Archivos para el tag ‘GAL’

Arenas se descentra

Ignacio Martínez | 29 de enero de 2011 a las 11:18

El verbo descentrar tiene dos acepciones. Una es dejar de estar centrado. La otra es actuar de modo disperso o desordenado. Javier Arenas ha cumplido con los dos significados en una sola semana, con declaraciones hechas para contentar a los más irredentos de sus seguidores. El jefe del partido que va lanzado en las encuestas en Andalucía, está ajustando cuentas del pasado, antes incluso de ganar. Arenas lidera una formación muy ancha. Con un núcleo duro de liberales, conservadores y democristianos. Y dos alas, una en el extremo derecho y otra en la frontera con la socialdemocracia. En muchos países europeos ese abanico da para un arco parlamentario casi entero, al menos con cuatro partidos.

El comportamiento de Arenas parece un paradigma de la teoría del filósofo y teórico de la comunicación canadiense Marshall McLuhan, que a mitad del siglo pasado estableció que el medio era el mensaje. Sumergido en determinados medios, nuestro líder liberal-conservador-democristiano-derechista-socialcristiano lanza mensajes impropios de un político con su responsabilidad pasada y futura. Hace unas semanas, en Intereconomía, el presidente regional del PP agradó a la derecha extrema. Y esta semana, invitado por la televisión de Pedro Jota, se apunta sin apuro a la teoría de la conspiración en el 11-M.

Arenas sostiene que es casi imposible que un terrorismo foráneo intervenga en un país con terrorismo propio sin tener contacto. O sea, que Al Qaeda y ETA actuaron juntas en el atentado, no importa qué dijera la sentencia judicial. Añade, que hay un proceso judicial abierto y el juez ha pedido sin éxito documentación al Gobierno. Y se compromete cuando lleguen a La Moncloa a dar a ese juez la documentación que el Gobierno le ha negado, para que se sepa la verdad. En otras palabras, que una de las primeras cosas que hará el PP si gobierna es intentar blanquear los últimos días de Aznar en La Moncloa. Para arreglarlo, un senador canario del PP ha declarado que los presuntos autores del 11-M no se suicidaron en Leganés, sino que los mató la Policía. No se extrañen, una ex ministra de Aznar contaba hace años en privado que en la conspiración participaron los servicios secretos franceses, españoles y marroquíes.

Lanzado por esa pendiente, Arenas relaciona a Rubalcaba con los GAL, en un ataque preventivo contra el ministro principal del Gobierno, a quien propios y extraños dan por seguro candidato socialista en 2012. Esta actitud del político mejor situado para gobernar Andalucía dentro de un año no es un buen augurio. Esta región necesita líderes que miren al futuro, con propuestas concretas que generen seguridad y confianza. Y mientras, el jefe regional del PP aparece perdido en la anchura de su partido y muy escorado a la derecha.

Arenas se descentra. Y se equivoca.

PP y Gürtel: España no es un estado policial

Ignacio Martínez | 9 de agosto de 2009 a las 8:40

¡España es un estado policial!, clama desde Marbella María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, persona de apariencia precavida, que suele leer todas sus declaraciones públicas. No es un acaloramiento repentino; el PP acusa al Gobierno de espiarle, con escuchas telefónicas ilegales; de perseguir a la oposición, de corromper la democracia, de poner en grave riesgo las instituciones. Estas descalificaciones implican a jueces, fiscales y policías. La sobreactuación de Cospedal empezó unos días antes, cuando pidió al Gobierno que se dedicara a perseguir a ETA y no al PP. Una secuela de la euforia popular ante el archivo provisional de la causa contra el presidente valenciano Camps en el caso Gürtel. Y una reacción a la torpeza de la vicepresidenta Fernández de la Vega, que se apresuró a pedir a la Fiscalía que recurriese el fallo del TSJ valenciano. En todo caso, resulta chocante esconder detrás del terrorismo los delitos de la trama de corrupción montada por Correa y ‘El Bigotes’ con la ayuda de dirigentes populares de Madrid, Valencia o Andalucía.

