Archivos para el tag ‘Gallardón’

Dívar: un paisano ‘ejemplar’

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2012 a las 10:16

El año y medio que le queda de mandato a Carlos Dívar va a ser un calvario. No han convencido a casi nadie sus tardías y evasivas explicaciones sobre veinte viajes a Marbella, uno cada dos meses, en fines de semana de jueves a martes, hoteles de cuatro estrellas que el interesado no considera de lujo, almuerzos y cenas con un solo comensal cuya identidad no quiso revelar, como si fuese un secreto oficial, en restaurantes que pudieran ser de lujo, aunque no su precio.
Sus palabras dejan sobre todo claras dos cosas; que no piensa dimitir y que es de Málaga. Ignoro por qué fatalidad nos salen a los andaluces estos paisanos ejemplares que tan poco hacen por nuestro prestigio colectivo en el ámbito nacional: ¡podría incluir los miércoles!
Dívar es un caso que desmiente la teoría de que hay que elegir por consenso los puestos clave del Reino. Este nombramiento es herencia recibida en estado puro, una brillante ocurrencia de un presidente del Gobierno de notables ocurrencias. Zapatero, en su infinita sabiduría, se sacó de la manga el nombre de un jurista que nunca había pertenecido a un órgano judicial colegiado, profundamente conservador y ferviente católico, lo que es chocante viniendo de un presidente tan progresista y laico. A Rajoy le pareció una excelente la elección. Y así es como nos hicieron este regalo institucional.
El PP, tan aficionado a sacar a pasear la herencia recibida al menor contratiempo, no lo ha hecho en este caso. Al revés, el ministro de Justicia ha llegado a decir que Dívar saldría reforzado de esta crisis. El jueves, Gallardón sostuvo que en estos delicados momentos la fortaleza de las instituciones es determinante para superar la crisis. Una teoría que el Gobierno no ha aplicado al Banco de España y a su gobernador, cocinado a fuego lento por los líderes del Partido Popular en un descarado intento de eludir su responsabilidad en el hundimiento de Bankia, que es máxima.
El presidente del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Supremo ha sido amparado por una Fiscalía que no le quiso investigar, porque sencillamente cree en su palabra. Y el ministro pone la guinda al encubrimiento, al explicar que no debe comparecer en el Congreso porque hay separación de poderes. Se olvida de que en la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución) y que las Cortes Generales representan a ese pueblo soberano (artículo 66). ¿Separación de poderes?
Y ya que estamos con la Constitución, el artículo 56 considera que el Rey no está sujeto a responsabilidad. Dívar el jueves superó con creces esta figura. Se declaró jurídica, moral y políticamente irresponsable. Debería hacerse un favor a sí mismo y dimitir. Tendría más tiempo para descansar.

El ventilador

Ignacio Martínez | 3 de marzo de 2012 a las 12:24

Empieza un duro periodo para el pueblo llano. Se acercan las elecciones regionales a pasos agigantados. Faltan tres semanas para el día en que 1) caiga el poder socialista después de una hegemonía de tres décadas, 2) fracase en el intento por cuarta vez Javier Arenas, porque PSOE e IU sumen más de 55 diputados, o 3) algún diputado suelto de un cuarto partido tenga la llave de la mayoría. Es duro soportar que los políticos lleguen al mercado electoral a decir que sus adversarios son unos impresentables. Y que sea, en casi todos los casos, el mejor argumento que tienen. Porque sobre sacarnos de la crisis, aquí entre nosotros, nadie tiene ni la más remota idea.
Sin embargo, logran convencer a la gente con el ventilador en la basura contraria. No se dan cuenta que es el camino más corto para el descrédito de todos los políticos. Griñán, sin ir más lejos, primero promete hablar sólo de política y luego bendice un vídeo que denigra a Arenas. Ahí va eso: estuvo contra la autonomía, fue un tránsfuga en el Parlamento andaluz, se enfrentó a Andalucía desde el Gobierno de Aznar, mintió sobre el 11-M y sobre la Guerra de Iraq, ha perdido tres veces las elecciones a presidente de la Junta, gana 180.000 euros al mes, lleva 33 años en política. La contrapropaganda concluye despectivamente: Arenas, quien no te conozca, que te compre. Han evitado decir que fue el toro que mató a Manolete. Un detalle.
En la acera contraria no son hermanitas de la Caridad. El PSOE ha acudido a las manifestaciones contra la reforma laboral y los recortes. Y el nuevo malo de la película de la dirección del PP, Floriano, anda por ahí diciendo que las manifestaciones de estos días, sobre todo las violentas, responden a una estrategia del PSOE para crear un clima de conflictividad social que oculte su minoría en el Congreso y su derrota el 20 de noviembre. Y Sanz entra al rebote en Andalucía para añadir que también lo hacen para tapar lo de los eres.
Floriano, para rizar el rizo del amedrentamiento, sugiere que Televisión Española no está contribuyendo a dar la imagen “apropiada y real de España”. Gallardón reconoce en público que las imágenes de los disturbios en Barcelona han hecho mucho daño al país: “Nos habrán costado muchos puestos de trabajo y muchas inversiones”. El PP sugiere que esto es culpa de los socialistas y de su televisión. Tan campante.
La solución no es echar las culpas a la oposición, que ha condenado la violencia, ni pedir a la televisión pública que censure unas imágenes. Si el New York Times ha publicado en portada la foto de Barcelona no será por culpa de TVE. Nos quedan tres semanas de dolor de cabeza, ante la falta de argumentos de los contendientes. Hay que pedir paciencia al público y sensatez a los candidatos. Pero ellos de momento están como la rumba catalana, con el ventilador.

