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El presidente no era inoxidable

Ignacio Martínez | 13 de marzo de 2009 a las 0:05

Zapatero ha negado la crisis tres veces, como San Pedro. Es un exorcismo. En sintonía, Solbes negó el miércoles otras tres veces que quiera irse. Para estar a tono en esta Cuaresma, Esperanza Aguire ha negado tres mil veces toda irregularidad en los asuntos de los espías y de la corrupción en el PP de Madrid, a pesar de dimisiones, imputaciones y evidencias automovilísticas. Son negativas culpables, todas ellas.

El presidente ha mandado a sus ministros que nieguen la crisis, sobre todo a Pedro Solbes, que se había permitido una broma sobre la envidia que le causaba la cesantía de Bermejo. No se confundan, esta crisis que ahora se niega no es la financiera, sino la del propio Gobierno. Los periodistas relatan el run run que corre por las entretelas del poder: hay que cambiar a unos pocos ministros para recuperar el tono gubernamental, ante el empuje del PP tras su triunfo en Galicia y su condición de fuerza decisiva en el País Vasco. Están en la cuerda floja hasta los dos vicepresidentes.

Y ZP pretende hacer el relevo más adelante. Quizá después de las elecciones europeas, que dicho sea de paso, no pintan muy bien para su partido. El presidente es un experto en negar crisis de cualquier naturaleza. Primero negó hace un año, con énfasis, que viniera una crisis económica. Ahora, frustrado por el fracaso de los comicios gallegas, el PSOE ha entrado en depresión por una revelación electoral: el presidente no era inoxidable. De hecho, todos los gobernantes se oxidan con el uso. Y más con una terrible crisis económica, que está destruyendo en España más empleo que en todo el resto de la UE junta.

La segunda crisis que Zapatero negó fue la profundidad y duración del hundimiento de nuestro modelo de desarrollo. Crecíamos de manera desbocada a lomos de la construcción y el consumo interno y los dos han descarrilado, para desconcierto del equipo económico del Gobierno. Ahora, en plena vorágine, se niega la tercera crisis, consecuencia de las anteriores, la crisis de Gobierno. Ha dicho el presidente que de eso no se hable.

En su comparecencia del miércoles, Pedro Solbes negó tres veces seguidas que esté loco por irse. La referencia bíblica a las negaciones de San Pedro, es doblemente pertinente en este caso. Solbes cuando era ministro de Economía y Hacienda, en la cumbre de la Unión Europea de diciembre de 1995 en la que se decidió el nombre del euro, dijo una frase para la historia: “Tú eres euro y sobre este euro construiré la unión monetaria y económica”. En realidad la ocurrencia era del primer ministro portugués Antonio Guterres, pero Solbes se la pisó en la rueda de prensa. Como ven está todo inventado; las referencias bíblicas y las negaciones. Algunas sorprendentes o escándalosas. Y las de Esperanza Aguirre negando espionajes o corruptelas, de vértigo. Tanto como ir con un Jaguar a 200 por hora por el centro de Madrid.

Aires de cambio en Galicia y País Vasco

Ignacio Martínez | 2 de marzo de 2009 a las 9:45

Las elecciones se ganan o se pierden. Como en los partidos de baloncesto, no vale el empate. En estas de ayer ha ganado un partido en el poder, el PNV, y otro que estaba en la oposición, el PP gallego. ¿Un 1 y un 2 en la quiniela? En el País Vasco no es tan fácil. Mal resultado para Zapatero. El PSOE pierde la presidencia de Galicia y, a pesar de su notable subida, no consigue ser el más votado en Euskadi como le concedían muchos sondeos hace meses. En todo caso, los nacionalistas pierden la mayoría en el Parlamento vasco y el PSOE podría sumar por los pelos una mayoría absoluta con el PP y la UpyD de Rosa Díez. O no, dicho sea a la gallega. Ibarretxe consigue más escaños que nadie, pero no se garantiza seguir de lehendakari. Su buen resultado se debe a un puñado de votos prestados por antiguos votantes de Batasuna, para impedir un triunfo socialista.

