fortunas sin pagar impuestos no se puede tolerar. Si Suiza quiere formar parte de la comunidad internacional lo debe arreglar”. En Berlín también se pronunciaron contra los paraisos fiscales los miembros europeos del G-20. 

Pero no sólo se señala con el dedo a Suiza, también a Luxemburgo que es socio fundador de la UE y mantiene el secreto bancario como un patrimonio nacional. Y hay otros: The Observer señala que el Reino Unido no es precisamente el mejor alumno europeo en materia de transparencia fiscal. Añadamos que el sistema fiduciario británico permite una total opacidad sobre la titularidad de empresas y cuentas bancarias. Que se lo digan a Gibraltar, que vive de eso.

Sobre la permanencia de Medel en su puesto de presidente de Unicaja, tengo una teoría propia: seguirá no porque lo permita la ley o el protocolo de fusión con CCM, sino porque se lo van a pedir. Solbes, Griñán y Fernández Ordóñez le habrán rogado que se quede con la caja manchega y que no se le ocurra irse, con la que está cayendo.

Obama no llama a ZP

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2009 a las 9:55

 

Se cumplen hoy dos semanas desde la toma de posesión de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos y no ha llamado todavía al presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Obama ya ha llamado a una docena de primeros ministros o presidentes y su portavoz lo va anunciando en notas bastante extensas sobre el contenido de las conversaciones con los mandatarios de Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, China, Japón, Brasil, Colombia, Sudáfrica, Arabia Saudita, Palestina, Israel o Canadá, a donde viajará el 19 de febrero. Vendrá a Europa en abril y participará en la cumbre de Londres del G-20 al que acaba de ser invitada España. Entonces se verán las caras por primera vez Obama y ZP.

Chaves debe convocar a los alcaldes de las grandes ciudades

Ignacio Martínez | 7 de diciembre de 2008 a las 11:04

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Zapatero debe convocar una reunión de presidentes autonómicos para hablar de la crisis y cómo enfrentarla. Chaves debería hacer lo mismo con los alcaldes de las capitales y grandes ciudades andaluzas. Y quizá también a los presidentes de las diputaciones. Si un lego en la materia se pone a sumar todos los planes rescate, avales, compra de activos, programas de grandes o pequeñas obras públicas, ayudas a empresas, etcétera, etcétera, puestos en marcha en España contra la crisis, la cosa se pone en 320.000 millones de euros, una sexta parte del producto bruto nacional. Eso es la mitad de la deuda anterior acumulada históricamente por el conjunto de las administraciones públicas. Un amigo economista me dice que no se pueden mezclar churras con merinas, que no todo ese dinero lo está poniendo el estado, porque hay capital privado, ni todo está encima de la mesa. Desembolsado o no, lo cierto es que estamos ante la operación financiera pública más importante de la historia de este país.

Esta no es una cuestión particular española. Lo mismo está ocurriendo en la Unión Europea y en el conjunto del mundo. Y se pone en marcha con reuniones constantes de los jefes de estado o de gobierno de la Unión Europea, los siete grandes, el G-20, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Se trata de coordinar las políticas, las ayudas, intercambiar ideas, sugerir procedimientos. Este modelo de gestión mancomunada de la crisis brilla por su ausencia en España. El presidente Rodríguez Zapatero, ausente de la primera cumbre de los cuatro grandes europeos en París, consiguió convencer a Sarkozy para que convocara a los primeros ministros de los países del euro. Y sólo después de volver con ese triunfo en la mano y un plan de la UE preciso, inspirado por el británico Gordon Brown, convocó a Rajoy en la Moncloa.

Con la crisis, cada dirigente ha elegido un papel, que cree que le va a salvar ante la opinión pública. Es decir, que tienen una doble obsesión: hacer que las cosas mejoren o al menos que parezca que hacen todo lo posible para que mejoren. Sarkozy en Francia ha adoptado una actitud tan hiperactiva, que parece el conejito de Duracell. Gordon Brown ha interpretado un papel de experto profesor, que le va: él sabe de esto. Y Zapatero encarna hasta la presente el rol de Juan Palomo; ya saben, “yo me lo guiso, yo me lo como”. Hizo mal en dejar a Rajoy en el ostracismo durante semanas, para que no cobrara protagonismo alguno.

Y sigue equivocándose. Dentro de España debería aplicarse el mismo modelo europeo. Ya está inventada la fórmula: una conferencia de presidentes. Todos los presidentes de comunidades autónomas tendrían que reunirse con el primer ministro para analizar la situación y evitar 17 planes contra la crisis, riesgo que ya ha apuntado el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Hay subvenciones complementarias al desempleo en algunas regiones, con diferentes fórmulas entre sí; en otras comunidades autónomas se estudian facilidades añadidas para el pago de hipotecas o se atienden las facturas de bienes de primera necesidad para familias sin ingresos; también hay quien encarga planes de salvación para su industria automovilística. En fin, en plena ola de pesimismo, afloran 17 maneras de combatir la depresión. Bueno sería, como se ha hecho en el ámbito europeo y mundial, ponerlo todo en común, aunque después las nueve regiones con fábrica de automóviles o las diez con flota pesquera tengan realidades específicas que atender.

Lo mismo ocurre en el universo andaluz. El alcalde de Málaga acusa al Gobierno de la Junta de centralismo y anuncia que será beligerante para reclamar la sede de la caja única. Incluso lanza la idea de una gran exposición internacional tecnológica, acogida con recelo por la Administración regional. Otros recelos, proyectos e ideas podrían examinarse en común, en una conferencia de alcaldes de grandes ciudades. (Personalmente creo que las diputaciones no tienen mucho sentido la actual estructura institucional. Las autonomías han solapado su misión. Pero, mientras existan, sus presidentes deberían sumarse a esta conferencia). De hecho, el artículo 95 del nuevo Estatuto de autonomía establece que se debe crear un órgano mixto de representación de la Junta y los ayuntamientos para facilitar el diálogo y la colaboración institucional; que debería ser consultado sobre los planes que afecten de forma específica a las corporaciones locales. La crisis invita al presidente a adelantar esta iniciativa.

¿Quién está más contento de los dos?

Ignacio Martínez | 15 de noviembre de 2008 a las 11:03

 

La sonrisa magistral de Zapatero y el gesto cometido de su anfitrión ponen de manifiesto quién de los dos estaba más contento de esta cita de ayer en la Casa Blanca, forzada por el presidente francés Sarkozy. El diario Le Figaro ha publicado que cuando Sarkozy consiguió convenció a Bush de que invitara a ZP a la cumbre para reformar el sistema financiero mundial, el presidente español estaba encantado. “Le ha dicho: Te daré todo lo que me pidas”, aseguró a Le Figaro un próximo colaborador del presidente francés. Este extremo ha sido desmentido categóricamente por el Gobierno español. Pero ahí se queda. Si tienen la ocasión de repasar las otras fotos de la llegada a la Casa Blanca, en todas hay un George W. Bush con una sonrisa franca, menos en la de Zapatero. Lo tiene indigestado, sin la menor duda. Además de Estados Unidos, al final, participan en la cumbre de Washington, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, que integran el G-7. Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia, Arabia Saudí, Suráfrica, Corea del Sur, Turquía y la Comisión Europea, que completan el G-20. Y, fuera de concurso, España y Holanda, nuevos en estas lides. Los reunidos ya hablan de una nueva cumbre en abril, con Obama de presidente, quizá en Londres.