11-M: demasiadas heridas y afán de protagonismo

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2010 a las 11:28

Actos terroristas como el salvaje atentado de Madrid de hace seis años o el secuestro de los tres cooperantes catalanes no deberían ser motivo de división de las víctimas, ni de exhibición para los políticos. Desgraciadamente, hemos tenido grandes dosis de ambas cosas estos días. Es reprobable el afán de los políticos por la foto; una afición que comparten socialistas y populares. El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no pudieron el miércoles resistir la tentación de inmortalizarse con la cooperante Alicia Gámez, liberada por los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico. Podrían haber cumplido perfectamente con su obligación institucional en privado. Ayer en Madrid tanto Esperanza Aguirre como Ruiz Gallardón organizaron sendos actos para mayor gloria de sus figuras. La ceremonia unitaria del Congreso por la tarde, con la lectura de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es un formato idóneo, en lugar del festival de homenajes sin los protagonistas, que son las víctimas y sus familiares. Aunque desgraciadamente ayer no hayan estado a la altura.

Instalada en la teoría de la conspiración, Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, se mostró esperanzada en que algún día se sepa la verdad. No se cree la versión oficial, confirmada por la sentencia judicial que condenó a los terroristas islámicos. Y se mostró esperanzada por encontrar la verdad en las últimas informaciones y el vídeo publicados por El Mundo. Contra el director de este periódico cargó Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M afectados por el terrorismo, diciendo que no tenía un vídeo, sino dos y en uno había un corsé. Y, de camino, descalificó a Esperanza Aguirre por compararse con las víctimas del 11-M tras el atentado de Bombay. Y también guardó palabras durísimas contra el ex presidente José María Aznar, a quien aludió como un señor de la guerra con las manos sucias de petróleo, avaras de oro negro y de poder, que ahora ante el grito de asesino responden con peinetas. Impropio del día y de la representación que ostenta.

Seis años después de la tragedia, hay demasiadas heridas abiertas y demasiado afán de protagonismo. Las víctimas no se merecen estos espectáculos.

La demagogia es barata

Ignacio Martínez | 21 de diciembre de 2009 a las 13:08

En el inicio de la Transición, Fraga puso de moda el precio de los garbanzos como índice de la marcha de la economía. Rajoy se ha perdido este fin de semana por una mata de tomates. Los políticos utilizan los medios de comunicación para convencer a la opinión pública de que sus intereses, sus estrategias son las buenas para la sociedad. Pero en su afán de pillar cacho, se olvidan de que muchas veces están más guapos callados. Vean, si no, lo estupendo que está el presidente valenciano Camps, tan discreto: ni acusa a la oposición de querer rematarlo en una cuneta, ni dice que eso de Gürtel es el invento de unos canallas, ni se monta en un Ferrari. Nada de nada. Se supone que se dedica a trabajar y a pasar desapercibido. Como Esperanza Aguirre: ni una maldad sobre Gallardón y la anfitriona perfecta de Rajoy en la cena de Navidad de los populares madrileños.

No ha ocurrido la mismo en la comida de Navidad del PP de Málaga, celebrada el sábado. Arenas, Bendodo y una espléndida Esperanza Oña, con nuevo peinado, han sido muy acogedores con su presidente nacional. Pero Rajoy se ha columpiado. Mira que lo tiene fácil, no debe más que dejarse llevar por el tobogán de la crisis hasta la Moncloa; con Zapatero en horas bajas y circulando el runrún de que debe dejar paso a otro candidato socialista en las próximas elecciones. Pero, de pronto, la Unión Europea cierra un acuerdo agrícola con Marruecos, el mismo día en que se arregla la vuelta de Haidar a El Aaiún. Y por ahí se tira en tromba el presidente popular para cobrar ventaja. En la comida del PP malagueño esgrime en su mano derecha una mata con tres tomates: es el precio que España paga por la vuelta de Haidar.