El PNV ha monopolizado la presidencia del País Vasco desde el inicio de la autonomía en 1979. Los resultados de ayer no le garantizan la permanencia en el poder por el hundimiento de sus antiguos socios: EA y la marca vasca de IU. Si el PNV saliera del gobierno autónomo vasco, cosa que todavía no acabo de creerme, las únicas autonomías españolas sin alternancia serían las de hegemonía socialista en Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha.

Los 150.000 votos de la última marca blanca de ETA se han quedado en unos 100.000 que han optado por el voto nulo; los otros 50.000 han permitido la victoria del PNV y el sorprendente resultado de Aralar, partido independentista vasco que procede del mundo de Batasuna, pero condena la violencia, que ha conseguido cuatro escaños. Un buen ejemplo de cuál debería ser un futuro razonable dentro de la democracia de la llamada izquierda abertzale.

En Galicia, el PP ha dado la campanada. Núñez Feijóo recupera la presidencia de la Xunta de manera espectacular para los populares. Rajoy no es que pueda respirar tranquilo, es que puede sacar pecho. Ha salvado un match point contra el sector más duro y aznarista de su partido. Anoche, en la celebración de la sede popular en la calle Génova de Madrid, brillaba por su ausencia Esperanza Aguirre. Y Feijóo se convierte en uno de los posibles delfines del propio Rajoy, dado el deterioro que los presuntos escándalos de espías y corrupción han supuesto para Esperanza Aguirre o Francisco Camps. El socialista Emilio Pérez Touriño ha estado sólo cuatro años en la presidencia de la Xunta. Su alianza con los nacionalistas del Bloque no ha resultado convincente para el electorado. Por el contrario, los gallegos han sido movilizados con habilidad por el Partido Popular; la amplia participación del 71% es impensable en casi cualquier otra región española. El voto nacionalista recula en ambas comunidades autónomas. Es obvio que los ciudadanos están más preocupados por la economía que por reivindicaciones independentistas.  

La situación en el País Vasco queda abierta a múltiples alianzas. Con lo que el 1 en la quiniela para el PNV hay que ponerlo en cuestión. Cabe una apuesta triple, con Ibarretxe de lehendakari, con los nacionalistas en el gobierno pero sin Ibarretxe o incluso con el PNV fuera del poder por primera vez en 30 años. Lo que significa un 1, una X o un 2.

¿Tiene alguna advertencia el resultado para los socialistas andaluces? Varias. Fraga perdió el poder porque llevaba mucho tiempo y el fiel electorado popular quería cambio de líder. También, claro está, por el Prestige, la Guerra de Iraq y otros errores del Gobierno de Aznar. Pero el cambio de líder le ha salido redondo. Ese dato debería hacer reflexionar tanto al PSOE como al PP en Andalucía, que llevan dos décadas con los mismos liderazgos de Chaves y Arenas. Los aires de cambio de Galicia y País Vasco deberían tener electos colaterales aquí.

Envidia de vascos y gallegos

Ignacio Martínez | 1 de marzo de 2009 a las 10:44

La lección principal de estas elecciones autonómicas vascas y gallegas no es la convulsa campaña, ni la trama de corrupción detectada en los aledaños del Partido Popular, ni la instrucción radiada por el entorno del juez Garzón; ni la torpeza del ministro de Justicia, que se va a cazar con el juez cuando ya se han producido las primeras detenciones; ni la impropia actitud del comisario jefe de la Policía Judicial, que coincide en la cena de esa cacería con el juez y Bermejo. No. Lo más destacado de estas elecciones es que España entera ha oído hablar de Galicia y el País Vasco. De su realidad, sus problemas y sus necesidades. Que todo el país sabe cosas buenas y malas que han hecho los gobernantes en estos territorios, que las televisiones nacionales han hecho reportajes sobre comarcas de las que no teníamos noticia, sobre iniciativas innovadoras, sobre sectores productivos de éxito, sobre capas sociales en dificultades. Los periódicos nos han hecho diagnósticos sobre los aciertos en el pasado y las posibilidades de futuro de estas regiones. En fin, que han aprovechado el foco para venderse en el conjunto de España.