La teoría del complot del Estado contra el PP ya fue esgrimida con éxito en vísperas de las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco: entonces en la operación Gürtel no había nada de nada; todo era producto del afán de protagonismo del juez Garzón y del interés malicioso del Gobierno por perjudicar a su rival. Cinco meses después, varios jueces han encontrado serios indicios de delito en numerosos dirigentes populares, alguno de los cuales ha tenido que dimitir como consejero autonómico, alcalde o concejal. La implicación alcanza a miembros del Congreso, Senado o Parlamento europeo. Incluso el tesorero nacional del PP ha sido imputado. Eran falsos los dos enunciados: no había complot y sí una trama corrupta bien ramificada.

La filosofía ahora es la misma, pero la estrategia va más lejos. Al PP le irrita sobremanera que se hayan publicado sumarios declarados secretos, y pide un escarmiento. Pero incurre aquí en una grave contradicción. Sin el trabajo de la prensa no habríamos sabido nunca tanto de los casos Filesa, Naseiro, Gal, Gürtel o Yak-42. Son ventajas de un régimen de libertad de prensa como el que tenemos. Eso no habría sido posible en la Cuba de los Castro, en la Venezuela de Chavez o en la España de Franco, por poner ejemplos de estados policiales. Otra contradicción de Cospedal es hablar del riesgo de las instituciones. El bloqueo que desde hace meses ha montado el PP valenciano para impedir que su Parlamento regional designe senadora a la dirigente socialista Leire Pajín es un claro ejemplo de irresponsable política institucional. Ni estas ‘venganzas’ de Camps, ni las pataletas de Cospedal van a exonerar de los delitos de corrupción a los implicados en la trama Gürtel. El principal partido de la oposición debería dejar trabajar a jueces, fiscales, policías y periodistas. España no es un Estado policial, es el PP el que está en un estado de necesidad.

El PP, en la centrifugadora

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2009 a las 9:31

Es como si fuera una película de dibujos animados. Se meten los dirigentes del PP en una centrifugadora; el último saca la mano, pulsa el botón de on y cierra la puerta. A partir de entonces, se ve a un pelotón de gente dando vueltas en el tambor y, de vez en cuando, la cara aplastada de alguno en el cristal de la lavadora. Son caras conocidas. La máquina va destilando miserias: clanes, dossiers, tramas.

No se sostiene la pretensión de que la actuación del juez Garzón es una conspiración contra el PP del Gobierno, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción. Garzón procesó en el pasado a dos ministros de Felipe González por la trama de los GAL y acabaron en la cárcel. Es cierto que este magistrado tiene una enfermiza afición al exhibicionismo. Pero la misma persona no puede ser un héroe cuando procesa a los adversarios políticos y un villano cuando imputa a los correligionarios. Al salir a la luz el escándalo de la presunta trama de corrupción de Madrid, la secretaria general Cospedal se apresuró a decir que el asunto no iba con ellos. Pero inmediatamente después rodaron cabezas. No serán las últimas en este partido y en los demás, a medida que durante los años de la gran depresión que viene salgan más casos de conseguidores que se han enriquecido durante los locos años 2000.

Hay crisis para rato, aunque el presidente Obama diga que en 2010 empezará la recuperación en Estados Unidos. Porque, aunque sea cierto, nadie discute que Norteamérica saldrá de la crisis antes de Europa, Europa antes que España y España antes que Andalucía. La prueba más evidente de lo mal que están las cosas en España fue la torpe, fatigosa e interminable intervención del presidente del Gobierno ayer tarde en el Congreso en el debate sobre la crisis.

Por eso es imprescindible que el PP esté presente en el escenario limpio, transparente y fuerte. Rajoy debe poner en marcha con urgencia una comisión de investigación interna que clarifique y depure responsabilidades. De una vez por todas debe acabar con la lucha de clanes, las batallas de los dossiers y las subastas de mordidas. España necesita un PP ejerciendo con toda intensidad su labor de oposición. Y Rajoy no sobrevivirá como líder si no logra encauzar la situación. Es incluso posible que no continúe como presidente popular si su partido pierde las elecciones gallegas y vascas.

En ese caso, el papel estelar recaerá en alguno de los dirigentes que más callados están en este momento y cuya cara no aparece en el cristal de la centrifugadora. ¿Todos están en la máquina dando vueltas? Aparentemente, no. Alberto Ruiz Gallardón y Javier Arenas estuvieron muy silenciosos en el lunes negro del PP. Son los más listos de la clase.