No es verdad y Rajoy lo sabe. Estos acuerdos agrícolas entre Bruselas y Rabat se negocian desde hace cuatro años y son la segunda fase del acuerdo de asociación de 1995. Entonces se convino que habría una zona de libre cambio industrial, agrario y de servicios en el plazo de 10 años; o sea, para 2005. Pero ha sido muy complicado llevar a la práctica las aspiraciones políticas del 95, cuando se celebró la Conferencia de Barcelona y se inició el proceso de partenariado con la ribera sur del Mediterráneo. Europa dice que hay que desarrollar a estos países, para evitar la inmigración ilegal. Pero la UE exporta a Marruecos por valor de 14.000 millones de euros al año y sus importaciones no pasan de 8.000 millones. El problema para Andalucía es que las concesiones a Marruecos son productos agrícolas, competencia directa. Mientras que los beneficios industriales de la zona de libre cambio se los llevan las potencias industriales europeas. Es un viejo conflicto de intereses. Cabe hablar de compensaciones, pero mezclarlo con la vuelta de Haidar es una demagogia impropia de la seriedad exigible a Rajoy. Y es hasta una falta de respeto a la opinión pública andaluza. La demagogia será barata, pero que no nos tomen por tontos.

Arenas, en busca de la alternativa

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2009 a las 23:14

El horizonte de 2012 es la clave de toda la estrategia que Javier Arenas desarrolla en Andalucía, a un ritmo frenético, desde que hace un año y nueve meses perdiera por tercera vez contra Chaves las elecciones regionales. Es su última oportunidad. O no, porque éste no es el único papel político que juega en su partido. Hoy por hoy, es el hombre fuerte del PP nacional. Desde hace 18 años no falta ningún lunes por la mañana a la reunión de maitines de la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, 13 años con Aznar de presidente y cinco con Rajoy.

La preparación de las elecciones municipales y la designación de candidatos le permitirán dar paso a otra generación, y renovar la cúspide de su partido con gente joven. No es una novedad, ya lo ha hecho con mucha soltura o descaro, según se mire, para sustituir a presidentes provinciales con fuerte apoyo en la organización como Joaquín Ramírez en Málaga, o alguien con gran pedigrí institucional como Pedro Rodríguez en Huelva. También pretende alguna sonada apertura al centro y al andalucismo a modo de fichaje.

Todo esto ya lo tiene en la cabeza, pero no suelta prenda, por su particular manera de gobernar el partido, un liderazgo definido por distintas fuentes populares de manera diversa: personalista, autoritario o maniobrero, pero desde luego solitario. Siempre le ha gustado repartir los papeles entre sus principales colaboradores, y propiciar la rivalidad entre ellos: en los 90 entre el portavoz parlamentario Manuel Atencia y el secretario general Juan Ojeda, y en los 2000 entre la presidenta regional Teófila Martínez y el secretario general Antonio Sanz.

En la actualidad, la historia se repite entre el propio Sanz, como secretario, y la portavoz parlamentaria Esperanza Oña. Hay sesiones en las que ambos quieren replicar en simultáneo una alusión desde las filas socialistas, y se disputan la palabra o el amparo de la presidencia, para confusión de propios y extraños. El lado bueno de esta pugna evidente es que los dos son parlamentarios muy eficientes. Incluso hasta brillantes, aunque cortados por el mismo patrón: muy buenos en el juego duro y faltos de sutileza para la ironía o el sarcasmo.

Una de las máximas de Arenas es que la gestión de un partido es un máster en relaciones humanas. Hay que tener mucho cuidado con los movimientos y con los afectados colaterales. La administración de equipos es uno de sus cometidos más delicados. Ejerce, en todo caso, un hiperliderazgo indiscutido. La adhesión al jefe es tal, que recibe del orden de ocho o nueve invitaciones de boda al mes, de afiliados del partido. Uno de sus allegados sostiene que “es el que más manda porque es el que más trabaja“, quizá seguido de su fiel escudero Antonio Sanz.

El secretario regional del partido no genera muchos afectos en la organización. El PP reserva el papel de malo de la película a sus secretarios generales. Arenas ha comentado en alguna ocasión que cuando en enero de 1999 preparó con Aznar el congreso en el que iba a ser nombrado secretario del partido decidieron quiénes iban a seguir, entrar o salir de la dirección nacional. Entonces preguntó cómo se comunicaban los cambios y Aznar le contestó que él llamaría a los que seguían o se incorporaban y Arenas debía llamar a los que cesaban. Esta función la interpretaba, con mano de hierro, Álvarez Cascos, antecesor de Arenas en el cargo: tanto que le llamaban en general secretario.

Sea como fuere, cuando Juan Ignacio Zoido (nacido en 1957) dejó la secretaría general del PP andaluz, para ser candidato a la Alcaldía de Sevilla en las elecciones de 2007, los ocho presidentes provinciales propusieron para el cargo a José Luis Sanz (1968), pero Arenas nombró a Antonio. Otra de las máximas de Javier Arenas (1957) es que no siempre coinciden liderazgo y gestión, incluso que casi nunca coinciden. Y Antonio Sanz (1968) se dedica a la gestión en un partido presidencialista, lo que le obliga a muchas horas de despacho y a cargar con los problemas internos.