¿Qué vale eso? Qué precio tendría una campaña sobre Andalucía con esta repercusión nacional. Porque, insisto, no se ha hablado sólo de partidos y dirigentes, también se ha hablado sobre gallegos y vascos: empresarios, trabajadores, científicos, artistas, deportistas, organizaciones sociales. Costaría un dinero una campaña así. Pero es gratis. Basta con convocar las elecciones autonómicas andaluzas separadas de las elecciones generales; o sea, lo contrario de lo que se ha hecho en esta región en las últimas cuatro ocasiones, 1996, 2000, 2004 y 2008. Eso es lo que hemos perdido, multiplicado por cuatro. Y eso que esta vez vascos y gallegos coinciden, y no las celebran solitario, privilegio que en España tienen Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía, pero del que sólo esta región no hace uso. Nosotros solapamos nuestras elecciones regionales con que más polarizan la atención nacional, las legislativas, en las que se decide el Gobierno de la nación. En la campaña del año pasado, el moderador de una tertulia radiofónica nacional recomendó a sus oyentes que si se aburrían de la batalla entre Zapatero y Rajoy, se interesara por las primarias norteamericanas; el pulso cerrado entre Hillary y Obama. Ni se había enterado que también había una clandestina campaña electoral para el Parlamento andaluz.

Esta pertinaz coincidencia sólo se explica por dos motivos: la triple rentabilidad electoral para el Partido Socialista, y la escasa contestación social que tiene esta maniobra táctica. La rentabilidad es triple para los socialistas, dado su predominio regional, porque refuerza el voto de unas listas con otras, evita un riguroso examen de la gestión del Gobierno autónomo e impide saber qué grado de implicación tiene el electorado con una autonomía que ya tiene 27 años, pero no quiere correr el riesgo de medirse. En privado, dirigentes de todos los partidos coinciden en que la participación sería muy baja en unas elecciones separadas. Eso pondría en riesgo la hegemonía socialista, y más después de que varias de las encuestas publicadas ayer dieran por perdida la mayoría absoluta del PSOE.

Todas las encuestas suspenden a Gobierno y oposición, la crisis no ha hecho más que empezar, y hoy en Galicia el escenario político nacional puede saltar por los aires. Si el PP pierde escaños, Rajoy se debilitará y ganará adeptos la idea de una refundación de su partido. A lo mejor a Zapatero adelanta elecciones, y se deslocalizan las andaluzas. Pero también Feijóo puede sacar mayoría absoluta y el que entre en crisis sea el PSOE. El patio se pone emocionante.

Cazar, expiar y espiar

Ignacio Martínez | 25 de febrero de 2009 a las 10:51

El verbo cazar tiene muchas acepciones. Y Mariano Fernández Bermejo las ha probado casi todas. La primera de la que tuvo noticia fue la clásica, buscar a aves, fieras y otros animales para cobrarlos o matarlos. Lo hizo en su localidad natal de Arenas de San Pedro (Ávila), al sur de la Sierra de Gredos. Allí la variada fauna tradicional incluía linces, osos, zorros, lobos y jabalíes. También liebres, conejos y perdices con los que se supone que el joven Bermejo empezó su larga carrera de cazador de escopeta y perro, que él calibra en 50 años, no se sabe bien si por fanfarronería. Eso supone que ahora no caza por esnobismo de nuevo rico, sino por practicar un deporte muy arraigado en todas las clases sociales de la España rural.

Cazar también significa adquirir con destreza algo difícil o que no se esperaba. El antiguo fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid insumiso con el Gobierno del PP se quedaría sorprendido de que Zapatero le hiciera ministro en 2007. No parece que un tipo tan bronco fuese lo más adecuado para hacer un pacto por la justicia con el PP o conciliar acuerdos con los jueces. Pero con la misma destreza con la que cazó el Ministerio de Justicia ha salido de él. El pasado miércoles el grupo socialista en pleno lo vitorea puesto en pie, al grito de torero, torero. Y cinco días después le cortan la coleta. Lo que no cazó Bermejo fue la necesidad de que el notario mayor del Reino fuese el más prudente de los ministros y no el más follonero. Cazar también significa entender algo rápidamente. Y nuestro hombre, con su alma de viejo cazador del valle del Tiétar, ya sabrá a estas alturas lo efímera que es la gloria taurina en la política.