No hay un delfín, sin embargo. Un dirigente popular andaluz recurre al despiece silábico para explicarlo: “como se trata del fin del liderazgo de alguien, el interesado no está por la labor de alentarlo o adelantarlo”. Hay un pequeño cuadro de honor con los posibles candidatos a una eventual sucesión. En cabeza en el ranking, en este momento, está el presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Córdoba José Antonio Nieto (1970), joven, audaz y buen orador. No está solo: junto a los Sanz, Oña (1957) o Zoido, también figuran los nombres de los alcaldes de Motril, Carlos Rojas (1970); de Adra, Carmen Crespo (1966), o de Marbella, Ángeles Muñoz (1960). E incluso el del presidente provincial y candidato a la Alcaldía de Jaén, Fernández de Moya (1969). Todos son diputados del Parlamento regional. “No es por nada, pero ahí hay un gobierno andaluz mejor y más joven que el actual de los socialistas“, sostiene orgulloso un destacado militante popular.

Pero en el PP no hay especulaciones. Muchos de los interlocutores de este reportaje sostienen que el hombre o la mujer que sustituyan a Arenas puede no estar en el candelero. Y todos coinciden en que al jefe no le gustan los delfines virtuales. “Eso ha perjudicado a Carlos Rojas, que ya no aparece destacado en las fotos, y puede dañar a José Antonio Nieto”. El de las fotos oficiales con Arenas es un capítulo que tiene expertos analistas en el lenguaje de los signos: “Si estás a su derecha o a su izquierda, o en la primera fila de una foto, en una reunión organizada por él en Sevilla, estás bien cotizado. En caso contrario, si estás en segunda fila o no apareces, estás en baja“. Hace dos meses organizó en Grazalema un fin de semana familiar con Rajoy. Y se hizo acompañar por el secretario regional, el presidente y la secretaria de Cádiz. Normal. Pero también iba en la excursión la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, que es de otra provincia. El termómetro sucesorio se disparó. Sobre todo, porque las fotos elaborando queso payoyo en una granja escuela dieron la vuelta a España. Varios arenólogos de la mejor confianza, sin embargo, descartan que Titi Muñoz sea lo que los ingleses llamarían the coming woman.

Esta descripción se complementa con otra: Arenas tiene la virtud de colocar secretarios provinciales que no son del agrado de los presidentes, para estimular el espíritu de competencia. Se lo hizo en el pasado dos veces a Joaquín Ramírez. Y se lo ha hecho, sin ir más lejos, a Nieto en Córdoba, con Federico Cabello de Alba, antiguo comisario provincial de Policía. El liderazgo de Arenas está lejos del cesarismo de Aznar, pero no exento de algunos gestos sutiles, muy significativos: en las frecuentes reuniones de la organización en hoteles, a mitad de la sesión suele pedir un descafeinado de máquina con leche, para él solo, que se toma ante la atenta mirada de todos los demás.

La interpretación de los gestos de Arenas como símbolo de afecto o desafecto choca con su cordialidad natural. Quien le haya visto en los últimos meses en compañía de Esperanza Aguirre podría pensar que siguen teniendo la entrañable relación de antaño, cuando formaban con Piqué un grupo de la máxima confianza mutua, en el núcleo duro del aznarismo. Los dos son tan zalameros y se dedican tales piropos y carantoñas, que cualquiera diría que están en el mismo bando. Pero no, ahora están en campos enemigos. Aguirre quiso el puesto de Rajoy tras la derrota popular en 2008, y Arenas se convirtió en el principal valedor del presidente del Partido Popular. Sigue siendo un peso pesado en el epicentro del poder en el PP. A la pregunta de si Arenas tiene despacho en Génova, la respuesta es contundente: ¡una planta entera! La tercera, dedicada a la política autonómica y local, es su territorio: desde allí tiene línea directa con el poderoso secretario de Organización, Juan Carlos Vera. Circula la especie de que manda más que Cospedal. Algunos signos externos así lo muestran. Un parlamentario nacional recuerda que en la interparlamentaria del PP en La Coruña en octubre del año pasado la secretaria general no tenía un vehículo asignado y Arenas disponía de dos.

Sus relaciones con Cospedal no son un idilio desde hace años, pero tampoco malas. De hecho, no tiene enemigos en el partido. Quizá sólo haya tenido uno claro: Eduardo Zaplana, rival encarnizado desde que ambos eran dirigentes de las juventudes de la UCD. Está a partir un piñón con Gallardón, y su relación con Rajoy no ha hecho más que consolidarse. En la convención de Barcelona de hace un mes llamó mucho la atención su ausencia en la clausura del domingo. Lo que pocos saben es que se llevó, mano a mano con Rajoy, toda la tarde del sábado preparando el discurso final del presidente de su partido.

Este escenario de afectos y confianza, lleva a algunos en el PP a pensar que Arenas podría ser vicepresidente en un eventual Gobierno de Rajoy en 2012. Una teoría que se basa en la hipótesis de que el PP sea el partido más votado en España y en Andalucía, pero no tenga mayoría para gobernar aquí. No obstante, Arenas repite a quien quiera oírle que si se dieran esas circunstancias, se quedaría cuatro años más en el Parlamento andaluz, para llegar a San Telmo en 2016. Aunque lleva toda la vida en la política, el presidente regional del PP no tiene todavía los 52 años; los cumplirá en dos semanas, el día de los Santos Inocentes. Y su currículo como parlamentario andaluz no llega a cuatro años en total.

En su haber está que ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro en tres carteras distintas. En su contra, una cierta leyenda de que no es capaz de crear equipos: “Es más hombre de favoritos que de equipos. Y para consolidar su liderazgo indiscutible le falta un equipo al que mandar, como el que fue capaz de crear en su momento de mayor capacidad, cuando llegó al Ministerio de Trabajo en 1996“. En el interior del partido, no todo son lisonjas, como puede verse. Sus críticos, todos anónimos, insisten en que “está siempre enredando, nunca quieto, rodeado de una corte de aduladores”. Pero él, parece que lo sepa. Un observador interno hace un curioso paralelismo: “es tan distante con los cercanos, como sólo Chaves era capaz de ser”. A lo que la misma fuente añade “una cordialidad en el trato directo, similar a la de Escuredo o la de Griñán”.

En el PP se miran en el espejo del PSOE, para según qué cosas. En el entorno del presidente regional admiran la capacidad de los socialistas para “cerrar sus crisis con un mensaje único”. Otros consideran que “en el PSOE el poder orgánico significa algo, en el PP nada”. Una de las coincidencias de todos los dirigentes populares consultados es el respeto a los alcaldes de las grandes ciudades, todos ellos vicepresidentes regionales del partido, en una Ejecutiva que tiene más de 150 nombres. Arenas parece siempre muy seguro de sí. Se le atribuyen dos grandes capacidades. La primera, es su memoria prodigiosa, que le permite reconocer en Córdoba a una persona a la que vio en un mitin varios años antes en Palma de Mallorca, o recordar el nombre de cualquier militante de un pueblo.

La segunda es su mentalidad ajedrecística: mueve los peones con gran habilidad. A veces se equivoca. Y, a veces, lo reconoce. Por ejemplo, admite que fue un error defenestrar al alcalde popular de Almería Juan Megino en 1999. Un fallo que le costó la alcaldía y una escisión. En las tareas pendientes de Arenas para el año próximo, destaca aumentar la calidad de las propuestas alternativas de su partido en asuntos económicos, fiscales, presupuestarios o educativos. También, mejorar la ubicación social del PP en Andalucía: los votantes del partido se consideran más centristas que las siglas. Abrirá la organización a figuras destacadas de la sociedad, entre las que no estará Manuel Pimentel. Ambos han recuperado la amistad perdida, pero el dirigente añorado por algunos en el PP se ha desenganchado por completo de la política y es irrecuperable. Entretanto, Arenas sigue con su ritmo frenético, a base de 2.000 kilómetros a la semana por las carreteras de Andalucía. En busca de una alternancia difícil pero posible al Gobierno de la Junta.

Televisión pública: medalla en improvisación

Ignacio Martínez | 13 de noviembre de 2009 a las 7:33

El bandazo gubernamental sobre financiación del sector audiovisual público pone en riesgo el futuro de estos medios en España. Y, de momento, ha forzado la dimisión de su presidente, Luis Fernández, que se despide hoy. Es curioso que al Gobierno le moleste que se diga que improvisa. ¡Pero lo hace constantemente! Acaba de hacerlo en una de las asignaturas en las que mejor nota saca Zapatero en sus cinco años largos de mandato: RTVE. En España la televisión pública ha sido desde su fundación un órgano oficial de propaganda. Durante la dictadura, desde luego, pero desgraciadamente también durante la democracia.

Zapatero ha sido el primer presidente del Gobierno que ha concedido a la televisión pública la mayoría de edad; a la emisora y a sus espectadores, con una desgubernamentalización de la información; con una independencia, un pluralismo y un rigor que no había tenido nunca antes. Esto se ha llevado a cabo de tal manera que algunos dirigentes socialistas echaban de menos el estatus anterior: he llegado a oír de sus labios a un ex ministro amigo del presidente, que el PSOE vive en “un permanente estado de sitio mediático”. A veces, el sentido de la realidad es el menos común entre los políticos. 

Este ha sido un gran debate en Europa desde el inicio de la era de la televisión, que empezó tras la segunda guerra mundial, con la excepción del Reino Unido. La BBC fue la primera televisión que emitió en el mundo, en 1936. Más tarde llegaron la francesa, en 1949; la italiana, en 1952; la alemana, en el 54; o la española, en 1956. La guerra dejó secuelas en la sociedad, que tuvieron un reflejo en el sector audiovisual público. El riesgo para las libertades que habían significado el fascismo y el nazismo y con medio continente detrás del telón de acero comunista, llevó a los gobiernos de Europa Occidental a un cierto complejo legitimista. Quien ganaba las elecciones tenía el derecho de utilizar la televisión pública para hacer valer las ideas de la mayoría. Se hacía sin complejos: Alain Peyreffite, ministro de Información de De Gaulle, cuenta en sus memorias cómo escribía él mismo los telediarios en la ORTF francesa en los años 60.