Pero el verbo cazar tiene una acepción todavía más adecuada para la ocasión: sorprender a alguien en un descuido, error o acción que desearía ocultar. Más que error, fue una enorme metedura de pata del ministro coincidir con Baltasar Garzón en una cacería en la provincia de Jaén, el fin de semana en el que el juez tenía ya varios detenidos y había iniciado una investigación delicadísima sobre una presunta trama de corrupción en el PP. Así que bien está que expíe su culpa con la dimisión o cese. Garzón debería aplicarse el cuento e inhibirse en este caso, por mucho que le apetezca que la opinión pública esté pendiente de él.

Ahora bien, resueltas las responsabilidades de la cacería, y concluidas el domingo próximo las elecciones en Galicia y País Vasco, el PP no tiene excusa para dar la cara en el enredo de espías, negocios, comisiones y corrupción descubierto en la Comunidad de Madrid. Espiar no tiene tantas acepciones como cazar, pero de ese cabo penden muchas reputaciones. Y Mariano Rajoy debería dar la talla de líder dando explicaciones al país y depurando sus filas. El trofeo que debe exhibir no es la cabeza de Bermejo, sino la limpieza de su partido.

La escopeta nacional

Ignacio Martínez | 15 de febrero de 2009 a las 11:30

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Amenazada como está la economía nacional, lo único que nos faltaba a los españoles es que se pusiera en cuestión el estado de derecho. Es verdad que estamos en plena campaña electoral para los comicios vascos y gallegos y eso condiciona mucho los modos políticos. Y que el PP está pasando un verdadero mal rato a causa de las intrigas en su seno por el poder y los negocios. No es normal que se viva un clima político tan enrarecido, cuando lo importante es dar estabilidad al país y salir de la crisis. Pero no es lo que hacen los grandes partidos, aunque las culpas no estén divididas a partes iguales.Me sentía muy ufano de ver cómo este sainete de comisiones, dossiers y espías no se producía en Andalucía. Lo normal es que estas cosas ocurran aquí, en Marbella o donde toque. Pero esta vez era en la villa y corte y pueblos de su entorno. Y mira por dónde se organiza una cacería en un pueblo de Jaén que irrumpe con éxito en medio de la película. Berlanga. La escopeta nacional. Me sumo al punto de vista del ex ministro Saavedra: Bermejo debe dimitir. La mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo y coincidir en una cacería con un juez que ha encarcelado a unos señores e investiga una trama de corrupción en los aledaños y en el interior del principal partido de la oposición es una torpeza que bien merece su cese. Llueve sobre mojado. Bermejo es el más imprudente de los miembros del Gabinete, superando con creces a la andaluza Magdalena Álvarez. Pero resulta que el ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, debería ser todo lo contrario, el más discreto del Gobierno.

Dicho esto, no me creo que haya una conspiración del Estado contra el PP. No se lo creen ni en el PP. Lo que pasa es que hay que conseguir el voto de vascos y gallegos y la consigna de que los derechos del partido están siendo atropellados por un juez socialista, puede aguantar las dos semanas que faltan para las autonómicas. Cuando el juez Garzón procesó a ministros y altos cargos del Gobierno de Felipe González ¿era un juez del Partido Popular? Evidentemente no. Así que ahora no es lo contrario. Por cierto, que confieso mi sana envidia hacia las comunidades autónomas que pueden celebrar elecciones sin coincidir con las legislativas: o sea, todas menos Andalucía, por obra y gracia del presidente Chaves.

Y volviendo al PP: La foto de Rajoy con dos docenas de sus dirigentes máximos detrás me suena. Se la vimos a Ramón Calderón con toda la directiva del Real Madrid, para decir que no pensaba dimitir como presidente y dimitió. Y se la vimos al alcalde de Boadilla con todos sus concejales para anunciar que no se iría, y se fue. Así que ojo con la suerte de Rajoy. Pero la peor comparación que cabe con la coyuntura que pasa el Partido Popular es la de Jesús Gil. Cuando se le empezaron a acumular demandas penales por todo tipo de delitos, prevaricación, tráfico de influencias, cohecho… Gil empezó a despotricar contra los jueces, la policía, el Gobierno y todos los partidos democráticos. El siguiente paso fue decir que eso con Franco no pasaba y el siguiente las condenas y el descrédito.

Ojo con poner en cuestión el estado de derecho con excusas como la escopeta nacional. El estado de derecho es sagrado y el PP deberá demostrar que hay un complot o retirar esta presión antisistema en cuanto terminen las elecciones vascas y gallegas. Lo contrario es de una irresponsabilidad suicida. No sólo para Rajoy, a quien ya preparan de sustituto a Rodrigo Rato o a Gallardón, achicharrada Aguirre. También con esta frivolidad se pone en cuestión el propio PP y se arriesga la estabilidad del país, en una coyuntura que necesita líderes serenos y firmes. Que se echan de menos.

El PP, en la centrifugadora

Ignacio Martínez | 11 de febrero de 2009 a las 9:31

Es como si fuera una película de dibujos animados. Se meten los dirigentes del PP en una centrifugadora; el último saca la mano, pulsa el botón de on y cierra la puerta. A partir de entonces, se ve a un pelotón de gente dando vueltas en el tambor y, de vez en cuando, la cara aplastada de alguno en el cristal de la lavadora. Son caras conocidas. La máquina va destilando miserias: clanes, dossiers, tramas.

No se sostiene la pretensión de que la actuación del juez Garzón es una conspiración contra el PP del Gobierno, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción. Garzón procesó en el pasado a dos ministros de Felipe González por la trama de los GAL y acabaron en la cárcel. Es cierto que este magistrado tiene una enfermiza afición al exhibicionismo. Pero la misma persona no puede ser un héroe cuando procesa a los adversarios políticos y un villano cuando imputa a los correligionarios. Al salir a la luz el escándalo de la presunta trama de corrupción de Madrid, la secretaria general Cospedal se apresuró a decir que el asunto no iba con ellos. Pero inmediatamente después rodaron cabezas. No serán las últimas en este partido y en los demás, a medida que durante los años de la gran depresión que viene salgan más casos de conseguidores que se han enriquecido durante los locos años 2000.

Hay crisis para rato, aunque el presidente Obama diga que en 2010 empezará la recuperación en Estados Unidos. Porque, aunque sea cierto, nadie discute que Norteamérica saldrá de la crisis antes de Europa, Europa antes que España y España antes que Andalucía. La prueba más evidente de lo mal que están las cosas en España fue la torpe, fatigosa e interminable intervención del presidente del Gobierno ayer tarde en el Congreso en el debate sobre la crisis.

Por eso es imprescindible que el PP esté presente en el escenario limpio, transparente y fuerte. Rajoy debe poner en marcha con urgencia una comisión de investigación interna que clarifique y depure responsabilidades. De una vez por todas debe acabar con la lucha de clanes, las batallas de los dossiers y las subastas de mordidas. España necesita un PP ejerciendo con toda intensidad su labor de oposición. Y Rajoy no sobrevivirá como líder si no logra encauzar la situación. Es incluso posible que no continúe como presidente popular si su partido pierde las elecciones gallegas y vascas.

En ese caso, el papel estelar recaerá en alguno de los dirigentes que más callados están en este momento y cuya cara no aparece en el cristal de la centrifugadora. ¿Todos están en la máquina dando vueltas? Aparentemente, no. Alberto Ruiz Gallardón y Javier Arenas estuvieron muy silenciosos en el lunes negro del PP. Son los más listos de la clase.

Ana Oramas pone a Andalucía en el mapa

Ignacio Martínez | 10 de febrero de 2009 a las 21:37

 Sorpresa en el debate sobre la crisis del Congreso de los Diputados. Allí salen los dirigentes de los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, preocupados por el interés general. También los de los pequeños partidos nacionales, IU y UpyD de Rosa Díez. Y además aparecen los de los medianos y pequeños partidos regionales o nacionalistas, que mayormente hablan de sus cosas. Así sabemos de los intereses de Cataluña, País Vasco y Galicia. Y, asímismo, también tienen su sitio Canarias o Navarra. Y en las anteriores legislaturas, Labordeta puso a Aragón en este mapa de España. La sorpresa de esta tarde ha sido que Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria, ha pedido un plan especial para Canarias y Andalucía, que son las dos regiones de España con más paro. Siete veces citó los problemas de Andalucía la diputada canaria. Me gustó cómo lo hizo. Hay más de sesenta diputados andaluces del PSOE y el PP que no hacen oír en los plenos los intereses de los ciudadanos que les votan en las ocho circunscripciones andaluzas. Zapatero tomó nota de los problemas de paro en Canarias, pero no se dio por aludido respecto a Andalucía. La diputada canaria ha dejado en evidencia a los silenciosos diputados andaluces. El suyo ha sido un buen ejemplo.