A ese punto hemos llegado nosotros con 40 años de retraso. También sin complejos: el presidente Chaves nombró a su portavoz director general de la RTVA. Hay más ejemplos, no sé si más penosos: para el Canal 9 valenciano no ha existido el caso Gürtel, y Esperanza Aguirre consideraba que la Telemadrid de la época de Gallardón estaba en manos ¡de Sendero Luminoso! Por eso sorprendió gratamente que Zapatero permitiese que TVE pasara de la categoría de televisión gubernamental a la de televisión pública. Una drástica reducción de personal, nuevo estatus jurídico y un presidente de la nueva Corporación, profesional de prestigio e independiente, han puesto a la radio televisión pública en el mejor lugar de su historia.

Su audacia debe haberle dado vértigo al propio Zapatero. O será su querencia a la improvisación, pero lo cierto es que en mayo de un plumazo el Gobierno decidió dejar sin publicidad a RTVE, sin hacer partícipe al presidente de la Corporación hasta la noche de antes de anunciarlo. Además, pergeñó un precario sistema de financiación por parte de las televisiones privadas y las compañías de telecomunicaciones. Una autoridad en la materia, como el profesor Díaz Nosty, ya escribió en los diarios del Grupo Joly que “las cadenas privadas, beneficiarias de la medida, no tardarán en denunciar la financiación del audiovisual público por el sector privado y las empresas de telecomunicaciones se oponen ya a la medida. ¿Se puede, con estas debilidades de partida, sentar las bases sostenibles de una verdadera televisión pública? Es difícil. Si desde un Gobierno más cercano a lo público se opera en estos términos, un cambio de color político podría suponer la liquidación de la televisión estatal”.

Por eso hoy se va Luis Fernández, el mejor presidente/director general que ha tenido el sistema público de radio televisión en España. No creo que sea para que Zapatero y su vicepresidenta Fernández de la Vega se pongan una medalla. La improvisación todavía no es deporte olímpico.

El culebrón del PP dispara las audiencias

Ignacio Martínez | 27 de octubre de 2009 a las 12:54

El culebrón popular continua al rojo vivo. La expectación hace subir la audiencia. Toda España, perpleja, se asoma al barranco en donde se sucede la acción. En el capítulo de hoy la prensa hace sus análisis, todavía bajo los efectos del terremoto que ayer causaron los declaraciones a El País de Manuel Cobo, número dos de Gallardón. Un misil en la línea de flotación del acorazado aguirrista. En términos militares lo analiza hoy en La Vanguardia Enric Juliana, con el título de ¡Pilla por la orilla!, en donde añade a otros actores de reparto importantes y/o mediocres:  

 

Está en juego el vértice de la derecha y la rótula del Gran Madrid (y el enésimo lío del PSOE castizo) Versión solemne de los últimos acontecimientos madrileños, según un militante del Partido Popular al que le gusta la Historia: “El congreso de Valencia fue la batalla de Stalingrado de la derecha española. Fue una extenuante lucha de posiciones, que Mariano Rajoy, con la imprescindible ayuda de Camps (Valencia), Arenas (Andalucía) Núñez Feijoó (Galicia), supo resolver a su favor, resistiendo el embate de una temible fuerza de choque articulada por Esperanza Aguirre, el cardenal Antonio María Rouco Varela (emisora Cope), Pedro J. Ramírez (diario El Mundo), y antiguos oficiales del aznarato. La periferia ganó a Madrid”.

” Ahora –añade este apasionado lector de la Segunda Guerra Mundial– estamos ante la batalla de Kursk. Derrotados en Stalingrado, los alemanes realizaron un último intento ofensivo en el frente del Este, movilizando todos sus carros de combate. La de Kursk fue una batalla basada en la velocidad. Aprovechando el estrépito del caso Gürtel en Valencia y la evidente quiebra de la confianza de Rajoy en Camps, Aguirre (ya sin el concurso de Rouco Varela, que ha dado medio paso atrás por indicación de Roma), ha lanzado un ataque relámpago para colocar a su lugarteniente Ignacio González en la presidencia de la segunda entidad de ahorros española. Una gran caja de caudales. Persigue, Aguirre, tres objetivos: recompensar a González por los servicios prestados (ha sido su principal estratega durante años); condicionar la política de Rajoy; y acumular fuerzas para un nuevo asalto al liderazgo del partido, según cuál sea el resultado de las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Es una apuesta temeraria, como la de Kursk. Aguirre seguramente volverá a perder”.

Lectura más a ras de tierra, según un experimentado periodista madrileño que ha visto de todo en los últimos treinta años: “Quién acabe controlando Caja Madrid tendrá una de las llaves maestras del inevitable reajuste del poder económico en España, comenzando por la fusión de las entidades de ahorro. Caja Madrid puede conducir a Florentino Pérez al control de Iberdrola; tiene algo que decir en Indra ( tecnología militar,) y en sus manos están algunos créditos de medios de comunicación residenciados en la capital. Es la rótula del Gran Madrid. Estamos ante la madre de todas las batallas”.

Versión cheli, de un buen conocedor de la inefable Federación Socialista Madrileña: “Con el visto bueno de Leire Pají –y seguramente de José Blanco–, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez (ex alcalde de Parla), pactó con Aguirre: ‘La presidencia para tí y la vicepresidencia para nosotros, y que les den a Rajoy y a Ruiz-Gallardón’. Izquierda Unida y los sindicatos también están en la pomada. ¡A pillar por la orilla!, que se decía en la movida. (En cristiano: cojamos la oportunidad al vuelo).

“Pajín y Gómez son estrategas provinciales. Lo de Blanco, que es inteligente, resulta más extraño. Seguramente creían jugar al divide y vencerás; tacticismo de baja cota. Gente con experiencia le ha hecho ver a Zapatero lo que realmente está en juego. Y ahora deben obligar a Gómez a dar marcha atrás. Y Gómez ya ha prometido cargos. El fantasma del tamayazo (el escándalo del cambio de voto en la Asamblea de Madrid en 2003) se pasea por la esquina de Ferraz”.

Versión de un gélido observador: “Atentos a la caballería del Banco de España. Puede que esté a punto de intervenir”.

 

Desfile, Gürtel y Barça. Broncas españolas

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2009 a las 10:29

La bronca contra el presidente del Gobierno el lunes en Madrid me suena de demostraciones más antiguas. Recuerda a cuando los mismos, o gente parecida, pedían la dimisión de Suárez o el paredón para el cardenal Tarancón. La extrema derecha es muy del pareado y del exceso; tiene querencia a pasar de la dimisión al paredón con arriesgada rapidez. Es lamentable que un acto de Estado, en el que el protagonista debe ser el Ejército de todos los españoles, sea infelizmente enturbiado por unos fanáticos que en el fondo reivindican que las Fuerzas Armadas les pertenecen y no quieren intrusos.

Y es penoso que este gesto nostálgico no sea censurado desde la derecha política y mediática. Gallardón le dio a Rajoy una lección de liderazgo: criticó sin ambages la pitada a Zapatero en un acto de Estado, mientras el presidente del PP se abstuvo. La prensa de derechas pretende encima que el comentario del presidente de que estos pitidos forman parte de un rito es “un desprecio” a los manifestantes. Lo que supone darles más munición para el año próximo.

Por cierto que Rajoy también se abstuvo de tomar medidas contra los implicados en el caso Gürtel, mientras Esperanza Aguire le daba otra lección de liderazgo cortando las cabezas de los afectados en la rama madrileña; cuestión de carácter. Los lodos del dontancredismo de Rajoy salieron ayer por las rendijas del PP valenciano, con Ricardo Costa amotinado con razón: no fue él quien llevó a El Bigotes a Valencia, ni quien decidió darle negocio en el partido o en la Generalitat, ni quien le mostraba tiernamente su cariño por teléfono. Así es como ha terminado en bronca la calma chicha en el mar de Levante y los argumentos de que el respaldo electoral blanqueaba la situación jurídica de los dirigentes populares. La doctrina Berlusconi no funciona en este costado del Mediterráneo, por fortuna.

La intransigencia no es monopolio de nadie. El presidente del Barcelona, Joan Laporta, borracho con el triplete, sueña con unificar el nacionalismo catalán y ganar unas elecciones. Su soberbia le permite llamar “imbécil” al presidente de Extremadura, que es un apasionado barcelonista. Fernández Vara publicó un artículo en Marca en el que elogiaba la gestión de Laporta, pero le recordaba que no todos los barcelonistas son catalanes: “Visca el Barça y Visca Catalunya. Y viva España también, si me lo permites”. A lo que Laporta le contestó con una bronca telefónica que incluyó el grito de guerra independentista: “¡Visca Catalunya Terra Lliure!“. En el Barça han espiado a cuatro de los cinco vicepresidentes; a todos menos al candidato de Laporta para sustituirle. Cuando se le pregunta por ese turbio asunto, dice que se trata de una campaña de la prensa reaccionaria española. Es curioso, Berlusconi acusa a la prensa extranjera de dañar a Italia con las críticas a su persona. El maestro tiene otro alumno aventajado. Camps tiene competencia en Can Barça.