Un andaluz, nuevo hombre fuerte de la ‘Casa Blanca’

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 15:34

 

Amador Suárez, vicepresidente del Real Madrid, es un importante empresario andaluz

Preside la multinacional onubense de la pesca Amasua y es cuñado de la ministra Garmendia

 

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Si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro, habrá que convenir que la dimisión la semana pasada de Ramón Calderón ha sido una crisis nacional. Y en esa historia han tenido un protagonismo especial tres directivos del Real Madrid, de los que dos son andaluces: Amador Suárez, de Huelva; Antonio Medina, de Jaén, y Enrique Riquelme, de Alicante. Se dice que fueron precisamente ellos quienes forzaron la dimisión de Calderón, después de que se supiera que unos falsos compromisarios votaron en la asamblea del club y que el presidente culpara del desaguisado a unos empleados.

El personaje clave de la operación, y hombre fuerte de la nueva ‘Casa Blanca’, es el vicepresidente primero Amador Suárez, uno de los más importantes empresarios andaluces; presidente de Amasua una empresa familiar con sede en Huelva, que es de hecho una multinacional de la pesca que comercializa unas 60.000 toneladas de pescado y factura alrededor de 300 millones de euros todos los años. Y da empleo a 1.800 trabajadores.

La actitud de Amador Suárez fue decisiva para que Calderón tomara la decisión y no se volviera atrás el viernes de la semana pasada, como le aconsejaba Mijatovic. Y para que finalmente anunciara su dimisión el 16 de enero. Y fue él quien propuso al empresario valenciano Vicente Boluda como presidente; aunque es un socio mucho más antiguo: Boluda tiene el carné número 47.936 y él tiene el 10.319. Es curioso, pero entre los once miembros de la actual junta directiva del Real Madrid, sólo hay cuatro madrileños. Y tres andaluces, dos valencianos y dos castellanos. El jiennense Antonio Medina es un joven abogado de 32 años, director del despacho Medina Cuadros, y el tercer andaluz es el empresario algecireño Pascual Cervera.

En sus primeras declaraciones a ‘Marca’, el domingo pasado, el nuevo presidente anunció que lo primero que iba a hacer era reunirse con Amador Suárez para analizar, departamento por departamento, toda la organización del Real Madrid. Esta semana, Suárez ha estado de misión diplomática con Platini en la sede de la Uefa en Suiza, para intentar convencerle de que sean dos los nuevos jugadores del Real que puedan jugar la ‘Champions’.

Además de presidir Amasua, Amador Suárez tiene una gran experiencia como dirigente empresarial: preside la Confederación Española de Pesca, que agrupa a las tres grandes patronales pesqueras españolas, con 1.400 grandes buques, que representan el 75% de la flota española. El año pasado lideró la protesta del sector cuando se disparó el precio del gasóleo, reclamando a las autoridades el aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social y la reducción de las tarifas portuarias.

Su padre nació en Galicia y después de la guerra emigró a Huelva. Allí conoció a su madre, que venía de una familia armadora onubense. Cuando todavía no existían los muelles definitivos, su abuelo materno llevaba agua en buques aljibe a los mercantes con calderas, que venían a cargar mineral de Ríotinto. El padre fue marino, maquinista y fogonero en una época en la que la pesca andaluza contaba con muy pocos medios. Ahí comenzó su vida en el mar y de ahí nació la empresa pesquera que ahora preside.