Espías autonómicos

Ignacio Martínez | 29 de junio de 2009 a las 8:14

”Conrado

Un amigo mío sostiene que la Unión Europea no se consolidará hasta que no tenga servicios secretos, medallas y guardia de honores. En Andalucía ya tenemos las medallas hace tiempo. Nos falta la guardia de honores. Sobre los espías hay división de opiniones: hay quien piensa que hubo seguimiento a los presidentes de las cajas sevillanas Beneroso&Benjumea, en tiempos de Chaves. Pero si lo hubo, fue obra de aficionados. Más profesional fue la labor de la unidad de seguridad de la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid. Era gente curiosa, que tenía fotos, itinerarios y relaciones de consejeros de la presidenta Esperanza Aguirre, e incluso de algún enemigo mortal, como el número dos de Gallardón. Pero al final no pillaron al padrino o madrina de la banda.

Estas cosas habría que regularlas: los servicios secretos son legales, aunque su actividad no lo sea. Si trasladamos a las autonomías los pilares necesarios para consolidar la UE, deberíamos crear los servicios secretos regionales. Sería empleo de calidad, relacionado con la innovación y las nuevas tecnologías, que entraría de lleno en la economía sostenible que propugna el presidente Zapatero. Y nos sacaría de apuros institucionales. Por ejemplo, el Gobierno andaluz no sabe lo que le ofrece la vicepresidenta Salgado a Cataluña para que acepte el nuevo sistema de financiación autonómica. Elena Salgado no se le pone al teléfono a la nueva consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo.

Este desaire exige una misión de buena voluntad, que quizá ejerza hoy el ex presidente Chaves en visita oficial a su sucesor, o una misión imposible, para saber lo que se traen los compañeros del partido Castells y Salgado. Los catalanes reclaman el 25% del dinero extra que se ponga encima de la mesa, pero, aunque se lo den, también andan mosqueados, porque el Gobierno está construyendo el modelo a partir de la cifra final, por lo que será difícil descifrar la letra pequeña del nuevo sistema.

El Gobierno vasco se había adelantado a todos: tenía en Cuba un representante económico, Conrado Hernández, que ha sido detenido por espiar para los servicios secretos españoles. Quizá era agente doble y también espiaba para los cubanos. O triple, y atendía a los vascos también. En todo caso, sus relaciones con la cúpula del poder comunista en la isla provocaron la caída de un vicepresidente, el ministro de Exteriores y el secretario personal de Fidel. Esto ni es broma, ni es nuevo. En los años 40, el Gobierno vasco en el exilio acordó con el FBI montar una red de espionaje en una docena de países de América Latina, financiada por Estados Unidos. La novela Galíndez, de Vázquez Montalbán, relata un caso real. Como ven, hay diversos precedentes; en esta materia vamos por el buen camino. Ya queda menos para la consolidación autonómica: sólo nos falta la nueva financiación y la guardia de honores.

Zapatero usa un comodín contra Aguirre

Ignacio Martínez | 28 de marzo de 2009 a las 9:39

Zapatero saca otro as de la manga: Caja Madrid. Y conste que me alegro. Hasta ahora el asalto de Esperanza Aguirre a la cuarta entidad financiera de España, había sido contemplado por el PSOE de cerca y con una cierta complicidad. Llegaron a expedientar a un dirigente socialista que votó con Gallardón. Aguirre quería el poder en esta caja para consolidar su alternativa a Rajoy en el PP y su futura candidatura a la presidencia del Gobierno. Una eventual candidata que gustaba más en el Gobierno como adversaria que Gallardón, que es visto como el equipo ese de la Champions que nadie quiere que le toque hasta la final; o sea, el aspirante más fuerte. Total, que Aguirre ha promovido una reforma de los estatutos de Caja Madrid que sencillamente le da a ella más poder. Y mucho menos a Gallardón; el Ayuntamiento de Madrid pasaba de 70 a 24 representantes en la asamblea de la caja, mientras que un ayuntamiento aguirrista como el de Majadahonda subía de 1 a 14. Y además la lideresa ha dicho que la asamblea legisla y los demás a obedecer, una frase escasamente liberal y profundamente autoritaria.

No es que eso le haya tocado las narices a Zapatero. Sino que llegado este momento preelectoral, los socialistas están poniendo encima de la mesa toda una batería de temas que movilicen a su electorado. Por eso han sacado a la palestra a la joven ministra Aido con su reforma de la ley del aborto; por eso Chacón ha anunciado la salida de Kosovo, con tanto entusiasmo que se olvidó de los efectos colaterales; por eso el Gobierno ha decidido recurrir ante el Constitucional la reforma de los estatutos de Caja Madrid. Una caja con 260 millones de volumen de negocio y siete millones de clientes. Ahora se suspenderá la aplicación de la norma aguirrista durante cinco meses. Las elecciones para elegir los 320 miembros de la nueva asamblea general se tendrán que hacer con los estatutos antiguos. 

Dicen en el Gobierno que recurren los estatutos porque violan la proporcionalidad. Pero, sin duda, porque a dos meses de unas elecciones generales, las europeas del 7 de junio, ZP y sus gabinetes de análisis de estrategia van a colocar cada semana un asunto en la palestra que nos distraiga de la crisis y polarice a los suyos. Este es el comodín de esta semana.