Como le gustan las aventuras, se enroló en la candidatura de Ramón Calderón para la presidencia del Real Madrid. En la primera junta directiva de la Casa Blanca fue responsable de compras, internacionalización y control del gasto. Se lo podría imaginar marcando un techo de ingresos a los Rolando y compañía. Pero en el fútbol, como en los negocios, es partidario de que todo el mundo gane el máximo; siempre que se lo merezca. Cree que hay que poner al futbolista una parte fija y otra variable. Y que la variable sea muy alta; así mientras más éxito tenga, más gana él y mejor para la afición.

Sus pinitos como directivo los hizo en el Recreativo de Huelva, como vicepresidente de Martínez Oliva, en el equipo el primer ascenso a Primera en 1978. Sigue siendo un hincha del Recre; aunque ahora lo sigue por televisión. Por cierto, que considera muy injustos algunos arbitrajes que ha padecido el decano del fútbol español. Los árbitros no son lo mismo para los grandes que para los modestos. Es tan forofo del Madrid que hasta grita en el palco, como cualquier aficionado. Y como cualquier aficionado, también tiene sus jugadores preferidos: Raúl y el andaluz Sergio Ramos.

Además de su empresa pesquera, tiene una yeguada importante en una finca de 500 hectáreas, en Toledo, que es una explotación agraria, mitad de secano, mitad de regadío, con 300 cabezas de ganado, no sólo equino, que dirige su hija María. Su otro hijo, Elías, licenciado en Derecho, es ya el director general de Amasua. Su esposa, María Dolores Garmendia, no trabaja en la sociedad, pero ha dejado su traza en la decoración de su despacho, con elegantes muebles art déco. Se puede discutir si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro; pero en la familia de Amador Suárez hay una ministra del Gobierno de Rodríguez Zapatero: Cristina Garmendia, la titular de Ciencia e Innovación, es su cuñada. Y el marido de la ministra, el ingeniero Rubén Celaya, es vicepresidente del Grupo Amasua. La ministra donostierra, por cierto, estudió Ciencias Biológicas en Sevilla.

Amador Suárez (Huelva, 1944) hizo perito mercantil, que era la única formación económica y empresarial que podía estudiarse en Huelva en su época. Se puso al frente del negocio familiar con 20 años. Fue un joven innovador, que viajó para buscar caladeros internacionales, entró en la industria de los congelados y fue pionero en la comercialización por todo el mundo de pescado de terceros. Sus barcos operan en Argentina, Chile, Mozambique, Marruecos y Rusia. Su afición por el deporte no es sólo como directivo: no perdona el ejercicio físico. Puede no desayunar, pero jamás elude correr un mínimo de una hora y 10 kilómetros diarios, por la mañana o por la tarde. Ahora su objetivo es dar estabilidad al Real Madrid en la transición hasta las elecciones presidenciales de junio. Aunque no las tiene todas consigo: algún miembro de la directiva le ha reprochado su responsabilidad en la asamblea, cuya organización dependía de su vicepresidencia. Él, de momento, prefiere mantener la discreción y el buen ánimo en la nueva ‘Casa Blanca’.

Elecciones generales

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2007 a las 3:13

Es la historia de una muerte anunciada: el 9 de marzo habrá elecciones generales, con lo que cualquier otra convocatoria a las urnas quedará solapada. Dicen que también habrá andaluzas. No me lo creo. No hay andaluzas desde que Chaves ganó, por primera vez en 1990. Si acaso sí que las hubo en 1994, con motivo de unas europeas, en las que se votó también al Parlamento de Andalucía y los socialistas estuvieron en un tris de perder (45 PSOE, 41 PP, 20 IU, 3 PA). Esos riesgos se han evitado en 1996, 2000, 2004 y 2008, escondiendo las elecciones andaluzas debajo de las generales. La pareja Zapatero Chaves repite la jugada de 2004. Ellos ganan votos en las generales y participación en las autonómicas. Y los demás nos quedamos sin debate andaluz y sin saber a cuánta gente, de verdad, le interesa tanto la autonomía como para ir a votar en unos comicios regionales puros y duros. ¿Llegaría al 40 por ciento la participación? Pues a pesar de todo, deberían ser en solitario, como en el País Vasco, en Cataluña o en Galicia, las otras comunidades del 151. ¿Hace bien Chaves? Claro, que la unión hace la fuerza: en Cataluña les puede ir de cine…